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La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad

Leibrandt, Isabella

Abstract

Ilustración: "Satyvrut mahima", Akhilesh S

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Satyvrut mahima, Akhilesh S La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad1 Isabella Leibrandt Universidad de Navarra, España 1La presente investigación forma parte del proyecto "Cultura emocional e identidad" del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra (España) en relación con el subproyecto: "Narrativas literarias y discursos pedagógicos". 184 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 RESUMEN: La narrativa literaria infantil y juvenil, además de entretener, se presta como lugar histórico y contemporáneo para concienciar y hacer reflexionar a los jóvenes lectores sobre temas como la identidad (¿quién soy?), la indispensable reflexión sobre uno mismo, la relación con y el recuerdo de los antepasados, el olvido y la necesidad de la transmisión del pasado a las siguientes generaciones, y por tanto, la responsabilidad individual como vínculo entre el pasado y el futuro. A pesar de la dificultad de la transmisibilidad de horrores de guerras a segundas y terceras generaciones, queremos presentar la función de la literatura infantil y juvenil (LIJ) histórico-contemporánea como mediador para un diálogo intergeneracional abierto. PALABRAS CLAVE: literatura infantil y juvenil, identidad, memoria cultural y comunicativa ABSTRACT: Literary narrative, as well as entertaining, provides a historical and contemporary place to raise awareness and reflection in young readers on subjects such as identity (‘who am I?’), the necessary self-reflection, the relationship with memories of the ancestors, the forgetfulness of the past and the need for its transmission to subsequent generations, and therefore, the individual responsibility as a link between past and future. Despite the difficulty in transferring the horrors of wars to second and third generations, we present the role of contemporary historical children’s literature as a mediator for an open intergenerational dialogue. KEYWORDS: children’s literature, identity, cultural and communicative memory · · · · No encontré ni encuentro en ellos un escape, sino una manera distinta de abordar la realidad, una posibilidad de pensar el mundo que habitamos desde otros paradigmas. Con seguridad, la ficción es una herramienta potente e insustituible para conocer lo real. Liliana Bodoc 1. INTRODUCCIÓN Carsten Gansel y Heinrich Kaulen (2011) escriben que la tematización de la guerra en la literatura alemana del siglo XX juega un papel central debido a que los alemanes no solamente han estado involucrados como autores en los crímenes en la primera y segunda guerras mundiales. Es sobre todo después de la reunificación alemana cuando se produjo una remodelación de la memoria funcional que tuvo como consecuencia una nueva asimilación y valoración de los hechos ocurridos. Llegaron entonces aquellos acontecimientos, problemas y temas a la memoria viva que se habían ocultado, rechazado o desestimado durante un largo período. La guerra y el Holocausto aparecieron en una luz diferente lo mismo que acontecimientos relacionados como la huida, la expulsión o los bombardeos. La nueva generación de autores y autoras que no han conocido la guerra por sí mismos como participantes o testigos, narran actualmente de manera expresa estos temas clave del pasado alemán desde una perspectiva diferente. Como bien constatan estos dos autores de la reciente publicación Kriegsdiskurse in Literatur und 185 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 Medien von 1989 bis zum Beginn des 21. Jahrhunderts2 la literatura como una forma de auto-observación de las sociedades a su vez representa un medio en el que se pueden tematizar las condiciones de desarreglo y desorden producidos por la guerra. La literatura y los medios audiovisuales se consideran en este contexto como formas de expresión cultural que a través de representaciones simbólicas ofrecen recuerdos individuales y/o específicos de una generación para la memoria colectiva. La codificación especial en la que se efectúa este proceso y los temas, las cuestiones y motivos específicos que están en el primer plano son significativos en cuanto a los procesos de formación de la identidad y de la memoria colectiva en una sociedad. Al mismo tiempo, en estos textos se muestran formas individuales, generacionales y colectivas de recuerdos que, aparentemente como procesos de recuerdo naturales, se convierten en el objeto de la reflexión estética, del análisis y de la crítica. Estas representaciones narrativas de los recuerdos hacen ver que cualquier forma de recuerdo y memoria siempre posee el carácter de una construcción individual y social. A la pregunta, ¿para qué la historia?, una de las respuestas clásicas es que necesitamos la historia, las narraciones históricas así como nuestras propias historias vividas para aclararnos sobre nosotros