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Educación social en prisiones: planteamientos iniciales y políticas encaminadas hacia la reinserción desde la perspectiva de género.

Añaños Bedriñana, Fanny Tania,Yagüe Olmos, Concepción

Abstract

Presentación de la sección temática del monográfico

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PRESENTACIÓN EDUCACIÓN SOCIAL EN PRISIONES. PLANTEAMIENTOS INICIALES Y POLÍTICAS ENCAMINADAS HACIA LA REINSERCIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO1 Fanny T. Añaños-Bedriñana DPTO. PEDAGOGÍA E INSTITUTO DE LA PAZ Y LOS CONFLICTOS, UNIVERSIDAD DE GRANADA, ESPAÑA Concepción Yagüe Olmos SECRETARÍA GENERAL DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS, MINISTERIO DE INTERIOR, ESPAÑA Reconocemos que un sistema de justicia penal eficaz, justo y humano se basa en el compromiso de proteger los derechos humanos en la administración de justicia y en la prevención del delito y la lucha contra la delincuencia. (Declaración de Salvador, abril de 2010). El ingreso en prisión constituye, habitualmente, una situación difícil y traumática para aquellos/as que son privados/asdesulibertad.Ladimensiónycantidaddepersonasinmersasenelcontextocarcelarioesgrande, sincontar a los afectados/víctimas, a los profesionalese instancias relacionadas y a todos los componentes y colaboradores que intervienen en el sistema penitenciario; además de los recursos, medios, equipamientos, presupuestos, etc. El contexto visibiliza un campo propio de la Pedagogía y de la Educación Social, con múltiples complejidadesyfragilidades,escasayparcialmenteabordadas,peroquesupone,asuvez,unescenariodondeemergen fortalezas educativas, reeducativas y de reinserción que marcan algunos caminos a seguir. Todo ello evidencia la necesidad urgente de profundizar en los estudios y en las acciones penitenciarias, desde miradas socioeducativas y contemplando la perspectiva de género (cotidianamente olvidada). Este monográfico, que nace con el propósito de dignificar y mejorar las condiciones/calidad de vida a las personas que se hallan sumidas en este medio, nos facilita el camino para actuar en consecuencia. Paraacercarnosaladimensiónpoblacionaldebemosrecurriraalgunosdatos,asíenelpanoramamundial el International Centre for Prison Studies de Londres elabora el llamado “World Prison Population List”, que detalla la población penitenciaria genérica de 218 países independientes y territorios dependientes. La informaciónmásrecientecorrespondeaestudioselaboradosen2011(Walmsley,2012),delosquecabecitarque aproximadamentemásde10,1millonesdepersonassehallaneninstitucionespenalesentodoelmundo(preventivosycondenados),casilamitaddeellasseconcentranenEstadosUnidos(2,29m),Rusia(0,81m)oChina (1,65m)sentenciados,alosquesesuma 650.000queestánen“centrosdedetención”sin definirsusituación presentación / presentation [ 7] sips - pedagogia social. revista interuniversitaria [1139-1723 (2013) 22, 7-12] tercera época Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, 2013, 22, pp. 7-12 http://www.upo.es/revistas/index.php/pedagogia_social/ ISSN: 1139-1723 DOI: 10.7179/PSRI_2013.22.01 © SIPS legal). A estas cifras habría que añadir, también, a las personas internadas en distintos “centros” de privación de libertad que no figuran en las listas oficiales y de las que se desconoce prácticamente todo. La misma fuente afirma que las poblaciones de reclusos/as crecen en los cinco continentes, así ha aumentado en el 78% de los países (71% África, 82% América, 80% Asia, 74% Europa y 80% Oceanía). En el caso de España la evolución marca que en 1990 había una población media interna de 33.058, en el 2000 creció a 45.104, en el 2010 se produce la etapa de mayor despunte con 73.929 (Ministerio de Interior, 2011) y, los datos más próximos, a enero de 2013, registran a 68.614 presos/as, de los que la mayoría son hombres (63.405) y el resto mujeres (5.209) (SGIP, 2013). Pese a estas grandes cifras,sesabepoco deloqueacontece dentrodelsistema y entresus muros y aún perviven muchos problemas, entre otros, en los distintos niveles del sistema penitenciario: en los impactos y cotidianeidad de las vidas de los presos y presas, en los recursos, tratamientos y programas, en los procesos y métodos de intervención. Por