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Discurso pronunciado en la apertura de la Universidad Literaria de Santiago por el Dr. Ignacio Pérez ...año de 1843

Pérez, Ignacio

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u u DE COMPOSÍáA IHSMIiSO PRONUNCIADO EN LA APERTURA DE U UMVMtSIDAD LITERARIA DE SANTIAGO POR @4 SiTt 5» ^|p^5, sustituto inamovible de la Cátedra de Literatura é Historia. AÑO DE 1843. IMPRESO EN LA MISMA CIUDAD: ivtpn. de ia V iuda é H ijo s de c o mpa míé . 1844. u S( I N tales dias como el de hoi, i con el mismo objeto de solemnizar la apertura de este Liceo, va ya por tres veces que tuve la honrosa misión de dirijiros la pala  bra. En todas ellas, vosotros i el público me haréis la justicia de haber reconocido que mis discursos no han tenido mas que un motivo i un blanco: el bien general de la enseñanza. Convencido, por una parte, de que el hombre debe mar  char en el sentido en que marcha la especie humana, i por otra, amante, como el que mas, del honor i de la gloria de mi pátria ; mi anhelo ha sido siempre inspirarme é inspira  ros la noble i generosa resolución de reconstruir los estudios de esta Universidad según la tendencia de las ideas i los ade  lantos de la época. ‘ . Afánense los que gusten en navegar agua arriba hacien  do retroceder la corriente del tiempo: ¡quiera el cielo que, á pesar de su loco i temerario intento, no aceleren su nau  fragio! ¡Por ventura no es tan imposible resucitar los si  glos como los muertos!...... . u se UKiVERSIDADE DE SAN HAGO Consecuente, pues, en mi propósito de no contener el mo  vimiento sino de dirigirlo; pondré á vuestra vista, con la franqueza de un jóven que no conoce mas camino que el derecho sin rodeos, algunas observaciones que, al paso que demuestran la alta importancia de ciertos estudios, descuida  dos por desgracia entre nosotros, manifiestan la necesidad en que estamos de recomponer las Universidades de la Pe  nínsula bajo un plan nuevo, para ponerlas en armonía con los progresos de la inteligencia. I felizmente ¡cuanto concuerda la época con la natura  leza de mi discurso! Trátase ya por el gobierno, aunque con mucha parsimonia, de dar á la segunda enseñanza nueva forma : reconócese ya por los mas distinguidos talentos de la nación que es una necesidad del siglo ensanchar el círculo de  terminado de la ciencia filosófica: i créese finalmente que de su mejora ha de resultar un progreso conocido en la litera  tura, en las ciencias médica, legislativa y sagrada, i también en las artes útiles para la vida. I ved aquí que á corroborar esto último, es á lo que principalmente tienden las reflecsiones que voi á presentar á vuestra consideración, i someter á vuestro juicio. Si echamos una ojeada sobre las naciones antiguas, sobre las del Asia, por ejemplo, veremos que la falta de pro  greso de la verdad filosófica ha producido la inmovilidad de las ciencias, de la literatura i de las artes. Abrumada en estos países la independencia del espíritu del hombre i sus instin  tos progresivos por una filosofía panteista, que, sancionando por principios la unidad de Dios i la inmovilidad del mun  do, considera á la razón humana como un mero accidente del gran todo; la civilización debió quedar estadiza. Porque, ¿que adelantos podía hacer allí la inteligencia que creía estar enca  denada i sometida al universo como lo está la pequeña rueda engastada en una gran máquina de la que compone parte? -5- ¿que juzgaba que su actividad no domina al mundo físico, intelectual i moral, sino que se pierde en la inmensidad de la naturaleza como una gota de agua en medio del occéano? Tales creencias confundiendo la filosofía con la religión, era fuerza la estacionasen i abismasen en los templos, ha  ciéndola patrimonio esclusivo de una casta. Mas una vez paralizado el movimiento filosófico, ¿po  dría ya esperarse algún progreso en todos los demas ra  mos de los conocimientos humanos? Ninguno. Por eso un ilustre pensador, hablando de la China i de la India, se espresa en estas, ú par que hermosas, interesantes pala  bras: «La una por el materialismo, i la otra por una fi  losofía petrificada son verdaderas naciones momias: senta  das hace miles de siglos han perdido el uso del movimiento i la facultad de progresar; semejantes á los ídolos mudos i acurrucados, á esas esfinges recostadas i silenciosas que guar  dan todavía el desierto en la Tebaida (1).» En Grecia , donde la emulación i la libertad eran los dos elementos que formaban el carácter de sus naturales, se obser  vaba todo lo contrario. Allí