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Carta familiar a Josef Bonaparte que le remite desde Murcia su antiguo corresponsal sobre la conquista y regeneración de la España : apología de los hechos más notables del emperador de los franceses...

Universidad de Granada

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CARTA FAMILIAR A JOSEF BONAPARTE i QUE LE REM ITE DESDE MURCIA SU ANTIGUO CORRESPONSAL SOBRE LA CONQUISTA Y REGENERACION D E LA ESPAÑA: APOLOGIA DE LOS HECHOS MAS NOTABLES D E L E M PER A D O R D E LOS F R A N C E SE S EXITO , Y TÉRM INO DE ESTA T DEMAS EMPRESAS M EM ORABLE* DE S STE IN IM ITABLE H ¿ROB. c t w i ^ í r Tf -i £ Am icus Cicero, üinica vertías. Á JOSEF BONAPARTE. J O 'e s d e el mes de Agosto en que V. M„ salió precipitadamente de M adrid, con toda su apreciable comitiva, estoy que me lleva pateca; esta inesperada noticia me cogió á seis leguas de mi c::sa, en medio de un cam po , separado de todo comercio, y en el mismo momento hubiera querido trasladar á V. M. todos los sentimientos de mi corazon, que sabe V. M. quan sincero y quan afecto le es, asi como á su digno hermano; pero co mo esto me era absolutamente imposible, ni sabia quando podría verificarse por las cau sas que allí me tenían relegado, determiné escribir esia carta, con el ánimo de diri gírsela á V. M. como lo h3go ahora, valga por lo que valga, y hállese donde se halle; para que si ya no fuese ocasion, como la creo, de contenerle su marcha , con mis fun dadas razones , entendiese por cilas, que si al fin de ia escena, se vuelve V. M. por donde vino , como suelen decir con el rabo entre las piernas, no ha sido por falta de voluntad, en un muy crecido número de Españoles ( que si indignos, á la verdad, de este nombre para los ilusos y preocupados, eran al mismo tiempo , muy acreedores al aprecio de los sabios fiiósofos, de la alta *s- C n i i ^ l p 1 f $ k r - i* Jt*sf ; . ........ ... — o / i <3M c y Am icus Cicero s amicus Plato, sed tnagis amica veritas. Á JOSEF BONAPARTE. JL 3esde el mes de Agosto en que V. M* salió precipitadamente de M adrid, con toda su apreciable comitiva, estoy que me lleva pateta; esta inesperada noticia me cogió á seis leguas de mi casa, en medio de un cam po , separado de todo comercio, y en el mismo momento hubiera querido trasladar á V. M. todos los sentimientos de mi corazoijj, que sabe V. M. quan sincero y quan afecto le es, asi como á su digno hermano; pero co mo esto me era absolutamente imposible, ni sabia quando podría verificarse por las cau sas que allí me tenían relegado, determiné escribir esta carta, con el ánimo de diri gírsela á V. M. corno lo hago ahora, valga por lo que valga, y hállese donde se halle? para que si ya no fuese ocasion, como lo creo, de contenerle su marcha, con mis fun dadas razones , entendiese por ellas, que si al fin de ía escena, se vuelve V. M. por donde vino, como suelen decir con el rabo entre las piernas, no ha sido por falta des voluntad, en un muy crecido número de Españoles ( que si indignos, á la verdad, de este nombre para ios ilusos y preocupados, eran al mismo tiempo , muy acreedores' al aprecio de los sabios filósofos, de la alta *s- timacion de V. M. y del arbitro de los mun dos) sino por no haber conocido desde el principio, el cáracter del verdadero Español, y haber tenido tino, .para intentar el contrárresto de la fuerza nacional, con la irre sistible del Omnipotente. Yo pues amo á V. M. como se merece, y con una cordialidad, tal quai le acredité en las dos cartas que oportunamente le di rigí en Agosto y Setiembre de [808. Asi que estoy resuelto á manifestarle los adentros de mi corazon y quan bien ha co nocido este la justicia, buena moral, y extra ordinaria; poiítica , que justifican la conduc ta , al parecer monstruosa, de su digno her mano } y que aunque me vea precisado por mi ingenuidad, á hablarle cosas que al fin, no sean muy agradables á V. M. y menos conformes á las arregladas intenciones de entrambos , entienda sin embargo, el deseo conque vivo, de que ya que mueran, sea con el consuelo de saber, que no han per dido enteramente su trabajo, en orden á los rectos fines que los conduxeron á esta Pe nínsula , quales fueron los de regenerar é ilustrar esta Nación estúpida, esclavizada, y sumergida en un caos de preocupaciones, y fanatismo. Estaba V. M. muy creído , y con razón, de que todos los pueblos lo amaban, pues que asi se lo aseguraban sus íntimos ami-1 ■y gos Aianza , N egrete, Urquijo , y demis leales Consejeros, y que viniendo V. M. co mo decía . á traerles el corazon ele un padre, no podia dexar de encontrar hijos que le ama sen como á ta l, según V. M. se prometía; io que puntualmente ha visto V. M. mis mo por sus ojos; es verdad que al princi pio , hubo algunos disgustiilos; y que despues , le habrán tenido de muy mal humor no pocos dias , tanto diablo de vicho , co mo por todas