Kafka: visionario del totalitarismo
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Kafka: visionario del totalitarismo Miguel Espejo Ensayista ypoeta, buenos Aires [email protected] KAFKA: AVISIONARY OF TOTALITARIANISM The article takes up the title that Milan Kundera used for his essay published in Mexico in 1980, after giving his lecture on Kafka. This article also underlines how some aspects of Kafka’s rich work continue to perfectly translate the image of that totalitarian world. Despite the collapse of the Soviet empire, this tendency refuses to leave the scene of our time. In Latin America, adherence to this trend continues to manifest itself in various countries. However, Kafka’s influence on Spanish-American literature is truly unquantifiable. The case of José Revueltas, with his brilliant novel Los días terrenales (1949), illustrates in a“Kafkaesque” way the meanders of the so-called socialist Revolution. For his part, the unavoidable Borges contributed alot, since the 1930s, to make known, according to his terms, “another way of conceiving literature”, where Kafka has occupied acentral place. PALABRAS CLAVE : Milan Kundera— La ilusión lírica— José Revueltas— tendencias totalitarias— Jorge Luis Borges Milan Kundera— The lyrical illusion— José Revueltas— totalitarian tendencies— Jorge Luis Borges DOI https://doi.org/10.14712/23366729.2023.3.14 Por esas misteriosas coincidencias, quizás debidas al azar objetivo que entusiasmó alos surrealistas, tuve la oportunidad de asistir, en la ciudad de México, afines de 1979, ala conferencia que Kundera brindó en uno de los auditorios de la Universidad Nacional Autónoma de México, titulada, sólo en su versión castellana, “Kafka: Visionario del totalitarismo”.1 Si he decidido denominar de la misma manera esta exposición, con una dosis no exenta de pudor, es porque recoge ycontinúa algunos de los elementos que se encontraban ya en aquel lejano texto. Pocos meses después de asistir aesa conferencia, comencé la redacción de mi ensayo sobre Milan Kundera, La Ilusión lírica,2 en la misma ciudad de México, donde me encontraba residiendo por la dictadura militar que imperaba en Argentina. Un poco 1 Espejo 1980. 2 Espejo 1984. He retomado algunos fragmentos que se encuentran en este ensayo para la presente exposición. Las citas de los Diarios se hicieron de acuerdo con la edición de Emecé, Buenos Aires, 1953, traducidos por J.R.Wilcock. OPEN ACCESS
146 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA antes había aparecido la traducción de su bella yterrible novela La vida está en otra parte, en teoría, primera obra de Kundera publicada en castellano.3 El libro estaba precedido por un lúcido prólogo de Carlos Fuentes intitulado “El otro K”. Resultaba obvio que el K. original aludía tanto aKafka como aalguno de sus personajes. Asimismo, recupero el primer título de Kundera para esta conferencia porque el autor de La broma nunca más la publicó en estos términos iniciales, donde la carga política internacional estaba mucho más presente que en las versiones sucesivas. Cuando en 1987 se edita su penetrante ensayo El arte de la novela, el capítulo dedicado aKafka había mutado yse llama “En alguna parte ahí detrás”, título semejante al que había utilizado en francés, al publicarlo en la revista de Gallimard.4Recordemos de paso que, en La broma, sin duda una de las novelas cumbres de la literatura checa yde la segunda mitad del siglo XX, el personaje principal, Ludvik, se ve condenado avarios años de prisión por haberle hecho una broma asu novia Marketa, enviándole una tarjeta postal donde decía: “¡El optimismo es el opio del pueblo! El espíritu sano hiede aidiotez. ¡Viva Trotski!”, burlándose de las creencias que ésta manifestaba por sus cursos de adoctrinamiento. Esta novela, pese ala enorme marca personal de su autor, puede considerarse, simultáneamente, sin temor aequivocarnos, una herencia directa de Kafka ydel sistema totalitario imperante. Por la misma época que publicaba su primera novela, Kundera abrió el 4º Congreso de Escritores Checos, realizado en Praga en junio de 19ó7, en la Casa Nacional de Vinohrady, con un texto que se llamaba “Devolver ala literatura su calidad ysu dignidad”, donde la defensa de Kafka ocupaba