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Escritura y lenguaje en la novela de David Grossman "Véase: Amor"

Pérez Valverde, María Cristina

Abstract

Este trabajo analiza los conceptos de escritura y lenguaje en esta novela de David Grossman y los comparamos con las teorías de Platón y Nietzsche. Todo esto bajo la perspectiva de la dialéctica memoria-olvido que hay en Véase: amor.

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ESCRITURA Y LENGUAJE EN LA NOVELA DE DA VID GROSSMAN VÉASE: AMOR Writing and Language in David Grossman's See Under: Love MARÍA PÉREZ V AL VERDE BffiLID [0544-408X.(l997)46;87-101] Resumen: Este trabajo analiza los conceptos de escritura y lenguaje en esta novela de David Grossman y los comparamos con las teorías de Platón y Nietzsche. Todo esto bajo la perspectiva de la dialéctica memoria-olvido que hay en Véase: amor. Abstract: Tills article is an analysis of concepts of language and writing in David Grossman' s novel See Under:Love. These concepts are compared with the ideas of Plato and Nietzsche. All this under the perspective of memory-oblivion. Palabras clave: Crítica literaria. Hermeneutica. Literatura hebrea moderna. David Grossman. Key Words: Literary Criticism. Hermeneutics. Modero Hebrew Literature. David Grossman. *** «Realmente hay momentos en la vida de un individuo o de un pueblo en que el silencio implica una abyecta corrupción del lenguaje* (Amós Oz, Tocar el agua, tocar el viento*) Intentar ana1izar un texto literario siempre es una tarea difícil, pero lo es aún más cuando el texto es una de las obras señeras de cua1quier literatura nacional. En nuestro caso el objeto de estudio es la novela de David Grossman Véase: arrwr, que desde su aparición en 1986 causó un fuerte impacto en las letras israelíes provocando numerosos estudios que la abordaron desde diversos puntos de vista. Podríamos definirlos en terminología estructuralista como «descodificaciones» que intentarían explicar el relato grossmaniano. Véase: arrwr es una novela que trata el Holocausto desde la perspectiva de un niño cuyos padres, instalados en Israel, son sobrevivientes de los canipos nazis. Esta circunstancia va a condicionar su crecimiento convirtiéndolo en un hombre cuya memoria ha absorbido los recuerdos personales (hijo de sobrevivientes) junto a los recuerdos colectivos como individuo que ha vivido y vive inmerso �n una sociedad, la israelí, que ha pasado por cinco guerras en sus apenas cincuenta años de existencia. No obstante, decir que el libro Véase:Arrwr 88 MARÍA PÉREZ VALVERDE trata simplemente del Holocausto y de la influencia que éste tuvo en un hijo de supervivientes es decir muy poco o, más bien, ser inexactos. Agregar que, además, retrata a la sociedad israelí y sus problemas y el uso que hace de la fuerza militar, creemos que tampoco es suficiente. Por esto hemos optado por actuar de forma contraria al personaje borgiano de Pierre Menard cuya fidelidad al texto pasaba por la lectura literal de él, y nos hemos acercado a J. Derrida cuando en su ensayo <<La Farmacia de Platón» afirma que todas las interpretaciones de un texto son imprescindibles para su comprensión, a pesar de que como él mismo dice es imposible acceder a la significación total de un texto por dos causas. La primera, porque no hay lector tan erudito que domine absolutamente la arqueología de todas las significaciones que permita reconstruirlo. La segunda causa que impide la comprensión global es que cada lectura nueva que se hace de un texto vendría a añadir una capa más de significaciones sobre las ya existentes desde el momento de su escritura. Toda interpretación es, por eso, una tela que envuelve a la tela: la decisión de cada lectura regenera indefinidamente el tejido del texto y reserva siempre una sorpresa. De este modo la lectura de un texto en palabras de S. Wahnón debe ser <<totahnente consciente de que ella misma -y no sólo el textoestá instalada de lleno en