partes le han incomodado , é impedido sus paternales proyectos ; unas ve ces M erino, otras el Abuelo, ahora el A lcal de , luego Fermín , acá Francisqüet, allá Rov ir a , acuilá el Empecinado , por aqui M inat por allí Sánchez, mas acá Chaleco, mas allá Carrasco, y por todas partes el maldito M é dico , coa sus recipes, lavativas, y vegigatorios, con mas tanto maligno Cura , y en diablado Frayle , como se levantaron con sus Chnstos y conjuros , y hasta los Canteros, y Sastres y demonios , sin dexarle vivir, ni realizar sus planes; pero ademas de que debía V. M. haber mirado toda esta chusma con desprecio , como Cabezas de insurgente s y hombres mal aconsejados, que según le ase guraban sus dignísimos.amigos ya indicados se disipaban como el humo , á vista de sus aguerridos é invencibles soldados, debia V. M. también haberse ahecho cargo que el reyíiar en España , no había de ser - lo uí,;,:|uq que estarse muy repapilado en la mesa del Procurador de Aja ció, árviendo su destino de Escribiente; desde donde lo sacó del primer voti-voleo, la mano poderosa de su hermano para Embaxador de la Corte de Roma , con el justo designio de que prin cipiase á desplegar las grandes virtudes de Sil alma, nada inferior á la de aquel Héroe, digno solo de estos tiempos. Sin embargo yo siempre temí, hablando en confianza, que apesar de la Omnipotencia de este hombre original, pudiera muy bien á el, y á V. M. salirles muy mal capada la cochina con Ja conquista de España , y co mo suele decirse por acá , volvérseles el apa-* rejo á la barriga ; cuyos recelos hace quatro anos me tienen tan disgustado, como puede V. M. considerar. Reniego yo de su boadad y de la de V. M. una y mil veces, pu.s á no ser por ella, y por el vehemente deseo de hacernos felices , y sacarnos de mil erro res , y preocupaciones , no se hubieran meti do en semejante embrollo , que tantos malos ratos me cuesta. Es verdad también , que acostumbrado «ste arbitro de los destinos de los hombres, á regenerar Naciones : á jugar á pares y nones los Cetros , y las Coronas; y andar á sopa pos con los Reyes, y las Repúblicas, á este quiero, y á este no quiero, señalando á cada Dinastía el término de su existencia ; creyó kacer la mismo con esta Nación , que esta ba ya tan sazonada de antemano como una brebita bien m adura, y mas teniendo ya baxo de sota lo mas amable de ella , y las lla ves de las principales y mas fuertes puertas, que le había franqueado un hombre , mis digno de su amistad, que del nombre E s pañol, y todavia ademas, un .gran número de personages á su devocion; y sumisos, to dos los Tribunales, y Justicias del Rey no, que hicieron.reconocer por Regente , al uigno héroe de Napoleon, á su Alteza Serení sima el Príncipe Murat. Pero ablemo.s claro , Señor Botellas, que ni la sabia Omnipotencia del memorable her niado de V. M. ni las combinaciones y cál culos políticos del sabio y religioso Talleyrandj ni los conocimientos civiles , y diplo máticos de los lealet,;, y fidelísimos Azanzas, Urquijos, y Negretes; ni los meditados planes da los recomendables O fieras y M or ías, ni las fórmulas algebraicas del honra do Maiarredo , ni por último, las sonadas seguridades del laudable Montarco , tuvie ron en cuenta para la solucion del grande problema de la conquista .de España, ei importante dato del cáracter Español , que mirándolo aislado de todas relaciones y prin cipios., existia en el Populacho., y en una gran parte de Pueblo , que no poaia figu rar ^ cuya, repentina j y universal explosión, 7 rio , que en breve.1! momentos lo dexó en dis posición de no volver á decir esta boca es mia j sacando por resultado filosófico, subir á General de las tropas de París, y en se guida del Exército de Italia, y recibir por premio de la mano de su filósofo Protector, la de su concubina Josefina, Quien no es filósofo, y vive lleno de preocupaciones veria en esto, un hombre de gradado, sin honor, y proporcionado para íodas las baxezas de que es capaz el hom bre mas vil, y detestable; pero el que co mo el hermano de V. M. estuviese bien pe netrado , de que el filósofo Helvecio sienta por inconcusa doctrina en su tratado del Es p íritu — „que por mas que la preocupación y „fanatismo declamen contra el concubinage, ,,Y adulterio, no encuentra la razón , cosa „ alguna que ofenda á las leyes de la natu ra le z a , y que antes por el contrario, si guiendo estas mismas leyes , las mugeres „deberian ser comunes , no siendo de nin g ú n modo un crimen , el adulterio” verá claramente la razón, de la que parece sin razón , en el corazon filosófico de su herma no ; y en vez de mirarlo como un hombre inm oral, lo admirará como filósofo, conten to con disfrutar una muaer á medias. Aun estaba el gran Napoleon , depen diendo del Directorio quando ya podia jac tarse de filósofo tan consumado , como los T5 grandes Dc Alam bert, B iderot, Rouseau, y aun hombrear con