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Rafael Calvo Serer. Un intelectual católico conservador

Prades-Plaza, Sara

Abstract

Rafael Calvo Serer fue una figura clave en el panorama cultural de la España de Franco. Partiendo de posiciones nacionalcatólicas integristas evolucionó hasta la defensa de la democracia en los últimos años del franquismo. Durante su juventud puso en marcha un proyecto político-cultural que llegó a ser uno de los más activos en la España de los años cuarenta y cincuenta. En su madurez demostró una actitud contraria a la evolución del franquismo, utilizando los canales que la dictadura ponía a su alcance y, más tarde, desde el exilio, formó parte de iniciativas antifranquistas que contribuyeron a la democratización española. Sin embargo, a pesar de que el posicionamiento de Calvo respecto de la dictadura evolucionó, siempre defendió una idea de España conservadora, católica, europeísta, monárquica y regionalista.

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Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne 50 | 2016 LesintellectuelsenEspagne,deladictatureàla démocratie(1939-1986) Rafael Calvo Serer. Un intelectual católico conservador Rafael Calvo Serer. Un intellectuel catholique conservateur Rafael Calvo Serer. A conservative catholic intellectual SaraPrades Ediciónelectrónica URL: http://journals.openedition.org/bhce/545 DOI: 10.4000/bhce.545 ISSN: 1968-3723 Editor Presses Universitaires de Provence Ediciónimpresa Fecha de publicación: 1 diciembre 2016 Paginación: 85-98 ISSN: 0987-4135 Referenciaelectrónica Sara Prades, « Rafael Calvo Serer. Un intelectual católico conservador », Bulletin d’Histoire Contemporaine de l’Espagne [En línea], 50 | 2016, Publicado el 09 octubre 2018, consultado el 10 diciembre 2020. URL : http://journals.openedition.org/bhce/545 ; DOI : https://doi.org/10.4000/bhce. 545 Bulletin d’histoire contemporaine de l’Espagne Rafael Calvo Serer. Un intelectual católico conservador Sara PRADES _______________________________________________________________ Universität de Valencia La formación de un intelectual nacionalcatólico Rafael Calvo Serer nació en V al encía el 6 de octubre de 1916 en la familia formada por Teresa Serer y José Ma Calvo, cofundador del sindicato Confederación de Obreros Católicos de Levante, por lo que conoció desde su infancia el ambiente político valenciano. Después de obtener el Premio Extraordinario de Bachillerato en el Instituto Luis Vives, comenzó en 1933 la licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia1. Entre otros, recibió clases de Francisco Alcayde, quien influyó notablemente en la configuración de su pensamiento2. Durante la carrera fue becario del Colegio Mayor Beato Juan de Ribera de Burjassot, cuyo objetivo era proveer a los estudiantes universitarios que allí vivían de una educación que les impulsara a vivir su trabajo como servicio a la sociedad desde los valores del catolicismo. Como reconoció Calvo Serer en alguna ocasión, en el colegio se respiraba un ambiente tradicionalista evidenciado, por ejemplo, en las obras de que se nutría su biblioteca3. Los colegiales, que eran entre quince y veinte cada curso escolar, recibían alojamiento y formación intelectual o espiritual pero, a cambio, se comprometían a obtener buenas calificaciones y a seguir las normas del colegio4. Allí Calvo residió junto a Federico Suárez Verdeguer, que estudiaba Filosofía y Letras un curso por detrás de él, o Alfredo Sánchez Bella, que era de su misma promoción. También fueron colegiales José Corts Grau, Juan José López Ibor, Pedro Lain Entralgo, Diego Sevilla Andrés, José Ombuena o Villar Palasi5. El Director del colegio, Antonio Rodilla, que al mismo tiempo era rector del Seminario Mayor de Valencia, canónigo de la catedral y vicario general de la diócesis, influyó 1 Siempre fue un excelente estudiante, como se observa en su expediente académico. Archivo Histórico de la Universität de Valencia (AHUV): Expediente Académico: 1221/23. 