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Micobacteriosis en una tortuga mediterránea

Martínez Silvestre, Albert; Navarro, G.; Marco Valle, Alberto

Abstract

Se describe un caso de Micobacteriosis en una tortuga mediterránea mantenida en cautividad. Se presenta el cuadro clínico y los hallazgos microbiológicos y anatornopatológicos, haciendo hincapié en las posibles repercusiones epidemiológicas para la salud humana.

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CLINlCA VETERINARIA DE PEQUEÑOS ANIMALES Volumen 11 Número 3 Julio/Septiembre 1991 Casos clínicos A. Martínez ' G. Navarro! A. Marco/ ~~))Asociación de Vereri,?arios de Fauna Salvaje (AVAFES) Departamento de Histología y Anaromfa Patológica. Facultad de Veterinaria. Universidad Auronóma de Barcelona. 08!93 (Bellaterra). 45 Micobacteriosis en una tortuga mediterránea. RESUMEN Se describe' un caso de Micobacteriosis en una tortuga mediterránea mantenida en cautividad. Se presenta el cuadro clínico y los hallazgos microbiológicos y anatornopatológicos, haciendo hincapié en las posibles repercusiones epidemiológicas para la salud humana. PALABRAS CLAVE Micobacteriosis; Tortugas; Infección. 181 ABSTRAcr A case of Mycobacteriosis in a captive Hermann 1òrtoise is described The clinica/, microbiological and anatomopathological findings are presented With especial reference to posible consequences for human health. KEY WORDS Mycobacteriosis; Turtles; Case Report. A. Martínez G. Navarro A. Marco INTRODUCCION 46 Las micobacterias son agentes productores de enfermedades comunes en diversas especies animales domésticas y salvajes, como la tuberculosis, paratuberculosis y lepra. También, dentro de este género, existen una serie de especies de mico bacterias de carácter ubicuo que producen lesiones cutáneas, o en casos más graves, enfermedades de curso sistémico. Este segundo grupo es el más frecuentemente descrito en la clínica de reptiles. CASO CLINICO Se presenta el caso de una tortuga mediterránea (Tèstudo hermanm) de 3 a 4 años de edad, hembra, procedente de un panicular (que ignoraba su estado de protección legal) y mantenida en el jardín de su domicilio. A finales de noviembre comenzó a mostrar debilidad, apatía y se le apreciaron heridas atribuibles a la mordedura de un roedor en la pane periférica del caparazón, en el dorso de extremidades anteriores, ápice de la cola y superficie plantar de extremidades postenores. Ante este cuadro, se inició un tratamiento paliativo para facilitar la cicatrización de las heridas a base de pomada epitelizante. Adicionalmente, se decidió retrasarle artificialmente la hibernación mediante el suministro de calor durante el día y se le administró suero glucosada cada 6 a 8 horas, todo ello unido a una alimentación forzada meFig. 1. Vúión macroscópica del punteado difuso en el hígado. Micobacteriosis en una tortuga mediterránea. diante sondaje oral. Para evitar posibles infecciones se le administró gentarnicina a razón de 10 mg/kg cada 48 h durante 7 días. Un mes después, el animal evolucionó favorablemente (las heridas empezaron a cicatrizar y el estado general mejoró), pero al cabo de unos días experimentó un empeoramiento progresivo que acabó con la muene del animal. En la necropsia, macroscópicamente se observó la existencia de un punteado blanquecino distribuido de manera difusa por todo el parénquima hepático (Fig. 1) Yuna distensión ostensible de la parte final del intestino que suponía un volumen equivalente a la cuarta parte de la cavidad celómica. Dicha distensión intestinal incluía abundante líquido y se observó que era debida a la obstrucción del conducto por la deposición de material cristalino granular (de unos 2 mm de diámetro). Una muestra del contenido