Ricardo III : drama en cuatro actos históricos y en verso, escrito como continuación del titulado "Los hijos de Eduardo" / por Antonio Mendoza
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« • i R I C A R D O I I ! . fSram a en cuatro acto s, histórico y en v e rso , ESCRITO COMO CONTINUACION DEL TITO LA-DO M3 M ffiUWMLBXD. POli Ge) o ncüoiitotuo cita elido m . M U GRANADA. IMPRENTA Y LIBRERIA DE D. JOSE M. ZAMORA. a § 5®.
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D ram a en cuatro acto s, Sustórico y en ve rs o , ESCRITO COMO CONTINUACION DEL TITULADO m J N >8 3)3 E ID lM lIj)® , POR G e W t cJId lÜ O IU O e l i g e ! i ^ o x o t . GRANADA. IMPRENTA Y LIBRERIA DE D. JOSE II. ZAMORA. 1850.
PERSONAJES. LADI CRAY ................... ISABEL, su hija ....... RICARDO 5.° ......... LORD BUCKINGUÁii LOR RICHMOSD .......... MORTOX. Obispo de Ely ( V CAPITAN. D1KSON.. ..................... l'ORES ......... ...................... SOLDADOS. ...................... ACTORES. Sra. Doña Joaquina Bates. Sra. Doña Carmen Rodrigue. c¡r ' ^os® ^ ar,a Fuentes. Sr. 1). Antonio Malli. Sr. ]). José María Vivaneo. Sr. ]). José Tamayo. Sr. I). Domingo Garda. -------------- « s § g 2« ------------- l o . ! í ° T ° ny / ° ST \ le 61i Il!9lale! ’ra> en el año de 1482. Los ac * V el pulacio real de fíovsvoi't n ni 9 ° / vas de un palacio contiguo al mismo Borsvort ' ■ ^ ?r£Lma Pei'tenece al Repertorio Dramático nm piedad de D José María Zamora, quien perseguirá al aup n su „erm ,so b reimprima ó represente e„S“ g„„ S üo del Remo, o en los liceos y demás sociedades sos vigéntesP°r SUSCriC10n de socios con arreglo á las leyes
AI distinguido actor Sien Jasé íttavw fuentes, en prueba de reconocimiento y amistad, e l / M u l o r .
3ctcr primen*. Salón del palacio: p u erta s, tres á cada lado y un balcón grande ógibo al foro. ESCENA PRIMERA. BucIjingham aparece: Morton saliendo. Mo r t . Buckingham, noble lord. Buck. Buen sacerdote... ? Mo r t . El re y ...? Bück. Descansa. Mo r t . Su salu d ...? Buck. Muy débil; la noche ha sido fatigosa; inquieto, del dulce sueño las delicias suaves no ha podido gozar, quizás sujeto de abrasadora fiebre á los rigores. Mo r t . Me p a re c e , m ilo rd que su existen cia no durará. Buck. Callad.... En los palacios la mas útil virtud es la prudencia. Mo r t . Nadie nos oye. Del tercer Bicardo se eclipsa el poderío, y al influjo de inflexible destino, muy en breve al cabo se hundirá. Su favorito, su confidente mas leal, sin duda habrá previsto tan horrible trance, y no querrá con él.... Buck. Tengo en mi ayuda del venerable Morton el amparo, y en él confio, si por mala suerte, sucumbiera el monarca de Inglaterra al fiero golpe de temida muerte. Mort. ¿Y ese pobre pastor...?
= Í 2= eñ su amargo destierro, que al encono y á la ambición lo debe del monairca que altivo quiso abalanzarse al trono. Cuando de tos escuche el juramento de esterminar á un re y , que su desgracias la ha causado inhumano, rencorosa su mano os tenderá, feroz ansiando su plausible esterminio, y su partido uniendo al punto á vuestro heroico bando. Ric h . Gracias, Morton: yo juro por la muerte de R ívers, Ilástings, y otros mil varones sacrificados al rencor infame del cruel monarca que este reino aterra, libertar á sus súbditos osado cambiando el porvenir de la Inglaterra. Mo r t . Prudencia. Cuando entolde el claro cielo de las tinieblas el tupido velo, esperadme á las puertas del castillo , y os llevaré á un lugar, donde mas fácil sin temer al monarca, nuestros planes nos será concertar— Ric h . Antes de todo, es necesario ver si no rehúsa esa joven mi mano.... y de ese m odo.... Mo r t. N o temáis por el éxito; marchaos, y á e sta tre m e n d a lu ch a p re p a ra o s. (Vase Hich .m o m i,'. ESCENA VI. Mor to n, y BücklNGHAM en la segunda puerta cíe la izquierda, hasta que baja. Mo r t . Sí , venceremos: la esperanza oculta que aquí en mi corazon germina resiento no me engaña: y el Dios á quien servimos protegerá benigno nuestro intento. Préstame ¡oh Dios! tu inspiración sagrada: rasga en mi mente el velo de la duda, y fiado en tu fé y en mi conciencia , dame valor para lanzarme osado á esterminar el crimen con violencia. Buck. Yo os ofrezco el valor que ansiais humilde. (Bajando). Mo r t . ¡ Buckingham! Buck, No temáis: lo que os he oido,
si mi brazo anhelais, sabré apoyarlo; y si lo despreciáis, darlo al olvido. Mo r t . Pero ¿será verdad...? Buck. S i; rencoroso beso la mano del feroz monarca cual siervo humilde, pero solo espero el momento feliz de abalanzarme sobre él de sangre hambriento, y vengativo en sus rasgados miembros estasiarme. Mo r t . Silencio, por piedad... ¿Sabéis mis planes? Buck. Los conozco muy bien. Mo r t . Y el rey sospecha... Buck. Nada, Morton. Mort. ¿Vendreis donde he citado al principe? Buck. Sífé ; y p0r vida m ia, que llegaré muy bien acompañado. Mo r t . ¡Cómo...! Buck. Escuchadme. La princesa oculta entre negros y oscuros paredones, de espías y testigos circundada no puede hablar al conde; y es preciso que escuche de su voz el noble intento y esté con ei monarca sobre aviso. Mo r t . Os comprendo. ¿Sabéis...? Buck. ¿No es en el bosque cerca de las riiinas del palacio antiguo? M°RT. Exactamente. En ellas mora una pobre m ujer, de quien se cuenta una historia bien triste; y aun se dice que el afan de vengarse la sustenta. Faltareis? Buck. No en verdad. ” • Dentro una hora. Mo r t . ) ¡El Rey! (Separándose al instante). = 1 5 = ESCENA VII. Los mismos: el Bey que ha oído esto último, los Pajes, un Capitan y Soldados que entran por la puerta segunda de la derecha, RIC' (¡Es una cita!) H ola, señores: voy a dar mi paseo acostumbrado
al declinar el sol. Mo r t . Y am bos sum isos para volver á saludaros __ Ríe. ¡Cómo...! ¿No me acompañareis? Buck. (¡Qué contratiempo!) Es imposible, rey. Vuestros dolores id á calmar un tanto, y la fatiga dejad á vuestros fieles servidores de velar por el reino. Ríe. Oh, sí, Buckingbam: quedaos si es así.— Vamos.(A los soldados). Mo r t . (Pasando al lado de RcckiiSGHAiiJ. Espero á las puertas. Bück. Dejad que el Rey se aleje. Ríe. Quedaos oculto y seguireis sus huellas (Al capitan). para avisarme luego.— Adiós. (Vase con el capitan, los pajes y soldados), Buck. Ahora voy á ver la princesa. Mo r t . Y yo os aguardo con Richmond. ¿Tardareis? Buck. Como una hora. (Vansepor las dos puertas laterales en segundo término). = 14= FIN DEL ACTO PRIMERO.
