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Profilaxis de la tuberculosis bovina

Vidal Munné, José

Abstract

Vidal Munné, José

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736 NÚMERO DE LEUCOCITOS POR MMS: 8.000 Fórmala lencocitaria ,, , iLinfocitos 20,2 por IOO Mononucleares | Monocitos g iNeutrófilos 46,8 » Polinucleares 1Eosinófilos 23,2 » |Basófilos 0,8 » Por si esta eosinofilia hemática tan intensa pudiera tener alguna relación coi otros estados parasitarios, hacemos las correspondientes fórmulas leucocitariaa seis caballos que han padecido unos y padecen otros ascaridiosis. Haremo., observar que el caso que estudiamos no tiene la menor manifestación de alber gar en su aparato digestivo verme alguno. De los seis caballos solamente dos acusan una ligera eosinofilia: 9 XI0°un< y 8,5 XIO°el otro. El primero ha sido tratado con extracto etéreo de helécho macho recientemente, con buen resultado. Al segundo se le administran veinticinco gramos en opiata y el mismo día que hacemos la fórmula leucocitaria. Los otros cuatro restantes oscilan entre el dos y seis por ciento de eosi nófilos. Se ve claramente que esta reacción eosinofílica tan intensa obedece al proceso habronemósico. Un caso estudiado por Gallego no tenía eosinofilia hemat ca (6 Xl°°)i pero sí local muy intensa. La profilaxis de la tuberculosis bovina (Crónica) POR José Vidal Munné VETERINARIO TÉCNICO DEL LABORATORIO BACTERIOLÓGICO MUNICIPAL DE BARCELONA Me parece inútil discutir el perjuicio inmenso que la tuberculosis ocasiona en nuestra ganadería. En el ánimo de todos esiá bien patente el azote que supone. La realidad de este hecho es hartamente notoria. Pero ahora yo pregunta ¿En serio, con verdadeto entusiasmo, qué hemos realizado para detener su mai' cha invasora? Nosotros, nada. Un reglamento de Policía Sanitaria que no se cumple y la receta de mandar al matadero las reses que ya no pueden rene. leche o cuya vida peligra. A esto se reduce toda nuestra actuación profiláctica contra una de las píagas mayores de nuestros ganados. Y no creo que sea prudente seguir cruzándonos de brazos ante la fatalidadReconozco sinceramente que aplicar las medidas preconizadas por Bang en núes tro país es más que un sueño. Se precisaría una cultura superior a la que poseemos todos. Sería necesario que el ganadero, como en Dinamarca y en Alemania, tuviera fe en la Ciencia J confianza en los técnicos. Y, por último, que el Estado invirtiera más dinero para las indemnizaciones de ganado. Todo esto en nuestro pueblo no cabe ni 737 pensarlo. Somos escépticos y a veces rebeldes con las leyes. Pero no es la rebeldía nuestra, razonada y altamente humana a lo Kropotkine, es instintiva y casi siempre en detrimento de nuestra fortuna. El procedimiento de Bang, que ha dado excelentes resultados aplicado con todo su rigorismo, ha sido modificado y atenuado por otros autores; pero, no obstante, no responde a una técnica fácil. Modernamente, Calmette, con su bacilo biliado, parece dar una solución más racional y práctica a este magno problema. En tuberculosis, la inmunidad adquiere un aspecto distinto que en la mayoría de las enfermedades microbianas. Está perfectamente demostrado que un organismo es refractario o, mejor dicho, posee una relativa inmunidad frente al bacilo de Koch, únicamente cuando en su seno alberga una cantidad mínima de este germen, en estado vivo. Condición indispensable es su vida. La inmunidad en este caso no es otra cosa que un factor supeditado al metabolismo de la bacteria o a los productos de reacción microbio-célula. En los estudios experimentales del bacilo de Calmette-Guériri, se observa que la presencia de anticuerpos demostrables por la desviación del complemento, va seguida paralelamente de la permanencia de las bacterias en el organismo. una vez eliminados o destruidos los anticuerpos, desaparecen, suponiendo que estos factores sean el indicador o los lepresentantes de un estado refractario particular o específico. Admitidos estos hechos, no es difícil imaginarse en qué consistiría una profilaxis ideal: en inocular un bacilo tuberculoso avirulento, periódicamente, a fin de perpetuar su existencia en el organismo y así mantener constantemente la producción activa de anticuerpos. Esta misión la realiza la vacuna preparada con el B. C. G. Su aplicación no puede ser más sencilla, pues consiste en inocular, todos los años, una dosis de vacuna debajo de la piel de la papada. Su inocuidad es absoluta, según