Ifigenia ξενoκτόνoς
Abstract
Oller Guzman, Marta
Full text
Resumen En este artículo argumentaré que los principales motivos de la tragedia Ifigenia entre los tauros, de Eurípides, son la ξενοκτον&α —aquí entendida como muerte de extranjeros— dentro del culto de Ártemis en la Táuride, y el papel de Ifigenia como sacerdotisa ξενοκτνος. Palabras clave: Ifigenia, Ártemis, tauros, ξενοκτον&α,ξενοκτνος. Abstract. Iphigeneia ξενοκτνος In this article I argue that the main motives of the tragedy Iphigeneia among the Taurians are the ritualised ξενοκτον&α —here as murder of foreigners— in the cult of Artemis in Tauris and the role played by Iphigeneia as priestess ξενοκτνος. Key words: Iphigeneia, Artemis, Taurians, ξενοκτον&α,ξενοκτνος. A lo largo de más de diez años he tenido la suerte de poder trabajar bajo la tutela y el magisterio de la profesora Santiago, con quien he aprendido a valorar la importancia de una formación filológica sólida y del trabajo hecho con rigor y honestidad. A estas enseñanzas, que ya son un referente ineludible en mi perfil profesional, se ha añadido un trato cordial y cercano que ha allanado los caminos de la filología, a veces arduos. Utilizando la terminología de la ξεν&α, una institución por ella tan querida, sirva este artículo como humilde contradón de todos los dones —verdaderos «bienes de prestigio»— con los que, a lo largo de este tiempo, la profesora Santiago me ha obsequiado. * Este artículo ha sido realizado en el marco del proyecto de investigación HUM2007-64919. Faventia 30/1-2, 2008 223-240 Ifigenia ξενοκτνος* Marta Oller Guzmán Universitat Autònoma de Barcelona Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana [email protected] Sumario 1. Ifigenia entre los tauros: tradición e innovación en Eurípides 2. La transgresión de la hospitalidad y el culto de la Parthénos entre los tauros 3. El culto de Ártemis Taurópolos en Halas Arafidnes Bibliografía Recepción: 14/6/2009
Al motivo de la ξενοκτον&α, es decir, la matanza de un huésped extranjero, he dedicado ya un trabajo previo, basado en el análisis del personaje de Hécuba en la tragedia homónima de Eurípides1. Constataba allí la importancia de ese motivo para comprender mejor la propia estructura de la obra y, muy particularmente, la evolución del carácter de la protagonista, que adopta una actitud de digna resignación ante la muerte de su hija Políxena, mientras que, en el caso de la muerte de su hijo Polidoro a manos de un huésped de su padre, planea y ejecuta contra él la más cruel de las venganzas. En ese trabajo previo apuntaba ya el interés que parece haber tenido Eurípides en el motivo de la transgresión de la hospitalidad y sus fatales consecuencias, ya que, efectivamente, aparece como relevante en otras tragedias suyas como Alcestis y Crisipo2. En este trabajo abordo de nuevo el tema de la transgresión de la hospitalidad, pero en un contexto diferente, no dentro del ámbito de la hospitalidad ancestral entre familias de las élites, sino dentro del nuevo concepto de hospitalidad «universal»3. Además, no se trata ya de una hospitalidad privada, sino pública, forma parte de las normas del país y se materializa dentro de un contexto religioso, como ofrenda a una divinidad local. La obra objeto de análisis es aquí Ifigenia entre los tauros. En ella, Eurípides presenta a la joven Ifigenia en su exilio norpóntico, participando en el sacrificio de los extranjeros que llegan al lugar, tras haberle encargado la diosa Ártemis este cometido. A través del análisis pormenorizado de la tragedia, intentaremos argumentar que la función de ξενοκτνος, que aparece aquí por primera vez asociada a Ifigenia, es el motivo vertebrador del argumento trágico, ya que, por un lado, en el ámbito estrictamente mítico, sirve para propiciar el reencuentro de Ifigenia y Orestes, por otro, en el plano conceptual, refuerza la idea de que la repulsa a la violencia contra los extranjeros y la defensa de la ξεν&α —aquí entendida, como hemos dicho, en su sentido más amplio de acogida y protección del extranjero— eran un principio convivencial, una norma básica, entre los griegos, y, por último, en el plano religioso, explica ciertas prácticas rituales en el culto de Ártemis Taurópolos en el santuario ático de Halas Arafidnes. A juzgar por los testimonios conservados, Eurípides se interesó tardíamente por la figura de Ifigenia, puesto que no fue hasta el final de sus días cuando compuso dos tragedias centradas en ese personaje mítico: Ifigenia entre los tauros, cuya datación suele situarse alrededor del 414 aC4, e Ifigenia en Áulide, que fue 224 Faventia 30/1-2, 2008 Marta Oller Guzmán 1. OLLER GUZMÁN (2007). 2. STANTON (1990) y SANTIAGO ÁLVAREZ (2007), respectivamente. El tema de la transgresión de la hospitalidad también está presente en el drama satírico El Cíclope, aunque el tratamiento del mismo se encuentra aquí condicionado por las exigencias propias del género. 3. La Odisea es la primera obra literaria que nos aporta amplios y explícitos testimonios de este nuevo concepto de hospitalidad, donde ξνος adopta ya las más de las veces el significado de «extranjero», cf.SANTIAGO ÁLVAREZ (2004). 4. La datación de Ifigenia entre los tauros ha sido muy discutida, pues no hay datos externos a la obra para establecerla. Las fechas que se han propuesto oscilan entre el 417 y el 411 aC, aunque los resultados obtenidos de estudios estilométricos recientes apuntan a una datación muy probable alrededor del 414-413, cf. KYRIAKOU (2006: 39-40).