un lugar central. ¿Por qué Kafka? Años más tarde, Kundera comienza dándonos una respuesta plausible: “Kafka es un autor inaceptable para el mundo totalitario porque su obra es la imagen de dicho mundo.” ¿De qué manera enigmática Kafka se convierte en uno de los escritores más aborrecidos por aquellos que profesaban una línea dogmática del arte, identificada omuy cercana ala del stalinismo, él, que al igual que Goethe yFlaubert, aquienes admiraba, no tuvo otra vocación que la literatura? Kafka ha vivido una de las experiencias más fieles ala literatura, una experiencia radical, desarrollando su obra en el silencio de la noche (yesto no debe entenderse como una metáfora), en el reducido espacio de su cuarto, que después de su muerte, hace casi justo un siglo, como lo dice Kundera, “se convirtió en un símbolo que rebasa muchísimo el área de la estética ydel arte”. Kundera evocó en su conferencia de México que, durante el transcurso de la invasión rusa aChecoslovaquia, “se afirmó en los documentos oficiales que la rehabilitación de Kafka había provocado el proceso ideológico de la contrarrevolución”. Tal conclusión es digna del universo kafkiano, que consiste, entre otras cosas, en volver ininteligibles los datos primarios de la ecuación. Despertarse convertido en insecto, por ejemplo. Pero nosotros asistimos hoy, después de la invasión rusa aUcrania, ala reiteración de algunos de estos viejos mecanismos que pueden desprenderse del universo kafkiano ode la realidad que los inventa ylos pone al descubierto. Ellos siguen 3 Pese aser presentada como la primera novela en castellano (Seix-Barral, Barcelona, 1979) existía una versión de La Broma (Emecé, Buenos Aires, 1971), plagada de errores, realizada apartir de la traducción francesa. 4 Kundera 1981. OPEN ACCESS
MIGUEL ESPEJO 147 muy activos yvinculados con los nuevos totalitarismos que, seculares oreligiosos, buscan el máximo control de la vida del hombre en la sociedad como en su intimidad. Extrañamente, cuando Levi-Strauss propone como método antropológico reducir el hombre ala categoría de hormiga, para hacerlo más inteligible, ydiscute acerca de ello con Sartre, ninguno de los dos recuerda ni por un instante que, en La metamorfosis, Kafka sugería ya lo siguiente: el hombre tiene la capacidad de verse así mismo como un insecto, pues los demás también lo hacen. Por supuesto, la obra de Kafka tampoco se reduce aeste punto ycomo adecuadamente lo señaló Kundera: “La grandeza del arte de Kafka consiste precisamente en lo sublime de la ambigüedad de su obra que no puede jamás reducirse auna tesis moral, religiosa, filosófica opolítica.” Esta ambigüedad estaba fundamentalmente en su humor, que lo ejercía con mucho mayor frecuencia de la que describen sus biógrafos, yen su percepción particular de los hechos. Kafka, examinando el ambiente de las oficinas, donde se desarrollaba su vida diaria, hace un descubrimiento capital: encuentra en ellas el carácter fantástico que las anima yque las convierte en un mundo alucinante ydivertido. “Basta mirar intensamente una cosa para volverla interesante”, aconsejaba su amado Flaubert. El humor negro, como si fueran algunos grabados de Goya, habita en lo más profundo eíntimo del hombre. En sus Diarios, que como todo el mundo sabe son al mismo tiempo una larga reflexión sobre la experiencia de escribir yun receptáculo de todos sus cuentos inconclusos yde los bosquejos que hacía, consigna un acontecimiento cotidiano: Después de cenar, el escritor decide leerle asu familia uno de sus cuentos y, una vez finalizada la lectura, por la cara de disgusto que puso el padre, Kafka dedujo que sería bastante bueno. La obra de Kafka constituye, en un mundo que hace todo lo posible por distorsionar ypervertir la creatividad artística oliteraria, para ponerla al servicio de la diversión ode la propaganda, en suma, de la insignificancia, una tajante recusación de la manipulación yla servidumbre. La obra de arte, para existir totalmente, necesita ser por entero soberana yno disponer de una “soberanía restringida”, concepto que dicho sea de paso utilizó Fidel Castro para convalidar la invasión de los rusos ala antigua Checoslovaquia. En sus conclusiones alas reflexiones que hace en torno aKafka, Kundera