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Extracto de lo ocurrido en la ciudad de La Coruña, según se manifiesta en el Diario Constitucional de dicha ciudad del jueves 29 de noviembre de 1821

Universidad de Granada

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R. S/'CCl EXTRAC r o — z i : = £ . ■I i I ~ ^ StB SS SB S taB S SSSS m ; D E LO OCURRIDO E N L A Coruña, según se manifiesta en el i de dicha Ciudad del Juéves 29 de L A “1 icional „ I1821, Gallegos r el despotismo ministerial se ha quitado y no libres ; vasallos y no ciudadanos. Su marcha; Todos clamábais ley y libertad, y ellos en todas su; responder al grito del pueblo, no hadan otra cosa, la libertad. Nada habéis visto, que alhagase vuestras las contrariase. Vosotros irifaltables y sumisos á la 1< trios y medios que la ley os señala; miéntras ellos de; hecha otra cosa que contrariaría. Vosotros fuisteis le den ser los hombres libres; y ellos pérfidos é infieles dia y la mala fe. Vosotros clamábais y pedíais la G presente, sinó para abusar de las facultades que esta cutivo, y para socavar y minar el sistema constitucior mas nulos, ineptos y miserables. Cuando estábais agu tra respetuosa representación contra tos agentes del p' bais recibir de un dia a otro la agradable noticia d bia escuchado benigno vuestros votos; el ministerio c vuestra familia. No le bastó el desengaño recibido e tante que los heroicos andaluces resistiesen de frente nisterio; era menester que se pusiese á todas las pro dolas separadamente. Habéis visto abatido su orgullo sus locas pretensiones. Siempre constantes y firmes en despotismoy sostener la libertad , habéisu tro nombre hasta las edades mas remotas. Pero dejad ración una relación, tan fiel como posible, de los a do con tanta rapidez en el espacio de 14. horas en e bertad. Apenas acababa de llegar un correo de gabinete' observó la desconfianza que se manifestaba en toda e taban los ciudadanos unos á otros el motivo de su porque á nadie comunicó el Gefe-político el contenid tregaron. Inútilmente se agrupó el puebla en la plaza bieron algunos al palacio para tratar de penetrar esta 2a misma incertidumbre: ni la repetición de las pregi da j tanta fue la ostínacion ere ocultar la verdad! S que mas perspicaces dieron golpe core ella; porque et marcha del ministerio. Apenas se divulgó por el pue; cion de nuestro ilustre Capitan general Mina, que emj manifestando del modo mas positivo su descontento. Ti blico del contenido de los pliegos; todos claman porq que los recibió; y á pesar de esto nadie perece. Salí que al instante se reúna el Ayuntamiento y lis demas rial; estas acuden, y preguntan al pueblo la causa c Gefe-político; y declara en público que siendo reserva recibir, á nadie podía Instruir de su contenido. Los combustibles arrojados en un incendio no prodi puesta tan sospechosa. De todos los ángulos de la plaz; tos de que pasó el tiempo de los misterios, y que el pi saber cuanto tiene relación con su libertad. Despues d nifestar el mismo concurso que de allí no salía hasta es vieron forzadas las autoridades á resolver que Se \eye: fregarse al general M ina, en que se le mandaba entre que pasase de cuartel á Sigüenza* me • Jesv: í lestr- € ©' - — M- ~= IO ©- M ro ro_ ro en ro esdavosr¿ ;conúcida„ z de cor-t ■ destruir nicho que los arbi- , no han > lo puela perfi la tenian >der ege4 do lo de1 á vueso pen¿ai : >ierno ha- : y la de : fué bas- : del mi-i aracán- : el bumO ■ e s is iir aH ■ bre vuesi- ; mas á lá i n segui ré la li- : :uando se : pregun- : ir razón, ; s le en- : vano su- :daban en ; ie -la du- : :í sugetos : ¡chosa la : la remo- ; la' plaza, : ya al pixI i-polítícó ;¡ble para i censistoi al’ fin el ; ababa de : J na res-» I lea gri- : ’techo á : / d e mal 'or - fi n sé : a de en- : jlítico, y ro 00 ro 10 i R . S / c c j BHJÜ0TSC-4 BNÍVSSaltÁaiA — 6R AN Á Ó A EXTRACTO M . D E LO OCURRIDO E N L A C IU D A D D E L A Coruña, según se manifiesta en el Diario Constitucional de dicha Ciudad del Juéves 29 de Noviembre de 1821, S c O o J Olí f Gallegos r el despotismo ministerial se Hs quitado la máscara. Nos quiere esclavos* y no libres; vasallos y no ciudadanos. Su marcha; tortuosa no os era desconocida., Todos clamábais ley y libertad, y ellos en todas sus deliberaciones, en