presentada en público en el año 406 aC. Conservadas en su integridad, ambas tragedias desarrollan episodios míticos cuyo núcleo original era probablemente antiguo, ya que Proclo hace mención en su resumen de los Cantos Ciprios5de los dos motivos fundamentales: el sacrificio de Ifigenia en Áulide y su posterior traslado al país de los tauros. Del primero, los testimonios literarios conservados anteriores a Eurípides, aunque no son muy abundantes, permiten reconstruir el argumento básico, con algunas pequeñas variaciones que no alteran de forma significativa su contenido: la flota aquea, reunida en el puerto beocio de Áulide, no puede hacerse a la mar por falta de vientos favorables y la situación se hace insoportable. Tras consultar al adivino Calcante, éste les revela que la diosa Ártemis les retiene, enfadada por una ofensa de Agamenón, y que tan sólo les dejará partir si sacrifican en su honor a Ifigenia, la hija del Atrida. A petición de su padre, Ifigenia se presenta en Áulide y es conducida al altar donde, según unas versiones, muere sacrificada o, según otras, es sustituida en el último momento por una cierva por voluntad de Ártemis6. Ése es el esquema básico del relato mítico que sirve de marco referencial a Eurípides para el desarrollo del argumento de su tragedia Ifigenia en Áulide. En cuanto al episodio del traslado de Ifigenia al país de los tauros, los antecedentes literarios de que disponemos son escasos y poco explícitos, de modo que no podemos fijar con claridad las líneas argumentales del relato mítico antiguo sobre el cual el dramaturgo pudo haber compuesto su propia versión. De hecho, a juzgar por las fuentes literarias conservadas, el argumento de la tragedia Ifigenia entre los tauros debe ser considerado, en buena medida, una invención de Eurípides7, en el que, según los estudiosos, parecen haber confluido elementos de distintas procedencias: 1) tradiciones míticas antiguas que referían el traslado de Ifigenia a la Táuride y tal vez su posterior regreso a Grecia8; 2) relatos pro - cedentes de la colonización griega del Ponto Euxino sobre las costumbres de los tauros en relación con los extranjeros, y la veneración de la diosa Parthénos; 3) mitos etiológicos sobre el origen del culto de Ártemis Taurópolos en Halas y sobre los rituales que se celebraban en su honor9, y 4) motivos narrativos propios del género trágico, como, p. e., el reconocimiento entre dos seres queridos o el deus ex machina final10. En la compleja elaboración de este material, Eurípides Ifigenia ξενοκτνος Faventia 30/1-2, 2008 225 5. Obra atribuida a Estasino de Chipre y fechable en la primera mitad del siglo VII aC. 6. Sobre las fuentes literarias anteriores a Eurípides que desarrollan el episodio del sacrificio de Ifigenia, sigue siendo útil la presentación comentada de JOUAN (1966: 265-274), que puede completarse con BREMMER (2002: 21-35), con bibliografía reciente. 7. PIPPIN BURNET (1971: 75). Un argumento indirecto de ello sería el hecho de que no se encuentran representaciones iconográficas del episodio de Ifigenia entre los tauros anteriores a Eurípides, cf. KAHIL (1990: 717-718); TAPLIN (2006: 76-78). 8. GRÉGOIRE (1925: 92-94, 97-99). 9. GRÉGOIRE (1925: 96-97), AÉLION (1983: 146). 10. No vamos a entrar en este punto, puesto que no concierne directamente el tema aquí tratado. Para el que pueda estar interesado en él, le remitimos a O’BRIEN (1988), quien trata algunos de los motivos recurrentes en los argumentos trágicos de la obra euripídea y, en particular, en la Ifigenia entre los tauros.