ejemplo, en estos últimos apenas se conocen algunos seguimientos y menos sobre evaluaciones en cuanto a su eficacia y sus procesos de desarrollo (Del Pozo y Añaños-Bedriñana, 2013). Asimismo, cuestiones mucho más olvidadas son las acciones orientadas a promover la participación y motivación de los/as presos/as, hábitos y responsabilidades especialmente laborales o la escasa coordinación entre los procesos formativos y empleo (Elías, 2001). Por su parte, otra cuestión pendiente y muy importante es la masificación y densidad poblacional dentro de casi todas las prisiones del mundo y España no es la excepción. A ello habría que sumar las distintas dificultades estructurales del sistema penitenciario, como la fuerte carga burocrática; la rémora de procedimientos y usos anclados en el siglo XX; la preminencia de los procedimientos estrictamente regimentales deprevencióny seguridadsobrelasaccionesdeintervención, que suponenavecestrabasinsalvablespara su ejecución; la falta de concienciación de una gran parte del personal penitenciario junto a la escasa formación en estas materias y descoordinación de los distintos estamentos, entre otros. Sin embargo, pese a los puntos negros descritos y otros, existen numerosas actuaciones y posibilidades en el Tratamiento Penitenciario. La necesidad de intervenir para abordar la actuación y los procesos socioeducativos de inserción-reinserción social y la prevención de la reincidencia es una cuestión relativamente nueva. La acción en el medio penitenciario, enel lenguaje institucional, se denomina “Tratamiento”, término que arrastra un nombre que es fruto de la herencia de los enfoques terapéuticos o clínicos prioritarios de la intervención, pero hoy sus contenidos son variados, término en el que se contemplan las cuestiones socioeducativas. El Tratamiento es uno de los componentes con mayor relevancia en el sistema penitenciario español, puesasíloestablece la constitucióncuando dictaquelas penas y medidas privativasde libertad deben de estar orientadas a la reeducación y reinserción social2. Todos los internos e internas, sin excepción, tienen derecho a participar en los programas de tratamiento, razón por la que la Administración se encuentra con la obligación de diseñar un Programa Individualizado (PIT), para cada uno de ellos, que permita resolver las distintas carencias y problemáticas que incidieron en su actividad delictiva. Pero está comprobado que la simple oferta no es suficiente, pues es preciso incentivarles de forma que intervengan en la planificación y ejecución del mismo si queremos que los programas sean seguidos con éxito. Por este motivo la actual regulación penitenciaria ha querido apartarse del enfoque clínico, a favor de una concepción más amplia del tratamiento bajo la denominación de intervención penitenciaria que cubre, no solo las actuaciones terapéuticas, sino las asistenciales, formativas, laborales o socioculturales. Las políticas penitenciarias actuales son el fruto de un lento proceso de evolución, a partir de una legislación progresista con más de 30 años de recorrido desde la promulgación de la Ley Orgánica Penitenciaria de 1979: 1. En un primer momento, a finales de década de los años 80, se apostó por una completa modernización de los establecimientos penitenciarios, clausurando paulatinamente los vetustos edificios heredados de la postguerra cuya principal finalidad era la contención. Esta trasformación nace con el “Plan de amortización [8] fanny t. añaños-bedriñana, concepción yagüe olmos sips - pedagogia social. revista interuniversitaria [1139-1723 (2013) 22, 7-12] tercera época presentación / presentation [ 9] sips - pedagogia social. revista interuniversitaria [1139-1723 (2013) 22, 7-12] tercera época y creación de centros penitenciarios” aprobado en 1991 y que ha supuesto la creación de más de 30 nuevos centros (con la instauración del modelo residencial llamado “centro tipo”) y el acondicionamiento de algunos de los ya existentes. Estas edificaciones son similares a pequeñas ciudades para albergar a cerca de 1.800 residentes, y permiten disponer de las más diversas infraestructuras: aulas, talleres, instalaciones deportivas, etc., con vistas a facilitar la implantación de acciones formativas de toda índole. 