Full text
Autor: PABLO A. COMPARADA VIZCAÍNO Tutora: Ana María Gallinal Moreno Departamento: ESCULTURA Y FORMACIÓN ARTÍSTICA Grupo: 11 Convocatoria: ORDINARIA Año: 2024 TFG Trabajo Fin de Grado NO HAY MAPA PARA ESTOS TERRITORIOS
TFG Trabajo Fin de Grado Título: NO HAY MAPA PARA ESTOS TERRITORIOS Autor: PABLO A. COMPARADA VIZCAÍNO Tutora: ANA MARÍA GALLINAL MORENO Departamento: ESCULTURA Y FORMACIÓN ARTÍSTICA Grupo: 11 Convocatoria: ORDINARIA Año: 2024
RESUMEN El presente trabajo indaga en las consecuencias que la alienación tecnológica actual tiene sobre la generación de nuevas narrativas colectivas emancipadoras, y profundiza en el papel de las formas de producción y resistencia artística periféricas como contraposición al arte/mercancía dominante, prestando principal atención en la construcción de la memoria colectiva a través de su encarnación en las identidades, los cuerpos y los territorios que estos habitan. No se busca plantear la complejidad de nuestra relación con la tecnología de forma tajante ni cerrada, pero tampoco partiremos de la ambigüedad, sino del hecho constatable de su efectiva capacidad alienante. Aun así, es pretensión invitar a reflexionar y confrontar las ideas que un tema tan complejo presenta, indagando en el alcance posible de las disciplinas artísticas y cómo estas se posicionan frente a las problemáticas y urgencias sociales y ambientales de nuestro presente.
ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ........................................................................................ 1 1.1. Estado de la cuestión ......................................................................... 1 1.2. Marco Teórico ...................................................................................... 1 1.3. Hipótesis ............................................................................................... 1 1.4. Objetivos ............................................................................................... 2 1.5. Metodología ......................................................................................... 2 2. TECNOLOGÍA Y MEMORIA COLECTIVA .................................................. 4 2.1. Al margen de la oralidad .................................................................... 4 2.2. Hacia una memoria sin “nosotres” .................................................. 5 2.3. La política de la distopía .................................................................... 7 3. ENCARNACIÓN DE LA MEMORIA EN EL CUERPO Y EL TERRITORIO .. 9 3.1. La historia y el fantasma de la identidad ....................................... 9 3.2. Disfunción, tecnología y fragmentos de identidad ................... 10 3.3. Nuestros tiempos, susurrando tensiones ................................... 12 4. DE ESTOS MAPAS, ESTAS PERIFERIAS ................................................ 15 4.1. La seducción histórica de la memoria .......................................... 15 4.2. La periferia artística y la urgencia del relato postnatural ....... 16 4.3. El refugio de la periferia .................................................................. 19 4.4. Performatividad a trozos ................................................................ 24 5. CONCLUSIONES ...................................................................................... 32 6. REFERENCIAS ......................................................................................... 34
1. Introducción 1 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Estado de la cuestión El presente trabajo pretende indagar en cómo la alienación tecnológica atenta contra el proceso de construcción de recuerdos, y cómo el tipo y la calidad de estos se ven empobrecidos a la hora de ser transcritos en memoria colectiva. Nos centraremos en la construcción de la memoria colectiva a través de su encarnación en las identidades, los cuerpos y los territorios que estos habitan. Cómo el dato frío, preciso y aditivo que aporta la tecnología informática afecta a la racionalización, tanto oral como escrita, que hasta ahora articulaba dicha transcripción. Mostraremos cómo ciertas disciplinas artísticas periféricas al mainstream se posicionan frente a las crisis sociales y ambientales de nuestro presente con narrativas que buscan la contestación y la transformación frente al mero arte mercancía. 1.2. Marco Teórico Nos encontramos en un momento histórico en el que, una vez superadas las industrias del entretenimiento, hemos entrado en una fase de alienación tecnológica, una suerte de guerra en donde el botín ya no es el convencimiento sobre las virtudes de tal o cual sistema de valores, sino simplemente la atención de nuestras emociones dentro de un marco muy concreto, el “hoypost-capitalista” (oxímoron distópico). 1.3. Hipótesis La hipótesis de la que parte el presente trabajo es que el carácter alienante de la tecnología daña la construcción de nuestra memoria colectiva, y por tanto influye negativamente en el desarrollo del nosotros, las identidades y las narrativas de futuro, en un momento crucial de crisis sistémica. Desde el terreno artístico, sólo con un arte vivo e indagador, que salga de los macrorrelatos impuestos desde la centralidad, y que asuma tanto el papel de líder como de gregario, se podrán generar nuevas narrativas. De lo contrario, solo nos quedarán preguntas del tipo ¿cómo actuar frente al dato, una vez este alcance la tan ansiada singularidad?, ¿servirán de algo nuestros recuerdos?, ¿qué alcance tendrá el constructo nosotros en una memoria “datificada”? Para estas preguntas ya tenemos respuestas, y todas son alienantes. Solo depende de nosotras generarnos otras.
1. Introducción 2 1.4. Objetivos El objetivo principal del presente trabajo es profundizar en las consecuencias de la alienación tecnológica sobre la construcción de la memoria e identidades colectivas, así como el papel del arte periférico en la generación de narrativas de futuro emancipadoras que contrapongan al relato distópico dominante. Como objetivos secundarios que nos ayuden a concretar el objetivo principal, el trabajo se plantea: - Indagar en las consecuencias que el uso acrítico de las herramientas tecnológicas produce en la percepción de nuestras realidades identitarias. - Analizar el papel del arte como reproductor cultural al servicio del poder dominante o como actor emancipador y transformador. - Investigar el desarrollo de propuestas periféricas concretas al margen del arte mainstream, que propongan no sólo un cambio de escala en su acción, sino también del yo por el nosotros. 1.5. Metodología Las cuestiones planteadas son muchas y las respuestas no pretenden tener como objetivo un carácter inaugural o de revisión sistemática, solo buscan hacer hincapié en la necesidad de transformar los principios que nos condujeron hasta esta realidad. Una realidad limítrofe con la distopía, negadora del futuro y, por tanto, contraria a la vida. Durante los dos primeros capítulos, el debate y la profundización sobre las consecuencias que el uso acrítico de las herramientas tecnológicas produce en nuestras vidas ha sido aportado mediante la revisión bibliográfica de los trabajos de una serie de teóricos como Neil Postman (2012, 2018) desde la sociología con su crítica sobre los medios, Eric Sadin (2018, 2022, 2024), Evgeny Morozov (2015), Francisco Martorell-Campos (2021) y Danna Haraguay (2019) con sus aportaciones sobre el alcance alienante del uso de la tecnología y la necesidad imperiosa de pensar para seguir con el problema, y así poder generar, conectar, tejer. También Byung Chul Han (2014a, 2014b, 2015, 2020) y Mark Fisher (2018) con sus concretos análisis sobre las consecuencias culturales y la urgencia del arte como herramientas de transformación social. A la hora de aproximarnos al entendimiento y el uso del recuerdo, la memoria y sus mecanismos, nos hemos apoyado en dos autores de reconocida autoridad, Paul Ricoeur (2010) y José María Ruiz-Vargas (2023), y en el Trabajo Fin de Máster de María Gómez-Tirado (2016), que nos arrojan luz sobre un tema de tan frágil construcción.