el mismo Patriarca de Ferney¡ Que encendido no se ve ya su corazón por el amor de esta filosofía lumino sa , en la carta que siendo todavía General escribió al Director Servelloni! ¡que pro fundidad de doctrina no descubren sus dis cursos, y reflexiones! ¡que zelo no manifies ta per el bien de la sociedad , y Religión, en los ardientes deseos de que se desticrren las supersticiones humanas j de que se pro paguen los principios filosóficos ; que se embien nuevos Apóstoles, que prediquen en los pueblos, y esparzan tan luminosos conoci mientos, para confundirá los fanático;; á los espíritus mezquinos y serviles , como cis man también aquí nuestros filósofos espa ñoles. ! «Castigue V. le decía ( todo inflamado) ,5á los Obispas que se atreban á turbar es- „tos misioneros de lalibertad, y reprima los „fanáticos que rehúsen asistirlos" hablan do asi lleno de entusiasmo, porque los Obis pos eran también allí, los mas de ellos bastan te fanáticos , y de espíritu servil y mezquino. Quien con juicio sano, y reflexivo, ha ya seguido á este Córcego Nemrod , todos sus pasos en su? memorables conquistas, antes y despues de su atrevida expedición á Egipto ¡i dexará á caso de ver un hombre prodigioso i robos , asesinatos, incendios, cru eld a d es, terror, devastación , y espanto, v en fin quantos males sembraba, al parecer, por todas partes, todo era efecto de su ver dadero amor á la filosofía , y de sus vivos deseos de hacer felices á sus semejantes^ pues era preciso destruir, para edificar, con el fanatism o, y la esclavitud, para es tablecer la ilustración y la libertad , P « ° es to no es conocido sino por los fiioso/os >1 ^ Q u e honor no hará siempre á su me moria"' el espíritu filosófico conque escribía al Directorio desde Italia, dándole parte de t L p u e b lo s que había quemado, de los persala J s y S e ñ L de pueblos feudales que habí, mandado fusilar concluyendo con que todo iva bien l y i que alma sino la del hermano de V. M. bastaría á superar y desprecian estos medios que espantan á la misma natu raleza para allanar con la espada filosofic* todos los obstáculos que cerraban el paso á la felicid ad' desengañémonos Señor de Bo tellas, que estas acciones tan extraordina rias como todas las que forman el texido asonbroso d e s u incomparable vida, son un arcano tan incomprensible, como su p S , particular política, ,»= solo se to n - auea al verdadero filósofo. ’ S í . « , b » . y V NL “ f haiáoue después de todas estas gloriosas haia Z „ la Italia, , de 1a, ejecutadas en Í J M alta eh 1798, ¿onde no quedó íámpoco tí tere coa can , ni aun estaca en pared; se diri gió á Egipto, con el deseo que siempre lo anL itisba de libertar de las cadenas, á sui semejan* tes, V sacarlos del caos en qnd los tenia la eschh Vitad y la ignorancia, y acabar con aquellos picaros Mamelucos, que tanto incomoda ban á los habitadores de Jas riberas del Pero está conducta siempre detestable^ para quantos no conocían á fondo la grande alma del hermana de V. M ¡ qm n inocente se descubre en su boca, sentado y .l, en Egipto, efí una de las estancias de la gran pirámide Cleops , rodeado de los ¡Víuphtis é Imane?, Suleitíian, Ibralúm , y Muhámcd ! Allí le'á anuncia palabras de Sabiduría, de Religión, y de definieres: El pan, les dice, tobado por el malvado, llena su boca de chinas.... M.-homit es el Profeta de Dios, y yó soy de sus amigos.,., el Alcdran es las delicias de mi cspü itu....„ Jt preguntan £ si aquella pirámide encierra den~ tro de sí algún tesoro? el desiriteres , y des prendimiento resuenan en sus labios: élíefs po - fien sus manos en la barriga, jut'an=Í<J poí la Ciudad Santa de Meca que n o ; y el Oráculo profiere..Desdichados, y tres vecfs desdichados, los que busquen las riquezas perecederas, y que codician el oro , y la ptataf semsjilnl:.; a> lodo. ?Quien pues, podrá negar , aunque crc.i en este Héroe ün aifná de Manoina^ que su*s 3 expresiones son de una pobreza, evangélica? ¿quien nove aquí la verdad y sinceridad de su magnañimo corazon? y ¿quien puede desfigu rar de ningún modo la recta invención de su conducía? ¡quisiera Señor de Botellas,que to dos se penetraran de mis sentimientos y que conociera el mundo, el fondo de virtud que en cierra su bella alma ! quisiera en verdad, que todos le amaran como justamente se merece.! Pero no fueron estas verdades las 'únicas que salieron de su boca en aquel afortunado suelo : habló, sin duda , iluminado , quando proclamando al Cairo, dixo esta terrible ver dad vendrá un día en que todo el mundo verá con evidencia, que á im me conducen órdenes ds lo alto. Veidad espantosa, que produxo su lengua , movida por el impulso mismo que dirigió la mano del Presidente que formó la inscripción, que se puso sobre la cruz de Je sucristo , de que quizá no tendrá V. IVI. al guna idea, pues e.'te no es punto filosófico. -Allí también fue donde, indicó ya algo de su