El perfecto general de guerra
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EL PERFECTO GENERAL
i Las principales circunstan cias que han de intervenir en la persona elegida para confiarle el mando de un exército, son tres: la primera es el valor , sin el qual todas las demas son inútiles : se gunda, debe ser hombre de espí ritu , de buen corazón , fecundo en recursos , y expeditivo ; y la tercera es la de criarse sano. 2 Debe tener el talento de prontas y acertadas provideucias: el de penetrar á los hombres, y. serles impenetrable : la capacidad de dar oido á todos los que pue dan darle buen consejo : la activi
dad junto á la inteligencia: la há bil propiedad de hacer en todos los casos una elección convenien te ; y perspicaz en el discerni miento. 3 Ha de ser magnánimo , jus to , suave en el trato , no ha de gastar mal humor, ni conocer el odio : castigar sin misericordia , y sobre todo á los que le son mas encarecidos; pero jamas enojarse, solo sí ha de manifestar displicen cia de verse en la precisa necesidad de observar inviolable rigor en los reglamentos de la disciplina mili tar , teniendo presente elexemplar de Manlius (i): ha de apar- (i) Manlius Torquato , Cónsul Romano , mandó qui tar la vida á su hijo Tito Manlius por haberse adelan tado á la cabeza de un esquadron hasta las barreras del •ampo de los latinos, donde fué insultado por su enemiu
5 tar de su idea ser él quien casti ga, y debe persuadirse á sí mis mo y á los demas, que no hace otra cosa que administrar las le yes militares: con estas propieda des se hará amar s temer , y sin duda obedecer. 4 Debe un General adquirir el arte de hacer subsistir un exército y de conservarle; el de si tuarle de tal modo que no se vea obligado al combate hasta que él quiera ; de elegir los puestos ven tajosos; de ordenar sus tropas en una infinidad de modos diversos, y de saber aprovechar el momen- ^o , contra quien trabó batalla : sin embargo de haber muerto a su contrario terminando la acción á su favor, le mando executar su mismo padre á presencia de todo el exercito romano , sin mas crimen ni delito que el ha berse comprometido este joven con los enemigos, no te niendo orden para ello.
lo sublime son lo mismo, y por eso se ve raramente personas que lleguen á raya de perfección en una ciencia qualquiera: así se pa san siglos enteros sin producir uno: la aplicación rectifica las ideas ; pe ro ellas no dan jamas el alma , por que esta es obra de la naturaleza; y por lo mismo es preciso uno y otro para adquirir la perfección. 1 2 Muchos Coroneles se han visto servir bien el empleo de Co ronel , y llegando á Generales no saben desempeñar el correspon diente al de este carácter. Otros se han visto excelentes para ma niobrar en un exercicio , y fuera de esto incapaces de conducir mil caballos á la guerra , notándoseles un trastorno de cabeza grande , y
13 sin poder tomar partido alguno. Si á un sugeto semejante se le vie ne á confiar el mando de un exército, no buscará otros medios que evadirse de encontrar al enemigo como lo hará ver por sus mismas disposiciones; porque no hallará otro recurso; y para hacerlo mas comprehensible , no hará otra cosa que embrollar la cabeza de su exército á fuerza de órdenes por escrito. La mas mínima circunstancia hace variarlo todo en la guerra, y que- , ’ iendo mudar el orden sin tino para ello, pondrá el exército en una ter rible confusión , haciéndose derro tar infaliblemente por su contrario. 1 3 ¿Sera posible hacerse capaz de obtener los primeros empleos militares , no teniendo otros cono-
14 cimientos que la práctica ordinaria del servicio de la tropa y sus doctri nales exercicios? La empresa no solo es difícil , pero imposible. En efecto, si el hacer muchas campa ñas, el hallarse en un gran número de batallas fuesen medios suficien tes para hacer á un hombre capaz de obtener los primeros empleos de la guerra; los caporales de la infan tería y caballería que por sus anti güedades se viesen puestos á las ca bezas de sus compañías , serian ca paces de llenar los expresados em pleos: es verdad que un oficial quan tas mas campañas hace, y se en cuentra en mayor número de ba tallas se proporciona mejor disposi ción para las acciones, adquiere mé rito , y se hace digno de los honoU
15 res y recompensas del Soberano á quien sirve ; pero todo esto no bas ta para considerarse acreedor á ob tener los primeros empleos sino procura elevarse á los conocimien tos superiores , y absolutamente ne cesarios ab desempeño de este en cargo. 1 4 Con solo la práctica sin teó rica que sea fundada sobre sólidos principios , bien podrá el oficial en trar de trinchera , que no por esto 'erá capaz de conducir los ataques delante de una plaza , ni precaucio narse de las salidas ; se habrá encon trado en muchas circunvalaciones , pero no las sabrá hacer : también se habrá encontrado en los exércitos de observación , y visto hacer todos los movimientos para cubrir un si-
i 6 tio , y no por esto sabrá dirigirlo : también habrá hecho muchas mar chas incorporado en el cuerpo del exército , y no por esto sabrá orde nar una sola marcha , ni quando son mal hechas las mismas: mu chas veces se habrá puesto en ba talla delante del enemigo, y no sa brá distinguir por que razón el or den de batalla habrá sido bien ó mal formado : se habrá encontrado en muchos forrages, y puede ser que si se le encargase la comisión, corriese algún riesgo por no sabe tal vez destinar el número compe tente de escolta que fuese necesa rio á la seguridad, para no emplear ni mucha ni poca : se habrá encon trado en una infinidad de campa mentos, y no por esto será capaz U