2. Paralelamente, desde mediados de los 90 se comenzó a promover la oferta y diversidad de actividades adisposicióndelosinternos(bastante limitadahastaentonces),paracubrirtodounamplioespectro,desde la educación formal (que cubre los niveles iniciales hasta los estudios universitarios); los talleres ocupacionales, las actividades deportivas y de ocio y el trabajo productivo. Desde una primera etapa, en la que las políticas deintervenciónsedefinieroncomolapromociónde “la ocupación integral”, procurandoerradicar la inactividad, hasta la época actual en la que gracias a los fondos de cohesión europeos y a algunas fundaciones sociales se ha generado una gran oferta de acciones formativas, de talleres penitenciarios y de programas de acompañamiento para mejorar la empleabilidad e inserción laboral. 3.Enestaúltimadécadahancobradounaenormeimportancialaspolíticasafavordenuevasformasdecumplimiento(enmedioabiertoyconmedidasalternativasalaprisión).Paradójicamente,nuestrasociedadcada vez exige más seguridad y es menos tolerante hacia determinados comportamientos, de ahí que en las sucesivas reformas del Código Penal se hayan ido incluyendo nuevos tipos delictivos o el agravamiento de las sanciones para los existentes. A pesar de ello, en estos últimos años los responsables de las políticas penitenciarias están contrarrestando esta tendencia facilitando los programas que puedan desarrollarse en el medio libre y con asistencia a los recursos comunitarios, para aquellos internos con perfiles delictivos menos graves;potenciando losprincipiosinspiradoresdelrégimen abiertocomo sonlaatenuacióndemedidas de control, autorresponsabilidad del penado, normalización e integración social, evitación de la desestructuraciónfamiliary coordinaciónconlasinstanciascomunitariasdereinserción.Enesteproceso,lossistemas de ejecución de los países de nuestro entorno ya nos llevan un gran adelanto. Esta apuesta decidida a favor de nuevas formas de cumplimiento se sustenta en la creación de un importante número de nuevos Centros de Inserción Social -CIS- (modelo residencial en régimen de semilibertad) y la implantación de modernos sistemasdecontroltelemáticoquepermitencompatibilizarlacondenaconeldesarrollolaboralyfamiliarprácticamente normalizado. Si bien es cierto que bajo la incidencia de la crisis económica el proceso de reintegraciónlaboralseestáralentizandoy ello obliga a reorientar lassalidashacialapotenciacióndelasacciones formativas en el exterior para que esta tendencia hacia el medio abierto no se resienta. 4. De forma más reciente la institución penitenciaria española ha apostado decididamente por instaurar la llamada culturadela intervenciónpsicosocial y eltratamientoespecífico,diseñando,implementando y evaluandocomplejos programasdetratamiento para ofertarlos a aquellos colectivos cuyas problemáticaspersonales, sociales o psicológicas están en la base de la comisión delictiva, bajo la constatación empírica de quelamodificacióndedeterminadasactitudesyfactorestieneuna clara incidenciaenlaseguridadpública, disminuyendo los índices de infracciones. En líneas generales, la mayoría de los programas actuales se sustentan en la teoría sobre la psicología criminal, denominada de riesgo-necesidades-responsividad de Andrews y Bonta (2006). Estos programas están enfocados hacia dos vertientes: P ara aquellos colectivos concretos más vulnerables que precisan una atención específica, pues un trato igualitario no quiere decir que no puedan contemplarse determinadas características de un perfil de población que por su especial vulnerabilidad precisan una intervención diferente y un plus de atención para superar las dificultades que encuentran. En este caso se han implantado programas para jóvenes, extranjeros, discapacitados psíquicos, personas mayores –institucionalmente lo denominan “ancianos”– que permanecen en prisión y, para las mujeres encarceladas (mediante un programa de acciones para la igualdad, que intenta contrarrestar los factores de discriminación persistentes aún en el ámbito penitenciario). Paraatajarlassituacionesypatologíassocialesdemayortrascendenciaenlasactividadesdelictivascon programasespecíficosdirigidosadeterminadoscolectivosquepresentenunascaracterísticascomunesya seanestablesotemporales: agresores