Elogio funebre que dijo Martin de Foronda y Viedma, socio de mérito y de numero de la Real Sociedad Economica de Amigos del Pais ... en la Junta General que se celebró el dia 19 de Enero de 1826 : con motivo del fallecimiento del S. D. Andrés Fernandez de Viedma y Verdejo...
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DON M AR TIN D E FO R O N D A Y V IE D M A , SOCIO DE MÉRITO Y B E NUMERO DE LA REAL SOCIEDAD ECONOMICA DE AMI GOS D EL PAIS DE ESTA C A P IT A L , Y SEGUNDO SECRETARIO DE L A MISMA E N L A JU N TA GENERAL QUE SE celebró el día 19 ele Enero de i 826_, CON MOTIVO D EL FALLECIM IENTO D E L S. D. ANDRES FERNANDEZ DE VIEDMA Y VERDEJO, C A P IT A N DE N A V IO GRADUADO DE L A R E A L ARM ADA YVICE-D I' RECTOR D E L A MISMA SOCIEDAD. ELOGIO FUNEBRE QUE DIJO J A E N : ¡\!\J\'\j\J\'\J\j\ A.A/l 'W W W W * \/\7\-\/Y/\ VVI/1'IA 'V V \ V W V W % /V 1^ ^ V \1'VX'VYA.'l En ]a oficina de la viuda de Gutiérrez. 1826.
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DON M A R TIN D E FO R O N D A Y V IE D M A , SOCIO DE MÉRITO T B E NUMERO D E LA R E A L SOCIEDAD ECONOMICA DE AM I GOS D EL PAIS DE ESTA C A P IT A L, T SEGUNDO SECRETARIO DE L A MISMA E N LA JU N TA GENERAL QUE SE celebró el día i 9 de Enero de i 826¿ CON MOTIVO D E L FALLECIM IENTO D E L S. D. ANDRES FERNANDEZ DE VIEDMA Y VERDEJO, C A P IT A N DE N A V IO GRADUADO DE L A R E A L ARM ADA Y V IC E'D I' RECTOR DE L A MISMA SOCIEDAD. ELOGIO FUNEBRE QUE DIJO J A E N : /WVW%/WWV%'WWWW% 1/\/\”V'V/\ A/W'lVl'V'VVa'VI'V'YVwn /%/l'VWW 'VWl/Wl/W'l En la oficina de la viuda de Gutiérrez. 1826.
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Seíñores: M i pluma desfallece, y no tiene la energía que es necesaria para presentar á tan digna Corpora cion el elogio fúnebre que por la misma se me ha encargado de nuestro digno vice-D¡rector el S. don Andrés Fernandez de iedma y Verd ejo, Capitan de navio graduado de la Real Armada. Otra pluma Sres., otra pluma mas elocuente y nías digna debiera emplearse en manifestar las tareas literarias, los hechos filantrópicos, y las vir tudes sublimes que le adornaban. La elocuencia de un Cicerón, la ploma de un Tácito seria la única que podría desempeñar tan arduo encargo-, pero puesto por V. SS. en la precisión de veri ficarlo yo mismo, que estaba unido á él por la amistad mas pura y sincera, como que desconfió tanto de mis escasos conocimientos, miraré este encargo como un tributo que debo pagar á la amistad y como el único aunque débil galardón que puedo ofrecerá sus virtudes. Sí ilustres con socios, los hechos que mi pluma describirá, son públicos y notorios, y dignos de que su memo ria no perezca, sino que por el contrario, trans mitiéndose á la posteridad sean presentados co-
rao un verdadero modelo de imitación. La par cialidad no dirigirá mi pluma, pués que el mé rito de nuestro digno vice-Bireclor era demasia do conocido, Si nunca la mentira debe manchar los escritos, ni baja adulación envilecer nues tros labios, al alabarte tierno amigo empezaré yo el aprendizage de la bajeza y profanación? No, tu has sido virtuoso, y tu alma no merece elogios viles: por convicción y consentimiento unánime; eras respetado y querido de todos; tiempo es pues, que recibas el oportuno don del reconocimiento, contentándose tus consocios con esparcir 1 i ge ra méate algunas flores sobre la tumba donde tus venerables cenizas reposan, D. Andrés Fernandez de Yiedma y Verdeja nació en esta Ciudad á a de Junio de i^ S.-P ch dia jactarse de una ilustre ascendencia, pero mi pluma nada dirá sobre este punto, porque su vir tud no necesitaba del mérito del nacimiento de oiros hombres. Ingresó en la Academia de Guar dias Marinas en el Departamento de Cádiz á 6 de Abril de 1769, y en de Junio del mismo año, fue embarcado en el navio Guerrero con destino á Ñapóles para transportar alSr. Rey D. Carlos III lo que verificado, volvió á la Acade mia á continuar sus estudios. Desde que ingresó en ella dió pruebas nada equívocas de su talento, y asi es que siendo Guardia M arina, fue embar*. cado en el navio Príncipe con destino al Depar tamento del Ferrol, en donde habilitado de ofi cial, se embarcó en el navio Eolo en i 3 de A - gosto de 176a con destino á las Islas de Cuervo