3t c t a g i g u n t r # . Selva: al foro las ruin as de u n palacio antiguo con p u er ta p ra ctica b le: á la derecha un m ontedtlo también p rac ticable. E n todo el acto la escena estará alumbrada p o r la lun a . ESCENA PRIMERA. Richmnod y M orto n . Mo r t . Este es el sitio: aquí Buckingham debe muy en breve venir. Ric h . ¿ Y esas ruinas? Mor t. Son la morada misteriosa y triste de una mujer que pasa su existencia entre esos derribados paredones, objeto de las fábulas del vulgo por su vida y ocultas intenciones. Rich. ¿Y la habéis visto vos? Mor t. Nunca he podido conseguirlo: se cuenta que ninguno á su lóbrega estancia se ha acercado porque si audaz alguno á ella ha llamado, lúgubre el eco solo ha respondido. Ric h . ¡M u jer estraña! Mo r t. , _ El populacho imbécil á mil causas achaca su aislamiento : mas la voz general mordaz la acusa de fingida virtud y torpe intento. Ríen. Mucho tarda Buckingham. M°RT- , Esperadm e: voy á escalar esa pequeña lom a, y á la luz de la luna que le baña, voy á mirar si en el sendero asoma; 110 imprevisto nos pierda un incidente y se malogre tan sagrada empresa. Bien. Teneis razón, marchad.
ESCENA II. Ricii. La d y . Rich. Riciimond : despues L a d y G ra y por la izquierda. Ya prontamente voy á lograr mi objeto: ¿pero puedo lanzarme á esta cruel lucha tranquilo, sin que me imponga la futura historia con padrón infamante justo miedo? ¿Caerá de usurpador en mi la nota? ¿Dirá á su vez la gente venidera, que á favor de una causa sacrosanta teñí mis manos con su regia sangre en las escelsas gradas de su trono por llegar á poner mi altiva planta? No puede ser: la libertad, las leyes, la religión, por su crueldad heridas, arman mi brazo en la sagrada empresa, para que vengue las preciadas vidas que eran sosten del trono, y que tirano ahogó el monarca con su propia mano. No vaciles, Enrique ; alza tu frente y en e! trance terrible de esta lucha oye de tu deber la voz tan solo, pues sagrada te anima en esta guerra á libertar el pueblo de Inglaterra. ¡Mas que miro? Se acerca por oculto sendero una mujer: la blanca luna con sus débiles rayos la ilumina, y según marca su pausada huella hácia aquestos lugares se encamina. ¿Será ella por ventura...? Esa infelice que á un eterno retiro condenada huye la pompa que al mortal rodea, y en aplacar la cólera divina tal vez su ruego con fervor emplea? Ya se acerca. Veamos. (Se retira). (Lady Gray sale y va d sentarse á un banco que hay bajo un árbol). Como siempre al sol vi declinar sus limpios rayos, y como siempre transcurrió otro dia sin que cese mi pena. Es algo anciana,
La d y . Rich. La d y . Ric ii. La d y . Rich . La d y . Rich . La b y . Ricii. La d y . Muclio sufre, á juzgar por su agonía. Ya es tarde, y estoy sola. Esa luz bella pura antorcha que el ánimo recrea, consuela mi dolor. En este sitio, virgen tal vez de una indiscreta planta, bien puedo disfrutar de su hermosura, que mi pesar alivia y mi alma encanta. (Ahora se sienta). Yo me acerco... ¿Qué puede su existencia de terrible ocultar, que mi osadía no pueda conocer...? Si es fervor santo lo que causa su lúgubre aislamiento, tal vez cure piadosa el alma mia del peso de un voraz remordimiento. Mas si esconde siniestras intenciones, yo sabré respetarlas, y discreto aunque rasgue el misterio que la cerca, no abusaré jamás de su secreto. ¿Quién va allá? Perdonad— ¿Quién..? ¡Dios...! ¡un hombre...! ¿A dónde vais? ¿quién sois...? Tranquilizaos. No he querido inquietaros. Mas ¿qué objeto..? (¿Será un espia?) Perdonad, señora, mi torpe indiscreción, y serenaos. De mil consejas, héroe misterioso se os cita por do quier, y aunque importuna es mi curiosidad, aquí atraído por la casualidad, al contemplaros, resistir mi deseo 110 he podido y á interrumpiros vine para hablaros. Necia credulidad...! Porque juiciosa huyó la pompa que al mortai rodea, ha de esconder por fuerza algún secreto mi aislamiento...? Es que el vulgo , fabulosa vuestra vida comenta, y varios fines la atribuye en su juicio; mas mi osado corazon, que de fáciles consejas nunca atiende la voz, conocer osa el motivo que os trajo á estos lugares. jCómo.-A 5
= 18= Ricii. Sí, los repetidos pesares sobre este suelo ha tiempo se aglomeran, y bien pudieran ser grandes desgracias las que á esta vida lúgubre os trageran. La d y . ¡Ah...! teneis razón! Rich . ¿He puesto acaso el dedo previsor en la honda llaga ? No es estraño, por Dios, que el que cercado de penas y dolores de la cuna vé rodar su existir, el duelo horrible que os aflige comprenda, si en el cielo el Hacedor sus ánimos recrea, y en reunir á los pobres desdichados por su consuelo con afan se emplea. í.ady. ¿Sufrís acaso vos? Ric h . Honda agonía. La d y . Tan grande no será como la mia. Ric h . Puede ser, porque emanan del real trono mis pesares. La d y . También, joven, los mios. Ric h . Desde niño vertí copioso llanto. La d y . De mis ojos aun brota en anchos rios. Rich . He perdido mi cuna, mi familia. La d y . Y o no ten go ni nom b re n i lin aje. Rich. De mi patria salí, pobre, proscripto. La d y . Y o vivo en ella ocu lta y a cech ada. Ricií. Vi á mi padre morir de sentimiento. La d y . Y yo á la volun tad de atroz tirano p erd í dos de m is hijos. Ric ii. ¡Q ué oig o ! La d y . (¡Cielos...! ¿Qué he dicho?) Ric h . Proseguid... ¿Los dos murieron..? La d y . Sí. Ric h . ¿Cómo..? Respondedme... La d y . Perecieron... en un tumulto. Ric h . (Me engañé.) La d y . (¡Dios mió!) Ric h . (¡Funesto herror!) La d y . ¿O s sorpren d ió esa nueva? Ric h . E s que pensé en co n trar en las faccio n es que un profundo do lor ha m a rc h ita d o , las de una rein a tie rn a y can d orosa que ese m ism o pesar ha atorm en tad o.