mismos. Las historias nos dicen quiénes somos, todas las personas estamos involucradas en historias y la verdadera puerta de acceso a ellas es a través de las historias sobre ellas (Angehrn, 1985: 1). De hecho realmente conocemos a alguien cuando conocemos no solo sus características personales y roles sociales sino también algo de su historia, de su vida. Estar familiarizado con alguien supone conocer su historia. Lo mismo vale para la relación consigo mismo. En este sentido explica Emil Angehrn que familiarizarme o incluso aclararme conmigo mismo quiere decir conocerme en cuanto a lo que soy realmente y lo que he llegado a ser, ser consciente de mi historia y no desprenderme de ella como si fuese algo desconocido, olvidarla o reprimirla. Parece por tanto que es una necesidad elemental del ser humano traer a la memoria su historia para aclararse sobre sí mismo, para dar cuenta de quién uno es realmente. Hay una necesidad de guardar la historia pasada como parte de uno mismo en el recuerdo. Queremos a continuación aportar una visión de la literatura infantil y juvenil en relación al tema de la memoria cultural con una especial mención de ciertos aspectos de la formación de la identidad en referencia al conocimiento histórico cultural. Para los jóvenes lectores de este tipo de lecturas se abre la posibilidad de poner en relación historia e identidad, también conocer la dicotomía entre la historia y las historias y así reflexionar sobre la pregunta qué tienen que ver estas diferentes historias con las historias particulares de cada uno. 2Discursos de guerra en la literatura y los medios desde 1989 hasta principios del siglo XXI (Gansel/Kaulen, 2011). 186 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 2. LA UNIÓN HISTÓRICO-LITERARIA EN LA LIJ ¿Cómo puede la narrativa ficcional infantil hacer una aportación al fomento de la consciencia histórica, memoria comunicativa y construcción de la identidad? En lo siguiente trataremos de unir importantes requisitos acerca de las competencias constituyentes de la didáctica de la historia. Consideramos la literatura histórica infantil y juvenil un medio idóneo para el fomento de la consciencia histórica y el desarrollo de una competencia clave que es la consciencia para el tiempo histórico. Si hacemos referencia específicamente a autores de la LIJ histórica que desde el presente describen hechos históricos en una narración ficcional, es porque valoramos su narrativa como un intento de escribir contra el olvido, y de este modo, de querer aportar una visión particular del pasado conflictivo. Como en las sociedades tradicionales donde existía la costumbre de narrar historias, así en las sociedades modernas la narrativa cumple la función de asegurar la memoria comunicativa convirtiéndose en un medio para un recuerdo biográfico. Para la formación de la identidad, el recuerdo del propio camino de vida, especialmente de las primeras etapas de la infancia y adolescencia, es de una importancia decisiva. Con la ayuda de la narrativa, los individuos de la modernidad aprenden a recordar la propia vida construyendo así una biografía con una identidad. Nadie pondrá en duda que los medios como el cine, la televisión, el teatro, la pintura y, especialmente, la literatura hacen referencia a momentos históricos que influyen en las imágenes que tengamos de hechos históricos formando e influyendo en nuestra consciencia histórica aún sin que tengamos recuerdos propios y personales de estos acontecimientos. Todos en diferente medida, según la edad y la cercanía de los hechos, hemos presenciado imágenes emitidas sobre el 11-S, la caída del muro o de las importantes victorias en el futbol que se han grabado en nuestras mentes formando así una memoria colectiva y no solamente individual. Debido a estas imágenes transmitidas se reconoce que nuestra consciencia histórica no solamente es influida por la historia reconstruida por los hechos históricos sino en gran parte por elementos ficticios. En la didáctica de la historia se destaca sobre todo la ficción literaria como un medio adecuado y poderoso para que niños y jóvenes fomenten la imaginación para el desarrollo de una consciencia de la realidad. Friederike Wille3 (2009) en su trabajo sobre "La literatura infantil para el tratamiento del nacionalsocialismo y Holocausto en Primaria" destaca la capacidad de la imaginación como un objetivo central en la formación histórica de los niños ya que es a través de ella cuando los jóvenes lectores crean imágenes propias desarrollando así una idea de lo que fue. Especialmente en el mundo actual, determinado por los medios audiovisuales, el cine, la televisión y los juegos de ordenador, que transmiten unas imágenes 3Todas las citas en el texto son traducciones de la autora del artículo. 