incorpora un nuevo motivo que, en mi opinión, funciona como nexo entre los distintos elementos y que probablemente constituye la principal innovación del dramaturgo. Ese motivo no es otro que el de la ξενοκτον&α, esto es, la muerte de los extranjeros, en cuyo desarrollo, como veremos, Ifigenia, en su calidad de sacerdotisa de Ártemis, está directamente implicada. Pasemos al comentario de cada uno de estos puntos. 1. Ifigenia entre los tauros: tradición e innovación en Eurípides Como decíamos, la versión más antigua que nos ha llegado sobre el traslado de Ifigenia a la Táuride es la de los Cantos ciprios de Estasino de Chipre y en ella, según el resumen de la obra del compilador Proclo, Ártemis, tras sustituir a Ifigenia por una cierva en el altar sacrificial, la transporta a la Táuride para inmortalizarla11. El argumento acaba aquí, de modo que no se incluye ninguna explicación ni sobre cómo se realiza la inmortalización ni sobre la «vida» posterior de Ifigenia entre los tauros. Un fragmento del Catálogo de mujeres12 confirma la antigüedad del motivo de la inmortalización de Ifigenia, aquí designada con el nombre de Ifimede13, y añade algunos datos más sobre el destino final de la joven: cuando Ártemis la salva de la muerte, ungiendo su cuerpo con ambrosía, le concede la inmortalidad y la eterna juventud (5*νατο[ν καa 5γρ]αον), pero, en contrapartida, hace de ella su sacerdotisa con el sobrenombre de Einodia14 o Hécate15, versión, ésta última, que siguió Estesícoro en la composición de su Orestea16. Todas estos testimonios coinciden, por tanto, en la inmortalización de Ifigenia, pero sólo en un caso se menciona el país de los tauros como lugar de acogida y es, 226 Faventia 30/1-2, 2008 Marta Oller Guzmán 11. PROCL.Chrest. 80 Seve. (= BERNABÉ, p. 41): {Aρτεμις δj αLτ<ν (Iφιγνειαν) ξαρπσασα εKς Ταρους μετακομ&ζει καa 5*νατον ποιε, λαφον δj 5ντa τ3ς κρης παρ&στησι τ βωμ. 12. Tradicionalmente, esta obra ha sido atribuida a Hesíodo, pero, en opinión de los estudiosos, su composición debe situarse algo más tarde, en la primera mitad del siglo VI aC, cf.HIRSCHBERGER (2004: 84). WEST (1985: 136) propone una datación entre el 580 y el 520 aC, que tal vez podría concretarse más, alrededor del 540-520 aC. 13. Sobre la cuestión de la multiplicidad de nombres aplicados a la figura de Ifigenia, cf.BREMMER (2002: 24-25). 14. HES.Fr. 23a (MERKELBACH-WEST), vv. 21-26: αLτ<ν (Iφιμδεν) δ λαφηβ]λος Kοχαιρα| @εα μλ ξεσ[ωσε, καa 5μβροσ]&ην [ρ]ατε[ιν<ν| στξε κατ? κρ3[*εν, Yνα ο. χ]ρς []μπε[δ]ο[ς] ε[wη,| *3κεν δ 5*νατο[ν καa 5γρ]αον μα[τα πντα.| τ<ν δ< ν1ν καλο[υσιν πa χ]*ονa φ1λ 5ν[*ρ,πων| {Aρτεμιν εKνοδ&[ην, πρπολον κλυ]το1 K[ο]χ[ε]α&ρ[ης. Es importante hacer notar que, como apunta HIRSCHBERGER (2004: 214), en el verso 26 hay dos posibilidades para completar la laguna: βουλ3ι κλυ]το1 K[ο]χ[ε]α&ρ[ης (Lobel) o bien πρπολον κλυ]το1 K[ο]χ[ε]α&ρ[ης. Aunque más comprometida, la lectura πρπολον añadiría una información valiosa, puesto que, por primera vez, se documentaría la función de Ifigenia como sirvienta o sacerdotisa de Ártemis. 15. HES.Fr. 23b (MERKELBACH-WEST) = PAUS. I, 43, 1: οJδα δj SHσ&οδον ποισαντα ν Καταλγωι Γυναικν Iφιγνειαν οLκ 5πο*ανεν, γν,μηι δj Aρτμιδος SEκτην εJναι. La asociación de Ártemis y Hécate probablemente viene determinada por el epíteto Einodia, que suele atribuirse a Hécate como protectora de los caminos, cf.BURKERT (1985: 171). De hecho, ambas divinidades compartían otras atribuciones y epítetos, cf.FARNELL (1896: 516-519). 16. STESICH.Fr. 215 (PAGE): Στη[σ&χορο]ς δ ν Oρεστε&[αι κατ]ακολου*σας SHσι]δωι τ<ν Aγαμ[μνονος I]φιγνειαν εJ[ναι τ<]ν SEκτην ν1ν [Dνομαζ]ομνην.
