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Jebel Mutawwaq. Los inicios de la edad del bronce en la zona de Wadi Zarqa (Jordania)

Fernández-Tresguerres Velasco, Juan A.; Junceda Quintana, Fernando; Menéndez Fernández, Mario

Abstract

Fernández-Tresguerres Velasco, Juan A.; Junceda Quintana, Fernando; Menéndez Fernández, Mario

Full text

Arqueología Prehistórica del Próximo Oriente U.A.B., 1989, 1990, 1991 Treballs d'Arqueologia, 2,1992 JEBEL MUTAWWAQ. LOS INICIOS DE LA EDAD DEL BRONCE EN LA ZONA DE WADI ZARQA (JORDANIA) Juan A. FERNANDEZ-TRESGUERRES VELASCO Universidad de Oviedo Fernando JUNCEDA QUINTANA Universidad de Oviedo Mario MENENDEZ FERNANDEZ Universidad de Oviedo l.-INTRODUCCION Durante el verano de 1.988, en colaboración con el Dr. Jean Sapin, se realizaron prospecciones en las zonas de los wadis Dhuleil y Zarqa. Uno de los sitios prospectados fue Jebel Mutawwaq1, donde se habían descubierto los restos de un poblado que había sido parcialmente destruido por la construcción de lacarre 1 La prospección de Jebel Mutawwaq la realizamos con la colaboración del Dr. Pablo Arias Cabal. Las excavaciones son financiadas por el Instituto Español Bíblico y Arqueológico de Jerusalén y se realizan en colaboración con la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén. tera de Sukhneh a Qneiyah. En los taludes de la carretera se veía una amplia capa de cenizas y algunas estructuras. Se decidió realizar excavaciones en el sitio por el inminente peligro de destrucción que corría el yacimiento a causa de los aterrazamientos que se realizaban en la ladera de la montaña. Los primeros sondeos fueron realizados en 1.989 y los segundos trabajos en 1.990. El interés arqueológico de la montaña es conocido desde finales del siglo pasado. La concentración de dólmenes en la zona de Mutawwaq aparece señalada ya en los mapas que se publicaron a principios de siglo (como el del alemán G. Schumacher). Nelson Glueck en sus prospec- dones por la región señala en la zona dos yacimientos: Tell Mutawwaq y Tell Mughaniyeh, aunque con errores de localización (Hanbury-Tenison, J.W.; 1.987; págs. 155-156). En 1.984-86, Hanbury-Tenison realiza una serie de prospecciones en la zona de Jerash: señala el yacimiento PPNB, los dólmenes y, con mayor precisión, los dos yacimientos publicados por Glueck. Además descubre algunos otros en la zona de Quneiyah, pertenecientes al Bronce (Antiguo y Medio) (Hanbury-Tenison, J.W.; 1.987 y 1.989). En estos años también prospecta la zona el Dr. Jean Sapin (CNRS) y señala un buen número de asentamientos en la zona del Zarqa. 2.-EL SITIO Jebel Mutawwaq, a unos 10 Km al sureste de Jerash y a una altitud de 650 m, se encuentra situado a orillas del Wadi Zarqa, al noreste del gran meandro, donde el río con una dirección sureste-norte gira hacia el oeste y comienza a descender hacia el valle del Jordán, encajándose cada vez más en estrechos valles que, durante siglos, sirvieron como camino de penetración desde las mesetas transjordanias hacia el Ghor. Zona de calizas, la región montañosa entre la depresión y la meseta oriental aparece como un paisaje relativamente abrupto, que se hace más duro en dirección al oeste, pero dulcificándose, en cuanto relieve, hacia la estepa que precede al desierto oriental. Desde el punto de vista de las tierras, Mutawwaq se encuentra en el límite entre la fértil terra rossa y las arcillas amarillas menos fértiles al este de Jerash. Este es sólo uno de los diversos aspectos fronterizos de Jebel Mutawwaq. También se encuentra en el límite de las zonas de clima mediterráneo y el ambiente estépico. Mutawwaq recibe unos 250 mm de pluviosidad media anual. Hay diferencias entre los años secos y los húmedos. En los primeros la pluviosidad no supera los 150 mm, en los últimos la zona recibe una pluviosidad superior a los 300, pero esto es raro. Este clima seco y caluroso permite una explotación hortícola en los terrenos aluviales próximos al Zarqa y a las fuentes (Ain Quneiyah), mientras que las otras son apropiadas para la explotación ganadera, y aunque en la actualidad se siembran cereales en las laderas y parte alta de la montaña, pocas veces su crecimiento compensa el trabajo de recogerlo. Pocos kilómetros al oeste de Jebel Mutawwaq se percibe claramente el límite de la vegetación mediterránea, perceptible por la mancha difusa de las encinas dispersas. A partir de ahí se extiende la mancha amarillenta de la estepa semiárida iran-turoniense, con abundantes manchas al oeste y norte de Mutawwaq de Sarcopoterium spinosum, matorral que, normalmente, según señala Zohary (Zohary, M.; 1.982), va asociado al paisaje mediterráneo. En toda la región son abundantes las fuentes que permiten la vida y una explotación agrícola de la zona. En concreto, en Jebel Mutawwaq se encuentran dos fuentes, una al sureste, Ain Kharaisin, a 128 3.2.