De lo nativo a lo nacional: reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña
Abstract
Este trabajo estudia el desarrollo de la industria siderúrgica brasileña como vía de acercamiento al problema de la tardía definición de una conciencia nacional. En efecto, tal y como se analiza a través del largo contencioso de la Itabira Iron Ore Company, las presiones de intereses extranjeros y la fuerza de las oligarquías regionales se entremezclaron en un proceso complejo, donde se conjugaba el liberalismo c(cosmopolita» con el proteccionismo descarado. La creación de la gran siderúrgica brasileña tuvo que esperar al momento de eclosión del sentimiento nacional, sobre el que recíprocamente actuó .como uno de sus goznes.
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De lo nativo a lo nacional: reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña RESUMEN Este trabajo estudia el desarrollo de la industria siderúrgica brasileña como vía de acercamiento al problema de la tardía definición de una conciencia nacional. En efecto, tal y como se analiza a través del largo contencioso de la Itabira Iron Ore Company, las presiones de intereses extranjeros y la fuerza de las oligarquías regionales se entremezclaron en un proceso complejo, donde se conjugaba el liberalismo c(cosmopolita» con el proteccionismo descarado. La creación de la gran siderúrgica brasileña tuvo que esperar al momento de eclosión del sentimiento nacional, sobre el que recíprocamente actuó .como uno de sus goznes. De acuerdo con lo que ha sido bien establecido históricamente, el siglo XIX representó el momento internacional de la industrialización ... y localmente del desarrollo de los pensamientos nacionalistas. Implícito estaba en esto la búsqueda de combustibles, la explotación de minerales (sobre todo del hierro) y la cuestión de los transportes. En fin, estos eran los tres puntos que interconectados formaban el vector orientador de esas políticas del desarrollo, en los países que eran, o querían ser, ((grandes potencias)) (1). Fecha de aceptación: 4 de noviembre de 1991 (*) Pontifícia Universidade Católica de Sao Paulo. (* *) Faculdade de Filosofia, Ciencias e Letras de RibeirZo Preto, Universidade de Sao Paulo. (1) HOBSBAWN, E. J. (1986). Da RevoluccZo Industrial Inglesa ao Imperialismo. Rio de Janeiro; idem (1990), Na~ioes e nacionalismo desde 1780. Rio de Janeiro; MANTOUX, P. A Revolufáo Industrial no Século XVIII. SZo Paulo, s. d.; NEF, J. (1969). La Conguista del Mundo Material. Buenos Aires; SOARES, A. (1 942). O Brasil e a Siderurgia. Observador Econ6mico e Financeiro, 14 (julio-diciembre), p. 43. DYNAMIS Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam. Vol. 12, 1 992, pp. 13 1 - 149. ISSN: 021 1-9536
132 ANA M." ALFONSO-GOLDFARB y MÁRCIA HELENA MENDES FERRAZ Ahora bien, Brasil era reconocido ya desde esa época como poseyendo uno de los mayores potenciales -en calidad y cantidadde mineral de hierro (2). E incluso, cuando a principios del siglo XX las preocupaciones mundiales sobre una posible falta de ese mineral se vuelven más patentes, el territorio brasileño surge como una posible solución del problema. Las declaraciones en el Congreso Internacional de Geología de Estocolmo (1908), sobre los tres mil millones de toneladas de hierro mineral que existían en Brasil, van a ser la causa del optimismo y de la codicia internacionales (3). Lástima que, a pesar de ese potencial (o en parte por culpa de él) Brasil parecía cojear de las tres bases en que se asentaba, como hemos visto, el desarrollo de un país. Para empezar, su mineral (sobre todo hematita) poseía alto tenor metálico, entre el 60% y el 70%. Y lo que a simple vista parecía una bendición, efectivamente era un serio problema. El proceso de reducción de un mineral tan rico obligaba al uso de grandes cantidades de carbón (ya fuese éste vegetal o de piedra). En lo que se refiere al carbón de piedra, a pesar de las prospecciones y estudios hechos desde el siglo XIX por todo el territorio brasileño, muy pronto se llegó a la conclusión de su mala calidad para el destilo de «coque» (el hallazgo fundamental de los ingleses en lo que atañe a la moderna siderurgia desde el siglo XVIII). Además, las minas de hulla nativas estaban localizadas a una gran distancia de los yacimientos de