= 1 9 = La d y . Ric h . La d y . Ric h . La d y . Rjc h . La d y . Ric ii. ¿Y esa reina,..? Perdió familia y nombre. ¡Y sus hijos también? Que la esperanza eran de todo un reino. (Dadme, ¡cielosJ valor para sufrir.) Y si la vierais á esa reina infelice conocierais? No lo sé: pocos dias en la corte be vivido por suerte, y ha ya tiempo que esa infeliz abandonó el palacio, y tan fiero dolor y cruel martirio mucho han debido ajarla en ese espacio. Sí, m ucho: yo también joven y bella en el hogar tranquilo de mis padres fui de hermosura refulgente estrella , y hoy mi rostro de lagrimas surcado no da muestra feliz de lo pasado. Es verdad, mas oidme: en Inglaterra, como acaso sabréis, se alzan los nobles contra el déspota re y , y cruda guerra va á estallar en los campos de Leicester. Yo que he perdido á su rigor tirano cuanto amaba en la tierra, yo que cuento en mi favor, de mi progenie ilustre los títulos honrosos, yo que puedo enlazar los dos bandos divididos de Lancaster y Gray, aconsejado de mis leales am igos, de los nobles el glorioso pendón he levantado. Hermana de los niños infelices que por el torpe rey dieron la vida en la Torre de Londres, apresada tiene el monarca á una infeliz princesa, y yo anhelo su mano demandando robar al tigre tan preciada presa. Tal es mi plan y el de Inglaterra toda; á miles recibí los juramentos, y un aguerrido ejército me espera de fieles, siempre á mi mandato atentos. Vos , fama de saber habéis ganado ; de santa inspiración la luz divina diz que alumbra vuestra alm a, y he resuelto preguntaros con ánimo atrevido, si-á esta sangrienta lucha apetecida..
puedo lanzarm e con ard o r osado en el favor del cielo confiado. La d y . S i, por Dios, bravo joven: de entusiasmo ved mis ojos radiantes; vuestro intento mi helada ancianidad restaura, amigo , y henchida de denuedo y ardimiento con vos quisiera combatir gozosa. ¡Gracias, eterno Dios! Tras largos años de martirio y afan, se alza la enseña que en vano quiso levantar mi intento. ¡Tiembla, cobarde rey, tiembla en tu trono..! Cuanto mal has causado, en un momento de divina justiciabas de espiarlo... y mi júbilo piensa ya m irarlo! Ric ii. P e ro ¿y si el cielo nuestro atan no prem ia. La d y . ¡Oh! no temáis, lo hará. Cuando mi labio, cuando sepa Inglaterra que aun existo y que aclamo su intento, los ingleses correrán a las lides á millares, y pronto de un monarca maldecido se verán libres nuestros pobres lares. Ric ii. ¡Qué escucho..! Acaso... Lady N o calle de m ie d o ; callé porque temblaba por la vida, de esa niña infeliz, de cruel milano presa en las garras; pero leona herida, acechaba el momento de lanzarme, y en su vil corazon empedernido llevada de mi cólera saciarme! Ric h . C on que so is... ESCENA III. Los mismos, M ohto>\ BucIíingham , c Isab e l bajando por el monte practicable. Mo r t . (Bajando.) Vedle allí... La d y . i ^ 1' Ric„ Son am igos.... pero callad... (Si es ella, de su hija la voz puede agitarla). Retiraos... La d y . Mas os veré... Rxch. Muy pronto: prometedme que no saldréis hasta que os llame. La d y . Pero... = 2 0 =
Ric h . Buck. Isa b. Ric h . Mo r t . Isab. Ric ii. Isab. Ric ii. Isa b. Buck. Mo r t. Buck. Ric h . ¡Marchad pronto. Dios santo, protegedme! (Va.se Lacly Gray, y bajan Isabel y demás.) Venid. . , ¿A dónde me lleváis, Buckingham? Gran señora.... Mirad quien os espera. ¿ Quién? , Un vasallo que os adora humilde, y que enlazar anhela valeroso vuestro regio pendón con su bandera... ¿Sois Richmond? Gran señora... ¿Sois el noble que en Inglaterra se proclama osado jefe de un bando que ambiciona firme libertar á este reino desdichado? Morton , demás no están las precauciones. Richmond es un valiente y es honrado; mientras procura convencerla, alerta estaremos los dos, que el rey Ricardo es sagaz en estremo. Ese sendero vigilaré. . Y yo este. (Vanse por diferentes ladosj. ESCENA IV. Isabel y Richmond. Pues que solos nos dejan, gran señora, es necesario que os demuestre su plan, vuestro mas firme decidido y constante partidario. Referiros los males de Inglaterra causados por el re y , infructuoso lo juzga mi razón: vos que sois víctima como nadie tal vez, de su alevoso y tirano poder, vos que perdisteis á su mandato dos tiernos hermanos, que la ausencia lloráis de vuestra madre, y que mientras yacéis en pobre estancia, en sus sienes miráis de vuestro padre la corona real: sois fiel testigo de que es harta verdad cuanto ahora os digo. Pues bien, ¿favorecéis mi noble intento? = 2 1 =
2lcta tercero. Buck. Mo r t . Buck. Mo r t . Buck. Mor t. Buck. Mo r t . Buck. Mo r t . Buck. Mo r t .. La misma decoración del primero. ESCENA PRIMERA. M o rton y BuckiNGHAM. Morton ? Buckingham. Con afan ansiaba encontraros... El rey ha descubierto la morada... De quién? Tv Podéis dudarlo? D e la rein a. Jamás. . Es harto cierto. En el palacio ha entrado prision era anoche con sigilo, y yo recelo cuando el re y su in ten ción m e ha reservado, que toda n u estra tram a ha p en etrado. No puede ser; calmad vuestro desvelo i Richmond? No lo sé : desde las puertas partió para Leicester ayer noche. En Borsvort reina la quietud mas grave ¡ y en palacio, motivo no hay que indique que el fiero rey nuestros intentos sabe. Y sabéis dónde tiene á la princesa? Mandó anoche sacarla de su encierro.... Si, y en ese la oculta, de do él solo guarda las llaves. Y de vos no fia?
