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Atila : drama lírico en un prólogo y tres actos / poesía de Temístocle Solera ; música de Giuseppe Verdi ; traducido del italiano por Ramón Sanchez

Solera, Temistocle

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ATI L A. HJEJ WS5T ÍPiaOSi®©® 'S1 SISSl® ÜO'K’Oig» POESÍA DE TEMÍSTOCLES SOLERA. MUSICA DE GIUSEPPE VERDI. TRADUCIDO DEL ITALIANO POR RAMON SANCHEZ. CARÁCAS. IMPRENTA DE MARIANO DE BMCEÍÍO. ATILA, rei do los I EZIO, general romai ODABELLA, liija d FORESTO, caballer ULDIÍTO, joven bre LEONE, viejo roma Jefes, Eei y soldados Hérules, Turingos, Suev blo, hombres y mujeres d en traje guerrero, oficiales y niños de Roma, ermitaü Durante el prólogo, 1 las lagunas Adriáticas; 1 mediados del siglo quinto ro— w - Er idos, E Puelilea vi enes — y en - a, á a » g u ra e nr t o . . m A mediados del siglo V invadió Atila, Rei de los hunos, la península italiana y destruyó completamente la ciudad de Aquilea. En esta catástrofe murió el Señor de ella, asesinado por los bárbaros. Su hija Odabella fué salvada por Uldino, joven bretón esclavo de Atila, á quien se la presentó como tributo. Enamórase el rei de aquella joven y la lleva consigo hasta las inmediaciones de Roma, en donde establece su cam pamento, é intima rendición á Valentiniano III, Emperador de los romanos. Foresto, amante de Odabella, luego que sabe que esta se hallaba en poder del feroz Atila, arrostra todo li naje de peligros y penetra en el campamento enemigo en traje bárbaro, en donde se descubre á su querida. En esta entrevista revela él los celos de que se hallaba poseído; la otra protesta ser fiel á su pasión; y ambos conciertan la destrucción del azote de los pueblos. La ocasion no tarda en presentarse. Una numerosa comitiva de ancianos, vírgenes y niños, presidida por León, excita á Atila á nombre de Roma á respetar el suelo de los dioses. Recuerda entonces haber oído en sueño igual excitación. Ezio, General del campamen to romano, que á poca distancia se encontraba, recibe orden de proponer una tregua al Rei de los hunos, quien se antici pa á enviarle una comision con proposiciones de paz. Foresto que iba en ella, descubre á Ezio sus proyectos y le pone de su parte. El General romano llega con su séquito al campa mento de Atila, en donde se prepara un magnífico convite. Al beber Atila en una copa que recibe de manos de Uldino, adviértele Odabella que estaba envenenado. Busca el Rei el objeto de su venganza, y Foresto se presenta. Su amante entonces se arroga el poder de castigar al culpable. Miéntras tanto Atila procede á celebrar sus bodas con Odabella; y Ezio se prepara á caer sobre el enemigo y destruirlo. Odabella huye del tálamo de Atila y este la persigue hasta el lugar en que la joven se habia reunido con los suyos. En este momento los romanos asaltan el campamento de los bárbaros. Su Rei roconoce entonces la traición, é inmediata mente recibe la muerte de las propias manos de Odabella. o a l _______ i ATILA, rei de los Hunos. EZIO, general romano. ODABELLA, liija del señor de Aquilea. FORESTO, caballero aquiles. ULDINO, joven bretón, esclavo de Atila. LEONE, viejo romano. Jefes, Rei y soldados, Hunos, Gépidas, Ostrogodos, Hérules, Turingos, Suevos, Druidas, Sacerdotisas, Pue blo, liombres y mujeres de Aquilea, vírgenes de Aquilea en traje guerrero, oficiales y soldados romanos, vírgenes y niños de Roma, ermitaños, esclavos. Durante el prólogo, la escena pasa en Aquilea y en las lagunas Adriáticas; los tres actos, cerca de Roma, á mediados del siglo quinto. R - 2 1- 'io'h A R G U M E N T O . A mediados del siglo V invadió Atila, Rei de los hunos, la península italiana y destruyó completamente la ciudad de Aquilea. En esta catástrofe murió el Señor de ella, asesinado por los bárbaros. Su hija Odabella fué salvada por Uldino, jóven bretón esclavo de Atila, á quien se la presentó como tributo. Enamórase el rei de aquella jóven y la lleva consigo hasta las inmediaciones de Roma, en donde establece su cam pamento, é intima rendición á Yalentiniano III, Emperador do los romanos. Foresto, amante de Odabella, luego que sabe que esta se hallaba en poder del feroz Atila, arrostra todo li naje de peligros y penetra en el campamento enemigo en traje bárbaro, en donde se descubre á su querida. En esta entrevista revela él los celos de que se hallaba poseído; la otra protesta ser