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Abu Hamid, un asentamiento fundado en el Vº milenio en el Valle del Jorda (Jordania)

Dollfus, Geneviève; Kafafi, Zeidan

Abstract

Dollfus, Geneviève; Kafafi, Zeidan

Full text

Arqueología Prehistórica del Próximo Oriente U.A.B., 1989, 1990, 1991 Treballs d'Arqueologia, 2,1992 ABU HAMID, UN ASENTAMIENTO FUNDADO EN EL V9 MILENIO EN EL VALLE DEL JORDÁN (JORDANIA) Geneviève DOLLFUS C.N.R.S. (ERA 17 du CRA) Institut Français d'Archéologie du Proche Orient (Ammán) Zeidan KAFAFI Institute of Archaeology and Anthropology, Yarmouk University, Irbid (Jordania) Los trabajos presentados aquí, en el marco de este "II9 Seminari d'Arqueologia Prehistòrica del Pròxim Orient" que se celebra en la Universitat Autònoma de Barcelona, han sido efectuados por una misión jordano-francesa1 • ' Esta misión depende por parte jordana del Instituto de Arqueología y Antropología de la Universidad de Yarmouk, por parte francesa del Instituto Francés de Arqueología del Próximo Oriente (delegación de Amman) y del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (ERA 17 del CRA).Sus trabajos son financiados por la Universidad de Yarmouk y por el Ministerio Francés de Asuntos Exteriores; la misión ha sido subvencionada, en tres ocasiones, por la National Geographic Foundation (Washington, D.C.). La excavación ha sido dirigida en su parte jordana por el en la que ha participado activamente un estudiante de esta Universitat, Carles Navarro Barberán. Los trabajos de la misión se centran en un yacimiento arqueológico de finales del V9/principios del IV9 milenio a. C, situado en la parte central del Valle del río Jordán (orilla oriental): ABU HAMID. HISTORIA DE LAS INVESTIGACIONES En esta región, a pocos kilómetros al norte del Mar Muerto, el Instituto Pontificio, en la persona del Padre Mallon, descubrió en los años 30 un yacimiento formado por una serie de pequeños monDr. Zeidan Kafafi, y por Geneviève Dollfus, Directora de investigaciones del CNRS. tículos, los Teleilat Ghassul2. Las primeras excavaciones (1929-1938) llamaron la atención de los arqueólogos, ya que permitieron sacar a la luz las estructuras de unas casas de planta rectangular con algunos de sus muros recubiertos con pinturas. También se descubrieron formas de cerámica desconocidas hasta aquel momento, utillaje en sílex donde abundaban los útiles pesados (hachas, azadas, picos) así como vajilla fabricada en basalto. Situar cronológicamente este yacimiento fue una tarea difícil ya que existía un vacío en la prehistoria de la región. ¿Se debía situar Ghassul en el VBIVo milenio a. C o más bien en el II8?. Su excavador, el Padre Mallon, se inclinó en aquel momento en favor de una cronología del IIo milenio. Fue el celebre arqueólogo Albright quien propuso como datación más probable para Ghassul, la mitad del IVo milenio a. C, calificando a esta cultura de "calcolítica". La hipótesis avanzada por Albright se confirmó rápidamente en las excavaciones realizadas en 1936 por Garstang en el gran yacimiento de Jericó, una veintena de kilómetros al norte de Ghassul. Allí salieron a la luz unos niveles indudablemente más antiguos, neolíticos, y otros más recientes, de la edad del Bronce. Considerando la evolución de las cerámicas y la de los utillajes líticos, Ghassul se debía situar entre los dos periodos. Durante los años cincuenta se realizaron excavaciones en extensión en numerosos yacimientos del Neguev: Jean Perrot en Zoumeili (1951), Abou Matar, Safadi (1955-1959), o las de O.Zeita en Mallon, 1934. el año 1961. Las de M. Dothan en Horvat Beter (1959)3 permitieron definir mejor esta civilización, bautizada por J. Perrot con el nombre de "Ghassul-Beersheva" y establecer ciertos particularismos locales, destacando el de la región del Neguev donde existían habitaciones subterráneas excavadas en el loess4; la naturaleza del sedimento se prestaba para poder realizar grandes agujeros, que permitirían a los seres humanos luchar contra los elementos climáticos, como el calor excesivo y los intensos fríos habituales en estas zonas desérticas. En los suelos de las casas se habían excavado numerosos silos, de donde se pudo recoger un material abundante y parecido al de Ghassul. En bastantes de estos silos se recogieron un gran número de recipientes cerámicos de forma fusiforme, llamados a menudo mantequeras, que se convirtieron, al igual que los vasos de basalto, en fósiles-directores para este periodo. Como en Ghassul, en Safadi y en Abou Matar se recogieron grandes cantidades de armas, de hachas y de tijeras de cobre, siendo particularmente destacables los hallazgos de este último yacimiento donde se encontraron, además, evidencias de las operaciones metalúrgicas: hornos con las paredes vitrificadas, crisoles que sirvieron para la fundición del metal, yunques y mineral de cobre. Ni en Ghassul, ni en los restantes yacimientos del Neguev, la comunidad de los muertos parecía estar últimamente ligada con la de los vivos5 J Perrot, 1955, 1957, 1959, 1962; Dothan, 1959. 