187 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 preconcebidas, los especialistas en los temas educativos y didácticos perciben que la capacidad de los jóvenes de hacerse su propia imagen o idea de un hecho se atrofia. En cambio, las imágenes personales que surgen con cada texto que leemos ayudan a la comprensión y forman nuestro recuerdo histórico individual. Se considera, por tanto, que en el proceso del aprendizaje histórico la imaginación es la condición previa para la comprensión, ya que permite establecer una conexión entre el presente y lo "desconocido" del pasado. La autora alemana llama la atención sobre la importancia desde el punto de vista didáctico, aparte de fomentar la capacidad de imaginación, evocar lo que llama ‘un momento de irritación, provocación o consternación’. Mientras que la capacidad de la imaginación permite a los lectores hacerse una idea de lo que fue, la provocación evita una inmersión irreflexiva en el pasado. Wille (2009: 7) define la función de la ‘irritación’ como una emoción que provoca primero un interés, seguido por una búsqueda racional de los hechos históricos y que, finalmente, lleva a una reflexión racional. Nos parece importante remarcar el requisito de que el primer impacto emocional sea reemplazado por un pensamiento racional dado que del momento de la irritación, o sea de una consternación sobre el propio mundo o ajeno, debe surgir una ampliación de la experiencia y desarrollarse un aprendizaje histórico. De ahí, sacamos una primera conclusión importante: sin la imaginación no se produce una irritación y sin una irritación no hay un aprendizaje histórico. Asimismo, es importante constatar que, aunque el momento de la irritación en primer lugar es un proceso subjetivo, en un procedimiento didáctico puede ser provocado, por ejemplo, a través de preguntas irritantes o materiales (fotos, vídeos, etc.) que ofrezcan una alta probabilidad de causar en los niños y jóvenes un momento de irritación. Así: La LIJ desde unas consideraciones didáctico históricas debería provocar un momento de irritación en el cual los niños se pregunten si la historia narrada que implica a las figuras, los lugares y los sucesos de la narración realmente sucedió de esta forma. El empleo de fuentes auténticas en los libros infantiles favorece el fomento de la consciencia de la realidad (Wille, 2009: 9). Otra importante función de la LIJ que queremos señalar es su contribución a la memoria comunicativa. En este sentido, se entiende la LIJ como un medio de transmisión del saber cultural y de tradiciones histórico-culturales que determinan aquello que llega al presente a través de una circulación viva. Ewers (2005: 131) en su definición respecto a la LIJ histórica, hace referencia a narraciones que se desarrollan en un marco histórico concreto o que hacen referencia a momentos históricos contemporáneos entendidos como el pasado más cercano en cuyas consecuencias vivimos actualmente. La LIJ histórica se presta como un medio de comunicación y transmisión de recuerdos y, desde el punto de vista didáctico histórico, los recuerdos narrados y personalizados evitan que la historia se desconecte de la realidad. Sin 188 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 embargo, nos parece relevante remarcar el requerimiento de Ewers (2005: 104) de que los autores que escriben para un público infantil deberían comparecer como afectados por los acontecimientos descritos, mostrarse marcados por ellos hasta hoy en día o bien hablar sobre su relación actual respecto a la propia implicación en los hechos de entonces. De esta forma se sugiere con estos requerimientos respecto a la LIJ histórico-contemporánea que los autores que escriben desde la actualidad para los niños y los jóvenes ofrezcan una visualización viva del pasado a través de la narración a la vez que procuran mantener un diálogo intergeneracional abierto. Así lo especifica este teórico alemán: La literatura moderna es en primer lugar del individuo privado y autónomo. Para la formación de su identidad los recuerdos del propio camino de la vida, especialmente de las primeras etapas son de una importancia decisiva. Es el individuo moderno que desarrolla y necesita una memoria biográfica en el sentido estricto, ya que su identidad surge en gran parte de su biografía personal. En la sociedad moderna determinados adultos utilizan la LIJ como medio de una cultura de recuerdo biográfica (Ewers, 2005: 136). En el mismo sentido escribe Irit Wyrobnik (2005: 248) que la LIJ es uno de los principales medios que da acceso a los jóvenes en la actualidad a conocer algo sobre los temas del nacionalsocialismo y la segunda guerra mundial, dado que los autores utilizan la ficción como un puente hacia el pasado enseñando a las generaciones posteriores cómo ellos vivieron los hechos personalmente. Su intención es dar a conocer e interesar a los jóvenes lectores por el pasado. Aquéllos, en cambio, se sentirán aludidos cuando se establece una relación con el presente, cuando pueden identificarse con determinadas figuras o, por lo menos, puedan sentir una empatía hacia las experiencias, los sentimientos y el estado de ánimo descritos. Sacamos por tanto otra conclusión: la transmisión del conocimiento histórico solamente constituye la mitad de la función de la LIJ histórica. La otra mitad consiste en una comunicación abierta con las generaciones posteriores sobre todo aquello que forma una parte resuelta o todavía irresuelta del pasado en la generación anterior pudiendo todavía tener un peso negativo sobre la relación con las generaciones más jóvenes en el presente.4 Desde esta perspectiva la LIJ como transmisora de recuerdos contribuye a su manera a crear una cultura del saber suprageneracional constituyendo una memoria no solamente de los recuerdos personales y permanentes sino de todo aquel saber, valores, normas y de la interpretación del mundo que son centrales para cada cultura. Y se convierte así en transmisión cuando no es guardada solamente para uno mismo sino que se transmite a otros, en primer lugar a las generaciones posteriores. 