2 Onésimo Díaz Hernández, Rafael Calvo Serer y el grupo Arbor, Valencia, Universität de Valéncia, 2008, p. 24. El autor expone que Antonio Fontán subrayó en una entrevista la influencia de las clases de este profesor monárquico y valencianista en Calvo Serer. 3 En una entrevista realizada en 1975 a la pregunta de cómo era la biblioteca del colegio Calvo contestó: «Muy escogida. Estaban todos los reaccionarios: Vázquez de Mella, Menéndez Pelayo, Donoso Cortés, Balmes... Ortega y Unamuno no estaban», en José Martí Gómez y Josep Ramoneda, Calvo Serer: el exilio y el reino, Barcelona, Laia, 1976, p. 40. 4 En una carta de Pedro Pérez a Calvo Serer del 4 de octubre de 1943 se comentan algunos aspectos de la cotidianeidad del colegio como que se celebraba misa diaria, ejercicios espirituales, se impartían ciclos de conferencias o clases de inglés y alemán. Archivo General de la Universidad de Navarra (AGUN), Archivo Rafael Calvo Serer (RCS): 1/27/595. 5 AGUN, RCS: 1/27/212. Censo de Antiguos Alumnos del Colegio Mayor del Beato Juan de Ribera de Burjassot. s notablemente en el joven Calvo, al interesarlo por la política y ponerlo en contacto con el Opus Dei. Su huella se percibe muy pronto, dado que Calvo comenzó su carrera política en la Universidad, al demostrar desde sus primeros años como estudiante un verdadero interés por la vida asociativa. De hecho, en 1935 fue nombrado presidente regional de la Confederación de Estudiantes Católicos, al tiempo que ostentaba el cargo de vicepresidente de la Juventud de Acción Católica de Valencia6. Debido a su cargo, hubo de realizar un breve pero decisivo viaje a Madrid durante las vacaciones escolares de marzo de 1936, en que había de contactar con otros representantes de los estudiantes católicos, con los falangistas del Sindicato Estudiantil Universitario y con los tradicionalistas de la Asociación Escolar Tradicionalista7. Como vicepresidente de la Juventud Católica de Valencia, se entrevistó con destacados miembros de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas como Angel Herrera y Fernando Martín-Sánchez8. Al mismo tiempo, Calvo aprovechó su estancia en Madrid para conocer las instalaciones y a los principales impulsores de Acción Española como Eugenio Vegas Latapié, Ramiro de Maeztu o Jorge Vigón9. El joven universitario leía a menudo esta revista a la que estaba suscrito el Colegio Mayor de Burjassot e incluso, unos días antes de viajar a Madrid, había enviado al secretario de la misma una carta en que le exponía su admiración: «[...] Desengañado, después de estar mucho tiempo bajo la influencias de ideas, aunque santas “demasiado” extranjeras, encuentro en su Revista un contenido español y católico que en cuanto de mi dependa procuraré extender»10. Como se observa, en su juventud Calvo Serer estaba relacionado con las dos corrientes del catolicismo español. Desde principios del siglo XX, pero especialmente desde la década de los treinta, los católicos españoles se encontraban alineados en dos posiciones que han sido calificadas por distintos autores como «posibilistas e integristas»11. De un lado estaban los miembros de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, fundada por el jesuíta Ángel de Ayala y presidida por Ángel Herrera hasta 1935, que pretendía influir en la sociedad a través de una minoría de hombres bien preparados para el apostolado y la propaganda católica12. Habían sido un gran apoyo para la dictadura de Primo de Rivera y participaron en la II República con el partido Acción Popular, mediante el cual tenían la intención de afianzar la fe católica en la sociedad13. Esto fue posible gracias al impulso que dio quien fue su presidente hasta 1953, Fernando Martín-Sánchez. Del otro lado estaban los nacionalcatólicos integristas, agrupados en torno a Acción Española. Políticos monárquicos, nobles, intelectuales, burgueses o clérigos que 6 Esplandián, «Perfil humano de Rafael Calvo Serer», Punta Europa, 101, (1964), p. 114-126, p. 116. 7 Onésimo Díaz Hernández, op. cit., p. 23. 8 Mercedes Montero, Historia de la ACN de P. La construcción del Estado confesional (1936-1945), Pamplona, Eunsa, 1993, p. 34. 