Buck. Mo r t . Buck. Mort. Buck. Mort. Buck. Mort. Buck. Mor t. Buck. Mo r t . Buck. Mo r t . Buck. Mo r t . Ríe. Ca p . Ríe. Ca p . Bic . No. Pues todo lo sabe. Si, á fe mia. Y ’ qué haremos?Valientes esta empresa juramos conseguir; si el rey astuto lo llegó á descubrir, y necesario es echarle en su enojo alguna presa; el designado por la suerte, sufra sin quejarse el rigor de su destino, y muera confiado en la esperanza de que el que sobreviva en el cruel trance , le seguirá ó sabrá darle venganza. Asi será. Acechando con sigilo vi al capitan de guardias, amparaao de otros cuatro soldados, cuando todo reposaba en palacio sosegado, guardar á una mujer en esa estancia. = 2 9 = Y suponéis...Que es ella. No es posible que sepa que es la reina.Tal infiero. Mas su misterio su atención llamado habrá en esta ocasion, y aprisionarla por conocerla solo habrá mandado. Grande es el riesgo á fe si llega á hablarla su hija delante el rey. Cómo evitarlo? No dejeis un momento de acecharle. A quién, al rey? Buckingliam, si. Confio... El viene. . „ ,. , . Que no os vea al lado 11110. (Vase BuckingrMim). ESCENA II. Morton el Rey y el Capitán; Y en donde está? Señor, en esa estancia. La llave. (Entrenándosela). Yedla aquí. Bien, retiraos.
Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t. Ríe. I (Tase el CapitanJ. Morton? Señor... cómo os sentís? Me siento algo mejor que ayer; mas descansado late mi pecho. Tarde en la real cámara hoy os dejasteis ver... No es culpa mia; que antes viniera, si por suerte impia vuestra salud reposo no pidiera, ó el gobernar el reino os permitiera mas descanso... No alcanzo las razones en que fundáis vuestra sagaz disculpa. Me han dicho, gran señor, y no es que intento mi falta disculpar, que os recogisteis bastante tarde ayer... Es cierto, Morton. Pero también á mi me han revelado que á deshora ayer noche os encerrabais en vuestra estancia... Conque yo comprendo que cuando mi descanso respetabais, por el vuestro tan solo procurábais. Esa sospecha... Rúen Obispo, basta. Sabéis que yo os estimo en gran manera, y que no hará cesar mi eterno afecto hácia vos, de tardanza un par de horas. (Veamos si es verdad). Mucho mi pecho sintió que no pudierais ir comigo ayer en el paseo. ¿Os han contado que vine tarde por fortuna mia? Si señor. (Algo sabe: ya es preciso destruir sus sospechas). Escuchadme. Ansioso de admirar del arte bello un sorprendente monumento, aunque era bastante tarde ya, y su ardiente hoguera el sol habia ocultado en occidente, dirigí mi paseo del palacio arruinado á las tristes cercanías. Cómo, vos? Os admiran mis manias? No señor. Pues allí... y ahora recuerdo = 5 0 =
Mor t. Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mor t. Ríe. Mo r t . que rae lian contado, Morton, (rara cosa;: que en aquellos lugares, los rebeldes, de mi poder cobardes envidiosos, se juntan, y en su centro solitario conspiran en mi contra cautelosos. E n ton ces ayer noche d escu b rie ra is... No, nada: solo vi y rae dio gran lástima, que una infeliz mujer oculta mora en aquellas ruinas. La habéis vistor Y la trage á palacio: fue im posible p o r m as que p ro curaba com pasivo la causa averigu ar de su aislam iento, que aco rd e contestara á m is pregun tas; p o r lo que afable yo ordené al m om en to que m i gen te á p alacio la tra g era, en donde mas tranqu ila y sosegada es fácil que á m i anhelo respon diera. D isposición m uy digna de un m on arca tan iusto y bondadoso. Es verdad, Morton. Tú solo me conoces: cortesanos á quien siempre traté con rigor cierto son los que me calumniau inhumanos. Nunca del crimen se verá la marca en mi frente, pues si uno he cometido que así pueda llamarse, resignado el mandato de Dios he obedecido. ¡Fatal peso el del cetro y la corona! !\o mucho para quien como vos, cuenta decididos valientes partidarios que por vos se desvelen. Voy gozoso prueba á daros, señor, de mi cariño , tal vez en el momento en que pensabais que en mi se habia estinguido y me acusabais, Yo? no tal. Rien, oidme. Yoy sin duda amarga hiel á derramar airado en vuestro corazon, no acostumbrado á encontrar la traición en los que fieles de constante adhesión pruebas han dado. Obispo, me asustais. Es hoy preciso sacaros del error aunque me pesa. Sabed que se fomenta un torpe bando = 3 1 =
Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t . Ríe. Mo r t. Rio. Mo r t . Ríe. Mo r t. Ríe. Mo r t . Ríe. Mort. en vuestra contra; que tan fiera empresa.... En Leicester tendrá cumplido efecto según piensan los viles: lo sabia ya, Morton: eso solo me ha obligado á abandonar á Londres, y en mi corte á Borvorst transformar. Si no es mas que eso... aunque el favor estim o.... Gran monarca, dejad que arrroje el abrumante peso que el corazon me oprime. Antes que fuerais en donde á esa mujer reconocierais, yo por fieles espías avisado sorprendí con mis gentes un gran número de conjurados, que al llegarme huyeron y á torpe fuga salvación debieron. Mas conocí á los gefes. Gracias, Morton. (Traidor). Y quienes eran?Quién? De Richmond el conde que en Leicester se prepara á llamaros á la lid fiera y sangrienta, y lord Buckingham... Cómo? Si, Buckingham, que astuto á vuestra sombra se sustenta. Infame hipocresía! En quién ahora confiaré? Solo en mí. Sí, buen amigo. Perdona, me olvidaba de tu amparo que á mis contrarios les será tan caro. Y qué he de hacer? Disimular ahora. Seguir siendo cual siempre bondadoso, hasta que os llegue de vengaros hora. Tienes razón. Yo parto presuroso nuevas sospechas á zanjar; en tanto vos los medios pensad para vencerlos en el favor confiado de Dios Santo. Gracias, Morton. Señor... (Nada sospecha en mi contra). (Me engaña...?) (Ya he vencido). (Vase).