4Véanse en relación con este artículo los temas como el proceso de afrontar el pasado, la construcción nacional y social de la memoria e identidad cultural con el objetivo pedagógico de aprender de la historia y reconocer que ésta repercute en el presente en Leibrandt (2009). 189 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 3. ANTES - HOY - MAÑANA: LA CONSCIENCIA TEMPORAL "El mundo histórico es como un océano en el que desembocan todas las historias parciales", con estas palabras Irit Wyrobnik (2005: 249) llama la atención sobre la diferencia entre la historia general y la memoria de las generaciones. Por un lado existen muchas historias y recuerdos particulares, por otro lado, tenemos una única historia que se compone de fechas y datos concretos. Los críticos de la transmisión de fechas y datos siempre han apuntando en contra de una enseñanza basada en este tipo del saber histórico porque estos hechos reducidos a números son abstracciones vacías que no significan nada, purificados de cualquier relación con la identidad y el recuerdo. El tiempo en el cual están envueltos los acontecimientos históricos con sus fechas se vuelve abstracto. En cambio, esta autora pregunta si se puede aprender la historia a través de las pequeñas historias. La respuesta es afirmativa siempre cuando las historias pequeñas e individuales consigan despertar el interés por la macro-historia de modo que una fecha abstracta se transforme en algo personal y visual, pierda en distancia y lejanía ganando en cercanía. La historia general igual que las fechas históricas se convierten para los niños y jóvenes entonces en algo vivo cuando vean que existen posibilidades de identificación y puntos de enlace personales. Un acontecimiento histórico se llena en este momento de identificación y conexión de vida y consigue transmitirles algo. De este modo, unas historias particulares en la mayoría de los casos no solamente pueden transmitir un saber sino que implican también un aprendizaje intencional y moral, ya que a través de la implicación emocional del lector las narraciones individuales impulsan la reflexión. A su vez, estas historias que los niños escuchan o leen se convierten en la memoria colectiva. Como bien remarca Irit Wyrobnik, este tipo de recuerdo no es un recuerdo vivido sino un recuerdo apropiado, pero que no es menos valioso que un recuerdo basado en las propias vivencias. Estas argumentaciones acerca de la adecuada transmisión de la historia y del aprendizaje histórico tienen un importante representante en la didáctica crítico-comunicativa de la historia alemana. HansJürgen Pandel (2005) ha sido quien ha extendido principalmente el concepto de la consciencia histórica en la práctica educativa al poner el énfasis en un pensamiento histórico y rechazando de modo rotundo un saber aprendido o un aprendizaje reproductivo, predominante todavía en la enseñanza escolar. Recurrimos aquí a este concepto de la ‘consciencia histórica’ como un objetivo y una competencia base para un enfoque didáctico que nos obliga a determinar este término. El autor concretiza diferentes dimensiones de la consciencia histórica y sostiene ante todo que esta competencia no solo se manifiesta en el narrar sino también en la transformación de estas narraciones que, en diferente grado, se transforman en otras narraciones sin que la narración original se vuelva irreconocible. De este modo, la consciencia histórica es 190 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 básicamente una competencia narrativa que consiste en la capacidad de narrar la historia y comprenderla. La historia o estas historias que nos contamos y las cuales comprendemos como narradas tienen un estado diferente que la historia en la que estamos envueltos en la vida diaria. Son historias que no las vivimos sino que se transmiten y se narran. No las recordamos como propias sino que nos son transmitidas en una comunicación cultural. De ahí que el autor propone entender la consciencia histórica como una estructura mental consistente de diferentes categorías que los niños adquieren poco a poco para diferenciar y desarrollar un sistema cognitivo que les permite entender la historia y poder contar historias. A estas categorías pertenecen según Pandel: 1. la consciencia temporal (antes – hoy – mañana) 2. la