9 Eugenio Vegas Latapié, La frustración en la Victoria. Memorias políticas 1938-1942, Madrid, Actas, 1995, p. 107. El autor comenta que Calvo era el encargado de la subscripción del colegio de Burjassot a Acción Española. 10 Archivo personal de Eugenio Vegas Latapié (EVL), consultado en la Universidad de Navarra: 76/5/43. Carta de Calvo Serer a Vegas Latapié del 9 de marzo de 1936. 11 Pedro Carlos González Cuevas, El pensamiento político de la derecha española del siglo XX. De la crisis de la Restauración al Estado de partidos (1898-2000), Madrid, Tecnos, 2005; Santos Juliá, Historias de las dos Españas, Madrid, Taurus, 2004, p. 282; Feliciano Montero, «Las derechas y el catolicismo español: del integrismo al socialcristianismo», Historia y Política, 18 (2007), p. 101-128. 12 Antonio Fontán, Lo s católicos en la Universidad española actual, Madrid, Rialp, 1981, p. 40-50. 13 José Ramón Montero, La CEDA. El catolicismo social y político en la II República, Madrid, Ediciones de la Revista de Trabajo, 1977. ___ consideraban que el elemento católico era consubstancial a lo español e intentaban actualizar el pensamiento contrarrevolucionario europeo, distinguiendo entre el liberalismo político y el económico14. En 1933, desde posiciones muy próximas a Acción Española, surgió el partido monárquico Renovación Española, que nunca dejó de conspirar contra la República, aunque con resultados electorales exiguos15. Además, en la breve estancia de Calvo Serer en Madrid, siguió las recomendaciones de Antonio Rodilla y fue a conocer a un viejo amigo suyo, el sacerdote José Ma Escrivá de Balaguer, que dirigía una residencia de estudiantes en dicha ciudad. La academia DYA impartía docencia en materias de Derecho y Arquitectura, pero también era una residencia de formación cristiana donde vivían algunos de los estudiantes que cursaban asignaturas allí. Escrivá de Balaguer había decidido extender este modelo de residencia fuera de Madrid, siendo Valencia la ciudad elegida. Para ello, necesitaba la ayuda de algún joven que buscase un piso próximo a la universidad, tarea que encargó a Calvo Serer. Quedó en verse con él en Valencia al mes siguiente, momento en que el universitario decidió su incorporación al Opus Dei16. Al comenzar la guerra en julio de 1936, la familia de Calvo Serer huyó a La Marina, después de que su primo, presidente valenciano de la Asociación de Estudiantes Tradicionalistas, fuese fusilado. A pesar de haberse refugiado en Alcalalí, el joven Calvo fue igualmente movilizado por parte del ejército republicano en el verano de 1937. Pasó por los frentes de Madrid, Aragón y Valencia, donde ejerció de miliciano de la cultura por su condición de universitario. Después de pasar algunos meses en el hospital por problemas pulmonares, fue declarado inútil para el servicio de armas y eximido de luchar en el frente. Esa fue la razón por la que pudo volver a casa en septiembre de 1938 a esperar el fin de la guerra17. Mediado el conflicto, retomó sus estudios y residencia en el Colegio de Burjassot, donde fue nombrado decano en 1940. Allí mismo, Escrivá de Balaguer dirigió en junio de 1939 sus primeros retiros espirituales para universitarios, recuperando su intención de extender su influencia fuera de Madrid18. Después de establecer algunos contactos, los universitarios valencianos del Opus Dei encontraron un pequeño piso de alquiler para compartir hasta julio de 1940, cuando lo abandonaron para trasladarse a una gran casona en la que instalaron su primera residencia. Colaboraron en su establecimiento, entre otros, Calvo Serer, Ismael Sánchez Bella, Ángel López-Amo y Suárez Verdeguer. Ese curso académico Calvo Serer ocupó una plaza de ayudante de clases prácticas y, más tarde, de auxiliar adscrito a la cátedra de Historia Universal Moderna y Contemporánea19. Una vez hubo obtenido el grado de licenciado, comenzó a preparar su tesis doctoral bajo la dirección de Santiago Montero Díaz20, al tiempo que impartía clases de Historia de 14 Alfonso Botti, Cielo y dinero. El nacional-catolicismo en España (1881-1975), Madrid, Alianza, 1992, p. 141-142. 