fiel á su pasión; y ambos conciertan la destrucción del azote de los pueblos. La ocasion no tarda en presentarse. Una numerosa comitiva de ancianos, vírgenes y niños, presidida por León, excita á Atila á nombre de Roma á respetar el suelo de los dioses. Recuerda entonces haber oído en sueño igual excitación. Ezio, General del campamen to romano, que á poca distancia se encontraba, recibe orden de proponer una tregua al Rei de los hunos, quien se antici pa á enviarle una comisíon con proposiciones de paz. Foresto que iba en ella, descubre á Ezio sus proyectos y le pone de su parte. El General romano llega con su séquito al campa mento de Atila, en donde se prepara un magnífico convite. Al beber Atila en una copa que recibe de manos de Uldino, adviértele Odabella que estaba envenenado. Busca el Rei el objeto de su venganza, y Foresto se presenta. Su amante entonces se arroga el poder de castigar al culpable. Miéntras tanto Atila procede á celebrar sus bodas con Odabella; y Ezio se prepara á caer sobre el enemigo y destruirlo. Odabella huye del tálamo de Atila y este la persigue hasta el lugar en que la jóven se había reunido con los suyos. En este momento los romanos asaltan el campamento de los bárbaros. Su Rei roconoce entonces la traición, é inmediata mente recibe la muerte de las propias manos de Odabella. PROLOGO. • SCENA I. Fiazza di Aquileja. La notte vicina al termine ó risckiarata da «na grande quantitá di torcie. Tutto all’ intorno é un miserando cumulo di rovine. Qua e lá vedesi ancora tratto tratto sollevarsi qúalche fiannna, residuo di un orribile incendio di quattro giorni. L a scena é ingombra di tjn n i, e k u l i , o s t r o g o t i , ec. Coro. Urli, rapiñe, Gemiti, sangue, stupri, rovine, E stragi e fuoco D’Attila é il gioco. Oh lauta mensa, Clie noi sí ricco suolo dispensa! Wodan non falla. Ecco il Y alalia! . . . . T’apri agli eroi ----- Terra beata, tu se’per noi. Attila viva; Ei la scopriva! II re si avanza, Wodan lo cinge di sua possanza. Eccoci a térra, Dio della guerra! . ... (tutti si postrano) SCENA n. Attila condotto sopra un carro tiratto dagli Schiavi, Duci, Be, ec. Att. (scende dal carro) Eroi levatevi! Stia nella polClii vinto muor. (vere, Qui!... . circondatemi;—1’ inno diffondasi Del vincitor. I figli d’Attila—vengono e vineono A un punto sol. Non é sí rápido— soleo di fulmine, D’aquila vol. (egli va a sedersi sopra un trono di lancee scudi) PROLOGO. ESCENA I. Plaza do Aquilea. La noche, próxima á terminar, está alumbrada por multitud de antorchas. Todo al rededor es un triste cúmulo de ruinas. Acá y allá se ve de vez en cuando elevarse alguna llama, resto de un horroroso incendio de cuatro dias. La escena se halla obstruida de Hunos, Heniles, Ostro godos, <£c., &c. Coro. Gritos, robos, lamentos, sangre, violencias, ruinas, estragos y fuego son los goces de Atila. ¡ Oh es pléndido festin que nos dispensa tan rico suelo! Wodan no falta, he aquí el Yalalla!. . . . Acoge á los héroes, tierra bendecida para nosotros. Viva Atila, que la descubrió ! Ya llega el rei; Wodan lo rodea con su poder. Vednos postrados, dios de la guerra!. . . . (todos se postran.) ESCENA n. Atila es conducido sobre un carro tirado por los esclavos, jefes, rei, &c. Atila. (baja del carro) Héroes, levantaos ! Solo se hu milla á tierra quien muere vencido. Acercaos !.. rodeadme. Entonad el himno de la victoria. Los hijos de Atila llegan y al instante vencen: no es tan rájjido al surco del rayo, el vuelo del águila. (ya á sentarse sobre un trono formado de lamas y escudos.) 6 Cobo. V iva il re delle mille foreste Di Wodano ministro e profeta ; La sua spada é sanguigna cometa, La sua*voce é di cielo tuonar. Ne’ fragore di cento tempeste Vien lauciando dagli occlii battaglia; Contro i chiovi dell’aspra sua maglia Come in rupe si frangon gli acciar. SCENA III. uldino, odabella, Vergini cTAquileja, e detti. Att. Di vergini straniere (scendendo dal trono.) Oh quale stuol vegg’io? Contro il divieto mió Chi di salvarle osó ? Uld. A l re degno tributo ei mi sembró. Mirabili guerriere Difesero i tratelli... . Att. Che sentó ? .... a donne imbelli Chi mai spiró valor ? Od a . Santo di patria indefinito amor! (conenergía.) Allor che i forti corrono Come leoni al brando Stan le tue donne, o barbaro, Sui carri lagrimando. Ma noi, noi donne italiche Cinte di ferro il seno Sul fumido terreno Sempre vedrai pugnar. Arr. Bella é quell’ira, o giovane, Nel scintillante sguardo; Attila, i prodi venera, Abbomina il codardo... . O valerosa, cliiedimi Grazia che piú ti aggrada. Od a. Fammi ridar la spada !.... Att. La mia ti cingi!. . . . Oda. (Oh acciar!!) Da te questo or m’ó concesso, O giustizia alta, divina! L’odio armasti dell’ oppresso Coll’ acciar dell’ oppressor. 