consciencia de la realidad (real / histórico / imaginario) 3. la consciencia historicista (estático – cambiante) 4. la consciencia de la identidad (nosotros – vosotros / ellos) 5. la consciencia política (arriba – abajo) 6. la consciencia económica (pobres – ricos) 7. la consciencia moral (bien – mal) Para ilustrar estas categorías encontramos apropiadas las aportaciones de Jean Piaget (1976) sobre la psicología infantil quien sitúa el egocentrismo al inicio del desarrollo individual histórico. En esta fase el niño se concibe a sí mismo como el único punto de referencia con la consecuencia de que su punto de vista es su universo. A pesar de que no se percibe todavía en la demarcación con otros es capaz de diferenciar las tres dimensiones temporales: pasado, presente, y futuro. En la siguiente etapa el niño distingue entre ‘nosotros’ y ‘vosotros’ y el desarrollo de la personalidad implica también el desarrollo de la identidad. Desde el punto de vista histórico la consciencia de la identidad permite reconocer la pertenencia a una perspectiva histórica. La consciencia histórico-reflexiva abarca la capacidad de poder decidir de forma reflexiva con qué grupo se identifica sin asumirlo de forma irreflexiva y solo por transmisión. Los reconocimientos sobre el desarrollo psicológico asimismo desvelan que solamente al comienzo de la etapa de la adolescencia los jóvenes son capaces de reconocer y comprender la pertenencia a determinados grupos en el proceso histórico, quiere decir, entienden la relación entre el tiempo y los sucesos individuales y sociales. En la etapa del desarrollo psicológico adolescente y en relación con el desarrollo de la consciencia histórica surgen varios aspectos de especial interés relevantes para un enfoque didáctico: 1) la extensión 191 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 temporal en el pasado, presente y futuro vuelve importante la cuestión de hasta dónde retrocede la consciencia histórica en el pasado; 2) la diferenciación de nosotros / vosotros vinculada a una distribución de valores sociales hace percibir los grupos de ‘vosotros’, especialmente en el caso de minorías, como despreciados, diferentes o extraños; 3) la competencia de la consciencia moral hace surgir preguntas sobre las causas, motivaciones y justificaciones de ciertas acciones al juzgarlas. Según Jürgen Straub (1996: 9) se trata de procesos formativos de sentido, de la sensación y del juicio de las personas, que la propia práctica de vida y de acción con todas sus dudas e interrogantes es una práctica íntegra y significativa. Por tanto, querer saber quién soy y quién quiero ser especialmente en unas situaciones problemáticas hace que el ser humano medite sobre lo que debe entender de sí mismo y del mundo. La cuestión de la identidad surge cuando todavía no está o ya no está claro quién es alguien o qué quiere ser, sin embargo, precisamente esta claridad es esencial para el diseño y la ejecución de acciones autónomas y autodeterminadas. Esta cuestión abre obviamente un campo muy amplio. Como una característica cualitativa de la identidad de una persona en principio se pueden tomar en consideración una cantidad indefinida de cosas. Bajo el título de la identidad cualitativa se abarcan aspectos tanto prácticos, sociales, históricos, biográficos, cognitivos, de voluntad y motivación, emocionales, afectivos e imaginativos de la existencia humana. Entre todas las posibles situaciones críticas de identidad individuales figuran las socioculturales y entre ellas la historia. Una respuesta a estas cuestiones de identidad cualitativas queda siempre inacabada y provisional, pero entre otras cosas son las narraciones a través de las cuales alguien expresa qué es lo que lo caracteriza a él o a los otros. La persona que proporciona estas descripciones y narraciones, afirma Straub (1996: 10), procura aclarar quién es ella, habla en definitiva sobre la visión del mundo y la forma de vida que determinan el horizonte del pensamiento, del juicio, de la voluntad y del sentimiento de la práctica de una o varias personas. La cuestión de la identidad se ‘resuelve’ cuando uno entiende lo que es de un significado crucial para una persona determinada: Saber quién soy es una parte del conocimiento de dónde me encuentro. Mi identidad se define por las relaciones y la identificación que forman el marco o el horizonte dentro del cual trato de determinar en cada caso lo que es bueno o valioso, lo que se debe hacer o lo que apruebo o rechazo. En otras palabras, este es el horizonte el cual me hace tomar una posición (Straub, 1996: 10). Entendemos por tanto la identidad, en primer lugar, como aquellos puntos de vista de la 192 Leibrandt, Isabella. "La literatura juvenil histórica como medio para la construcción de la identidad" Impossibilia Nº4, Págs. 184-200 (Octubre 2012) Artículo: Recibido 11/07/2012 - Aceptado 19/09/2012 - Publicado 30/10/2012 BIBLIOGRAFÍA Angehrn, E. (1985). Geschichte und Identität. Berlin, Walter de Gruyter. Ewers, H.-H. 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