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Las horas canónicas en "El libro de Buen Amor"

Morros, Bienvenido

Abstract

El presente trabajo analiza la parodia de las horas canónicas en el Libro de buen amor a la luz de los diferentes manuales sobre liturgia, tanto romana como hispánica, que el Arcipreste pudo manejar para ese episodio de su obra. Gracias a las explicaciones que se dan en todos esos libros sobre cada una de las horas canónicas, entendemos mucho mejor la conducta del clérigo que las protagoniza en el pasaje de Juan Ruiz

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LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR BIENVENIDO MORROS^ Resumen: El presente trabajo analiza la parodia de las horas canónicas en oïLibro de buen amor a la luz de los diferentes manuales sobre liturgia, tanto romana como hispánica, que el Arcipreste pudo manejar para ese episodio de su obra. Gracias a las explicaciones que se dan en todos esos libros sobre cada una de las horas canónicas, entendemos mucho mejor la conducta del clérigo que las protagoniza en el pasaje de Juan Ruiz. Palabras clave: Historia de la liturgia; Religión, Parodia; Literatura goliardesca; Arcipreste de Hita, Libro de buen amor. Abstract: This work studies the parody of the canonical hours in theLibro de buen amor and it is based on several handbooks about liturgy, roman as well as hispanic, that the Archpriest could probably use for this episode in his book. Thanks to the explanations that these books show about every one of the canonical hours, we can undertand much better the behaviour of the priest who takes the chief role in the episode written by Juan Ruiz. Keywords: Liturgy History; Religion; Parody; Goliardic literature; Archpriest of Hita; Libro de buen amor. SUMARIO L La acedia.- 2. El orden de Juan Ruiz.- 3. Los maitines: ¿vigilias o laudes?.- 4. Noche de amor.- 5. Los instrumentos musicales.- 6. El lugar en que se rezaban las horas canónicas.- 7. Los laudes.- 8. Prima y tercia.- 9. Sexta: la hora de mayor sufrimiento y ardor amoroso.- 10. Nona: la hora de la consumación sexual.- IL Vísperas.- 12. Completas.- 13. Conclusión. Si hay una sección original en la obra de Juan Ruiz, ésa es sin duda la que la crítica ha bautizado con el título de "parodia de las horas canónicas". Desde luego, la cultura medieval no produjo nada igual, y sólo hallamos aproximaciones bastante remotas en textos latinos. De todos ellos, uno al ^Profesor del Departamento de Literatura Española, Facultad de Letras, Universidad Autónoma de Barcelona. Fecha de recepción del artículo: octubre 2003. Fecha de aceptación y versión final: febrero 2004. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 358 BIENVENIDO MORROS menos, conservado en manuscritos del siglo XV, presenta un juego similar con fragmentos de las Sagradas Escrituras, y más específicamente con los de los Psalmos. Por no ser demasiado extenso, vale la pena leerlo íntegro: Metra de monachis camalibus Scire vis, quid sit monachorum nobile vulgus: In omnem terram exivit sonus eorum (Romanos X, 18). Statim post primam veniunt of fare coquinam: Sepulchrum patens est guttur eorum (Romanos III, 13). Vix psalmos dicunt et mox concumbere discunt: Sicut equus et mulus, quibus non est intellectus (Tobias VI, 17). Omnia consumunt, possunt nee eos saturare: Volucres celi et pisces mari (Psalmos VIII, 9). Fercula multa petunt et longum tempus edendi: Si non ftierint saturati et murmurabunt (Psalmos LVIII, 16). Dicunt gaudenter, dum plurima fercula cernunt: Letatus sum in hiis (Psalmos CXXI, 1). Sed cum pauca vident, replicant miserabile carmen: Heu michi, quia incolatus meus prolongatus est (Psalmos, CXIX, 5). Ut bene pascatur monachus, non aliud optat: Superbo oculo et insaciabili corde (Psalmos C, 5). Sic igitur sperant celestia regna mereri: Non sic, impii, non sic ! (Psalmos I, 4) ('Versos sobre los monjes camales. Si quieres saber quién es el noble vulgo de los monjes: Por todo la tierra se extendió su sonido. Después de prima, van a la cocina a por un trozo de algo: Sus gargantas son un sepulcro abierto. Apenas recitan los psalmos y ya aprenden el coito: Así como el caballo y el mulo, en los que no hay entendimiento. Lo consumen todo, y nada puede saciarlos: Las aves del cielo y los peces del mar. Piden muchas viandas, y tiempo prolongado para comerlas: Si no quedan satisfechos, murmurarán. Hablan gozosamente mientras contemplan las viandas: Estoy contento al verlas. Pero cuando ven pocas, replican con una triste cantilena: ¡Ay de mí!, que mi vida miserable se ha prolongado. El monje no piensa en otra cosa que comer bien: Con ojo soberbio y corazón insaciable. De esta manera, pues, esperan ganarse el Reino de los Cielos: Así no, impíos, así no') ^Paul LEHMANN, Die Parodie im Mittelalter, Stuttgart, Hiersemann, 1963, pp. 194-195. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 359 El anónimo autor del poema latino no parece parodiar ningún oficio en concreto, pero, en cambio, utiliza determinados pasajes del Antiguo Testamento para censurar el apego de los monjes por la comida y el sexo: de hecho, formula la crítica en un verso y en el siguiente la ilustra con uno de esos pasajes. En la diatriba contra los monjes, sólo en una ocasión los acusa del pecado de lascivia, y lo describe vinculado, cómo no, a la recitación de psalmos, una actividad especialmente ejercida en cada una de las horas canónicas. Precisamente, la cita bíblica es la misma que aduce el Arcipreste en el prólogo en prosa para subrayar qué les ocurre a los menos cuerdos: "Nolite fieri sicut equus et mulus, in quibus non est intelectus". El incógnito autor, además, ha hecho un uso del Psalmo CXXI, 4 prácticamente idéntico al del Arcipreste: "Laetatus sum". Se imagina la alegría de los monjes al divisar en la mesa del comedor los platos rebosantes de viandas: "Dicunt gaudenter, dum plurima fercula cernunt: 'Letatus sum in hiis'". Asimismo el Arcipreste presenta al sacristán acometido por un gozo de la misma naturaleza.al divisar en la iglesia a muchas mujeres, a quienes, junto a otros feligreses, ha convocado con el toque de campanas para rezar con él las vísperas: "cantas: 'Letatus sum\ si allí se detiene" (385 b). El Arcipreste, en el episodio de doña Garoça, supone al fraile abandonando el oratorio por la mañana para dirigirse al refertorio, ya ansioso por zamparse el desayuno, pero no infringiendo ninguna norma: Alegre va la monja del coro al parlador, Alegre va el fraile de tercia al refítor: Quiere oír la monja nuevas del entendedor, Quiere el fraile goloso entrar en el tajador (1399Í; el incógnito autor describe a su monje aún más desesperado, porque lo descubre entrando en la cocina tres horas antes, a la átprima: "Statim post primam veniunt of fare coquinam: Sepulchrum patens est guttur eorum'\ El Arcipreste no parece estar en la misma sintonía que algunos autores de los Carmina Burana, en los que exhiben su desidia, al no ser capaces de sacrificarse para cumplir con sus obligaciones: Ordo noster prohibet Matutinas plane: ^Citamos siempre por la edición de Alberto BLECUA, Libro de buen amor, Madrid, Cátedra, 1992. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 360 BIENVENIDO MORROS Sunt quedara fantasmata, Que vagantur mane, Per que nobis veniunt Visiones vane: Sic qui tunc surrexerit, Non est mentis sane. Ordo noster prohibet Semper matutinas. Sed statim, cum surgimus Queimus pruinas: Illuc ferri facimus Vinum et galinas Nil hie expavescimus Prêter hashardi minas** ('Nuestra orden nos prohibe siempre los maitines: hay algunos fantasmas que vagan de madrugada, por cuya culpa tenemos visiones vanas. Los que entonces se levantan no están bien de la cabeza. Nuestra orden prohibe enteramente los maitines, pero, al momento, al levantamos, buscamos el brasero. Allí hacemos traer vino y gallinas. Nada nos espanta salvo la amenaza de los dado¿) Por lo pronto entre los miembros de esta orden y el monje del Arcipreste existe una diferencia importante. Unos se niegan rotundamente a levantarse para rezar los oficios nocturnos, mientras el otro se muestra con las mejores disposición para cantarlos. Unos, cuando se levantan, y no parece que demasiado temprano, se arriman al fuego básicamente para saciar sus estómagos, mientras que el otro, que seguramente ha dormido acompañado, no ha tenido ningún problema para vencer las comodidades del lecho. La crítica, y especialmente Félix Lecoy, había aducido entre la literatura posterior al Arcipreste ejemplos de uso más o menos irreverente de la liturgia^. Sin embargo, no sé por qué, había olvidado uno que explica mejor que ésos la irreverencia de nuestro autor. Lo he encontrado entre la prosa de la anónima Carajicomedia, publicada en el Cancionero de obras de burlas provocantes a risa (Valencia, 1519). En una de las glosas, su autor nos habla de una pastelera, llamada Marina, quien ya había enviudado de dos maridos. "^Alfons HiLKA y Otto SHUMANN, eds.. Carmina Burana, Heildelberg, Cari Winter's Universtitatsbuchhandlung, 1930. ^Félix LECOY, Recherches sur le "Libro de buen amor " de Juan Ruiz, con una bibliografía suplementaria de A.D. DEYERMOND, Farnborough, Gregg, 1974, pp. 221-223. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 361 por tenerlos "consumidos y ardidos"^. El tercero y actual, a quien se denomina Navarro, había huido de su ciudad por acuchillar a un hombre "sobre ciertas diferencias comudales". Un fraile trinitario, que estaba al corriente de esa fuga, se hace el encontradizo por casa de la pastelera, a quien informa de que su marido se había refugiado en su monasterio, y de que ordenaba que lo fuera a ver esa misma noche. El fraile le dice que por amistad que tiene con el fugitivo la va esperar esa noche en la puerta del monasterio para llevarla junto a él. Doña Marina se presenta en el lugar asignado, escoltada por una moza. El fraile cuando la ve en semejante compañía le ruega que la despidiese, porque ya harto hacía con introducir una mujer en el monasterio. A partir de este punto vale la pena leer el relato tal como se conserva: Ella envió la moza, y fiando en la santidad del fraile, entra tras él, y así como pasaban las puertas, el fraile de mano y golpe las cerraba, hasta que llegó a su celda. Y ella preguntando por su marido, y él respondió: "señora, vuestro marido yo he de ser esta noche. Por eso no recibáis pasión, que cierto yo tengo muy cargados los lomos, y aquí no se puede hacer otra cosa, que en devociones para vuestros finados se corregirá'. Visto por ella la dispusición y bermejez del fraile, consintió en sus preces, y luego cenaron, y entremezclaron a vueltas las siete obras canónicas, con tanto hervor de devoción, que si el fraile rezaba un psalmo o verso, ella rezaba dos y aún tres, y metía coletas y otros responsos, en tal manera que los dos llegaron al quinceno psalmo; y después dijeron úmiserere y el Rétribue [re] dignare, y el regen cojón de hombre vivo, y venite adoremus, y otras devociones, hasta que el fraile, conociendo la gran devoción della y él no ser bastante, acordó de invocar el auxilio de algunos novicios. Los cuales, por ser la obra meritoria, vinieron seis, los cuales ayudaron mucho al tentado fraile, y por su trabajo d*ellos algún tanto se amortiguó la carne de la susodicha Cabe pensar que el fraile y la pastelera, después de cenar y antes de acostarse, han empezado a rezar completas y seguramente han seguido hasta laudes, pero no creo que hayan estado así hasta las vísperas del día siguiente, por más que el narrador diga que "entremezclaron a vueltas las siete obras canónicas", en que "obras", por "horas", es un eufemismo por acto sexual, documentado en textos de andrología medieval. El narrador menciona las diferentes partes en que se estructuraba cada hora, desde los psalmos que se ^Alvaro ALONSO, éd., Carajicomedia, Málaga, Málaga, 1995, pp. 75-76. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 362 BIENVENIDO MORROS cantaban, pasando por el versus con que introducía el oficio, y que se repetía dos veces a lo largo de él, las oraciones colectae o conclusivas, el responsorius o responsus, que es un canto compuesto sobre un texto bíblico, adornado con una rica melodía. Después, al igual que el Arcipreste, procede a extractar algunos textos característicos: el canto de las miserationes, la oración de indulgencia Retribuere dignare, Dominus ('Dígnate a recompensar. Señor') y la antífona Venite, adoremus propia del ordo ad nocturnos. 1. LA ACEDÍA El Arcipreste había decidido introducir esa parodia de las horas canónicas como un ejemplo para explicar el último de los pecados capitales: la acedia o acidia. La crítica no ha hallado una estrecha relación entre el pecado y el ejemplo que lo ilustra, pero sin duda la hay. En uno de los milagros que incluye en su colección, y del que hablaremos más adelante, Gautier de Councy, al igual en las versiones latinas y en la de Berceo, nos presenta a un prior de un monasterio que rezaba de pie las horas de la Virgen, aunque llevaba un vida disipada (Coincy lo llama "folz", 'loco'); por participar en cada una de ellas, sin sentarse en ninguna ocasión, tras su muerte, la Virgen lo rescata del infierno para trasladarlo al Paraíso. Coincy aduce al prior como modelo de la manera en que han de rezarse las horas canónicas, y no sólo por la postura que adopta durante su celebración, sino por estar presente en todas, sin saltarse ninguna, ni las del oficio nocturno: Moignes ne clers qui dort en cuer A ses matines n'a ses eures N'aimme s'ame vaillant deus meures [...] En sainte église si se duelent Que Jor et nuit seoir se vuelent. Pereceuz i sont et fetart Tuit li pluisor et tempre et tart. Por Dieu, ne nos affetardons ! Dieux toz ses biens délaie et tarde Et a fetart et a fetarde, Quar tant li desplaist fetardie Qu'il n'entent rien que fetars die' ^Jesús MONTO YA MARTÍNEZ, éd., GAUTIER DE COINCI, LOS milagros de Nuestra Señora, Barcelona, Promociones y Publicaciones Universitarias, 1989, pp. 114-116. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 363 ('Monjes y clérigos que se duermen en el coro en los maitines o en sus horas no aman su alma más que a dos moras [...] En la santa iglesia se duelen de tal manera, que querrían estar sentados noche y día. Perezosos y negligentes son allí los más, tarde y temprano. ¡Por Dios, no nos volvamos perezosos! Dios demora y retarda todos sus bienes a los perezosos y a las perezosas, porque tanto le desagrada la pereza, que no atiende nada de lo que el perezoso le pide) En su Summa de vitiis, el dominico francés Guillermo Peraldo reflexiona sobre los varios tipos de acedia, y entre ellas menciona el sueño, que considera inoportuno para los maitines: Quinto reprehensibilis est circa somnum inoportunitas somni, ut quando aliquis dormit quando non esset dormiendum, ut in tempore orationis [..] Tempus etiam in quo dormiendum non est, tempus matutinum est. Illud enim tempus non est somno occupandum, quia valde utile est et smdio et orationi et divinae laudi, et Dei consolatio frequenter tempore illo recipitur ('En quinto lugar, sobre el sueño, es reprehensible su inopormnidad, como cuando alguno duerme cuando no habría de dormir, como en las horas de oración [...] Las horas en la que no se debe dormir son las horas de la madrugada. Aquellas horas no deben ocuparse en el sueño, porque son muy útiles para el estudio y la oración y las alabanzas divinas, y en ellas con frecuencia se recibe la consolación de Dioâ) Un poco después incluye la tristeza como el decimocuarto vicio de la acedia, y la considera especialmente nociva para el hombre en su servicio a Dios: Tristitia est decimum quartum vitium pertinens ad acediam. Et notandum quod tristitia est vitium valde detestabile in servitio divino; valde enim displicet Deo et placet diabolo, et homini nocet ('La tristeza es el decimocuarto vicio que pertenece a la acedia. Y se ha de señalar que la tristeza es un vicio muy detestable en el servicio de Dios; desagrada mucho a Dios y le place al diablo, y daña al hombre) Entre esos daños para el ser humano, cita, sin entrar en detalles, los relativos a la contemplación de Dios: "Nocet etiam homini eum excaecando in his quae ad Deum pertinent" ('También daña al hombre cegándolo en las cosas que pertenecen a Dios'). Lo hemos dicho antes. Los monjes o clérigos del Arcipreste no son nada apáticos ni tristes, y en ningún momento renuncian a prestar servicio a Dios, aunque la suya no es una manera demasiado ortodoxa de hacerlo. Si se comportan como se comportan, y lo veremos dentro de nada, es porque no ^Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 364 BIENVENIDO MORROS quieren dejarse vencer por la tristeza y sus derivados, como el tedio vital y la desesperación. Es seguramente en ese sentido en que la acedia se relaciona con el rezo de las horas canónicas. 2. EL ORDEN DE JUAN RUIZ El Arcipreste empieza las horas canónicas por vísperas y termina en completas del día siguiente, y si empieza por vísperas es porque así lo exigía la costumbre eclesiástica, con independencia del tipo de rito empleado, ya sea romano, ya mozárabe^. Guillermo Durando, a quien Juan Ruiz parece conocer muy bien, porque cita una de sus obras, prefiere comenzar por los oficios nocturnos, aunque recuerda que lo normal es hacerlo por vísperas, y en semejante sentido se manifiesta también Santo Tomás. A pesar de su origen francés, pero siempre vinculado a las cortes papales de su tiempo. Durando describe el rito romano: Licet eclesiástica officia a vesperis incipiant iuxta illud: De vespera in vesperam celebrabitis sabbata vestra, quia tamen ordo conveniens est ut a tenebris procedamus in lucem et non e converso, ideo a noctis officio inchoemus^ ('Aunque los oficios eclesiásticos comiencen por vísperas conforme a aquél:De vísperas a vísperas se celebrarán vuestros sábados, y porque el orden conveniente es que procedamos desde las tinieblas a la luz y no al revés, por eso comenzamos por el oficio de la noche') De hecho, el Arcipreste organiza sus horas en dos partes, con contenidos diferentes. Una primera que comprende de vísperas a laudes y en la que casi siempre el monje que las protagoniza aparece acompañado por su amiga. Una segunda que abarca de prima a completas y en la que el mismo monje intenta hallar una nueva amiga a través de los servicios de una alcahueta. ^José Luis PÉREZ LÓPEZ, El «Libro de buen amor» y la iglesia toledana, en «Actas del VIII Congreso Internacional de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval», Santander, Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, vol. II, pp. 1457-1458, diferencia el rito romano del mozárabe por la hora en que empezaba el oficio: en uno en maitines y en el otro en vísperas. ^A. DAVID y T.M. THIBODEAU, eds., Guillermo DURANDO, Rationale divinorum officiorum, V-VI, Turnholt, Brépols, 1998. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp, 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 365 Si echamos una rápida ojeada a los psalmos que Juan Ruiz utiliza para la parodia, repararemos en seguida que el más usado es el 118, cantado casi íntegramente en las horas diurnas del domingo: sólo las últimas nueve secciones se reservaban para tercia, sexta y nona del lunes. Así, por ejemplo, lo había estipulado San Benito en su Regla: Deinde, prima hora dominica, dicenda quattuor capitula psalmi centesimi octavi decimi; reliquis vero horis, id est tertia, sexta vel nona, tema capitula suprascripti psalmi centesimi octavi decimi dicantuf° ('Después, en la hora prima del domingo, se han de decir cuatro capítulos del psalmo 118; en las restantes horas, esto es, en tercia, sexta o nona, se dirán otros tres capítulos del mismo psalmo 118*). Guillermo Durando, bastantes siglos después, precisa cuáles son esos capítulos. Para prima, por ejemplo, menciona los versículos que deben recitarse del psalmo 118: básicamente los primeros treinta y tres. Para sexta, introduce treinta y ocho, desde el ochenta y uno al ciento veinte y ocho; y para nona, cuarenta y siete, desde el ciento veintinueve al ciento setenta y seis. Sólo en prima establece diferencias entre los días laborables y el domingo, porque siguió el rito romano, al prever para sexta, tercia y nona de todos los días los mismos tres capítulos del psalmo 118. En el oficio divino mozárabe, el monástico, se usaba también el psalmo 118 para las horas diurnas, pero se excluyó de nona, en la que se cantaban otros psalmos, el ciento cuarenta y cinco, el ciento veintiuno, el ciento veintidós y el ciento veintitrés. Por ello, cabe ya introducir una primera conclusión al respecto: Juan Ruiz se atiene al rito romano, y no al mozárabe, porque precisamente para nona extracta expresiones tomadas del psalmo 118. De hecho, el Arcipreste comienza el oficio por maitines, o al menos es la primera hora a la que alude explícitamente, y a partir de ahí va a mencionarlas todas hasta completas, introduciendo el nombre de cada una. Sin embargo, antes de los maitines, sin ofrecer ningún tipo de indicación, ha reproducido unas cuantas frases en latín, concretamente tres, pertenecientes a psalmos que se cantaban en el oficio divino. Así, la primera de ellas, tomada del CXIX, "cum his qui oderunt pacem" ('con estos que odiaron la paz'), según la regla de San Benito, se decía en la hora de tercia de los días ^®Para el texto de la Regla oportunamente comentado, véase Pedro FERNÁNDEZ, Historia de la Liturgia de las Horas, Barcelona, Centro de Pastoral Litúrgica, 2002, pp. 115-133. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 372 BIENVENIDO MORROS "levantar" otro sentido^^, y ése es el relativo al tono de la voz, que se iba alzando a medida que introducía el invitatorio, para contagiar el entusiasmo a los concurrentes, como deja claro Durando: Invitatorium autem alta voce dicitur quia mater Ecclesia per illud invitât omnes ad confitendum Domino [...] Incipiens enim invitatorium est quasi preco, tanquam tuba exaltans vocem suam. Premittitur quoque invitatorio vox humilis, sed cum venit ad psalmum invitatorium exaltatur, quia Ecclesia primo secreto quasi ostio clauso, laudat Deum propter se, sed postea manifeste propter alios ut ardor accendat próximos ('Sin embargo el invitatorio se recita en voz alta, porque la madre Iglesia a través de él invita a todos a alabar al Señor [...] El que comienza el invitatorio es como un pregonero, al igual que una trompeta que eleva su voz. En el invitatorio también rebaja la voz, pero cuando llega al psalmo invitatorio la eleva, porque la Iglesia, primero secretamente como en una puerta cerrada, alaba a Dios para sí misma, pero después públicamente para otros, de modo que el ardor encienda a los más cercanos') El propio Durando da instrucciones muy precisas de cómo se han de cantar los himnos de cada hora: Rursus, stando ymnos cantamus, in erectione corporum ostendentes quod in laudando Deum corda sursum erecta habere debemus. Verumptamen, nisi mens consonet lingue, certum est vocem quantumlibet clamosam Domino non placeré ('Además, cantamos los himnos de pie, mostrando con el levantamiento del cuerpo que al alabar a Dios debemos tener los corazones levantados hacia arriba. Pero sin embargo, a no ser que la mente suene en igualdad con la lengua, es cierto que la voz que grita más no place al Señof ). Y en ese sentido prevé igual comportamiento para el canto de los psalmos, al que otorga una simbología especial: Psalmos quoque stando dicimus, ad ostendendum quod stantes in bonis operibus vincimus [...] Elevatio igitur ad standum significat mentis nostre devotionem, ut statu corporis mentis affectionem monstremus, videlicet nos paratos esse sive ad domandum carnem, sive ad exercitium operis ('También decimos los psalmos estando de pie, para demostrar que, levantados, ganamos en las buenas obras [...] La elevación, pues, para estar de pie significa la devoción de nuestro corazón, para que con el estado del cuerpo mostremos nuestro ^^Jacques JOSET, éd.. Libro de buen amor, Madrid, Taurus, 1990, p. 212. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 373 amor, a saber que estamos preparados para dominar la carne o para la práctica de las obras') En el siglo XII, casi uno antes que Durando, Juan Beleth, en su Rationale divinorum officiorum, había descrito el mismo ritual para los himnos del oficio nocturno: Pulsatis campanis, hebdomarius (ita eum appelamus cuius est tota hebdómada in choro administrare officium) alta voce incïpiV.Domine, labia mea apenes [...] Inchoata ad eum modum Dei laude, cantor, qui est quasi praeco Ecclesiae, vel eius vicarius, alios adhuc ante altare suis orationibus insistentes ad laudandum Dominum hortatur, cum ait: Venite, exsultemus Domino, etc [Psalmo 94]. In quo psalmo etiam quaedam causae, quamobrem Domino exsultandum sit, continetur [...] Finita exhortatione, quae ob id appellatur invitatorium, quod caeteros ad laudem Dei invitet, sequitur ipsa laus, videlicet hymnus, qui ideo stando canitur, ut in erectione corporum ostendamus quam in laudando Dominum corda sursum erigere debeamus^'*. ('Una vez tocadas las campanas, el clérigo de la semana (así llamamos a quien durante toda la semana dirige el oficio en el coro) comienza en alta voz'.Domine... Habiendo dado principio a este modo de alabanza de Dios, el cantor, que es como el pregonero de la Iglesia, o su vicario, exhorta a los otros todavía en el altar a perseverar en sus oraciones en alabanza del Señor, cuando dice: Venid, alabemos al Señor. En cuyo psalmo también aparece la causa por la que se debe alabar al Señor [...] Terminada la exhortación, que por esto se llama invitatorio, porque invita a los demás a la alabanza del Señor, se sigue la alabanza, a saber, el himno, que por esta razón se canta de pie, para que mostremos con la erección de los cuerpos que en la alabanza del Señor debemos levantar los corazones hacia arriba) En esta descripción de la oración de los maitines, aparecen muchos elementos de los usados por el Arcipreste. En primer lugar, llama la atención la coincidencia en la sintaxis: "alta voce incipit: Domine, labia mea'\ "comienças a levantar. Domine, labia mea en alta voz a cantar"; Juan Beleth ha omitido una parte de la acción que cualquier monje, esté donde esté, realiza al oír las campanas que anuncian los maitines, y que ya hemos visto especificada en otros textos: la incorporación del lecho. Para él, esa hora canónica constituye una alabanza del Señor, y de ahí las consideraciones que introduce al respecto, especialmente a propósito de uno de los psalmos obligatorios, el 94. '"PL, vol. 202, col. 36 b y c. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 374 BIENVENIDO MORROS Beleth, además, menciona el himno que ha de cantarse después de los psalmos y el Gloria, si bien no alude a cuál, si al ambrosiano o al gregoriano. Sea uno u otro, precisa que ese himno es una alabanza de Dios (los dos lo son), y que por ello se ha de cantar de pie, para demostrar la alegría que invade los corazones de los fíeles: es la misma alegría que experimenta el monje del Libro de buen amor al oír a su amiga cantar el himno gregoriano ("Desque sientes a ella, tu coracón espacias"; 376a). Durando, además, ha recordado que los psalmos también se han de cantar en la misma postura que el himno. Posiblemente, pues, lo que ha hecho el clérigo del Arcipreste al empezar el oficio es ponerse de pie, para recitar el psalmo invitatorio, y lo habrá vuelto a hacer para cantar el himno "Primo dierum omnium". Que estuviera sentado o tumbado importa poco, porque igualmente había de levantarse, y ese verbo no creo que pueda tener otro sentido. En uno de los milagros más conocidos de la Virgen María, que ya hemos citado en varias ocasiones, el protagonista, un humilde prior de monasterio, rezaba siempre las horas de pie, y parece que lo estaba durante el canto de los himnos y psalmos. En la versión latina de ese milagro, así lo hace constar su autor: Sed tamen, quamvis ita videretur irreligiosus, sanctam Mariam, matrem Domini, non parum diligens singulis horis laudes Dei eiusque cantabat et dum eas cantaret, semper stabat nec ullatenus sedere volebat ('Pero sin embargo, aunque parecía así falto de piedad, no poco diligente cantaba cada una de las horas las alabanzas del Señor o las de Santa María, madre del Señor, y mientras las cantaba, siempre estaba de pie y de ningún modo quería sentarse) En su versión, Berceo presenta al protagonista con idénticas características, aunque es un poco más preciso al señalar su condición de "irreligiosus": Avié el omne bueno una lengua errada: Dizié mucha orrura de la regla vedada; Fazié una tal vida non mucho ordenada, Pero dicié sus oras en manera temprada. Avié una costumne que li obo provecho: Dizié todas sus oras como monge derecho, A las de la Gloriosa siempre sedié erecho; Aviéli el diablo por ello grand despecho (283-284) «Anuario de Estudios Medievales^», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 375 Otro tanto dice del prior Gautier de Councy, a quien toma como modelo de comportamiento en el oficio divino: Por nule riens qui poïst estre Ses eures ja ne trespassast Ne nule riens tant nel lassast, Que nule fois ja se sesist Endementiers qu'il les desist (vv. 10-14) ('Por ninguna cosa que pudiera tener, nunca dejaba sus horas, , ni nada le fatiga tanto como para que se sentase mientras las decíaf) 4. NOCHE DE AMOR Sin embargo, por tiempo, nuestro clérigo podía haber pasado la noche en casa de la amada, sobre todo si pensamos, y es lícito hacerlo, que el protagonista de completas no es el mismo que el de maitines. El oficio nocturno se empezaba a celebrar después de media noche, cuando ya se habían consumido dos vigilias. En su Regla, San Benito ya lo estipula así, preocupado como estaba por el descanso de los monjes: Hiemis tempore, id est kalendas Novembres usque Pascha, iuxta considerationem rationis, octava hora noctis surgendum est, ut modice amplius de media nocte pausetur et iam digestí surgant ('En invierno, esto es, desde el primer día de Noviembre hasta Pascua, conforme al cómputo correspondiente, se ha de levantar a la hora octava, para que se descanse hasta un poco después de medio noche y ya se levanten descansado^) Si realmente dormían dos vigilias, de las cuatro en que se dividía la noche, los monjes llegaban a descansar aproximadamente unas siete horas, las necesarias para afrontar desde ese momento la jornada completa: en invierno, tras los maitines, solían ocupar las dos horas que faltaban para los Laudes en el estudio de los psalmos y de las lecturas; en verano, esas dos horas de oración eran prácticamente consecutivas, y los monjes sólo disponían de tiempo para satisfacer sus necesidades ("ad necesaria naturae"). Si el monje dormía siete horas, parece claro que podía pasar la noche en casa de su amante, y hay ejemplos literarios de la época. Entre sus Milagros, Berceo incluye uno, el segundo de la colección, en que el protagonista es un monje devoto de la Virgen, pero también «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 376 BIENVENIDO MORROS aficionado a las mujeres, con las que se cita por la noche, aprovechando que en el monasterio todo el mundo duerme: Priso un uso malo el loco pecador: De noche, cuando era echado el prior, Issié por la eglesia fuera del dormitor, Corrié el entorpado a la mala labor (79^^ Calculaba su regreso para los maitines (en realidad, los laudes), porque, como sacristán, tem'a la obligación de tocar las campanas para convocar a la oración a sus compañeros. Parece claro que no se ahogó la primera noche en que salió del monasterio para verse con su amiga, sino que perdió la vida en una de las muchas en que solía escaparse, y que por tanto en otras ocasiones habría llegado a tiempo para anunciar la hora de los maitines, sin que ninguno de sus hermanos lo hubiera echado en falta: Cuando vino la hora de maitines cantar, Non habié sacristano que podiesse sonar; Levantáronse todos, quisque de su logar, Fueron a la eglesia al fraire despertar (82) En uno de los textos latinos, muy próximo al de la fuente manejada por Berceo, en este punto del relato, se reproduce la misma situación: Interea advenit tempus quo fratres ad cantandos matutinos ymnos convocarentur et dum mora fieret ad pulsandum signum, surgentes aliqui ex fratribus secretarium predictum quesierunt et non invenientes usque ad flumen perrexerunt ('Mientras llegó el tiempo en que los frailes habían sido convocados para cantar los himnos matutinos y, como se dilatara la señal del toque de campanas, algunos de los frailes, levantados, buscaron al mencionado secretario y, al no hallarlo, siguieron hasta el río'). El fraile de Berceo habría salido del monasterio después de completas para volver a los laudes, y esas horas, bastantes, de seis de la tarde a tres de la madrugada, las habría pasado en casa de su amante, de donde se habría levantado para cumplir con sus obligaciones de sacristán. Es lógico, pues, que el monje del Arcipreste, si no es el mismo, por supuesto, que el que ha rezado '^Francisco BAÑOS, ed. cit., p. 50. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 377 vísperas y completas del día antes, también se haya levantado del lecho en el que ha estado junto a su amiga, a pesar de que lo tenga que hacer unas horas antes, entre las doce y la una: lo que parece más difícil es determinar si se levanta para regresar al monasterio a la hora de los maitines, o simplemente lo hace para cantarlos junto a ella. En una anónima iíegwto canonicarum, escrita después del año 816, su autor describe con bastante detalle lo que debe hacer un clérigo cuando se levanta para acudir al oficio nocturno, incluso antes de llegar al oratorio de la iglesia: Nocturais horis cum ad opus divinum de lecto surrexerit clericus, primum signum sibi S. Crucis imprimât per invocationem S. Trinitatis, deinde dicta versum Domine, labia mea aperies, et os meum annunciabit laudem tuam Deinde psdlvsmmDeus in adjutorium meum intende, totum cum Gloria. Et tunc provideat sibi corpoream necessitatem naturae, et sic ad oratorium festinet, psallendo psalmumi4ûf te levavi animam, cum summa reverential et cautela intrans, ut alus orantibus non impediat. Et tunc prostrates in loco congruo effundat preces in conspectu Domini magis corde quam oré^. ('En las horas nocturnas, cuando el clérigo se haya levantado del lecho para el oficio divino, primero haga la señal de la Cruz a través de la invocación a la Santa Trinidad; después recite el verso Domine, labia mea... Después el psalmo Dios acude en mi ayuda, todo con Gloria. Y entonces preocúpese por las necesidades corporales; y así se apresure hacia el oratorio, cantando el psalmo A ti alma he levantado con suma reverencia y entrando con cautela, para que no moleste a otros que estén rezando. Y entonces postrado en el lugar conveniente, emita ruegos mirando al Señor más de corazón que de hoci) En el siglo IX, al menos en algunos monasterios, se cantaba una parte de los maitines en la propia celda, inmediatamente después de levantarse del lecho: especialmente el "Domine, labia mea...". En el libro del Arcipreste, el monje ha podido hacer una cosa parecida: se ha incorporado del lecho, no del monasterio, sino de la casa de su amiga, y casi de manera consecutiva ha empezado a cantar el psalmo de invocación, pensando más en ella que en Dios. Durando describe los primeros instantes del oficio nocturno en unos términos un tanto distintos, que no por ello carecen de interés; se imagina al ^^El texto aparece reproducido por William PALMER, Origines Liturgicae or Antiquities of the English Ritual, Oxford, University Press, vol. I, 1839, p. 201. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 378 BIENVENIDO MORROS monje que oye las campanas con la misma diligencia que el soldado que recibe la señal para entrar en combate: Sane per nocturnas excubias dyaboli vitamus insidias et ideo nocte surgentes currimus, campanis auditis, ad ecclesiam veluti exercitus ad militiam, audito clangore tubamm. Aulam igitur regiam, id est ecclesiam, ingredientes ad altare inclinamus quia quasi regem milites adoramus, etemi enim regis milites sumus. Inclinantes autem trinam facimus orationem dicentes ter 'Pater noster' (^Ciertamente, evitamos los engaños del diablo gracias a las vigilias nocturnas, y por eso corremos levantados por la noche, después de haber oído las campanas, a la iglesia como el ejército a la batalla, tras oír el sonido de las trompetas. Entrando en el aula regia, esto es, la iglesia, no inclinamos ante el altar, porque como soldados adoramos al rey, pues somos soldados del rey eterno. Arrodillados rezamos tres oraciones diciendo tres 'Padre nuestro') El Arcipreste precisamente ha seleccionado los versos primero y noveno del himno gregoriano, usado para ese oficio tanto en el rito romano como en el hispano: "Primo dierum omnium" ('En el primero de todos los días') y "Nostras preces ut audiat" ('para que oiga nuestros ruegos')^^. Se ha decidido por el íncipit del himno para poderlo identificar fácilmente y marcar el momento en que se comienza a cantar, acompañado por la música correspondiente; y ha elegido el noveno verso por su ambigüedad, perfectamente explicable en un contexto amoroso. El himno está dirigido a Dios, al que se ensalza como creador del universo y como redentor de la humanidad, y al que se pide auxilio en las horas dedicadas al descanso, en la convicción de que será piadoso incluso con los pecadores más recalcitrantes: Primo dierum omnium, Quo mundus exstat conditus Vel quo resurgens conditor Nos, morte victa, libérât. Pulsis procul torporibus, Surgamus omnes ocius, Et nocte quaeramus pium, Sicut Prophetam novimus. Nostras preces ut audiat *^Véase Jordi PINELL, Las horas vigilares del oficio monacal hispánico, «Litúrgica», XVE (1966), p. 264. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 379 suamque dexteram porrigat, Et hic piatos sordibus Reddat polorum sedibus ('En el primero de todos los días, en que el mundo fue creado o en que el Creador, resucitando, tras vencer a la muerte, nos libera. Alejando los impulsos de indolencia, levantémonos todos con ligereza, y por la noche busquemos al piadoso, así como habíamos sabido por el Profeta.Para que Él oiga nuestros ruegos y tíenda su mano derecha, y restituya a los piadosos en las miserias a las moradas celestialeé). San Gregorio reclama al Creador la ayuda para extinguir cualquier residuo de materialidad y así alcanzar la vida eterna, la gloria en el Paraíso: lam nunc, Paterna claritas, Te postulamus affatim: Absit libido sordidans, Omisque actus noxius. Ne foeda sit, vel lubrica Compago nostri corporis, Per quam averni ignibus Ipsi crememur acrius. Ob hoc, Redemptor, quaesumus, Ut probra nostra diluas: Vitae perennis commoda Nobis benignus conféras ('Ya ahora, Luz Paterna, te pedimos abundantemente: está ausente la sórdida sensualidad y cualquier acto nocivo. Que la armazón de nuestro cuerpo no sea deforme ni lasciva, por la que ardamos amargamente en los fuegos del infierno. Por esto. Redentor, suplicamos que hagas desaparecer nuestras vilezas: que nos concedas benigno el premio de la vida eterna'). Si imaginamos, y no resulta difícil hacerlo, gracias al precioso testimonio de Beleth y Durando, al monje del Arcipreste cantando el "Primo dierum omnium", de pie y junto a su amiga, lo habremos de imaginar más excitado que nunca, sin poder extinguir la sórdida sensualidad. 5. Los INSTRUMENTOS MUSICALES En el oficio divino, los instrumentos musicales ocupaban un lugar fundamental, y el Arcipreste no se lo niega al mencionarlos de manera «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 380 BIENVENIDO MORROS ambigua. En su Rationale, Durando distingue entre dos tipos de instrumentos, los de cuerda y viento, que cree que deben ser tocados conforme a una predisposición muy especial: Celebratur itaque cantus ut ostendatur homines deberé referre gratias et laudes Deo dum manibus ceterisque membris satagunt agere opera quibus valeant Deo placeré. Usum tamen cantandi quidam reprobant [...] Et nota, secundum Hugo de sancto Victore, quod tres sunt species sonorum qui tres módulos faciunt, fit enim sonus pulsu, flatu et voce: pulsus pertinent ad cytharam, flatus ad tubam et organum, vox vero ad cantum. Hec genera musicorum antiquus populus in Dei laudem exercebat: hec autem consonantia sonorum assignari potest concordie morum, si ad pulsum cythare manuum operatio, ad flatum organi mentis devotio, ad cantum vocis sermonis exhortatio referantur [...] Primum musicorum genus est quod fit pulsu digitorum, ut in psalterio et similibus, et ad id pertinet psalmodia [...] Secundum est quod fit voce, scilicet humana, et ad istud pertinent lectiones [...] Tertium est quod fit flatu, sicut in tuba, ad istud pertinet cantus ('Así pues se ha de celebrar el canto para mostrar a los hombres que deben darse las gracias y elogios a Dios mientras con las manos y otros miembros se llevan a cabo obras por las cuales quieren complacer a Dios. Sin embargo, algunos censuran la cosmmbre de cantar [...] Y nota, conforme a Hugo sobre San Víctor, que hay tres clases de sonidos que producen tres variedades, el que se logra con el contacto, con el viento y con la voz: el contacto pertenece a la cítara, el viento a la trompeta y órgano, pero la voz al canto. Los pueblos antíguos habían practicado estos géneros de música en alabanza de Dios: sin embargo, esta consonancia de sonidos puede designar la concordancia de voluntades, si aplican la acción de las manos a tocar la cítara, la devoción del corazón al soplo del órgano, la incitación del discurso al canto de la voz [...] El primer género de música es el que se hace con el movimiento de los dedos, como en el psalterio y similares, y a este pertenece la psalmodia [...] El segundo es que se logra con la voz, a saber, humana, y a este corresponden las lecciones [...] El tercero es el que se consigue con el soplo, como en la trompeta; a este pertenece el canto') Entre todos estos instrumentos, el psalterio tenía una simbología especial, que en parte explicaría las connotaciones eróticas que parece atribuirle el Arcipreste. Rábano Mauro establece una comparación entre el psalterio y la cítara: In psalterio decem chordarum psallam tibi; sed hinc inde cordae eius contritae sunt; ut resurgentem ab inferis ad coelorum regna per indicium manuum concitatis, ab imo in almm significarent. Psalterium, quod vulgo canticum dicitur, a psallendo est nominatum, quod ad eius vocem chorus consonando respondeat. Est autem similitudo citharae barbaricae, ut alii volunt, in modum deltae litterae. Sed psalterii et citharae haec differentia est, quod psalterium lignum illud concavum, unde sonus redditur superius, habet, et deorsum feriuntur chordae, et desuper sonant; cithara vero «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 381 concavitatem ligni inferius habet. Psalterium vero Hebraei decachordum usi sunt, propter numemm decalogi legis. Cithara signifícat pectus devotum, in quo tanquam nervi sunt virtutes, hoc est spiritualia dona, ut in psalmo "Exurge psalterium et cithara", id est opera cum fide; et in malam partem, ut in Isaia Cithara et lyra et Tympanum et vinum in conviviis vestris, in quod signatur voluptuosorum luxuriá^. ('En el psalterio las diez cuerdas te cantan o alaban, pero por todas partes sus cuerdas están gastadas, ya que conmovidas vuelven a alzarse desde los infiernos al reino de los cielos por la señal de la mano; significarían de lo bajo a lo alto. El psalterio, al que el vulgo denomina cántico, proviene del nombre de cantar psalmos, por cuanto el coro responde con igual sonido a su voz. Es sin embargo semejante a la cítara bárbara, como quieren otros, en el modo de la letra delta. Pero entre el psalterio y la cítara hay esta diferencia: que el psalterio tiene aquella madera cóncava, y las cuerdas se extienden hacia abajo y suenan arriba; pero la cítara tiene abajo la concavidad de la madera. Los hebreos han usado el psalterio de diez cuerdas, por el número del decálogo de la ley. La cítara significa el corazón devoto, en que las virtudes son como los nervios, esto es, los dones espirimales, como en el psalmo "Levanta el psalterio y la cítara', esto es las obras con la fe, y en mal sentido, como en Isaías la cítara y la lira y el tambor y el vino en vuestros banquetes, en que indica la lujuria de los voluptuoso^) En su In psalmos Davidis expositio, Santo Tomás reconoce en el psalterio unos valores muy similares: Psalmus proprie dicitur a Psalterio, quod est quoddam instrumentum decachordum, quod manu tangitur: unde dicitur a psallere, quod est manu tangere, et habet tactum a superiori: unde Psalmus propie dicitur candcum, quod David cantabat, vel cantari faciebat ad Psalterium. Mystice autem per decachordum Psalterium signamr lex Dei, quae in decem preaecepds consistit, et oportet quod tangatur manu, idest bona operaüone, et a superiori, quia preacepta sunt implenda propter spem aeternorum, alias tangeretur ex inferiori ('Psalmo se llama propiamente de Psalterio, que es un intrumento de diez cuerdas que se toca con la mano: de donde se dice tocar la cítara, que es tocar con la mano, y tiene tacto desde arriba. Al psalmo se denomina propiamente canto, porque David cantaba, o hacía cantar al son del Psalterio. En un sentido místico por las diez cuerdas del Psalterio se indica la ley de Dios, que consiste en diez preceptos, y conviene que se toque con la mano, esto es, con una buena acción, y desde arriba, porque los preceptos se han de cumplir por la esperanza de la eternidad; otras veces se tocaría desde abajo') ^^PL, vol. Ill, col. 498 bye. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 388 BIENVENIDO MORROS Ecclesia, quia provocat ad poenitentiam, per quam fit resurrectio a morte ('Y por tanto decimos el primer psalmo en los maitines fefmÏQsiMisereremei... Ese psalmo solemnizaban los judíos conversos y ahora solemniza la Iglesia, porque convida a la penitencia, por la que tiene lugar la resurrección por la muerte del alma') Dies vero feriales recolunt peregrinationem ipsorum sanctorum et penitentiam, et ideo in ferialibus laudibus dicimus primum psalmum, scilicet Miserere mei, recolentes nostram resurrectionem a morte animarum per penitentiam, sive electomm peregrinationem et penitentiam siue conversionem. Quia enim ludei, ad Petri predicationem corde compuncti et conversi, illum frequentabant, inde inolevit usus ut et nos, qui de gentili errore conversi sumus, illum in officiis frequentemus, quatenus ad conversionem et penitentiam provocemur per quam valeamus resurgere ('Pero los días feriales renuevan la peregrinación y penitencia de los propios santos, y por tanto en los laudes feriales decimos el primer psalmo, a saber. Miserere mei renovando nuestra resurrección por la muerte de las almas a través de la penitencia, o la peregrinación y penitencia o conversión de los elegidos. Porque sin duda los judíos, compungidos y convertidos por la predicación de Pedro, lo solemnizaban, de donde se puso de moda para que también nosotros, que nos hemos convertido del error de los gentiles, lo solemnizemos en los oficios, para provocarnos a la penitencia y conversión por la que podamos resurgif ). Como penúltimo psalmo, de los ochos cantados a esa hora, figuraba el 149, "Cantate Domino", que, junto a los otros dos que lo acompañaban, representaba el triunfo sobre el mundo, la carne y el diablo: Tres psalmi sunt in quibus triumphum de mundo, carne et diabolo memoramus, et quia ut tanta libertas et gloria reveletur in nobis quandiu sumus in via, est nobis doctrina et consolatio necesaria ('Tres psalmos hay en los que rememoramos el triunfo sobre el mundo, la carne y el diablo, y porque como se nos revela tanta libertad y gloria mientras estamos en el camino, es para nosotros una doctrina y consolación necesariaá) El monje del Arcipreste, al recordar estosj psalmos, se dirige a la amada en actitud de súplica para pedirle no se sabe muy qué, si la entrega sexual o la repetición de lo que haya ocurrido en el oficio nocturno. Si en maitines ha gozado de la amiga, no se entiende que para los laudes le suplique misericordia para él: también podría ser que se trataran de mujeres distintas. 22PL, vol. 213, col. 162 B. «Anuario de Estudios Medievales*, 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR ^89 8. PRIMA Y TERCIA Acabada la noche y empezado el día, el monje se separa de su amiga (o amigas) y se prepara para recibir a otras, a quienes conseguirá gracias a los servicios de una alcahueta: si el protagonista no la ha usado hasta ese momento, y por ello ha fracasado con las tres mujeres que ha intentado seducir, el monje, en cambio, recurre a una, y en semejante sentido ya se erige en modelo en el arte de amar. A esa hora, el Arcipreste ha dedicado no una sino casi tres coplas, quizá porque pretende detenerse en las habilidades de la tercera para lograr su propósito, con buenas o malas artes. Leamos esas coplas para en seguida situarlas en su contexto litúrgico: En saliendo el sol, comienças luego prima; Deus in nomine tuo ruegas a tu saquima Que la lieve por agua e que dé a todo cima: Va en achaque de agua a verte la mala esquima; E si es tal que no usa andar por las callejas, Que la lieve a las huertas por las rosas bermejas: Si cree la bavieca sus dichos e consejas, Quod Eva tristis trae de Quicumque vult redruejas; E si es dueña tu amiga que d'esto no se compone, Tu católica allá cata manera que la trastorne: Os, lingua, mens la envade, seso con ardor pospone: Va la dueña a tercia, en cmáñá legem pone (377-379). De la hora de prima sólo recuerda dos psalmos, al principio y al final de todo el pasaje: Deus in nomine tuo y legem pone. El segundo de ellos corresponde al 118, que San Benito, en su Regla, ya lo incluía como parte importante de esa hora: "Deinde, prima hora dominica, dicenda quattuor capitula psalmi centesimi octavi decimi" ('Después, en domingo de prima, se han de decir cuatro capítulos del psalmo 118'). En su Rationale, Durando ya incluye el arranque del psalmo 53: Post antiphonam secuntur psalmi et, ex continentia precedentis ymni, evidenter apparet quare dicatur primus psalmus, scilicet: D^MÍ in nomine tuo etc, in quo Ecclesia orat a periculis et ab inimicis liberan ('Después de la antífona le siguen los psalmos y, por el contenido del himno precedente, parece evidente por lo que se diga el primer psalmo, a saberD/05 en tu nombre, en que la Iglesia pide ser liberada de los peligros y de los enemigoá) «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 390 BIENVENIDO MORROS In psalmo Deus in nomine tuo petimus erroris depositionem ('En el psalmo Dios en tu nombre ptàimos la extinción de los pecados") A pesar de que no recuerda ninguno de los himnos previstos para la hora, el Arcipreste parece que tiene presente uno de ellos, a juzgar por el contenido del arranque, una petición dirigida a la alcahueta. El himno al que me estoy refiriendo se cantaba los jueves de la segunda y cuarta semana del tiempo ordinario, y su primera estrofa resulta muy esclarecedora: lam lucís orto sidere, Deum precemur supplices, Ut in diumis actibus Nos servet a nocentibus ('Ya habiendo salido el sol, roguemos, suplicantes, a Dios, para que en las acciones diurnas nos salve de los malos') Precisamente, aunque invirtiendo sus términos, lo que hace el Arcipreste, después de la salida del sol, es rogar a la alcahueta para que le proporcione a una amiga, esto es, para que le ponga en comunicación con quienes para él no son malos. El himno, junto al credo de Atanasio, del que hablaremos enseguida, fue objeto, ya en la Edad Media, de parodias similares, aunque no a propósito del sexo sino del vino: lam lucis orto sidere Statim oportet bibere. Bibamus nunc egregie Et rebibamus hodie Quicumque vult esse frater, Bibat semel, bis ter, quater, Bibat semel et secundo, Doñee nihil sit in fundo [...] Hec est fides potatica, Sociorum spes única. Qui bebe non potaverit Salvus esse non poteriP ^^Paul LEHMANN, Die Parodie im Mittelalter, pp. 128-129; ofrece otra versión del mismo poema, en que, en vez de "fides potatica", se lee "fides apotheca" (*fe de apoteca o botica')- Esa variante encaja mejor con la idea de "Quicumque vult esse salvus". «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 391 ('Ya habiendo saliendo el sol, conviene al punto beber. Bebamos ahora de manera egregia y volvamos a beber hoy. Cualquiera que quiera ser hermano, beba una, dos, tres, cuatro, beba la primera, la segunda vez, mientras no haya nada en el fondo [...] Esta es fe de bebedores, esperanza única de amigos, quien no haya bebido bien no podrá salvarse') El Arcipreste, pues, ha sustituido la afición por el vino por otra que parece gustarle más, la de las mujeres, pero, aparte de esa diferencia, coincide bastante en el sentido de la parodia. Si el anónimo, sólo salir el sol, empieza a empinar el codo sin ningún tipo de mesura ni miramiento, nuestro autor, a la misma hora, comienza la búsqueda de una concubina. Sicardo de Cremona y Durando, aunque en siglos distintos, pero utilizando las mismas palabras, mencionan el símbolo de San Atanasio como parte integrante de prima, y, además, justifica su introducción precisamente a esa hora: «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 392 BIENVENIDO MORROS Verum quia fides est fundamentum mandatoVerum, quia fides est fundamentum mandatorum, et victoria quae vincit mundum ; et quia rum et victoria que vincit mundum, quia caetera sine fide finstrantur, et operarius sine cetera sine fide frustrantur, ideo subditur fide frustra vineam colit, et pastor sine fide symbolum fidei 'Quicumque vult', quod frustra ovile custodit, ideo subditur SymboAthanasius Alexandrinus episcopus, rogatu lum fidei, scilicet Quicunque vult, quod Teodosii imperatoris, ad eradicandam invaAthanasius, Alexandrinus episcopus, rogatu lescentem hereticorum prefidiamet fidem Theodosii imperatoris, ad eradicandam haerecatholicam divulgandam, edidit; et singulis ticorum perfidiam et divulgandam fidem diebus Ecclesia constituit cantari ad primam: catholicam edidit, quod singulis diebus Ecclequia populus tune maxime ad ecclesiam sia cantandum esse in prima constituit, quia convenit, vel quia fides principium salutis tune maxime ad ecclesiam populus convenit, existit [...] Et adverte quia in hoc simbolo vel quia fides principium salutis existit [...] due principaliter sunt partes, scilicet de Athanasius vero, in hoc simbolo duas princiTrinitate et de incarnatione Verbi, sed de pales fidei partes, scilicet de Trinitate et de libero arbitrio premittitur Verbi incarnatione describit. Sed de libero arbitrio praemittit, dicens: 'Quicunque vult sal vus esse' nemo enim nisi volens credit [...] 'ante omnia opus est, ut teneat catholicam fidem" [...], sed quia fidei nomen poterat inducere confusionem, déterminât, dicens: 'catholicam'. ('Pero porque la fe es el fundamento de los mandamientos, y la victoria que derrotó al mundo, y porque sin fe se frustran todas las cosas, y el jornalero sin fe en vano cultiva la viña, y el pastor sin fe en vano guarda las ovejas, por ello se introdujo el Símbolo de la fe, a saber Cualquiera que quiera, que Atanasio, obispo alejandrino, a ruego del Emperador Teodosio, compuso para erradicar la perfidia poderosa de los heréticos y para divulgar la fe católica, lo que la Iglesia estableció que había de ser cantado en prima todos los días, porque entonces el pueblo acudía a la iglesia en gran número, o porque la fe es el principio de la salud [...] Pero Atanasio, en este su Símbolo, describió dos grandes partes, a saber, sobre la Trinidad y sobre la encarnación del Verbo. Pero destacó el libre albedrío del hombre, diciendo 'Cualquiera que quiera está salvado' nadie cree si no quiere [...] 'Ante todas las cosas, es necesario que se mantenga la fe católica', pero porque el nombre de la fe podría inducir a confusión, la determina al decir 'católica') Sólo un poco antes lo había concebido como una de las armas con la que el cristiano podía combatir a sus principales enemigos: «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 393 Tertio, etiam scuto fidei, cum dicit: 'Quicumque vult' etc, in quo fides nostra continetur, ut iam dicetur, que est scutum et munimen nostrum et victoria contra carnem, mundum et diabolum et omnes eius temptationes ('En tercer lugar, también con el escudo de la fe, cuando dice 'Cualquiera que quiera' etc, en la que se contiene nuestra fe, como ya se ha dicho, que es nuestro escudo y armadura y la victoria contra la carne, el mundo y el diablo, y todas sus tentaciones') En su De horis canonicis, en el siglo XI, Pedro Damián, lo mencionaba como una incorporación reciente a la liturgia romana: Primae autem horae, tertiae, sextae et nonae ternis aeque psalmis continetur oficia, sed a modernis primae horae congruenter catholica fides additur, quam Athanasius videlicet, Alexandrinus episcopus, divino suggerente Spiritu, sincerissime tradisse cognoscitur. Nam quia fides fundamentum est, et origo virtutum, recte canticum fidei primae horae coniunctum quodammodo diei totius obtinet principatunf"^. ('Los oficios de las horas prima, tercia y sexta tíenen del mismo modo tres psalmos, pero los modernos han añadido con congruencia la fe católica, que Atanasio, a saber, el obispo alejandrino, trasnportado por el Espíritu Santo, tuvo la idea de transmitir de manera sencilla. Porque es el fundamento de la fe y el origen de las virtudes, el canto de prima sobre la fe en cierto modo tiene poder todos los día^). El Arcipreste, además, ha usado el himno "Quem terra, pontus, sidera" ('A Aquél a quien la tierra, el mar, las estrellas'), que el breviario romano había dividido en dos partes: una primera cantada en los maitines en el oficio común y otra, que comienza "O gloriosa domina" ('Oh gloriosa señora'), seleccionada para los laudes del oficio de la fiesta de la Virgen María. Vale la pena reproducir la estrofa de la que el Arcipreste toma el arranque del verso 378 d: Quod Eva tristis abstulit. Tu reddis almo germine, Intrent ut astra flébiles, Celi fenestra facta es^^ ('Lo que Eva triste nos quitó. ^PL, vol. 145, col. 224 d-225 a. ^^Para este himno, de autoría dudosa, véase Manuel-A. MARCOS CASQUERO y José OROZ RETA, eds., Lírica latina medieval, IL Poesía religiosa, Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1997, pp. 248-253. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 394 BIENVENIDO MORROS tú nos lo devuelves con un retoño puro, para que los desdichados alcancen las estrellas, te has convertido en puerta del cielo') Los textos litúrgicos nos proporcionan una serie de detalles que hacen más inteligibles las dos primeras coplas. El monje invoca el nombre de Dios para pedir a la alcahueta una salvación distinta: quizá gracias a la participación de la vieja logra conjurar los peligros de la noche de ese día, porque tiene ante sí una perspectiva distinta, la de la compafiía femenina que le facilitará el rezo de las horas más difíciles para alguien ocioso e indolente. Además da instrucciones sobre el sitio en el que se ha de encontrar con la amante, siempre dependiendo de su condición social: si es moza de cántaro, podrá recibirla en su casa, con el pretexto de que ella le ha de llevar el agua (también el encuentro podría producirse en el río al que la moza iría para llenar sus cántaros); si es mujer noble, que no se dedica a repartir agua de domicilio en domicilio, podrá verla en el jardín con la excusa de recoger rosas rojas^^. En este punto, el narrador se ha permitido un pequeño comentario sobre la conducta de este tipo de mujeres. Opina que si ellas obedecen a la alcahueta y se dejan seducir por sus clientes, les ocurrirá lo que a la desgraciada Eva, pero formula su opinión en términos no demasiado claros: "Quod Eva trístis trae de Quicumque vult redruejas". A lo que cuesta más darle un sentido es a "redruejas" ('rastrojos, restos'), pero se le puede hallar teniendo en cuenta otros versos del himno dedicado a la Virgen: "Quod Eva tristis abstulit,/ Tu reddis almo germine» ('Lo que la triste Eva nos quitó, tú lo devolviste con un retoño puro')^^. Si la Virgen nos salvó con la concepción inmaculada del Mesías, la muchacha de marras, al acostarse con cualquiera que lo desee, acabará fecundando niños bastante menos puros, porque los habrá tenido de unas relaciones nada lícitas, como consecuencia de la práctica del loco amor. El Arcipreste ha recurrido a una imagen del mundo vegetal sin duda influido por la del himno que ha recordado: "germine" determina "redruejas", y las dos palabras han de poseer un significado afín. ^^Para un análisis de esos dos tipos de dueña, la villana moza de cántaro y la hidalga, véase Alicia C. DE FERRARESI, De amor y poesía en la España medieval. Prólogo a Juan Ruiz, México, El Colegio de México, 1976, pp. 209-211. ^^Véase también Luis BELTRÁN, Razones de buen amor. Oposiciones y convergencias en el "Libro de buen amor", Madrid, Castalia, 1977, p. 161. -Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 395 Cabría preguntarse por qué ha introducido en ese verso el inicio del Símbolo de Atanasio: "Quicumque vult". La respuesta la podemos hallar en los comentarios que al respecto introducen Sicardo y Durando. Para ellos representa, incluso por encima de otras consideraciones, el reconocimiento del libre albedrío en el ser humano. Precisamente esas muchachas, tanto villanas como hidalgas, si consienten en aceptar las proposiciones de una alcahueta es porque quieren: nada ni nadie las obliga a dejarse seducir por todos aquellos que se lo propongan. Su actitud, pues, como veremos, contrasta con las más reticentes, en quienes la alcahueta, para convencerlas, deberá emplear métodos distintos. Por eso el narrador a unas les lanza una andanada, mientras que a las otras no les dedica ningún comentario. Si en el verso 379 b, el Arcipreste emplea un determinado apodo de la alcahueta, es porque se lo sugería el credo Atanasio, en cuyo arranque se lee: Quicumque vult salvus esse, ante omnia opus est, ut teneat catholicam fidem: Quam nisi quisque integram inviolatamque servaverit, absque dubio in aeternam peribit ('Cualquiera que quiera está salvado; ante todo, es necesario que mantenga la fe católica, la cual, si cada uno no preservara íntegra y sin mancha, sin duda perecerá para siempre') La "católica" es, por supuesto, la alcahueta, y aparece en esa altura de la parodia atraída por el "Quicumque vult": es curiosa e irónicamente la encargada de anular la libre voluntad de la que no acata la suya, de la que se resiste por las buenas a obedecerla. El Arcipreste sigue tan travieso como siempre al elegir para la alcahueta que practica la magia el nombre que se había dado a la fe que defendía el libre albedrío. Para referir los estragos que la alcahueta ha producido entre la moza díscola, ha recurrido a un himno de San Ambrosio que se cantaba en la hora de tercia, como deja claro Durando: In hac etiam hora repromissus Spiritus sanctus datus est apostolis, et visibiliter Dei magnalia loquebantur..., propter quod dicitur ypmus *Nunc sánete nobis' etc ('En esta hora también el prometido Espíritu Santo se aparece a los apóstoles, y de forma visible hablan de las grandezas de Dios..., por lo que se dice el himnd Ahora el Santo Espírim' etc*) «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 396 BIENVENIDO MORROS Si leemos el himno en cuestión, nos daremos cuenta enseguida de que lo que se describe en él es el deseo de posesión por el Espíritu Santo, y de que influye en el pasaje más allá de las palabras tomadas en latín: NUNC, Sánete, nobis Spiritus, unum Patri cum Filio, dignare promptus ingerí nostro reftisus pectori. Os, lingua, mens, sensus, vigor, Confesionem personent: Flammescat igne caritas, Accendat ardor próximos ('Ahora Espíritu, Santo para nosotros, uno con el Padre y el Hijo, dígnate presto a introducirte derramado o desbordado en nuestro pecho. Boca, lengua, mente, sentido, vigor proclaman tu testimonio: la caridad se inflame con tu fuego, el ardor encienda a los cercanos') El Arcipreste presenta a la moza, entre prima y tercia, no poseída por el Espíritu Santo, sino por el amor que le ha infundido la alcahueta, y ha aplicado una imagen propia del fervor religioso a otra del determinismo amoroso, seguramente para censurar el uso de los dos. Debía parecerle igualmente intolerable a la moza que se deja vencer por el ardor amoroso que el fiel que hace otro tanto por el ardor de su fe: para ello calca la situación de la moza invadida por la lujuria a partir de la del feligrés en quien penetra el Espíritu Santo, y eso lo consigue adaptando ''os, lingua, mens la envade" de "Nunc Sánete nobis Spiritus [...]/ dignare promptus ingerí". Resulta irónico pensar que quien invade o se apodera de los sentidos de la dueña es la "católica". En la frontera entre la prima y la tercia, aduce el psalmo 118, y creo que lo hace porque existía la posibilidad de terminar una hora recitando el arranque de ese capítulo del psalmo y empezar otra a partir de ese mismo capítulo. Durando, por ejemplo, al recordar los tres psalmos que debían cantarse en prima, precisa las secciones del 118 que abarcaban: Sunt ergo tres psalmi, scilicet: Deus in nomine, Beati immaculati, Rétribue, ut in tribus horis munimentum contra impugnationes interiores et exteriores habeamus [...] Secundus psalmus est: Beati immaculati usque Rétribue. Tertius est: Rétribue usque Legem pone ('Son, pues, tres psalmos, a saber: Dios en tu nombre, Felices los inmaculados. Recompensa, para que en las tres horas tengamos un baluarte contra los asaltos «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 397 interiores y exteriores [...] El segundo psalmo es: Felices los inmaculados hasta Recompensa. El tercero es: Recompensa hasta Pon la ley') En el capítulo dedicado a tercia, aclara que el último versículo del tercer psalmo de prima se vuelve a repetir en la siguiente hora canónica: Dicitur etiam psalmus Legem pone, quia tunc lex nova data est apostolis. Quia vero homo per legem Dei a morbo peccati sanatur ('Se dice también el psalmo Pon la ley, porque entonces la nueva ley fue dada a los apóstoles. Pero porque el hombre por la ley de Dios se cura de la enfermedad del pecado') La dueña que se resistía a la alcahueta está en tercia absolutamente enajenada y dispuesta para entrevistarse con el monje en la iglesia. A esa hora, y en las siguientes, encendida como está, no en la caridad cristiana sino en el loco amor, nada interno ni externo parece afectarla. El monje y la muchacha, pues, se dirigen a la iglesia, en la primera misa pública del día, para verse y encontrarse una vez haya terminado. En la Edad Media, esa misa se celebraba en la hora de tercia, y no solamente los domingos y días de fiesta, sino también en los días laborables: decir "a la hora de la misa" equivalía "a la hora de tercia". Por ese motivo, la estrofa 380 no puede ser susceptible de interpretaciones maliciosas ni obscenas. El monje va a la iglesia para oír misa, y en ella también se hallaría la muchacha: el primero, ansioso ya por tenerla entre sus brazos, desearía la misa más rápida, y además que fuera la de novios, la de nuptiis: Tú vas luego a la iglesia por le decir tu razón, Más que por oír la misa nin ganar de Dios perdón; Quieres la misa de novios sin Gloria e sin son; Coxqueas a la ofrenda, bien trotas al comendón En el episodio de doña Garoça, el protagonista, para asegurarse de que tiene alguna posibilidad con la monja, envía a su alcahueta para que le lleve una carta a la misa de prima; al recibir constestación, y no parece que demasiado mala, decide ir a verla a la misa solemne de la mañana, que no puede ser otra que la de tercia (en su visita, invoca el nombre de Dios, en el mismo tono en que lo hace el clérigo de las horas en prima): Levól una mi carta a la misa de prima, Tróxome buena respuesta de la fermosa rima; «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 404 BIENVENIDO MORROS su palabra, que estaba desfallecido de deseo y que necesitaba de su consolación. Cuando afirma que está hecho como el odre "por la grand misa de fiesta", creo que se refiere a la misa de tercia, y no a otra que se celebrará más tarde y que será una metáfora de la relación sexual con la amiga. La imagen que ha escogido, al menos en su aplicación en la hora que le corresponde, ya tenía las connotaciones que sugiere el Arcipreste: el clérigo se ve a sí mismo como un odre ardiendo por el tiempo que ha debido esperar para poder entrevistarse con la amiga, y todo por culpa de la misa de fiesta que se ha celebrado en la hora anterior. En los tratados de andrología, sin ir más lejos, se recurre al término del odre para referirse al pene que como consecuencia de un gran deseo se va llenando hasta conseguir la erección: Cum igitur oritur appetitus in epate, ut dictum est, movetur spiritus a corde, qui per arterias descendens ad virgam, concavum virge nervum replet et replendo more utris in duram rigiditatem tendit, sed semen emittere non valet^^. ('Cuando, pues, se origina el deseo en el hígado, como ya se ha dicho, se pone en movimiento el pneuma desde el corazón, que, descendiendo a través de la arterias hasta el pene, llena su nervio hueco y, al llenarlo, se alarga en dura rigidez, a manera de un odre, pero no puede eyaculad) En este caso, y a diferencia del "levantar" del verso 375 a, el sacerdote se describe como víctima de una erección. En el resto de la conversación, no hace más que pedir aquello que lo va a consolar o a salvar. Para entender mejor estas alusiones vale la pena reproducir los psalmos de los que selecciona alguna expresión, todos pertenecientes al 118: Quomodo dilexi legem tuam. Domine! [...] Lucerna pedibus meis verbum mum, et lumen semitis meis [...] Suscipe me secundum eloquium tuum, et vivam, et non confundas me ab exspectatione mea. Adiuva me, et sal vus ero ('¡De qué modo he deseado tu ley. Señor! [...] Tu palabra es lámpara para mis pies, y luz para mis sendas [...] Recíbeme conforme a tu palabra, y viveré, y no me confundas con mi deseo. Ayúdame, y seré salvado') ^^Constatini Liber de coitu. El tratado de andrología de Constatino Africano , ed. Juan MONTERO CARTELLE, Santiago de Compostela, Universidad de Santiago de Compostela, 1983, p. 82. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 405 El Arcipreste ha convertido una súplica para obtener la salvación en otra para conseguir la correspondencia sexual. Ha sustituido legem por "fabla", y le ha dado al término, omnipresente en ese pasaje del psalmo, el sentido eufemístico de 'coito', que volverá a utilizar en las aventuras por la sierra. La muchacha, en vez de acceder a las peticiones de su pretendiente, lo que hace es rechazarlo por el momento y tenerlo bastante confundido hasta la hora siguiente. 10. NONA: LA HORA DE LA CONSUMACIÓN SEXUAL En la hora nona, a eso de las tres de la tarde, el clérigo vuelve a rezar con la dueña que lo ha rechazado antes, y ahora sí alcanza aquello por lo que había suspirado. Para describirlo no precisa demasiados versos, y por ello sólo le dedica una copla: Vas a rezar la nona con la dueña loçana: Mirabilia comienças; dizes de aquesta plana: Gressus meos dirige; responde Doña Fulana: lustus es, Domine; tañe a nona la campana (383) Durando describe esta hora como la hora en que murió Jesucristo y en la que se pusieron fin a todos los sufrimientos. Gracias a él la humanidad fue redimida y logró la salvación eterna: Hora nona Christus clamans emisit spiritum. Mori enim voluit pro homine illa hora in qua homo de paradyso expulsus est. Et in eadem hora per mulierem et lignum redemit quos per mulierem et lignum deceperat hostis [...] In eadem quoque hora miles latus Christi aperuit, ex quo duo nostre salvationis sacramenta, scilicet aquam baptismi et sanguine nostre redemptionis, nobis eduxit; et velum templi scissum est et monumenta aperta sunt. Eadem etiam hora, inferna penetrans, inextricablies tartari tenebras confringens, serasque eius comminuens, captivitatem sanctorum secum transuexit ad celos, igneaque rumphea submota, antiquum incolam in paradiso restituit [...] Mérito igitur propter has prerogativas hac hora Deum Ecclesia laudat, dicens psalmumMirabilia etc. ('En la hora nona Cristo, gritando, entregó el espíritu. Quiso morir por el hombre en aquella hora en que el hombre fiíe expulsado del paraíso. En esa misma hora redimió a quienes gracias a una mujer y a un madero engañara a los enemigos [...] En esa misma hora también el soldado abrió el costado de Cristo, por lo que nos trajo los dos sacramentos de nuestra salvación, a saber, el agua del bautismo y la sangre de la redención; y el velo del templo ha sido roto y los sepulcros abiertos. En «Anuario de Estudios Medievales»*, 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 406 BIENVENIDO MORROS esa misma hora también, penetrando en los infiernos, quebrando las inextricables tinieblas del tártaro, y rompiendo los cerrojos, se llevó consigo a los cielos a los santos cautivos, y con el afanje de fuego, devolvió al paraíso a los antiguos habitantes [...] Justamente, pues, por estos privilegios en esta hora la iglesia alaba a Dios, diciendo el psâlmo Maravillosas etc') Para nona, el Arcipreste se limita a tomar unas cuantas palabras de la primera sección del psalmo 118 que debía cantarse en el oficio de esa hora: en el rito hispánico, en cambio, se habían escogido otros psalmos. Ante la expectativa de la relación sexual, el clérigo no puede menos que exclamar: "Mirabilia [testimonia tua]" ('Maravillosos son tus testimonios'); quizá por eso le cede la iniciativa, al pedirle que le guíe: "Gressus meos dirige secundum eloquium tuum" ('Dirige mis pasos conforme a tus palabras'). Ante semejante solicitud, la dueña parece estar de acuerdo, y lo manifiesta diciendo "Justus es. Domine" ('Eres justo. Señor'). El Arcipreste, en lugar de narrar el encuentro sexual de sus dos protagonistas, ha optado por reproducir una imagen que al menos lo sugiera: "tañe a nona la campana". Las campanas solían tocarse una o varias veces antes de comenzar la hora canónica que anunciaban, y podía ocurrir que comenzasen a repicar al final de la anterior, como explica, por ejemplo, el arzobispo Pedro Tenorio: Statuimus quod campanarum ecclesiae pulsatio per ministros a thesaurario hoc deputatos ñat ordine subsequenti. Videlicet ut campana pro oratione de Ave Maria incipiat pulsari post crepusculum per mediam horam, et duret pulsatio per aliam mediam horam. Ad matutinas vero post sex horas a fine dictae pulsationis et pulsetur per unam horam. Ad primam incipiant in ortu solis et duret per unam horam. Ad missam de tertia in introitu missae. Ad sextam, vel ad nonam quando dicitur non statim post missam, dum cantatur Agnus Dei. Verum tamen in Quadragessima ad tertiam, sextam et nonam suo tempore pulsatur. Ad nonam quando dicitur suo tempore incipiet in octava hora cum dimidia et duret per mediam horam. Ad vesperas incipiat in nona hora cum dimidia et duret per unam horam. Ad complectorium vero incipiat ñnitis vesperis'^ ('Establecemos que el toque de las campanas de la iglesia se haga por sacerdotes asignados por el tesorero en el orden siguiente. A saber, que la campana por la oración del Ave María comienza a sonar después del crepúsculo y el toque dura media hora. En maitines después de seis horas desde el final del toque anterior y suena durante una hora. En prima comienza a la salida del sol y dura una hora. A ^^José Luis PÉREZ LÓPEZ, El «Libro de buen amor» a la luz de algunos textos litúrgicos de la Catedral de Toledo, pp. 72-73. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 407 la misa de tercia en el introito de la misa. En sexta o nona cuando se reze no inmediatamente después de la misa, mientras se canta el Agnus Dei. Sin embargo, en Cuaresma en tercia, sexta o nona se toca a su hora. En nona cuando se recite a su hora comienza en la octava ton la media y dura una media hora. En vísperas comienza en nona con la media y dura una hora. En completas comience acabadas las vísperas') Los comentaristas de la Regla de San Benito empezaron a introducir precisiones sobre las veces que debían tocarse las campanas para convocar al rezo de cada una de las horas. Así, lo hace Edmundo Martene en su Comentaríus, citando a Hildemaro: Quaret insuper aliquis quot ad singulas horas canónicas signa pulsanda sint. ínter antiques Regulae commentatores Hildemarus tria ad vigilias signa pulsanda esse déclarât: ad matutinum et primam unicum; ad tertiam, sextam et nonam, duo; ad vesperas, tria; ad completorium, unicunf° ('Alguno pregunta cuántas señales se han de dar para cada una de las horas canónicas. Entre los antiguos comentaristas de la Regla, Hildemaro declara que tres en las vigilias; en laudes y prima, una; en tercia, sexta y nona, dos; en vísperas, tres; en completas, una') En nona, el sacristán tocaba las campanas media hora antes y en momentos distintos, y dependiendo de la festividad las hacía repicar todas o sólo unas cuantas: cuanto mayor era la fiesta que se celebraba, más campanas intervenían. Al situar el toque de las campanas al final de la hora, no creo que el Arcipreste esté aludiendo al de las vísperas, que comenzaba a anunciarse transcurrida la mitad de nona. 11. VÍSPERAS Para la hora crepuscular, el Arcipreste se ha olvidado de la unidad con que había presentado las tres anteriores. A partir de este momento, cederá el protagonismo al sacristán o a los músicos, a cuyas habilidades en su respectivas facetas parece estar refiriéndose: Nunca vi sancristán que a vísperas mejor tanga: Todos los instrumentos tocas con chica manga; La que viene a tus vísperas, por bien que se remanga, '^^PL, vol. 66, col. 702 c. «Anuario de Estudios Medievales.», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 408 BIENVENIDO MORROS Con Virgam virtutis tue fazes que de ay retanga. Sede a destris meis dizes a la que viene; Cantas Letatus sum, si allí se detiene; Illuc enim ascenderunt a cualquier que a ti se atiene; La fiesta de seis capas contigo la Pascua tiene (384-385) El narrador comienza mencionando la energía con que el sacristán hacía sonar las campanas para convocar a sus hermanos al rezo de vísperas, y continúa recordando a los encargados de tocar el psalterio y el órgano, para terminar aludiendo a uno de los dos, o a los dos a la vez, porque el sacristán, como ya hemos visto, para anunciar las vísperas, hacía repicar las campanas tres veces. La crítica ha querido ver en los primeros versos de la estrofa 384 referencias escabrosas, al entender "instrumentos" como 'órganos sexuales femeninos' y "chica manga" como 'órgano sexual masculino', y seguramente no le falte razón, pero antes conviene buscarle al pasaje un sentido literal, y "manga", en tanto "ropaje montado en unos aros, de forma fálica, cilindrica, rematado en un cono en cuyo vértice se pone la cruz", no satisface ese requisito"^^: si no, ¿cómo se tocaba el psalterio y el órgano con una "manga" de esa índole? Para el resto de la hora, el Arcipreste ha escogido fragmentos de dos psalmos, el 109 y el 121, de los cuatro o cinco que se llegaban a cantar. Ya san Benito, en su Regla, al citar los psalmos que debían decirse en vísperas aplica el criterio cúrrente psalterio: Vespera autem cotidie quattuor psalmorum modulatione cantatur. Qui psalmi incipiantur a centesimo nono usque centesimo quadragesimo séptimo, exceptis his qui in diversis horis ex eis sequestrantur, id est a centesimo séptimo décimo usque centesimo vigésimo séptimo et centesimo tricésimo tertio et centesimo quadragesimo secundo. Reliqui omnes in vispera dicendi sunt ('En vísperas sin embargo se cantan cuatro psalmos. Los cuales han de comenzar por el 109 hasta el 147, a excepción de estos que han de tomarse para otras horas, esto es, desde el 117 hasta el 127 y el 133 y el 142. Todos los demás se han de decir en vísperas') Así, se empezaba el primer día de la semana, el domingo, por el 109 y se acababa por el último, el sábado, con el 147, con las excepciones señala- ^^José Luis PÉREZ LÓPEZ, El «Libro de buen amor» a la luz de algunos textos litúrgicos de la Catedral de Toledo, p. 72, y El «Libro de buen amor» y la iglesia toledana, p. 1458. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 409 das. Tanto Sicardo como Durando hacen constar que se cantan los psalmos según el tema del día, y por eso sólo se limitan a señalar los escogidos para el domingo o para el sábado. Si Durando, entre otras simbologías, destaca para esta hora la de la defensa contra las tribulaciones de la noche, el sacristán y el clérigo del Arcipreste saben cómo combatirlas. Porque en principio el sujeto del verso 384 b parece distinto al a: los instrumentos que allí se tocan son instrumentos musicales, como el psalterio o el órgano, y no todas las campanas de la iglesia, que sólo se harían sonar en días muy especiales. En cualquier caso, en los dos últimos versos de la estrofa, se refiera a las campanas o a los instrumentos musicales, toque lo que toque el clérigo o sacristán, lo hace en claro sentido erótico: "La que viene a tus vísperas, por bien que se remanga,/ Con Virgam virtutis tue fazes que de ay retanga". La "virga" es la vara con que el Señor pretende imponer el dominio entre sus enemigos, y a veces se llega a identificar con el proprio Jesucristo, como hace Arnobio en el Commentarius in Psalmos: Virga virtutis hominis corpus est ex Virgine nati, quam virgam ex Sion misit Dominus, ut dominetur in medio inimicorum suorunf^ ('La vara de la virtud del hombre es el cuerpo nacido de la Virgen, la cual vara envió el Señor para imponer su dominio en medio de los enemigo^) Si con esa vara, el Señor subyugó a quienes se revelaban contra él, con una de otra índole, porque "virga" se usaba en medicina como sinónimo de 'verga', el sacristán o sacerdote lograba vencer la resistencia de las mujeres que la oponían. Al inicio de la estrofa siguiente, el clérigo en cuestión da instrucciones, no sabemos si a las mismas mujeres de antes o a otras que llegan después, para que se sienten a su derecha, también en clara alusión a Jesucristo, que en el Paraíso, después de resucitado, se sentó a la derecha del Padre. En una como ésa hay una invitación a compartir la gloria del paraíso, y semejante gloria no estaba exenta de connotaciones eróticas: el paraíso solía representarse como un jardín, un lugar ameno, al que sólo podían acceder unos pocos, y el jardín también era el escenario de los encuentros amorosos. En un sentido similar, debe entenderse el verso 385 c: ''Illuc enim ascenderunt a cualquier que a ti se atiene". David se refiere a las tribus de Israel que suben hacia Jerusalén, y sus comentaristas, como, por ejemplo, Próspero '^PL, vol. 53, col. 496 b. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 410 BIENVENIDO MORROS Aquitanio, parafrasean: "Ascendisse dicuntur ad aetemam Jerusalem tribus, id est populi per suas familias distributi'"^^ ('dicen haber ascendido hacia la Jerusalén eterna las tribus, esto es, los pueblos distribuidos conforme a sus familias'). El clérigo promete a las mujeres que le hacen caso la ascensión a la ciudad de Dios, al paraíso, y eso encaja mejor con la fiesta que prevé celebrar con ellas'^. Walter de Châtillon, en su poema "Propter Sion non tacebo", hace un uso muy parecido del pasaje de ese psalmo. El complemento del verbo es Roma, no vista como la capital del mundo, sino como la de su destrucción, representada por un personaje real, pero encubierto con un nombre falso, el de Francón: Franco nulli miseretur, Nullum sexum reveretur, Nulli parcit sanguini. Omnes illi dona ferunt ; lUuc enim ascenderunt Tribus, tribus Domini'*^ ('Francón no se apiada de ninguno, no respeao ningún sexo, no perdona sangre alguna. Todos le llevan sus dones; allí ascienden las tribus, las tribus del Señof ) Tanto los pueblos a los que alude Châtillon como las muchachas a las que seduce nuestro clérigo creen dirigirse a ciudades santas, pero en realidad a donde van es a la perdición y a la autodestrucción. En el verso 385 d, el Arcipreste alude a un tipo de fiesta bien documentada tanto en la liturgia romana como en la hispánica. Sin ir más lejos, Ruperto Tutiense, en su De divinis officiis, menciona la capa como vestimenta reservada para las grandes celebraciones, aunque no las detalla: Cappas quoque in maioribus festis superinduimus, ut amplius in Deo gloriemur, aspicientes in futuram resurrectionenf^. '^PL, vol. 51, cols. 366 D-367 A. '^La mayoría de editores interpretan ese verso como Otis H. GREEN, España y la tradición occidental, p. 80: "Si algún curioso intruso se detiene a contemplar el divertido espectáculo, se le dice: 'Mira por donde va toda la gente'". "^^Alfons HiLKA y Otto SHUMANN, eds.. Carmina Burana, Heidelberg, Carl Winter's Universtitatsbuchhandlung, 1930. '^^PL, vol.170, col. 54 c. «Anuario de Estudios Medievales*, 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 411 ('También vestimos en las fiestas mayores capas, para alabar más honrosamente a Dios, considerando la futura resurrección') En su De officiis ecclesiasticis, Juan Rotomagense alude a la misa mayor como misa con capas: "Maior missa in cappis, cuius officiales, qui sunt sacerdotes, utantur casulis" ('Misa mayor con capas, cuyos celebrantes, que son sacerdotes, usan casullas')'*^; y, a propósito del día de la Pasión del Señor, especifica que "quatuor clerici in cappis canterent" ('cuatro clérigos con capas cantan')^^. En el breviario y el misal mixto aparecen las expresiones "ritu duplici sex capparum" ('en el rito doble de las seis capas') o "festivus quattuor aut sex capparum", usadas para caracterizar las misas dedicadas a muchos santos a la vez"^^. En el Kalendarium Gothicum, la fiesta de "sex capparum" designa diferentes fiestas, casi todas relacionadas con la madre de Cristo o con mártires vírgenes^^. En el verso en que el Arcipreste usa la expresión, "la Pascua", como señala Margherita Morreale, podía ser un apodo de la muchacha, y por tanto sujeto del verbo ('la moza tiene contigo la fiesta de las seis capas'), pero también podía conservar su sentido etimológico como complemento directo de "tiene" ('la moza contigo celebra la fiesta de seis capas')^^ Al mencionar ese tipo de fiesta, en que llamaba la atención el número de sacerdotes que intervenían en la misa, no sé si el Arcipreste está queriendo decir que el que rezaba las horas con tantas necesitaba la ayuda de sus compañeros. 12. COMPLETAS En completas, el Arcipreste sigue el esquema, incluso sintáctico, de vísperas, al fijarse en el modo en que las reza su protagonista. Como veíamos al principio de este trabajo el canto de un psalmo podía tener connotaciones '''PL, vol. 147, col. 42 A. '^PL, vol. 147, col. 47 B. '^PL, vol. 85, cols. 151 d, 170 c, 566 c, 862 d, etc. ^^PL, vol. 86, a partir de la col. 37 A. ^^Margherita MORREALE, Más apuntes para un comentario literal del «Libro de buen amor», con otras observaciones al margen de la reciente edición de G. Chiarini, «Boletín de la Real Academia Española», XLVII (1967), p. 235. «Anuario de Estudios Medievales*, 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es 412 BIENVENIDO MORROS sexuales, y aquí sin duda las tienen los que dice el "cura de almas", el sacerdote a quien se confiaba una parroquia con ese objetivo: Nunca vi cura de almas que tan bien diga completas: Vengan hermosas o feas, quier blancas o quier prietas. Dígante: Converte nos; de grado das las puertas; Después Custodi nos te ruegan las encubiertas. Fasta el quodparasti non las quieres dexar, Antefaciem omnium sábeslas alexar, Ad gloriam plebis tue fázelas aveitar. Salve, Regina, dizes, si de ti se han de quexar (386-387) Para Durando, es la hora en que la iglesia, por ser la hora en que el cuerpo de Cristo fue depositado en el sepulcro, celebra el gozo de los santos al recibir éstos la recompensa de la vida eterna: Illam etiam in memoria etemi gaudii célébrât, nam, completo electorum numero, in illa hora complebitur gaudium sanctorum in die generalis retributionis; et inde est quod completorium significat gaudium ('También en aquella memoria celebra los gozos eternos, porque, estando completo el número de los elegidos, en aquella hora se completará el gozo de los santos en el día general de la recompensa; y de ahí que completas signifique gozd) También en varios lugares Durando^^ reproduce el psalmo invitatorio con que comenzaba el oficio y el cántico con que acababa, introduciendo casi siempre explicaciones tanto sobre el uno como el otro, inspiradas en el Mitrale de Sicardo de Cremona: Sane, hoc officium incipit praeter morem aliorum officiorum:'Converte nos' etc. Quia enim quasi tota die psalmodie insistimus, et pene imposibile est quin aliquem pulverem superbie contraxerimus, et quia etiam sepe erramus [...] inde est quod nos humiliantes dicimus: 'Converte nos' etc. Preterea, quilibet, quantumlibet perfectus et bonus, existimare debet se imperfectumsive insipientem [...]; ideo dicit sacerdos: 'Converte nos' etc, in hiis verbis indicans se perversum: bonarum quippe mentium est ibi culpam agnoscere ubi culpa non est [...] Post ympnum subicitur versiculus: 'Custodi nos Domine', vel alius qui notât totius officii effectum: postulatur enim Domini custodia contra noctis pericula. Et dicitur acuta voce et cum neuma ex quo excitati et memores ^^A. DAViDy T.M. THIBODEAU, éd. cit., pp. 111-112. «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es LAS HORAS CANÓNICAS EN EL LIBRO DE BUEN AMOR 413 facti ineffabilis gaudii, quod erit merces laboris nostri, canimus canticum Symeonis: Nunc dimittis etc., quod est Luc. il c Primo, ut illius exemplo, pacen invenientesd, mereamur videre lumen quod es Christus. Secundo, ideo canticum illud cantimus quia sicut sanctus Symeon cupiens ex hac vita in alteram transiré ilium cecinit, sic et nos dum dormiré debemus, quasi morituri quia sompnus est quasi mortis imago, illum cantimus per quem nos Domino commendamus ('Este oficio comienza según la costumbre de otros: 'Conviértenos' etc. Porque como en en toda la psalmodia del día insistimos, y casi es imposible que no contrajéramos algún polvo de soberbia, y porque a menudo erramos [...] Por este motivo es que nosotros sumisos decimos: 'Conviértenos' etc. Además, cualquiera, el más perfecto y bueno, debe creerse imperfecto e ignorante [...]; por lo que el sacerdote dice: 'Conviértenos' etc, indicando en estas palabras ser un perverso: porque el bueno de mente es el que sabe reconocer la culpa allí donde no la hay [...] Después del himno se introduce el versículo: 'Custodíanos, Señor', u otro que ilustra todo el efecto del oficio: se pide al señor la custodia contra los peligros de la noche. Y se dice con voz aguda y con el neuma por el que, excitados y evocadores, se hacen inefables gozos, que será la paga de nuestro trabajo, cantamos el cántico de Simeón: Ahora dejas etc, que es de Lucas ii Primero, como en el ejemplo de aquél, hallando la paz, merecemos ver la luz, que es Cristo. Segundo, por esa razón cantamos aquel cántico porque como san Simeón, deseando pasar de esta vida a la otra lo cantó, así mientras debemos dormir, como si estuviéramos muertos, porque el sueño es imagen de la muerte, lo cantamos, por lo que nos encomendamos al Señor') Para entender mejor la última estrofa que el Arcipreste dedica a las horas canónicas, será muy útil recordar el contenido del Cántico de Simeón, que está precedido por el responsorio "In manus tuas. Domine commendo spiritu meum" ('En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu'), con la antífona "Salva nos. Domine, vigilantes, custodi nos dormientes" ('Sálvanos, Señor, a los diligentes, protégenos a los que dormimos'): NUNC dimitis servum tuum. Domine, Secundum verbum tuum in pace: Quia viderunt oculi mei salutare tuum, Quod parasti ante faciem omnium populorum: ('Ahora, Señor, deja en paz a tu siervo conforme a tu palabra. Porque mis ojos vieron tu salvación, que preparaste ante la faz de todos los pueblos: la luz para la revelación de los gentiles, y para gloria de tu pueblo de IsraeF) El protagonista del Arcipreste recibe a las fieles que desean rezar con él el oficio de completas. Las mujeres, antes de irse a dormir, necesitan encomendarse a su Señor, y ese papel lo asume el sacerdote, hasta el punto de no introducir distinciones entre ellas: a todas, sin excepción, las atiende y «Anuario de Estudios Medievales», 34/1 (2004), pp. 357-415 .- ISSN 0066-5061. (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://estudiosmedievales.revistas.csic.es