hierro: su transporte resultaba tan caro que valdría la pena quizás traerlo de otros países (4), algo que de una forma cualquiera volvería ese proceso bastante oneroso. En fin, un círculo vicioso de problemas: mineral rico, combustible mineral (carbón) pobre, transportes difíciles (5). (2) Vid. J. MONLEVADE, A. D. de (1853), en la carta dirigida al Presidente de la Provincia de Minas Gerais en 12-12-1853, apud COMES, F. M. (1983). História da Siderurgia no Bra- -sil. Belo Horizonte/SZo Paulo; MENDONCA, M. C. (1958). O Intendente Cdmara. S2o Paulo, p. 59, donde cita M. F. da Camara en una memoria de 1758; DORNAS FILHO, J. (1945). Ber~o da Siderurgia. Observador Economico e Financeiro, 10 (julio), donde cita observaciones de R.S. Burton, fechadas en 1867 y después publicadas en Viagens aos Planaltos do Brasil. (3) La evaluación inicial de 3.000 millones, considerada en la época como exagerada, se pretendió, posteriormente, elevar a 12.000 millones. MILLER, B. L.; SINGEWALD Jr., J. T. (1919). Mineral Deposits ofsouth America. N. York, p. 166; apud SILVA, R. R. (1922). O Problema da Siderurgia no Brasil e o Contrato da Itabira Iron Ore Company. Rio de Janeiro, p. 3; vid., también: COUTO, R. (1983). A Questo do Ferro, s.l., p. 14; BAETA, R. (1967). A Indústria Siderúrgica en Minas Gerais. Revista da Universidade Federal de Minas Gerais, 17, p. 79. (4) El problema de los transportes en Brasil de cualquier forma ya era complicado, grandes distancias y accidentes en el relieve fueron desde siempre algo sin solución. (5) BASTOS, H. (1959). A Conguista Siderúrgica no Brasil. Sao Paulo, pp. 85 y SS.
Reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña La solución para el caso fue restringirse al carbón de madera que también tenía graves problemas. Sin hablar de los evidentes desmates de bosques nativos, para cada tonelada de mineral se necesitaba el 20% más en peso de carbón ... No hace falta decir lo que esto significaba en el precio final del metal. Basta comentar que el producto inglés -traído desde tan lejosresultaba más barato. Esta fue la palanca, en los últimos veinte años del siglo XIX, para que entrara el hierro importado, ruina de la pequeña industria nacional. Grandes distancias, y fuerte control extranjero de los trenes (esos mismos que traían hierro importado ...) son las dos partes de esa ecual ción (6). En este punto, queda más o menos claro que hay un componente de interés extranjero en el desfase brasileño de las tres bases del desarrollo industrial. La ((falta de suerte)) es antes lo que sería una ((gran suerte)) para cualquiera de los países industrializados. Abundancia de mineral y un mercado consumidor en potencia -mal explotadosque atraen la codicia y consecuentes maniobras internacionales con vistas al establecimiento de monopolios extranjeros en Brasil. Eso explica, en parte, que no se fundara la gran siderurgia brasileña (entonces imaginada como una de las mejores formas de superar esos problemas) hasta los años cuarenta de nuestro siglo ... pero no l lo justifica (7). 1 El siglo XIX fue el inicio formal y de la difusión de la industrialización, pero también -y a consecuencia de estodel imperialismo moderno. I Cada país miraba al otro como presa en potencia, lo que da origen a los mecanismos proteccionistas. Y en esa secuencia se multiplican los espiritus nacionalistas de la también fase moderna. La pregunta que se nos pone frente al problema siderúrgico brasileño es: 2Cóm.o pudo Brasil, con sus buenas condiciones naturales para solucionarlo, haberse vuelto territorio fácil para esas maniobras? No cabe duda que Brasil arrastraba desde su historia colonial difíciles cuestiones económicas, sociales, tecnológicas y... otras más. Pero nos quiere (6) sobre la cuestión del carbón vegetal vid. La Metallurgie du Fer au Brésil. Revista Industrial . de Minas, 18 y 19 (1896), p. 141; GERSPACHER, J. (1962). Notas sobre Usinas Siderúrgzcas, escrito en 1939, republicado en 1962, por M. R. Gomes, profesor de la Escola de Minas de Ouro Preto, p. 3; sobre el problema del transporte, vid. LIBBY, D. C. (1 988). Transformacáo e Trabalho. S5o Paulo, pp. 142-3; BAETA, op. cit. en n. 3, pp. 103-12. (7) AZEVEDO, F. de (1963). A Cultura Brasileira. Silo Paulo, pp. 733 y SS.; BASTOS, op. cit. en n. 5, pp. 93 y SS., 105 y ss.