15 Julio G il Pecharromán, Conservadores subversivos. La derecha autoritaria alfonsina, 1913-1936, Madrid, Eudema, 1994. 16 Juan Luís Corbín, La Valencia que conoció San Josemaría Escrivá, Valencia, Carena, 2002, p. 17-18. En aquel momento el Opus Dei tenía diecinueve miembros, véase John F. Coverdale, La Fundación del Opus Dei, Barcelona, Ariel, 2002, p. 159-160. 17 Esplandián, op. cit., p. 118. 18 Juan Luís Corbín, op. cit., p. 52. 19 AHUV: Expediente Personal: 1349/7. 20 Santiago Montero Díaz había ganado la cátedra de Historia de la Edad Media Universal de la Universidad de Murcia en febrero de 1936. Durante la Guerra Civil había apoyado al bando sublevado, participando ______ España en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia como profesor encargado de la cátedra vacante* 21. Ese verano defendió su tesis doctoral sobre «Menéndez Pelayo y la decadencia española» en la Universidad Central, ante un tribunal formado por los profesores Pedro Sáinz Rodríguez, Francisco Cantera Burgos, Joaquín Entrambasaguas y Luis Morales Oliver. Su estudio sobre Menéndez Pelayo revelaba al joven doctor como uno de los nuevos valores del nacionalcatolicismo español, que concluía que la decadencia de la patria podría no haber existido, razón por la que entendía que la recuperación del rumbo histórico previo al declive solo se conseguiría mediante la aniquilación de la antinación. El nacionalcatolicismo, enraizado en el siglo XIX y nacido como reacción a la revolución, las ideas ilustradas y el fin del Antiguo Régimen, tuvo a uno de sus primeros referentes en Juan Donoso Cortés y su Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, que teorizaba acerca de que España era el baluarte del catolicismo en Europa y que la Iglesia era incompatible con la revolución. Loaba también la obra de Jaime Balmes, que defendía la superioridad del catolicismo22. El teórico más importante del nacionalcatolicismo fue Menéndez Pelayo, que destacó la cristianización del Renacimiento gracias a Luís Vives, encarnación del genio español, del que habían de quedar excluidos los heterodoxos. En Historia de los heterodoxos españoles analizó las distintas posiciones no ortodoxas surgidas en el seno del catolicismo español para destacar la consubstancialidad de lo español y lo católico23. Igualmente, para esta cultura política fueron de capital importancia las ideas de Ramiro de Maeztu sobre el sentido reverencial del dinero y su intento de aplicar las teorías de Max Weber al catolicismo, asumiendo, de este modo los presupuestos económicos de la modernidad sin aceptar, en ningún caso, los políticos24. Así, Calvo Serer se insertaba en esta cultura política que tenía una peculiar visión de España, del Estado y de la sociedad e intentaba elaborar una vía que hiciese compatible el desarrollo capitalista español con la tradición. Un catedrático de veinticinco años Durante el curso 1940-1941 Calvo Serer estuvo pensionado por el Ayuntamiento de Valencia para desarrollar investigaciones en el ámbito de la Historia de las Instituciones, circunstancia que posibilitó su acercamiento a Alfonso García-Gallo, director del Seminario de Historia de las Instituciones subvencionado por el Consistorio25. En ese momento publicó su primer artículo en el Anuario de Historia del Derecho Español, dependiente del Instituto en actos de propaganda, por lo que una vez terminó la contienda fue reintegrado a su función activa sin imposición de sanción, tras el correspondiente expediente de depuración. Obtuvo el trasladó a la Universidad de Madrid, donde se encargó durante muchos años de la cátedra de Historia de la Filosofía Antigua de la Facultad de Filosofía y Letras. Desde allí dirigió cuarenta y cuatro tesis doctorales, entre cuyos autores estaban Rafael Calvo Serer, Federico Suárez Verdeguer, José María Sánchez de Muniaín Gil, Carlos Corona Baratech, Constantino Láscaris-Comneno Micolaw, Juan Torres Fontes, Elias Martínez Ruiz, Emilio Lledó Iñigo y Manuel Espadas Burgos. Véase www.filosofia.org. 21 AHUV: Expediente Personal: 1349/7. 