-El Bronce antiguo I unos 400 m de altitud, y la otra al norte, Ain Quneiyah, a unos 450 m, que aumentan la fertilidad de las tierras aluviales del valle de Zarqa. Son estas dos fuentes las que permiten los asentamientos humanos y la explotación agrícola y ganadera de la zona. 3.-ARQUEOLOGIA 3.1.-E1 sitio PPNB Aunque se encontraron junto a Ain Kharaisin algunos materiales del Paleolítico, no identificables en cuanto a su adscripción cultural, podemos decir que la ocupación más antigua claramente discernióle de la montaña corresponde al PPNB, localizado en la vertiente sur de la montaña. Los restos se encuentran dispersos entre los 400 y los 450 m de altitud a lo largo de unos 700 m. HanburyTenison hace alusión a ellos, pero la primera publicación de restos fue realizada por P.C. Edwars y S. Thorpe (1.986). Aunque los restos se encuentran dispersos por toda la extensión de la vertiente sur, sin embargo se concentran con mayor intensidad en una pequeña terraza, actualmente cultivada, que forma una plataforma de pequeñas dimensiones, pero no se han encontrado restos de estructuras. Interesa destacar que el Zarqa en su recorrido por la meseta transJordania fue ocupado con relativa intensidad durante el PPNB. Tenemos los testimonios de Ain Gazzal, en Ammán, y en las orillas de Wadi Jerash el sitio de Abu Suwwan, y la relativa abundancia de sitios del PPNB con buriles.. 3.2.1.-LA TERRAZA Se encuentra a una altitud de 450 m. Forma una plataforma sobre un afloramiento de caliza a unos 50 m. debajo del acantilado sobre el que se levantan las murallas de la acrópolis. A partir de la terraza se accede a la parte alta de la montaña por un camino abrupto, pero bastante accesible. La terraza tiene una extensión de más de 500 m. Los restos, por lo que se puede percibir en el corte de la carretera, se encuentran sobre una extensión de 120 m de largo por unos 60 de ancho. Estas medidas son puramente estimativas, ya que no tenemos aún datos muy ñables. La dispersión de restos en la superficie no es aceptable para calcular la extensión, ya que muchos de ellos provienen de la parte alta de la montaña. El estado actual del yacimiento está lejos de ser óptimo. La construcción de la carretera destruyó una buena parte del sitio. Las actividades agrícolas hacen peligrar el resto. Después de iniciadas las excavaciones, se comenzó el aterrazamiento de la ladera sur de la montaña. Se abrieron tres cuadros de 6 por 6 m en los cuales se encontraron siete capas, de las cuales cinco contienen materiales arqueológicos (las dos superiores fueron formadas por arrastres de la ladera y fueron removidas tanto por los trabajos agrícolas como por la construcción de la carretera). La primera estructura que encontramos es una construcción de piedra con una planta 129 irregular (Fig. 1), con un lado curvo y otros dos rectos formando ángulo. En su interior se encontraron cistas, pero no contenían nada. Se asienta directamente sobre los restos de ocupación del periodo inmediatamente anterior. Esto podría indicar que no es mucho más tardío. Posiblemente es contemporáneo de la acrópolis, o algo posterior. Las estructuras de los niveles 6 y 4 parecen ser anteriores a la construcción de la acrópolis. Por lo poco que podemos saber hasta el momento, los restos de estas dos capas tienen caracteres muy distintos. El nivel 4 proporcionó una serie de restos que no parecen ser la consecuencia de ocupaciones muy intensas (Fig. 2). Encontramos sólo un conjunto de enlosados, círculos de piedra, hogares sobre una capa de losas y un pozo. En tres puntos aparecían algunos fragmentos de suelos que eran ya de tierra pisada, ya un enlucido muy destruido. En conjunto son elementos muy superficiales y de escasa entidad. En ningún punto se encuentran muros que indiquen habitaciones