, . 17 de campar un exército, ni cono cer si el sitio es proporcionado pa ra los fines propuestos. 15 Si un Teniente General ó Mariscal de Campo no ha estudia do la fortificación , ni aprendido por reglas el ataque de las plazas; quando entre á mandar la trinche ra serán los ingenieros los que man den el todo , y el dicho General no hará otra cosa que dar órdenes á los Coroneles que estarán de servi cio para que subministren á los in genieros toda la gente armada y trabajadores que pidan. / 16 Por regla general debe es tablecerse un método fixo para el combate, que deben saber las tropas como los Generales que las condu cen, y estas han de ser precisas, co3 U
18 mo , por exemplo , el guardar las distancias en la marcha : que quando se abran espacios en la primera línea , se reemplacen ó cierren los intervalos con tropas de la segun da. Esta es la cartilla de las tropas bien disciplinadas ; por lo que se pueden excusar en semejantes ca sos las órdenes por escrito ; y por lo mismo el General en xefe no ha de poner toda su atención en tan sencillas operaciones , como la ma yor parte lo hacen ; pues debe de dicarse solamente á el ademan de su enemigo; los movimientos que hace ; hácia que parte refuerza sus tropas ; que operaciones dispone para variar su primera formación, á fin de contrarestar el intento por las contrarias evoluciones practicase UNIVERSIDÁDE DE SANTIAGO Dl.( HA U
- . Y 9 das con arte sutil y disimulado; hacerle diversión por distintos parages , con la idea de lograr la su ya por un verdadero ataque; des componer su formación para in troducir el desorden; aprovechar el momento favorable, y saber lle var el golpe mortal donde lo re quiere ; para todo lo qual es pre ciso conservar el pensamiento li bre , y no ocuparle en cosas de corta entidad. 17 Yo no soy del partido de dar batallas, sobre todo al princi pio de una guerra ; y estoy per- .suadido que un hábil y prudente * General puede excusarlo todo el tiempo que quiera , sin verse obli gado por su contrario; pero sí con viene dar pequeños y freqüentes
20 combates. Este es el verdadero mé todo de hacer la guerra; porque le jos de adelantar el enemigo en su intento , le destruye insensiblemen te, y al fin se ve en la precisa necesidad de esconderse por la de bilidad de sus fuerzas. 1 8 No pretendo decir con es to que quando se proporcione la ocasión oportuna de batir al ene migo , que se le dexe de atacar ; ni tampoco el que dexe de aprove charse de algún falso movimiento en que pudiera incurrir el contra rio; solo mi opinión se reduce á que se puede hacer la guerra sin ex poner el exército á la suerte ó con tingencia ; pues es el punto mas elevado de la guerra, y en donde hace conocer el General su talenU
21 to ; pero quando se haga tanto que de dar batalla ha de ser para sacar provecho de la victoria ; y sobre to do , no se ha de contentar con ha ber ganado un solo campo de bata lla , como es la regular costumbre. 19 Como máxima infalible se sigue ordinariamente el proverbio que dice al enemigo Puente de Oro - . esta opinión es falsa , al contrario conviene en muchos casos perse guirle hasta atropellarle con exce so. La retirada que se manifiesta con todo orden, se convierte al ins tante en derrota. Un destacamento ,de io9 hombres es capaz de cons- ' ternar un exército de ioo§ que huyen : nada inspira mas el terror ' á las tropas, ni causa tanto perjui cio , como quando puestas en fuga u
28 persona que decide del bien ó del mal. 30 En conclusión de lo dicho, es preciso convenir que el empleo de General en xefe debe recaer en persona de talento conocido para la guerra, haciéndose capaz del des empeño por su constante aplicación á la teórica de las materias condu centes que le han de facilitar el buen acierto en la práctica, como son las matemáticas y táctica militar , jun tamente con la lectura de libros que puedan ilustrarle, como son la lliade de Homero; la historia de Here dóte; la retirada de Die^imil fior^ Xenophonte; su Ciropedie; su His toria Griega; su Resolución de co sas memorables; de Sócrates; de Thucicide; de la guerra de Peloponeso; U
29 la continuación de la misma guerra por Xenofon^ las guerras de Alexandro por Arlan ; la vida de Pbilopemen por Plutarque^ Polivio, con. los Comentarios de César , Vegecio, Sdc.; aunque estos Autores tra ten de la antigua táctica, con todo es conducente su lectura, porque en cada uno se encuentran reflexio nes que son adaptables á toda espe cie de guerra; y al mismo tiempo se toma conocimiento del arte de los griegos con que empezaron á distinguirse en establecer las opera ciones de la guerra por principios de ciencia. El Marques de Santa Cru-z, de Marcenado es obra digna de ser bien leida , y otros autores escogidos: mediante lo qual se hará recomendable su distinguida perso
na, y acreédor á que el Monarca deposite en él toda la confianza y honor de sus armas. NOTA. Se continuará la segunda Par te de este papel con el título de T á c t ic a S u per io r pa r a l o s G en er a l es EN ACCION DE GUERRA. u