1. Introducción 3 Y ya aterrizando en el terreno artístico, las manos que nos han ayudado a cerrar el círculo sobre este trabajo han sido las de William Deresiewicz (2021) y Lewis Hyde (2021) con sus análisis de qué es ser artista hoy, Joan Fontcuberta (2016) y su preciso análisis de la imagen, y Paul Ardenne (2022) con su aterrizaje en firme sobre un hacer artístico integral y de escala humana que atienda siempre a la construcción de utopías como horizonte. Además, a lo largo del manuscrito hemos ido incorporando una serie de preguntas que ofician como hilo conductor del trabajo. Son preguntas que se integran a modo de desplegable, una especie de guía (siempre incompleta, claro) que nos irán conduciendo por el desquiciado presente, un presente acelerado, a la vez que hipnótico y dramáticamente repetitivo. Mediante el aporte y análisis de las distintas fuentes bibliográficas ya mencionadas se pretende dar respuesta a dichas preguntas. Las imágenes que acompañan a los dos primeros capítulos funcionan a modo de énfasis o ejemplo que refuerce lo expresado. En el tercer capítulo se incorporan algunas iniciativas del panorama artístico actual que se mueven fuera del arte mainstream y que pueden oficiar de estrategias y contrapunto para futuras narrativas. Estas propuestas, apenas unas líneas dentro de la geografía total, buscan ejemplificar las distintas estrategias llevadas a cabo hoy día. Una multitud de escenarios en donde el arte se incorpora como un elemento más dentro de los espacios/el territorio a habitar. Como cierre de este último capítulo se incorpora la obra que constituye el proyecto fin de carrera y que acompaña este trabajo personal, con su descripción técnica, recursos, medios y lenguajes empleados. Una síntesis metafórica que busca expresar todo lo descrito con anterioridad, encarnando desde lo performativo, con líneas simples, espacios cerrados y mensajes claros.
2. Tecnología y memoria colectiva 4 2. TECNOLOGÍA Y MEMORIA COLECTIVA 2.1. Al margen de la oralidad Nos encontramos en un mundo totalmente diferente al que habitaron nuestros padres y abuelos (frase hecha), en donde la modernidad, aún cuestionada, seguía construyendo la subjetividad cultural necesaria para sostener sus valores. Esta afirmación cobra todo su significado cuando reparamos en la relación que mantenemos con la tecnología. Un terreno en donde el cambio de paradigmas propuestos con cada nuevo hito tecnológico expone todas las tensiones y contradicciones, nuevas y heredadas, que el sistema económico, político y social fue y es capaz de generar. Pensamos, dado el alcance omnipresente mostrado hasta ahora por la tecnología en todos los ámbitos de nuestra existencia, que debemos afrontar el hecho sin relativismos y con una rotunda respuesta; sí, la tecnología modifica y transversaliza todos los ámbitos de nuestra existencia afectando nuestra forma de ver y de hacer (Morozov, 2015). Estamos transitando por un presente de orden tecnológico, marcado por principios post/meta/proto o ultramodernos que nos indagan constantemente sobre la necesidad urgente de replantear la idea que tenemos de futuro, aunque insistentemente los valores que acompañan a dicho orden no estén por la labor de esta indagación. Las relaciones humanas siempre se han visto influenciadas por la impronta tecnológica, pero nunca como en nuestra época se presta tan poca atención, indiferencia y hasta desprecio a sus efectos indeseables, que se ven evidenciados día a día por la inaplazable problemática relacionada con los límites del planeta y de quienes lo habitan. La realidad actual nos muestra incapaces de seguir el ritmo de los avances tecnológicos, fundamentalmente en la forma en que se nos presentan los mismos. La inteligencia artificial (IA), junto con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), son el complemento necesario para que los escenarios tecnológicos, por más irracionales que se nos presenten, sean el límite de acción de lo posible, nuestro imaginario venturoso e inapelable. Nuestro cerebro se encuentra desbordado y haciendo malabares para preservar cierta funcionalidad y la adaptabilidad a ciegas se ha transformado en su ansiada meta. Como respuesta a este conflicto, las soluciones auspiciadas por el sistema proto capitalista actual y su mantra asociado al progreso tecnológico hablan más de posibilidades farmacológicas o de implantología que de analizar si el proceso es o no es asumible. Una muestra de esto es el proyecto auspiciado por Elon Musk, que desarrolla interfaces de comunicación cerebro-ordenador, buscando una comunicación directa mediante implantes, primero entre un cerebro mejorado y un dispositivo externo, y luego entre los propios cerebros y los dispositivos (Neuralink, s. f.). La complejidad que los usos tecnológicos presentan escapa al orden social, y es siempre llevada al plano individual, alimentando a base de consignas
2. Tecnología y memoria colectiva 5 positivistas y meritocráticas, la necesidad de vernos como incipientes creadores, marcas, datos, con el ánimo siempre dispuesto para la conquista de las grandes plataformas globales (Deresiewicz, 2021). Ante esta realidad, la construcción del presente se ve disociada del pasado y la perspectiva de futuro casi anulada. Consideramos la memoria individual como la unidad mínima para la construcción de un relato histórico, entendiendo, además, que hablar de memoria es hablar de recuerdos, de olvidos y de tiempo. El recuerdo establece los límites en la memoria, demarca los tiempos y los hechos como archivos en un infinito fichero en el que almacenar los detalles de toda una vida […] El recuerdo es plural y la memoria singular; los recuerdos serían las piezas del puzle (la memoria), la cual parte de una realidad objetiva, pero que acaba transformándose según las experiencias (Gómez-Tirado, 2016, pp. 56). Por lo tanto, los recuerdos son la parte, el detalle; y la memoria es el todo, el conjunto. Sus relaciones no solo son simbióticas, sino también germinales (Haraway, 2019). Entendemos la memoria colectiva como órgano vivo, más atado a las necesidades adaptativas del sentimiento individual, que está sujeto siempre a una constante revisión y análisis, además de a una necesaria disposición al olvido, indispensable cara b que moldea su existencia (Ruiz-Vargas, 2023), y no a la casi anulación que supone la mera acumulación de datos, que propiciará la construcción de un edificio granito (el bigdata) del cual solo sacar e instrumentalizar valores pétreos. 2.2. Hacia una memoria sin “nosotres” Todo movimiento artístico, historiográficamente hablando, puede ser definido como la representación histórica de la memoria colectiva. Sus objetos e imágenes nos hablaban, alegóricamente o no, siempre anclados a una realidad, generalmente una realidad relacionada con valores próximos al poder y las clases acomodadas, con la visión derivada que estas mantenían con el resto de los órdenes que conformaban la vida (Figura 1). El discurso de la historia, tanto el generado desde la oficialidad como el revisionista, hasta no hace mucho, garantizaba cierta credibilidad y otorgaba relativa estabilidad al pasado, moldeando así la vida cultural y social de las personas; pero desde hace un tiempo a esta parte, el pasado no opera de igual manera en el presente. Aunque la cantidad de medios disponibles para realizar esta tarea nunca fueron tantos ni tan accesibles, la realidad es que nunca