el juego de la diferencia, es decir, en ese movimiento que hace posible la significación y que consiste en que cada elemento que aparece se relaciona con otra cosa y guarda en si la marca del elemento pasado, constituyéndose, pues, él mismo por esa misma relación con lo que no es él. Cada lectura está llena de "huellas", de "marcas" de lecturas pasadaS>> (1995:77). A pesar de las dificultades que Derrida esgrime para la comprensión de un texto, también argumenta que no hay otra manera de leer bien un texto. Según él, el objetivo de todo buen lector debería ser el reconstruir ese texto. Deseando poder llegar a ser ese <<buen lector» queremos contribuir a una mayor comprensión de Véase: amor aportando una nueva lectura en la que vamos a reflexionar sobre los conceptos de escritura y lenguaje que hemos encontrado en la novela de D. Grossman. Desde Heráclito y, más detenidamente, desde el Cratilo platónico, ya hallanws especulaciones sobre el lenguaje, aunque ha sido a partir de Nietzsche hasta nuestros días cuando se puede hablar de una verdadera obsesión acerca del <<lenguaje>> (Bloom, 1975:96). Es lo que se ha dado en llamar el <<giro lingüístico» de la filosofía que ha permitido que filósofos y teóricos de la literatura compartan con los escritores el asombro por el lenguaje (Wahnón, 1995:7). MEAH, sección Hebreo 46 (1997) 87-101 ESCRITURA Y LENGUAJE EN VÉASE: AMOR DE D. GROSSMAN 89 Pero nuestra atención no se va a centrar sólo en este tema sino, ya que la consideración sobre los planteamientos filosóficos en torno al lenguaje deriva forzosamente hacia el problema de la escritura, también hemos considerado oportuno tratar la cuestión del lenguaje escrito en Véase: amor. l. LA CUESTIÓN DE LA ESCRITURA EN VÉASE: AMOR. El tema de la escritura como soporte de la memoria lo vemos claramente y de forma muy desarrollada en la primera parte del relato, en la historia de Momik. Estos conceptos, escritura-memoria-olvido, conforman los pilares sobre los que se han ido formando las principales ideas acerca del lenguaje escrito. De hecho los textos en los que se han basado todas las reflexiones sobre la escritura tienen como punto de partida estos tres términos y pertenecen a dos tradiciones culturales distintas. Por un lado, el origen de la idea de escritura en la tradición judía hay que buscarlo en el texto bíblico, y por otro en las teorías de Platón, en el discurso Fedro. 1.1. La escritura en la tradiciones judía y griega: Según el estudio que ha realizado Sultana Wahnón en su obra Lenguaje y literatura (1995) entre estos textos hay claras diferencias. El Dios de la Biblia no sólo no rechaza la escritura, como lo hace Platón, sino que él mismo hace uso de ella. La escritura es esencial dentro del Pacto de Yhavé con su pueblo. Ese contrato entre Dios y el pueblo de Israel se va a rubricar a través del testimonio escrito. Ya en Éxodo 24,4 es Moisés el que escribe todo lo que Dios le había dicho sobre la Alianza, <<escribió, pues, Moisés todas las palabras de Yhavé>>. Y cuando va a recibir las Tablas de la Ley que han de guiar la vida del pueblo hebreo de igual modo se señala que <<después dijo Yhavé a Moisés: sube a la montaña y estáte allí. Y o te daré unas tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instruirlos>> (Ex 24, 12). Que la tradición bíblica no muestra reparo alguno hacia la escritura lo prueba también el que después de la destrucción de estas primera Tablas, Moisés recibe el encargo de volver a escribir unas nuevas con la que sellar el pacto: <<Después dijo Yhavé a Moisés: escribe estas palabras, a tenor de las cuales yo hago alianza contigo y con Israel>> (Ex 34,27). Moisés se convierte en el primer hombre dentro de la tradición bíblica que usa la escritura como medio de fijar y perpetuar el habla humana. Se comprueba que el Dios bíblico no pone objeción ninguna a este invento. Pero la escritura en la Biblia no es sólo un medio para fijar reglas o MEAH, sección Hebreo 46 (1997) 87-101 90 MARÍA PÉREZ VALVERDE legislación, se dibuja también como el único medio de transmitir a las generaciones venideras todo aquello de lo que no podrán ser testigos: «Entended hoy vosotros, a quienes hablo, y no a vuestros hijos. Estos no han conocido, ni han visto las lecciones de Yhavé ... los milagros y portentos que obró en medio del desierto... Grabad en vuestro corazón y en vuestra alma estas palabras que hoy os digo ... Escríbelas en los postes de tu casa y sobre tus puertas» (Deut 11, 2-20). Muy diferente es el caso de la escritura en Fedro, el diálogo que Platón dedicó al lenguaje escrito. En él el filósofo griego critica la letra escrita en cuanto sustento de la memoria y con ello de las experiencias humanas. Es al final del diálogo (274c ss) cuando Platón pone en boca de Sócrates el mito de Theuth y Thamus. El dios Theuth le presenta al rey Thamus el invento de la escritura como un conocimiento que «hará más sabios a los egipcios y aumentará su memoria. Pues se ha inventado como un remedio de la sabiduría y de la memoria» (275a). Este dios egipcio se nos aparece como el dios bíblico confiando a la escritura la memoria y la sabiduría del pueblo elegido. Pero a diferencia de Moisés, Thamus despreciará este invento «pues dará origen en las almas de quienes lo aprendan al olvido, por descuido del cultivo de la memoria, ya que los hombres, por culpa de su confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera, por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro, por su propio esfuerzo. Así que, no es un remedio para la memoria, sino para suscitar el recuerdo lo que es tu invento. Apariencia de sabiduría y no sabiduría verdadera» (275b). El rechazo que en esta parte de la narración platónica se hace de la escritura arranca de un interesante presupuesto: el cultivo de las letras dará origen al olvido. ¿Qué forma de olvido? Vivir para Platón es recordar. El conocimiento es anámmesis, pero el llenar la intimidad con recuerdos tiene que venir de la intimidad misma. Las letras traen el recuerdo desde fuera. El argumento en que se basa Platón parece radicado en esta exterioridad que aporta hechos, noticias, pero que carecen del profundo sustento de haber surgido desde el fondo mismo de la propia personalidad. Todo lo que no brota de este fondo es «apariencia de sabiduría y no sabiduría verdadera». O como declara Derrida en su famoso ensayo La Farmacia de Platón cuando lee las palabras de Thamus del siguiente modo: «en realidad, la escritura es esencialmente mala, exterior a la memoria, productora no de ciencia, sino de opinión; no de verdad, sino de apariencia» (pág. MEAH, sección Hebreo 46 (1997) 87-101 ESCRITURA Y LENGUAJE EN VÉASE: AMOR DE D. GROSSMAN 91 154); y el verdadero temor de Thamus es que la escritura perjudique a «la vida de la memoria• (pág. 157). 1.2. El concepto judfo y griego de la escritura en Véase:amor: En la primera de las cuatro partes de las que se compone el libro vemos la llegada a una casa de Jerusalén en el año 1959 de un anciano superviviente del Holocausto. Su irrupción provoca distintas reacciones en los miembros de la familia. En el matrimonio, que ha vivido el horror de los campos de exterminio, la presencia del abuelo Anshel desencadena angustia y desesperación ante la perspectiva de vivir con alguien que les recuerda con su sola presencia todo lo que dejaron en Europa. En cambio, para el hijo de la pareja, un niño de nueve años, este hecho supone el que se interrogue por aquello que sus padres no quieren recordar pero que para él es esencial, porque condiciona la vida cotidiana de la familia, del barrio, de la ciudad y del país. Esta nueva presencia provoca una crisis en la «enfermedad» de algunos de los que sobrevivieron al Holocausto: el deseo de no recordar. Los nazis no sólo mataron fisicamente, sino que en la mayoría de los que se salvaron produjeron una muerte emocional, cuyo síntoma más significativo es el OLVIDO. Es