7 Coro. V iva el rei de las mil florestas, ministro y profeta de W odano ; su espada es sangriento cometa y su voz es el trueno del cielo. ]¿n medio del fra gor de las tempestades, sus ojos lanzan fuego y ansian la batalla; los aceros se rompen contra los clavos de su áspera malla le mismo que con tra las duras peñas. ESCENA III. Uldino, Odabella, vírgenes de Aquilea ; dichos. Atila . (bajando del tronó) ¿Qué turba veo de vírgenes extranjeras ? ¿Quién se atrevió á salvarlas contra mi orden? Uld, Me pareció un digno tributo del rei. Estas guer reras defendieron admirablemente á los herma nos . . . . Atila. Qué oigo ? .... Quién inspiró valor á débiles mujeres ? Oda. (con energía) El ardiente amor á la patria! Cavatina. (Allor che i forti corrono.) Mientras los valientes corren á las armas como furiosos leones, tus mujeres, ó bárbaro, están llo rando sobre sus carros. Pero nosotras, nosotras mujeres itálicas, hemos ceñido la armadura y nos verás combatir siempre sobre este humeante suelo. Atila. Bella es tal ira, ó joven, en vuestra centelleante mirada; Atila venera los héroes y abomina al cobarde.... Vamos, heroína, pídeme la gracia que mas te agrade. Oda. Haz que se me devuelva la espada!. . . . Atila. Cíñete la mía!.. .. Oda. (aparte) Oh acero! Oh omnipotente y di vina jus ticia que te pone en mis manos! Tú armas el odio del oprimido con la espada del opresor. Impío 14 Aquí. Lode a Foresto! — Tu duce nostro, Scudo e salvezza — n’ eri tu sol. . . . For. Olí! ma Odabella!..— Preda é del mostro, Serbata» al pianto, — serbata al duol. Ella in poter del barbaro ! Fra le sue sebiave avvinta! Abi cbe men duro all’anima Fora il saperti estinta ! Io ti vedrei fra gli angeb Almen ne’ sogni allora, E invocberei l’aurora Dell’ inmortal mió di. Tutti. Spera!.. .. l’ardita giovane Forse al crudel sfuggi. Erem. Cessato alfine il turbine, Pili il solé brillerá. For. Sí, m a il sospir dell’ esule, Sempre Aquileja avrá. Cara patria, giá madre e reina Di possenti magnanimi figli, Or macerie, deserto, ruina, Su cui regna silenzio e squallor; Ma dall’ algbe di questi marosi, Qual risorta fenice novella, Rivivrai, nostra patria, piií bella Della térra e dell’onde stupor! Coro. Si dall’ allibe di questi marosi, Qual risorta fenice novella, Rivivrai, nostra patria, piú bella Della térra e dell’ onde stupor ! FINE DELL PROLOGO. 15 Aquí. Alabado sea Foresto! Tú, nuestro jefe, escudo y guardian, no estabas solo. .. . For. Ob, pero Odabella! Presa es del monstruo, baña da en llanto, entregada al dolotf Cay atina. (Ella inpoter del barbaro.) Ella en poder del bárbaro! confundida entre sus esclavas ? Ménos cruel habría sido para mi alma saber que habías muerto ! Al ménos entonces te veria en sueños entre los ángeles, ó invocaría la aurora de mi dia inmortal. Todos. Espera!. . . . la valerosa jóven tal vez se ha esca pado del cruel. Ermit. Cesado al fin elhuracan, el sol ya brillará. For. Sí, pero Aquilea recibirá siempre el suspiro del desterrado. Aria. (Carapatria, gia madre e reina.) Patria querida, ántes madre y reina de poderosos y magnánimos hijos, ahora, escombros, desierto, ruina, solo reina en tí la tristeza y el silencio; por las ovas de estas aguas, resucitarás como el fénix, mas soberbia y magnífica, y causarás asom bro al mundo entero. Coro. Por las ovas de estas aguas, resucitarás com o el fénix, patria amada, mas soberbia, y causarás asombro al mundo entero. FIN DEL PRÓLOGO. 16 a 2m 8 M < E > g SCENA I. Bosco presso il campo d’Atila, E notte: nel vicino rascello bulicano i rageri della luna. ODABELLA sola. Liberamente or piangi.. . . Sfrenati, o cor. — La queta ora, in che posa Han pur le tigri, io sola Scorro di loco in loco, Eppur sempre quest’ ora atiendo, invoco. Oh ! nel fuo;a;ente nuvolo Non sei tu, padre, nnpresso?.... Cielo ! ... . ha mutato imagine!. .. . II mió Foresto ó desso.— Sospendi, o rivo, il murmure, Aura, non piú fremir.. . Ch’ io degli amati spiriti Possa la voce udir.— Qual suon di passi! SCENA H. Foresto, incostume barbaro, e detta. For. Donna!