3. Encarnación de la memoria en el cuerpo y el territorio 12 tan ajetreada acumulación de sucesos, en un acto de travestida adaptabilidad, no pueden más que esconderse tras distraídos actos de funambulismo, más aún cuando lo que se tambalea y degrada no es ya nuestra cultura sino el medio en donde se desarrolla la misma, la Vida. 3.3. Nuestros tiempos, susurrando tensiones Aun así, ¿estamos viviendo tiempos postmodernos, biopolíticos, rizomáticos, bioéticos, transhumanos, posthumanos, todos, ninguno? Entran aquí estos conceptos porque resulta curioso que, aun cuando todos responderíamos a las preguntas planteadas con un más que probable refrito vacío del ideario modernista, con una alta dosis de individualismo, tecno-cientificismo y música de autoayuda de fondo, lo cierto es que no contamos con los suficientes elementos como para poder dar unas respuestas que atiendan la integridad de la pregunta planteada. Resumiendo, podríamos afirmar que nos hemos dejado arrastrar por un sistema capitalista, armado hasta los dientes para seducir, a la vez que no solucionamos las tensiones propias del cambio de la modernidad al refrito actual. Y, para complicar aún más las cosas y hacer más profunda la distracción, nos adentramos con bombo y platillo en una nueva era auspiciada por el devenir tecnológico, que no hace otra cosa que incentivar la voracidad del leviatán. Este es el caso expresado en la obra “Tecnocoloso© entre nos” (Figura 3), que nace de la reinterpretación del cuadro “El coloso” de Francisco de Goya. En ella conviven dos lenguajes; el primero que expresa una visión atomizada, fragmentada y difusa del conjunto, generada a través de la seriación y yuxtaposición de imágenes, y el segundo, como copia de una sección del cuadro original, esta vez realizada con grafito en vez de óleo. El original de Goya expresa la relación existente entre dos visiones del mundo, la modernidad, con los nuevos valores liberales, abriéndose paso sin ningún tipo de miramiento sobre las viejas cosmovisiones medievales. Dando por buena esta interpretación, en mi obra trasladé la confrontación al tiempo actual, en donde los valores de la modernidad son superados por conceptos y valores propios del siglo XXI. En ambas obras, se asiste a un cambio de escenarios, de paradigmas en los órdenes económico, político y social; lo conocido está en crisis y rara vez funciona. El Tecnocoloso es colocado en dirección contraria al original. Ya no se confronta y se impone a un pasado obstinado y arcaico; hoy en día, el Coloso es el obstinado pasado, y su lucha, aunque perdida, se orienta hacia el frente, hacia el futuro. Ya no arrasa aldeas y pueblos con ilustrados objetivos; ahora, avanza por anchas avenidas bajo la atenta mirada de gigantes rascacielos de cemento y cristal, ante los cuales, atónito pero decidido, observa la imponente tormenta de datos que en realidad es. El nuevo coloso, imponente, sofisticado y seductor, ya no es materia, cuerpo, carne, es una metáfora de esta, una implacable y voraz metáfora que se alimenta de susurros y humo, mucho humo.
3. Encarnación de la memoria en el cuerpo y el territorio 13 Figura 3. Tecnocoloso© entre nos (Comparada, 2023). Papel de impresión, papel de arroz japonés, impresión laser, acrílico, grafito, rotuladores y tintas, sobre caja de luz (128 x 86 cm).
3. Encarnación de la memoria en el cuerpo y el territorio 14 Frente a este panorama de frenética incertidumbre, nos podemos posicionar en el lugar que queramos respecto a la disfuncionalidad estética vigente, ahí descansa nuestro albedrío hoy, pero esa disfuncionalidad solo recrea el presente, no construye pasado, y el futuro queda como muleta que opera solo para reafirmar el estilo de vida elegido. Se habita en un hoy constante (sin pasado, presente, ni futuro), un sitio en donde la tiranía de la emoción ilumina el abismo, pero ante la cual no mostramos la más mínima responsabilidad (Sadin, 2018). Ahí reside la fragmentación del individuo, la célula mínima del nosotros, en la desintegración de lo que es y el éxito ensordecedor de lo aparente. ¿Qué será del artista en esta época de falso control, de viralización de lo intrascendente, será de albacea de la memoria, obrero de los cuerpos, guardián de los espacios/territorios, o será solo un oportunista más que sepa gestionar y transformar los datos en entretenimiento? (Deresiewicz, 2021). Pero, aun a sabiendas de lo dicho anteriormente, no debemos olvidar que nuestra subsistencia siempre será posible dentro de un marco que la contenga, un espacio que limite y valide nuestra fuerza creativa. Si este marco, que contiene y corrobora, se ve sobrepasado hasta el punto de desaparecer, con él también desaparecerá todo atisbo de construcción de un futuro, de un nosotros. Por eso entendemos imprescindible que todo lo hasta aquí expuesto se desarrolle dentro del marco de la relación del ser humano con la naturaleza, entendiendo a esta en un marco mucho más amplio que el de la visión utilitarista heredada y arraigada hoy día. Ya superamos el hecho de estar frente a un medio ambiente manoseado, maltratado y en constante intervención, cuyo resultado es una “necesaria” y justificada domesticación, alterando procesos a los cuales, ilusoriamente, encontraremos arreglo en un siempre hipotético y triunfal futuro. También asumimos cuáles han sido los mecanismos propuestos para adaptarnos a esta realidad, enmascarar la percepción colectiva del constructo naturaleza/cultura, con una dialéctica asentada en la idealización y el desconocimiento, que proyecta una realidad distorsionada, sumamente contradictoria y antagonizada del ser humano y el medio, donde se presentan a modo estanco tanto lo natural como lo cultural, estableciendo una relación entre ellos verticalista y siempre funcional al sistema sociopolíticodepredador en el que ciegamente nos insertamos (Haraway, 2019). En los tiempos que corren, con las consecuencias directas de nuestras acciones explotándonos en la cara, cabría preguntarse si hay lugar para otros relatos respecto a la relación que mantenemos con la tecnología, miradas nuevas que nos desvinculen de los paradigmas incompletos y reduccionistas que nos han traído hasta aquí, para dejar de ser, como sugería Thoreau (2019) en su libro Walden, hace ya 170 años, herramientas de nuestras propias herramientas. O, por el contrario, esta relación se agota en la escisión de la tecnología del espectro humano, dejando al margen cualquier posible control efectivo y democrático sobre su uso y, con ello, dejando de ser medio para transformarse en un fin, entrando así en una definitiva etapa trans/posthumana.
