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Esposición que para conseguir el ornato público de Granada, en la construcción de casas y rifas de ellas... / hace a S. M. la Reina... (Q.D.G.) Mariano Alonso

Alonso, Mariano

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1 3 C \3 QUE PARA CONSEGUIR & & <S>2E$f ■&??€> S^2m2<g<S> 2>¿B <&8S&£í£¿£>4k9 l i f g g ©£§,4® Y RIFAS BE EEILA8 jjo n ic n k tn circulactott m tíá lito , j «u p a n íro mucljos k a j í s be M s tin tís A E T S S T & S ¥ J O fiW A S E B O S HACE A S. M. LA REINA (O. D. G.) el Intendente de provincia honorario É Ó o - 'T l ' a v i a r i a S - / A a n d o - , C ab a llero C om endador «le la R e al O rden A m erican a de Isa b el la C atólica, J e fe de A d m in istra ció n de p rim e ra clase, A ca dém ico c o rre sp o n sa l de la R eal A cadem ia de C iencias Natura le s en M adrid, é ind ivid u o del Ateneo, socio de n ú m e ro de la Socied ad E conóm ica de Am igos del P a ís de S ala m a n c a y de o , “ eII“ S A*“ S dc S an J I»J ‘,e «=* m ism a, Socio de la Sociedad de Am igos del S*ais de M urcia y de m é rito de la de G ran ad a y A d m in istra d o r de R en tas C uidas en cosaciora de esta, proviaacSa. GRANADA. Imprenta de Benavides: calle del Milagro números 5 y 7. MADRID. Calle de la Cria núm. 21, cuarto segundo de la derecha. - 24 SE TI 3' QUE PARA CONSEGUIR ws> m s m h r d s ^ f r s e s b s ^ m z <S5a á L ^ ^ ^ 8 g®r @©®¡’g ^ a w © © s© sr s § ©a§a§ Y RIFAS li li EE1LA8 pom íttíxr íit a n u la c ió n m ttá liw , ji «tup an !»? mucljos ir n jo s ic bistintos &BTI5TJ1S ¥ JOSIÍA1EBOS HACE A S. M. LA REINA (O. D. G.) el Intendente de provincia honorario í & o - n ^ / é > a z i a n o S / d o ^ d a , C a b allero C om en dador de la R eal O rden A m erica n a de Isab el la C ató lica, J e fe de A d m in istrac ión de p rim e ra clase. A ca dém ico c o rresp o n sal de la R eal A cad em ia de Ciencias N atu ra le s en M adrid, 6 ind ivid u o del A teneo, socio de nú m e ro de la S ociedad E conóm ica de Am igos del S»ais «le Sa la m a n c a y de la E scuela de R elias A rtes de S a n Eloy «le la m ism a, Socio de la Sociedad de A m igos d el 5»ais de M urcia y de m érito de la de G ran ad a y A d m in istrad o r de R entas C u idas en cesacion de esta, proviiacini GRANADA. Imprenta de Benavides: calle del Milagro números 5 y 7. MADRID. Calle de la Cruz núm. 27, cuarto segundo de la derecha. II - 24 SETL 9 r ... • - ¿ ■■'"■■'• ■• ■ - - 8.rs-.T A rxt ' so-., 'i O''::.;, ' '. ■ ; - .,:r .0 ) AVI ■ n ' itijJL t»-»íra<5 i -'t'- ■ ' "• '....' -A-. - :■ •»*;• , ' . , , - , ^ > • ; *' • • ■ .-i...-! -s . . i" ' ■■ •; iísjfá-ísí • • > ~ ' a antigua ciudad de Granada, por su hermosa situación topográfica, clima benéfico que la sustenta, y campiña feraz que la circunda, ha sido siempre el encanto de nacionales y ex tranjeros. La multitud de monumentos de remota gloria y respetables recuerdos históricos, fueron en todos tiempos el objeto que atragera la curiosidad de artistas y li teratos, cuyos pinceles y plumas retrataran sus bellezas para con ellas enriquecer los museos y bibliotecas publicas; pero en esta poblacion donde sus naturales se engalanan con un carácter noble y esencialmente social, en este vergel en que las bellas'se realzan al laclo de tanto aroma como exalan las abundantes y caprichosas flores que bordan un suelo fér til y prodigioso, en este paraiso en fin donde las ricas y abun dantes aguas bañan sus vastos terrenos, hay sin embargo un vacío que siempre encontrará el hombre observador cuando examine con ojo filosófico la falta de ornato público causado por la multitud de casas ruinosas como desperfeccionan las calles de la poblacion; y aquí en que con tanta prodigalidad abundan los materiales de construcción, en estas cercanías donde infinidad de ricas y preciosas canteras se brindan á la edificación de fincas vistosas y esmeradas, en Iliberia en fin, en la que el acreditado gusto de sus habitantes está en razón de lo florido y ameno de un suelo poético, parece como im posible se descuidase su caserío hasta el caso de presentarlo sombrío y ruinoso. Cierto es, Señora,que de algunos años á esta parte, el es píritu de reforma llevó su influjo hasta el punto de despertar el gusto de algunos propietarios, y así es que la ciudad de Granada empezase á ostentar edificios de esmerada y elegan te arquitectura, y en muchas calles, y en varias plazas, y en la seductora Carrera llamada de Genil casas gigantescas y de lindísimo aspecto dieran ocasion á sus dueños para ser elogiados, y al arquitecto para unir á la utilidad la gloria que el artista recoge cuando al público ofrece sus trabajos; em  pero tanta finca nuevamente construida ó reedificada, son nada en comparación á lo estenso de una ciudad de mas de catorce mil vecinos cuyas moradas están en gran parte apun taladas porque viejas y ruinosas vienen de un tan antiguo origen como sus carcomidas fábricas demuestran, sin dejar la menor duda al curioso para conocer que semejantes hoga res sirviesen de albergue á la gente árabe: y de esta verdad responder pueden las fincas situadas en las calles subalternas de San Matías, de Elvira, las muchas del Realejo, las de San Juan, la Cava y casi todas las del mas antiguo barrio de esta ciudad llamado Alhair.in, piidiendo