Arte de los metales, en que se enseña el verdadero beneficio de los de oro y plata por azogue : el modo de fundirlos todos y como se han de refinar y apartar unos de otros / compuesto por el Ldo. Álvaro Alonso Barba...
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A R T E DE LOS M E T A L E S , EN QU E SE E N S E N A EL V E R D A D ERO B E N E F IC IO D E LOS D E ORO Y P L A T A POR AZOGU E. E L MODO D E FU N D IR L O S TODOS T COMO SE H AN DE REFINAR Y APARTAR UNOS DE OTROS. CO M P U ESTO POR EL L»° A L V A R O A L O N S O B A R B A , natural de la V illa de Lepe en la Andalucía, Cura en la Imperial de Potosí de la parroquial de San Bernardo. LEASE LA ADVERTENCIA QUE SIGUE. CON LICENCIA. ----- ~ &*>CXgÍO — G r a n a d a ejv l a Of ic in a he D. J u a n M a r ía Fue hoz, Año de 1825.
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ADVERTENCIA. ¡Riendo el ingenio del licenciado D. Alvaro Alonso Barba, autor de' este libro, el mas apto para progresar en la mineralogía; la providen-- cia le condujo al Potosí, donde á su satisfacción pudo emplear sus luces y talento en llevar á un cierto grado de perfección las atribu ciones de este arte. Su aplicación á la lectura de los mejores auto-; res que habían escrito de mineralogia se manifiesta á cada paso' en su obra, y desde luego llevó toda su atención la práctica quej en cada una de las innumerables minas de aquellas cierras cor ría , ó estaba en uso para beneficio' de los minerales. Sin otro maestro que su observación llegó á penetrar, asegurado en re petidas experiencias, que la rutina de los mineros en el benefi cio de las minas carecía de nociones sobre la naturaleza de loa minerales; y que de los que conocían y elaboraban, invertían gruesas sumas superfinamente con enormes dispendios de sus dueños. Como el Licenciado Barba no escondía sus luces, ántes sí fran queaba á todos las ventajas y mejoras que él habia descubierto en el beneficio de los metales: se hizo notoria su singular pe ricia, de la que informado D. Juan de Lizarazu, Presidente de la1 Real Audiencia de las Charcas, no solo le obligó con súplicas? á escribir ésta obra , sino que procuró su impresión y la de dicó al Supremo Consejo de Indias. En la dedicatoria recomien da al Autor y á su obra con las expresiones siguientes: » Procuré con repetidas instancias, recargándole con el ser vicio del Rey , y bien común de todos sus vasallos, reducir le á que sacase á luz un libro en que enseñase científicamen te lo que en el beneficio de los metales se practica hoy por acaso , y sin ninguna regla cierta. Halo hecho con tan particu lares observaciones sobre lo que comunmente se egecuta; y con tan estraños y nuevos modos sobre los que hasta ahora se han seguido por los mas famosos beneficiadores de esta ribera de Po tosí, que sin ningún encarecimiento me persuado, que ha de ser lo primero que en la materia se ha escrito, y en particularísi mo bien de estas provincias, y servicio de su Magestad." Tal es el mérito de esta obra y el beneficio que produjo en la la-
ADVERTENCIA. j^3iendo el ingenio del licenciado D. Alvaro Alonso Barba, autor de' este libro, el mas apto para progresar en la mineralogía; la providen-- eia le condujo al Potos!, donde á su satisfacción pudo emplear sus luces y talento en llevar á un cierto grado de perfección las atribu ciones de este árte. Su aplicación á la lectura de los mejores auto res que babian escrito de mineralogía se manifiesta á cada paso' en su obra, y desde luego llevó toda su atención la práctica quej en cada una de las innumerables minas de aquellas tierras cor-1 ría, ó estaba ea uso para beneficio de los minerales. Sin otro maestro que su observación llegó á penetrar , asegurado en re petidas experiencias, que la rutina de los mineros en el benefi cio de las minas carecía de nociones sobre la naturaleza de los minerales; y que de los que conocían y elaboraban , invertían gruesas sumas superfluamente con enormes dispendios de sus dueños. Como el Licenciado Barba no escondía sus luces, ántes sí fran queaba á todos las ventajas y mejoras que él había descubierto en el beneficio de los metales: se hizo notoria su singular pe ricia, de la que informado D. Juan de Lizarazu, Presidente de la1 Real Audiencia de las Charcas, no solo le obligó con súplicas' á escribir ésta obra , sino que procuré su impresión y la de dicó al Supremo Consejo de Indias. En la dedicatoria recomien da al Autor y á su obra con las expresiones siguientes: » Procuré con repetidas instancias, recargándole con el ser vicio del Rey , y bien común de todos sus vasallos, reducir le á que sacase á luz un libro en que enseñase científicamen te lo que en el beneficio de los metales se practica hoy poc acaso , y sin ninguna regla cierta. Halo hecho con tan particu lares observaciones sobre lo que comunmente se egecuta; y con tan estraños y nuevos modos sobre los que hasta ahora se han seguido por los mas famosos beneficiadores de esta ribera de Po tosí, que sin ningún encarecimiento me persuado, que ha de ser lo primero que en la materia se ha escrito, y en particularísi mo bien de estas provincias, y servicio de su Magestad." Tal es el mérito de esta obra y el beneficio que produjo en ía la-
bor de los minerales. Mas como han pasado tantos años desde su pri mera edición, piensan algunos que en el dia ni es útil ni necesaria esta obra, porque ya se habrá adelantado mucho en este árte;y asi, su publicación mas bien causará atrasos que progresos en él. No reflexionan los que asi piensan que no siguen marchando todos los ártes con pasos iguales, despues que llegaron á un cierto estado de perfección , y que es lo mas común el declinar al vicio ó á la estravagancia. En la mineralogía no cabe este defecto; porque cualquier tío-* vedad que en ella se pretenda introducir, si los resultados disminuyen los intereses antes experimentados, pronto se daria de mano á la novedad. No seria así, si sobre las reglas y conocimientos cora que ilustró el licenciado Barba el árte de los metales , se hubie ra éste mejorado ó en la economía de los gastos ó en la utilidad de los productos; pero dudo que sea así, y por mejor decir es toy persuadido a que poco ó nada se ha adelantado en la mate ria desde que leí en el tomo 14 y 27 del Viagero Universal las relaciones bastante exactas que hace de la elaboración de los meta les en el Potosí. En ellas se ve practicado el método del árte del licenciado Barba , observadas todas sus reglas, sin hallarse ni un punto de novedad, ni mejora alguna sobre lo que se enseña en éste. Mas aun suponiendo por un momento los adelantamientos que se quieran , en el árte de los metales , siempre será útilísima ésta obra en el Reino de Granada , que se haya todo conmovido y con razón, en la inquisición de toda clase de metales y sin instrucción debida para beneficiarlos, ni aun para conocerlos. El debido Ínteres que toma todo el que encuentra alguna mina, le obliga á buscar quien le instruya sobre que clase de mineral es, ó quien le haga de él algún ensayo. Como no es fácil ha llar persona bien instruida en estos puntos , bien funden lo que debe beneficiarse por azogue ó al contrario, de lo que resul ta gastos, viages y trabajar sin fruto. En éste libro se da una instrucción sobre todo cuanto puede desearse con, la mayor exac titud : de modo que cualquier persona de un mediano talento. Instruido en sus reglas, puede por sí conocerlos minerales; darLes un beneficio por menor, y desengañarse por simismo,si es ó no verdadero mineral. Una persona muy ilustrada y amante del bien publico se ha ofrecido á indagar, si sobre la doctrina de éste libro hay algunos adelantamientos, los que comunicándolos se anotarán en su debido lugar.