4. De estos mapas, estas periferias 15 4. DE ESTOS MAPAS, ESTAS PERIFERIAS 4.1. La seducción histórica de la memoria A la hora de hablar de futuro, de tecnología y arte, ya no recurrimos a artistas futuristas, o a literatos como Asimov, Bradbury o Clarke, por citar algunos. Nada nos impide recurrir a ellos claro, bucear en sus métodos e historias; aun así, el primer impulso que nos nace es mirar el hoy. Activar la memoria se está transformando en un recurso incómodo; el instante pasado se ve enterrado en una maraña de datos y emociones generada por dispositivos que incentivan su descarte, haciendo de los referentes históricos anacronismos, solo palabras en formatos de aburrida gestión. Por eso, si hay un género hoy en el cual respaldarse en busca de referencias para abordar cualquier tema, ese es el cyberpunk y sus apéndices. Es impactante y seductor, tanto en temática como en imágenes, y ya sabemos que estas últimas, aupadas por la IA y las TIC, son el generador de emociones más eficaz hasta ahora conocido, además de tener la capacidad de reducir, modificar y fragmentar hasta la más sólida de las temáticas, pudiendo incluso llegar al extremo de negarlas. En este sentido, el ejemplo más flagrante es ver cómo se niegan los hechos históricos más recientes, cómo se miente y se retuercen los relatos, generando una realidad paralela; desde España a Argentina o Israel, no importa el lugar, país o continente, lo importante es reescribir la historia para adecuarla al interés del momento, sean estos relatos una dictadura, un genocidio, represión, expolios o hasta el robo de bebés. Todo funciona, todo sirve a los propósitos, el género plantó la distopía en la puerta de nuestra casa, la sospecha más amarga en nuestro día a día. Expone nuestros temores y deseos a la vez que los naturaliza, propone con hábil imaginario, de manera natural y casi adictiva, lo inevitable. Repetir que el horizonte tecnológico puede ser el trampolín hacia un nuevo amanecer como especie, o que será el clavo definitivo que cierre nuestro cajón, poco aporta, siendo las discusiones en este tono claramente funcionales al sistema. Mientras no salgamos de este simple antagonismo, no repararemos que esa realidad distópica que nos presenta se sostiene solo en el macrorrelato, pero no así en lo micro, en las necesidades adaptativas del sentimiento individual, el espacio de juego estará casi perdido. Un pájaro y un dron pueden elevarse, los dos vuelan y luego vuelven a aterrizar, pero la destreza demostrada por el ave, tanto en la tierra como en el cielo, nunca podrá ser equivalente a la del dron, ya que esta es inherente a la forma de vida ave y no a la acumulación de datos llamada dron (Coccia, 2021). Esta metáfora debería resonarnos lo suficiente como para no dejar en manos de algoritmos el futuro de nuestra memoria, ya que, sino, la calidad de los espacios que habitan nuestros cuerpos se verá degradada hasta límites irreversibles y el discurso distópico que nos viene proponiendo recurrentemente el cine, la literatura y todo el mainstream cultural durante
4. De estos mapas, estas periferias 16 las últimas cuatro décadas pasará de mero entretenimiento a ser la firme realidad. Una realidad que, en verdad, es distópica ya para millones de personas en el mundo actual. Nietzsche decía que “Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible” (Nietzsche, 2012, pp. 79). Con lo cual podríamos deducir que es en los significantes de las cosas convertidas en metáforas, en los usos dados a ellas, en sus olvidos y ocurrencias, y no en la acumulación de datos, en donde reside la verdadera inteligencia. Lo que hoy es, mañana deja de serlo y es suplantado, reformulado u olvidado. La memoria, como albacea de dichas verdades, sigue este proceso en constante evolución, siendo el artista su principal y más fiable valedor, ya que, sin una sólida memoria, el artista ve reducida su actividad a la realización de inocuos decorados. Los artistas son expertos en conciencia sensorial. Por eso puede parecer que están ‘adelantados a su tiempo’. En realidad, sucede que solo ellos tienen los recursos y la temeridad suficiente para vivir en contacto inmediato con el entorno de su época (Fisher, 2018, pp. 56). 4.2. La periferia artística y la urgencia del relato postnatural Parece una rueda de mil rayos (o dos) girando sin parar, sin comienzo y sin fin. El conocimiento mismo, vamos. El arte, como productor de subjetividad, mantiene relaciones directas con aspectos políticos, económicos y tecnológicos, que se retroalimentan entre sí de forma permanente, dando forma a las sociedades. Estas relaciones no se plantean simétricas sino, por el contrario, desiguales, ya que en ellas se manifiestan de manera constante voluntades y relaciones de poder. Desde los conceptos planteados en la década del 50 por Adorno y Horkheimer (2018) en su obra “Dialéctica de la Ilustración”, pasando por Lyotard (1989), Fisher (2018), o Han (2014a), entre otros pensadores, se expone el hecho de la peligrosidad, docilidad e inocuidad que la subordinación constante del arte a los designios de la industria y el sistema de mercado proyecta sobre la sociedad. En el panorama del arte actual, las producciones que no se insertan en la lógica de las industrias del entretenimiento dominantes son o bien absorbidas por estas o expulsadas a un espacio periférico y de menor impacto subjetivo que las del establishment, el cual presta poca atención al por qué, el para qué, o al cómo. Consideramos que es aquí, en esta aparente contradicción del sistema, en donde se encuentra el único resquicio para incidir en una acción artística que busque la promoción de nuevos valores, en donde la relación del sujeto con el medio no se vea mediada solo por la mercancía.