de dicha distensión intestinal se remitió para su estudio microbiológico, aislándose microorganismos lactosa negativos del género Proteus. El estudio histopatológico evidenció una hepatitis granulomatosa multifocal, en algunos casos con zonas necróticas en su interior (Fig. 2). En el riñón se observó una nefritis granulomatosa multifocal. Ante estos resultados se optó por realizar unatinción de Ziehl-Nielsen, la cual puso de rnanifiesto microorganismos ácido-alcohol resistentes del género Mycobacten'um en las lesiones de hígado y riñón (Figs. 3 y 4). Fig. 2. Hígado. Ziehi-Nieisen. Obsérvese la dútribución multifocal de los granulo mas con acúmulos de micobacterias. 182 CLINICA VETERINARIA DE PEQUEÑOS ANIMALES Volumen 11 Número 3 Julio/Septiembre 1991 .~.",,, Fig,3. Riñón. H/E (izq.) y Ziehl·Nielsen (der.). Nótese lapresencia de bacterias ác,do·alcohol resistentes en las lesiones. DISCUSION Diversas mico bacterias pueden aislarse en las tortugas como agentes etiológicos de procesos esporádicos mortales: M. cbeionei, M. thamnopheos y más raramente M. tuberculosis o M. avium(2,3). Su generalización se ve facilitada por estados de desnutrición, stress, parásitos y un ligero estado de inmunodepresión asociado a la disminución de las funciones orgánicas como consecuencia de la hibernación. Estas mico bacterias producen, fundamentalmente, lesiones cutáneas, pulmonares, hepáticas, esplénicas yrenalesv4). Estos agentes son resistentes a un gran número de antibióticos (entre ellos la gentarnicina) y parecen sensibles a la estreptomicina (aunque no está totalmente comprobado P). De todos modos, no se aconseja el tratamiento por el riesgo de contagio a otros animales que conviven con el afectadO<2,3). En el presente caso, la inmunodepresión hibernal, el stress por la agresión del roedor y las lesiones producidas por éste en el caparazón pensamos que son los factores predisponentes a la invasión y Micobacteriosisen una tortuga mediterránea. 47 Fig. 4. Hígado. H/E (izq.) y de Ziehl-Nielsen (der.). Acúmulos de rnicobacterias en los granulo mas. generalización del proceso a distintos órganos de la cavidad celórnica. La existencia de infecciones por mico bacterias en torgugas y otros reptiles podría representar un riesgo de transmisión de estas enfermedades a la especie humana cuando estas especies son mantenidas como animal de compañía. Este riesgo es aún más serio si se tiene en cuenta que estos quelonios son susceptibles de ser infectados por M. tuberculosis. Respecto al hallazgo de Proteus creemos que es irrelevante, ya que no es compatible con el cuadro anatornopatológico, ni con el cuadro clínico. En nuestra experiencia, la mordedura por roedor en los quelonios es un proceso frecuente que casi siempre conduce a la muerte del animal. Aun así, creemos que el hallazgo de los dos procesos en el mismo animal es casual y que las lesiones provocadas por mordida de roedores no implican necesariamente la aparición de micobacteriosis. Las medidas más eficaces para el control de la enfermedad son las de profilaxis de cara al resto de reptiles del terrario mediante desinfección del mismo y quimioterapia preventivar", BmUOGRAFIA 1. Alderton, D. Turrles & Tortoises of rhe World. Form and Function. Blandford Press. 117, 1988. 2. Bordeau, P. Pathologie des tortues 1repartie: examen clinique et rnaladies générales. Le Point Vétén·naire. vol. 20, n.? 117,novembre 1988. 3. Brogard,]. LesMaladies des Reptiles. Éditions du Point Vétérinaire. 1987. 183 4. Fowler,M.E. Zoo & Wild Animal Medicine. Infectious disease of rep· tiles (pag. 155). W.B. Saunders Company. 1986. 5. Frye,EL. Biomedical & SurgicalAspecrsof Captive Repule Husbandry. Edwardsville, Kans.: Veterinary Medical Publishing, 167, 1981.