LIBRO PRIMERO. 5 DEL MODO CON QUE SE ENGENDRAN los metales, y cosas que los acompañan, CAPÍTULO PRIMERO. D e las cosas que con los metales se crian, y primeramente de la tierra y sus colores., JVtetales, piedras, tierras y los qué llaman Jugo»;, son cuatro género de mixtos, á que se reducen todos los demas inanimados que la tierra produce en sus en trañas: crialos mezclados y juntos la naturaleza, y porque la arte del beneficio de los metales no puede practicarse sin el conocimiento de los otros tres géneros., pomo se verá en sus preceptos , tratará brevemente de ellos: No entiendo aqui por tierra aquella simplieísima , uno de los cuatro elementos, que la común escuela de los filósofos dice componerse todos los mixtos sublunares; ni tampoco á la que es tan compuesta , *que partici pa de metal, caparrosa, salitre ú otros jugos; sino á la que careciendo de todo esto, ni se derrite,' ni des hace en fuego, ó agua como los jugos ó metales; ni está unida y dura, como las piedras. Atribuyen algu nos á Aristóteles el decir, que la tierra pura elemen tar no tiene color alguno. Straton Lampsaceno afirmó que debe ser blanca, por verse este color en la ce-* niza; pero bien puede el que trata de metales vivir seguro, de que por mas profundamente que ahonde la i
6 Lib. I. del Arte labor de sus minas, nunca encontrará con este géne ro de tierra pura y sincera, que le obligue á pruebas y experiencias nuevas: pues no la hay en el munao por la grande y continua mixtión , que siempre han tenido y tienen los elementos. El color de la mas sim ple ó ménos alterada que se halla, quiere Cardona, que sea el pardo muy obscuro ó semejante á él: en las demas se vé toda la diversidad de colores, con que se varia y hermosea la naturaleza , causados en diferen tes tierras, ó por las exhalaciones, como quieie Teofrastro, ó por la diferencia del calor que las recue ce , como siente Aristóteles, opiniones ambas verda deras; pues cuando debajo de la tierra , que no tiene su natural y propio color se hallan metales, cierto indi cio es, que la exhalación de ellos la causaron: y si fal tan, á la acción del calor solo se deberá atribuir á este efecto. Demas de que los colores que las exhalaciones causan, tienen un género de lustre y como casi res plandor ; y los que solo el cocimiento del calor ocasio na , son obscuros ó aherrumbrados ó negros. No es pequeña la congetura que de lo dicho se saca, para conocer aun desde lejos los minerales, por los colo res que se ven en la tierra ó panizo de los cerros: cosa vista y experimentada en los mas famosos de este reino, que entre los demas que faltos de metales los rodean, se señalan en el color y se diferencian. C A P ITU L O II. De los olores de las tierras y sus causas. X ,1 variedad de olores que entre las tierras se halla, no es ménos de notar, que otras cosas que hacen ad mirable á la naturaleza. Huele bien la tierra ordinaria cuando despues de haber pasado los calores del Estio, recibe el rocio de las primeras lluvias Cocio el cjlor en el tiempo seco la moderada humedad, que conte-
nía la tierra (causa de que procede el olor bueno en todas las cosas que lo tienen) y mezclada con la primera agua, exhala y evapora el olor apacible que todos expe rimentamos. En tal y cual barro, se halla también'' este privilegio, como en el de Estremoz en Portu gal , y en el de Natá en Panamá ; y aun en estas tan apartadas regiones, les dan nombre y estimación. En Malaca, ciudad famosa déla India Oriental, dicen, es común un género de barro olorosísimo, de que se ha cen los ordinarios vasos, á que quita el valor la de masiada-abundancia. En las minas también donde se sacan los metales, ha habido algunos egemplos de-esta prerrogativa, aunque el oler mal es en ellas lo ¡rus" común y mas experimentado. Hallándose presente Enrico, príncipe de Saxonia, en Marieburg, como refie re el Agrícola, salió tan suave olor de la mina, que se llamaba San Sebastian, que dijo con admiración el Prin cipe, que le parecía estaba en Calivet, tierra tan fa mosa de la India por sus buenos olores, y oí rías ex celencias, que muchos de. no poca autoridad la juz gaban por el verdadero sitio , ,«rque crió y tiene Dios hoy ei Paraíso Terrenal. .Apacible olor es el que echan de sí lasminas . de los metales, que llaman Pa cos , si otros medios minerales no los acompañan , é inficionan; y esle olor bueno no es pequeña señal de la riqueza que tienen sus piedras ó tierras que llaman Llampos. Ordinaria cosa es esta en las vetas que crian anco, ó plomería, y experiencia común entre mineros, que también , como con la vista, hacen prueba con el olfato del metal, que aun no conocen. Los demas gé neros de metales huelen por la mayor parte mal, ó por su natural destemplanza, ó por la mezcla de Azu fre, Caparrosa ú otros jugos que casi siempre tienen. Pensó alguno, ademas de esto , que también en las entrañas de la tierra hay cosas muy abominables y he diondas , que corresponden en su modo á los estiérco les de los animales. Lo cierto es que hay tierras, y de ¡os metales. 7
*4 Lih. I. del Arte C A P ITU L O VIL D el Aímojatre ó S a l Ammoniaco y otras Sales. JEntre las Sales, que sin artificio produce la natura leza , es la mas rara pero la de mayor virtud y fuer za la que llaman Aímojatre ó Sal Ammoniaco. Hállase quajada en pedazos debajo de la arena , y con la se quedad y ardores continuos del Sol se recuece de ma nera que se hace amarguísima sobre todas las Sales: úsase mas entre plateros que entre médicos. Es uno de los cuatro que llaman Espíritus, por volar del fuego todo en humo, como el azogue , el azufre y el salitre; tiene propiedad particular para limpiar y dar color al oro, y entra en las composiciones de las aguas fuertes. Es el Nitro mas amargo que la Sal; pero ménos salado, está en el medio de ambos el salitre: consta de partes sequísimas y muy sutiles; criase en cimien tos de casas viejas y en partes donde se suele íecoger y encerrar ganado ; crece en la tierra de^ que una vez se sacó, si se amontona y guarda; y si monto nes de ordinaria tierra se riegan con agua salitrosa , rin den al cabo de tiempo muy grandes aumentos, no in feriores á los frutos de las semillas que se siembran. Conocido es su uso en la cornposicion de la polvora y aguas fuertes; ayuda también á la fundición de los metales, como se dirá despues. C A P ITU L O VIII. D e otros Jugos que se llaman Betunes y del A zufre, y Antimonio. "CJna de las cosas que mas daño hacen á los meta les , mayormente cuando se funden , es el betún ; porque