4. De estos mapas, estas periferias 17 En el atlas que muestra la Figura 4 proponemos derivas relacionadas con la política y el arte, algunas coordenadas y consecuencias. Como todo recorrido, siempre es parcial e incompleto, empapándose en este caso de una fuerte influencia filosófica dentro del marco de la política, que da como resultado dos vertientes bien definidas; una acorde al correlato masivo y oficial y la otra con posturas más disidentes y periféricas. En la parte enmarcada en verde se encuentra el área de interés específico al que se abona el presente trabajo: las estrategias propuestas desde el arte para generar nuevas narrativas de futuro. Quizás la principal peculiaridad de la época actual radique en que, por primera vez en la historia, nos vemos confrontados a una realidad en donde los límites del planeta son claros y evidentes. Los paradigmas, hasta ahora incuestionables, relacionados con el progreso, se ven interpelados por movimientos sociales como el feminismo, el ecologismo, el antirracismo, entre otros, y sus interseccionalidades, lo que hace imposible seguir anclados en las categorías anteriores. Las nuevas categorizaciones tienen sus necesidades y correlatos en el panorama artístico, hay una fuerte energía juvenil que busca y necesita indagar en aspectos relacionados con las identidades y en cómo se van a poder plasmar y desarrollar en el contexto del big data, a tenor del fugaz e Figura 4. Atlas de investigación sobre arte, política y filosofía (Comparada, 2023).
4. De estos mapas, estas periferias 18 impersonal vínculo que este genera. Un tema capital presentado de forma recurrente es el de la propiedad intelectual de las obras en la era de la IA. Aun compartiendo inquietud al respecto, consideramos que esta postura es claramente funcional al sistema y tiene un componente transformador muy escaso, ya que promueve, construye y afianza solo individualidad, exponiendo e incentivando en el artista su deseo de marca como meta principal. También hemos identificado otro grupo, aunque muchas veces coinciden, que se preocupa por la relación que mantienen el arte con el medio, el espacio, el afuera digamos. Como se habrá sospechado, consideramos la memoria, piedra angular de la construcción de estas relaciones, porque, aunque nos limitemos a contemplar un espejo, los reflejos de este solo encontrarán pleno sentido fuera, en el otro. Es ahí cuando la identidad pasa a ser un valor constructivo y adquiere un significado más amplio. ¿Qué es la identidad, sino esas goteras caprichosas que dan sentido al conjunto? En este significado más amplio, las propuestas artísticas generadas hacen efectiva la necesidad de construir espacios y diálogos en relación con el otro, no solo desde la identidad individual, sino desde la activación del accionar político del nosotras, de lo colectivo, entendiendo, además, que marca una línea de actuación confrontativa a la aplastante difusión del mercado del entretenimiento (Haraway, 2019). Son propuestas que dan trascendencia a las formas de habitar el territorio, a la relación con nuestros cuerpos y los cuerpos ajenos, rescatando y resignificando el papel de la memoria en el proceso, e incluyendo el carácter identitario más que resaltándolo. Aquí queremos citar y adoptar como propio el concepto de lo postnatural propuesto en el Seminario Eco? Trans? Techno? Cyber? Queer? Black? Hydro? Xeno? Feminisms, impartido por el Instituto de Estudios Postnaturales (IPS), en Madrid entre octubre y noviembre del año 2023. La intrincada maraña posnatural en la que vivimos se compone de una multitud de hilos infinitamente enredados que chocan e interactúan, señalando el hecho de que la "naturaleza" se ha convertido progresivamente en una inmensa reserva de recursos para las sociedades humanas globalizadas; en muchos casos, sin atención a su finitud y escasez. La idea de la Tierra como una "madre anónima" (que algunos autodenominados "ecofeminismos" mantienen acríticamente) está intrínsecamente ligada a la concepción de la naturaleza y las mujeres como fuentes de reproducción y riquezas indefinidamente explotables y ha llevado a colisionar con los límites ecológicos reales de nuestro planeta. Esta imprudencia, esta negligencia, ha provocado la "intrusión de Gaia", es decir, la respuesta brutalmente implacable del sistema Tierra a estas y otras violencias, que nos obliga a afrontar otro tipo de finitud: la de un "nosotros" y un "mundo" aún por definir (Eco?, 2023).
4. De estos mapas, estas periferias 19 4.3. El refugio de la periferia En la actualidad, las propuestas artísticas alejadas de los focos mediáticos son mayoría. Aunque pocas veces buscan posicionarse en ese terreno, llamémoslo periférico, y solo aspiran a ingresar a ese selecto grupo llamado mainstream, es justamente en esas periferias en donde encuentran su desarrollo y desde donde se suelen propiciar las condiciones para que surjan experiencias con potencial transformador. Aunque la producción artística se expone de múltiples maneras, presentaremos aquí algunas propuestas que despiertan nuestro interés, a la vez que ofician como inspiración para futuros proyectos. A continuación, comenzamos mencionando los proyectos artísticos desarrolladas solo con tecnologías informáticas, de artistas como Joanie Lemercier (Rennes, 1982) con sus impresionantes instalaciones inmersivas que recrean digitalmente a la naturaleza (Figura 5), generando un diálogo entre el mundo virtual y real, que nos interpela sobre lo sublime y a la vez frágil de la naturaleza en la era del Antropoceno (Studio Joanie Lemercier, s. f.). Sus obras siguen la tradición de pioneros del arte tecnológico, como el grupo Computer Technique Group (CTG) del Japón de los años 60 (Electronic Arts Intermix: CTG, s. f.), y llevan a cuestionarse, desde la creación artística, hasta qué punto la tecnología atenta contra los intereses humanos bien sea para instaurar un sistema de producción, consumo e incentivación en masa o bien para acelerar el extractivismo, la modificación y la destrucción del planeta. También, y fundamentalmente desde lo urbano, se generan múltiples propuestas, tanto individuales como colectivas. Acciones como las de Ron Finley, el jardinero del gueto, antiguo diseñador de moda que defiende que el acceso a una alimentación saludable es un derecho básico y aboga por colonizar todo espacio disponible para producir dichos alimentos (The Ron Finley Project, s. f.). Sus diseños de jardines hortícolas en Los Ángeles cuestionan y politizan sobre el sistema de producción alimentaria, impulsándonos a tomar conciencia sobre un tema capital para nuestra subsistencia y desarrollo. Figura 5. Exposición “Paisajes de luz” de Joanie Lemercier en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid en 2021.