22 Alfonso Botti, «Algo más sobre nacionalcatolicismo», en J. de la Cueva Merino y J. A. López Villaverde (coords.), Clericalismo y asociacionismo católico en España de la Restauración a la transición: un siglo entre el palio y el consiliario, Cuenca, Ed. Univ.Castilla la Mancha, 2005, p. 196. 23 Ismael Saz, España contra España, Madrid, Marcial Pons, 2003, p. 53. 24 José Luís V illacañas, Ramiro de Maeztu y el ideal de la burguesía en España, Madrid, Espasa Calpe, 2000, p. 174 y ss. 25 AHUV: Expediente Personal: 1349/7. Nacional de Estudios Jurídicos y dirigido por García-Gallo desde 1932, en que analizó un tema legislativo que mantenía una directa relación con los estudios del catedrático de Historia del Derecho26. Como colofón, en julio de ese año fue galardonado con el premio que otorgaba el Ayuntamiento de Valencia con motivo de los Juegos Florales por su trabajo «Valencia Ciudad de la Artesanía»27. Al inicio del siguiente curso universitario, Calvo se trasladó a Madrid para preparar las oposiciones a cátedra, aprovechando ese invierno para reforzar sus relaciones con personalidades del ámbito monárquico. Gracias a sus contactos publicó sus primeros artículos nacionalcatólicos, en que reflexionaba sobre la tradición como instrumento para regenerar espiritualmente a España y Europa28. Aprobó las oposiciones en mayo de 1942 y se convirtió en el nuevo catedrático de Historia Universal Moderna y Contemporánea de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia29. La Universidad de posguerra proporcionó a los jóvenes licenciados extraordinarias oportunidades laborales, al quedar vacantes muchas cátedras debido al exilio, la depuración o la muerte. El caso de la Universidad de Valencia fue especialmente llamativo, dado que aquí fueron sancionados trece catedráticos y siete auxiliares, otros fueron jubilados y unos más trasladados y, como episodio más grave, se fusiló al rector en mayo de 1941, de igual manera que ocurrió en Oviedo y Granada30. En esta coyuntura, Calvo se hizo con una cátedra, aunque no estaba dispuesto a conformarse con el más alto escalón de la carrera universitaria y, desde el primer momento, apuntó más lejos. Comenzó lo que iba a ser una constante en su vida: las reiteradas excedencias, el descuido de la docencia universitaria y las múltiples faltas a clase. Por eso se puede concluir que Calvo Serer utilizó su cargo en la Universidad como una plataforma de promoción pública que lo iba a empujar a más altas posiciones políticas. De hecho, solo un año después de conseguir la cátedra, en el verano de 1943, pidió una excedencia para llevar a cabo una estancia de seis meses en Suiza, a cargo de la Junta de Relaciones Culturales, que dependía del Ministerio de Asuntos Exteriores. En Zurich pretendía estudiar alemán y Filosofía e Historia de la Edad Moderna europea, pero lo más destacable de su estancia es que fue recibido por Eugenio Vegas Latapié e introducido en el círculo del conde de Barcelona. Durante aquellos meses, Vegas adoctrinó al joven catedrático en el ideario de Acción Española31. Su discurso era similar al de los nacionalistas reaccionarios europeos, que rechazaban el liberalismo político proponiendo, de alguna forma, una vuelta a las instituciones del Antiguo Régimen, asentadas sobre la Monarquía y la Iglesia32. Quien había sido secretario de Acción Española le mostró que existían iniciativas parecidas en Francia, Italia o Portugal33. 26 Rafael C alvo Serer, «Libro de los Juisyos de la Corte del Rey», Anuario de Historia del Derecho Español, tomo XIII, (1941), p. 284-308. 27 AHUV: Expediente Personal: 1349/7. 28 Rafael Calvo Serer, «El sentido español del Renacimiento», Escorial, tomo VII, 1942, p. 197-307; «En torno al concepto de Renacimiento», Escorial, tomo VII, (1942), p. 355-387; «Sobre los orígenes de lo moderno». Escorial, tomo VIII, 1942, p. 435-441. 29 AHUV: Expediente Personal: 1349/7. 