El destino: un motivo inusual en las elegías de Sĕlomoh Ibn Gabirol
Abstract
Este artículo analiza el uso del Destino en las elegías de Sĕlomoh ibn Gabirol. Su estudio pone de relieve que su empleo en estos poemas resulta inusual tanto por su escasa presencia como por el tratamiento que recibe.
Full text
MEAH 42(2 (1993) 135-141 EL DESTINO: UN MOTIVO INUSUAL EN LAS ELEGfAS DE SELOMOH IBN GABIROL AURORA SALVATIERRA Universidad de Salamanca RESUMEN: Este artfculo analiza el uso del Destino en las eJegfas de S~Jomoh ibn Gabirol. Su estudio pone de relieve que su empleo en estos poemas resulta inusual tanto por su escasa presencia como por el tratamiento que recibe. SUMMARY: This paper analyses how Destiny works in the elegies of S~lomoh ibn Gabirol. The study shows that the use of Fate in these poems is unusual not only for its scarce presence but for the way is treated. Entre los diversos generos cultivados por los poetas hispanohebreos la elegia se presenta convencionalmente como una de las estructuras poeticas a las que el motivo literario del Destino se vincula mas estrechamente. Asi, en el canto funebre se considera usual su empleo en el preludio en el que con frecuencia el «yo» poetico nos ofrece una meditaci6n de caracter universal, similar a la contenida en un poema ascetico-sapiencial, 0 se lamenta por su Sino al estil0 del poema de queja1. Igualmente, por citar otro caso, constituye un recurso habitual cuando el que habla en el poema trata de aliviar el dolor de los deudos en la unidad dedicada al consuelo en el cuerpo de la composici6n2. No obstante, y en contra de 10 que cabria esperar dadas las caracteristicas de este genero, al repasar las elegias de ibn Gabirol he podido comprobar que el motivo literario del Destino no se perfila en ellas como un elemento usual, siendo pocas las ocasiones en las que se descubre en este 1. Vide Pagis, D., Sirat ha-hol.wt!-torat ha-sir lt!-Moseh ibn 'Ezra' u-!!_ene OOro, Jerusalem 1970, pp. 199 ss. En opini6n de Y.'Levin es la elegfa el marco poetico en eJ que con mayor profusi6n el poeta ciama contra ei Destino. Vide «Zi'!man w~-Tebei w~-sirat ha-hoi ha-'ibrit bi-Sfarad» en 'Osar yt!hude St!farad 9 (1962), p. 77. - .- 2. Vide Pagis, D., op. cit., pp. 199 ss. A Schippers, por ejemplo, estudia ei motivo dei Destino basicamente como eiemento de consuelo en la elegfa. Vide Arabic Tradition and Hebrew Innovation, Amsterdam 1988, pp. 308 ss.
A SALVATIERRA 136 grupo de poemas. De hecho en las mas de veinte composiciones elegiacas que contiene el divan del poeta malaguefio s610 en cuatro de ellas3, como veremos a continuaci6n, se recurre a el sin dedicarle, por otro lado, un numero destacado de versos. En mi opini6n, esta circunstancia no carece de interes pues permite corroborar en la practica que «10 convencional» es, tal y como apunta D. Pagis, el punto de partida y no la meta de la poesia hebraicoandalusi4 y pone de relieve que cada autor utiliza y aprovecha en muy distinto grado los elementos comunmente aceptados en un determinado genero. Es decir, deja vislumbrar que las fronteras que definen la convenci6n son menos rigidas y estaticas de 10 que en ocasiones se le supone y, por tanto, el estudio de la mayor 0 menor aceptaci6n de cierta convenci6n por parte de un determinado poeta es tambien un medio de conocer s1Js preferencias literarias y ciertos rasgos personales de su obra. Por otra parte, no deja de llamar la atenci6n el que sea en composiciones dedicadas a su padre y a su mecenas Y~quti'el en las que aparezca la figura del Destino en la mayoria de las contadas veces en las que hace uso de el. Teniendo en cuenta la peculiar significaci6n que ambos personajes tuvieron en la vida del autor y los sentimientos intensos que le unieron a ellos, resulta interesante el comprobar que casi exclusivamente en las elegias escritas en su honor el poeta encuentra en el Hado