— Od a . Gran Dio!! For. Ti colgo alfine! — Od a . Si. . . . la sua voce! T u.. . . Tu! Foresto? — Tu, 1’ amor mió? Foresto, — io manco !. ... mi affoga il cor ! Tu mi respingi ? — Tu! — Sí forece? For. Né a me dinanzi — pro vi terror? 17 ESCENA I. Bosque cerca del campamento de Atila. Es de noche; en la vecina fuente serpentean los rayos de la luna. O d a b e lla sola. Llora ahora libremente. . . . desahógate, ó corazon. A esta tranquila hora, en que descansan basta las mismas fieras, yo sola ando errante de sitio en sitio, y no obstante, espero siempre ansio sa la llegada de esta hora. Romance. (¿Oh! nelfuggente nuvolo.) Ah! ¿por qué no te presentas, padre amado, en medio de la fugitiva niebla?.... Cielo!.... su imágen se ha cambiado !.. .. mi Foresto es el mismo. Suspende, ó rio, el murmurio : viento, no mas rumor.. . . Dejad que pueda oir la voz de los espíritus amados. ¡ Qué ruido de pasos! ESCENA II. F o re sto, en traje de bárbaro, y dicha For. Señora! Oda. Gran Dios!! For. Al fin te encuentro ! Oda. Sí. . . . es su voz! T xí.... tú .... Foresto? Tú, mi amor ? Foresto, me faltan las fuerzas. . . . me ahoga el corazon! . . . . Tú me rechazas ? Tú ! Tan cruel ? For. Ni en mi presencia te sobíecoges ? 18 Oda. For. Oda. For. Oda. For. Oda. For. Oda. For. Oda. For. Oda. Ciel! che dicesti ? — (riseuotendosi.) T’ infingi invano: Tutto conosco, — tutto spiai! — Per teed’ amore, — furente, insano Sprezzai perieoli, — giunto son qui! Qual io ti trovi — barbara il sai.. . . Tu ? ___ tu Foresto, — parli cosi? Sí, quell,’ io son, rawisami, Che tu tradisti, o infida: Qui fra le tazze, e i cantici Sorridi all’ omicida.. . . E la tua patria in cenere Pur non ti cade in mente. . . . Del padre tuo inórente L’ angoscia, lo squallor... . Col tuo pugnal feriscimi... . Non col tuo dir, Foresto; Non maledir la misera.. .. Crudele inganno é questo! — Padre, ben tu puoi leggere Dentro il mió sen dal cielo. . . . Oh! digli tu,se anelo D’ alta vendetta in cor. Ya. — Raconta al sacrilego infame Cli’ io sol resto a sbramar la sua fame: Dell!.. peí cielo, pei nostri parenti Qui m’ uccidi, o m’ ascolta crudel! Che puoi dirmi ? Foresto, rammenti Di Giuditta che salva Israel ? Da quel di che ti pianse caduto Con suo padre sul campo di gloria, Rinovar di Ginditta la storia Odabella giurava al Signor. Dio! Che intendo! La spada del mostro Vedi ? é questa!... II Signor 1’ ha voluto ! . Odabella.. . . a’ tuoi piedi mi postro... Al mió sen!.. Or s’ addoppia il valor! For e O da. Oh t’ innebria nell’ amplesso, Giojaimmensa, indefinita! Nell’ istante a noi concesso Si disperde il corso duol! 19 Oda. (estremeciéndose) Cielo! qué dices? Fon. En vano finges: no ignoro nada, todo lo lie visto! Por el amor que te profeso, furioso, loco, he ar rostrado los mayores peligros y fie llegado hasta aquí! Bien sabes como te encuentro, ó bárbara. Oda. Tú?., tú, Foresto, hablas de ese modo? Dúo. [/Sí, qxielVio son, ramisami.] For. Sí, mírame, soi aquel que traicionaste, ó infiel: aquí, en medio de los cánticos de orgía sonríes al homicida.... y ni siquiera piensas en tu patria reducida á cenizas, ni te acuerdas de los sufri mientos y agonías de tu moribundo padre. . . Oda. Foresto, hiéreme con tu puñal ántes que con tus palabras; no maldigas ni condenes la desgracia d a.. .. estás cruelmente engañado! Padre mió, bien puedes leer desde el cielo en mi corazon. .. Oh ! díctalo tú, si mi alma anhela grandemente venganza. For. Vé. Descubre al sacrilego infame que soi el úni co que quedo para saciar su hambre. Oda. Ah ! por el cielo, en nombre de nuestros parien tes, mátame ó escúchame, cruel! For. Qué puedes decirme ? Oda. Foresto, recuerdas que Judith salvó á Israel? Des de el dia que te lloró como perdido junto con mi padre en el campo de la gloria, renovar la histo ria de Judith juró Odabella al Señor. For. Dios!.... Qué oigo! Oda. Yes ? esta es la espada del monstruo! Es la vo luntad del Señor! For. Odabella.. .. me postro á tus pies.. . Oda. Ven á mi seno !.. Ahora se acrecienta mi valor! A d ú o . Oh! en este abrazo embriágate, goce inmenso, indefinible! En este amoroso instante concedido á nosotros, se disipan las pasadas congojas ! Aquí se confunde en una sola la vida de dos míseros 20 Qui si effonde in una sola Di due miseri la vita.. . Noi ravviva, noi consola Una í^eme, un voto sol. SCENA III. Tenda d’ Attila. Sopra il suolo, coperto da una pello di tigre, 6 disteso ÜLDIXO che dorme. In fonde alia sinistra, per raezzo di una cortina sollevata a mezzo, la quale forma come una stanza appartata, scorgesi a t t i l a in preda al sonno sopra letto orién tale assai basso, e coperto egualmente di pelli di tigre. Att. U ld ino! U ld in ! (baleando sterrefatto.) Uld. Mío re! Att. Non liai veduto ? Uld. Cliemai? Att. T u non udisti ? Uld. lo? nulla. Att. Eppur feroce Qui s’ aggirava.