vez de cor-*, responder al grito del pueblo, no hacían otra cosa, que enervar la ley y destruir la libertad. Nada habéis visto, que alhagase vuestras esperanzas;' pero sí mucho que las contrariase. Vosotros infaltables y sumisos á la ley , usasteis de todos los arbi trios y medios que la ley os señala; mientras ellos desentendiéndose de todo, no5 han hecho otra cosa que contrariarla. Vosotros fuisteis leales y sumisos, cuanto lo pue den ser los hombres libres; y ellos pérfidos é infieles cuanto pueden seguir la perfi dia y la mala fe. Vosotros clamábais y pedíais la Constitución, y ellos no la teniars presente, sinó para abusar de las facultades que esta pone en manos del poder ege~ cutivo, y para socavar y minar el sistema constitucional j mostrándose en todo lo d emas nulos, ineptos y miserables. Cuando estábais aguardando la contestación á vues^- tra lespetuosa representación contra los agentes del poder egecutivo ; cuando pensá-5* bais recibir de un dia á otro la agradable noticia de que el gefe dé! gobierno ha*- bia escuchado benigno vuestros votos; el ministerio decretaba vuestra ruina y la de vuestra familia. No le bastó el desengaño recibido en C ádiz y S evilla; no fué bas tante que los heroicos andaluces resistiesen de frente las despóticas órdenes * d e .' mi-1 nisterio; era menester que se pusiese á todas las provincias en convulsión, atacán dolas separadamente. Habéis vistoabatido su orgullo y desvanecidas como el húmc> sus locas pretensiones. Siempre constantes y firmes en vuestro propósito de - csUúr al despotismoy sostener la libertad , habéis una gloria que hará celebre vues^ tro nombre hasta las edad-es mas remotas. Pero dejad un momento que hagam os á lá nación una relación, tan fiel como posible, de los acaecimientos que se han segu i do con tanta rapidez en el espacia de *4. horas en este segundo baluarte de la li bertad. Apenas acababa de llegar un correo de gabinete' en la tarde de ayer, cuando se observó la desconfianza que se manifestaba en toda esta capital. En vano se pregun taban los ciudadanos unos á otros el motivo de su venida; nadie sabia dar razón, porque á nadie comunicó el Gefe-político el contenido de los pliegos que se le en tregaron. Inútilmente se agrupó el pueblo en la plaza déla Constitución; en vano su bieron algunos a! palacio para tratar de penetrar esta misterio; todos se quedaban en la misma incertidumbre: ni la repetición de las preguntas podia sacar á nadie-la du da ¡ tanta fue la ostínacion en ocultar la verdad ! Sin embargo, no faltaron sugetos que mas perspicaces dieron golpe corr ella; porque en todas partes es sospechosa la marcha del ministerio. Apenas se divulgó por el pueblo que él -posta traía la remo ción de nuestro ilustre Capitan general Mina, que empezó á reunirse gente eti ¡3'plazasmanifestando del modo mas positivo su descontento. Todos piden que se instruya al pú blico del contenido de los pliegos; todos claman porque se presénte el Gefe-político que los recibió; y á pesar de esto nadie perece. Salen comisionados del-ptfeb!o:ípara que al instante se reúna el Ayuntamiento y las demas autoridades en la casa consisto rial; estas acuden,- y preguntan al pueblo la causa de su cotímocion : viétie al; fin el Gefe-político; y declara en público que siendo reservadas las órdenes que acababa de recibir, á nadie podia instruir de su contenido. Los combustibles arrojados en un incendio no producen mayor efecto que* una res* puesta tan sospechosa. De todos los ángulos de la plaza de la Constitución sáled gri tos de que pasó el tiempo de los misterios, y que el pueblo soberano tiene derecho á saber cuanto tiene relación con su libertad. Despues de una lucha porfiada ,- y de ma nifestar el mismo concurso qué de allí no salía hasta estar enterado de todd j por fin sé vieron forzadas las autoridades á resolver que se leyese el oficio que acababa de en tregarse al general M ina, en que se le mandaba entregar el mando al gefe-político, y «lúe pasase de cuartel á Sigüénza» O F IC IO . *> Al mismo tiempo de haberse servido el Rey (que Dios guarde) relevar de la co mandancia general de esa provincia de Galicia al mariscal de carnpo D. Francisco Espoz y Mina, destinándolo de cuartel á la ciudad de Sigüenza en esta provincia , según real orden que