precisamente, en la fuente más antigua, la de los Cantos Ciprios. Durante cierto tiempo se creyó que esta referencia geográfica no pertenecía a la obra original, sino que era un añadido posterior, debido a la influencia de la tragedia de Eurípides17. Actualmente no hay ninguna duda de que la colonización griega del litoral septentrional del mar Negro remonta al último cuarto del siglo VII aC18, de modo que Estasino de Chipre pudo establecer el destino final de Ifigenia en la península Táurica basándose en referencias reales, aunque verosímilmente indirectas, de la geografía norpóntica19. Entre las tragedias que trataron el mito de Ifigenia, merece una mención especial Crises de Sófocles, obra datada alrededor del 416-415 aC, que, en opinión de algunos estudiosos, habría anticipado ya algunos de los temas de la Ifigenia entre los tauros de Eurípides20. De acuerdo con la reconstrucción del argumento mayoritariamente aceptada21, la tragedia habría tratado el episodio de la estancia de Ifigenia y Orestes en la isla de Esminta, adonde habrían llegado después de huir de la Táuride con la estatua de Ártemis, perseguidos por el rey tauro Toante. En esta isla, habrían conocido a su hermanastro Crises, hijo de Agamenón y Criseida, de cuya existencia no tenían noticia. Con su ayuda, habrían matado a Toante y, posteriormente, habrían regresado juntos a Grecia. Si se llegara a confirmar que éste había sido efectivamente el argumento de Crises, quedaría fuera de dudas la existencia de una tradición anterior a Eurípides, no sólo sobre la estancia de Ifigenia entre los tauros, sino también sobre su posible regreso a Grecia en compañía de su hermano Orestes. Esto reduciría en gran medida la originalidad euripídea en el tratamiento del mito. De todas formas, teniendo en cuenta que la reconstrucción del argumento se basa en testimonios indirectos y tardíos —Higino y Pacuvio, básicamente—, estos datos deben ser considerados con cautela22. Ifigenia ξενοκτνος Faventia 30/1-2, 2008 227 17. JOUAN (1966: 267-8); PIPPIN BURNETT (1971: 73). 18. TSETSKHLADZE (1998: 19). 19. HOLLINSHEAD (1985: 422) prefiere seguir interpretando la referencia al traslado de Ifigenia a la Táuride como un «detalle euripídeo» incorporado a posteriori. En cualquier caso, la cuestión que surge inmediatamente es por qué la península Táurica en concreto como destino de Ifigenia. No disponemos de datos que puedan proporcionarnos una respuesta categórica a esta pregunta, aunque, en mi opinión, es posible conjeturar alguna relación entre los destinos de Ifigenia y Aquiles, el que fuera el falso prometido de la joven y al que, según la Etiópida de Arctino de Mileto (final del siglo VIII aC), su madre Tetis sacó de la pira mortuoria para llevarlo a la Isla de Leuce, cf. PROCL.Chrest., 172 Seve. (= BERNABÉ, p. 69). Inicialmente, este lugar fue, con toda probabilidad, un destino mítico similar a la Isla de los Bienaventurados —con la que, de hecho, las fuentes tardías suelen confundirlo—, pero con el progresivo conocimiento de la región norpóntica, propiciado por la colonización griega, fue identificado con una isla situada junto a la desembocadura del río Histro —el actual Danubio—, en la que se documenta un importante culto al héroe aqueo desde el siglo VI aC. Paralelamente, Ifigenia pudo haber sido destinada a los confines norpónticos siguiendo los pasos de Aquiles, aunque, teniendo en cuenta la falta de datos, otras explicaciones serían igualmente aceptables. 20. GRÉGOIRE (1925: 99). 21. Una presentación de la cuestión relativa al argumento de Crises puede leerse en LUCAS DE DIOS (1983: 363-364). 22. KYRIAKOU (2006: 19).