señala “la paradoja del compromiso del arte”, porque es precisamente “la obra apolítica, imaginativa, aparentemente anacrónica de Kafka —yno la de sus contemporáneos apasionados por la política— la que se reveló no sólo como la más bella sino también como la más ligada alos destinos colectivos del siglo XX”. El totalitarismo pretende determinar con inflexibilidad el espacio literario yartístico, al igual que los otros espacios por donde el resto de las actividades humanas debe circular. Evidentemente, este aspecto no se ha limitado al laboratorio stalinista, como lo prueba el criminal atentado aSalman Rushdie, quien también se atrevió ahacer una “broma” sobre el sentido de unos versículos del Corán. Las “fetuas” están listas asurgir en todo lugar en que el poder carece de equilibrios. Hay muchos escritores exiliados, perseguidos, encarcelados, por no someterse al diktat de sus respectivos regímenes. Ahora bien, con respecto aesto es importante señalar otra de las conclusiones de Kundera sobre la obra de Kafka yel totalitarismo, ya que Kafka no conoció, obviamente, de forma directa ninguna de las grandes experiencias totalitarias del sigloXX. “La experiencia del totalitarismo no se limita ala esfera política de la vida. El totaliOPEN ACCESS
148 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA tarismo es una de las tendencias casi eternas del hombre. El estado totalitario no es entonces una perversión, algo inhumano ymalo. El totalitarismo no es inhumano, sino que, para citar la fórmula de Nietzsche, humano, demasiado humano.”5 El ejercicio permanente de nuestras compulsiones, de nuestra tendencia aimponernos sobre el otro, por los medios más variados ydisimiles, yel reconocimiento que hacemos del otro cuando ha sido él quien se impuso, también pasa por un espectro innumerable; todo es válido en nuestras relaciones con los hombres, desde la auto conmiseración que despierte algún sentimiento en el otro, para luego poder dominarlo, hasta la más pura ysimple psicopatía, se complementan con la sumisión yla servidumbre; todo esto se manifiesta tanto social como privadamente yno hay aquí compartimentos estancos, sino un fluir permanente, de tal modo que nada queda reducido al exclusivo ámbito de nuestra vida privada, yen contrapartida, nada es del dominio absoluto de lo colectivo. Pero todas estas conductas no guardan ninguna proporción cuando se las ejerce desde el poder absoluto del Estado, que ya para Hegel era el dominio del Espíritu Absoluto. Kafka le escribe aMax Brod, en junio de 1921: “La imposibilidad de no escribir, la imposibilidad de escribir en alemán, la imposibilidad de escribir de otra forma, alo que casi se podría agregar una cuarta imposibilidad, la imposibilidad de escribir […] por lo tanto era una literatura imposible por todos los costados, una literatura de gitanos que habían robado al niño alemán de su cuna…” Maurice Blanchot se extendió largamente sobre esta carta en L’espace littéraire, una de las obras que puede ser considerada fundante en la manera de pensar la literatura.6 La tensión entre el proyecto ylo realizado, entre la presencia de la plegaria yla ausencia de la religión, entre lo que se quiere decir yla imposibilidad de hacerlo, entre los fines estéticos yel horror del mundo del que se habla, son aspectos que han atravesado prácticamente al conjunto de la obra de Kafka. Este hombre de salud precaria, muerto poco antes de cumplir cuarenta yun años, el mismo año que Lenin, no alcanzó aconocer, ni vivir en torno suyo, las feroces luchas políticas eideológicas que conmovieron aEuropa después de la denominada Gran Guerra, una vez que se inició el descubrimiento de cuán frágil era la paz wilsoniana, luchas que se prolongaron hasta el comienzo mismo de la Segunda Guerra Mundial yque solo se acallaron para ceder el paso al lenguaje de las armas. Estas luchas prefiguraban ya los procesos totalitarios del orbe, prefiguraban yacompañaban su consolidación. Esta tensión que ha conocido el siglo XX ylo que va de éste, entre distintas ideologías que tenían por fin imponer un modo de organización férreo ymoderno, sobre todo único, atoda la sociedad, aKafka le era completamente desconocida. Cuando decide convertirse en soldado, proyecto que por su salud, apenas era un vago sueño, no lo hace impulsado por la desesperación política, sino para encontrar un mínimo lugar en este mundo que insistía en expulsarlo hacia el desierto. Sin embargo, sabe que la vía de la acción yel peso no le están permitidos. El 5 Kundera 1981. Todas las citas han sido efectuadas de acuerdo con la traducción del texto en francés que el propio Kundera entregó asus anfitriones de la Universidad Nacional Autónoma de México, sobre todo aRamón Xirau, en el artículo citado. 