tas quema y convierte en escoria, si ántes de poner los en fuego recio, no se les quita. Es el Azufre un mineral conocidísimo: engéndrase de una sustancia terrestre untuosa y muy calienteen tanto grado, que es tenido por la cosa mas parecida que hay entre las compuestas , al elemento del fuego. Llaman lo los que tratan de la filosofía secreta de los metales, semilla masculina y primer agente de la na turaleza en su generación : y dicen que la diferencia que entre unos y otros hay, previene de su varia purifi cación y mixtura con el azogue; y ya ha sucedido* queriendo un boticario hacer cinabrio, que se compo ne de solos estos dos materiales, hallarlos acaso con vertidos en una plancha de finísima plata. Hay gran dísima abundancia de azufre en la provincia de los Li pes y en los confines de Pacages con la puna que lla man de Tacora ó altos de Arica y en otras muchas par tes, demas del que se halla mezclado con los meta les en muchos de los minerales ricos de este reino. El Antimonio o Estibio, que algunos mineros co nocen por nombre Alcohol, y otros, particularmente en Oruro, llaman^ Mazacote. Es un mineral muy pa recido al Sorocha o metal de plomo hojoso, resplande ciente y quebradizo: lo hay también ahebrado y otro mas blanquecino y menudamente granado, como se mues tra el acero cuando se quiebra. Es compuesto de par tes muy impuras, y mal mezcladas de azogue y azufre, y parece aborto de la naturaleza, que habiendo de ser metal, se quedó en la improporcion que vemos. Sacase de el con artificio un genero de azogue, que llaman régulo, algo plomoso, y no de tan vivo mo vimiento como el común: enseñan el modo Porta, Veguino y otros. El azufre también de que se compuso, se aparta de él con agua fuerte en su propia forma de color verde, el que arde como el ordinario. Sácase muy de ordinario el alcohol mezclado con los meta les de plata, y particularmente con los que llaman Ne~; dé los metrUs. i ¡j
grillos en todo aqueste reino, aunque también en mu chas partes se cria y halla solo. Háceles mucho daño como el betún y el azufre, y asi es necesario quitársele como se dirá despues, C A P IT U L O IX. D e la Margarita * Qropimente y $ andar aca« J_/laman á la Margarita Pyrites, que es lo mismo que piedra de fuego; porque aunque otras lo despiden he ridas con el eslabón, ninguna en tanta abundancia como este mineral. Quieren algunos que se engendre de va pores indigestos* otros dicen * que es un compuesto de azufre muy impuro ó. de betún y piedra. Criase en todo género de minas y especialmente en las de cobre, y negrillos de plata , por lo mucho que de él participan* y por esto quiza dijo Dioscorides, que era la Marga rita un género de mineral de cobre; y aunque Alber to y otros la juzgaron por totalmente esteril, y que no contenia en sí metal ninguno, la experiencia ha en señado lo contrario, y en el asiento de minas de Mon» serrate en los Chichas, cuando se comenzaron á tra bajar sus vetas, tanto tenia de plata sus metales, cuanto se veia en ellos de Margarita; y en este cerro de Poto sí y otros, una especie que hay de ella muy menuda entre los negrillos, es muy cierta señal de su rique za. Hay tantas suertes de margaritas, cuantas las hay de metales , á quienes en sus colores representan , es la mas ordinaria la dorada. Huelen á azufre cuando se queman y muchas arden, prueba de tener la composicion que se dijo. Suele hallarse en ellas oro, plata y cobre. Dañan á los metales que de ellas participan des menuzando el azogue ó entrapando la fundición, como se dirá y remediará adelante. Son el Oropimente y la Sandaraca de una misma naturaleza y virtud, y solo se diferencian en el ma 16T Lib. I. del Arte
yor ó menor cocimiento que tuvieron en las entra ñas de la tierra ; y asi diremos, que la Sandaraca no es otra cosa que Oropimente mas cocido, y por esto también mas sutil en sus operaciones. Desengáñese de esta verdad el que en algún baso de barro pusie se oropimente sobre carbones encendidos; porque despues de cocido lo hallará rubicundísimo y de tan viva color, como la mas perfecta Sandaraca natural. Es el oropimente donde se halla, cierta señal de mineral de oro, y aun tiene en sí alguna semilla ó parte mínima de este precioso metal; pues como refiere Plinio , en tiempo del Emperador Calígula, se le sacó alguno, y despues acá no se ha vuelto á intentar esta obra, por ser mayor la costa que el provecho. Es el mejor el re luciente de color de oro, costroso y que fácilmente se deshace en unas como escamas: y la mas perfecta San daraca es la mas roja, pura y quebradiza de color de cinabrio y que echa de sí pesado olor de azufre» CA P ITU LO X. D e las diferencias que hay de piedras. A cinco géneros puede reducirse toda la diversidad que hay de piedra?; porque si son pequeñas, raras, du ras y que tienen resplandor y lustre, son las que se llaman preciosas: y si son grandes aunque sean raras y su lustre mucho, se reducen á mármoles; si que brándose se hacen astillas ó como escamas, á peder nales: si están menudamente granadas á guijarros: y las que no tienen las señales dichas á peñas ó piedras ordinarias. Pero los mineros para el conocimiento y dis tinción de las piedras sobre que arman ó se crian los metales, tienen sus nombres de que usan entre sí or dinariamente. Llaman Quijos á las piedras de casta de guijarros, que participan de oro ó plata ú otro me tal cualquiera, y son de mayor duración y fundamento ele los metales. 17
las vetas que sobre esto arman. Cachi, es un género Como de alabastro blanco costroso y fácil de quebrar, quiere decir sal en la lengua general de este reino, y llárnanle asi por lo que se le parece; criase en él en vetas de metales pacos mucho plomo, que este es el nombre entre mineros de la plata bruta. El Chumpi, llamado asi por el color pardo, es piedra de casta de esmeril, con participa ción de hierro, brilla algo obscuramente y es dificultoso su beneficio, por lo mucho que resiste al fuego. Hállase con metales negrillos y rosicleres, en Potosí, Chocaya y otras partes. La Macrudria es la que está muy apretada y só lida, y quebrándola, no muestra grano, ni porosidad nin guna ; es su color desde amarillo claro, hasta retinto. Almadaneta llaman á otro género de piedra , por su du reza y peso; es solidísima, de color obscuro, hállase en compañía de metales ricos, que se crian en ella cuando llega á madurar ó podrir, como también los quijos. Cria se sobre pedernales metal de oro. Muchos también he visto en estas provincias de cobre puro y otros con plata en este modo de terruño. Amoladera es la piedra ordina ria, que por el uso de su nombre conocen todos. Hay metales muy ricos sobre ellas llenos de anco, ó plome ría y á los que mas ordinariamente acompaña, son los cobrizos. Raros y de poca estabilidad son los metales de plata que se crian en pizarras, aunque es mas propio terruño para oro. Ciques llaman á las otras piedras que nacen con los metales ó á sus lados, que también se dicen cajas, son toscas y no muy duras ni macizas, no participan de metal de ordinario, aunque en algunos minerales y vetas ricas también se les pega algo de su vecindad. Famosos han sido y son los Vilaciques de este riquísimo cerro de Potosí, por la mucha plata quede ellos se ha sacado, y no es esta menor prueba ó ala banza de su prosperidad sin igual. Vila, significa san gre ó cosa colorada en la lengua natural de esta pro vincia , y por unas pintas ó señales pequeñas que tienen de este color, llaman á estas piedras Vilaciques. 18 Lib. L del Arte