= 5 3 = ESCENA III. El R ey. Ríe. Recelo... Mas no importa; al denunciarme á Buckingham, cual noble lia procedido. Traidores conspiráis... Suene la hora. Cuando el jefe enarbole su bandera, yo elevaré la mia deslumbrante teñida en sangre, y la Inglaterra entera al querer quebrantar su torpe yugo, confesará á las plantas del verdugo que no basta ese joven tan gallardo para vencer en la arriesgada lucha el astuto poder del rey Ricardo. B uckin gh am __ si por Dios... bien lo temia: su enojo comprimido tanto tiempo en el primer momento brotaría... Pero Morton traidor... vivan tranquilos; yo astuto acecharé sus viles planes, y cuando piensen que ignorante y necio por mi tranquila faz alucinados ignoro su intención, ronco rugido del soberbio león sabrá mostrarles que estaba á sus intentos prevenido. Oh! Y es bueno suplan... De los Yorkistas el influjo es inmenso: el jóven Richmond cuenta infinitos partidarios: pueden uniendo los dos bandos divididos de Lancaster y Gray triunfar osados, y amenazar mi trono decididos. Ésa princesa es jóven, me aborrece, y entre Richmond y yo, no es favorable tal competencia para mí. ¡Oh natura inexorable por demás! Si un dia mi planta de afirmar habia en un trono , ¿por qué para mi pena me formates fruto de tus rigores y tu encono? Pero necio de mi! De tus furores no me vengué harto ya? Quién mas hermoso, que el que lleva en su frente deslumbrante astro radiante de poder precioso? Qué belleza podrá de mi corona
=34= el brillo oscurecer? Cuanto mas bajo, mas horrible es el ser que la sustenta, la presta mas valor; y aunque deformes mis hombros que con brios la sostienen, llevo mi carga con placer tan grande , que mas fealdad sobre mi faz ansiara, porque ella mas brillante y mas lujosa á los ojos del vulgo se mostrara. Ella sustenta la existencia m ia: muchos afanes me costó alcanzarla; pero alguien venga á arrebatarla osado de mi marchita frente, y con mis uñas trizas haré su corazon malvado, mientras lata mi pecho acompasado. Ni la fiebre que come mis entrañas, ni de los años el cansado curso, nada es pesado para mí, si tengo el cetro entre mis manos de Inglaterra, y puedo con mis órdenes airado hacer estremecer la estensa tierra. Qué es vivir sin reinar? Ricardo alerta. Esa mujer que habita en ese encierro.... Si, ahora la hablaré: despues iremos á penetrar el fallo del destino acerca de esa mísera princesa : veremos, si, sí la reserva un trono, ó la quietud callada de la huesa. Esta es la estancia. Aquí tengo la lia ve. (Abriendo.) Ya está abierto... Mas si ellos entretanto hablan á la princesa... No es posible. Sin embargo es primero... Sí... llamemos. (Dirigiéndose d la puerta de la darecha sin cerrar ¡a otra.) Isabel... aquí viene. Depongamos por un instante el ademan severo, y con sonrisa afable y cariñosa nuestras sérias facciones revistamos. ESCENA IV. El Re y , Isabel. Isa b. Señor... Ríe. Isa b . Ríe. Venid. Vos me llamais? Sin duda.
= 5 5 = Isa b. Ilic. Isab. Ríe. Isab Ríe. Ia b . Ríe. Isab. Ríe. Isa b. Ríe. Isab. Ríe. Isab. Me estrafia.... No sé el qué. Siempre sumiso, mas que un cruel carcelero, en mí tuvisteis un leal guardador, siempre dispuesto á obedecer vuestro menor mandato. Os lo agradezco, rey. Hoy mismo trato mostraros mis benéficos intentos de hacer cesar, triunfando del destino, vuestros crueles dolores y tormentos. Será posible? Sí, niña infelice; he sido muy cruel con tu hermosura; mas hoy que reconozco mi injusticia, la libertad te doy y la ventura. Cómo, libre? Si á fé. Mas será cierto que vuestro corazon empedernido, de la justicia al grito sacrosanto haya por un momento dado oido? (Me insulta, vive Dios!) Pronto á tu vista manifiesta pondré la prueba clara. A mi vista? Gran Dios! Por qué te aterra? No te doy libertad para que imbécil lleves tu planta por do quier vagando sin amparo ni amigo: generoso de la prisión te saco que te encierra para hacerte feliz, y bondadoso asegurarte un porvenir dichoso cual la mas noble dama de Inglaterra. No os comprendo, por Dios.." Pronto mi intento llegarás á entender: te ves aislada, y á no ser por un rasgo de clemencia, entre negras paredes sepultada terminára infelice tu existencia. Muchas veces, lo sé, tu injusto labio maldiciones sin fin me habrá lanzado; pero espero que de hoy en adelante, en bendiciones trueques tus acentos, y á Dios invoques por mi bien benigna. Muy difícil, señor, es el lograrlo: me habéis causado cruel tanta amargura, r
Ríe. IsAB. Ríe. ISAB. Ríe. ISAB. Ríe. ISAB. Ríe. IsAB. Ríe. IsAB. =5G = que tiempo no tendréis de repararlo, aunque ahora me colmarais de ventura. Te juro que lo haré. Mi acento escucha. Voy á mostrarme ante tu faz radiante sin máscara engañosa, porque quiero que me tengas mas bien por bondadoso, que por vil opresor. .Ah! ya es muy tarde. Tanto me odiáis? Señor.... ved lo pasado; la causa encontrareis de ello.(Acabemos). ¿Y si el crimen, si asi dais en llam arlo, que un tiempo com etí, fuerais vos misma, Isabel, quien debiera disculparlo ante el juicio de Dios? ¡Cómo! Si el pecho para todos de mármol que aquí abrigo, á tal acción por vos solo incitado, para alcanzar un dia en que pudiera demandar vuestra mano que es mi anhelo, ese crimen hubiera perpetrado? ¡Cielos! Si rey de una nación brillante me postrara á tus pies, Isabel mia, mostrándote mi mano poderosa que se ofrece á calmar todas tus penas... Manchada con la sangre de mis venas. Alzad, señor, alzad: vuestros villanos intentos comprendí desde el principio: no en fingir os canséis: de ios britanos que aun esperan en mí quereis ser jefe, y me arrancais de mi prisión por eso, reprimiendo á la vez vuestros tiranos pensamientos; mas ved que aunque así fuera y me amárais leal, ¿cómo yo diera la mano al matador de mis hermanos? Isabel...! Recordad aquella noche; de Londres en la torre aprisionados dos niños infelices, sin apoyo, de la materna autoridad privados, sumisos, del hermano de su padre no recelaban, en su amor fiados.