4. De estos mapas, estas periferias 20 Localmente, podemos destacar iniciativas como la de Blanca Sotos, en Madrid, y sus múltiples propuestas editoriales, de carácter estrictamente no comercial, abocadas a la difusión, almacenamiento y archivado de publicaciones que promuevan la creatividad como vía de acción transformativa (Blanca Sotos, 2020) (Figura 6). Dialogando con el territorio, tanto rural como urbano, enmarcamos el trabajo de Lucía Loren, con sus instalaciones e intervenciones al aire libre, tanto en el campo como en la ciudad, que transmiten la poética de la habitabilidad en cada una de sus obras (Lucía Loren, s. f.). El bosque hueco es un claro ejemplo de ello (El bosque hueco, s. f.) (Figura 6). Quisiéramos destacar también la producción artística de Lawrence Abu Hamdan, un joven artista jordano que, con su obra, nos habla de los efectos perniciosos que la geopolítica impulsada desde los centros de poder tiene en la intimidad de las personas (Lawrence Abu Hamdan, s. f.). Utiliza para sus fines artísticos un formato poco habitual, pero con un amplio potencial. En sus instalaciones y performances el sonido es el elemento que termina dando coherencia y forma al mensaje propuesto. El sonido como parte inseparable del recuerdo, generador a su vez de una nueva visión, es una idea seductora y con amplias posibilidades. Esto llevado a otros terrenos nos habla de la integración de vivencias, la observación, la escucha, los recuerdos, etc., nunca vistos como fenómenos atomizados, sino integrados en constante enredo, punto este en donde los medios se disuelvan en favor de los contenedores para, ahí sí, adquirir sus justas dimensiones. En las grietas, fugas, goteras que surgen de esta conjunción está la riqueza que hará que los distintos prismas que utilicemos para intentar descifrarlas también adquieran significado. Figura 6. Afiches informativos sobre exposiciones y actividades de la artista Lucía Loren (izquierda), el colectivo Campo Adentro (centro) y la archivista Blanca Soto (derecha).
4. De estos mapas, estas periferias 21 Ya en la producción artística grupal, destacar al Colectivo Ayllu, con acciones (Figura 7) que desafían nuestras estructuras sociales, económicas y políticas, incidiendo en cómo el vocabulario empleado en nuestro imaginario construye y condiciona nuestra memoria, suponiendo una resistencia a la heteronormatividad de un sistema racista y colonial (colectivoayllu1492, s. f.). O el colectivo Campo Adentro, una propuesta colaborativa que abarca arte, territorio y cambio social, e incorpora el arte contemporáneo en el mundo rural, conectándolo con el resto de las realidades que conforman estos espacios (Inland, s. f.) (Figura 6). Estas dos últimas propuestas son solo un ejemplo de iniciativas colectivas que se desarrollan por todo el país, generando además redes afines en otros países y continentes. Tiene un lugar destacado como referente en mis trabajos el Instituto de Estudios Postnaturales (Institute for Postnatural Studies, IPS), con sede en Madrid (Institute for Postnatural Studies, s. f.). Se trata de un centro de experimentación artística que busca generar pensamiento crítico desde la exploración y problematización de la postnaturaleza como marco para la creación artística contemporánea, a través de formatos experimentales de intercambio y producción de conocimiento abierto, reuniendo para ello a artistas e investigadores preocupados por la crisis ecológica. Entre ellos, Coral Morphologic, una plataforma creada en 2007 por el biólogo marino Colin Foord y el músico JD McKay, que combina ciencia y arte para documentar la problemática de los arrecifes de coral de los malecones de Miami, buscando Figura 7. Acción “Devuélvannos el oro” en el Museo de América de Madrid (Colectivo Ayllu, 2018).
4. De estos mapas, estas periferias 28 Figura 13. No hay mapa para estos territorios (Comparada, 2024). Vistas de la parte superior: caja de metacrilato (30x30x30cm) con 12 cajas de metacrilato de distintos tamaños, glasspack, yeso y ceras.
4. De estos mapas, estas periferias 29 Figura 14. Detalles de la fragmentación del molde de la mano en cajas de metacrilato.
4. De estos mapas, estas periferias 30 Esta obra puede presentarse sola, o unida a un acto performativo, en el cual se expondrían las preguntas generadas durante el transcurso de la investigación, que forman el esqueleto básico del trabajo, a la vez que se irían incorporando grabaciones yuxtapuestas con relatos/lecturas del propio manuscrito del TFG. La idea de la performance es que la incorporación de las grabaciones actúe como cortina de sonidos, generando en el espectador la sensación de presenciar un acto en el cual no se puede descifrar lo expuesto. El fin de la incorporación del sonido redondea la metáfora sobre el estado actual de nuestras comunicaciones, mostrando el impedimento consciente de no poder verdaderamente escucharnos. Con lo cual se evidencian dos cosas, la imposibilidad de escucha y que la construcción de un mañana queda en manos del “ver”, conjugando así un futuro en donde la fragmentación deriva en axioma. Como cierre, me gustaría compilar estas preguntas que a lo largo del presente manuscrito he ido generando y que han terminado oficiando de hilo conductor, de mapa, del escrito. De hecho, una vez leído el texto se pueden tomar cada una de las preguntas y solo con ellas intuir cuál es el desarrollo del trabajo. El texto está estructurado de forma tal que podríamos intercambiar bloques, o empezar desde cualquiera de ellos y, aun así, seguir su contenido. Partiendo de la pregunta: ¿qué pasará cuando la transcripción de esta memoria sea aportada por un inequívoco e indiferente algoritmo? Se empiezan a reunir intuiciones que nos desembocan en que: ¿no es descabellado preguntarnos si estamos frente a una posible inutilización de la memoria individual? Y este supuesto nos remite irremediablemente a plantearnos el dilema que la siguiente pregunta plantea: ¿acaso será útil una memoria en diálogo con una historia que no nos reclame? Este inquietante supuesto lleva a otro más inquietante aún: ¿cómo afrontar la posibilidad de que se afirme que tu pasado no ha sido posible? Y si es esta última posibilidad la que abre la puerta al siguiente supuesto, ¿Qué sucede cuando lo disfuncional se convierte en estilo de vida? La desconfianza en el hoy ya es palpable en cualquier lector y la tecnología, con la IA a la cabeza, un fenómeno a cuestionar que nos lleva, además, a preguntarnos: ¿estamos viviendo tiempos postmodernos, biopolíticos, rizomáticos, bioéticos, transhumanos, todos, ninguno? Ante este panorama de incertidumbre, quizás la única alternativa es preguntarnos por nuestros propios deseos y existencia: ¿qué será del artista en esta época de falso control, de viralización de lo intrascendente, será de albacea de la memoria, obrero de los cuerpos, guardián de los
4. De estos mapas, estas periferias 31 espacios/territorios, o será solo un oportunista más que sepa gestionar y transformar los datos en entretenimiento? A continuación, cabría preguntarse si hay cabida para el desarrollo de nuestras identidades porque: ¿qué es la identidad, sino esas goteras caprichosas que dan sentido al conjunto? A parte, qué hacer, qué arte se puede intentar en los marcos actuales, marcos que proponen la acción capitalista casi como un accionar celestial, expulsando la utopía (paradójicamente) a la inutilidad … entonces ¿cuál es el valor de un artista en una no ya consolidada sociedad de consumo, sino en una nueva a interiorizar: en una sociedad del post-consumo? Esta última pregunta tal vez sea la más difícil de responder y quizás también esté hecha para que no lo sea o, parafraseando al escritor uruguayo Eduardo Galeano, que a la vez parafrasea al director de cine argentino Fernando Birri, la respuesta quizás sea la utopía, que se mueve a cada paso que damos, como lo hace el horizonte, como una invitación a transformar desde el accionar. Solo nos queda posicionarnos y respondernos ¿a favor de qué estamos?