de los metales. 19 C A P ÍT U L O xr„ De la generación de los metales. J^STo es maravilla, que á cerca de la materia de que se engendran los metales, haya habido tanta diversidad de opiniones entre personas que puedan autorizarlas; pues parece que con particular providencia, quiso ocultarla coa ellos el Autor de la naturaleza en la obscura profundidad en que los cria, y dureza de penas en que los encierra, para poner algún estorvo á la ambición humana. Los que -se han alzado con el nombre de filósofos, por entender en el conocimiento de las causas, dejando la materia pri ma por principio remotísimo de los metales, como lo es de todas las demas cosas corporales del mundo , señalan otra, aunque también remota, que es cierta exhalación hú meda y untuosa por una parte y por otra una porcion de tierra viscosa, y crasa , de cuya junta resulta una mate ria , que no solo lo es de los metales, sino también de las piedras; porque si la sequedad prevalece, se engendran piedras; y si tiene mas de humedad pingüe, se convierte en metal. Asi lo sienten Platón, Aristóteles y sus secuaces. De la abundancia de esta humedad pura, resplandeciente y sólida; procede el lustre de los metales, en que entre los demás elementos conocidamente predomina el de el agua, y asi corren y se derriten al fuego. Del vario tem peramento y pureza de la materia dicha, se origina la diversidad de metales, el mas puro fin de todos y el principalmente intentado por la naturaleza es el oro. Muchos con el vulgo, por ahorrar d^ dificultosos dis cursos , dicen, que desde el principio del mundo crió Dios los metales de la manera que están hoy, y se hallan ^ en sus vetas. Agravio hacen á la naturaleza, negándole sin fundamento en esto la virtud productiva que tiene dada por Dios en las demas cosas sublunares. Demas, de que la experiencia en muchas partes ha convencido lo
contrario: y por exemplo y prueba, baste lo que á vista de todos pasa en Ylua, Isla que está junto á la toscana, fértilísima de hierro , cuyas vetas cavadas en toda la pro fundidad que se puede, se vuelven á llenar de la tierra, y desmontes circunvecinos, y en espacio no mas largo que de diez, ó quince años, cuando mucho, se trabajan otra vez de nuevo abundantísimas de metal, en que los des montes y tierra se convirtieron. Lo propio juzgan mu chos que sucede en este rico cerro de Potosí, y por lo ménos vemos todos, que las piedras que años ántes se dejaban dentro de las minas, porque no tenían plata, se sacaban despues con ella, tan continua, y abundantemen te , que no se puede atribuir, sino al perpetuo engen drarse de la plata. Los Alquimistas (odioso nombre por la multitud de ignorantes, que con sus embustes lo han desacreditado) con mas profunda y practica filosófica, haciendo anato mía de los mixtos de naturaleza, reduciéndolos á sus pri meros principios, discurren en la materia de los metales de esta manera. El sol, dicen y todos los demas astros, con su luz, ó propia, ó prestada, rodeando continua mente la tierra, la calientan y penetran por sus venas con la sutileza de sus rayos. Quemada asi por largo tiem po, se convierte en otra substancia también terrea, como vemos que la leña y piedras se convierten en ceniza y cal. Esta tierra asi quemada, mezclada y cocida con el agua, se transmuta en otra cierta especie, que contiene en sí algo de la sustancia de sal y alumbre. Cada dia esperimentamos semejantes efectos en las legías de cal, ó de ceniza, en el sudor y orina, que del cocimiento ad quiere sabor de sal. Esta primera materia, ó fundamento de la generación de los metales, es el vitriolo. Facilita el creerlo asi el ver, que todos ellos pueden por arte vol ver á convertirse en él: el modo de hacerlo en al gunos, se dirá adelante. Este Vitriolo, por la calor del fuego subterráneo, y atracción del celeste, echa dos humos, ó vapores, el uno <2 0 Llb. L del Arte
terreno sutil y untuoso y algo digesto, que los filósofos llaman azufre, porque en las calidades se le parece: el otro húmedo, aqueo , viscoso y mezclado de terreo sutil, que es la materia próxima del azogue. Estas dos vaporo sas exhalaciones se hallan en la tierra libre y anchurosa salida, y levantadas á la región del aire, se convierten en cometas, nubes, nieves, granizos, rayos y demas cosas que en ella se engendran y aparecen. Pero si el lugar fuese angosto y tan apretado, que las dichas dos exhalaciones humosas no tengan salida , bus cándola por entre los resquicios y hendiduras de las pe ñas , ó lugar mineral , se engruesan y convierten en los que llaman medios minerales. Si penetrando estos humos los peñascos no hallan cier to género de azufre lavado y resplandeciente como plata, que es como Margarita, sin el cual no se pueden engen drar metales, se manchan las peñas de diversos colores. Si subiendo estos vapores se les opone alguna piedra tan dura , qne no pueden penetrarla, se convierten en perpetuos manantiales de agua, al modo que se esperimenta en las ordinarias destilaciones. Pero si traspasando las peñas hallan estos dos jugos la margarita , ó azufre lavado, casi fijo, que se dijo poco ha ; deshácenlo , mez clándose con é l, y por cocimiento succesivo se espesa en la mina , se endurece y hace metal. Este discurso es del Bracesco, en la explicación de los libros de Getro. Los mas afirman ser la materia, inmediata de los metales el azogue, y azufre, y que de la variedad de proporcion en su mezcla, y de su mayor ó menor purificación, y eximiento resulta la diferencia que en los metales se vé. C A P IT U L O XII. V arios accidentes de los metales. r . h JL/1 derretirse y volverse á cuajar , es uno de los ac cidentes de los metales; y aunque en otras cosas se halla, 3 V de los metales. 2 1
tiene algo de particular en ellos. Es causa de esto la hu medad de que se componen , que como la endureció el frió, el calor del fuego la derrite , y según la varia proporcion y fuerte, ó débil mixtura que tiene con la par te terrea, es mayor, ó menor la dificultad que tienen en derretirse. Tiene mucho de húmedo el estaño, y muy mal mezclado con lo térreo, y de esto segundo le pro viene el extridor, que causa cuando se muerde entre los dientes, y de ambas cosasla dificultad con que se der rite ántes que todos los metales. Despues de él se der riten con ménos fuego el plomo: luego la plata lo ha menester mayor por la fuerte mixtión con que sus par tes terrea y húmeda están unidas aunque la humedad excede algo. El oro por ser su mixtura mejor, y tener en su composicion el azufre fijo ó parte terrea purificadísima, tarda mas en derretirse que la plata. En el hierro excede lo terrestre impuro y mal mezclado, y asi se quema y consume cada vez que se caldea al fue go, y no se funde porsi en él, sino es con grandísima violencia. Es el cobre como algunos quieren, metal muy vecino al hierro , aunque con mas humedad , tarda en derretirse, por ser compuesto de terreo muy adusto. Casi el mismo fundamento tiene el lustre que se halla en todos los metales; pues cuanto su parte es mas sutil y mas pura tanto mas resplandor tienen es tando igualados, lisos ó bruñidos. Sobrepuja en esto como en otras excelencias el oro á todos los demas, y la plata despues de él á los restantes. Es el color blan co común á . muchos metales, aunque en la plata se halla mas perfecto. Cáusase de la humedad terminada délo seco, terrestre, sutil y digesto; porque si éste fuere lodoso, impuro, ó combusto, produce el color obscuro ó negro, y conforme á la latitud que en esto se haya, son mas, ó menos blancos los metales. Es el oro amarillo ó rubio , color procedido de la decoccion fortísima con que su azufre purificado tiene al azogue, ó humedad de que se compone, como en las legías, orines y ■2 r¿ Lib. I. del Arte