6 Blanchot 1969. La edición francesa se remonta a1955. Recién un cuarto de siglo después recoge todos sus trabajos en torno al autor checo, De Kafka aKafka, Gallimard, 1981. OPEN ACCESS
MIGUEL ESPEJO 149 31de julio de 1914 consigna: “Movilización general. Ya llamaron aK. yP.Ahora recibo la recompensa de la soledad. Pero después de todo no es una recompensa: la soledad sólo trae castigos.” La literatura, la forma en que él se aferró aella, era, si se quiere, una puerta para escapar del desierto, que al mismo tiempo lo confirmaba ylo hundía en él, ya que el desierto, si bien anterior ala literatura, pertenecía completamente aella. El mundo no le ofreció aKafka mejores consuelos que los que le ofreció aRimbaud. Este escritor, que se atrevió acondenar atodos los judíos que escribiesen en alemán, ypor lo tanto así mismo, se veía como enteramente consagrado ala literatura, tratando de extraer de ella una especie de salvación. Alguien sostuvo que hay tantas formas de leer las Sagradas Escrituras como lectores hay. La obra de Kafka, relacionada en más de un punto con la Escritura (“la tarea poética es una tarea profética”, de acuerdo con su visión), también puede leerse de múltiples maneras. Su obra es la escritura incesante que busca afirmarse en el mundo, yque pide de ella un camino hacia la salvación, no religiosa, una salvación más íntima ymás cercana, que lo saque de la indeterminación en que la época, por una parte, lo ha hundido, como ha hundido al arte en general privándolo de sus puntos de apoyo. Primer exilio que no sabría disimular el segundo: su condición judía, utilizando encima una lengua que es en parte ajena al medio que lo rodea, oque só1o pertenece auna pequeña minoría. Yel tercer exilio, omejor aún, la tercer fuente de su exilio inembargable, su familia. Kafka, poseedor de una negra ironía yde una punzante lucidez, al mismo tiempo que de una infatigable capacidad de sufrimiento, expresando yvolcando todo lo que percibía en la literatura, no podía dejar de captar, justamente él, quien realizaba un trabajo burocrático, este aspecto de la sociedad moderna. La concentración del poder, en las dictaduras antiguas, bastaba para caracterizar una forma totalitaria de gobierno. Pero, en nuestra época, es la organización altamente compleja del Estado yde la grandes corporaciones las que pueden reforzar las tendencias totalitarias de cualquier sociedad, como se ha podido comprobarlo con el uso yabuso de las aplicaciones que circulan por las redes. Casi está demás decir que, en estas últimas décadas, cualquiera sea el régimen que nos haya tocado vivir, los seres humanos también hemos conocido el valor de la libertad, de la democracia yde los derechos inalienables. Evidentemente, pareciera que los comunistas no han podido soportar el espejo que les ofrecía Kafka, porque sólo han querido leerlo desde esta perspectiva, desde el estrecho ángulo político, que sólo dejará de serlo cuando la política, de una manera integral, se abra atodas las cosas que componen la vida yno se limite abombardear alos hombres con sus ritos consabidos. Quien ha descubierto que la escritura, para el que la realiza, se transforma siempre en un laberinto, le costará poco trabajo, si la escritura tiene algún lazo con el mundo, llegar auna conclusión parecida: el mundo también es un laberinto. KAFKA YBORGES Borges repitió en reiteradas oportunidades que él era sólo “una invención de Roger Caillois”, aludiendo así ala primera traducción que se hizo de sus textos al francés OPEN ACCESS