permanentes de cierta consistencia. Los escasos muros que se conservan son de pequeños bloques apilados, formando estructuras ovales de 1 m de ancho. Por toda la superficie se encontraba abundante cerámica, sílex y huesos. y piedras angulosas generalmente de pequeño tamaño. Todos ellos estaban rellenos de cenizas, huesos, fragmentos cerámicos, sílex y piedras. Por debajo de los pozos aparecía otro nivel de ocupación, con restos de un muro muy destruido y un suelo endurecido y reconstruido en diversas ocasiones. Debajo de él aparecieron huesos de aceituna carbonizados y una cuenta de collar. Los restos, como puede verse, indican ocupaciones de pequeña entidad que deben estar muy próximas a las de los sitios prospectados por Jean Sapin, próximos a Ain Quneiyah, posiblemente contemporáneos de estas capas. La acrópolis pudo ser una concentración de la población de esos pequeños asentamientos ya que todos parecen desaparecer en ese momento. Al menos esto explicaría el origen de las gentes que ocuparon la ciudadela. 3.2.1.1.-La cerámica. (Fig.3) Aunque no haya una absoluta identidad entre todas las capas del yacimiento de la terraza, la muestra es aún reducida y, por ello, las conclusiones sobre la variación de los tipos no deja de ser arriesgada. Predomina la cerámica común, siendo escasa la pintada. En su totalidad está hecha a mano y, generalmente, es de pasta bastante grosera con desgrasante grueso de fragmentos de caliza. El color es rosado o ante, con un engobe en algunos casos de ese color, y la cocción es bastante sumaria. Aunque ya es menos frecuente en este periodo, se encuentran en la terraza de Jebel Mutawwaq fragmentos con impresiones de cestería en la base. Entre esta capa y la siguiente con estructuras de habitación se encuentra una espesa capa de cenizas (nivel 5). El nivel 6 contiene un conjunto de seis pozos de diferentes tamaños: tres grandes al sur (de un diámetro de 1*5 m aproximadamente) y otros tres más pequeños al norte (de poco más de 1 m de diámetro). La profundidad es de poco menos de 0' 5 m. Los muros de estos pozos son de arcilla 130 Los tipos de vasijas encontrados corresponden en su mayoría al ajuar doméstico, de cocina o almacenamiento. Se trata de cuencos, algunos de ellos muy poco profundos, jarras y grandes vasijas que serían usados como silos con una boca de algo más de 40 cm de diámetro. Las formas son simples. Generalmente los bordes son planos, convexos y en ocasiones exvasados. Cuando existen los cuellos no son largos y suelen ser de perfil cóncavo. Los cuerpos son globulares; no se observa la presencia de tipos carenados. Las bases son planas. Las asas son verticales de sección oval con un rehundimiento longitudinal provocado con el dedo, o pequeñas verticales con perforación, a veces emparejadas estas últimas, y también horizontales sin indentación. Es en este tipo de cerámicas donde se encuentra la decoración de impresiones digitales. No aparecen las pequeñas incisiones verticales paralelas en asas, cuerpos y bordes que se encuentran en la acrópolis y son frecuentes en Jawa (Helms, S.W.; 1.981). Las cerámicas pintadas, de las que se encontraron escasos fragmentos, presentan un acabado y una pasta de mejor calidad. Los modelos de decoración se encuentran en el Calcolítico Final y en el Bronce Antiguo. Se encuentran los mismos en Jawa (Helms, S.W.; 1.981; pág. 228). Aunque aparecen algunos fragmentos en todas las capas, la mayoría de ellos proceden de la capa que se encuentra debajo del nivel de los pozos, a pesar de la escasa extensión de lo excavado. En el resto de los niveles, la decoración se limita prácticamente a las impresiones digitales. 3.2.1.2.-La industria lítica Como en otros aspectos de la cultura material, la industria lítica presenta una relativa identidad en todos los niveles: a) La industria de sílex tallado (Figs. 4, 1-13 y 19, 20): es relativamente abundante en todas las capas y con unas características similares. Se encontraron muy pocos útiles trabajados sobre núcleo (los típicos cinceles, hachas, etc.), lo cual suele ser bastante frecuente, o su ausencia, ya en los primeros momentos del Bronce. En la terraza sólo se encontraron tres picos. Los elementos más característicos son los raspadores y las hojas. Los primeros generalmente sobre lasca o carenados de pequeño tamaño y algunos