4 Perrot, 1984. 5 Las sepulturas en el interior de los establecimientos de Ghassul, de Safadi y de Abou Matar son poco 100 En el siguiente decenio apareció otra variante de esta civilización en la llanura costera6. Al sur del Monte Carmelo en la región de Tel Aviv-Jaffa, en una duna consolidada (conocida con el nombre de kurkar), en Bené Beraq (Azor), habían sido excavadas diversas grutas sepulcrales donde los huesos descarnados de los muertos fueron dispuestos en cistas de piedra o en osarios de cerámica en forma de tinajas, cuencos, cofres, cofrecillos o jarras y que se caracterizaban por estar pintados. Cada categoría de osario presentaba múltiples variantes de forma y de decoración, apareciendo pintados o con relieves. Más al interior, en las cimas de las colinas, se encontraron otros cementerios, como el de Ben Shemen que presentaba las mismas características. El material asociado a los osarios pertenecía también a la cultura de Ghassul-Beer Sheva. En esta región costera tan sólo han sido excavadas hasta el momento las necrópolis. Si existe algún establecimiento que presente signos de haber tenido un carácter permanente de momento no ha sido reconocido. Curiosamente, al contrario de lo que sucedía en el Neguev, el valle del Jordán, con la excepción del yacimiento de frecuentes; en Ghassul, el que parece haber sido el cemeterio de la aglomeración se encuentra situado a algunos kilómetros de distancia, en Adeimeh; Neuville 1930, Stekelis 1935. No obstante, en las recientes excavaciones realizadas en el Negev por Alón y Levy, se descubrió un gran cementerio cerca del asentamiento de Shiqmim, a 18 kilómetros al oeste de Beer Sheva, cf. Levy y Alón, 1979, 1985. 6 Perrot y Ladiray, 1980. Ghassul, estaba aún poco explorado a mediados de los años óchenla. Algunas prospecciones acompañadas de sondeos habían sido efectuadas en los años cincuenta por H. de Contenson y J. Mellaart7, en algunos de los yacimientos del valle: en el norte, Shuneh, al centro, Abu Hábil y al sur, Ghrubba. Hasta ese momento habían sido reconocidos un número bastante elevado de yacimientos gracias a las prospecciones efectuadas por N. Zori y J. Perrot8 en la orilla occidental del río Jordán. En 1975, la Universidad de Ammán' organizó una prospección sistemática en la orilla oriental del Jordán que permitió situar en los mapas un gran número de asentamientos que los responsables de la misma atribuyeron a un período cualificado indistintamente de Neolítico/Calcolítico. Entre ellos, como destacó el Departamento de Antigüedades de Jordania, se distinguía, en el centro del valle, un asentamiento, Teli Abu Hamid, particularmente extenso y donde se habían recogido abundantes restos de cerámica parecida a la de Ghassul, como fragmentos de vajilla hecha en basalto y útiles pesados de sílex. Dicho yacimiento presentaba una gran cantidad de depósitos de origen antrópico. En 1984, interesada por el estudio de los procesos que condujeron a los pueblos a convertirse en ciudades y que había analizado previamente en el sudoeste del Irán, y deseando estudiar este fenómeno en el Levante, elaboré un nuevo programa de investigación. El valle del Jordán y la llanura jordana seguían es7 Mellaart 1956, Contenson 1960. 8 Zori 1958, Perrot et al.1967. 9 Ibrahim, Sauer, Yassine, 1976. 101 tando muy mal explorados, por lo que decidí buscar yacimientos en estas zonas. Fue entonces que el Dr. M. Ibrahim me aconsejó centrar la primera etapa del proyecto en Teli Abu Hamid. Inmediatamente se estableció un programa de investigación a medio plazo (6 años para el valle del Jordán) conjuntamente entre el Instituto de Arqueología de la Universidad de Yarmouk y el Instituto Francés de Arqueología del Próximo Oriente, para lo que se creó una misión franco-jordana10# LOCALIZACION DEL YACIMIENTO Abu Hamid está localizado en la depresión jordana conocida como el rifi, a igual distancia del Lago Tiberíades y del Mar Muerto, 240 m bajo el nivel del mar (Fig.l). Al este se elevan los Montes de Ajlun, cuyas cimas alcanzan los 1.400 m de altitud, mientras que al oeste se encuentran las cimas de los Montes Naplouse, con una altitud media de 1.200 m. Actualmente, los restos que subsisten del asentamiento están situados sobre una terraza del Jordán, en una zona de bad-lands, cuyas tierras son fértiles, y que están bien irrigadas por el canal del Ghor, lo que facilita su cultivo de manera intensiva y extensiva. Estos campos de cultivo han provocado en el transcurso de estos años profundas modificaciones del paisaje, así como la desaparición de gran parte de éste y de otros yacimientos de la zona. 10 Dollfus et al., 1988. 