un instrumento adecuado de expresi6n dentro de este contexto. Quiza se trate de un hecho fortuito, pero tambien es posible pensar que el autentico dolor que ambas muertes le producen y la experiencia real que late bajo las palabras dirigidas a ellos tengan algo que ver en esto. Tal vez, estas circunstancias convirtieron en insuficientes los recursos normalmente empleados cuando otros eran los difuntos a los que sus versos lloraban y recordaban y le impulsaron a agotar todos los medios que ellenguaje literario ponia a su disposici6n sin renunciar a ninguno de ellos. El Destino apareceria asi como un elemento inusual con el que crear poemas que ponen manifiesto sentimientos inusuales. A PY de que, como sefiale anteriormente, el motivo literario del Destino es muy poco utilizado en las elegias de ibn Gabirol, en cada una de sus escasas apariciones nos ofrece una faceta diferente de uso, 10 que pone de manifiesto 3. Estas son concretamente, seg(in la edici6n critica de H. Brody-H. Schirmann, Selomoh ibn ,) 117-121 . GabiroL Sire ha-hol, Jerusalem 1974, Tugah 'aSer ne'edar (p. 35), Bi-yme Yequti'el (pp .) 139-140 . We-'omer 'al tehieh (pp. 126-128) Y Hi1-til'eh mi-nS'o (pp - o!the MiddleAges and the Renaissance, Berkeley-Los Angeles tזy 4. Vide Pagis, D., Hebrew Poe . 20 . Oxford 1991, p
137 EL DESTINO: UN MOTIVO INUSUAL su riqueza literaria y las muchas posibilidades que ofrece al poeta. La meditaci6n de caracter universal sobre el fin de todo hombre constituye un lugar comun en este genero. La muerte es el final ineludible del ser humano y sobre ella recae una y otra vez la potestad de igualar a los vivientes, de apresarlos en sus redes y arrastrarlos a morar bajo tierra. Pero este habitual protagonismo del que disfruta en numerosos cantos funebres puede serle arrebatado por otra fuerza dotada de un poder similar, el Destino, tal y como : leemos en el siguiente fragmento Estad atentos, habeis de saber que el Destino . prepara una fosa a los hombres antes de que sean formado , Quita la vida a unos y a otros se la da 5 . y yo podria pensar que con el ser humano comercia La idea de que la muerte espera se mantiene intacta, pero se le priva del papel activo del que disfruta generalmente y pasa a convertirse en un arma -que el Hado esgrime6. Ha perdido, pues, la muerte esa absoluta independen cia que le caracteriza para aparecer como una de las mas radicales muestras del dominio que el Sino ejerce sobre el ser humano. EI Destino es ahora el que posee la capacidad de otorgar la vida y de negarla: el nacer y el perecer , dependen de la arbitraria voluntad que guia su comportamiento. No obstante esa inconstancia de la que hace gala en la mayorfa de sus actuaciones y que desaparece cuando se ד constituye uno de los rasgos que perfilan su imagen . trata de cavar la tumba que aguarda, incluso, a los que no han sido formadas . En este terreno su actividad permanece siempre invariable EI motivo literario del Destino que en los versos precedentes se utiliza para recordar 10 inevitable del morir con una intenci6n generalizante, se transforma otras veces en el contexto elegiaco en el ente que provoca la protesta al descargar su maldad bien sobre el «yo» poetico, bien sobre el difunto. En el primer caso, el que habla en el poema expresa su lamento por las tribulaciones que le afligen responsabilizando de ellas al cruel Hado con : un estilo cercano al que reflejan algunos poemas de queja 5. Vide Sch., pp. 117-121. w. 2-3. 6. Ya en tiempos preislamicos la muerte se concibe como el acontecimiento por excelencia a traves del cual el Destino revela su acci6n perturbadora. EI fin de la vida se asocia intimamente con la imagen que del Hado poseen los arabes antiguos. Vide Abdesselem, M., Le theme de Za mort dans la poesie arabe: des origines a Za jin du III/IX siecZe, Tunis 1977, p. 69 ss. 7. Vide Levin, Y., op. cit., pp. 75 ss.