5. Conclusiones 32 5. CONCLUSIONES La revisión crítica de la bibliografía consultada nos permite confirmar la hipótesis de partida, el carácter alienante de la tecnología, su influencia negativa sobre la construcción de la memoria e identidades colectivas, y sobre la generación de narrativas de futuro emancipadoras que contrapongan el relato distópico imperante en un contexto de crisis sistémica. La joven historia del arte está marcada por los medios de producción técnicos y sociales, tanto en lo material como en lo intelectual. Este proceso se ha ido profundizando desde la Revolución Industrial y, fundamentalmente, a partir del siglo XX. Pero es en nuestros días, días de fiesta aparente y rosas virtuales, en donde la resaca productivista reclama su presencia y expone las contradicciones propias de un sistema que busca acallar su conciencia a base de somníferos a la carta, mientras grita frenéticamente las bondades del sálvese quien pueda a una pantalla de ridículas dimensiones. A la vez que millones de personas, con recursos limitados, cuentan con herramientas que les permiten desarrollar su potencial creativo, las industrias del espectáculo discuten y abogan por enmarcar las consecuencias morales y éticas que tal nivel de participación pueda tener, propiciando una subjetividad cultural que contenga cualquier posible desviación. Cabría volver a preguntarse entonces cuál es la funcionalidad que se le reclama al arte, y si esta funcionalidad es producto de su idealización o de su concreta posibilidad. El valor transformativo del arte es parte de su mítico pedigrí, pero ¿cuál es el valor de un artista en una no ya consolidada sociedad de consumo, sino en una nueva a interiorizar: una sociedad del post-consumo? A partir del análisis de las contribuciones aportadas tanto por los autores consultados, como por las propuestas de arte periférico seleccionadas y por el propio proceso de desarrollo de la obra final, podemos concluir lo siguiente: La IA, el último eslogan que se grita locamente desde las pasarelas del progreso tecnológico, es una realidad ante la que no cabe solo la aceptación o el rechazo, la preocupación o la alegría. La simple postura de la negación o el júbilo frente a su presencia genera unidad, sí, pero por un breve lapso. Solo con surgir la pregunta crucial de ¿a favor de qué estamos y por qué?, la citada unidad pierde su fuerza, dispersándose para luego desintegrarse, o lo que es lo mismo, integrarse. Es imperioso, dadas las urgencias que se nos presentan a futuro, gestionar con auténtica frialdad la omnipresencia de la IA, analizar sus potencialidades y mostrar un estado de atención plena ante la evidente deriva totalitaria que alberga en sus genes. El potencial democratizante que alguna vez pretendió el horizonte tecnológico, desde sus inicios allá por la mitad del siglo pasado, se encuentra herido de muerte en algún
5. Conclusiones 33 “solarizado” disquete. La ventana distópica y apocalíptica del ciberpunk lleva abierta hace algún tiempo, no casualmente hace más de 40 años, cuando todo empezaba a ser buenaventura y montañas de plástico. Ante la deriva totalitaria en el sistema-mundo actual, es paradójico ver cómo la tecnología es capaz de ofrecer una amplia variedad de posibilidades emancipatorias en el plano individual e identitario, a la vez que anula los mecanismos que harían útil esa emancipación. Sin embargo, mientras refuerza la constante individualista, también tiene el potencial de rescatar del rincón de la penitencia al constructo nosotros. Múltiples propuestas artísticas se desarrollan alejadas del mantra ultraliberal y promueven regresar a lo social desde territorios y cuerpos concretos periféricos, alejados de la centralidad, a practicar una feroz oposición a toda postura relativista en relación con lo que nos embiste. Se presenta como alternativa posible (y urgente) la vuelta a observar y resignificar lo común, a hacer del empoderamiento la alternativa principal a la competencia, a la ansiada, vacía y falsa diferenciación del mercado. Es en la supervivencia del nosotros, de lo colectivo, donde está el resquicio por donde se librará la lucha por la memoria de todos, por unas identidades sanas e integradas en contextos vivibles, en donde se podrán sostener nuevos proyectos emancipatorios o, por el contrario, en donde la apabullante maquinaria de la distracción tecnológica impondrá sus principios y nos empujará definitivamente al margen de la historia. En el plano prospectivo, mi trabajo me brindó la posibilidad de agendar múltiples asuntos a tratar. La memoria, puede ser un terreno inagotable, pero siguiendo la senda de lo colectivo, siendo inmigrante, de un país con desaparecidos en su memoria, que vive en otro con un debe al respecto amplio y profundo, seguir profundizando en él me resulta un paso lógico y necesario. También el tema identitario plantea futuribles excavaciones. El modo en que se plantea la identidad, cómo se la vacía de principios, haciendo muchas veces de la pose (necesaria) su principio de unidad, dejando de lado todos los múltiples aspectos que conforman una identidad fuerte y sana: ideología, conocimiento, contexto, trabajo, clase social, género, religión, etc. y las necesarias interseccionalidades que todas ellas producen. En definitiva, memoria e identidad, dos temas tratados en este trabajo como satélites orbitando alrededor del tema principal, la alienación tecnológica, son aspectos en los que sería necesario seguir profundizando desde una perspectiva colectiva y transformadora. Concluyendo, solo desde la construcción de narrativas colectivas periféricas y emancipadoras veo posible encontrar un sentido real a esta entelequia que nos seduce (gatopardismo en bucle) con cambiarlo todo para que todo siga igual. Como artista creo firmemente que uno de los grandes desafíos que se nos presenta es contribuir a la ardua tarea de transformar el relato alienante actual en un horizonte de utopías.