— Ei mi parló.... sua voce Parea vento in caverna! Uld. Olí re, d’ intorno Tutto é silenzio. . . . della vigil scolta Batte soltanto il pié. Att. Mío fido, ascolta! Mentre gonfiarsi 1’ anima Parea dinanzi a Roma, M’ apparve immane un veglio, Che mi afferró la chioma.... II senso ebb’ io travolto, La man geló sul brando; Ei mi sorrise in volto, E tal mi fe’ comando ; Diflagellar V incarco Contro ai mortali hai sol: T' arretra!.. orchiuso e il vareo; Qwesto d¿ numi é il suol! In me tai detti suonano Cupi, fatali ancor, E 1’ alma in petto ad Attila S’ aggliiaccia peí terror. Uld. Raccapriccio ! Clie far pensi ? Att. Or son liberi i miei sensi! (riaccendendosi) Ho rossor del mío spavento. Chiama i druidi, i duci, i re. Giá piú rápido del vento, Roma iniqua, io movo a te. 21 mortales — . nos anima, nos consuela una espe ranza, un solo voto. « ESCENA EL Tienda de Atila. Uldino está tendido en el suelo dormido sobre una piel de tigre. En el fondo, hacia la izquierda, separada por una cortina medio levantada, la cual forma como una habitación aparte, descúbrese á Atila sumido en un profundo sueño sobre un lecho oriental sumamente bajo, é igualmente cubierto de pieles de tigre. A tila . ('despertándose sobresaltado) Uldino! Uldino ! Uld. Mi rei! Atila . N o viste! Uld. Qué cosa? Atila. No oiste ? Uld. Y o? nada. Atil a. Y sin embargo, ferozmente aquí me rodeaba. El me habló. . . . su voz parecia viento en caverna! Uld, Olí rei, todo yace en silencio al rededor.. .. solo se oyen los pasos de los vigilantes centinelas. Atila. Escucha, mi fiel! Aria. (Mentre gviifiarsi Vanima.) Miéntras engreída el alma parecia estar delante de liorna, se me apareció un anciano que cruel mente me agarró por los cabellos.. . . Mis senti dos se trastornaron, mi mano se heló sobre la es pada : él se sonrió ante mí y se expresó en estos términos : Estás encargado de castigar solo á los mortales: huye!.... cerrado está el paso; estees el suelo de los dioses ! Profundas y fatales re suenan aún para mí semejantes palabras, y el al ma de Atila se hiela de terror. Uld. Terror! Qué pensáis hacer? A tila . (reanimándose) Ahora están despejados mis sen tidos ! Me avergüenzo de mi espanto. Llama á los druidas, á los jefes, á los reyes. Mas veloz que el. viento me muevo al momento sobre tí, inicua Eoma. SCENA IV. ATTILA Solo. * Oltre quel limite Ti atiendo, o spetro ! Vietarlo ad Attila Ghi rnai potrá? Vedrai, se pavido 10 lá m’ arretro, Se alfin me vindice 11 mondo avrá. SCENA V. u ld in o, Druidi, Lucí, He, e detto. Coro. Parla, imponi. Att. Le ardite mié scliiere Sorgan tutte alie tronibe guerriere, E Wodano clie or Roma mi addita: Moviam tosto. Coro. Sia gloria a Wodan. Alio squillo, che al sangue ne invita, Pronti ognora i tuoi fidi saran. (Le trombe squillano tutto d' intorno: succede súbito ad esce la seguente religiosa armonía di) Voci int. lo n t. Vieni.... Le menti visita, O spirto creator Dalla tua fronte piovere Fanne il vital tesor. Att. Che fia! Non questo é 1’ eco Delle mié trombe! Aprite, olá..... SCENA VI. II campo d’ Attila. Dalla collina in fondo vedesi avanzare, preceduta da Leone e da aei Anziani, processionalmente una schiera di vergini e fanciulli in bianche vesti recanti palme. La scena e igombra dalle scliiere ¿T a t t i l a in armi. Fra la moltitudine appare f o r e s t o con visiera calata, o d a b e l l a e detti. Att.Chi vien ? ESCENA IV. A t ila solo. n Fuera de estos límites te espero, ó espectro! Quién podrá impedirlo á Atila ? Allí verás si hu yo medroso, y si al fin soi vengador del mundo. ■ ESCENA V. Uldino, druidas, jefes, reyes, <&c. Coro. Habla, ordena. Atila. Despertad mis valerosas tropas al son de las trom pas guerreras; Wodano me señalaá Roma: mo vámonos presto. Coro. Gloria á Wodano. Al sonido que nos invita á sangrienta pelea, siempre estarán pronto tus sol dados. (Las trompetas retumban al rededor: re pentinamente se oye la siguiente armonía de) Voces lejanas. Ven.. .. invade nuestras mentes, ó es píritu divino; de tu frente, llueve sobre nosotros el vital tesoro. Atila. Qué será ? No es ese el sonido de mis trompetas! Ola. . . . abrid! . .. . ESCENA VI. Compamento de Atila. Por las colinas del fondo se ve adelantar, precedida por León y seis ancianos, una procesion inmensa de vírgenes y niños vestidos de blanco trayendo palmas. La escena está obstruida por las armadas tropas de A tila . F o r e sto aparece entre la multitud con visera calada, O d a bella y dichos. Atila. Quién viene ? 