150 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA yque su traductor, el propio Caillois, titulara Labyrinthes.7 En todo caso, esta boutade típicamente borgeana dice algo cierto. Apartir del reconocimiento en Francia, por parte de eminentes críticos yescritores, es donde comienza una irradiación que lo convierte en el escritor de lengua castellana con una proyección, que como la de Kafka, supera por lejos las fronteras de la literatura ydel arte. Ningún otro escritor de esta lengua alcanzó atocar registros pertenecientes ala ciencia pura, ala filosofía, alas ciencias sociales, como lo hizo el autor de Ficciones. Las múltiples relaciones que Borges mantuvo con la obra de Kafka se analizaron ya mucho yde diversas maneras. Borges no sólo fue uno de los primeros autores de lengua castellana en prestar una atención relevante alo que significaba literariamente esta obra, sino que contribuyó aque la proyección de Kafka sobre las letras hispanoamericanas fuera decisiva. Yo me limitaré acá arecordar una pequeña anécdota que ilustra esta situación. Cuando en el lejano 1975 le pregunté aBorges, con esa impertinencia que amenudo nos concede la juventud, qué pensaba sobre el porvenir de su obra yqué es lo que él pensaba de lo que quedaría de ella en el futuro, él, después de reírse, se limitó acontestarme que eso lo debían decidir los lectores de los tiempos futuros. Sin embargo, inmediatamente después agregó que él creía que, junto aBioy Casares ySilvina Ocampo, habían hecho algo bueno yque posiblemente perduraría. Este “algo”, para Borges, era la Antología de la literatura fantástica publicada en 1941. Según él, esta antología había contribuido de manera privilegiada aabrir una nueva visión de lo que podía ser la literatura. En ella estaba incluido el texto Ante la ley que ya se conocía en castellano por otra vías. Borges reivindicaba el hecho de ocupar, mediante la divulgación de diferentes autores, un lugar central en la modificación de las corrientes estéticas predominantes antes de la introducción de lo que él llamó “la literatura fantástica”, frente al naturalismo, indigenismo yrealismo social. Posición un poco contradictoria, ya que en la misma época rechazaba prácticamente en bloque todas las tendencias que configuraron las vanguardias en la literatura hispanoamericana, aun cuando él mismo, como es bien conocido, contribuyó ala generación de una de ellas: el ultraísmo. Borges me aseguró, en esta misma entrevista, publicada en la revista de la Universidad Veracruzana, La Palabra yel Hombre, que su mayor contribución alas letras hispanoamericanas consistía precisamente en haber difundido „otro modo de entender la literatura“,8 donde Kafka ocupaba un lugar preeminente, como pudo decirlo abiertamente, poco antes de morir, en una entrevista que le hizo el diario El País de España: Yo he escrito también algunos cuentos en los cuales traté ambiciosa einútilmente de ser Kafka. Hay uno, titulado La biblioteca de Babel yalgún otro, que fueron ejercicios en donde traté de ser Kafka. Esos cuentos interesaron, pero yo me di cuenta que no había cumplido mi propósito yque debía buscar otro camino. Kafka fue tranquilo yhasta un poco secreto yyo elegí ser escandaloso.9 7 Caillois 1953. 8 Espejo 1976. 9 Borges 2015. OPEN ACCESS
MIGUEL ESPEJO 151 No es el momento de discutir aquí las complejas razones que lo impulsaron aprivilegiar esta Antología, hoy inhallable, asu propia obra, que tiene una proyección universal yque supera por lejos el campo literario yla lengua en la que fue escrita. Pero sin duda, él situaba su obra, como Flaubert, en un ámbito mucho más vasto que el de una repercusión inmediata ycircunstancial. Como Flaubert ycomo Kafka. Anna Housková, en uno de los capítulos incluido en su meduloso libro Visión de Hispanoamérica, nos recuerda con precisión quirúrgica, las diferentes ocasiones en las que Borges hizo una evaluación de Kafka, en un periodo que va del año 1937 apoco antes de su muerte, en 1986. Allí señala con agudeza que “la afinidad entre Borges yKafka consiste en las invenciones literarias con variantes de lo infinito yla índole inconclusa de los textos.”10 Housková concluye su rica aproximación citando un fragmento del prólogo que escribió el autor de Ficciones para un libro publicado en España dentro de la colección Biblioteca personal, luego incluido en las nuevas Obras completas: El destino de Kafka fue transmutar las circunstancias ylas agonías en fábulas. Redactó sórdidas