138 A. SALVATIERRA Destino mio, opresor, que has partido mi cabeza, idispara!, si tu eres como una flecha, nosotros somos el blanco.8 En esta ocasi6n no es al Destino sino a «su» Destino concreto al que se dirige. Lo que interesa mostrar, a diferencia de 10 que ocurria en el fragmento anterior, no son los dafios que este ocasiona al ser humano en su conjunto sino los pesares que produce al «yo» poetico sin especificar la naturaleza de estos. Mediante el pronombre posesivo de primera persona que acompafia al termino Zlman se establece un contacto estrecho entre el y el que habla en el poema y se limita su caracter universal, aunque se reconoce, empleando una imagen ya presente en la poesia preislamica, que todos los hombres son un blanco perfecto en el que clavar sus saetas terribles. Unos versos despues desaparece de la escena cualquier referencia a 10 personal y el Hado emerge en solitario acaparando toda la atenci6n del lector. Sin aludir a un hecho determinado 0 a una situaci6n especifica se reunen algunos de los atributos que convencionalmente se asocian a el y 10 convierten en una figura temible y despreciable: El Destino se carga de mentira, disimula la injusticia y humilla y oprime a las almas preciadas. Se apoya en el engafio, aleja a los amigos, pero su separaci6n los une frente a las angustias.9 Una dimensi6n absolutamente distinta adquiere el tema cuando es el fallecido el que motiva la presencia del Destino, cuando ellamento y la queja surgen del dolor que ocasiona la perdida de un ser querido y no de la contemplaci6n de las propias desgracias. La perspectiva cambia completamente en este contexto. EI Sino deja de ser una fuerza sobrehumanna que trae la muerte a todo hombre 0 aturde al poeta con diversos males. Sigue vigente su poder para privar de la existencia pero s610 sobre un individuo, el difunto, descarga su furor; continua en contacto con un personaje concreto, pero 8. Sch. pp. 126-128, v. 11. 9. Ibidem, w. 13-14.
EL DESTINO: UN MOTIVO INUSUAL 139 ahora no se trata del «yo» poetico sino del que ha muerto. Exclusivamente en una de las elegias escritas por ibn Gabirol a la muerte de su padre encontramos algunas muestras de este uso del Destino, un Destino que se presenta indisolublemente unido a la desaparici6n de aquel al ser considerado causa directa de ella 10 . Desde el inicio de la composici6n se deja constancia de que el Hado cruel ha sido el culpable, junto con el Tel}_el, de la desgracia que los versos narran y el hijo, apesadumbrado por el sufrimiento, dirige contra el toda su ira y desesperaci6n: Que caigan sobre la tierra mil maldiciones y sobre ese Destino que te ha apresado. 11 De todos los alimentos que el Destino podia haber ofrecido a la tierra, unicamente le ha entregado el cuerpo del difunto; entre todos los que podrian haber constituido su sustento, unicamente le ha entregado su cadaver. Toda su maldad se ha descargado sobre el: Se neg6 el Destino a dar a la tierra 10 que necesitaba comer, fuera de tu piel y tus huesos. 12 El Sino se revela, pues, como el que nutre con su presa a otra de las figuras literarias portadoras de una mayor carga de negatividad en la poesia hispanohebrea, el Tel}_el, y con la que comparte muchas de las imagenes que convencionalmente se le asignan. Pero el Destino no s610 entra en contacto con este elemento a la hora de llevar a cabo su plan de destrucci6n: tambien en la enfermedad halla uno de sus mas fieles aliados. Entre ellos se establecen unos lazos tan estrechos que superan los de la simple amistad y forjan una relaci6n de hermandad: Encontr6 en ti la enfermedad un compafiero de coraz6n puro y por eso al hermano de su alma te uni6. 13 La dolencia fisica que consumi6 al padre del poeta y que se alimento de el «como si fuera glotona y borracha»14 quiere, por decirlo de algun modo, hacer participe a «su hermano del alma», el Destino, de esa peculiar relaci6n que mantuvo con el ya difunto; permitirle que tambien el se aproveche de 10. Una variante de este tema encontramos en otro canto funebre en eJ que son Jas «hijas deJ Sino» Jas que vencen y devoran al destinatario de la composici6n. Esta elegfa es, curiosamente, tambien un Jamento por la muerte deJ progenitor. Vide Sch., p. 35, v. 6. 11. Vide Sch. pp. 139-140, v. 15. 12. Ibidem, v. 18. 13. Ibidem, v. 19. 14. Ibidem, v. 17.