temible Omnipotencia, quando encomen dando religiosamente á los verdaderos creyen tes de Mahoma , hiciesen fervorosas oracio nes , por el éxito favorable de sus armas, les dice con voz amenazante... To podía pedir cuentas á cada uno de vosotros de las inclinacio nes miis secretas de su corazon, porque }o lo sé todo, aun lo que r.o habéis dicho ¿ nadie ¡ ó profunda y sabia filosofía , hasta donde ele* |8 í § vas e í espíritu del hombre verdaderámenttí liberal', ¡qué mucho que ios apocados y servi les que te desconocen y desdeñan* hagan as pavientos, y se 'asombren* al v s t tomar un vuelo tan rápido y desconocido, á loá que ena morados de tu belleza, pasan los límites que se concedieron al hombre. í Si quando regresado de Egipto i le ob servamos en el Directorio, en el Consulado,, •y en el Trono , se descubre una multitud asombrosa de sucesos cada qual irías extraor dinario * que presentan al grande Empe rador, en* la consideración de los ilusos y preocupados , como un monstruo de ambición* y de soberbia, sin probidad, sin verdad, sin fidelidad, inmoral, cruel, perjuro, é impío; pero \ quán distinto se advierte este retrato, mirado según el aspecto filosófico? bien lo sabe V. M. pues hablo con quien me entien de , y esto sirve de un particular desahogo á la amistad que nos une. Es verdad que el corazon de este hombre extraordinario, se ha dexado ver siempre, para el que no es un muy profundo filósofo como eí de Un hidropico, a quien despues de sorbidos todos los imperios que ha podido, le devora todavía la misma implacable sed, pero esto e n sentido filosófico^ no es una pre disposición la mas grande para la virtud? ó para hablar propiamente ¿ no es sur un hom bre virtuosa? n e es verdad Señor D. Jusepc Botellas? al texto: La ambición,dice el Após tol D: A tem ben, este deseo de m andar, d i adquirir honores y gloria , es el gran móvil de todas las virtudes i es la misma virtud , y na da hay tan perjudicial como conspirar á des truir este poderoso agente. Ahora bien, bixo de esta tan sana y sa ludable doctrina que tan impresa está en el ccrazon del Corso ¿quién le desnudará del título de virtuoso? quiero desahogar mi cora zon con V. M. si Napoleon e s , como dicen, el monstruo mas abominable de ambición, el es , por estos principios filosóficos, el mons truo mas espantoso de virtud. Ya habrá V.M. leido mil veces ,en su fa vorito Helvecio que „la soberbia y orgullo 3,quc la preocupación mira como un crimen, j,son para el sabio filósofo, unas virtudes no „solo útiles , sino necesarias: y dignas dé 3,ser fomentadas,, y vea V. M. aquí justifi cados, quantos excesos de esta clase , se hari notado en la conducta de su heroico hermano. Sabe V. M. muy bien, el tono altivo , y dominante conque e!te insinúa siempre los decretos de su voluntad , y se acordará V. M . de aquel dia, en que lleno de ira, y vol viendo la espalda á los Kmbaxadorcs que re husaban dar á Cambacercs el tratamiento de Alteza Serenísima, les db¡o con semblante furibundo el dia que se me antoje hacer Rey 4 mi Maimluco Rostan V V .ss y sus Soberano^ 30 '2I tjsndrdn que reconocerlo , y tratarlo como ta l, y ahora pregunto yo ? habrá á caso quien tan exacta y puntualmente, observe aquellos principios y doctrina filosófica , y haya lle gado á poseer tan en su grado heroico estas virtudes Belvecianas, ? M as: todos quantos no han sido todavía envueltos en el turbüloa filosófico, y viven aun sepultados en la obscuridad de sus prtocupaciones, se estremecieron al o ir, existia sobre la tierra un ser pensador, que no sola mente fuese capaz de admitir las horrorosas y sacrilegas adulaciones del impío Lalande» quan do al felicitar al digno hermano de V. M . por su elevación al trono, le propuso y pidió honrase al Dios de los Cristianos , to mando el nombre de Jesucristo primero, sino que se gloriase de ser llamado Omnipotente, de cuyo terrible epíteto , hacia ostentación, decretando la destrucción de unos Imperios y fprmacion de otros, á su arbitrio, pero ¿quién que sepa la luminosa doctrina deque está embebido su grande corazon , dexará ya de exclamar, que si la soberbia es una vir tud , es tan virtuoso , y aun tan santo Bonaparte como el mismo Lucifer ? ¡qué bien dixc aquel que dixo. .. El hablar por hablar, no tiene filis En saberlo probar está el busi'is. Si baxo el mismo aspecto, se dice no se lia conocido »n hombre de meaos peobidad. hombría de b ie n , y tan vicioso; bastaría pa ya acallar estas impertinentes hablillas, ha cerles entender á todos que obrando, de este modo el árbitro del mundo , obraba según sus rectos principios, pues escrito está por el mismo filósofo ya indicado , que un hombre de talento y de' espíritu, aunque sea vicioso, es mu cho mas apreciable, que otro que no lo sea, ¡mmuy poco, que los hombres sean vicio sos, si ellos son ilustrados. Así que, V. M. practica con tanto acierto como su hermano gsta fecunda