30 Mariano Peset y Ma Fernanda Mancebo, «Exili i depuracions» en Mariano Peset (coord.), Historia de la Universität de Valencia, Valencia, Universität de Valencia, 2000, p. 249-257. 31 Rafael Calvo Serer, Mis enfrentamientos con el poder, Barcelona, Plaza y Janes, 1978, p. 18. 32 Ismael Saz, «Mucho más que crisis políticas: el agotamiento de dos proyectos enfrentados». Ayer, n° 68, 2007, p. 137-163, p. 141. 33 Véase al respecto Alfonso B otti, «Algo más..., op. cit., p. 195-212 y p. 206 y ss. XQ Un tiempo después, Calvo Serer volvió de Suiza para presentarse a unas nuevas oposiciones, en este caso a la cátedra de Historia General de la Cultura de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid. Al suspender, decidió marchar otros seis meses al país alpino, a pesar de la dificultad de transitar por Europa debido a la Segunda Guerra Mundial, donde estrechó relaciones con Don Juan de Borbón y entabló amistad con el clérigo catalán Caries Cardó34. La estancia de investigación acabó en marzo de 1945, momento en que Calvo Serer volvió a Madrid con la misión de exponer a los monárquicos el Manifiesto de Lausanne, para lo cual se entrevistó durante la primavera de aquel año con nobles, empresarios, intelectuales y militares. En dicho escrito el conde de Barcelona rechazaba la práctica política llevada a cabo por el régimen y su concepción totalitaria del Estado, al tiempo que abogaba por el establecimiento de una Monarquía tradicional en que se respetasen los derechos fundamentales de la persona, como único sistema político capaz de ofrecer una paz duradera a los españoles. Proponía y reclamaba otro elemento del ideario de Acción Española, el reconocimiento de la diversidad regional, por eso se puede considerar que este manifiesto es fruto del momento en que los miembros de este grupo político-cultural estuvieron más cerca que nunca de imponer sus ideas en el círculo del conde de Barcelona35. Don Juan concluía su escrito pidiendo a sus allegados la no colaboración con el régimen por «contribuir a prolongar una situación que está en trance de llevar al país a una irreparable catástrofe»36. Como era de esperar, el Manifiesto no fue bien recibido por Franco, que advirtió en un telegrama al heredero al trono que este texto suponía una vuelta a los valores que había defendido la II República: El Jefe del Estado me encarga comunique a V. E. Conde de Barcelona que manifiesto cuyo texto me ha anticipado, atenta contra intereses de la Patria y de la Monarquía y es gravemente irreconciliable con régimen que creó esfuerzo y el sacrificio sangriento de tantos españoles, entre los que había Príncipes de Su familia unidos a El por más estrechos lazos de sangre y en cuyo Ejército El mismo tomó las armas. Programa preconiza es idéntico al de república que se proclamó tras destronar al Rey Don Alfonso XIII, su padre, y que concluyó en el incendio de las Iglesias, en la separación de las regiones, en la confusión general y en la sangrienta guerra civil37. El traslado de Don Juan a Estoril posibilitó que Calvo Serer dedicase más tiempo a sus estudios y a ocuparse de la preparación de unas nuevas oposiciones a cátedra, esta vez de Historia de la Filosofía Española y Filosofía de la Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central. Con tal finalidad, Calvo Serer retomó su tarea investigadora con una tercera estancia en Suiza entre los meses de noviembre de 1945 y mayo de 1946, en esta ocasión financiada por el Consejo Superior de Investigaciones 34 Calvo Serer actuó como intermediario entre la censura franquista y Cardó para evitar que publicase algunas partes de su obra Histoire spirituelle des Espagnes. Etude historico-psycologique du peuple espagnol. EVL: 76/5/101. Carta de Calvo Serer a Vegas Latapié del 22 de diciembre de 1946 en la que le informa de algunas gestiones llevadas a cabo para que Cardó volviese a España y modificase algunas partes de su obra. Es interesante también la carta de Calvo Serer a Vegas Latapié del 14 de enero de 1947, EVL: 76/5/102, en la que le intentaba convencer de que el círculo del conde de Barcelona presionase a los editores para que no se publicase la obra del canónigo catalán. 