140 A. SALVATIERRA este hombre abatido en el que ella ha encontrado la mas valiosa de sus vlctimas y un selecto «manjar» del que se ha nutrido hasta devorarlo por completo. Por tanto, dos son los grandes enemigos que han lanzado un ataque simultaneo sobre el protagonista poetico y el que habla en el poema, invadido por el deseo de venganza, se pregunta: lMe vengare de este Destino o de la enfermedad que que consumi6 tu carne?15 Una vez que la muerte se ha producido, s610 resta sepultar al que yace inerte. El Destino que le arrebato la vida, se encarga igualmente de enterrarle, pero no deposita el cadaver en una tumba: Te enterr6 el Destino en el coraz6n de los pesares y el pesar dentro de mi coraz6n te enterr6. 16 El dolor que el deudo siente posee tal intensidad que su propio coraz6n se transforma en la ultima morada de ese padre que ha sido arrancado de su lado. Tan s610 en los fragmentos reseiiados utiliza ibn Gabirol el motivo literario del Destino en sus composiciones elegiacas. Su empleo en la secci6n sapiencial 0 en la dedicada a manifestar la protesta del «yo» poetico se ajusta a la convenci6n y la funci6n literaria que se le encomienda no presenta novedad alguna. Pero si bien no se rompe con 10 comunmente aceptado en cuanto a los valores que asume, creo que si se hace en 10 que a su frecuencia de uso respecta. El hecho de que en tan contadas ocasiones recurra el poeta a el en las unidades de tipo ascetico-sapiencial 17 0 en las que se expresa la queja, supone, en mi opini6n, una variante destacable respecto a 10 establecido. Por otra parte, un interes especial reviste el motivo que nos ocupa cuando el poeta 10 convierte en el culpable al que atribuir el fin del mas llorado de los desaparecidos, su padre. Esta imagen del Hado responsable de la muerte no resulta, en si misma, peculiar ya que tanto en la elegia arabe como hebrea se descubre su presencia, pero el hecho de que ibn Gabirol la utilice exclusivamente en relaci6n al progenitor le otorga, a mi modo de ver, un 15. Jbidem, v. 21. 16. Jbidem, v. 23. 17. Conviene resefiar que tampoco en sus poemas de genero ascetico-sapiencial ocupa este motivo un lugar destacable.
EL DESTINO: UN MOTIVO lNUSUAL 141 valor singular y particulariza su emple018. A la muerte, muchas veces dotada de rasgos antropom6rficos, se le imputa la desaparici6n de la vida en la mayoria de los poemas elegiacos. Pero, esta vez, parece como si el1a fuera incapaz, por si sola, de derribar al hombre que los versos honran. Y a su lado emergen una serie de elementos que le ayudan en su labor: la tierra, la enfermedad y el Destino. Unicamente confabulados entre ellos, asociados en una trama macabra, conseguiran arrastrar a la tumba al mas querido de los vivientes. De otro lado, la descripci6n que del Hado se nos ofrece no se basa en f6rmulas convencionales, sino que se nos dibuja un inusual Fatum que comparte su poder destructor con el Tefz_el y la enfermedad, corresponsables de la muerte del ser querido. Por todo ell0 pienso que en esta composici6n su presencia adquiere un especial significado y su empleo no es en absoluto gratuito. 18. En las elegias de Y~hudah ha-Levi, por ejemplo, esta imagen literaria se utiliza indistintamente en relaci6n a diversos personajes. Asi, por citar algiin caso, la encontramos en poemas de caracter «oficial» dirigidos a sujetos relevantes de la epoca 0 en una composici6n destinada a lamentar la muerte de Y~huda ibn 'Ezra' que cabe suponer nacida cie la propia iniciativa y no del mero encargo. Vide Brody, H., Diwl1n desAba-lHasan Jehudah ha-Levi, Berlin 1894-1930, p. 109 [11] Y p. 110 [11].