decir, lo que produce el abuelo se define sencillamente con una palabra: RECUERDO. Es en este sentido en el que debemos comprender todo lo que ocurre posteriormente en la novela. Lo que Grossman plasma es una lucha entre OLVIDO y MEMORIA. En esta contienda se entiende que Anshel cause efectos distintos: quejas y negativas a rememorar el pasado por parte de los padres de Momik, y a éste recuerdos de su reciente pasado que le va a suponer la primera pista para descubrir el remedio a la «amnesia» que cubre todo su mundo: «Aquel mismo día Momik bajó a investigar al almacén que había debajo de su casa... Allá está también todo el equipaje de la abuela Henni que ella se trajo de Allá. . . pero lo más importante era lo que había en el fondo del equipaje: un cuaderno con toda clase de cosas escritas en yidish por la abuela, una especie de memorias que había redactado cuando aún tenía memoria ... también una vez, mucho antes de que supiera leer, la abuela le enseñó una muy vieja página de periódico, en la que había un cuento que el hermano de la abuela Henni; este Anshel precisamente, había escrito unos cien años antes, y entonces mamá se enfadó con la abuela porque confundía al niño con cosas que pertenecían al pasado y que no era necesario recordar» (p�gs.13-14). MEAR, sección Hebreo 46 (1997) 87-101 92 MARÍA PÉREZ VALVERDE En efecto, en este párrafo se nos confirma esa idea de querer olvidar o más bien el miedo a recordar, pero llama la atención la emoción que produce en el niño el descubrimiento del cuento del abuelo. No es una historia que nos hable de aquello sobre lo que quiere saber Momik, simplemente es una aventura infantil en la que una pandilla de muchachos <<Los niños del corazón» van al rescate de los desamparados y oprimidos. Entonces ¿por qué los sentimientos de Momik se alteran ante ese descubrimiento? ¿Por qué es tan crucial ese relato? La respuesta la encontramos en la finalidad de esa aventura infantil; su misión es prestar auxilio a todo aquel que lo necesite. Esto es lo que actúa en Momik como si fuera una revelación. En el instante en que él lee el cuento comprende cuál es el papel que debe tener en su vida: ser un héroe que salve a sus seres queridos de las garras de la Bestia del Olvido. Con esta idea es con lo que podemos entender que: <<desde el momento en que comenzó a copiarlo en su Cuaderno de Espionaje, supo que era la historia más fascinante e interesante jamás escrita, y que la página despedía un olor milenario, ciertamente, y se parecía a una página del Libro de la Torah, y también las palabras eran como las del Libro de la Torah ... Momik sabía que esa página era de hecho el principio de todas las cosas y de todos los libros del mundo» (pág. 16). Momik piensa que es como la Torah, entre otras cosas porque, como ya hemos dicho, es un relato de una salvación. ¿Y que es la Torah, sino la historia de la salvación del pueblo de Dios? Momik se ve como un nuevo Moisés que reciba la misión de salvar a su pueblo de la esclavitud del silencio y el olvido (pág. 23). Lo que vemos en estos párrafos es el carácter fundamental de la <<escritura» que se nos revela en la novela de Grossman. Es el lenguaje escrito lo contrario del olvido, memoria frente a amnesia. Idea que no representa ninguna novedad respecto a lo que ya mencionamos que ha ido transmitiendo la tradición judía y que se remonta a la concepción que sobre la escritura nos dibuja el texto bíblico: el único medio de transmitir a las generaciones venideras todo aquello de lo que no podrán ser testigos (Deut. 11, 2-7). La escritura se convierte en depósito de la memoria histórica en el que es necesario conservar el recuerdo de los hechos que, a manera de Señales, pusieron de manifiesto la Presencia Invisible de Dios en los acontecimientos de la historia (Wahnón, 1995:28). Similar a un depósito se convierte el Cuaderno de Espionaje de Momik en el que va re-viviendo el mundo de Allá con los datos que logra