doctrina , sabe , que juego tiene sn Ja filosofía : ello es que habiendo ei vi cio y la m aldad, abierio el paso al herma no de V. M. su conducta está justificada por los principios filosóficos, qúe mas concisa y sabiamente le prescribió el filósofo Diderot en su sistema de la naturaleza , diciendo — quando el vicio hace feliz al hombre , debe amar el vicio, Vea V.M. pues aquí ya Señor Botellas, des cubierto ej arcano ó misterio que encerraba la causa que ha movido aun tan grande y digno Emperador , para honrar pon Jos em pleos mas altos y honoríficos, y condecorar (pon su legión de honpr, y bastón de M a riscal del Imperio , á tantos hombres como le rodean, y ocupan el mando de sus excr- £Ítos, siendo Jos mas bribones del inundo, y de los mas baxos principios, como V. M ..... $abe ? según dicen malas lenguas. 2? ?Cómo podría figurarse el pobre zapate ro de viejo M urat, quando estaba rtmcndaado zapatos en las esquiaas de Bastida cerca de'Cahors, que su hijito Joaquín, des pués de haber pasado en la revoiucion fran cesa , por los grados de terrorista^, asesino, y ladrón; y logrado por sus puños entrar de oficial en los exércitos ; había de haber llegado por su virtud á que el grdnde Em perador lo considerase digno de su lado, en la expedición á Egipto ; y que acreciendo virtudes d virtudes , lo premiase á su regre so en í8oi, con la blanca mano de su recatada hermana 3 y que Lleno despnes de honor y dignidades , lo elevase á la de Principe, para honrar á la España con un varón tan digno de mandarla, desde donde habiendo derramado á manos llenas las bondades de su corazon, pasó al trono de Ñapóles, á exercer allí la soberanía, S. M. Zapateril.? Y el incomparable Savary, hijo de aquel Portero Suizo, \ cómo ni quaudo había de haber llegado á ser Ayudante general de Bri gada , y Comandante de la Legión de honor, sino por la grande práctica de sus virtudes, en seducir, engañar, vender, y sacrificar dul cemente los objetos que mas vivamente irri taban la virtud de la ambición , en el mori gerado corazon del gran Napoleon ? buen ga rante es la España de esta verdad, por mas que á su pesar lo sienta. 23 3o gado volcan, se elevan, buelan, y circulan poif dentro y fuera de España , llevando á todas partes los ecos de los Apóstoles del iluminismo, Diderot, D£ Alember*, Voltaire, y el fi lósofo coronado: uno clama que hasta no ex tinguir la raza fraylesca, ¡a luz de la Religión estarel debilitada 1 con los ■nubarrones de estos semimágicas, otro dice que esta Nación ha vis to ya la íuz y se ha desengañado de c[ue ios tu nantes, y cam andulerosen castellano, los Sa cerdotes Seculares, y Regulares, sólo han cui dado de embrutecerla, y mantenerla en la igno rancia -para disfrutar mejor buenas rentas , y pasarse uva vida regalona t unos hablan publi ca y liberalmente de los Obispos, como se pu diera de los hombres mas despreciables de la plebe, llamándolos hipócritas, soberbios, y se diciosos j otros al verlos empuñar las gruías de la Iglesia, que los fanáticos miran con tanto terror, para esgrimirlas contra un filósofo fla mante, que ha sabido con ta n ta energía, y aun con mas m ofa que Voltaire atacar la superstición y todos los objetos de ella, los tratan de igno rantes , y apandados , hechandoles en cara el abandono en que viven de sus principales obli gaciones. H a! y como veo a V.M. y á su ilumi nado hermano cayéndoseles la baba, viendo los increíbles y rápidos progresos conque la rege neradora filosofía, va cautivando los entendi mientos en obsequio de la ilustración y felici dad que tanto ansiaba extender: ya ven V V. M M V que aquí hay espíritus mas fuertes y con mucho, qne en los helados panes del Sep tentrión ; aqui no se andan con zancas de ara ña, ni con planes meditados, para destruir el fanatism o, y fanáticos y erigir á su tiempo so bre sus ruinas el Templo de la libertad, de la ilustración, y de la felicidad, no Señor, eí %ela es extraordinario, y todos se prestan infla mados á este importante servicio; unos á ilu minar al Pueblo y desengañarle de los errores y preocupaciones, ea que los tunantes, y caman duleros los teman sumergidos; otros á poner en ridiculo á estos bribones, para que decai ga enteramente su opinion, que como dice sa biamente Federico segundo es en lo que estriva su poder; otros á deprimir la alta idea y reverente entusiasmo conque la genis embciu-J cada mira á los Obispos : otros á derribar hJ^ta ios cimientos los establecimientos del fanatismo, que puedan de algún modo entor pecer esta brillante empresa, en que todo es extremado , y en que todo se trata da hacer aun mismo tiempo. ¡O admirable y nunca bien ponderada filosofía! bien se ve por tus luminosos principios , con quanta justicia ooran todos los que giran en torno de tu lu minosa antorcha. Lien podrá V. M. dexar \c¡ue sentimiento1. este suelo que con tanto placer Jo recibió; pe ro pues que su magnánimo