afirman muchos investigadores y se desprende de nuestras experiencias. Su precio es insignificante o nulo, pues Calmette la envía gratuitamente a quien lo solicita, además de autorizar a diferentes Laboratorios de otras naciones para su eleboración. En Barcelona, el Laboratorio municipal. En posesión de esta arma eficaz, práctica y económica, no veo el motivo de luestra pasividad. No cabe pensar que se trata de un negocio más, ya que se 'egala y me parece suficiente garantía, aparte los ganados vacunados en todo el mundo, los millares de niños que han tomado la misma vacuna, y cuyas estadísticas pregonan su virtud, a pesar de las críticas severas de que ha sido objeto ste método. El éxito de este procedimiento radica esencialmente en que los gérmenes vacunantes se establezcan en el organismo antes de que sea invadido por los microbios virulentos e infectantes. Por tanto, cuanto más pronto se vacune más seguridad tendremos de una verdadera inmunidad. En estas condiciones, la introducción de microbios virulentos es inocua, pues el organismo sabe defenderse Perfectamente y los elimina o los destruye. Convencidos de estas verdades, nuestra misión es la de llevar la confianza y la persuasión al ánimo de los ganaderos. Labor de apóstol, simpática por lo altruista, y que nos llenará de satisfacción, ¿i realmente conseguimos—como es de esperar—la desaparición o, por lo menos, la reducción de tan terrible plaga. El veterinario, si quiere elevarse, es preciso que no olvide que las grandes campañas sanitarias, con fe en el corazón y una noble inquietud en el alma, dan 73» a las profesiones médicas el sello de su prestigio. Claro que no hay que dejarse sorprender por engañosos espejismos; pero ante hechos probados y depurado:; por un control severo, las dudas no deben existir. La raza Aberdeen Angus POK EL Doctor Octavio Pero VETERINARIO ARGENTINO (RECIBIDO EL I O DE ABRIL) La raza Aberdeen Angus es oriunda de Escocia y natural de los distritos don de actualmente se encuentra, Aberdeen y Forfar. No se sabe con exactitud cuándo se inició el mejoramiento científico de la raza, pero es muy probable que se haya iniciado con anterioridad al siglo pasado. La selección eliminó diversos colores que presentaban los primitivos indivi dúos, imprimiéndoles como característica el pelo negro y la ausencia de astas. La cabeza del Angus es chica en relación al volumen del cuerpo y totalmente desprovista de cuernos. Las orejas son de tamaño regular, pareciendo grandes a causa de los largos pelos que las recubren. En armonía con la distinción de la cabeza, el cuerpo del Angus es compacto y simétrico. Su belleza, en el sentid zootécnico de la palabra, no es superada por los representantes de otras razas. Su alzada es reducida, debido a la brevedad de sus extremidades, y sus huesos delgados, pesando por ello mucho más de lo que aparenta. Las caderas redondeadas están bien recubiertas. Esta región da más carne de calidad que la corres pondiente en otras razas. Los cuartos no son tan cuadrados y anchos como en el Shorthorn. La rusticidad de los mochos negros es proverbial y tan prepotentes son los toros, que al cubrir vacas de diversas zazas de cuernos, el 90 por IOO de los productos nacen negros y sin cuernos y con los rasgos y grandes cualidades del Aberdeen Angus. POR QUÉ CARECEN DE CUERNOS Darwin dijo que nadie podía hasta ahora explicar el motivo de la ausencia de cuernos,aunque indudablemente debe existir una causa determinante, con tendencia a ser heredada. Cree que es posible que esta característica se haya observado muy a menudo desde que se inició la domesticación del ganado; las variedades de mochos han sido, dice, mucho más comunes de lo que se supone. Es sabido que en los campos del príncipe de Lichtenstein, en Austria, hubo un rodeo de mochos colorados, conocido desde época inmemorial. Hace más de un siglo existía en el Paraguay una tribu de ganado sin cuernos, siendo ésta la única vez que se ha encontrado un núcleo de mochos cuyo origen y formación son conocidos, pues según Azara, Des Quadrupedes du Paraguay', pudo probarse que de unas vacas ordinarias con cuernos, nació un toro mocho el año 177°> e'cua' reservado para fundar un grupo de ganado sin cuernos. Cada distrito de Gran Bretaña, llegó a tener, en épocas anteriores, su raza peculiar de ganados sin cuernos. Darwin cree que algunas peculiaridades, tales como la ausencia de cuernos, han aparecido súbitamente, debido a lo que en nuestra ignorancia llamamos los