y Flores desde donde fue transbordado al narío Campeón, de este al G allardo, y de este al Guer rero, en donde se mantuvo hasta el 9 de No viembre del ano siguiente que se desarmó toda la Escuadra. Apenas desembarcó fue empleado de Ayudante de los batallones de Marina, hasta que en 6 de Abril del aíio siguiente se embarcó en el navio Guerrero con dirección á Cádiz. Des embarcó en esta plaza, y permaneció en ella has ta 13 de Abril del ano siguiente, que se embar có en el navio Terrible con destino al corso en los cabos de san 'Vicente y santa M aría, en don de se mantuvo hasta el 6 de Agosto del mismo, que desembarcó en Cádiz enfermo, habiendo me recido el elogio mas completo al capitan de aquel buque don Juan de Soto. Restablecido de su enfermedad, fue destinado al Departamento de Cartagena, y embarcado en el navio Velasco en i 5 de Enero de 1765, mandado por el ex celentísimo Sr. don Pedro Castejon con destino al socorro de Oran, se mantuvo en él hasta aa de Febrero siguiente que desembarcó en Carta gena, habiendo merecido al gefe del buque, le recomendase muy particularmente al Gobierno. Succesivamente se embarcó en el navio Atlante y javeque Andaluz con destino al corso, hasta que en i 3 de Febrero de 1766 fue promovido á Alférez de fragata. Prosiguió el corso en el ja veque Aventurero, hasta que en 2.0 de Noviem bre fue transbordado al javeque Andaluz con des tino á Buenos Aires, cuyo viage no verificó por Jiaber desembarcado en Cádiz de orden del Oo- (5)
bre Je aquellos á quienes la antigüedad reputa ba como héroes. Giennenses, vuestra patria es la de Viedm a, gloriaos con nosotros. Id amor á la Patria fue su ídolo, y no solo lo manifestó en esta ocasion sino que en otras mu chas dió de ello público testimonio. Las comisio nes mas arduas se confiaban á su cuidado, y asi es que pasó á M álaga, á pesar de su abanzada edad, con el obgeto de conducir la artillería pa ra la defensa de esta ciudad, y á Sevilla á poner se de acuerdo con la Junta Central sobre el plan de operaciones. De vuelta de estas comisiones se le quiso satisfacer las sumas que habia tenido por precisión que dispendiar en ellas, y su respuesta acabó de confirmar el concepto que de él se ha bia formado. »Yo nada he gastado mió, cuanto tengo es de mi Patria, y en ella se ha invertido» Permitidme ilustres consóeios, permitidme que mi pluma trace las alabanzas que son debidas á vir tudes tan sublimes. Romanos ilustres en quienes el amor á la Patria era vuestra divisa, visteis á vuestros héroes esceder al digno vice-Director á quien en el dia lloramos ? Ese ardor que al nom brar vuestra Patria os inflamaba, no es ese mismo el que abrasaba á nuestro digno socio? Si ilustres consocios podemos gloriarnos de que á nuestra Corporacion haya pertenecido don Andrés de Viedma y Verdejo. Se acordó que esta ciudad se defendiese, y \ iedma es nombrado Gobernador de su castillo, y con un celo infatigable dispuso lo conveniente a su defensa ? habiendo hecho construir á sus es-