= o 7 = Pero había en su cabeza una corona, y el bárbaro opresor ceñirla ansiando su muerte decretó con alma fiera, y pagó los verdugos que crueles su existencia cortaron, con severa inflexible crueldad. El pueblo entero en aquellos dos niños confiaba, y cuando á sus oidos delicados de salvación el cántico elevaba, la diestra criminal de los malvados con terrible furor su aliento ahogaba. Ríe. Isabel....! . . ISABY presente el vil tirano cerró su labio á los clementes gritos, y sus facciones de placer radiantes, y sus ojos de júbilo saltando vieron aquella escena aborrecida, cuando el alma tal vez de los verdugosllanto vertía á compasion movida. Ríe. Isabel...! Isabel..!! [SAIK Y porque hoy lleva una corona á tanto mal comprada, á la hermana de aquellos santos mártiresviene á ofrecer su mano ensangrentada... Apartad.~ apartad..!! R1C. Ira del cielo..!! (Echando mano al puñal i/yendo luida ella.) ESCENA V . Isabel el Rey y Lady C r a y. Lad i. Monstruo! (Interponiéndose entre los dos.) jSAB Mi madre! (Echándose en sus brazos.) Ríe. (Con asombro y regocijo fiero,) Lady Cray! Ladi m adre! R ey im p lacab le, s i; tus fieros ojos en mí ven otra víctima infelice sacrificada á tu feroz instinto. Hoy puedes renovar la escena aquella : llama pues, á tus dignos servidores, y completa con dos asesinatos tu reinado de crímenes y horrores. Ríe. Sí por Cristo, lo haré, y no como entonces
=44= Inglaterra circule la noticia, y antes que puedan meditar siquiera, sobre las torres ondulante miren del vencedor monarca la bandera. Yo la alzaré el primero en el palacio. Mor t. ¿Y si la guarnición al rey constante se niega, confiada en la esperanza de que aun puede que exista? Buck. Siempre fácil nos será conseguirlo, la venganza haciéndoles temer del joven Richmond. Venid conmigo vos; vuestro sagrado carácter, vuestra astucia, sabrán presto decidirles: venid. Acaso ansioso de estrechar á su esposa entre sus brazos la entrada en la ciudad baga esta noehe sin esperar la luz del nuevo dia ; y es preciso que en toda la Inglaterra su presencia difunda la alegría. Nada saben la reina ni su madre? Mo r t . Nada: juntas las dos en esa estancia, mas bien en la libertad que prisioneras, desde que el rey Ricardo á mi cuidado y á mi astucia dejólas confiado, les parecen instantes venturosos las horas que transcurren. Buck. Muy bien; luego podremos á su vez.... Venid. (Vanse.) ESCENA II. Despues de un instante de pausa, se abre violentamente la puerta secreta, y sale Ricardo trémulo y descompuesto como si le persiguieran, volviéndola á cerrar. R,c - . _ Amparo! (Pausa.) Ya en mi palacio estoy, ya estoy seguro. Pero es un sueño ¡oh Dios! lo que me pasa? Oh! no, que es la verdad! Pero bien caro tan torpe proceder ha de costarles! Arrancar de mis sienes la corona atrevido mancebo, y con orgullo que su ejército pérfido pregona ponerla en su cabeza miserable,
= 4 5 = como si el fuego ya de mi existencia se hubiese aquí apagado? Yo, que ha poco mis órdenes dictaba engrandecido, verme obligado á huir entre las sombras, mientras que con afan envilecido buscan mi cuerpo inanimado, inerte, y entrar en mi palacio por oculto sendero, cuando acaso mis vasallos celebran la noticia de mi muerte ? Y qué puedo yo hacer? Habrá aquí uno que osado me defienda? Con qué intento huello el alcázar que ahora me recuerda de mi poder lo grande hace un momento ? Con qué fin? Con qué afan? Con la esperanza de que antes de m orir, pueda mi pecho saciarse en el placer de la venganza. Oh! qué horrible traición! Todos infieles! , Todos temieron la soberbia loca del nuevo soberano. ¿No sabían que si por un acaso de la suerte vuelvo á ocupar el trono apetecido, cada hora de reinado que contara liabia de celebrar con una muerte? Oh! si su gérmen la traición inicua en estos nobles muros no ha lanzado, aun pudiera triunfar. Morton dió pruebas de serme fiel, la vil fuga impidiendo de Lady Cray y su hija. Si mudado habrá su corazon...? Siento ruido... Es él y viene solo. En esta estancia... es la de Lady Gray, ésta de su hija, y esa la de Buckingham. Esta puerta me volverá á ocultar. Ricardo , alerta. (Desaparece por un momento por la puerta secreta.) ESCENA III. M o rton , después R ica rd o . Mo r t . Cruel fatalidad! Todos se niegan á entregar el palacio , si á su vista una prueba innegable no mostramos de que Ricardo ha muerto. No es temible teniendo á mi favor toda Inglaterra humillar de unos pocos la arrogancia;
Ríe. Mort Ríe. Mo r t . Ríe. Mort. Ríe. Mo r t . Ríe. Mor t. Ríe. pero encender de nuevo la atroz guerra, es doloroso. No viene Ruckingham. Por esta puerta la salida al campo donde la noble lucha tuvo efecto, es fácil. Voy yo mismo á cerciorarm e, y á dar á mis ideas ancho espacio. Parto al punto. Gran Dios! ,, Detente, Morton. El rey aquí! Sí vengo á mi palacio. Vengo á valerme de los pocos fieles que como tú me quedan aquí en Rorsvort, para poder ajar de los laureles que hoy en mi contra un vil ha conseguido el brillante esplendor. (Maldita suerte!) inclinas la cabeza tembloroso...? Vacilante no aciertas al hallarme ni á responder siquiera..? Es de alegría ? E s.... (Viene á mi poder: disimulemos). Muy justa es la emocion que en mí se nota, aunque esperaba en Dios omnipotente que en la lid vuestra vida guardaría tan necesaria al reino, que vívia fiado en vuestro amor tranquilamente. No es de temor la confusion cobarde que así me reprendeis: hace un momento que interrogué á los leales que custodian este único y anticuo fundamento de vuestro poderío , para osado desafiar al vencedor Enrique, y morir en sus muros sepultado. Ah ? te conozco bien: por eso ven»o á ampararme de tí. Los prisioneros*3 que á mi marcha dejé bajo tu guarda, sin duda ignorarán esta noticia. Sí... (pordesgracia). „ , , , Bien: en ese cuarto... Es donde la princesa... Richmond, toda su esperanza la funda en esa joven: aun pudiera impedir yo esa vil boda, y puesto que renuncia ella mi mano, y fieles son los que este muro encierra, = 4 6 =