sobre lascas más grandes con el cortex reservado en la cara dorsal; en algún caso se ha levantado parte de él mediante un golpe que hizo saltar una lasca. Este rasgo no es infrecuente en los raspadores encontrados en Jawa. Son prácticamente inexistentes los ovales o en abanico. Frecuentes en los sitios del Bronce Antiguo, en Jebel Mutawwaq sólo se encontró algún fragmento. Quizá se explique por una mayor lejanía de las fuentes del tipo de sílex tabular usado para este tipo de utensilios, materia prima que sirvió posiblemente como elemento de intercambio (Rosen, S.A.; 1.989; págs. 202-203). Sin embargo, sí aparecen más al sureste, en Jawa. 131 La industria sobre hojas es abundante en truncaturas simples y dobles, con piezas de dorso, generalmente bastante tosco y, frecuentemente, con un retoque simple en el borde opuesto; es frecuente la presencia de lustre en uno o en los dos bordes, aunque éste también aparece en los dos bordes de hojas sin retoque. Las típicas hojas cananeas, que caracterizan las industrias líticas del Bronce Antiguo, son muy escasas y utilizadas como elementos de hoz. Muy abundantes son los denticulados y escotaduras, casi todos sobre lascas generalmente trabajadas sin demasiado cuidado. Los perforadores y los buriles no parecen presentar alguna preferencia por un tipo determinado, aunque se encuentran bastantes típicos. Las puntas son escasas. Hay algunas de doble dorso, pero sólo se encontró una de corte transversal, y, aunque raras, también de pedúnculo. Son relativamente frecuentes las puntas foliáceas o puñales con retoque plano en las dos caras. Si se compara esta industria con otras conocidas del mismo periodo en el Valle del Jordán o más hacia occidente (Tell esh-Shunah, o de la región de Galilea), o bien con yacimientos como Jawa, se observa que existen diferencias con respecto a esos otros ámbitos. Los tipos son más variados que en Jawa, pero menos que en la parte occidental. b) El trabajo del basalto (Figs. 4, 21-22): se reduce a molinos, morteros y mazas. Es interesante un fragmento de cuenco con protuberancias en su superficie exterior que fue encontrado en superficie y que puede provenir de la necrópolis, donde se encontraron otros fragmentos. Las mazas son simples piezas cilindricas con perforación central. c) Los brazaletes (Figs. 4, 16-18): están trabajados en areniscas rojas compactas y pulimentadas. Alguno de los fragmentos está perforado; posiblemente fue usado como colgante. 3.2.1.3.-La industria de hueso Solamente se encuentra un tipo: el punzón trabajado sobre una astilla de hueso aguzada (Fig. 4,14-15). 3.2.1.4 .-La fauna Los restos óseos encontrados, y aún pendientes de estudio, son, fundamentalmente, de oveja y cabra. Por ahora sólo se observó la presencia de cerdo en el nivel S. Dada la situación de Jebel Mutawwaq, la explotación ganadera es la más rentable. Los cerdos, encontrados en la capa con pozos, podrían indicar un cierto grado de sedentarismo, dadas las escasa aptitudes de estos animales para la vida nómada. 3.2.2.-LA CIUDADELA Reconocida por N. Glueck, que la denominó Tell Mughaniyehn, y posteriormente por Hanbury-Tenison, no se encuentra situada en la parte más alta de la montaña, sino que lo está entre los 560 y los 570 m de altitud. Orientada hacia el sur, se encuentra en el borde mismo del acantilado. Por todo el perímetro de la montaña aparecen estructuras con formas de construcciones similares a las de esta 132 ciudadela y distintas a las que encontramos en la zona de la tenaza. No existen niveles arqueológicos; sobre la roca caliza aparece una capa de tierra de color rojizo oscuro en la que se encuentran hincadas las estructuras. Los materiales aparecen dispersos por la superficie. La acrópolis está rodeada por una gran muralla que encierra un espacio de unos 800 m de noroeste a sureste y de unos 200 m de norte a sur. Se trata de una amplia superficie que no parece ocupada toda ella con la misma intensidad. Las casa se concentran, por las observaciones realizadas hasta ahora, sobre todo en la zona oeste. Hacia el este, y de modo especial a partir de la vaguada que divide en dos la ciudadela y donde se encuentra la puerta sur, las habitaciones aparecen más dispersas. La muralla se construyó en casi toda su vertiente sur directamente sobre el acantilado. Al parecer las zonas reforzadas