corazon y el de su digno hermano no tenían otras miras ni otro principal ínteres que el de ía regenerácion de esta Nacicn estúpida y esclavizada, descansen pues, si es posible, ea esta parte, pues que deben estar ya convencidos que esto va poí la posta, pues por fortuna hay una cosecha lio esperada de regeneradores, por lo demas pueden V V . M M . tener la seguridad de que quanto han trabajado aqui sobre esta impor tante materia, está tan justificado , como lo que se trabaja por. estos que tan ciegamente siguen sus planes, y lo que doctamente dice el iluminado üiderot, conviene á saber que },íe sistema no es para el vulgo, á quien es con- ,,veniente entretener con la ilusión de una Reli* ¿,gion sostenida por los impostores qué la ensa rnan.... y no siendo de esperar que este siste- „ma se adopte por el común de ios hombres, s>y solo por los grandes hombres, importa „por lo menos introducir la libertad de escri- ,,bir y da pensar, atacando al Sacerdocio, hadeni,dolo 'Ver en ridículo, Ínterin no prediquen la ,,indiferencia, y libertad cuya provechosa doctrina puede tener V. M, la satisfacción, se vé ya practicada cotí aceptación en nuestra España , en la multitud de papeles y discur sos ya indicados que se circulan, aplauden, y sostienen para edificacion.de los fieles, y honor y gloria de la Nación, En fie para no ser eterno en este asunto, pues era interminable hablar de estos ilumi nados reformadores asi cómo dei espíritu 31 religioso del arbitro He los Imperios, concluiré con el gran designio que concibió, de prepa rar un digno sucesor á Pió VII. elevando á la sagrada Púrpura á su honrado tio JosefFech, hermano materno de la tia Leticia, á quien con toda justicia y lo que exige la caridad, disimuló los defeetülos de haberse hecho M a hometano, despues Cura, en seguida Taber nero , luego casado , y por último, como V. M. sabe, otra vez eclesiástico, siendo ya Cón sul su sobrino; de donde salió para Arzobis po de León, según todo lo refiere por exten so, un escritorcillo francés que no parece tan filósofo como VV. M M. bien que suponiendo que el proyecto de la Tiara, se lo lleve ei dia blo, lo tiene ya de este modo preparado, para pasarlo del Consistorio Romano, al Consisto rio Israelitico, y lo clava con la caperuza de sumo Sacerdote; pues no fué á humo de pa ja extender su protectora Omnipotencia , á la Nación judaica , como Padre también de es tos creyentes, y declarado Restaurador de la Sinagoga ¡que zelo religioso! y ¡que desinte rés! mi corazon se dilató (créalo V. M .) al saber la caridad conque este inimitable Proiheo de la Religión, determinó congregar á estos pobrecitos que creiamos condenados á /ivir eirantes, y dispersos por el mundo, con el buen fin de hacerlos hombres de provecho» Há! y con quanta justicia elogió en el Con sistorio Israelítico de París ei célebre Rabí3 nó Cologna, Caballero de la Real orden de la Cero ría de hierro, y miembro del Consistorio Central, al magnifico, y nunca bien celebra do Restaurador de la Sinagoga.! Pcro.¡quanto no ha trabajado como her mano terrible ó mayor, de la inocente, social, amable, y fraternal religión de los Fracmasor.es en todos los Reynos y Provincias que han tenido la felicidad de someterse á sus le\ es. ! Tengo á la vista el manual original de estos benditos religiosos, de donde traslado á nuestro idioma el primero y magnífico brin- .dis , á que están obligados todos los herma nos en sus deliciosos festines. j Ha ! y quan justos y dignos son estos votos, para ser ofrecidos á tan religiosos pe chos como los de VV. M M. Después, dice, de brindar por el Gobier- „no , y por todos los Soberanos protectores ,,nuestros , uniremos nuestros votos por la prosperidad del Rey josef Napoleon, y sus,dinastía y por la gloria del ümperador de 5,los franceses.,, Al brindar por el Emperador se cantará el Himno siguiente, ,,Masones celebremos el Héroe cuya fe lic id ad es obra nuestra ; rindámosle home- „nages á sus fatigas y glorias; él ha llenado 5,los votos del pueblo : es amado como padre, ,,-y nosotros nía* felices aun, le contamos en- j,tre nuestros hermanos, „ brindemos por ei hermano Napa* „leon. En c! es en quien admiramos Lis vif- „tudes de Esparta y Roma. Libertador de ia / „ Francia, es el árbitro del mundo , y ya no tiene quien le dispute un nom'jrc tan alto.,, Así que el Hermano tsrribl: Napoleón, y Vuestra LVlazónica Magestad como Arquitec to; paseándose el uno con el nivel, y el otro con la esquadra, precedidos de tantos M aes tros ¡, Oficiales, y Aprendices, armados con fug respectivas herramientas, han llevado glorio samente por todas partes la igualdad'.