En cualquier caso, del análisis de estas tradiciones se deduce que Eurípides no se sirvió del motivo de la inmortalización de Ifigenia23, pero lo que sí tomó del legado literario previo fue el motivo del traslado de la joven al país de los tauros y el de su papel de sacerdotisa de Ártemis, motivos que él utilizó conjuntamente como punto de partida para el desarrollo de su argumento trágico. Efectivamente, ambos se encuentran claramente anunciados en el prólogo de la tragedia junto con un tercer motivo, el de la ξενοκτον&α, que, como decíamos antes, sirve aquí para enlazar los dos anteriores y, en nuestra opinión, debe ser considerado una de les grandes aportaciones del dramaturgo a la biografía mítica de Ifigenia. Entremos ya en el análisis de la tragedia. En los primeros versos (28-4124) puede observarse cómo Eurípides alude a esas tradiciones literarias previas, pero se centra enseguida en las circunstancias que rodean a Ifigenia en su nueva vida entre los tauros, donde ejerce el ministerio sangriento que Ártemis le ha encargado: 5λλ ξκλεψεν λαφον 5ντιδο1σ μου {Aρτεμις Aχαιος, δι? δj λαμπρHν αK*ρα πμψασ μ ς τνδ κισεν Ταρων χ*να, 30 ο γ3ς 5νσσει βαρβροισι βρβαρος *ας, ς κUν πδα τι*εaς wσον πτερος ς τοdνομ !λ*ε τδε ποδωκε&ας χριν. ναοσι δ ν τοσδ .εραν τ&*ησ& με, † `*εν νμοισι τοσιδ † δεται *ε? 35 {Aρτεμις Fορτ3ς, τοdνομ ς καλHν μνον. τ? δ Nλλα σιγ, τ<ν *εHν φοβουμνη. *ω γ?ρ, =ντος το1 νμου καa πρaν πλει, ς zν κατλ* η τνδε γ3ν iΕλλην 5νρ. κατρχομαι μν, σφγια δ Nλλοισιν μλει 40 Nρρητ σω*εν τνδ 5νακτρων *ε#ς. «Pero Ártemis me raptó, dejando a los aqueos una cierva en mi lugar, y, transportándome a través del brillante éter hasta esta tierra de los tauros, me estableció aquí, donde un rey bárbaro reina sobre bárbaros, Toante, que posee unos pies rápidos como alas y ha recibido su nombre a causa de esa ligereza de pies. Me hace sacerdotisa en este santuario, donde la diosa Ártemis se complace siguiendo las normas de un culto del cual sólo el nombre es bello. Pero lo demás me lo callo, porque temo a la diosa. Participo en el sacrificio de cualquier hombre griego que llegue a esta tierra —ésta es, en efecto, una norma que la ciudad tenía ya antes—. Por mi parte, me cuido de los ritos iniciales, mientras que a otros les corresponde llevar a cabo el sacrificio indecible dentro de las moradas de la diosa.» 228 Faventia 30/1-2, 2008 Marta Oller Guzmán 23. De hecho, todas las referencias anteriores al mito de Ifigenia en la obra de Eurípides coinciden en considerar que la joven Atrida murió sacrificada en el puerto de Áulide, cf.JOUAN (1966: 273), KYRIAKOU (2006: 21). Incluso en Ifigenia entre los tauros la propia Ifigenia sostiene que todo el mundo la da por muerta en Grecia (vv. 770-771). 24. Los vv. 35-41 han sido objeto de múltiples correcciones e incluso de elisiones por parte de algunos editores, cf.STRACHAN (1976: 138-140), DIGGLE (1981: 75-76) y KYRIAKOU (2006: 61-62). En este artículo seguimos la edición de SANSONE (1981).
