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Notas perdidas : rimas

Arnaldo, A.

Abstract

Rúst.

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B13LI0TECA HOSPiÍAi GRANADA NJ Sa!a: _______ ------------L. — Fstanfe: 2 * .. — ¿ — Sk UJ JN un en 'vi 00 <£> "f *• O < ;" ^ - v — NJ _ ^ UJ un en vj 00 eo NJ o f t l W > NOTAS PERDIDAS. POR D. ‘ ARNALDO, GRANADA. fsap. y lib. de D. José López Guevara, Calle de Mesones, mlm. 17. •1878 ■ \ NOTAS PERDIDAS. POR D. ‘ ARN ALDO, GRANADA. íaip. y lib. de D. José López GuevaraCalle de Mesones, núm17, •1878 i iüííAji^aaa!), UvmWmelvoA Ari 6),<,OA?/tlAiGOA PRÓLOGO.—DEDICATORIA. (^^aNCíUE el origen de las rimas no se pierde en la noclie de los tiempos, como lian dado en decir algunos traductores de novelas, sin embai’go bien sabéis amigos mios, que no está fuera de discusión el lugar y la época de su nacimiento. Mr. de Chateaubriand, cree encontrar entrambos datos sobre la cuna de la poesía romántica, bajo la nublada atmósfera de la In glaterra, al subir Jaime I al trono de los Estuardos. En este supuesto, la tertulia literaria, que por este tiempo ce lebraba sus periódicas reuniones en la taberna de la Sirena en Friday-Stret y de la que formaban parte Skapeare, Beaumont, Fletchet y Donne, debería ser, á no dudar, la fuente del nuevo género, toda vez que sintetizaba las eminencias más notables del Archi piélago. Por el contrario Madame Stael atribuye á la patria del pensa miento el germen de la poesía romántica, y por lo tanto de este género de producciones, haciendo recaer sobre Goette y Schiller el láuro de su patrimonio, y la gloria de su propagación. Esta opinión parece ser la más acertada, confirmándola el sentir común de todas las naciones, al calificar con el nombre de Alemanas aquellas poesías de cortas dimensiones y de índole prin cipalmente filosófica (caraetéres esenciales de las Rimas). Yo, aunque menos erudito que los gefes de esas dos escuelas, no dudo tampoco en emitir mi liumilde parecer, dejando á un lado tan sábias congeturas y diciendo, que la Rima, en cuanto la considera mos como composición poética, al par que la poesía romántica de la que es especie y en la cual se inspira, ha nacido siempre del sen timiento íntimo al través del desarrollo natural y progresivo de la vida de los pueblos. Los siglos, en su desenvolvimiento intelectual y moral, nos han ido presentando diversas fases, de que siempre se ha hecho eco la literatura. Así, cada género corresponde á su época respectiva, pasada la cual, queda sólo como monumento de estudio. El Bernardo y la Cristiad a llenaron por completo las as piraciones de su siglo: hoy son muy pocos los que dedican dos vela das á la lectura de Hojeda y de Valbuena. Vivimos al galope, y casi nos parecen interminables las 1600 octavas, en que viene á encerrar Ercilla su poema: y es, que el carácter distintivo de nuestra época, como ha dicho un sabio aca démico, es estar de prisa. Tal lo han entendido Heine y Lord Byron, Guette y Schiller, al dar á luz sus elegantes Rimas. La copa del r e y de T ule de Guette, y Amor y Mu erte de Uhlan; Juana la Gran adina de Víctor Hugo y el Encélalo de Longfellow; La m ariposa de Lamartine y El a r pa de Byron, pue den citarse como modelos acabados. En Espaila las han cultivado genios como el Duque de Rivas, Becquer y Ruiz' Toro, y en el dia las producen con grande éxito Enci-so Nuñez, Giménez Verdejo y Giménez Campaña, jóvenes de reputado mérito y gloria de nuestra literatura clásica. Por lo que toca á las de la edición presente, nada valen; no obstante yo creo, que habiendo nacido entre vosotros, á vosotros os las debo dedicar. Aceptadlas pues, con la beneirolencia á que aspira vuestro me jor amigo, i l a B ^ oteC a O 0P ^do ^ d e G ra n a d a » U n i v e r s a { m a \o - n tn e mor,a N Ó h í ^ f É m m A s . Vibraciones del alma, dulces ecos de mi empolvada lira, Que vagais en los libres elementos de la creación divina; Vosotros que nacisteis de mi pecho, Como del campo la dorada espiga, Alegres, en las horas del insomnio, Terribles, en las horas de mi vida: Sed desdé hoy mi libro de memorias, Volveos hácia mí, rima por rima, Como vuelve á su nido de año á año la sabia golondrina. Haced que á su Beatriz se torne el Dante, Que Romeo no olvide á su Rosina, Que el Tasso se conmueva ante Leonora, Que Ovidio se complazca en su Corina; Y si es verdad, que del recuerdo al hálito florece la poesía Yo aprenderé vuestros sentidos cánticos, Desde el seno infeliz de mi desdicha. i _ ÁGRI M AS. ¿Dónde estáis? Responded, lágrimas mias-,. En que un tiempo flotó mi inesperiencia, Para ver de encontrar entre sus olas Un dulce puerto á mis enormes penas. ¿Dónde estáis? ¿No me oís? ¡También vosotras; Me habéis aban donado á la inclemencia? ¡Ah triste corazón, cuán pobre eres Ni aun el recurso de llorar te queda!! REMITIENDO UN LIRRO DE VERSOS. Me pides unos versos, toma un libro, en sus insulsas lineasEstá envuelta mi historia, el inocente poema de mi vida. En él encontrarás burla del viento algunas florecillas... No tengas compasión, que ingratas pueden clavarte sus espinas. ¡¡HIPÓCRITA!! Una vez me miró, y pensé en el cielo. Mas ha vuelto á mirarme de soslayo Y si antes ereíla un bello arcángel Iloy la juzgo otro cosa, que me callo. Por eso en adelante no me estraña. Tras unos ojos de azabache ó garzos Ver un infierno terrenal completo con fraguas y con diablos. — 13— A PEDRO A. ZAMORA. Dios... y tan sólo Dios... Eso es lo estable, Poder, alcurnia, ilustración, dinero, Todo rueda hacia el caos, hacia la nada, • Todo es vano, versátil, deletéreo... El aura popular... esa mentira, Esa dulce ilusión, no es más que un sueño. Un leve soplo, que en el aire vaga, Débil arista, que arrebata el viento. Á COHCHÁ ÜR ÁTEGUL Cuentan que buscando lirios Una niña sumergióse En el fondo de un remanzo, Donde sufrió mil horrores. ¡Ay Concha tenlo presente Lo mismo son ciertos goces! Tienen el fondo de cieno Y están cubiertos con flores. SIN FÉ. ¿Visteis alguno al bruto desbocado, Hinchada la nariz, las crines sueltas, Arrasar cuantas flores á su paso tendió la primavera? Pues lo mismo sucede con el hombre, Que de abismo en abismo se despeña, Persistiendo en cruzar sin te y sin alma los campos de la idea. — 14— Á ADELAIDA GASSET. Ya se ve, las mujeres sois así... Casi siempre juzgáis por apariencias, Feliz, llamas al hombre que sonrie Sin saber, que esa risa es su careta. Pero dices que ignoras mis desvelos, Que no adivinas mi dolor, mis penas, Que no comprendes mi perpétuo duelo... ¡Ah! ¡Quiera Dios, que nunca lo comprendas! Á MARÍA DEL CORAL. Según doy en discurrir Sobre el amor, niña mia, Prohibírtelo debería, Puesto que amar es sufrir. Pero no: ama y adora Como el ambiente á la flor, Que una niña sin amor Es una flor inodora. A CLOTILDE MENDOZA. Cual la límpida luz, que en lontananza Sus esplendentes rayos tornasola Así vienes á ser; tú, la esperanza De nuestra escena clásica española. No temas por lo tanto; abanza, abanza Á ceñirte del genio la aureola, Sabiendo como sabes, que en tí tiene Sus más dulces encantos Melpoméne. — 15— i m m M z m . Pues que en valde ofrecí perlas á puercos Y espinas recogí, si planté nardos, Franqueza ingenuidad ¡ya estáis de sobra! iSimilia similibus curantur! Tu corazón, ya sabes la consigna, No me vendas infiel, porque te arranco De la cárcel moral, que te aprisiona, Y te arrojo á los piés de mi caballo. Á U N A M U L A T A . Todos venimos de Adan;.. No te aflijas Bernabela, Si el sol tostó tu semblante, Del desierto en las arenas. Sé de Dios, que es lo que importa* Lo demás no te dé pena, que entre las blancas, hay blanca, Que tiene el alma más negra... EN DN CEMENTERIO. Á tu vista ¡oh mansión del desengaño! Arrobado en tu lóbrego misterio, Se me ocurre una idea... ¡simil extraño! ¡La mujer es también un cementerio..! Mágica tumba, de implacable nombre; Donde por suerte de la vil fortuna, Sus bellas ilusiones pierde el hombre Sin tregua á su dolor, una por una. 16— 31 DE DICIEMBRE. Con la cerviz agoviada, Presa de miles vestiglos, Hoy baja el año su grada. Para volver á la nada, Donde reposan los siglos. Tras sus inmensos girones Llévase un alma sujeta, Se lleva mis afecciones, Mis doradas ilusiones Y mis sueños de poeta. En cambio sus muertas horas Me dejan cual otros años, Inquietudes, y demoras, Algunas canas'íraidoras, Y unos pocos desengaños. -¡VERSITAKLO 1 OBRAS DE ARNALDO. Jorge de Saint-Denis, páginas biográfieo-novelescas; un tomo en 4.°, 8 reales. Notas pe rd id a s, colección de rimas, 2 rs. EN PRENSA. El Celam de Leila, legendario morisco. Bazar de Momo, poesías jocosas. PRÓXIMAS Á PUBLICARSE. Berta, boceto de comedia, original en un acto y en verso; y La Criada de D. Cosme, disparate cómico; también original en un acto y en verso. Estas obras se hallan de venta en Granada, librería Españo la de D. José López Guevara; en Priego de Córdoba, casa del di rector del periódico La Am istad, y en Córdoba, redacción del Ma g ist e rio , Santa Marta, 12.