35 Florentino P ortero, Franco aislado: la cuestión española (1945-1950), Madrid, Aguilar, 1989, p. 61-64. 36 Manifiesto de Lausanne, en Gonzalo Redondo, Política, cultura y sociedad en la España de Franco, 1939-1975, tomo I, La configuración del Estado español, nacional y católico (1939-1947), Pamplona, Eunsa, 1999, p. 736-737. 37 EVL: 76/3/135, Telegrama del 22 de marzo de 1945 que el ministro de Exteriores, José Félix de Lequerica, envió al heredero al trono. ___ Científicas38. Al volver a Madrid ganó esta cátedra de Filosofía, abandonando desde ese momento su dedicación exclusiva a la Historia, aunque su puesto requiriese conocimientos historiográficos. Desde ese momento, se adscribía a la única universidad que podía expedir títulos de doctorado, lo cual hacía especialmente importante el hecho de convertirse en catedrático de esa institución39. Sin embargo, la nueva cátedra, igual que había ocurrido con la de la Universidad de Valencia, fue sometida a reiteradas excedencias durante los cuarenta años en que Calvo Serer la ocupó. Calvo Serer: gestor cultural En junio de 1946, la ACNP congregó en El Escorial y Salamanca a doscientos veinticinco delegados extranjeros en el Congreso Internacional de Pax Romana, demostrando la capacidad de convocatoria de este sector católico y la posibilidad de burlar el aislamiento internacional decretado por la ONU. Ruiz-Giménez, propagandista que presidió desde muy joven asociaciones de estudiantes católicos hasta que pasó a dirigir Pax Romana en 1939, aprovechó la oportunidad y utilizó a esta organización para potenciar la imagen de los católicos españoles ante la emergente democracia cristiana europea, por lo que muchos nacionalcatólicos integristas se desvincularon de dicha organización, entre ellos Calvo Serer40. Al nuevo catedrático de la Universidad Central no le bastaba con la tarea docente, por lo que asumió los cargos de secretario de la revista general del CSIC, Arbor, y de la Sección de Problemas Contemporáneos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Desde estas posiciones ya podía llevar a cabo la ofensiva cultural que pretendía, encaminada a crear en España un ambiente intelectual propicio para la restauración de la monarquía. Con este objetivo, se embarcó en una nueva estancia de tres meses en el extranjero, como le hizo saber a su amigo y confidente Vegas Latapié: [...] De donde espero mucho es de Arbor. Se están sentando las bases para hacer una cosa muy seria de Cultura Internacional, pues hay abundantes fondos de Relaciones Culturales. Me han enviado ahora con presupuesto ilimitado para la adquisición de libros y revistas. Se había llegado a una situación angustiosa por falta de material. El aislamiento que sufrimos es una cosa muy seria41. Esta vez se desplazaba a París gracias a una beca del CSIC, cuyo objeto era el fomento de las relaciones culturales de esta institución con la intelectualidad conservadora francesa. Por esta razón, Calvo entró en contacto con el grupo de Action Française, interesándose especialmente por las obras de Charles Maurras, la pluma más célebre de 38 Oficio del Ministerio de Educación Nacional del 16 de abril de 1945 dirigido al Rectorado de la Universidad de Valencia por el que se le prorroga la licencia concedida en noviembre de 1944. AHUV: Expediente Personal: 1349/7. 39 La única tesis doctoral que dirigió fue la de Roberto Saumells, defendida en 1953 y titulada La intuición del espacio. La dialéctica del espacio. 40 En relación con la siguiente reunión de Pax Romana es interesante el telegrama enviado por RuizGiménez a Calvo Serer: «Con aprobación Jerarquía eclesiástica ruegote aceptes participar Delegación Española Veinte Congreso Pax Romana Comenzará Friburgo día 24 presente mis saludos». Al que Calvo contesta el 5 de agosto de 1946: «Agradezco invitación imposible participar Congreso. Saludos». AGUN, RCS: 1/28/361. Como se observa. Calvo Serer no aceptó la invitación por su deseo de desvincularse de esta organización católica, ya que para él, en esos momentos, el ideario de la democracia cristiana estaba muy lejos de sus convicciones. 