- nive lando condiciones y estados, elevando ío baxo, y abatiendo lo a lto , y trazando con ei mayo? tino, y rectitud, el grande magesrtio.so templo de la libertad é igualdad, sobre las ruinas' de ia esclavitud á que había siigetado el género humano, la sup. rsticion y depvtismó, fomenta da aquella , por hombres ilusos, fanáticos , y preocupados, y exercido este por aborrecibles T ira no s, conocidos hasta aquí equivocada mente con los nombres de Reyes, Soberanos ó Monarcas: D/gnos son pues, VV. MM» mazónicas no de estos elogios, sirte» de ser re verenciados como sus Angeles Tutelares. Pero hay todavía á mas de la® referidas, dos cosas que por sí solas, bastarían elhs :l hacer memora ble ei espíritu religioso del gran de Emperador ^ á saber Ja aboiieion etai puntoso y temible Tribunal déla inquisicitoi, y la del duro, c indisoluble nudo del Matri monio. Bien sabían unos tan profundos filósofos como VV. M M . y también muchos de los que hay aquí en España, como lo dicen á boca lle na, que el tal Tribunal es el mas ominoso, y la institución mas a troz, enemiga de los pro gresos del entendimiento humano : esta Inqui sición encadena todos los espíritus decía el reli gioso D‘ Alambert, en su carta al Rey de P rusia en 3 de Noviembre de 1780, y quando este Potentado filósofo, calculaba ventajo samente sobre los progresos de la filosofía en España , por la expulsión de los Jesuítas le decia el mismo D ‘ Alambert ,,no sé como la ,,expulsión de los jesuítas de la España pue5,da ser un gran bien para la razón, interm la },Inquisición,y los Eclesiásticos, gobiernenel Rey uno,, por cuyos poderosos motivos decretó el gran Maxón Bonaparte, al posesionarse sus armas de Madrid, la supresión del Tribunal de la Inquisición como contrario á la libertad civil; cuyo sabio decreto, llevado á efecto por el religioso zclo de Y. M. en todos los pueblos que después tuvo la gloria de subyugar, vé con la mayor satisfacción , literalmente cla mado y reclamado, por tanta multitud de sa bios filósofos reformadores , como por fortuna resuenan yá por Cádiz , y Madrid y alguna que otra parte: vaya , yo me deieito quantío veo i estos sabios , penetrados de uua -3 6 tan ardiente caridad, para con sus proximos, y un zelo tan acúvo por libertar para siempre a sus hermanos délas terribles garras de estoo in fernales fariseos, que baxo la salvaguardia de Inquisidores , son los enemigos mas implaca bles de la humanidad. Porque ¿ donde hay razón divina , ni hu mana, para que los M inistros del A lta r, que no deben respirar mas que mansedumbre, y con suelo para el afligido, aplicando la dulce pre dicación, y el exémplo de paciencia, y de ca li dad, no traten de otra , cosa que de tormentos, prisiones , cárceles, obscuros calabosos, azotes, hambre, aspas, mordazas, y braseros, para que brantar , confundir , magullar, desmenbrar, golpear, sajar , y por último y fin de fiesta, hacer chicharrones á quatro infelices cristia nos, tan solo por no creer la existencia real de Jesucristo en la Eucaristía, ni que la con fesión auricular , es de derecho divino y sí solo invención de tunantes, y camanduleros con otras vagatelas semejantes ? j caramba S ñor Botellas si estos nigramánticos echarán el guante á V. M . que mal rato habíamos d» llevar sus apasionados! vaya que ello , en efecto, es una picardía, pues aunque u n áis* tiano, apostáte de la fe, y aun quando no le basten exhortaciones caritativas, ni se le pue da reducir por todos los medios que sugiere la caridad cristiana; no se le debe tratar de un modo semejante , sino dexarlo que á D,os su cuenta d.trá, como lo enseñan los ilumina.- 37 38 . dos discípulos de Lutero , y sostienen á vox. engrito ios zelosos, y sabiqs Españoles, que se desviven porgue de ningún modo , ni por ningún motivo, exista ese abominable, espan toso, aborrecible Tribunal de la Inquisición que de nada ha servido, sino cU embrutecer la Nación, pervertir los prin ipios de la verdade ra moral , viniendo á hacerla hipócrita , y su persticiosa:; y sobre todo, siendo como, lo es» enteramente contrario ú la libertad civil , se gún claman unidos al sabio filosofo, Omnipo-, tente ¡Regenerador de Naciones. Es verdad que ios Obispos apandados , y Otro? desde sus sillas, los cunantes, y cam an duleros de varias Provincias aquadrüladas, distintas y privilegiadas corporaciones , y en general toda la Nación, como embrutecida, pi den á una, sin saber Jo que se pid n, que sub sista este maUiadadoTribunal que ios tontos mi ran como antemural de la íe, á quien asegu ran, se debe, (sin embargo de quantos defec tos y abusos, se le quieran atribuir) el que la España no haya sido mucho hace , una sentina abominable de heregias , como triste mente lo han sido Francia, Alemania, la Hel vecia, y demas Paises del N orte, contentán dose á Jo menos conque se corrijan los abu sos, y se reforme del modo mas conveniente; pgro no hay cuidado, Señor Botellas, que ca da uno de nuestros filósofos, que tienen mu chos millares de ojos mas, que el mismo Ar gos, es un infatigable Hércules, dispuesto a batallar á brazo partido con esta Hydra es pantosa, hasta acabarla; y tenga V. M. y su heroico hermano la gloriosa