El pasaje introduce, en primer lugar, al personaje de Toante, rey de los tauros, del que no tenemos documentación previa y que pudo haber sido una invención euripídea25. De él no hace más que una descripción muy escueta, focalizada en dos rasgos: la afirmación de su carácter «bárbaro», compartido también por sus vasallos, y la ligereza de sus pies, de donde le viene el nombre parlante de «El Rápido»26. Toante no entrará en escena hasta el verso 1152, pero su presencia y ferocidad planean a lo largo de toda la tragedia (vv. 109, 334-5, 741, 1020). Seguidamente, la propia Ifigenia explica cuál es la función que desempeña como sacerdotisa de Ártemis: participar en el sacrificio de los náufragos helenos que lleguen al lugar. Aunque en las palabras de la joven Atrida no hay una repulsa clara ante esta tarea, en mi opinión, Ifigenia parece aceptar su nueva responsabilidad con una cierta reserva: no quiere —o no puede— hablar de las costumbres de los tauros en relación con el culto de Ártemis, porque teme a la divinidad, pero afirma que el sacrificio de griegos es una costumbre local antigua, casi a modo de justificación. En los dos últimos versos (40-41), además, se destaca que Ifigenia únicamente se ocupa de los ritos preparatorios (κατρχομαι), mientras que son otros quienes realizan el sacrificio propiamente dicho. Más adelante (vv. 53-56), cuando Ifigenia relata el contenido de un sueño premonitorio de la muerte de su hermano Orestes, vuelve a insistir en su cometido concreto: κ5γ τχνην τνδ ν χω ξενοκτνον τιμσ Gδρα&νειν αLτHν Cς *ανομενον, κλα&ουσα. τοdναρ δ ¬δε συμβλλω τδε τ*νηκ Oρστης, ο κατηρξμην γ,. «Y yo, en honor a este oficio que tengo de matar a los extranjeros, le iba rociando entre sollozos como si fuese a morir. Este sueño lo interpreto así: ha muerto Orestes; yo he llevado a cabo los ritos preparatorios de su inmolación.» La intervención de Ifigenia en el sacrificio ya no sólo de griegos, sino también de extranjeros en general27, queda, por tanto, limitada a unas aspersiones rituales Ifigenia ξενοκτνος Faventia 30/1-2, 2008 229 25. O tal vez sofoclea, si se acepta la reconstrucción del argumento de la tragedia Crises, del cual ya hemos hablado previamente, cf. supra. 26. El uso de nombres parlantes para designar a personajes no sólo griegos, sino también no griegos está documentado en otras tragedias de Eurípides como, p. e., en el caso de Poliméstor «El de Muchas Maquinaciones», en Hécuba, cf.OLLER GUZMÁN (2007: 73). Normalmente, se esperaría que el significado del nombre respondiera al papel del personaje dentro de la tragedia —Poliméstor es, en efecto, un rey artero y traidor—, pero ignoramos el porqué de la elección del apelativo «El Rápido» para el rey de los tauros, puesto que la anunciada ligereza de pies no se ve reflejada en las intervenciones del personaje. Esto nos lleva a pensar que tal vez Eurípides tomó prestado al personaje de Toante de una tradición previa, en la que el nombre parlante sería realmente significativo y funcional. Ejemplos elocuentes de la utilización de epítetos que hacen referencia a episodios previos en la biografía de personajes míticos nos los proporcionan ya los poemas homéricos, como πτολ&πορ*ος «Destructor de Ciudades», aplicado a Aquiles, cf.Il.,VIII 372, XV 77, XXI 550 y XXIV 108. 27. Hay una contraposición evidente entre los versos 39 y 53 que ya ha sido puesta de relieve por otros estudiosos, aunque sin llegar a una explicación satisfactoria, cf. SANSONE (1978: pássim).
previas, pero su mera participación en el sacrificio la lleva a asumir como propia la τχνη ξενοκτνος. De nuevo, más adelante, cuando Orestes le pregunta, sin saber todavía su identidad, sobre el sacrificio del que pronto ha de ser víctima, Ifigenia vuelve a corroborarlo (vv. 617-626): O. *σει δj τ&ς με καa τ? δειν? τλσεται; Ι. γ,; *ε#ς γ?ρ τνδε προστροπ<ν χω. O. Nζηλ γ , νε#νι, κοLκ εLδα&μονα. Ι. 5λλ εKς 5νγκην κε&με*, ν φυλακτον. O. αLτ< ξ&φει *ουσα *3λυς Nρσενας; Ι. οdκ, 5λλ? χα&την 5μφa σ<ν χερν&ψομαι. O. b δj σφαγεUς τ&ς; εK τδ .στορεν με χρ. Ι. σω δμων τνδ εKσaν ο¥ς μλει τδε. O. Quién me sacrificará y osará realizar los terribles actos? I. Yo, pues tengo este encargo de la diosa. O. Nada envidiable, jovencita, y nada feliz. I. Estoy forzada por una necesidad, que debe ser cumplida. O. Sacrificando con un puñal tú misma, siendo mujer, a varones? I. No, pero haré aspersiones de agua lustral por tu cabello. O. ¿Y quién me degollará? si se me permite preguntarlo. I. Dentro de estas moradas están los que se encargan de ello. La implicación de Ifigenia en los rituales de sacrificio tiene una importancia capital para el desarrollo del argumento trágico, puesto que es esta circunstancia la que permite en la obra el encuentro de Ifigenia y Orestes. En efecto, cuando Orestes y Pílades llegan a la península Táurica, son apresados por las gentes del lugar y conducidos ante el rey. Éste, tan pronto como los ve, ordena que sean llevados ante la joven Atrida para iniciar el sacrificio habitual (vv. 334-337), donde se produce el reencuentro entre los dos hermanos. 