30 E il mió nome resterá. Non vedró 1’ amata térra Svenir lenta e farsi a brano... Soprol’ ultimo romano Tutta Italia piagnerá. SCENA Y. Campo d'Attila come all’Atto I, apprestato a solenne convito. La, notte é vivamente rischiarata da cento fiamme che irrompono da grossi troucki di quercia preparati all’uopo. Unni, Ostrogoti, Eruli ec., Mentre i guerrieri cantano, attila seguito dai Druidi, dalle Sacerdotesse, do,i Duci e He, va ad assidersi al sito posto, odabella gli é presso in costume d' Amazone. Coro. D el ciel l’immeusa volta, Terra, ai nemici tolta, Ed aere che fiammeg-gia Son d’ Attila la reggia La gioja delle Conche Or si diffonda intorno; Di membra e teste tronche Godremo al nuovo giorno! (uno squillo di tromba annuncia Varrivo degli ufficiali romani preceduti da Uldino.) SCENA VI. Ezio col seguito, uldino ; foresto, che nuovamente in abito guerriero si frammischia alia moltitudine, edetti. Att. Ezio, ben vieni! Della tregua nostra (alsandosi) Fia suggello il convito. Ezio. Attila, grande In guerra sei, piú generoso ancora Con ospite nemico. (alcuni Druidi, avvicinandosi ad Attila, gli dicono sotto voce.) O re; fatale E seder eolio stranio : Att. E che? Dru. Nel cielo Vedi adunarsi i nembi. Di sangue tinti. . . . Di sinistri augelli 31 zaré mi nombre. No veré la amada tierra decaer lentamente á pedazos.... Sobre el último roma no, toda Italia llorará. ESCENA V. Campamento de Atila como en el acto primero, preparado para un magnífico convite. La noche está vivamente iluminada por multitud de luces que se desprenden de gruesos trozos de enci na preparados al intento. llanos, Ostrogodos, Ilcrulos, ctc. Mientras los soldados cantan, Atila, seguido de los Druidas, Sacerdotisas, Jefes y Reyes, va á sentarse á su puesto: Odabella está á su lado en traje de Amazona. Coro. El inmenso firmamento, la tierra quitada á los enemigos, el aire que resplandece, son el palacio de Atila. Todo sea alegría en nuestro rededor; nuevos goces nos proporcionarán mañana muti lados miembros, cabezas tronchadas! ( Un toque de trompeta anuncia la llegada de los oficiales romanos precedidos por Uldino.) ESCENA VI. Ezio con sw. séquito, Uldino ; Foresto, el cual nueva mente en traje de guerrero se mezcla á la multitud, y dichos. Atila. Ezio, bien venido seas ! Sea conclusión de nues tra tregua este festín. Ezio. Atila, grande eres en la guerra, y mas generoso todavía con el huésped enemigo. (Algunos Druidas, acercándose á Atila, le dicen en voz baja) O rei; fatal augurio es comer con extranjeros. Atila . Y qué? Drui. Mira como se agrupan en el cielo las nubes ro jas de sangre.. . . En las montañas se ha oido el 32 Misto all’ infausto grido Dalle montagne urló lo spirto infido! Yia profeti del mal: Wodan ti guardi. Sacre figlie degli IJnni, (alie sacerd.) Percuotetc le eetre, e si diffonda Delle mié feste la canzon gioconda. (Tutti si assidono. Le sacerdotesse, schieratesi nel mezzo, alzano il seguente canto.) Sacerd, Cbi dona luce al cor ? .... Di stella alcuna Dal cielo il vago tremolar non pende; Non raggio amico di ridente luna Alia percossa fantasia risplende. . . . Ma fischia il vénío, rumoreggia il tuono, Sol dan le corde della tromba il suono. (In quel mentre un improvviso e rápido soffio procelloso spegne gran parte delle Jiamme. Tutti si alzano per natural moto di terrore. Silenzio e tristezza generale. Foresto é corso ad Odabella. Ezio s’ é avvicinato ad Attila.) For. (ad Oda.) O sposa, t’allieta E giunt.a la meta. Dei padri lo scempio Vendetta otterrá. La tazza la mira Ministra dell’ ira, Al labbro dell’empio, Uldin 1’ offrirá. Od a . (fra sé) (Vendetta avrem noi Per mano de’ suoi? Non fia cli’egli cada ^ Peí loro tradir. Nel giorno segnato, A Dio l’ho giurato, E qviesta la spada Che il debe colpir.) Ezio. (ad Att.) Rammenta i miei patti, Con Ezio combatti; Del veccbio guerriero La man non