son la oeste, este y sur, mientras que en la norte parece que es menos potente, a pesar de ser, quizás, el lado más vulnerable, ya que ahí la ciudadela se encuentra a menor altitud que el espacio circundante. Es posible que sea esta zona la que sufrió las mayores destrucciones (caminos y terrazas), además de haber sido cubierta en parte por los arrastres provocados por la erosión en la ladera. Para su construcción se emplearon grandes bloques de piedra (algunos de 2 m. de largo por 0'9 m de ancho por 0' 7 m de alto), colocados directamente sobre la roca (acuñados con otras pequeñas piedras). Sobre estos bloques se colocaban otros de menor tamaño y se rellenaron los huecos con piedras menores. Los bloques no eran labrados; la estructura interna de la roca caliza permitía la extracción de bloques de una forma regular sin gran esfuerzo. En zonas donde la capa de tierra era más potente se hincaban grandes bloques en el suelo. En algunas zonas, y concretamente hacia el oeste, se pudo apreciar la existencia de algo que podrían ser bastiones circulares. En el sur y al norte se conservan las puertas. Las más complejas de ellas son las que dan al sur. En la vaguada terminan los caminos que ascienden desde Ain Kharaisin, bordeando en todo este tramo la muralla. Dos paños de muralla salen de la puerta hacia el sur, controlando el final del camino. En su culminación tres grandes piedras se encuentran hincadas en el suelo, como pilares, señalando la puerta. De otra más al suroeste asciende un camino que culmina en lo que llamamos "zona ritual", que luego veremos. Las casas se encuentran tanto en el interior como en el exterior, aunque en menor número, de la muralla. Son rectangulares y generalmente asociadas a un patio y a otras dependencias menores. La dependencia rectangular puede alcanzar los 14 m de largo por casi 5 m de ancho. No es raro que en uno de los extremos del patio se encuentre un pequeño túmulo. La técnica de construcción de estos edificios es siempre la misma: piedras de gran tamaño sirven de fundamento sobre las cuales se apilarían otras, aunque las paredes podrían ser de tapial; pero no hay testimonios de ello. Las puertas, dos bloques monolíticos hincados, se encuentran en uno de los lados largos del edificio, aunque en algún caso se encuentra en 133 una pequeña dependencia asociada. Es frecuente que en el interior de la casa y en uno de sus lados menores se encuentra una piedra hincada en el suelo y en la zona del patio un enlosado rectangular de poco más de 1 m de largo. En zonas en pendiente, para levantar la casa se construye una pequeña terraza sobre la que se edifica. Hay zonas que no parecen tener ninguna finalidad práctica. Por eso las denominamos "rituales". Se encuentran sobre todo en la parte más elevada de la zona occidental de la ciudadela y consisten en grandes cercados de piedra de forma circular. Las puertas que dan acceso a estos lugares son del mismo tipo que las que vimos en las casas y en las murallas: piedras hincadas en el suelo. En el cercado oriental, en el extremo mismo de la acrópolis, se ve una, medio oculta por los derrumbamientos, que conserva aún el dintel. Frecuentemente en el interior de estos lugares delimitados se encuentran túmulos. En el interior de uno de ellos se pueden ver varías cistas construidas con piedras de formas regulares. Hanbury-Tenison habla de cisternas, pero los restos observados no parecen muy claros (Hanbury-Tenison, J.W.; 1.989; pág. 138), a no ser dos pozos cegados con piedras que se encuentran uno junto al gran túmulo y el otro en el exterior de la puerta suroriental. Todavía no se han hecho recogidas sistemáticas de la cerámica y de los restos de sílex y basalto que se encuentran dispersos por toda la ciudadela. Pero hay una clara concentración de estos en las zona de las casas, con tipos cerámicos muy similares a los que se encuentran en la terraza, si bien aquí aparece el tipo de decoración con bandas de líneas verticales incisas. 3.3.