= 4 7 = Mort. Ihc. Mo r t . Ríe. Mort Ríe. Mo r t. Ríe. Mo r t. La d i. Mo r t. La d i. Ríe. Lad i. Ríe. La d i. Ríe. La d i. Ríe. Law. aun podria yo ser el soberano gobernando á mi antojo la Inglaterra. (Qué infamia pensará!) (Tengo mi daga). Abreme esa prisión. Lo está. (Despues de figurar abrir la puerta á pesar de estar ya abierta de antemano.) Retírate. Qué vais á hacer, señor? Vete tú, Morton, á cuidar que constantes me defiendan los que hoy guardan mi vida, que te juro que cuando arrebatármela pretendan por voluntad del nuevo soberano, caerán ante mis plantas confundidos, en sangre régia al ver tintas mis manos. , Obedezco. ( Vase por el foro por un instante). Infeliz. .! Es su destino. [Entra con la daga en la mano). Salid, reina, salid. (Volviendo á la escena y dirigién dose d la puerta que está enfrente de la que abrió antes.) [Saliendo). Morton... Peligra de vuestra hija la vida. Yo no puedo deciros mas. Velad. (Vase por el foro!. (Dirigiéndose al foro). No he comprendido... Oidme, Morton, por Dios. (Saliendo furioso.) Ah! me han vendido...! Acaso allí.... Ricardo... Al finio entiendo. (Volviendo la vista desde el foro.) Su madre...! Hiena! atras...! [Bajando rápidamente á defender la puerta por donde ha salido.) Ahí se encierra! Sí, aquí, mas no entrarás: yo la defiendo. ESCENA IV. L ad y C ra y y R icard o . Y quién basta á impedirlo? Yo, que osada,
Ríe. Lad i. Ríe. La d i. Ríe. La d i. Ríe. La d i. Ríe. La d i. salgo á atajar ¡oh rey! vuestro camino. (Ella ignora...) Infeliz! tu ardor sin tino te inspira esas palabras denodadas. Tú atajar mi camino? Acaso ignoras que toda una nación hace un instante quiso luchar conmigo, y que su jefe muy pronto á mi poder vino arrogante ? Cómo...? Richmond vencido...? Y prisionero. Esperando que el nuevo sol su muerte salga á alumbrar radiante. Es imposible. Dios no ha podido fallo tan severo destinar á su empresa. ¿Y si yo vencido si asi lady Isabel, decid, no fuera, cómo con planta valerosa osara hollar mi alcázar do mi voz impera? Creedme, lady Cray; no hay en el mundo quien contraste el poder del rey Ricardo, que siempre en los combates ha sabido á favor de un denuedo sin segundo, triunfar de los rebeldes atrevido. Por eso gracias al señor entono; por eso... si...y en vuestro bien redunda, hoy intento ofrecer ante sus aras de mi amor y clemencia un vivo ejemplo. Quiero, si, revestido de indulgencia, que en vez de verter sangre rencoroso de Dios me acerque al sacrosanto templo adornado de un acto de clemencia: Y quiero, en fin, que vos y vuestra hija me debáis el placer y la existencia. Qué escucho! Ya lo dije. Hace un instante que juré en el peligro de la lucha no dejar ni un rebelde, que arrogante me recordara tan funesto dia; mas vuestra voz endulza mi coraje, y conmueve á la vez el alma mia. Por eso penetrar quise en la estancia que guarda á vuestra hija.... Solamente...? Acaso receláis? No, no; es certeza = 4 8 =
Ríe. Lad i. Ríe. La d i. Ríe. Lad i. Ríe. La d i. Ríe. To c e s . Ríe. Ladi. Y suponéis en mí...? Nueva vileza...! Lady Gray...! Olí! también hubo en un día y en Londres un tumulto poderoso; también en él, señor, fueron vencidos, y también, como siempre, el rey Ricardo juró vengarse cruel y rencoroso. Como hoy por libertar á mis dos hijos se alzaron denodados, y mi labio fué á suplicaros, rey, con agonia, y recuerdo también que con mi acento vuestra alma como hoy se conmovía. Me alejé confiada y sin recelo, y aquella misma ííoehe, en que tranquila para vuestra bondad, del alto cielo yo ansiaba el galardón, los hijos mios por vuestra voluntad, hombre malvado, bajo la diestra de verdugos crueles dejaron de existir. ¿Y ansiais ahora, como entonces clemente y bondadoso ver á mi hija..? ¡atras, rey asesino! ó para entrar adonde está amparada con mi muerte tendréis que abrir camino. (Al fin habrá que hacerlo). Tan resuelta el paso me negáis, que ya no insisto : pero pronto veré si es tan valiente la reina viuda, que impedir intenta del verdugo la entrada en ese cuarto cuando aquí ven^a á mi mandato atento, pues que jamás hipócrita y violento de sangre, cual pensáis, me encuentro harto. Podéis hacerlo: tu crueldad insana aqui tiene dos víctimas dispuestas. (Ya me cansa el fingir; pero á sus gritos pudieran acudir, y aun estorbarme que ejerza en Isabel mis crueles iras, y otro medio 110 encuentro...) Por vez última os juro respetarla: abridme paso. Antes tendreis, señor, que asesinarme. Pues sea, vive Dios! (Dentro.) Viva lord Richmond! viva el nuevo monarca! Qué oigo! Cielos! = 4 9 —
Me engañabas, infame! 01) Dios! No en vano en tu santa justicia confiaba! ¿Conque triunfante el nuevo soberano se proclama lord Richmond, y la suerte te hundió ya, vil Glocester? Ríe. No del todo, pues me permite aun con una muerte triunfante alzarme del inmundo lodo. ¿No veis, señora, que en la noche oscura entro oculto y armado en mi palacio, cuando piensan bajé á mi sepultura , y por dar á mis odios ancho espacio pretendo aun á pesar de esa arrogancia, de la mujer que en su prisión maciza hoy alza á su favor toda Inglaterra penetrar vengativo hasta la estancia, seguro que al salir de ella arrojado aunque perezca, moriré vengado? No comprendéis mi fin? Lad i. Sí, lo comprendo; mas no lo lograrás. = 5 0 = Ríe. Aunque el infierno se opusiera... Lad i. Socorro! R 'c - Yo sabría.... Apartad! (La aparta bruscamente.) La d i. Vil! Ríe. Triunfé! (Entra en el cuarto y cierra por dentro.) La d i. Ah! Hija mia!! ESCENA V. Lady Gh a y, B ucIungham , Morto n , despues Isabel y detrás Ricardo. Bucldngham, socorredla... Cielos! (.Dirigiéndose á ¡a puerta.) (Abriendo y saliendo despavorida.) Madre! Deteneos, lord Glocester. [Al rey que sale detrás de Isabel y poniéndole la espada al pecho.) [Soltando la daga sorprendido.) Ah! Lad i. Buck. Is a b . Buck. Ríe.