sexualesomaltratadoresenelámbitofamiliar,enfermosmentales, drogodependientes, infractores de seguridad vial, internos en régimen cerrado, etc. Estas intervenciones específicas, de alta complejidad, beben de las más recientes y contrastadas teorías científicas y mantienen los estándares de calidad de los programas que se encuentran consensuados internacionalmente. Como ejemplo de esta diversidad socioeducativa, citamos los principales programas específicos (número de centros penitenciarios donde se desarrollan –Cy media de participación –mp–), en el marco de la Administración General del Estado –AGE–3(SGIP, 2011). Así, los programas más extendidos en el sistema son:“prevencióndesuicidios”(69Cy328mp),“módulosderespeto” (67Cy15.726mp),“discapacitados”(38 C y 557 mp) y “Unidades Terapéuticas” (34 C y 3.051 mp); por otro lado, los programas con vertiente de género destacados son “violencia de género” (35 C y 474 mp), “control de la agresión sexual” (32 C y 262 mp) y “Ser muje res” –atención a mujeres víctimas de violencia de género– (8 C y 85 mp). En esta línea se ha iniciado la formación de un alto porcentaje de profesionales de la institución para acometer estas problemáticas, a la vez que se les ha dotado de los instrumentos y técnicas para su desarrollo (normalmente un manual que recoge tanto el marco teórico, como el desarrollo de las unidades y ejemplos variados de los ejercicios para diseñar cada una de las sesiones)4, instrumentos y escalas para la evaluacióndelaeficaciadeestasactuaciones.Son programasintensosdelargaduración(avecesunoodos años),porqueeneldesarrollodel trabajo soportanunimportantedesgaste emocional,debidoaquetienen que lidiar con una serie de situaciones que forman parte de la propia dinámica grupal: confrontaciones, resistencias, recaídas, enfrentamientos entre los miembros, desmotivaciones, abandonos, etc. Estas actuaciones se desarrollan en equipos multidisciplinares donde es frecuente que participen profesionales de organizaciones externas: universidades, organismos públicos y fundamentalmente ONGs5y lo que resulta realmente interesante, es la paulatina implicación del personal de vigilancia de los centros, trascendiendo a las labores de mera custodia (tal como ocurre ya habitualmente con su integración ordinaria en los equipos de los módulos terapéuticos y en los módulos de respeto). 5.Lapropiaidiosincrasiamediterráneaespañola,quesacralizaelespaciopúblico,conformaunrégimenpenitenciario dondelagranmayoríadelosinternadosdisponendemuchashorasdeconvivenciaydeespaciostemporalespara actividades en común, en contraposición con los regímenes de nuestro entorno donde el aislamiento se rompe en muy pocas horas al día. En este sentido el objetivo que sustenta este ideal del tratamiento penitenciario sería el poder “encaminar la organización de los centros penitenciarios hacia espacios estrictamente socioeducativos donde cada persona ingresada encuentre la motivación, los medios y recursos necesarios para superar estas carencias o problemáticas específicas que contribuyeron a su actividad delictiva” y, en definitiva, evitar que la estancia de los internos e internas en los centros penitenciarios constituya un tiempo ocioso y perdido. “Para garantizar el éxito de estas acciones se hace imprescindible crear previamente un ambiente seguro y ordenado, un sistema organizativo con normas de convivencia claras, previsibles, que minimice la tensión y reduzca las posibilidades de incidentes.Un sistema que enfatice las relaciones interpersonales positivas entrelos internos y los miembros de personal, basadas en el respeto mutuo” (Yagüe, 2011, p. 4) . En el momento actual las políticas y objetivos estratégicos en los que la institución se encuentra más comprometida es en la creación de nuevos sistemas de organización y funcionamiento de la vida cotidiana en los propios establecimientos, expandiendo nuevas y pioneras iniciativas como los denominados módulos terapéuticos y los módulos de respeto, donde prima la implicación del interno en la propia organización y funcionamiento de la vida diaria del módulo. Por ello es un sistema diferente de “estar en la prisión y de vivir en la prisión”, pues pasan de sentir que todo les viene impuesto (horarios o actividades) a percibir que [10 ] fanny t. añaños-bedriñana, concepción