-de los metales. 2 3 otras cosas se experimenta, causárseles este color rubio en lo húmedo, de lo que padece de lo seco terrestre, que tiene mezclado por la fuerza del calor. El color del cobre tiene el mismo principio, aunque por la impuridad y com bustión de sus partes y mala mixtión de ellas desdice del color del oro y mucho mas de su nobleza y quilates. No tienen buen olor, ni buen sabor generalmente Jos metales por lo sulfuriedad que á todos acompaña, aunque el oro huele y sabe bien , por su excelentísi mo temperamento o por lo ménos no sabe ni huele mal. De lo mismo les procede el manchar las manos ó co sas que los tocan , en que también tiene excepción la pureza sin igual del oro. La ductibilidad ó poder alargarse á golpe de mar tillo , es asimismo propiedad de los metales. Es su cau sa la humedad que está encerrada en la sequedad que muestran , que se rinde y cede su lugar, cuando los baten, de que se sigue el alargarse. Es el mas dócil para esto el oro, luego la plata, despues el cobre re finado, el hierro, el estaño y plomo. Quémanse y se consumen los metales en el fuego, por el azufre untuoso y terrestre de que se componen; como al contrario, los defiende de él la parte que tie nen de humedad ó azogue. En el oro primero y des pues de él en la plata están estas dos cosas tan pu rificadas y fuertemente unidas, que ni la humedad pue de evaporar, defendida de lo terrestre, que la ampara; ni lo terrestre se quema, amparado de la humedad que lo defiende, y por esto perseveran en el fuego sin dis minuirse ni corromperse. Consúmense los demas por faltarles la purificación y unión dicha de sus partes. D e l número de los metales y lugares en que se crian» os que no sin íiota de vana curiosidad atribuyen C A P ITU LO XIII.
vetas, que corrian desde el Norte hacia el Sur , por la parte del cerro que mira hacia el Oriente y po co ó nada de bondad á las del rumba contrario. Conócese si la veta corre desde Oriente hacia ponien te ó desde el Poniente hacia Oriente y asi de los de más rumhos en los Laquis, que asi llaman los mine ros de este reino á las divisiones que se ven en las junturas de las peñas ó cajas de las minas; porque corren estas desde la parte hacia donde salen ó des puntan mas fácilmente los Laquis, cosa fácil de obser var en farellones de peñascos que se ven sobre la tier ra , para tener conocimiento de lo que debajo de ella pasa. Otras semejantes advertencias ponen para el co nocimiento de los arroyos ó rios que llevan oro, aun que el fundamento es mas débil, pues no se cria en ellos sino en las vetas de que el tiempo, y las aguas lo robaron. Pero sin derogar nada á la autoridad de los que lo sintieron y escribieron asi, muchas veces ha mostrado la experiencia lo contrario en las minas de Europa, y de estas partes si ya no se dice, que tal vez virtudes vencen señales y que no carecen de ex cepción esta, como ni las demas reglas. Aunque si dá licencia para hacerlas nuevas el diferente Polo y opues to clima de este mundo nuevo, tomando por egemplar al mas famoso y rico mineral de 3mbos cerros de Potosí, daria yo el primer lugar de abundancia y riqueza de metales á las vetas que corren Norte Súr, por la parte del cerro que mira al Norte, rumbo que con pequeña declinación hacia el Poniente siguen las cuatro principales de él. La de Centeno, que fue la descubridora , la Rica , la de Estaño y la de Mendieía. El segundo lugar diera á las que van del Súr al Norte , por la parte del cerro que mira al Súr, rum bo que corren las demas, nombre del segundo mine ral de este reino, á que da nómbrela insigne Villa de San Felipe de Austria de Oruro, que en riqueza de sus vetas, multitud y caudal de ellas, abundancia 30 Lib. I. del Arte
de metales, fundamento y profundidad de sus minas, y lustre concurso de sus habitadores, ha competido dignamente con la grandiosidad de Potosí. Del Este á Oeste corren en diferentes asientos, otras muchas ve tas ricas, y las hay también en varias partes, en muy diversos rumbos. Y asi la regla general mas cieita en esta materia, es seguir el metal donde se descubriere que si es con provecho ó por lo ménos sin pérdida, claro esta que sin arriezgar nada se abentura á ganar muchísimo. \ si la veta fuese caudalosa y enseña al gunas muestras de oro y plata, aunque no den desde luego los metales para el gasto, se siga y ahonde ani mosamente , pues de pocos empleos se deben tener tan grandes y ciertas esperanzas de crecidos logros. No torias son las experiencias de esto en los asientos de minas de mas fundamento de estas provincias y para rnaevo desengaño basta, dejando otros egemplos el rico mineral de Chocaya, en que para enseña, y aliento de mineros, despues de treinta años que con muy poca ley se han seguido sus vetas, dan ya la sobervia riqueza que hemos visto muchos y oido todos en este reino. Muy ricas deben ser las yetas angostas para seguirlas , mayormente si también la dureza estoiva. Si el metal arma sobre quijo y en algunos huecos se hallan granillos como de pólvora, que es el que lla man plomo , siendo plata bruta , aunque esto sea muy poco y lo de mas no tenga ley , es señal de riquezá en llegando á la humedad, como la tuvo muy gran de la veta que llamaron Tesorera de los pobres, en San Cristóbal de los Lipes. Si en el pozo que seda se encuentran lamas, con la misma señal de plomería, está muy cerca ya lo que se busca. Da buenas es peranzas hallar Crisocola , Herrumbre , Oropimente ó Sandáraca y junto á las cajas tierra de color de hier ro y en el medio greda. No es mala señal, encon trar coa tierra seca, si es amarilla, roja ó negra ó de otro color extraordinario i: y es muy buena, si ende los metales. g t
„3S IJb. I. del Arte tre ella se halla alguna muestra de plomo. Promete el calichal mucho, y el encontrar arena en el lugar del metal juzga por bueno el Agrícola, siendo de muy sutiles partes, y por muy malo si se halla tierra llena de guitarrillos, si no se acaba y muda luego en otra* C A P ITU L O XVII. T)e los metales en particular y primeramente del oro. J B l mas precioso de los metales y el mas perfecto de cuantos cuerpos cria la naturaleza es el oro, tan generalmente deseado, como conocido de todos. Engéudranse de la materia y modo que queda dicho en común de todos los metales, pero de partes tan per fectamente purificadas y con tal decoccion unidas , que hacen casi incorruptible su substancia, pues ninguno de los elementos tiene fuerza para corromperlo ó des truirlo, Persevera mas puro en la violencia del fuego, que á todos los demás consume. El aire ni el agua, no lo enmohecen ni deslustran, estando en su perfecion , ni lo pudre ó disminuye la tierra : ha grangeado meritísimamente con la nobleza de su. ser la estima ción que en todo el mundo tiene : y las virtudes, na turales que acompañan la igualdad de su admirable temperamento son las mas aproposito para la alegría y consuelo de los corazones humanos, cuya piedra imán es este siempre codicioso metal. Las excelen cias que entre los demas tiene, ya se tocaron aunque brevemente. Las que atribuye^ al oro potable los que de .él tratan, para, conservar una juventud perpetua, sin accidente de enfermedades, se quedan en la obscuridad, con que enseñan su coroposicion, y en 1.a fé que merecen sus, Autores; y en muchos que han escrito de cosas Mine rales,,se vean los nombres .de diversas regiones, Montes, y. Rios famosos por el Oro que producen, que no es. mi in tento multiplicar'hojas,,trasladand9 escritos ágenos, pues.