134 ANA M." ALFONSO-GOLDFARB y MÁRCIA HELENA MENDES FERRAZ parecer, que en medio de estas, quizás la de mayor relieve en un momento de extremado nacionalismo mundial, haya sido la falta de una expresión propia brasileña de ese mismo nacionalismo, aunque sólo fuera para contrarrestar el asedio internacional. A pesar de una politica dura y expansionista de sus fronteras, de la unidad de lengua y religión -condiciones vistas como necesarias para el nacionalismoen Brasil, estas no fueron suficientes (8). Y eso no pasa en lo que se podría considerar un buen sentido: o sea, la superación del discurso (9) nacionalista rumbo a otra definición de país y de derecho nacional. Sino que, en el caso brasileño, es la manifestación de la falta de condiciones para articular minimamente un discurso nacional: el país no consigue ni siquiera verse como nación, ;cómo podría entonces superar un concepto que no tenía? Claro está que ese tipo de problema no se genera de la nada, pero sus causas son, en el caso brasileño, harto más complejas que las presiones internacionales o la falta de dominio tecnológico en el país. Creemos e intentaremos demostrar que esas sean más bien consecuencias que causas de ese problema. Volvamos al caso de la siderurgia, que por ser el nervio expuesto donde se adensan las cuestiones del desarrollo, será uno de los sitios donde mejor se puede notar la desarticulación (o falta) de un discurso nacionalista brasileño. Y quien sabe llegar más cerca de sus causas efectivas. Hay incluso, una secuencia de más de veinte años, al final de la 1 .a Guerra Mundial, en que el debate sobre la gran siderurgia se vuelve tan duro, que por él, oportunísticamente, van a penetrar las primeras banderas del nacionalismo brasileño. Y allí, caldeadas por el calor de la discusión, se fortalecen y definen sus colores. Pero antes de centrar fuego sobre ese caso, que ya apunta de forma definida al nacionalismo, veamos algo del porqué tardó tanto en llegar éste a Brasil, que también nos dirá de su forma peculiar y de sus defectos. En el arco de un movimiento llamado ((nativista)) Brasil llega a su inde- (8) LEITE, D. M. (1983). O Caráter Naczonal Brasileiro. S20 Paulo, cap. 2. Sistematizacao do Conceito de Caráter Nacional e sua Critica, pp. 27-37; BASTOS, op. cit. en pp. 316 y ss. En cuanto a la politica de frontera, vid. MORAES, M. (1 869). Histórza do Brasil-Reino e do Brasil-Império, tomo 2, S20 Paulo, reimp. 1982. (9) Discurso aquí tomado en su sentido más amplio, donde gestos, acciones, hechos y eventos tejen, semióticamente, un texto.
Reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña 135 pendencia en el siglo XIX (10). Del porqué de ese ((nativismo)), de esa vaga percepción de su contorno nacional, son índice los gestos del que estableció (20 concedió?) su independencia. Un príncipe portugués, transformado automaticamente en emperador (Pedro 1) que, pocos años después deja, en favor de su hijo (Pedro 11, entonces un niño), el trono americano para volverse rey de Portug al... Están dadas las condiciones para la continuidad del traslado de una cultura metropolitana seguida de la europea en general -aunque Brasil ya fuera independientelo que hacía del ((nativismo)), la mayor parte de las veces, puro simulacro. Además de dejar la sensación en Brasil de que ((10 de fuera es mejor)) mientras sofoca la posible formación de una cónsciencia nacional (1 1). Y esa, queremos creer, será una de las (cclaves» de nuestro problema. Naturalmente, ya desde antes de la independencia existen movimientos criollos que podríamos considerar fuera del ((nativismo)). Pero, por lo general, estos movimientos se encuadran dentro de marcos regionales y van a seguir pasando aún después de la independencia. Son, la mayor parte de las veces, tejidos por el juego de interés de ((comandantes)) y ((terratenientes)) locales, acostumbrados desde la época de la colonia a ser el único poder -independiente y totalsobre las regiones bajo sus órdenes. En Brasil, país extractivista y agrario, desde sus orígenes existieron ciclos económicos monofásicos. Ocurrió que cada uno de esos ciclos acabó por concentrarse en una región diferente y que esta mantuviese conexiones propias e independientes con el exterior. Así era como se constituía esa espesa barrera regional que, según nos aclara un estudioso, no permitía la formación de: «un vínculo interno económico que conectase sólidamente sus (del país) diversas partes)) imposibilitando un discurso legitimamente nacional (1 2). Esta, creemos sea la segunda ((clave)) para nuestro problema. Separadas, (10) LEITE, op. cit. en n. 8, cap. 7. Fase Colonial: A Descoberta da Terra e o Movimento Nativista, pp. 155-72; BASTOS (1941). Siderurgia e Nacao. Observador Econdmico e Financeiro, 6 (agosto), p. 39. (1 1) SODRÉ, N. W. (198 1). Síntese da História da Cultura Brasileira. Rio de Janeiro, pp. 44 y SS.; SAES, D. (1 975). Classe Média e Política na Primeira República Brasileira, 1889-1 930. Petrópolis, pp. 82 y SS.; aunque Leite discute los intentos en literatura de transformar el ((nativismo)) en algo original, LEITE, op. cit. en n. 8, pp. 182 y SS. (12) FURTADO, Celso (1985). A Fantasia Organizada. Rio de Janeiro, p. 70 donde comenta sobre un estudio de PREBISH, S. R. (1950) publicado en la Revista Brasileira Econdrnica (marzo).