le comunico en el adjunto pliego que pondrá V. S. en sus manos, ha re suelto S. M. que se encargue V. S. interinamente del mando militar de ella. Si para man tener el orden y la tranquilidad pública, y sostener todo su vigor la observancia de la Constitución, juzgase V. S. conveniente poner algunos regimientos de provinciales sobre las armas , S. M. lo autoriza á V. S. á ello como á sí mismo á separar de sus mandos los gefes y oficiales; de cuya subordinación y disciplina tuviese V. S. justo motivo de re celo; avisándome de todo para el debido conocimiento y aprobación de S. M. ^ Con esto llególa agitación á su colmo: todos á una gritaron que semejante orden no debia llevarse á efecto , y que se desplomó el edificio constitucional , si un mi nistro cualquiera puede remover á su antojo los sugetos en quien cifra la nación su confianza. Diputaciones del pueblo se presentaron en vano á las autoridades para re presentarles la agitación universal y el peligro en que se encontraba esta capital, si quedase suspenso por un solo momento el general que estaba á la cabeza_ del man do militar. Se pidió que inmediatamente saliese un posta á Madrid que lo hiciese pre sente á S. M .; se prometió; y á las once de la noche se llegó á saber que ni posta ni representación se preparaba , y que estaba resuelta la marcha del héroe de Na varra para su destierro. La mayor parte del pueblo quedó toda la noche en pie, la tropa en sus cuarteles, y recorriendo patrullas las calles principales. Todo aparentaba la esplosion mas formi dable para el dia siguiente. El Gefe-político reunió los gefes de los cuerpos y demas autoridades para consultar con ellos loque convenía al bien general: todos convinie— ion que la situación eta de las mas críticas, y que la guarnición nunca consentiría en hacer armas contra los individuos de una ciudad con quienes tstá unida de corazon y sentimiento. En fin se logró la promesa de que no saldría el ídolo dtl pueblo, y que se contestaría al ministerio cual correspondía; con loque se retiró cada uno a descansar. Pero ya habían mudado de aspecto las cosas al amanecer. Pronto se supo que siete oficios habia pasado el gefe-político al general Mina , significándole inmediatamente si Éstaba pronto ó na á reconocer la órden del ministro, y á darle cumplimiento que la con testación de éste fue por la afírmafjja 5 Jy cte dentro de algunas h o r a s se pondría enca mino para el punto que se le señalaba de cuartel. Q u e el mismo gefe-político habia salido para hacerse reconocer por los cuerpos de la guarnición; y que era claro que nada se cumplía de lo prometido en el dia anterior. Fácil era preveer que el pueblo que con tanta unanimidad se habia declarado á fa vor de su caudillo, no desistiría de sus pretensiones. Crecieron los grupos; acudieron los milicianos nacionales , y para evitar desgracias fue menester tocar la llamada para que todo el batallón nacional se reuniese en el sitio acostumbrado. Interin tanto el pueblo pedia á gritos su general, que voces esparcidas de estar preparada una lancha en los Pelamios, hacia sospechar le seria arrebatado subrepticialmente. Varios diputa dos del pueblo suben á palacio , y le participan el estado alarmante del espíritu públi co. El general tiene que ceder, y presentarse al balcón ; nada basta. A su general quie re el pueblo; y á su general concede al ayuntamiento enmedio de repetidos vivas y aplausos. Miéntras tanto se presenta el gefe-político al batallón nacional formado en la ala meda ; le pinta la necesidad de ceder por de pronto , sin perjuicio de representar á quien corresponda. En vano recuerda la precisión de obedecer al gobierno , y amenaza con hecer demisión de su empleo; á nada se da oidos: gritos de viva Mina! resuenan en las filas y son repetidos por el pueblo que habia acudido para presenciar el desenlace de este acontecimiento. Tomando la voz la oficialidad en nombre de sus compañías, hace presente al gefe-político la necesidad de sacrificar las fórmulas de estilo para evi tar mayores males; y despues de una acalorada discusión, se decide por fin que que dará Mi.ia de capitan general y Latre de gefe-político, y que se despachará luego un posta pata dar parte de todo al gobierno. El batallón se pone en marcha para la plaza de la Constitución , con Latre en la cabeza ; y al llegar se encuentra con una multitud de ciudadanos que al verle llenan los aires de repetidos vivas á su general. Sube el gefe al ayuntamiento , y trata con las autoridades que allí se hallaban reunidas, de llevar á efecto según los trámites de estilo, lo prometido á la milicia nacional. La impaciencia del público no podia avenirse con tantas demoras ¡Ahora! ¡ahora! repiten todos á un tiempo, ¡ahora mis ino se debe reponer al general! Y no hubo mas remedio que efectuarlo en si mismo instante. No obstante, un ciudadano hace la lectura de las Instrucciones que daba el ministerio ai gefe-pulítico, y de las medidas que se le encargaban. Se supo, no sin horror, que se mandaba poner las milicias sobre las armas en caso necesario', y des tituir aquellos empleados conocidos por su exaltación á favor de la libertad.? Y a ’no puede el pueblo contener su indignación , y es menester para calmarlo , que las dos autori dades principales déla provincia, salgan ai balcón, y den en el mismo acto ai pú blico la satisfacción que pide. ¡ fa tenemos pues otra vez á nuestro querido Mina á ¡a cabeza del mando militar! i ya le tenemos paseando las calles colgadas , enmedio de la milicia nacional , de todas las tropas de la guarnición , y rodeado de un pueblo inmenso que le victorea y le cu bre de bendiciones , dulces y flores ! ¡tiemble un ministerio déspota é inepto que pen só gobernarnos como un vil rebaño, y sacrificarnos á su política tiranía! El pueblo Gallego tiene á Mina á su cabeza , y no lograrán arrebatárnoslo ni un Salvador , ni otros mil que con él se coliguen en daño nuestro! Si Mina ha cometido algún de lito por el que merezca ser removido, fórmesele causa, y conoaoa la nación ente ra los motivos de esta providencia. Interin el ministerio no le haga cargos y no pruebe de un modo patente que ha desmerecido Mina de la confianza pública; Mina será para nosotros una víctima que se trataba de sacrificar , para después uncirnos al carro del despotismo, restablecer la inquisición , y volver á levantar cadalsos en todo el ám bito dal suelo español. El heroico pueblo gallego y su benemérita guarnición han aho gado la hidra en su cuna , y demostrado lo que puede la intrépida resolución de mo rir antes que volver á la esclavitud. ¡Honor á los gallegos! ¡gloria á la guarnición de la Coruña ! ¡odio á la tiranía ministerial.! El paso que acabais de dar, Coruñeses, es el que dictan la prudencia y la virtud. El pueblo agoviado patentiza sus males, y pide remedio; desoida su voz no le que da otro arbitrio que la resistencia. Aprenda el orbe entero de vosotros que aun hay hombres libres, que sin romper el lazo social y sin verter una gota desangre, sa ben recuperar sus vilipendiados derechos. Son las ocho de la noche y toda la ciudad está iluminada y tranquila. REPRESENTACION D E LA CORUÑA. SEÑORCuando el Pueblo de la Coruña , este Pueblo heroico que hace dias manifestó á V. M. su fírme, su irrevocable decisión de convertirse en escombros antes que permitir se atente en manera alguna al sagrado de sus libertades, esperaba tranqui lo el resultado de la sumisa exposición que elevó al trono Constitucional de V. M. con fecha 16 del que rige, tiene el dolor de hacerle presente á esta hora, que es la de las once de la mañana la efervescencia y el crítico estado en que se encuentra desde las dos y media de la tarde de ayer. A esta hora verdaderamente infausta se esparció la voz de la llegada de un extraordinario de la Córte. En el momento se dirigieron á las autoridades pública y militar porcion de Ciudadanos ansiosos de saber la novedad que conducía; pero todas sus instancias fueron infructuosas. El gefe político daba contestaciones que no podían satisfacer, y el Comandante general asegu raba no saber la menor cosa. En tal conflicto , é infiriendo de esta misma reserva algún acontecimiento aciago, ya próxima la noche se reunió el pueblo, y nombrando una comision pasó á exigir al Gefe político en las casas de ayuntamiento que le sacase de tanta incertidumbre y sospecha. Pero el Gefe político no solo se negó á egecutarlo, sinó que contestando á las preguntas que se le hicieron, aseguró á la comision y aun al pueblo mismo, que los pliegos recibidos no conteníanla deposición de ninguna de las