-Los monumentos megalíticos Hanbury-Tenison cita la existencia en Jebel Mutawwaq de una cueva sepulcral al norte de la acrópolis, que había sido parcialmente destruida por los habitantes de la zona (Hanbury-Tenison, J.W.; 1.989; pág. 138). Esta sería posiblemente la forma de enterramiento propio de los habitantes de la ciudadela. Pero aproximadamente un millar de dólmenes se agrupan en la cima de la montaña. No es el único lugar de la zona de Jerash donde se encuentra tal concentración. La montaña que se encuentra separada de Mutawwaq por Wadi Kharaisin presenta una similar concentración. También encontramos campos de dólmenes y de túmulos al norte, al oeste y al noreste en sitios como Khirbet Ain, Marayim, Hjmeid, el-Karm, Ras el-Karm, el-Medwar y Jebel Bezeeya. Todos ellos han sufrido un continuo proceso de destrucción. En estos momentos se ha comenzado en Jebel Mutawwaq la catalogación y la excavación de los dólmenes. Se encuentran casi todos ellos en la cima, normalmente a una altitud de 530 m pero llegando a sobrepasar algunos los 640 m. Fueron construidos con la caliza local, que como ya vimos proporciona lajas de formas bastante regulares. Los dólmenes de Mutawwaq se caracterizan por la simplicidad de sus estructuras. Aún así se pueden distinguir tres tipos. El primero consiste en dos ortostatos laterales que soportan una cubierta; 134 un segundo tipo añade sólo al anterior una laja de cierre. Estos dos correspondrían a los tipos la y Ib de la tipología de C. Epstein (Epstein, C; 1.985), formados por una simple cámara. Un tercer tipo no encaja ya en esta clasificación. Suele estar representado por monumentos de un tamaño mayor que los dos anteriores y consta de dos ortostatos laterales que soportan las diversas losas de la cubierta y forman una cámara cerrada al sur por otra piedra hincada. Esta cámara está precedida por un corredor cubierto, más bajo, de una longitud aproximada de l'S. m. Este último tipo presenta un aspecto compacto debido a que están encerrados dentro del rectángulo de grandes piedras que se elevan hasta la altura de la cubierta y con el espacio intermedio relleno de tierra y piedras de pequeño tamaño. Es frecuente que todos estos tipos de dólmenes tengan una gran piedra plana que sirve de suelo a la cámara. La mayoría de estos monumentos están orientados según un eje norte-sur. Se excavaron dos de ellos que estaban a punto de ser destruidos por la construcción de terrazas. Se observó que habían sido utilizados en repetidas ocasiones durante largo tiempo. Se encontraron restos humanos, pero en especial gran cantidad de piezas dentarias; los restos de otras partes del esqueleto son muy escasos. Los ajuares consistían fundamentalmente en pequeñas cuentas de collar de cornalina (Fig. 5,7), de conchas recortadas (Fig. 5, 1-2), moluscos marinos (Fig. 5, 4-5), de vidrio (Fig. 5,6 y 8) y de cerámica (Fig. 5, 3). Junto con ello se encontró un pequeño aro de bronce. Los restos de cerámica aparecieron sólo en uno de ellos: un fragmento de borde y asa de una pequeña jarra, típica del Bronce Antiguo II o III, con el asa sobrepasando la altura del borde y un fragmento de lámpara del Bronce Medio II. Un pequeño borde de una cerámica bizantina también fue encontrado. Parece que la cronología de estos monumentos excavados habría que remontarla como mínimo hasta el Bronce Antiguo II, un momento en que la acrópolis había sido ya abandonada. Algunos de ellos fueron construidos sobre las ruinas de antiguas casas de la ciudadela. Sin embargo es preciso excavar más para poder aproximarse a una cronología más real. 4.-CONCLUSIONES Todo lo observado hasta el momento nos indica que nos encontramos con un poblado del la segunda mitad del IVa milenio a.C, en los inicios del Bronce Antiguo, fase la, y que, por lo tanto, corresponde al comienzo de la urbanización en Palestina y TransJordania, la cual hará eclosión durante el Bronce Antiguo II. Pero Jebel Mutawwaq nos plantea unos cuantos interrogantes difíciles de contestar. La segunda mitad del IV° milenio a.C. se ha visto de maneras muy diversas o, al menos, con muy distintos matices. Sea bajo la denominación de Pre o Protourbano fue considerado como un momento de transición de la cultura de las aldeas calcolíticas a las primeras ciudades amuralladas del Bronce Antiguo I (actualmente II). Cambio provocado por la intervención de pueblos invasores (los pueblos Proto-Urbano A, B y C de Kenyon), que introdujeron en el país nuevos modelos y formas culturales. 135 21 22 Fig.4Indústria lítica, ósea y en basalto del yacimiento de la terraza. 142 o n C4 m I 00 D I Q (O m E o Fig.5.- Cuentas de collar encontradas en los dólmenes. 143