yagüe olmos sips - pedagogia social. revista interuniversitaria [1139-1723 (2013) 22, 7-12] tercera época presentación / presentation [ 11 ] sips - pedagogia social. revista interuniversitaria [1139-1723 (2013) 22, 7-12] tercera época tienencapacidadparamejorarsu calidaddevidaenprisiónyencuentransentidoaocuparsutiempoenactividades por el valor intrínseco que tienen. Este enfoque tiene muchos elementos que pueden contribuir a mejorar su propia autoestima y facilitar su proceso de reinserción social. En base a estos esfuerzos, distintos observadores externos no dudan en afirmar que el sistema penitenciario español, aún con sus fuertes carencias, puede considerarse como uno de los más avanzados del mundo, pues trata de ser coherente con el sentido que da a la pena de privación de libertad en su normativalegalyenrespuestaalosprincipiosdelaPedagogíaSocial.Peroenestecaminonopuedefaltarelapoyo y compromiso de las instituciones comunitarias responsables de políticas sociales concretas y a las entidades de nuestro entorno geográfico implicadas en los objetivos en los que nos encontramos trabajando. Porotrolado,todoslosestudiosquesehanrealizadosobreestamateriagiranalrededordelanecesidad de actuar en el campo de la prevención de la comisión de delitos y de la reincidencia y, mucho mejor –y completasitenemos encuentala perspectivadegéneroendicho marco. Hayindicios claros deque lasestrategias de prevención del delito bien planificadas no solo previenen el delito y la victimización, sino que tambiénpromuevenlaseguridaddelacomunidadycontribuyenaldesarrollosostenibledelospaíses(ONU, 2007). En esa línea, todo indica que las políticas responsables que dan resultados positivos en relación a la prevención del delito mejoran la calidad de la vida de todos los ciudadanos, a su vez, producen beneficios a largo plazo al reducir los costos relacionados con el sistema formal de justicia penal, así como otros costos sociales y personales resultantes de la acción delictiva. También dan la oportunidad de ofrecer programas con enfoques más educativos y sociales a los problemas de la delincuencia. Enelpresente monográfico, bajoel título“Educación SocialenPrisiones”,desdenuestrarevistabandera, se esbozan planteamientos, realidades, experiencias y propuestas críticas que a continuación presentamos. Además,procuraremosmirarlostemasdesdeelenfoquedegénero,porquequeremosvisibilizarelhechode que las mujeres –que representan porcentajes menores de población tanto en datos nacionales como internacionales–, perviven en unasituación aúnmáslamentable einvisibilizada;en lasque lasrepercusionesde la entradaaprisiónsonmásnegativas(paraellasmismas,parasushijos/asysusfamilias)y,esfácilconstatarque están más expuestas y son atendidas con menor grado de calidad en el sistema penitenciario. El trabajo de Fanny T. Añaños-Bedriñana, Mª Pilar Sánchez Fernández y Juan José Llópiz Llácer “Aproximación a los contextos en prisión. Una perspectiva socioeducativa”, como punto de partida sitúa y contextualiza el medio penitenciario, para conocer sus dinámicas, organizaciones, formas y procedimientos de intervención; así como analiza los diversos regímenes de vida establecidos en relación a los espacios, tiempos y las consecuencias del encarcelamiento. Por su parte, Gilles Chantraine y Nicolas Sallée nos ofrecen “La educación puesta a prueba en un espacio de reclusión”,artículoque seadentraenlos establecimientos penitenciarios para menores en Francia, centrando el foco en las diferencias de las lógicas de la seguridad y de la educación observadas en las prácticas tanto de educadores como de vigilantes de prisión. “El ambiente en prisión: La atención recibida por las reclusas y las relaciones intramuros”eseltrabajode Maríadel MarGarcía-Vita y MiguelMelendro Estefanía.Profundizanendinámicasinternasdentrode la prisión, analizando el ambiente relacional, apoyos y la atención recibida durante el cumplimiento de condena, llegando a identificar factores de protección que se encaminan a facilitar la reinserción. Cierra el bloque Francisco del Pozo Serrano, Francisco Jiménez Bautista y Ángel Turbi Pinazo con el artículo “El tratamiento con mujeres:actuación socioeducativa y sociolaboral en prisiones”, en el que estudian la intervención penitenciaria