136 ANA M." ALFONSO-GOLDFARB y MÁRCIA HELENA MENDES FERRAZ cada una de esas «claves» pueden parecer irrelevantes -y asimismo frecuentes en otros panoramas nacionalesjuntas las dos forman el cuadro singular brasileño. Podemos indicarlas por detrás de todos los volteos, frustraciones y equívocos de Pedro 11 en sus intentos de traer la siderurgia moderna al país. ¡Así será como va a llegar Brasil, casi a finales del siglo XIX sin poder decirse que efectivamente allí se estableció y produjo adecuadamente algún alto-horno! (1 3). La república justamente proclamada en ese final del siglo XIX, trae consigo un nuevo discurso que los entendidos califican de ((patriótico)) pero inocente. En 1900 Affonso Celso hace público su libro Porque me Ufano de Meu País, motivo de hazmerreír por años y años de toda intelectualidad brasileña ... pero con inmensa penetración popular. Esa obra que sirvió para educación patriótica en las escuelas, es característica del espíritu simplón y optimista con que se miraba al futuro del país (14). Brasil se había vuelto patria, pero aún no nación (15). Por detrás de todas las manifestaciones de sus hombres públicos se puede seguir notando la presencia de una de las ctclaves)). Así es como podemos leer un'fuerte respeto a modelos extranjeros y la certeza de que sólo habrá desarrollo cuando se pueda imitarlos en el discurso patriótico de un Rui Barbosa (1 6). O la intención de salvaguardar un interés local y restringido por detrás de una serie de leyes aparentemente patrióticas y protecionistas (1 7). Pero mejor que en un puñado de ejemplos sueltos, fijemos nuestra atención en el debate de la gran siderurgia en Brasil. Caso éste sobre el cual habíamos prometido centrarnos antes y que, como dijimos, es además la puerta por donde penetran las primeras banderas nacionalistas en Brasil. Recordemos que, en 1908, las estimaciones del mineral de hierro brasileño dejaron al mundo admiradísimo. Esas estimaciones, mejor evaluadas en los años 20, decían que Brasil tenía 114 de todo el potencial férrico del (1 3) ESCHWEGE, W. L. von (1 979). Pluto Brasiliensis. 2v., Belo HorizonteISiXo Pauio; PRADO Jr., C. (1965). História Economica do Brasil. Sao Paulo; LIMA, M. R. de (1977). D. Pedro 11 e Gorceix; a Fundacio da Escola de Minas de Ouro Preto, s. 1. (14) LEITE, op. cit. en n. 8, pp. 211 y SS. donde se comenta sobre el,libro de A. Celso. (15) BASTOS, op. cit. en n. 10, p. 39. (16) SODRÉ, op. cit. en n. 11, pp. 52 y SS. (17) SAES, op. cit. en n. 11, pp. 80 y SS., donde se comenta del juego de interés a que van a servir esas leyes; BASTOS, op. cit. en n. 5, pp. 67 y SS. donde se habla de esas leyes.
Reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña 137 planeta. Sin embargo, delante de una evaluación de sus necesidades -que sumaban la modesta cantidad de 550.000 Tmlañose producía la insignificancia de 17.000 Tmlaño aproximadamente, en esa misma época. Mientras, Méjico desde el inicio del siglo ya producía la cantidad de hierro necesaria para ser casi autosuficiente. No hablemos del caso de Estados Unidos, con sus 40 millones de Tmlaño, pues podría parecer sospechosa tal comparación. De ese dato, solo nos interesa saber que fueron producidos por sus más de 400 hornos de coque contra 25 de carbón vegetal, lo que induce a pensar que este era un camino posible para la gran siderurgia (18). 2Entonces Brasil con sus problemas de coque -ya mentados en el presente'trabajoestaría destinado, ((por fuerza de la naturaleza)), a no tener nunca una gran siderurgia? Datan también de esa época proposiciones de crear múltiples pequeñas usinas a .carbón vegetal, o asociadas a hornos eléctricos, que coordinadas podrían suplir las necesidades brasileñas, aguardando que futuros adelantos técnicos permitieran la gran siderurgia brasileña. Una de las principales proposiciones vino del propio presidente Venceslau Brás (en la presidencia de 1914 a 1918), que en 1918, contrariado con el ruinoso cuadro siderúrgico -entonces puesto más en evidencia por la guerra mundialpropone una salida compatible con las aspiraciones patrióticas de aquel momento: ((Todo eso es una miniatura de siderurgia (hablando de lo que había en el país). Tenemos que incitar, aunque sea con gran sacrificio, la producción bien orientada de los metales civilizatorios. La orientación debe ser la del empleo exclusivo del mineral, desde el (hierro) ccgoa» hasta el refinado (acero). No tenemos chatarra. Andar por ahí recogiendo lo poco que existe es un recurso del que se aprovechan los especuladores, mirando grandes lucros por ocasión de los grandes apuros (aquí refiriéndose a lo que pasó en Brasil durante la l.a Guerra Mundial) ... Hay, pues, que dar estímulo a la fabricación del (hierro) «gom a carbón vegetal, o en horno eléctrico, esperando (solución para el problema de) el coque ... Naturalmente, tendrán que surgir otros muchos procesos aplicables a la industria metalúrgica (1 9). (18) BASTOS, op. cit. en n. 5, sobre estimaciones de los altos-hornos de los Estados Unidos, p. 104; sobre autosuficiencia mejicana, p. 190; SILVA, op. cit. en n. 5, sobre las estimaciones de las necesidades brasileñas de hierro y producción de los Estados Unidos, pp. 867; datos sobre la producción de hierro en el Brasil, vid. LIMA, H. F. Panorama Atual da Siderurgia. Observador Economico e Financeiro, 23 (marzo, 1958), p. 63. (1 9) Mensage Presidencial de 19 18, dirigida al Congresso por el Presidente Venceslau Brás, in ANDRADE, A. (1950). Contribui~üo a História Administrativa do Brasil. vol. 2, Rio de Janei-
138 ANA M." ALFONSO-GOLDFARB y MÁRCIA HELENA MENDES FERRAZ Este discurso bien intencionado, es típico de un patriota naive. ;Como podría organizar con bellas palabras y promesas lo que desde siempre era desorganizado? Al fin y al cabo las dos «claves» que no permitían un proyecto nacional, allí seguían. Y sus discursos y leyes nada proponen de efectivo para eliminarlas (o quizás las ignoren.. .). Otros nativos, menos ((patrióticos)) y más concientes de la existencia de tales ((claves)), se impacientaban con esa esperanza feliz en el futuro. F. Labouriau, profesor de la Escuela Politécnica de Río de Janeiro, duro opositor de las medidas gubernamentales de incentivo a la siderurgia a carbón vegetal, propuso en 1924: «...rechazadas las soluciones sustentadas en cl carbón vegetal ... somos ... llevados a la única solución posible para aprovechar nuestros minerales de hierro y reducirlos en altos-hornos de coque. Esta solución se ha impuesto ... (el cstablecimiento de la gran sidcrurgia) tiene que empezar por la utilización del carbón de piedra extranjero, a pesar de todas las patrioterías y laspatrzotadas en contrario. Lo demás son fantasías. Y si ciertas fantasías son deliciosas, en el dominio económico industrial son tristemente desalentadoras...)) (20). Ese tipo de discurso, por su parte, remite a una forma de liberalismo cosmopolita (al que los más radicales llamaron ((entregacionismoa) (21) donde hacían eco las presiones internacionales. Y según ya hemos definido, esto pasa porque no existe una hegemonía de lo nacional donde modularse esas presiones, que en caso extremo pueden tener forma absurda, como se nota en las palabras de F. K. Lane, ministro norteamericano en 191 9: ((Una nación moderna debe poseer hierro. Ese metal es la base de una vida industrial. Los pueblos que tengan ambiciones de preminencia, que deseen riqueza y progreso, aunque a contragusto, se les van a ocurrir los medios de conseguir ese met al... van a guerrear por ello si es necesario. Y eso ro, pp. 1 14-5; sobre las otras proposiciones, vid. Decreto n.O 12.994, de 30-03191 8, apud COMES, op. cit. en n. 2, pp. 149-51; otro ejemplo, vid. SILVA, op. cit. en n. 3, pp. 86-7. (20) LABOURIAU, F. O Nosso Problema Siderúrgico. Rio de Janeiro, 1924, pp. 33 y 44; apud COMES, op. cit. en n. 2, p. 187. Desafortunadamente, este libro, aunque constante en los ficheros no pudo ser localizado. (21) PEREIRA, L. C. B. (1976). O Desenvolvimento e a Crzse no Brasil. Sao Paulo, p. 100, donde cita H. Jaguaribe (1958). O Nacionalismo nu Alualidade Brasileira. Rio de Janeiro, que presenta una redefinicción de entregacionismo, al que llama cosmopolitismo.
Reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña 139 parece algo inevitable ... derecho a tenerlo implica el deber de usarlo. Hay un derecho internacional a aquello que es esencial a la vida...)) (22). De la misma manera -y sin que hubiera casi mediación, sin casi ningún filtroel «cosmopolitismo» nativo coloca como algo inevitable o «natural» el asedio extranjero en áreas como la siderurgia, donde los nativos parecian inoperantes: «Es un esfuerzo inutil luchar contra los designios expresos de la Naturaleza, que consagran la práctica de las virtudes y castigan la villanía y las torpezas ... Es, pues, una infantilidad temer que extraños, en lides pacíficas del trabajo y del progreso, puedan agredir a Brasil, aquí dentro de su propia Naturaleza ... el peligro puede venir de cualquier parte, es de la esencia de las cosas, pero nunca de las contribuciones pacíficas para la grandeza del país, que traen el capital ajeno, que es movido por una especie de atracción de (esta) tierra.. .» (23). Este texto que significativamente tiene como título «El concurso extranjero y el nacionalismo)) es parte de un discurso ael ingeniero metalurgista P. Rache, presentando su parecer sobre la siderurgia a la Cámara de Diputados. Es la declaración de lo que todos ya sabían: que la gran siderurgia sólo era posible de inmediato tras la intervención extranjera. Pero, ;qué significaba y en qué medida ocurriría esa intervención? Para P. Rache, así como para F. Labouriau, como ((liberales cosmopolitas» que fueron, esa intervención tenia un nombre y una cara: el proyecto anglo-americano de la Itabira Iron Ore Company. Desde la compra por un grupo inglés en 1905, de tierras en la región de Itabira do Mato Dentro (Minas Gerais) donde existían la reservas más ricas de hierro brasileño, el proyecto adquiere formas distintas, colocándose a principios en términos de exportación pura y simple de mineral a Inglaterra. La Constitución de Brasil, en esa época, permitía la explotación del subsuelo a los dueños de tierras, fueran nativos o extranjeros: nítido índice de la falta de una articulación nacionalista (24). El proteccionismo, que ocurrió (22) F. K. LANE. en el prefacio que hizo para un libro de G. O. Smith, director del Departamento Geológico de los Estados Unidos, apud COUTO, op. cit. en n. 3, p. 95. (23) RACHE P. (1946). O Problema Social-economico do Brasil. Rio de Janeiro, pp. 40-1. (24) Sobre Itabira Iron y la compra de tierras, vid. COUTO, op. cit. en n. 3, pp. 13 y SS.; sobre la Constitución Brasileña, que desde 1891 permitía la exploración del subsuelo a los dueños de tierras, vid. PEREIRA, op. cit. en n. 21, p. 28.