de Ios metales« 23 aun dexo de referir los riquísimos criaderos que de éi hay en este nuevo mundo. No hay quien no haya oído el nombre de Carabaya, famosa tierra por la abundancia y pureza de su oro, es tan fino como el celebrado de Arabia, tiene veinte y tres quilates y tres grados de ley: y aunque es increible la cantidad que se ha sacado y hoy se saca, están por comenzar á labrarse machas vetas de este rico metal: porque hasta ahora solamen te se ha entendido en recoger algo de lo robado de las aguas. Confina con Carabaya la Provincia de Larecaxa, abundante de minerales de oro. .Hállase en al-, gunos de sus arroyos en forma y color de perdigo nes de plomo pardiscos, que derretidos toman ,su color rubio con poca merma de la mezcla y capa con que se mostraban. No conoció esto por oro el que lo des cubrió al principio, hasta que le desengañó, un amigo á quien yo dije lo que era. Junto á Larecaxa hasta Tipuani, tierra de indios, de guerra* á que se hizo, entrada mas ha de veinte años desde la Ciudad de la Paz estando yo en ella» lo mucho que se dice de la riqueza de oro que sus rio.s tienen, pusiera su, crédito en d.u<i/i á,qo..haber tantos, testigos, de v;ista iq^e;.,l^)aficgiaqn,0 ! > El nombre, propio, de la.Citj.dadj de la Paz es: Chaquiyapu , que corruptamente, llamamos Chuquiabo,' quiere decir en lengua general de esta tierra , Cha cra ó heredad de oro. Tiene" muchas labores de él de tiempo de; los Iag?s.;]£s;¡u^rfiarcpnq.4dámeote fértil;de este metal, y: en.,tiempo. .desaguas.suelen .hallar Iosmuchachos en las, calle? j algunas pepitas de .oro, pa-; yormente en la que baja por el Convento de ¡Predi cadores ácia el rio, Y en el valle de Coroyco y. otros de los q.ue llaman andes de ^huquiabq., hay tan}bien/\ qro en muchas quebiadá?,., rp,arrisco por .d^f^era c ^ mo plomo. e. , (¡_. , j Los cerros de plata de la insigne villa de San , Fe- ,
34 Lib. I. del Arte lipe de Austria de Oruro están rodeados por todas partes de otros en que hay muchas y muy caudalosas vetas de purísimo oro, labradas del tiempo antiguo, una sola se trabajó en el mió, á mi instancia y persua den, en la loma que corre sobre los ingenios de pla ta, que llaman de las Sepulturas, de cuyos metales molidos y beneficiados con azogue se sacó no poco provecho. No se siguen basta ahora las demas ó por falta de aplicación, por tratar todos de plata; ó lo que es mas cierto, por no ser tanto el oro, como se quisiera en las vetas, de que se ha hecho esperiencia, aunque no debe dudarse, que haya algunas muy ricas entre tantas, como en los mejores minerales de plata ha sucedido. El distrito de Chayanta, está lleno de vetas de oro y tiene algunos socabones antiguos y en su rio, que llaman grande, se hallan pepitas entre sus are nas; y en el rio de Tinquipaya, siete leguas de este Potosí, se han hallado también. Junto á la Ciudad de Chuquisaca, en los confines de Paccha, Chuquichuqui, y Presto, hay muchos socabones de cuyos desmontes se han sacado algunas muestras de oro. Lo hay también en el rio de Sopachuy arriba hacia ios Chiriguanaes, entre los cuales también se tiene por cierto hay ricos minerales de ello, que los mis mos indios ofrecieron descubrir este año pasado. El rio de San Juan, que corre á las espaldas de la Provincia de los Chichas, por donde confina con los Chalchaguyes, es muy abundante de oro. En Esmoraca, y Chilleo de la misma Provincia, están patentes las labores antiguas. En 1a de los Lipes también lo hay en uno de los cerros que están juato á Colcha. Hay un socabon tres leguas de este pueblo, en parage que llaman A'oitanis, que en lengua Lipe quiere decir mina de oro. En la Provincia de Atacama tengo por certísimo lo hay por la abundancia de muy fino Lapislázuli que produce, en que el oro se cúa.