asegurarse que una sola cuarta parte de Granada contenga casas de buen uso al paso que las tres restantes existen milagrosamente en pié, bien que con bastante frecuencia suceden hundimientos y desgracias de que todos estos vecinos fueron testigos en épo cas diversas. Verdad, es Señora, que la reedificación y construcción de que se habla no siempre es dado en las poblaciones que co mo esta vinieron por tocar una completa decadencia, y digo decadencia porque ya no es la ciudad de Granada aquella animada poblacion en la que un tiempo andaban multitud de telares de sedería, donde abundaban las fábricas de gergas, sayales, estameñas y paños burdos que abastecían laclase pobre y á tantos conventos en la provincia y fuera de ella, esta vega no puede ya dar salida á sus esquisitas hi lazas porque murió de todo punta la tan opulenta y admira ble fábrica de ¡jarcias y lonas que ¡surtía la marina nacional Y estranjera, en Granada no hay ya colegios de veca que ali menten multitud de familias, la concurrencia á la Universi dad literaria -es-una sombra de lo que fué, y sin monasterios que hacian ílotar sus riquezas, y sin la poderosa Chancillería que por su dilatada jurisdicción acumulaba un crecido nú mero de gentes que consumian y dejaban riqueza, Granada repito es hoy una ciudad de tercer órdén en la parte econó mica si bien llamada es por su situación á ser de primero toda vez que la mano fecunda de una Reina protectora apli que sus dedos sobre tantas heridas como'táa abrieron los posados dias hasta dejarla moribunda. A pesar de cuanto llevo dicho aun cuando es evidente que son muy pocos y pequeños los capitales de que disponerse puede, hay un medio positivo para regenerar la ciudad en su totalidad, haciendo cambiar su feo aspecto; pero para tamaña obra es precisa la protección de V. M .; conviene pues que no olvide ser esta ciudad la sepultura de sus glorio sos ascendientes, necesario es que esa vida vivificante que con su aquiescencia dan los Reyes ó las empresas de fomen2 — l á  ñelos se verificarán en el Escmo. Ayuntamiento de esta ca pital presidido por el Jefe Superior político, un representan te de la Escma. Diputación provincial y una sección de los individuos de la empresa. 3.° El fondo de que se habla en el artículo primero se dividirá en cien acciones de dos mil reales cada una. 4.° L a empresa se propone ceder una acción gratis á cada uno de dos arquitectos de nota que se ocuparán en todo lo con cerniente á su ramo, tanto para la delineacion de planos como para la parte directiva de las obras de casas. 5.° Para socorro de los establecimientos piadosos hospital, hospicio é indura, cederá la empresa de fomento una acción gratis á fin de que por partes iguales disfruten los divi dendos. 6 .° La empresa elegirá de entre sus mismos socios tres seccio nes, la primera para entender en la parte de administración, la segunda á la que precisamente pertenecerán los arquitec- tos, que se llamará de compras de fincas y sus obras, y la tercera para entender en el orden de rifas. —13— 7.° Las rifas se anunciarán con un mes de anticipación, y á los avisos se unirá el plano de las casas, en planta, fachada y corte, para que los aspirantes puedan así formar una idea cabal de las ventajas. 8 .° Serán preferidos para todas las obras los artífices que sean padres de familia, para lo cual los encargados en la respec tiva seGcion, se informarán ligeramente de estas circunstan cias. 9.° Un arca de tres llaves contendrá los fondos de la empre sa, y de ella no podrá salir ni ingresar fondo alguno sin las formalidades de costumbre en el orden de cuenta y razón. 10. No puede ser clavero el que no cuente un caudal conoci do como persona de arraigo, para ofrecer de este modo Igs garantías que son precisas en toda asociación. * — 1 4 — 11. En las obras de las casas habrá un individuo de la empre sa en calidad de sobrestante, que turnará por el orden que se acuerde en el reglamento interior de la sociedad. 12. La compra de materiales y gastos de operarios se produ cirán con claridad, justificando en debida forma los actos de este género, que se mostrarán á los socios que lo deseen. 13. Las rifas de casas se verificarán por la mañana precisa mente, y en el acto del sorteo se adjudicarán las fincas con todas las formalidades legales. 14. Según la empresa vaya aumentando su capital, serán m a yores las fincas que reedifique ó construya, mas al principio de su establecimiento solo se ocupará de las casas pequeñas y en paraje central para que con facilidad alcance los bene ficios de las rifas á las clases menos acomodadas. 15. La empresa se ocupará en su tiempo de la compra y cons trucción de fincas rústicas cercanas á la ciudad para hacer — lo  en ellas caprichosas quintas de recreo y vistosos jardines, que también rifará bajo las mismas bases que las urbanas. 16. Ultimamente, reglamentos especiales sujetarán los intere ses de la empresa en una completa armonía para con el pu blico, porque si bien los socios se han propuesto una pru dente y legal ganancia en su especulación, también se ha hermanado el Ínteres común ya en los propietarios que ven dan sus fincas, ya en la multitud de artífices que van á ocu parse, ya en los que se interesen en la suerte de rifas cuyos billetes se espenderán á bien corto precio. ■ . '