a través de los programas socioeducativos y sociolaborales, visibilizando las valoraciones de las participantes, los vacíos, debilidades y fortalezas de los programas. Esperamos que estos aportes nos ayuden a configurar y ampliar la temática penitenciaria, que en periodos de larga duración o coyunturales, se abstrajeron y abstraen en un sinnúmero de procesos políticos, sociales,económicos,ideológicos,etc.,yqueenelcampodelaeducación,salvoexcepciones,hansidopoco significativos. También, esperamos estar contribuyendo a atraer, motivar, reflexionar críticamente, estudiar, producir, socializar y actuar, desde los escenarios académicos, profesionales, administrativos y de todas las personas involucradas y/o interesadas. Finalmente, agradecemos a los/as magníficos/as y expertos/as colaboradores/as de este monográfico por sus propuestas valiosas, a Pedagogía Social. Revistas Interuniversitaria que ha hecho una apuesta valiente al dar luz a este ámbito de la Educación Social y, muy especialmente, a todas las personas internadas que de una u otra forma han dado sus testimonios o son el objeto de nuestras reflexiones. Referencias bibliográficas Andrews, D. y Bonta, J. (2006). The Psychology of Criminal Conduct (4ª ed.). Cincinnati (EEUU): Anderson Publishing Co. Del Pozo, F.J. y Añaños-Bedriñana, F.T. (2013). La Educación Social Penitenciaria: ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos? Revista Complutense de Educación, 24,1, 47-68. Elías Ortega, A. (2001). El trabajo de los presos dentro de las cárceles. En C. Manzanos Bilbao (Coord.). Cárcel, Drogas y Sida. Trabajo Social Frente al Sistema Penal. Bilbao: Salhaketa. Pp. 37-86. Recuperado de http://www.ikusbide.org/ data/documentos/LIBROCAR2000.pdf Ministerio de Interior (2011). Anuario Estadístico del Ministerio de Interior. Asuntos Penitenciarios 4. Madrid: Ministerio de Interior / SGIP. Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2011). Sección de Justicia. Prevención del Delito y Reforma de la Justicia Penal. Viena: UNODC. ONU (2007). Recopilación de reglas y normas de las Naciones Unidas en la esfera de la prevención del delito y la justicia penal. Nueva York: Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. SGIP (2011). Subdirección General de Tratamiento y Gestión. Datos relativos al cuarto trimestre de 2011. SGIP (2013). Estadística penitenciaria. Recuperado Recuperado de http://www.institucionpenitenciaria.es/ web/portal/documentos/estadisticas.html Walmsley, R. (2012). World Prison Population List (ninth edition). London: International Centre for Prison Studies. YagüeOlmos,C.(2011).Objetivos estratégicos del Tratamiento Penitenciario. Las Políticas de intervención. Tratamiento y Seguridad.Madrid:MásterUniversitarioenAdministraciónyGestióndeCentrosPenitenciarios.UNED.Plataformaformativa virtual ALF. Notas 1Este monográfico tiene como marco la convocatoria de proyectos I+D+I del Plan Nacional de Investigación, “Mujeres reclusas drogodependientes y su reinserción social. Estudio socioeducativo y propuestas de acción“[Ref. EDU2009-13408],financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MICCIN) del gobierno español. 2Declaración taxativa del artículo 25 de la Constitución Española de 1978. 3Administración General del Estado -AGE-. Está compuesta por todas la Comunidades Autónomas a excepción de Cataluña, que tiene las competencias en materia penitenciaria transferidas. 4Manuales que bajo el epígrafe de “Documentos Penitenciarios” pueden encontrarse a disposición en: http://www.institucionpenitenciaria.es/web/portal/documentos/publicaciones.html 5A pesar de que un importante número de ellas está haciendo ímprobos esfuerzos por mantener esta colaboración, hay que constatar que a tenor de los recortes en políticas sociales, la gran difusión de colaboraciones de las ONGs de la última década está decayendo muy significativamente por falta de subvenciones. Por este motivo la mayoría de estos programas se mantienen con el impulso de los propios profesionales penitenciarios y abriendo nuevas vías de colaboración, fundamentalmente con universidades y centros formativos. [12 ] fanny t. añaños-bedriñana, concepción yagüe olmos sips - pedagogia social. revista interuniversitaria [1139-1723 (2013) 22, 7-12] tercera época