de los metales. 55 C A P IT U LO XVÍIÍ. D E L A P L A T A T S U S M IN E R A L E S . R despues del oro el mas perfecto de los metales la plata y simboliza con el tanto, que los que mas con tradicen el arte de sus transmutaciones, no juzgan esta por imposible; pues solamente le falta el color y peso para ser oro: cosas que con calcinaciones y cocimien tos al fuego, no son dificultosas de alcanzar, como !o enseñan muchos y practican algunos. Al grado de buena mezcla de sus partes y purificación de ellas, se sigue la perseverancia en el fuego, sin casi evaporarse ni consumirse nada, y la firmeza y tenuidad de su substancia , con que se sujeta al martillo, y se permite estender en hilos, y hojas sutilíssimas. Pareciera imposible de creer, si no fuera tan experimentado y común entre los que tratan de esto, que se saque de una onza 241 o varas de hilo de plata, aunque mas debe admirar que se cubra todo esto por todas partes con solo seis granos, ó medio tomin de oro: de manera, que con serlo tanto la plata es cinco veces mas dubtible, y tenue el oro que ella, y así batido en panes se dilata tanto, que con una onza se pueden cubrir diez ane gadas ó mas de tierra, . Criase la plata algunas veces blanca y pura en las minas, atravesada como hilos en las piedras que lla man metal machacado, como el que se ha sacado y saca en el mineral de Turco en la Provincia de Ca rangas. En Choquepiña, labor de los Ingas dos le guas de Berenguela, de la Provincia de Pacages. En el cerro que yo descubrí y registré, media legua del asiento de San Cristóbal en Provincia de los Lipes. En Yaco de la de los Charcas, que de enmedio de su metal rico cobrizo se sacó este año pasado una guia de plata blanca, sobre metal casi leonado. Y en el
TJb. I. del A rte riquísimo asiento de Chocaya de la Provincia de los Chicas se ha sacado mucho machacado entre las mas ricas piedras de sus metales: y en casi todos los asientos de minas de estas provincias se sacan de cuan do en cuando piedras de este género pasadas todas de hilos y clavos de plata blanca: pero en ningún otro mineral he visto hasta ahora lo que observé en Oruro en los metales que se sacaban de una veta del cerro de San Cristóbal, que ademas de las hojuelas de pla ta blanca y pura que se veían en sus piedras, ó corpas estaba también la tierra menuda, ó llampos llena de plata, en polvo sutilísimo, que sin mas artificio que lavarla, pudiera recogerse como oro: pero lo mas or dinario en todos los minerales, es el criarse la plata bru ta incorporada en las piedras; de suerte, que no se vé, ni deja conocer sino de los muy esperimentados. De la diferencia que hay de metales se dirá despues, cuando se trate de su beneficio. La abundancia de minerales de plata que hay en la jurisdicción, de la Real Audiencia de los Charcas es tan grande, que sin que hubiera otros en el mundo, eran bastantes á llenarlo todo de riquezas. Enmedio de ellos está el nunca dignamente encarecido y admirado cerro de Potosí, de cuyos tesoros han participado pró digamente todas las naciones del Orbe. Merecen sus grandezas y las de la imperial villa, á quien dió nom bre y sitió, ser eternizadas con particular historia, por las mayores de ambos mundos. Está cercado por todas partes de muchas y muy ricas minas. Las de Porco, famoso mineral de los Ingas y el primero de que los Españoles sacaron plata. Las de Andacaba, cuyas labo res también antiguas, admiran con su profundidad, dis posición y reparos á los mas esperimentados mineros, y con su multitud y abundancia aseguran por muchos siglos metales de plata, ea cuya saca puedan ocupar se todos los indios de la mitad de este reino. Las de Tabaco Ñuño, donde está la famasa Laguna de su uom»
de los metales. bre, una de las maravillosas y costosas máquinas, en cuya fábrica esta iiberalúima república ha gastado mucha parte de sus tesoros. Recógese en ella agua bastante para hacer correr un rio todo un año entero con que muelen de dia y de noche mas de cien ioge* nios, o molinos de plata de su ribera. Tiene mas en su contorno las minas de Guariguari, Caricari, Piquisa, la Veia-cruz, Siporo y otras muchas. En los Lipes son asientos de mas fama Sta. Isabel del nuevo Potosí, que en la hermosura del cerro, y riqueza de sus me tales se le parece como en el nombre. La Trinidad, mineral riquísimo. Esmoruco, el Bonete que llaman^ porque los picos del cerro lo representan. Xanquegua. El nuevo mundo que se descubrió en mi tiempo, de caudalosísimas vetas, Abilcha, Todos Santos, Oslloque, S. Cristóbal de Azochalla, Sabalcha, Montesciaros y otros muchos. En los Chichas, S. Vicente, Tatasi,Monserrate, Esmoraca, Tazna, Sbina, Chrolque, Choca y a* que llaman la vieja y la nueva, que ahora últimamente se descubrió, para enseñanza y pasmo de mineros y testimonio nuevo de la riqueza sin igual de este reino» C A PIT U L O XIX. Prosigue la materia del pasado de los minerales de plata. TTíene Ja provincia de los Charcas demas del rico cerro de Potosí, que basta solo á eternizar su nombre y de los minerales que quedan dichos, lo rodean las mi* ñas de Yaco, ó cerro del milagro, las de S. Pedro de Buenavista, las de Malicocota; hay metales de plata junto á Cayanta en Paecha y Tarabuco, no lejos de Chuquisaca, y en otras partes. En el Corregimiento de Paña están jnntos los tres cerros, S. Cristóbal, Pie de Gallo y el de la Flamenca, de que se compone el miaeral de Oruro, Ilustre Villa de este reino. En su 5
2 8 "Lib. I del Arte contorno están Avicaya, Verenguela, Cicacica, la Oya \ Coílquiri, qoe aunque es mineral de estaño, se cuajan en sus vetas de cuando en cuando métales riquísimos de plata, que llaman Lliptas. En la provincia de Pacages está el rico mineral de Bereoguela con los cerros de ata. luana, Tampaya y otros,Choquepiña, Pacocaba y minas de Tiaguanaco y otras muchas en el distrito de la Ciu dad de la Paz. Y pojvno ser mas prolijo, son todas estas provincias un continuo mineral y aunque los que basta hoy están descubiertos son tantos, se tiene noti cia cierta, que hay otros muchos y muy ricos, que la diligencia de los Indios en ocultarlos, los tiene hasJa ahora encubiertos. _ La mina que llaman de Chaqui, por un pueblo de este nombre, cuya dicen que es, cuatro leguas de esta Villa Imperial, es famosa en toda esta tierra por la relación de sus incomparables riquezas; tienese por cierto que la hay, aunque hasta ahora no se sabe don de esté. Ha costado su busca vidas de Indios, que se han muerto con sus propias manos, por no verse obli gados á descubrirla. , , No tiene menos fama la mina que llaman de los Encomenderos en la provincia de los Lipes: tiene este nombre, porque de ella se dice sacaron los indios en años pasados mucha cantidad de plata , con que des pacharon contentos á España á dos hermanos Enco menderos suyos, de sobre-nombre Tapias.^ Después de los cuales, esta rica provincia se incorporó en la Real Corona. Siendo yo cura en ella, alean é a'gunos de sus naturales, que me dijeron ellos mismos, eran de los que habían ido cargando la riqueza-de sus amos hasta el puerto de Arica, en donde se embarcaron. Muy asentado es, que esto fue verdad, y que su mina está oculta, no lo dudo; pues todos los minerales que en aquella provincia se han -poblado, han sido nallados y estrenados por los Españoles, sin haberse encontrado basta hoy eon labor ninguna antigua de plata de los