2. La transgresión de la hospitalidad y el culto de la Parthénos entre los tauros Toda esta trama parece haber sido inspirada, según la communis opinio28, en el siguiente relato de Heródoto sobre las costumbres de los tauros: Hdt. IV 103. τοτων Τα1ροι μjν νμοισι τοιοισ&δε χρωνται; *ουσι μjν τ 3 Παρ*νω τος τε ναυηγοUς καa τοUς zν λβωσι SEλλνων παναχ*ντες τρπω τοιδε; καταρξμενοι @οπλω πα&ουσι τ<ν κεφαλν. [2] ο. μjν δ< λγουσι Cς τH σμα 5πH το1 κρημνο1 *ουσι κτω (πa γ?ρ κρημνο1 Yδρυται τH .ρν), τ<ν δj κεφαλ<ν 5νασταυρο1σι, ο. δj κατ? μjν τ<ν κεφαλ<ν bμολογουσι, τH μντοι σμα οLκ *εσ*αι 5πH το1 κρημνο1 λγουσι 5λλ? γ 3 κρπτεσ*αι. τ<ν δj δα&μονα τατην τ 3 *ουσι λγουσι αLτοa Τα1ροι Iφιγνειαν τ<ν Aγαμμνονος εJναι. [3] πολεμ&ους δj Nνδρας τοUς zν χειρ,σωνται ποιε1σι τδε; 5ποταμν 230 Faventia 30/1-2, 2008 Marta Oller Guzmán 28. HALL (1991: 111-2).
καστος κεφαλ<ν 5ποφρεται ς τ? οKκ&α, πειτα πa ξλου μεγλου 5ναπε&ρας .στ# Gπjρ τ3ς οKκ&ης Gπερχουσαν πολλν, μλιστα δj Gπjρ τ3ς καπνοδκης; φασa δj τοτους φυλκους τ3ς οKκ&ης πσης Gπεραιωρεσ*αι. ζσι δj 5πH λη&ης τε καa πολμου. «De entre todos los anteriormente citados, los tauros tienen normas como las siguientes: sacrifican en honor de la virgen a los náufragos y a aquellos griegos que consiguen capturar, adentrándose en alta mar, de la siguiente manera: celebrados los ritos preparatorios29, golpean a las víctimas en la cabeza con una maza. Unos dicen que lanzan el cuerpo desde lo alto del precipicio (ya que el santuario se alza en un promontorio) y que empalan la cabeza. Otros, en cambio, están de acuerdo en cuanto a la cabeza, pero dicen que el cuerpo no es lanzado desde el precipio, sino ocultado bajo tierra. En cuanto a la divinidad a la que está dedicado el sacrificio, los tauros, por su parte, dicen que es Ifigenia, la hija de Agamenón. Por otra parte, con los enemigos que consiguen someter hacen lo siguiente: cada uno corta una cabeza y se la lleva a casa, después la atraviesa con un palo largo y la coloca de manera que sobresalga mucho por encima de la casa, muy por encima de la chimenea. Dicen que esos palos se alzan como guardianes de toda la casa. Los tauros viven de la piratería y de la guerra.» Como puede verse, en el pasaje de Heródoto hay una distinción clara entre dos prácticas, igualmente sangrientas, atribuidas a los tauros: 1) los sacrificios en honor de la virgen Ifigenia de náufragos y griegos capturados en acciones de piratería, y 2) las represalias contra los enemigos derrotados —las dos prácticas quedan resumidas en la frase al final del párrafo, indicando que la piratería y la guerra constituyen el medio de vida de ese pueblo—. Eurípides alude a ambos motivos en la trama de Ifigenia entre los tauros: el primero es recurrente en toda la obra e implica directamente a Ifigenia como sacerdotisa ξενοκτνος de Ártemis; el segundo aparece en las órdenes que el rey Toante da a sus hombres para que detengan a los griegos fugitivos y procedan a lanzarlos de un precipio o bien a empalar sus cuerpos30. Esta coincidencia permite considerar como muy verosímil la influencia directa de la obra de Heródoto —aunque no se puede descartar la existencia de una fuente anterior, de la cual habrían bebido tanto el historiador como el dramaturgo—. Hay, sin embargo, diferencias notables, pues lejos de la neutralidad con que el de Halicarnaso describe estas costumbres, Eurípides pone énfasis en los aspectos más brutales —y, sin duda, dramáticamente efectivos— de las mismas y, por extensión, del pueblo de los tauros que las practica. Así, p. e., en el inicio de la traIfigenia ξενοκτνος Faventia 30/1-2, 2008 231 29. La lectura καταρξμενοι es discutida y, de hecho, algunos editores prefieren otras alternativas. En nuestra opinión, un argumento indirecto a favor de esta lectura sería el hecho de que Eurípides utiliza exactamente este mismo verbo (κατρχομαι) para definir la labor de Ifigenia en el sacerdocio de Ártemis táurica. Si es que Eurípides se inspiró efectivamente en el relato herodoteo sobre las costumbres de los tauros para escribir el argumento de la tragedia, habría encontrado en este participio un medio de relacionar a Ifigenia con los sacrificios humanos sin hacerla totalmente responsable de los mismos. 30. Véanse los vv. 1422-1434, de los cuales son particularmente significativos los vv. 1428-1430, cf.HALL (1991: 112).