pesadillas en un estilo límpido. No en vano era lector de las Escrituras ydevoto de Flaubert, Goethe ySwift. Era judío, pero la palabra judío no figura, que yo recuerde, en su obra. Ésta es intemporal ytal vez eterna. Kafka es el gran escritor clásico de nuestro atormentado yextraño siglo.11 Es muy probable que Borges nunca haya leído la correspondencia de Kafka con Milena Jesenska, caso contrario se hubiera encontrado con este párrafo lleno de ironía ypletórico de humor negro: “Lo que más bien podría reprocharte es la excesiva buena opinión que tienes de los judíos que conoces, yo incluido, aunque hay otros…Aveces me gustaría meterlos atodos (yo incluido) en un cajón de la ropa yesperar; luego abriría un poco el cajón, vería si ya se han asfixiado todos, ysi todavía quedaba alguno, volvería acerrar el cajón yseguiría esperando.”12 Por su parte, Borges había advertido en un breve ylejano artículo de 1937: “La intensidad de Kafka es indiscutible. En Alemania abundan las interpretaciones teológicas de su obra. No son injustas, pero tampoco son necesarias.”13 Ami juicio, la inagotable ambigüedad del mundo de Kafka reside, entre otras cosas, en tratar de traducir por medio de una poética lo que puede desprenderse de una escritura que, ami juicio, él trató de que se confundiera con la inmensidad del mundo ycon un tiempo sin escalas, apartir de un ámbito que Kafka conocía magistralmente: su propia familia. En una carta asu hermana Eli, poco antes de morir, le dice: El egoísmo paterno ymaterno, que es el sentimiento específico de los padres, no conoce límites. (…) Los dos instrumentos educativos de los padres son: la tiranía yla esclavitud en todos sus grados, aunque la tiranía pueda exteriorizarse con gran ternura (Tienes que creerme, que soy tu madre) yla esclavitud 10 Housková 2010, p.107. 11 Borges 2000, p.454. 12 Kafka 1974. 13 Borges 2011. OPEN ACCESS
152 SVĚT LITERATURY / EL MUNDO DE LA LITERATURA con gran orgullo (Tú eres mi hijo yvoy ahacerte mi salvador), pero son dos medios de educación terribles, dos medios antipedagógicos adecuados para triturar al niño contra el suelo del que ha salido.14 Justamente, esta infinita cantidad de registros, que va de lo microscópico aun mapa que se confunde con la extensión del territorio que pretende representar, es la que se diseminó en las literaturas de casi todas las lenguas, pero sobre todo en las principales lenguas de lo que puede llamarse aún, sin forzar el término, Occidente, para volcarse luego al planeta entero. LOS DÍAS TERRENALES No es casual que con frecuencia los regímenes totalitarios pretendan ocultar la ferocidad de su funcionamiento bajo el manto de un cuidado familiar. “Te sojuzgo porque te quiero” es una formulación que puede extenderse anumerosos regímenes, cualquiera sea su ideología. La ironía es aplicada al máximo cuando Orwell bautiza, en su célebre novela, al aparato represivo como el Ministerio del Amor. Entre la publicación de las novelas de Kafka yla aparición de 1984 transcurren apenas algo más de veinte años. Exactamente en 1949, el mismo año de la publicación de Los días terrenales de José Revueltas.15 Se conoce la célebre boutade de André Breton diciendo que México era un país surrealista. Hace cuartenta años, en momentos que estuve exiliado en México, se decía también que si Kafka fuera mexicano sería un escritor costumbrista. Ya se sabe que lo kafkiano ha pasado adesignar una muy variada gama de situaciones, atal punto que su campo semántico tampoco queda reducido ala literatura. La irrupción de Kafka en Hispanoamérica, apartir de la década de 1930 fue variada ymúltiple, incesante yen recreación permanente. Incluso La pasión según G.H. de la mayor escritora de lengua portuguesa, Clarice Lispector, brasileña de origen ucraniano, no puede leerse obviando la referencia directa aKafka. Por su parte, Los días terrenales, la excelente novela de José Revueltas, publicada en pleno período stalinista, sufrió un proceso verdaderamente kafkiano. La censura de Los días terrenales, en 1950, se produjo, para decirlo crudamente, por un chantaje del Partido Comunista Mexicano al que pertenecía el autor: “Retiras la novela ote expulsamos.” Se sabe ahora, un poco mejor que antes, que las religiones seculares reclaman su fe al igual que las religiones de corte clásico. Como hace décadas lo señaló incisiva ylapidariamente un jesuita: “Los cristianos saben que creen, los marxistas creen que saben”. Un modo de establecer que la paradoja nos gobierna mucho más allá de lo que alcanzamos apercibirla. Tanto en Los días terrenales como en Los errores, su autor osciló entre sus convicciones políticas ysu exigencia de lucidez, que lo impelía adecir la verdad que tenía ante sus ojos, ahablar sobre la “alienación” de los militantes yque, al hacerlo, descubría un 14 Citado por Stach, 2016. 