de ' los métales. 3 9 Indios, constando por otra parte, que ías tuvieron ri quísimas; pues á demás de las corpas, ó piedras de metales de plata muy escogidas, que los Indios me daban de minerales no conocidos, estaban las calles de los pueblos, cuando yo fui á ser su cura, casi veinte años há, llenas de grandeza menuda, de metal muy rico que yo recogí y aproveché. En las puntas ó páramos de Yulloma en los Pacages, se tiene también noticia que hay minas muy ricas trabajadas de los,Indios y no descubiertas hasta ahora. Ha sido muchísima la cantidad de pedazos de plata que llaman corriente, que en este pueblo se ha res catado , y aun alcancé yo algunas reliquias de ella* La hermosura y colores de sus cerros hacen creíble cualquier sospecha sobre el fundamento dicho. Mas cierta es la noticia, de que tiene mina rica el pueblo de Caquingora de la misma provincia de Pacages, pues se hallan en sus calles y paredes de sus casas metales de mucha ley, de que soy testigo de vista. De otros muchos pueblos corre la misma fama, como también la hay constante, de que en tiempo de los Ingas cada una de las parcialidades, ó Ayllos tenia su particular mina. CA PITU LO XX. B E L C O B R E T S U S M I N E R A L E S . T~^xcede en la composicion del cobre la parte sulfú rea, casi fija , de cuyo color destemplado se origina su color encendido, respira sobre todos los metales olor de azufre, cuando se derrite, y por su demasiada com bustión está ménos sujeto á los daños que el aire, agua ó tierra pudieran ocasionar en orden á su corrupción, como por la misma causa 110 está sujeto el carbón á
tileza y psnetracion, con que traspasa, no solo la carne, sino los mas duros huesos; y porque conocidamente es veneno el solimán, por ser cálido en sumo grado, y este no es mas que azogue esencialmente, aunque alterado, por la mezcla de los metales con que se coció y subli mó, y asi puede otra vez reducirse, como se reduce á verdadero azogue en el modo que adelante se dirá. Pero dejando la averiguación de esto para los que tratan de la facultad de los simples, lo cierto es, que tiene tan ta conveniencia la natutaleza del azogue con la de los metales, que aunque no es ninguno de ellos , es conver tible en todos, no solo por ser uno de los principios de que se compone, como los mas filósofos afirman, y prueba la facilidad con que con todos se une, é in corpora, sino también porque con toda su substancia se trasmuta en metal verdadero, que como los que de naturaleza nacieron tales, sufre los exámenes del fuego y del martillo. Muchos modos enseña Raymundo para convertirlo en oro, ó en plata; uno muy fácil hay en la disquisición Eliana , para hacer de él verdadero plo mo; y cuando se suspenda el crédito que debe darse á escritos, que quizá no se entienden, son tantos los tes tigos de vista en estas provincias, que tienen hoy , y guardan plata refinada muchas veces por copella hecha de azogue por sus mismas manos, aunque con medi cina dada de otros, que no ha dejado lugar de du da en la posibilidad de su trasmutación. Raro era el uso y corto el consumo que del azo gue había ántes de este nuevo siglo de plata; pues se gastaba solamente en solimán, cinabrio , ó berm.llon y polvos que se hacían del precipitado, que son los que llaman los Juanes de vigo, géner-os de que sobraba mu cho , aunque hubiese muy poco de ellos en el mundo. Pero despues que por su medio se aparta de las pie dras de metal molidas en sutil harina, la plata que tienen, invención de que en la antigüedad hubo muy pequeño, rastro y > cortísimo, egercicio, es increíble la 4 6 Lfb. L del Arte
suma que en estos beneficios se consume. Porque si lo que se ha sacado de plata en este reino, ha llenado de riquezas y de admiración á todos los del univer so; otro tanto es por lo ménos lo que se ha perdi do y consumido de azogue, pues aun hoy que á costa de descompasadas pérdidas, le tiene mas acertada la experiencia , consume el que beneficia mejor, otro tanto peso de azogue, como lo que saca de plata , y rara es la vez que no se pierde mas. Cual sea la causa de esto y su remedio, que es lo principal á que se encamina este tratado, se dirá adelante. Se entabló en Potosí el beneficio de azogue el año. de 1574, y pasan hoy de doscientos cuatro mil y setecientos , los quin tales que se han traído á las cajas reales de esta im perial Villa por cuenta de S. M ., sin otra grandísima suma que se ha consumido de lo que ha entrado ex traviado. Proveyó Dios para tan excesivo gasto del abundantí simo mineral de Guancabélica , y en estas provincias su jetas á la de los Charcas no falta éste entre la abun dancia de otros. Hay minas de azogue en Challatiri, cua tro leguas de esta Villa Imperial. Hay también junto á Guarina en la provincia de Omasuyo, y no léjos de Moromoro, pueblo de los indios que está siete leguas de la ciudad de Chuquisaca, se trageron pocos años ha muy ricas piedras de metal de azogue, aunque con la muerte apresurada, y no sin sospechas de violenta, que tuvo el que trataba de descubrir la mina, se ha quedado oculta hasta hoy. C A P IT U LO XXV. D e los colores de todos los minerales generalmente. TP JL ara que los ménos experimentados alcancen mas fá cil el conocimiento de las cosas minerales, que traen entre las manos, y que con la vista, el mas cierto desengaño de los sentidos, sepan enterarse, de que sea lo que en la caba de los metales. 47
de sus minas encontraren, reduciré á colores, corno á gé neros mas conocidos, toda l-i diversidad de minerales. Soa de color blanco algtinas especies de greda, el Alumbre, el Amianto, la piedra Arabica , la Yudayca , la Melite , la Galatite ú de Leche, el Alabastro, el Cristal, el Diamante , la Plata, el Azogue , el Estaño y el Marmol. De color negro son la tierra Pnigite , el Azabache , el Sori y la Melantería. De ceniciento la tierra Eretria y la Melia, De azul el Zafiro, el Ciano , la Turquesa , el Lapislázuli, y el Cibairo. De verde la Esmeralda, la Prasma, la Chisocola ó Atincar, alguna greda y el Vitriolo ó Caparrosa. De amarillo el Oro , la Ochra, el Crisopacio , el Crisolito y el Qropimente. De rojo el Rubí, el Granate, el B >1 x, la Cornerina , la Sandaraca, el Coral, la piedra Scissile. la Hematite ó piedra de sangre, el Cobre, el Minio ó Ber mellón, la tierra Lemnia y la Almagre. De purpúreo el Jacinto y la Amatista. De azul claro el Jaspe, llamado Borea. De azul verdoso el Cardenillo y la piedra Arme nia ó Cibairo de este color, y así los pintores al color que deella se hace, llaman verde-azul. De blanco que tira á rojo, es la Afrodisiaca. De rojo que blanquea,el Xanto. De negro entre rojo la Batrachite. De negro que tira á purpureo , el Alabandico. De blanco que amarillea , el Topacio. Hállanse en otros diferentes colores de por sí, como las Agatas, que las hay blancas, negras y de otros colores mezclados. El Apsito tiene venas rojas, esparcidas sobre el campo negro: y al contrario , está teñido de ve nas negras sobre su campo rojo el Nasomonite. Tiene la Heliotropía en su verde bello, venas de finísima sangre. Y en los Sáfiros, y en el Lapislázuli se ven de muy res plandeciente Oro. Dos venas, una blanca y otra roja, discuren paralelas por la Egitilla. Es de cuatro colores el Eupatalo, de azul, de encendido , de Bermellón , y de Camuesa. De otros tantos se suele hallar la Orea, roja, verde, blanca, y negra. 4^ Lib. I. del A rte