todos los sistemas filosóficos nacie  ron i se cruzaron, resultando.de su choque el desarrollo de la verdad intelectual, moral i natural; i como por consecuencia el de todos los demas conocimientos que tienen á ésta como base. Al desenvolvimiento, pues, del genio filosófico, que ostentó su esplendor i lozanía á la par en las instituciones i en las leyes, lo mismo que en la literatura i bellas arles, fué deudora la patria de los helenos de los grandes progresos de su civili  zación i de los afortunados dias de Alejandro. I en efecto ¿que verdades capitales en lodo género de doctrina no fueron descubiertas i enseñadas en las escuelas (1) Chateaubriand. Estud. Ilist. sobre la caída del imperio ro  mano etc.. ' ' . UNIVF.RSIDADE DL SANTIAGO de Cretona , de Milesio, de Academo i del Licúo? ¿que especie de conocimientos ya miren á Dios, al hombre ó á la natu  raleza no han sido, á pesar de los escasos medios de conocer de aquellos siglos , de una libertad servida por esclavos i de una falsa creencia religiosa, tocados, i algunos pasmosamente desenvueltos? Regístrense los anales de Grecia, de Roma i de la Iglesia , especialmente en sus épocas de ilustración, i se observará que los varones mas eminentes en saber sa  lieron de estas escuelas filosóficas. Por esto, no un soñador sino el grande orador romano, conociendo ya entonces la importancia de la filosofía, se espresaba de este modo: ^¡Oh filosofía! ¡oh conductora del hombre! ¡oh tu que buscas la virtud i destierras los vicios! ¿qué seríamos sin tí? sin tí, ¿qué sería la vida humana? tu has creado las ciudades; tu has hecho que los mortales es  parcidos antes por la tierra , formen la sociedad ; tu los has reunido aproximando unas á otras sus habitaciones uniéndolos con los vínculos del matrimonio i con la comu  nidad del idioma i de la escritura. Tu eres la que has inventado las leyes, formado las costumbres i constituido los pueblos. A tu seno me refugio, imploro tu ausilio; hasta ahora te pertenecía en parte; desde hoy soy todo tuyo entero (1.).» Después do la destrucción del imperio romano de occi  dente, cuando espesas sombras de ignorancia i barbárie se habían esparcido por la Europa; la verdad filosófica tuvo que encerrarse en la verdad religiosa como en la cuna de la civilización ; i las ciencias superiores todas, atadas á la filosofía como el cuerpo á su sombra, la siguieron huyendo de las escuelas i corriendo á ocultarse á los claustros i templos del Cristianismo. (1) Cíe. TuscuL v. 2. u -nCombinadas de este modo ambas verdades, el dogmatis  mo ocupó el lugar de la discusión i libre ecsámen, que  dando esclusivamente dominada la idea filosófica por el prin  cipio de autoridad, i ahogada una de nuestras facultades mas nobles: la de inquirir sin registro i obrar sin trabas. Pero ¿cuales fueron i debieron ser los funestos efectos de esta falta de independencia? El estudio profundo de la his  toria literaria de la edad media lo revela claramente: la verdad intelectual, la verdad moral i la verdad natural, ra  mos de la verdad filosófica, se estacionaron, i por una con  secuencia necesaria las otras ciencias, la literatura i las ar  tes útiles para la vida. Encerrada la filosofía dentro del círculo riguroso de un cristianismo inflecsible, donde la inspiración sobrenatural era el único origen de los conocimientos, i su único criterio la autoridad, debía por precisión resentirse del esclusivísmo de estos principios. Porque, ¿qué movimiento, qué progreso po  día esperarse en ella, cuando el dicho de la autoridad era superior á todos los raciocinios, á todos los cálculos i á todos los descubrimientos? ¿cuando la razón, la conciencia i la observación esperimental , origen i medios de conocer, eran tenidos como de poca valía? ¿Cuando se encadenaban los hechos que sirven de precedente á esta ciencia en un círculo determinado i fatal, por cuyo arco el género hu  mano daba vueltas siempre sin progresar i sin perfeccio  narse? Por eso en la edad media los conocimientos físicos, intelectuales i morales no progresaron como debían; siendo necesario trasladarnos á la civilización moderna, si queremos encontrar rápidos adelantos en los primeros, análisis mas profundos en los segundos i fórmulas mas científicas en los últimos. Por eso en esta época orgánica, como la llama cierta escuela (1), las ciencias físicas estaban en mantillas: la (1) La de S. Simón. se UNIVERSIDAD! L)L SAN I JACO u -14la licencia como la esclavitud, así la incredulidad como el fanatismo religioso. He dicho. I mpr íma s e : on Rector inL° o u u