Buck. Mo r t . La d i. Is.u i . Buck. Mo r t. Buck. Mo r t . Ríe. Buck. Ríe. Buck. Ríe. Buck. Ríe. Buck. Ríe. Buck. Ríe. Buck. Ríe. Buck. i , ■ Ni un paso! (Cok mucha calma: siempre en la misma postura ) Venid, rema, señora. Lució el dia para todos de diclia: el soberano á las puertas de Borsvort os espera; yo hasta él os llevaré: firme y ufano hoy eleva triunfante su bandera, y con su esposa anhela su alta gloria partir dichoso.... Morton.... , S i, partamos. Buckingham... Muy en breve.... , Será el himno nacional nuestra seña. Está bien. Vamos. (Vanse.) ESCENA VI. BuckiN’GHAM ij R ica rd o. Y no hay un rayo para mí? [Con desesperación, viéndolos alejarse.) [Embainando su espada.) Partieron. Lord Glocester, tomad. (Cogiendo la daga que dejó caer y presentándo sela por el pomo.) Y á qué mi daga? Pues qué conservareis vuestra existencia ? Cómo ? Querreis vivir un solo dia? Buckingham! Comprender creí vuestro anhelo, porque esa fuera la esperanza mía. Conque solo la m uerte...? Es lo que os queda; eso manda no mas vuestro destino: fuisteis rey, y es mas noble por mi vida, que eviteis el trabajo á un asesino. Pero y si un medio...? No teneis ninguno. Leales aun habrá á mi causa adictos __ Los hay; teneis razón, y es necesario porque no rompa su lealtad la valla, = 5 1 =
Rrc. ÜLCk Ríe. Buck. Ríe. Buck. Ríe. Ruck. Ríe. Ruck. que os lloren m uerto, vuestro cuerpo hallando exánime en el campo de batalla. Plan horrible! A favor de las tinieblas, otro mas horroroso, aquí atraído meditabais: pues bien, justo es tal suerte cumplir, señor: há poco habéis querido que un cadáver se hallara en esta estancia y que estos muros vieran una muerte, y la verán: la vuestra. Oh! no Buckingham __ No me quitéis la vida, cuando tengo de encontrar aun leales la esperanza r y por lo tanto de lograr un día satisfacer mi anheio de venganza. Mas crímenes...? No, rey, llegó la hora para vuestra espiacion, arrepentios, porque pronto hasta el centro del averno vais á bajar por los mandatos míos. Lord Richmond, ya sin duda en este instante su marcha hácia estos muros encamina, y es preciso, señor, que cuando llegue, vuestro aliento fatal se haya estinguído de su estrella al fulgor que hoy ilumina. Aceptad vuestra daga. Y si me niego á darme muerte, ¿quién habrá villano que no tema manchar su infame diestra con la sangre real de un soberano? Quién? Pronto lo vereis __ (Hace una seña y salen los dos asesinos.) Dikson...! y Fores..!! Los mismos, gran señor, acostumbrados á verter sangre régia; ya hace tiempo cortaron á dos príncipes amados por vuestra voluntad la triste vida; hoy á mi antojo á un rey privarán ele ella , y su ambición, por Dios, será cumplida. Oh! pero esto es horrible, justo cielo! Custodiad esas puertas. Si oís el himno nacional de Inglaterra, y yo impasible hasta entonces mi orden 110 lie mudado, ese hombre... me entendéis...? Solo á ese precio salvareis vuestras vidas. Tiempo os queda. Un acero teneis que bien templado = 5 2 =
puede vuestra existencia brevemente cortar, si habéis valor: no les deis tiempo para cumplir mi encargo, y que impasible yo tenga que mirar vuestro tormento. La seña conocéis, pues es la misma que el pueblo ingles ha tiempo destinaba para salvar dos príncipes, la noche en que presente á la terrible escena, cerraste, rey, á los clementes gritos el labio criminal con alma fiera, y con ojos de júbilo radiantes viste, cruel, la escena aborrecida, cuando el alma tal vez de los verdugos llanto vertía á compasion movida. Evitad, lord Glocester, se renueve para ellos tal tormento. (Fase). ESCENA VIL R ica rd o , DiIsson y F o res. Es imposible! esto no es cierto, no. Sueño pesado, delirio de mi fiebre abrasadora es lo que así me ofusca: no es posible que donde yo reinaba no hace nn hora, que los mismos que yo juzgaba fieles, al favor de un rebelde cobijados coloquen en su sien verdes laureles, y á mí me humillen á la vez osados. Todo es sueño: mas no...! miro á mis plantas mi propia daga destinada ahora si he de evitar valiente la violencia de torpes asesinos que me amagan, á acabar ella misma mi existencia. Y lograrán su afan? Bien sabe el cielo que valor no me falta en este instante, para hundir este acero en mis entrañas con leal firmeza y varonil semblante. Mas dejar de reinar...? ir al sepulcro y dejar en las sienes mí corona del que me echa del trono, y no vengarme, y asegurarle el triunfo con mi muerte sin que medio me quede de salvarme...? Oh, tormento horrible! Yo era un noble