pensas una arca ó depósito de agua, con el obgelo de evitar á la guarnición de aquel, el traba jo que antes impendía-, pero habiéndose resuelto que la ciudad capitulase, Viedma es nombrado para que arregle la conveniente con el General Francés, que fue en estremo honorífica, pues que solas tres horas se concedieron de estancia á las tropas francesas en la Capital. Volvió el egército francés, y viendo "Viedma que el pueblo quedaba abandonado, resuelve per manecer en él y hacer frente á las estorsiones que aquel cometía. Con efecto permaneció en la ciu dad, y las canas que adornaban su cabeza, fue ron respetadas hasta de los vencedores, que vie ron en él un militar valiente, franco, pundono roso y buen patricio, y estas virtudes siempre son admiradas aun por los mismos enemigos. A este tiempo falleció su hermano que llevaba los ma yorazgos de su familia, y en este aumento de for tuna , solo vió el medio de remediar las necesi dades que en aquella desgraciada época abunda ban. Pueblo de Jaén habla. Sacerdotes, viudas, jornaleros, quién os tendia en aquel tiempo su diestra generosa y os socorría en vuestras cala midades? E l digno vice-Director cuya pérdida lamentamos. Epoca tan desgraciada tuvo fin por los he roicos esfuerzos de los españoles: las águilas hasta aquel tiempo triunfadoras, repasaron vencidas las cordilleras délos Pirineos, y nuestro augusto Mo narca, libre del cautiverio á que le habian re ducido la perfidia mas atroz y una política des- (V3)
conocida hasta aquellos tiempos, se vuelve á sen tar en el trono de sus augustos abuelos. E l corazon de Viedma parecia evaporarse con el gozo que le enagenaba. Donativos, cesiones de sueldos devengados y no percibidos, todo le parecia po co en obsequio de su Rey y de su Patria. S. M. deseando premiar los heroicos esfuer zos de aquellos españoles que durante su cauti verio le habian sido fieles, se dignó crear cruces y escudos de distinción, y á Viedma le fue remi tido el diploma de la señalada á los individuos que compusieron las Juntas Provinciales. Esta Real Sociedad proyectó en 1815 la cons trucción de un canal de riego con que fertilizar dos mil cuerdas de tierra en los estensos llanos de las Infantas. Viedma que su anhelo no era otro que Ja prosperidad de su país, vió en este proyecto un manantial inagotable de riqueza pú blica. E l mismo fue á presenciar la nivelación; él recorrió por sí mismo el terreno, y convencido de que el proyecto era acsequible, cede en bene ficio de él diez mil reales que ya se le debían de sus sueldos. Hombre virtuoso, y amante de tu Patria, mi débil pluma no puede tributarte los elogios que tan bien tienes merecidos. Si la de un Tácito conservará á la posteridad mas remota lapérdida de aquel germánico, cuyo nombre vive todavía en el corazon de los hombres, y sobre las ruinas de veinte siglos, si adquirió su gloria solamente por ser virtuoso, caro amigo de mi co razon, la memoria de tus virtudes y hechos suunes, cederá al rigor del tiempo que todo lo1 (4)
destruye? N o, esta Real Sociedad está irteresadá en que se conserve, y sobrevivirá al transcurso de los tiempos. Llegó la época desgraciada en que S. M. se vió obligado á jurar la Constitución. Durante ella Viedma obedeció, pero siempre amó á su Sobera no y asi es que á la destrucción del pretendido sistema fue nombrado individuo de la Junta pa cificadora que se estableció en esta Capital, y no ha habido uno que haya dudado de su adhesión al trono. Igualmente era bastante conocida la que tenia al altar: sus virtudes morales y religiosas da ban claramente á conocer lo bien cimentada que estaba en su alma la religión católica que heredó de sus padres : su diaria asistencia á los templos jamas fue interrumpida, y su generosidad religio sa ya tan acreditada en acudir en sus miserias a la viuda, al huérfano y al desvalido, se estendia no solamente á los conventos mas necesitados de esta ciudad sino también á fomentar el culto divino, costeando varias alajas y vasos sagrados, siendo tan estremada su delicadeza que encarga ba el mas sagrado sigilo para que nadie llegara á penetrar quien era el autor de estas dadivas. Testigos son de esta verdad la santa Iglesia Ca tedral, la Parroquia de san Ildefonso, la hermita de san Antonio y otras muchas Iglesias. Tales son ilustres consocios los hechos públi cos que han distinguido á nuestro digno vice-Di rector. Pero ay! que su modestia ocultaba los prin cipales dotes de su alma. Perdóname tierno ami go mió j ya no existes y ya deben ser notorias tus (i5)