6. Referencias 34 6. REFERENCIAS A Green Jade Lake. (s. f.). Institute for Postnatural Studies. Recuperado 30 de abril de 2024, de https://www.instituteforpostnaturalstudies.org/research/un-lago-dejade-verde/ Adorno, T. W., y Horkheimer, M. (2018). Dialéctica de la Ilustración: Fragmentos filosóficos (Primera reimpresión). Ed. Trotta. Ardenne, P. (2022). Un arte ecológico: Creación plástica y antropoceno. Ed. Adriana Hidalgo. Aristóteles. (1993). Parva Naturalia. Alianza Editoral. Barthes, R. (2020). La cámara lúcida: Nota sobre la fotografía. Ed. Paidós. Blanca Sotos. (2020, agosto 11). http://marcablanca.press/blanca-sotos/ Coccia, E. (2021). Metamorfosis: La fascinante continuidad de la vida. Ed. Siruela. Colectivoayllu1492. (s. f.). Recuperado 30 de abril de 2024, de https://www.instagram.com/colectivo_ayllu/ Coral Morphologic. (s. f.). Recuperado 30 de abril de 2024, de https://www.coralmorphologic.com/ Deresiewicz, W. (2021). La muerte del artista: Cómo los creadores luchan por sobrevivir en la era de los billonarios y la tecnología. Ed. Capitán Swing Libros. Eco? Trans? Techno? Cyber? Queer? Black? Hydro? Xeno? Feminisms. (2023). Institute for Postnatural Studies. https://www.instituteforpostnaturalstudies.org/studies/xenofeminisms/ El bosque hueco. (s. f.). Recuperado 30 de abril de 2024, de https://www.lucialoren.com/index.php/intervenciones/item/15 Electronic Arts Intermix: CTG. (s. f.). Recuperado 30 de abril de 2024, de https://www.eai.org/artists/ctg-computer-technique-group/titles Fisher, M. (2018). Realismo capitalista: ¿no hay alternativa? Ed. Caja Negra. Fontcuberta, J. (2016). La furia de las imágenes: Notas sobre la postfotografía. Ed. Galaxia Gutenberg. Gómez-Tirado, M. (2016). La poética de la memoria: Sobre la ontología del recuerdo, la imagen y la poesía [Trabajo Fin de Máster, Universidad de Sevilla]. http://hdl.handle.net/11441/55549 Han, B. C. (2014a). La agonía del Eros. Ed. Herder. Han, B. C. (2014b). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Ed. Herder. Han, B. C. (2015). La salvación de lo bello. Ed. Herder.
6. Referencias 35 Han, B. C. (2020). La desaparición de los rituales: Una topología del presente. Ed. Herder. Haraway, D. (2019). Seguir con el problema: Generar parentesco en el Chthuluceno. Ed. Consonni. Hyde, L. (2021). El don: El espíritu creativo frente al mercantilismo. Ed. Sexto Piso. Inland. (s. f.). Recuperado 30 de abril de 2024, de https://inland.org/es/ Institute for Postnatural Studies. (s. f.). Institute for Postnatural Studies. Recuperado 30 de abril de 2024, de https://www.instituteforpostnaturalstudies.org/ Lawrence Abu Hamdan. (s. f.). Lawrence Abu Hamdan. Recuperado 30 de abril de 2024, de http://lawrenceabuhamdan.com Lucía Loren. (s. f.). Recuperado 30 de abril de 2024, de https://www.lucialoren.com Lyotard, J. F. (1989). La condición postmoderna: Informe sobre el saber. Ed. Cátedra. Marcuse, H. (2016). El hombre unidimensional. Ed. Ariel. Martorell Campos, F. (2021). Contra la distopía: La cara B de un género de masas. Ed. La Caja Books. Miau Fanzara. (s. f.). miaufanzara-2016. Recuperado 30 de abril de 2024, de https://miau32.wixsite.com/miaufanzara-2016 Morozov, E. (2015). La locura del solucionismo tecnológico. Ed. Katz. Neuralink. (s. f.). Neuralink. Recuperado 30 de abril de 2024, de https://neuralink.com/?202308049001 Nietzsche, F. (2012). Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y otros fragmentos de filosofía del conocimiento. Ed. Tecnos. Postman, N. (2012). Divertirse hasta morir: El discurso público en la era del «show business». Ed. La Tempestad. Postman, N. (2018). Tecnópolis: La rendición de la cultura a la tecnología. Ed. El Salmón. Puebla de la Sierra. (s. f.). Recuperado 30 de abril de 2024, de https://puebladelasierra.es/turismo/que-hacer-y-visitar/ Ricoeur, P. (2010). La memoria, la historia, el olvido. Ed. Trotta. Ruiz-Vargas, J. M. (2023). La memoria y la vida: Somos lo que recordamos. Ed. Debate. Sadin, E. (2018). La humanidad aumentada: La administración digital del mundo. Ed. Caja Negra. Sadin, E. (2022). La era del individuo tirano: El fin de un mundo común. Ed. Caja Negra. Sadin, E. (2024). La vida espectral: Pensar la era del metaverso y las inteligencias artificiales generativas. Ed. Caja Negra.
6. Referencias 36 Soufi, D. (2023, diciembre 29). Tras amputarse dedos y extirparse las orejas, Black Alien abandona su modificación corporal. El País. https://elpais.com/icon/2023-12-29/tras-amputarse-dedos-yextirparse-las-orejas-black-alien-abandona-su-modificacioncorporal.html Studio Joanie Lemercier. (s. f.). Studio Joanie Lemercier. Recuperado 30 de abril de 2024, de https://joanielemercier.com/ The Ron Finley Project. (s. f.). Ron Finley Project. Recuperado 30 de abril de 2024, de https://ronfinley.com/ Thoreau, H. D. (2019). Walden. Ed. Errata Naturae.