sprezzar. Decidi — Fra poco Non fora piú loco. (Del barbaro altiero Giá l’astro dispar.) Att. (ad Ezio) M’ irriti, o Romano... Sorprendermi é vano: Att. Dru. Att. 33 funesto aliullido de siniestros pájaros mezclado con los gritos de espíritus malignos. Atila . Va, profetas del mal. Drui. Wodan te guarde. -» Atila. (á las sacerdotisas) Sagradas hijas de los Hunos, pulsad la cítara, y resuene en los aires la alegre canción de mis fiestas. (Todos se sientan. Las sacerdotisas alineándose en el medio entonan el siguiente canto!) Sac er . Quién da luz al corazon ?.. . De ninguna estre lla se distingue el precioso brillo; los delicados rajaos de la luna no iluminan la triste fantasía... Pero silva el viento, susurra el trueno, solo sue nan las marciales trompas. [En este intermedio, una repentina y furiosa rá faga de viento apaga gran parte de las antorchas. Todos se levantan por un movimiento natural de terror. Silencio y tristeza general. Foresto corre á Odabella. Ezio se acerca á Atila) For. (á Oda) Alégrate, ó esposa; ha llegado el mo mento en que el suplicio de nuestros padres sea vengado. Mira la mortífera copa que Uldino ofrecerá á los labios del impío. Oda. (aparte) Debemos esperar venganza de mano de sus adictos? No, nunca consentiré que caiga trai cionado por los suyos. Fie jurado ante Dios, que en el momento oportuno esta sera la espada que debe herirlo.) Ezio. {& Atila) Recuerda mis proposiciones, y que com bates con Ezio; no desprecies la mano del viejo guerrero. Decídete. Dentro de un instante ya no será tiempo. (Se ha nublado el astro del sober bio bárbaro.) Atila (d Ezio) Me irritas, Romano.... en vano pien- 34 Uld. Cobo. Tutu. Att. For. Att. Oda. Att. Od a . For. Att. For. Att. For. ' A tt. O credi che il rento M’ infonda terror? Nei nembi, e tempeste S’allietan míe teste. . . . (Oh rafibia t non sentó Piú d’Attila il cor!) (fra sé) (DelPora funesta L’ istante s’appresta. . . Uldino, paventi ? Bretón non sei tu l O il cor piú non t’ange La patria che piange? O piú non rammenti La rea servitú ?) (Lo spirto de’ monti Ne rugge alie fronti, Le quercie fumanti Sua mano coprí. Terrore, mistero Sull’anima ha impero.... Stuol d’ombre vaganti. Nel bujo apparí. (il cielo si rasserena.) L’orrenda procella Qaal lampo sparí. Di calma novella II ciel si vestí I Si riaccendau le querci d’ intorno (’riscuotendosi) (ffli schiavi eseguiscono il cenno.) Si rannodi la danza ed il giuoco. . . . Sia peí' tutti festivo tal giorno. Porgi Uldino, la conca ospital. (piano ad Oda.) Perché tremí ? ... s’imbianca il 0riccvendo la tazsa di Uldino.) tuo volto.) Libo a te, gran Wodano, che invoco ! (trattenendolo.) Re ti ferma !.. é veleno !.. (furibondo) Che ascolto! Chi’ 1 temprava! (Oh momento fatal!) Io. (avanzandosi con fermessa.) \ravvisandoló\ Foresto! Sí, quello che un giorno La corona strappó dal tuo crine. . . . (traendo la spada.) In mia mano caduto se’ al fine, Ben io l’ahna dal sen ti trarró. (in atto beffardo.) Or t’é Heve.. . . (fermandosi a tai parole.) Oh mío scorno! 35 sas sorprenderme: ¿ ó crees que el viento me in fundo terror ? Las nubes y las tempestades ale gran mis fiestas.. . (Oh rabia' ya no es mi corazon el de Atila J) Uld. (entre si) (Se acerca el momento de la hora fu nesta... Uldino, qué temes? no eres Bretón? ó ya no te aflige el alma la patria llorosa ? ¿ Te olvidas de la humillante esclavitud?) Coro. (El espíritu de los montes rugió sobre nuestras cabezas; su mano cubrió las humeantes encinas. Imperioso terror y misterio ha hecho invadir nuestra alma.. . . Multitud de sombras vagantes han aparecido en las tinieblas.) (Él cielo se serena.) Todos. La horrorosa tempestad ha desaparecido como un relámpago. De nueva calma se ha investido el cielo!! Atila. (recobrándose) Enciéndanse de nuevo las encinas del rededor, [los esclavos ejecutan la órdenj Con tinúese la danza y el juego. . . . Sea para todos festivo tal dia. . . . Tráeme, Uldino, la copa hospital. For. (en voz baja á Oda.) ¿Porqué tiemblas?... por qué palideces? Atila . (recibiendo la copa de víanos de Uldino) Te in voco y bebo á tu salud, gran Wodano ! Od a. (deteniéndolo) Detente, ó rei!.. . . es veneno!. . Atila. [furioso] Qué oigo ? Quién lo preparó ? Oda. (Oh momento terrible !) For. [adelantándose con resolucion\ Yo. Atila. [observándolo] Foresto ! For. Sí, el mismo que un dia arrancó la corona de t« frente. . . Atila . [tirando de la espada] A l fin has caido en mis m an os: ahora te arrancaré yo el corazon. For. [como burlándose] Bien fácil te es.. .. Atila. [deteniéndose á tales palabras] ¡Oh rabia! ¡Oh afrenta! 