to del que verosímilmente habría sido su significado original, en el que simplemente se habría puesto de relieve la vinculación de la diosa con los toros54. En cuanto a Ifigenia, después de que la intervención de Atenea ponga fin al sacrificio de extranjeros, queda liberada de su responsabilidad como sacerdotisa ξενοκτνος, pero recibe un nuevo encargo por parte de la misma Atenea, el de ser la portadora de las llaves del templo de Ártemis en la localidad ática de Brauron (vv. 1462-7)55. Esta función no es extraña al personaje, puesto que ya en los primeros versos de la tragedia el coro de sirvientas se autoproclama «esclava de la sagrada portadora de las llaves» (vv. 131-2: bσ&ας κλ ηδοχου δολα)56. Sin embargo, uno tiene la impresión de que, al dejar de participar en el sacrificio de extranjeros, Ifigenia es relegada a un segundo plano, a la vez que su hermano, Orestes, adquiere un mayor protagonismo en el desenlace del argumento: la directa implicación de éste en el establecimiento del culto en Halas Arafidnes, donde desemboca toda la trama trágica, contrasta con el papel irrelevante de Ifigenia como portadora de las llaves en Brauron. Por otro lado, el relato etiológico sobre el túmulo de Ifigenia en Brauron y la costumbre local de consagrar en él los vestidos de las mujeres muertas durante el parto (vv. 1462-7), está mal integrado en el argumento y más bien parece un guiño del dramaturgo a la audiencia, que probablemente conocía la existencia de estas prácticas religiosas57, que una necesidad del guión. En mi opinión, esta constatación aporta un indicio más a favor de la idea de que el motivo principal de esta tragedia es el de la transgresión de la hospitalidad por parte de los tauros, ya que, cuando se pone fin a esta práctica, por voluntad de Atenea, finaliza el argumento. Del mismo modo, el personaje de Ifigenia ocupa un lugar central en el desarrollo de la trama mientras ejerce el ministerio sangriento de Ártemis, pero, al ser destituida de su cargo en los versos finales, pierde interés y es eclipsada por Orestes, quien será el responsable de reconvertir la ξενοκτον&α táurica en un ritual simbólico integrado en el culto ático de Ártemis Taurópolos. 238 Faventia 30/1-2, 2008 Marta Oller Guzmán 54. GULDAGER BILDE (2003a: 3 y 2003b: 167-8) sostiene que bajo la advocación Taurópolos de Ártemis se confuden dos fenómenos: 1) un culto a una divinidad femenina ταυρο-πλος, «que domestica toros» («bull-handling female deity»), bien documentado por la epigrafía en distintas regiones de Grecia, en particular, en la localidad ática de Halas Arafidnes, en la ciudad macedonia de Anfípolis y en algunas localidades minorasiáticas —sobre todo carias— entre los siglos IV y II aC; y 2) un culto a una divinidad femenina ταυρ-πολος, «venerada por los tauros» («worshipped by the Taurians»), difundido a partir de la falsa etimología, con segundo elemento del compuesto pasivo, creada por Eurípides, y documentado casi exclusivamente en testimonios literarios tardíos para dar razón de la pervivencia de ritos sangrientos en cultos locales de Ártemis y otras divinidades. 55. Son sugerentes las consideraciones en torno al verbo κλ ηδουχω y el sustantivo κλ ηδοχος de MONTEPAONE (2002: 73-74) quien opina que ambos términos no deben ser interpretados en su literalidad, sino que evocan una función de control sobre quién puede pasar a un espacio determinado, en relación al cumplimiento o no de unos requisitos previos. Esto podría relacionarse con los rituales de iniciación femeninos celebrados en el santuario de Brauron. 56. Este dato concuerda con una serie de representaciones cerámicas de la misma tragedia, procedentes del sur de Italia y fechadas a principios del siglo IV aC, en las que Ifigenia lleva, en efecto, una enorme llave en la mano, cf. TAPLIN (1997: 77). 57. HOLLINSHEAD (1985: 425).
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