recopilar en un primer momento de la MEAH, sección Hebreo 46 (1997) 87-101 ESCRITURA Y LENGUAJE EN VÉASE: AMOR DE D. GROSSMAN 93 Enciclopedia Judaica y posteriormente investigando en la biblioteca todo el material que sobre el Holocausto cae en sus manos. La preponderancia de lo escrito se manifiesta incluso con un detalle tan significativo como es el número que llevan impresos los que estuvieron en los campos de exterminio (pág. 24). El señalar estos datos en los que se confirma esta primacía de las fuentes escritas (la comparación del cuento con un texto de la Torah, el hábito de Momik de escribir en su cuaderno todo lo que le ocurría) aparentemente nos confirmaría que en esta primera parte de la novela son las fuentes escritas las mejores armas contra el OLVIDO y, por tanto, las mejores aliadas de la MEMORIA. Es decir, una total fidelidad a lo que propone la tradición judía respecto a la escritura. Pero se observa algo más; en la intención de Momik de reconstruir en el sótano de su casa ese mundo pasado se aleja de la concepción judía de la escritura y se acerca a la platónica. Para nuestro protagonista es obvio que, para que puedan volver a vivir, deben volver a recordar, y ese recuerdo tiene que provenir del interior de la persona, por eso su idea de enfrentar a sus seres queridos con ese recuerdo silenciado. Sólo basten las palabras de Momik cuando se refiere al número que tienen escrito en las muñecas y veremos que ya desde el principio del relato él sabe que la solución debe surgir del interior de las personas: «Después de eso, Momik intentó descifrar el código secreto que estaba escrito en el brazo del abuelo ... Esos números reahnente le abrumaban, porque no estaban escritos con pluma y no se iban ni con agua ni con saliva ... el número permanecía, y por ello Momik comenzó a pensar que quizás ese número no lo habían escrito desde fuera sino desde dentro>> (pág. 24). Los que lograron sobrevivir al Holocausto la memoria no la van a recuperar a través de un papel. Ellos no necesitan conocer mediante nada ni nadie lo que allí ocurrió. Lo sufrieron y no lo quieren recordar. Se han instalado en un olvido que Momik sabe que sólo puede remediar mediante la re-creación de lo olvidado, provocando que salga a la luz ese otro yo escondido por el miedo y el silencio. En todo esto subyace la idea de Platón de que la escritura trae el recuerdo desde fuera y de que el olvido se curará gracias a la medicina del recuerdo que nace de la misma intimidad (en este caso de las vivencias de los que sufrieron y fueron testigos del exterminio nazi). De ahí se puede entender, siguiendo nuevamente al filósofo griego, que Momik obtenga toda la información del mundo del País de Allá y de la Bestia Nazi a través de las letras, es decir, de una manera MEAH, sección Hebreo 46 (1997) 87-101 94 MARÍA PÉREZ VAL VERDE exterior: datos, noticias, fechas, hechos ... que le permiten reconstruir el escenario del miedo, pero que para él no dejan de _ser nada más que eso: información. Él no recuerda porque no lo ha vivido. Todo lo contrario de lo que le sucede al abuelo Anshel y sus amigos provenientes de Allá que sí pueden recordar (y de hecho lo hacen) porque sí lo han vivido. Sin embargo el episodio del sótano va a tener consecuencias imprevistas para Momik. Lo que él deseaba que ayudara a la liberación y vuelta a la vida del abuelo y sus amigos se va a convertir en una trampa para este niño. La recuperación de memoria que Momik buscaba va a suponer para él el deseo de olvidar. ¿Por qué sucede esto? Porque, a la vez que los supervivientes recuperan su memoria, Momik va sacando a la luz (recordando) todas las frustraciones que, gracias al silencio de los que le rodean, ha sufrido en su corta vida. Momik ha ido teniendo conocimiento de lo que sucedió en el País de Allá y con la Bestia Nazi a través de la lectura de las fuentes escritas. En palabras de Platón, ese saber vino desde el exterior de su intimidad. No llega