36 Oda. Re, la preda niun toglier mi puó. Io t’ lio salvo. . . . il delitto svelai. . . . Da me sol fía punito 1’ indegno. Att. (compiacendosi clel fiero atto.) Io tel dono! Ma premio piú degno, Mia fedele, riserbasi a te : Tu doman salutata verrai Dalle genti qual sposa del re. A Olí miei prodi! un solo giorno Cliiedo a voi di gioja e canto, Tuonerá di nuovo intorno Poscia il vindici flagel. Ezio, in Roma annuncia intanto Ch’ io de’ sogui bo rotto il vel. Od a . (con represso impeto a Foresto.) Frena i’ ira che t’ inganna; Fuggi, salvati, o fratello. Me disprezza. me condanna Di’ clie vile, infame io son.. . . Ma deb fuggi.. . Al di novello Avró tutto il tuo perdón. -i For. (ad Oda.) Parto sí, per viver solo Fino al di della vendetta : Ma qual pena, ma qual duolo A tua colpa si puó dar 2 Del rimorso cbe t’ aspetta Duri eterno il flagellar. Ezio. (Cbi 1’ arcan svelar potea? Obi fidarlo a core amante? Ya, ti pasci, va ti bea, Fatal uom, di voluttá. Ma doman su te festante Ezio in armi piomberá.) Uld. (Io gelar m’ intesi ’1 sangue... Chi tradir poteane mai ? Me dal fulmine, dall’ angue, Tu salvasti, o pro’ guerrier.. . . Generoso! e tu m’ avrai Sempre fido al tuo voler.) Coro. Re possente, il cor riscuoti. . . . Torna al sangue, torna al fuoco ! Su punisci, su percuoti. . . . Questo stuol di traditor! . .. . Non piú scherno, non piú giuoco Noi sarem de’ numi lor. Oda. Rei, ninguno puede quitarme la presa. Yo te he salvado... he descubierto el crimen. . . Solo por mí debe ser castigado el indigno. At il a . [complaciéndose de la soberbia acción] Y o te lo entrego! Pero un premio mncho mas digno de tu lealtad reserva á tí mi fe: mañana te verás acatada do las gentes como esposa del rei. Oh mis héroes ! solo os exijo un dia de cantos y ale gría; despues tronará de nuevo el castigo venga dor. Ezio, anuncia entre tanto á Roma que se ha rasgado el velo de mis sueños. Oda. [á Foresto con ímpetu reprimido] Conten la ira que te engaña; huye, sálvate, ó hermano. Despréciame, condéname, trátame de vil, de infame. Pero huye, por piedad. . . . Mañana obtendré tu completo perdón. For. [á Oda~\ Parto, sí, solo por vivir hasta el dia de la venganza: mas ¿ qué penas, qué aflicción se puede dar á tu culpa ? .... El remordimiento que te espera, será tu eterno castigo. Ezio. (Quién pudo descubrir el secreto ? j Quién lo confiaria á amante corazon ? Anda, hombre fatal, hártate, satisface tu sensualidad, pues mañana festejantes se descargarán sobre tí las armas de Ezio.) Uld. (Helarse sentí mi sangre. . . . ¿ Quién habrá sido el traidor ? Tú del rayo, de la fiera, me salvaste, héroe guerrero. . . . Fiel y generoso estaré siem pre á tu voluntad.) Coro. Poderoso rei, entusiásmese tu alma ----- Vuelve al sangriento combate, al fuego destructor! Ob tenga su castigo, sea confundido este ejército de traidores!.. . . No seamos mas burla y juguete de sus dioses. FIN DEL ACTO SEGUNDO. Bosco come ncll’ Atto I, il quale divide il campo di Attila da quello di Ezio. E il mattino. SCENA I. FORESTO solo, indi ULDINO. Qui del convegno é il loco. . . . Qui delle orrende nozze L’ ora da Uldino apprenderó. . . . Nel petto Frenati, o sdegno. — A tempo, Come scoppiar di tuono, Proromperó. U l d . Foresto! For. Ebben! Uld. Si move Ora il corteo giulivo, Che d’Attila alia tenda Acompagna la sposa. For. Oh mió furore ! Uldino va!. . . . Ben sai Di lá dalla foresta In armi stanno le romane schiere.... Ezio te attende sol, perché sull’ empio Piombino tutte ( Uldino parte.) SCENA II. FORESTO Solo. Infida! Bosque como en el acto primero, el cual divide el campamento de Atila del de Ezio. Es de mañana. ESCENA I. * Foresto solo, después Uldino. Este es el sitio convenido.. . . Aquí sabré por Uldino la liora de las bodas ----- Contente, ó ra bia, en mi agitado pecho. A tiempo crugirás cual furibundo trueno. Uld. Foresto! For. Qué hai? Uld. En este instante se mueve el alegre cortejo que acompaña la esposa á la tienda de Atila. For. Oh furorI Corre Uldino!... Bien sabes que del otro lado de este bosque están las tropas roma nas acampadas. . . . Ezio solo aguarda tu llega da para descargar todas sus fuerzas sobre el impío. ( Uldino parte.) Infiel! ESCENA H. Foresto solo.