satisfacción que aqui no se andan con contemplaciones , ai miramientos, subre si puede tcuer estas 6 aquellas resultas, sino al negocio , y adelan te : de macera que todo se hará , según sus religiosos corazones desean. Y par lo que mira al Matrimonio ¿ quien que esté penetrado de este espíritu, y levadura filosófica, dotará de conocer que ésta indi;olubilidad, que cree, sostiene, y observa la su perstición „debe mirarse como el suplicio de ,,los esposos, como el origen de sus infideli-i ,,dades, de sus desgracias, y como un empe-» ,,ño, ú obligación contraria a la naturaleza... „y que solo el amor recíproco, es el único 3,vínculo que ella aprueba-como enseña el íi- ,,lósofo Toussaint,, ? y ¿ quien á vista de es ta tan sana doctrina, se atreverá todavia a de cir, que el repudio de la recatada Josefina, no está muy puesto en razón} y que el nuevo en lace con la hija del Emperador de Austria.es un vergonzoso , y escandaloso concubinage, á que la prostituyó iniquamente aquel inde coroso, y desnaturalizado Padre? piense, pues cada uno como quiera, lo cierto es , que st el nudo era tan fuerte, como indisoluble} no íuc mas grande Alejandro, cortando con su ace to el que tenia pendiente el carro de Güidt© 39 ban; y tiene ya ¡a gloria anticipada de que le llamen á boca liena centro de nuestras esperan zas : viene á España, y entra en M adrid, coa un aplauso, solo digno de su persona; es ju  rado, pero ¡ conque entusiasmo y magnificen cia! y queda V. M. mazónica un Monarca, sin pensar, hecho y derecho. Ahora bien; á vista de semejante muítitud de hechos tan extraordinarios é inaudi tos, clamen, griten , y digan quanto quieran los preocupados contra las regeneraciones fe licidades y reforma.'; y llamen al Emperador, monstruo aborrecible de perfidia , sanguina rio, cruel, abominable, perjuro, é impio; con tradigan, si les place, ios principios filosófi cos en que se apoyan su mora!, y-; su políti ca ; pero ello es, que á los ojos del filósofo, siempre será un sabio iluminado: un espíri tu fuerte; un Conquistador intrépido; un Hé roe digno del Apotheosis; podrán en fin., si se quiere, decir que es un Héroe criminal, pe ro será un Héroe, pues no siempre se hi de subir al heroísmo por la senda de la virtud, porque ya sabe V, M. filosófica aquel versno de un poeta traspirenaico que dice.... Le crime á sus Heros, aitisi que la vertu. Al acabar de escribir estas afectuosas ex presiones, como desahogo de mi coraz.cn, lle ga un amigo , que no lo es á fé, del grande Emperador, é incomodado hasia lo sumo por haberlas leido, me dice casi fuera de s í, vd. 4 6 es un atolondrado panegirista de ese mons truo, indigno de ser contado entre los se res racionales; si Señor; ese aborto del a-bistno , cuyo abominable nombre resiste mi lengua pronunciar, es, si de algún modo puede definirse , el que resulta de la siguien te décima. junta de Judas lo infiel, La intención de un Fariseo La Religión de un Atbco, La Soberbia de un Luzbel; De un fiero Dragón la hiel, La perfidia de u n Ladrón Con la crueldad de un Nerón, Mésclalo con diligencia: Dá fuego, saca la esencia Y haras un Napoleon. Marchóse , hechando venablos , y quedé tan incomodado del desaire, que no me hallé en-estado de continuar: son muchas é inte resantes las cosas que aun me restan que de cir, sobre conquista, regeneración efectos de ella , fuga de V. M. venerable , y fin de la escena , lo que le manifestará en otro cor reo su afectísimo. E l Murciano de antaño. Campo de M urcia 18 de Octubre de 1813 P. D. No puede menos sino que alguno de ios muchos Angeles zancudos, y traviesos que andan al rededor de vuestra balsámica Magestad y su digno hermano haya impedi do hasta ahora encuentre prensa para estruxar esta afectuosa carta , proporcionando asi se surza esta posdata, con una de las noticias que mas pueden lisongear sus religiosos cora zones. ¡Gayó el soberbio Coloso, Señor Bo tellas! por fin dió en tierra aquel iniquo T ri bunal, que los atolondrados miraban como el baluarte de la Fé, batido á bala roxa , por los mas diestros, y aguerridos Generales ¡qué dia de gloria para VV. M M parala filosofía , y para la ilustración Nacional! dia de triunfo, dia de besamanos , y de enhorabuenas para esa Católica Corte de V. M. pues que por la de Cádiz se apresuran también á darlas, ó los filósofos de corazón , ó los que con sofística superchería se fingen serios Las representa ciones y dictámenes de los Obispos, han sido desatendidos; las reclamaciones de corpora ciones civiles y eclesiásticas, desechadas; los sufragios de las Provincias insuficientes; todo cedió á la energía de la cábala filosófica. Aho ra sigue la Frayleria , y detrás la Clerigalla, que aun habrá que darle algún retoque,; Ví tor Señor Botellas! ésta es mano de que el ami go Valdepeñas haga de las suyas, y que se Is vean los entresijos á unas quautas docenas, ¡Que groria. !! I ^ ( UNIVERSITARIA