virtudes al menos para que tus conduela danos se dediquen a imitarlas. N o, no será mi pluma la que las describa: los ecos del dolor y de la deso lación serán los órganos que las publiquen. V iu das, huérfanos, desgraciados que vais en pos de su cadáver, á quién lloráis? A vuestro protector, á aquel que enjugaba vuestras lágrimas, y os so corría con tanta largueza. Escuelas gratuitas de esta Real Sociedad, niños y niñas infelices que en ellas sois educados, quién os daba el pan con que os alimentabais, y quién premiaba a vuestros ma estros el trabajo que impendían en vuestra edu cación? Quién había de ser sino nuestro digno So cio. Pobres que en el rincón de vuestras casas sen tís el peso de la miseria mas espantosa, sin atre veros á publicarla, quién os visitaba en vuestros albergues y os socorría en ellos ? Desgraciados que yacéis en.... pero á qué enumerar clases si todas lian disfrutado de sus beneficios. Y tu misma Socie dad ilustre 110 has visto en tu vice-Director el pri. mero á promover la agricultura, las manufactu ras y las labores de la casa: no le has visto ofre cer y distribuir premios debidos á la aplicación y al trabajo, no le has visto el primero en tus se siones, y el primero en todo lo que podia repor tar utilidad al púplico. Pero á qué detenerme mas señores. Cicerón obtuvo por votos libres en Pio rna, el augusto renombre de Padre de la Patria, Don Andrés de Viedma ha merecido el de Pa dre de los pobres. La Parca, esa enemiga atroz de los hombres cortó el hilo de sus dias ? y el once del actual que (i6)
fue el de tau infausto suceso, la amargura y pa lidez cubrían los semblantes de la mayor parte de los habitantes de esta ciudad. Ya murió nuestro padre. Estas eran las voces que se oian, voces de la ingenua libertad que no miente. Si señores, lo dos le conocimos, todos le tratamos y todos admicabamos sus virtudes. Un dia desgraciado nos privó de un justo como Arístides, de un hombr e firme como Catón, y de un hombre generoso y desinteresado como el severo CineinatOj en su ma y cou esto concluimos, en el dia once de E - nero perdimos un perfecto socio, modelo del ver dadero mérito, y á quien cualquier alabanza que se le tribute es ninguna en comparación de las que merece. Dia cruel, dia el mas triste de mi vida. Es taba destinado que en él perdieran los desvali dos su padre, los menesterosos su consuelo, los desgraciados su protector, yo un amigo tierno, y la Sociedad un digno vice-Director cuya memo ria siempre le sera grata. De marmol duro serán los que no se conmuevan y aquellos de cuyos ojos no corran lágrimas de agradecimiento: las mias' han regado infinitas veces estas páginas-, páginas dedicadas á la memoria de un amigo tierno. Ilus tre Sociedad al ser el órgano de tu dolor me pa rece animado y conmovido á dirigir mis plegarias al que en su mano tiene el libro de la vida. Yo como vosotros en el horror de las tinieblas de la noche, sentado en derredor de su túmulo, le ro ciaría con mi llanto, le ablandaría con mis lágri mas y le conmovería con mis gemidos, si capaz
ro me fatigaría en vano: la tumba donde los muer tos reposan está cerrada erméticamente, y de ella ningún secreto ni suspiro transpira jamas á los mortales. Nada pues nos resta mas, que erigirle en nuestro corazon un monumento que sobrevi va al trastorno de la tierra, y á las pavesas del firmamento. Yo no pido otra cosa á la Sociedad, sino que seamos suficientemente justos y genero sos, para honrarle en este siglo, y no permitir que su memoria se disipe como el humo. lie dicho.