15 Revueltas 1979. He tratado ampliamente esta problemática en “José Revueltas: Historia yRebelión”, Espejo 2014. OPEN ACCESS
MIGUEL ESPEJO 153 funcionamiento bastante similar al que practican las sectas. Revueltas se internó de este modo en el viscoso laberinto de la autenticidad (“nunca conocí aángeles”), aunque sus personajes no fueran los aburridos pequeño-burgueses interrogándose por el sentido de la existencia yde sus bienes, sino militantes convencidos de la necesidad de construir un mundo mejor ycapaces de arriesgarlo todo en esa empresa yde jugar sus vidas por esta apuesta; pero que, en su práctica, en su praxis, ellos no se encuentran, bajo la escritura de Revueltas, con la versión “rosa” del realismo socialista, sino con una ferocidad sin límites. Cuando se estrena El cuadrante de la soledad acomienzos de 1950, pieza desprendida de la novela, Los días terrenales, publicada algunos meses antes, había pasado bastante desapercibida. Los acontecimientos se desencadenaron con la obra de teatro, ya que su popularidad ytrascendencia entre el público era muy superior ala que podía tener la novela. Por esa época de polémicas yanatemas pasa por México el diligente Pablo Neruda, que no tiene ningún reparo en condenar al réprobo en términos similares alos que se usaban en otros países para condenar amuerte: “Por las venas de aquel noble José Revueltas que conocí circula una sangre que no conozco. En ella se estanca el veneno de una época pasada, con un misticismo destructor que conduce ala nada yala muerte.”16 Para denostar mejor asu víctima, Neftalí Reyes, que como se sabe toma su nombre literario del poeta checo del siglo XIX, había procedido aalabar previamente los valores de esa gran familia que contaba entre sus miembros ala actriz Rosaura, al pintor Fermín yal notable músico Silvestre Revueltas (1899–1940), compositor, entre otras, de las notables partituras Redes, La noche de los Mayas ySensemayá (inspirada en el poema homónimo de Nicolás Guillén), ycuya obra recién ahora está siendo enteramente valorizada. Como se recordará, uno de los personajes principales de esta novela se llama Gregorio, mientras que el otro lleva por nombre premonitorio Fidel, el cual tiene una fe ciega en su militancia, atal punto que deja que su beba muerta comience apodrirse antes que usar el dinero, destinado ala propaganda del partido, en un vulgar entierro. En el comienzo mismo de la novela Gregorio se encuentra entre maravillado ydesconcertado por asistir al reparto de peces (derecho de pesca, en realidad), entre dos comunidades indígenas, en representación de una célula llamada Rosa Luxemburgo. Esta interrogación del personaje, su extrañeza ante un mundo tan distinto al expresado por la dirigente alemana, les resulta imperdonable alos miembros del PCM que exigen asu autor que retire los libros de la distribución. Revueltas obedece, como años después obedeció Heberto Padilla en el show montado para el proceso de autoflagelación, donde ningún escritor podía tener razón en contra de la Revolución; Revueltas obedece porque su temor aser abandonado por el partido (iglesia) era superior acualquier valor que pudieran tener sus inclinaciones estéticas. Asu modo, Gregorio expresa una soledad radical en correspondencia con lo que, pese alas grandes penurias colectivas (guerras, revoluciones, pestes, etc.) bien podríamos diagnosticar como una civilización de soledad. “Los movimientos totalitarios —nos dice Hannah Arendt— han probado en varias ocasiones que ellos pueden inspirar la misma lealtad total, en la vida yen la muerte, 16 Revueltas 1980. Asimismo, puede consultarse el excelente libro de Philippe Cheron 2003. OPEN ACCESS