1 146 ANA M." ALFONSO-GOLDFARB y M~CIA HELENA MENDES FERRAZ lismos)), ((regionalisrnos)) (y otros c(ismos» más), mientras buscaba dar un sentido de orgullo nacional al pueblo. En fin, quería criar un tejido nacional. Su forma de hacerlo fue brutal: persiguió sin tregua a los grupos oponentes; impuso de manera perentoria la utilización y~everencia a los símbolos patrios (bandera, himno y escudo) promocionando una reforma amplia y unificada de la enseñaza nacional (había partes en Brasil donde ni siquiera se hablaba el portugués en aquel entonces...); prohibió de manera radical y con pesadas penas el uso de los símbolos regionales ... y sus manifestaciones (42). Y de la siderurgia Vargas decide hacer el símbolo mayor de la nacionalidad, creando condiciones desde el 1939 para el establecimiento de la «Companhia Siderúrgica Nacional)) (CSN). Será ésta la gran fábrica bajo control estatal que se pondrá en marcha en 1946 y que en corto espacio de tiempo va a producir el 50% del hierro nacional, haciendo disminuir las importaciones de forma radical (43). Para conseguir su intento en tan pocos años, Vargas no tendrá dudas en hacer peligrosas negociaciones, aprovechándose del clima de guerra, tanto con alemanes como con americanos. A través de esas arriesgadas maniobras (que en m.omentos alternados puso al país con uno u otro de los «bloques») Vargas consigue crédito y transferencia tecnológica para la gran usina brasileña, lo que en períodos de normalidad hubiese sido prácticamente imposible. Es sintomático de esa anormalidad el hecho que haya sido el estado americano (democrático y liberal) el que ofreció las mejores condiciones para el desarrollo de ese proyecto al estado brasileño (dictatorial y estatista en ese período) (44). Pero Vargas, que hizo una opción entre dos oponentes internacionales, sabía que en Brasil, al revés, tendría que neutralizar las dos opciones siderúrgicas existentes (como hemos visto en aparencia opuestas, de verdad vaAZEVEDO, F. de, op. cit. en n. 35, pp. 687 y SS. y p. 719; BAUSBAUM, op. cit. en n. 38, PP. 105-14. La producción creciente de la industria siderúrgica brasileña con la creación de la CSN hizo disminuir, de 1946 a 1952, el volumen de importación de 65% para 40% de los productos metalúrgicos consumidos en el pais. En 1952 la CSN ya contribuía con 50% de todo acero producido en el pais; MEDEIROS, A. C. de (1952). Obseniador Economico e Financeiro, 16 (febrero), pp. 53 y 56; vid., también cuadros de la producción brasileña de hierro «goa», acero, laminados de 1939 a 195 1, y importaciones de productos siderúrgicos en el mismo periodo, pp. 52-57. BASTOS, op. cit. en n. 5, pp. 175 y SS.; BAUSBAUM, op. cit. en n. 38, pp. 151 y SS.; GOMES, op. cit. en n. 2, p. 268.
Reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña 147 liéndose las dos de las «mercedes» del estado) si quería crear una efectivamente plasmada en lo nacional (45). Así es como en 1939, también valiéndose de la guerra en marcha y argumentando la creación de una siderurgia nacional, Vargas cierra la puerta a los largos y enredados trámites con la Itabira Iron con autorización de los gobiernos americano e inglés, como también consigue de éstos el permiso para nacionalizar los territorios férricos brasileños que pertenecían a esa misma compañía anglo-americana (46). Por otra parte aniquila el juego de interés regionalista, decidiéndose por la implantación de una sola factona de coque,.. significativamente fuera de la provincia de Minas Gerais. Eso nos aclara, en buena medida, el porqué de la opción extraña -puesto que desconsidera los indicativos convencionales al establecimiento de siderúrgicaspor una región serrana, entre Río de Janeiro y sa~ Paulo, lejos del carbón mineral del sur y razonablemente apartada de los puertos y centros de exploración mineral. Naturalmente que como la cuestión «nacional» es flamante en esa época, la argumentación de Vargas y su equipo, privilegia lo que llaman la ((seguridad nacional)) para que se hubiera elegido un local tan especial y recogido entre montañas como fue Volta Redonda (47). También es natural que conseguieran entusiasmar a los militares, convencer a los oponentes (menos, claro, los de Minas Gerais) y encantar a la población (48). (45) PEREIRA, op. cit. en n. 21, p. 37; sobre el acuerdo entre Brasil, Estados Unidos e Inglaterra para la devolución de las tierras de la Itabira Iron al gobierno brasileño, vid. BASTOS, op. cit. en n. 5, pp. 139 y SS. (46) Sobre la creación y construcción de la CSN, vid. GOMES, op. cit. en n. 2, cap. IX. «A Siderurgia no Estado Novo)), pp. 201-4 y cap. X «As Decisioes do Presidente Vargas)), pp. 245-85; BASTOS, op. cit. en n. 5, pp. 171-271. (47) Regionalismo en el caso del hierro, como hemos visto, quería decir Minas Gerais. Sobre la localización de la fábricauid. GOMES, op. cit. en n. 2, pp. 182 y 187 y SS., donde cita a F. Labouriau; SILVA, op. cit. en n. 3, pp. 35 y SS. Sobre la cuestión de la seguridad nacional y la localización de la CSN vid. SILVA, op. cit., pp. 36 y SS.; GOMES, op. cil., p. 252, donde se comenta el Re/atório da Comissáo Executiva do Plano Siderúrgico Nacional.» Rio de Janeiro, 1940-1, pp. 131-2. (48) Las comisiones encargadas de estudiar las cuestiones de la gran siderurgia en el país incluian muchos militares, vid. GOMES, op. cit. en n. 2, p. 201-2 y 246-7. Sobre la oposición «mineira» (Minas Gerais) vid. GOMES, op. cit., p. 283. Antiguos opositores, los industriales paulistas acaban por entusiasmarse con la CSN, vid., un libro dedicado por ellos a esa cuestión: (1943). A Cidade do AGO; Impressi8es de Volta Redonda. SZo Paulo.