autoridades, añadiendo que respondía de ello hasta con su cabeza. Parece Señor, que el pueblo debió tranquilizarse; mas el puebio, el pueblo que nunca se engaña, conservaba todavía alguna inquietud. El se presentó por lo mismo delante de la habi tación del Comandante general Mina, del héroe á quien tanto debe V. M. ; le hizo asomar al balcón, le hizo bajará la plaza, y tuvo el gusto de oit de su boca nue vamente las protestas de que nada sabia, que ningún pliego habia recibido por el ex traordinario, que este habia sido dirigido al Gefe político, y que supuesto acababa de asegu rarles él mismo, que no convenia manifestar el contenido de los pliegos ni debían creer que por ellos se destituía á ninguna autoridad , descansasen todos en su palabra, y se retirasen. A este tiempo se presentó el Gefe político, y repitiendo cuanto antes habia asegurado , exigió del general que pues tenia conocimiento de las nuevas del estraordinario, manifestase al pueblo que no convenia se publicase.... ¡Qué paso tan impreme ditada 3 Señor! ¡qué compromiso para el noble Mina, que acababa de protestarse absoluta ignorancia! ¡y quede recelos no debió producir en el inmenso concurso. Con efecto seria largo de contarlo que despues ha sobrevenido , y los escanda osos Sucesos que se han ido subsiguiendo. Por ellos hemos visto al gefe-político condenarse públicamente con la lectura de la real orden en que V. M. depone déla comandan cia general al héroe Mina, destinándole de cuartel a Sigüénza. Por ellos hemos vis to exieia ai mismo gefe-político la manifestación de otro segundo oficio que ya a este tiempo se había divulgado que tenia-, y entregar en lugar de el un pliego cerrado para el general Mina 3 un pliego cerrado: ¡Señor! un pliego cerrado; y o entrega ba una autoridad al publico, no á la persona á quien se dirigía! ¡ y resultaba_ a ese mismo pueblo el que en la realidad quería ver! ¡qué asombro! ¡que ahumamiento. Por ellos hemos visto también.... pero, Señor, hemos visto tanto, que sena nunca aca bar y seria asi mismo dar muy poco valor al objeto que llama nuestra atención en este momento , ocuparnos por mas tiempo de su relato. El comandante general Mina ha sido depuesto, ha entregado ya el mando militar de Galicia; pero el comandante general Mina no sale de la Coruña, sino hecho pedazos, o pisando los cadaveres de todos sus habitantes. Es preciso decirlo asi: el pueblo de la Coruna no recibe 01 f^- nes comunicadas por “un ministerio que aborrece, que detesta , contra quien ha «presentado , y por cuya responsabilidad clama y clamará incensantemente, ¿ se quieren motivos para exigírsela ? ¿ se quieren para su deposición ? Veasele ocupar seis sillas apesar del voto de tantos y tantos pueblos que se han pronunciado contra el, dándole en cara con vicios, con errores, con crímenesque ni desvanece, ni pue de desvanecer , su insultante orgullo provoca ya demasiado elardor de los españo les; el fin á que dirige todos sus pasos, le marca bien claro la guerra cruel que ha declarado á los caudillos de la libertad, ¿qué otra cosa quiere decir aquella auto rización que el Gobierno da á un gefe-político , porque reasumiendo en si as atri buciones militares use de la fuerza, por llevar adelante las audacias ministeriales , de poniendo á su arbitrio los gefes que contemple 110 adictos sinó á la espresion gene ral? í qué otra.... pero nada importa, Señor, mas que el modo con quede esta ma nera se mancilla vuestra real persona, y la soberanía del pueblo. Vemos seguir a a persecución de los buenos la de todos nosotros; vemos en las facultades que vuestra. Magestad quiere otorgar al Gefe-político al confiarle el mando militar, la traslación á otros puntos de los cuerpos que guarnecen esta Provincia, y que tan identificados están con sus moradores, como con el sistema , y vemos en fin, una inmensidad de males que irremisiblemente han de alcanzar también á vuestra Magestad. Abra , pues , vuestra Magestad alguna vez los ojos, escuche benigno la anterior esposicion de este heróico pueblo ; y tema que de otro modo el egempio que él dá á España con la presente, no sea seguido sin duda por toda ella.=Siguen las firmas de las autoridades y demas ciudadanos hasta mas de tres mil. Reimpreso en Granada por el ciudadano Vuchol. Año de 18 21.