41 EVL: 76/5/97. Carta de Calvo Serer a Vegas Latapié del 2 de diciembre de 1946. ai este grupo nacionalista francés. Mediante Armand Magescas, amigo personal de Vegas Latapié, conoció la monarquía descentralizada del teórico francés que, desde ahora, marcó sustancialmente el pensamiento del catedrático valenciano. Un tiempo después, el ministro de Asuntos Exteriores Martín-Artajo decidió aprovechar la experiencia de Calvo en Europa y le nombró agregado cultural móvil de la Dirección General de Relaciones Culturales en febrero de 1947, momento en que el aislamiento diplomático de España era total, puesto que la Asamblea General de la ONU había condenado oficialmente al régimen franquista en diciembre del año anterior. A Calvo le fue encargada la subdirección del Instituto de España en Londres, donde permaneció un par de años. Desde allí se relacionó con parte de la intelectualidad conservadora inglesa e invitó a diversas figuras a impartir conferencias en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, a traducir sus obras al castellano a través de la Biblioteca de Pensamiento Actual o a colaborar en Arbor. En definitiva, allí encontró una excelente plataforma desde donde impulsar sus esfuerzos e insertarlos en los ambientes reaccionarios europeos. Aquel verano, Calvo Serer estuvo ocupado en la gestión del curso de la Sección de Problemas Contemporáneos de la UIMP de Santander, en que participaron profesores extranjeros como Michele Federicco Sciacca, Marcel De Corte, Gustave Thibon, Alois Dempf, Christopher Hollis y españoles como Pedro Lain Entralgo, Angel López-Amo y José Ma Sánchez de Muniaín. Al volver de Londres, en enero de 1949, Calvo Serer asumió el cargo de subdirector de Arbor, después de que Salvador Paniker hubiese abandonado el puesto. El catedrático valenciano tenía la intención de convertir a esta revista en un referente de la cultura nacionalcatólica integrista, un propósito que le enfrentó a Sánchez de Muniáin, director de la publicación que tenía otros planes para ArboC2. En última instancia el director de Arbor, un católico propagandista que había sido redactor de El Debate, subdirector de la Biblioteca de Autores Cristianos y antiguo secretario de Ángel Herrera42 43, fue eclipsado por Calvo Serer al consolidarse en 1948 los proyectos que el último planteaba para la revista. Ese mismo año, Calvo Serer inauguró como director el Departamento de Culturas Modernas del CSIC, un proyecto personal que había conseguido después de reiteradas peticiones a José Ma Albareda, secretario general del Consejo. Fueron meses de gran productividad para el joven catedrático, que se centró en la gestión de un grupo cultural que exponía su ideario nacionalcatólico a través de la revista Arbor, la colección Biblioteca de Pensamiento Actual que él mismo dirigía y la Sección de Problemas Contemporáneos de la UIMP. Para llevar a cabo sus planes culturales, Calvo Serer se rodeó de un equipo de universitarios que emprendió una renovación del conservadurismo tradicional y monárquico siguiendo la línea iniciada por Acción Española en los años treinta. Estaban convencidos de que se encontraban en el momento idóneo para continuar esta tarea puesto que en 1948 se celebraba el cincuentenario del Desastre de 1898, el centenario de las revoluciones europeas de 1848 y el tricentenario de la firma de los Tratados de Westfalia. Como reivindicaban que aquel era el momento ideal para repensar la esencia de España, Jaime Vicens Vives los bautizó como «generación de 1948»44. 42 José M artí Gómez y Josep Ramoneda, op. cit., p. 21-22. 43 Para una aproximación biográfica a este personaje, consúltese Jesús Tanco Lerga, «José María Sánchez de Muniaín y Gil de Vidaurre», Debate actual: revista de religión y vida pública, 13 (2009), p. 109-118. 44 Jaime Vicens Vives, «La España del siglo XVII», Destino, núm. 616, 1949. 32