~ Al elegir la gran siderurgia como marco del movimiento nacionalista en Brasil, Vargas no pudo estar más acertado (49). Consigue hacer que para él converjan los juegos ideológicos y locales, recibiendo la aprobación de izquierdas, centro y derecha y neutralizando cuestiones regionales. Además consigue el entusiasmo más caluroso de la población a quienes logra dar un sentido de orgullo nacional. Y un símbolo de eso son los millones en acciones de la CSN vendidas al público en general (50). Sin embargo, aunque al nivel del imaginario brasileño el gobierno Vargas, mientras tejía un discurso nacional, haya principiado el proceso de la gran siderurgia, efectivamente se estaba lejos de su real y completo establecimiento. En los años 50 ya se sabe que los problemas con el carbón mineral brasileño son inmensos y que la tecnología -que se transfirió a altos costes haciendo estallar la deuda nacionalestaba aún mermada: el hierro producido será insuficiente y nada barato (5 1). Sin embargo, nuestro intento en el presente trabajo era llegar hasta la instauración de Brasil-nación y sus implicaciones para el establecimiento de la gran siderurgia. Por lo tanto, no entraremos en los aspectos de su desarrollo, colmado de lances complicadísimos y muchas veces cañestros, por lo demás como en toda cuestión nacionalista -lo que por sí merecerá otro trabajo casi tan largo como éste-. Sin embargo, no podríamos concluir sin antes comentar algo muy importante sobre el nacionalismo brasileño, que implica pero también tras- (49) En la secuencia de la CSN y con el mismo espíritu de los ((grandes marcos)) nacionalistas esta la discusión sobre el petróleo. En una frase suya Vargas comenta: ((Hierro, carbón y petróleo son las bases de la emancipación económica de cualquier país...)). In ANDRADE,op. cit. enn. 19, p. 118. (50) Vid., por ejemplo los ya citados representantes de izquierda como L. Basbaum; del centro, H. Bastos; del centro-izquierda, L. C. B. Pereira; así como representantes de la ideología militar como L. E. M. S. e Silva, profesor de la Escuela Técnica del Ejército y diretor de la CSN, vzd., por ejemplo: (1949). A Indústria Brasileira e a Auto-suficiencia. Observador Economico e Financeiro, 16 (octubre), p. 50-64. (51) Sobre el problema del combustible en la industria siderúrgicavid. PENNA, M. S. (1949). Problemas do Carvo no Brasil. Geologia e Metalurgia, 7 (octubre), pp. 24-33; MOTTA, J. P. (1949). Desenvolvimento da Siderurgia Brasileira em Fun~ao do Carvao Mineral Nacional c Importado. Geologzá e Melalzdrgza, 7 (octubre), pp. 9-15; AZEVEDO, R. F. R. de, 01. cit. en n. 37, p. 25. Sobre la deuda nacional y los problemas con el cok nacional vid. (1 950). Um Novo Capítulo em Volta Redonda. Obseniador Economico e Financeiro, 14 (agosto), pp. 96-7, p. 108, pp. 112 y SS.; también sobre el alto precio del hierro vid. MEDEIROS, op czr. en n. 43, p. 56-7.
Reevaluando la cuestión siderúrgica brasileña 149 ciende el problema de la siderurgia en el país. Nacido tardíamente y de forma esdrújula en la llamada «era Vargas)), el nacionalismo brasileño lleva en sí -además de las marcas miopes, obtusas y prejuiciosas naturales a todo movimiento nacionalalgo que lo hace aún más tosco y limitado. Su discurso articulado alrededor de la figura de Vargas, que lo orquestó de manera voluntariosa y brutal, lo tiñó de coloraciones personalísticas y ciclotimicas: se alternan momentos de gran conmoción nacional guiados por algún ((salvador)) carismático (siempre un nuevo Vargas, un nuevo ((padre de la patria»), como otros del más profundo descrédito y desesperación (52). Fragmentos disonantes de monólogos de difícil transformación en diálogo. (52) En estadísticas recientes el 40% de la población brasileña dice no tener orgullo de nada en su país. (1991). Folha de Süo Paulo, 22-09-1991, cuaderno 1, p. 20.