a tener verdadera conciencia de todo el espanto del Holocausto hasta que no lo vive a través de las palabras y de las historias que comienzan a narrar el abuelo y sus amigos al recobrar la memoria, y conoce la verdad del miedo y las atrocidades en los ojos de aquellos a los quería salvar. Esta experiencia será «olvidada» por nuestro protagonista lo que le conllevará una muerte no corporal, pero sí espiritual al negarse a recordar lo que en ese sótano vivió: « ... y Momik que ya creía estar muerto o algo por el estilo, cerró los ojos ... mientras en su interior él se burlaba aún de ellos porque estaban tan dispuestos a perdonar. . . y en pie en medio del círculo, se dijo que la Bestia nunca podría atraparlo» (pág. 85). Él ya conocía cómo escapar de la Bestia: olvidando o mejor dicho, no recordando todo lo que puede producirle lo mismo que en el sótano. Para ello lo mejor es rodearse de un aura de insensibilidad que le permita lo que él desea: no recordar. En resumen podemos afirmar que en la idea que de escritura hallamos en este texto se nos revelan las argumentaciones que Platón esgrimía contra el lenguaje escrito: su exterioridad y el perjuicio que le ocasiona a la memoria. 2. LA CUESTIÓN DEL LENGUAJE EN VÉASE: AMOR. Es en la segunda parte del relato cuando al problema de la escritura se une una reflexión sobre el lenguaje en general. Lo realiza a través de la figura del escritor polaco Bruno Schulz, muerto en 1942, pero siempre con el dilema memoria-olvido como referente. MEAH, sección Hebreo 46 (1997) 87-101 ESCRITURA Y LENGUAJE EN VÉASE: AMOR DE D. GROSSMAN 95 Se vuelve a repetir la historia que ya aparecía en la primera parte. Al igual que le ocurrió a Momik con el relato del abuelo, ahora, cuando ya es adulto y convertido en escritor, es la obra de Schulz la que le va a indicar el camino para «recuperar la memoria». Hasta esta revelación él había crecido alimentando su odio y resentimiento hacia sus familiares y amigos por haberle hecho partícipe de una forma indirecta del Holocausto: "· .. Te hablé de él, y también de mí. Y de mi familia, y de lo que la Bestia les hizo sufrir. Te hablé del miedo. Y de mi abuelo, a quien no consigo hacer revivir, ni siquiera en una historia. Y también de mi incapacidad de comprender mi propia vida hasta que no conozca mi-vida-no-vivida Allá. Y te dije que Bruno era para mí un indicio: un indicio y una advertencia». (pág. 113). Ese temor a recordar le impide a Momik escribir el libro sobre el Holocausto que él desea: la historia que su abuelo le contó hace veinticinco años en el sótano de su casa y que se niega a recordar. Se conforma sólo con hacer una recopilación de datos que le permitan redactar una Enciclopedia del Holocausto para que la juventud no tenga que recrear o adivinarla en pesadillas (pág. 160). Sin embargo las personas de su entorno le insisten en su proyecto de escribir la historia del abuelo mostrándole las pautas que, aunque son dolorosas, debería seguir: "· ·· la tarde en que nos encontramos por primera vez, Ayalah me habló de la habitación blanca que debía encontrarse en uno de los corredores subterráneos del instituto Yad Vashem ... y aquella habitación blanca se formó del dolor. .. es un homenaje que hacen todos los libros que se ocupan del Holocausto, los hechos, los números concentrados allí, en Yad Vashem ... se trata simplemente del núcleo del reactor» (pág. 125). "··· la habitación blanca, me dijo, que era la piedra de toque para quien quiera escribir sobre el Holocausto ... me explicó que, desde hacía cuarenta años, la gente escribía sobre el Holocausto y seguiría haciéndolo pero lo que era seguro, era que estaban condenados al fracaso porque, si las demás tragedias pueden ser traducidas a la lengua familiar de la realidad, el Holocausto no puede serlo, a pesar de esa necesidad compulsiva de intentarlo e intentarlo» (pág. 127). En estos párrafos hay varias aspectos a señalar: MEAH, sección Hebreo 46 (1997) 87-101