102 EL ANTIGUO PAISAJE Cuando, hacia finales del V9 milenio a. C, un grupo humano se estableció en Abu Hamid, lo hicieron en un paisaje bastante distinto al actual, como ha demostrado J. Rewerski, geomorfólogo de la misión1'. A continuación y en pocas líneas, intentaremos reconstruir este paisaje. Entre el 70.000 y el 12.000 a. C, la depresión situada entre el lago Tiberíades y el Mar Muerto estaba cubierta por un lago salado al que los geólogos denominan lago Lisan. El río Jordán todavía no existía. El lago Lisan se desecó lentamente hacia el 12.000 a.C, dejando unos depósitos de margas blancas. Con la evaporación del lago estas margas fueron modeladas en glacis que presentaban una suave pero constante pendiente longitudinal. Las margas fueron cubiertas por tierras coluviales, rojas y fértiles que corresponden sin duda a un clima relativamente árido. Efectivamente, la pluviometría fue disminuyendo y el flujo del agua era insuficiente para evacuar los materiales resultantes de la erosión de las vertientes. Será cerca de estas tierras rojas, de las que sólo han perdurado algunas manchas, donde se instalaron los primeros habitantes de Abu Hamid. El río Jordán había empezado ya a erosionar su lecho, pero aún no descendía tan encajado como lo hace en nuestros días, siendo entonces más accesible. Cerca del asentamiento habia algunas fuentes. Parece verosímil que a lo largo de las orillas del Jordán crecieran bosques de tamariscos y zarzales de donde los habitantes de Abu Ha11 Rewerski, 1988,1991 ez. mid pudieron proveerse de la madera necesaria para la combustión. En fin, el paisaje no estaba tan desecado como lo está en nuestros días a causa de una activa erosión lineal; la circulación sería por tanto más cómoda. Resumiendo, el asentamiento calcolítico de Abu Hamid parece ocupar una terraza lacustre modelada en forma de glacis y en proceso de abarrancamiento por la acción de los torrentes circundantes. Esta terraza está formada por los depósitos de margas del antiguo lago recubiertos por una arcilla limosa, ligeramente arenosa, rojiza, sedimento en posición secundaria depuesto por un coluviamiento de tipo terra rossa. HISTORIA DE LOS TRABAJOS Hasta ahora se han efectuado tres campañas de excavaciones en Teli Abu Hamid con una duración de 10 semanas cada una. En el curso de la primera campaña y antes de iniciar la excavación propiamente dicha, se efectuó una prospección general del asentamiento y de sus alrededores, a fin de establecer los límites del yacimiento así como su configuración. El trabajo topográfico fue realizado por M.G. Froidevaux (CNRS), Alí Omari (IAA, Yarmouk University) y Rene Saupin (ingeniero del Instituto Geográfico Nacional). Desde que se efectuó la prospección en que se descubrió este yacimiento en 1.975, y más aún a partir de 1984, fecha en la que se estableció el proyecto de investigación, el asentamiento fue afectado por la fuerte extensión de los cultivos en toda esa zona. La parte más elevada del yacimiento había sido nivelada y las estructuras de piedra que todavía eran visibles, desaparecieron en 1984. No obstante, las prospecciones de superficie permitieron reconocer que el asentamiento se extendía sobre numerosas elevaciones en una distancia de 1.400 m de este a oeste, y de 400 m de norte a sur. Tanto por el norte como por el sur, el yacimiento había sido delimitado por dos profundos wadis donde existen fuentes perennes. Más allá de estos pequeños valles, no se encontraron más restos ni de artefactos Uticos ni de fragmentos de cerámica. En el curso de esta primera campaña fueron abiertos tres sectores, que representaron un total de 250 m cuadrados. Se descubrieron vestigios de hàbitats fuertemente erosionados. Viendo su mal estado de conservación, se consideró la necesidad de realizar una nueva campaña.de excavación. La segunda campaña se desarrolló durante 10 semanas en el otoño de 1987. La superficie excavada se extendió en 850 m cuadrados que permitieron descubrir numerosos complejos de habitación en los que se pudieron recuperar bastantes restos vegetales y animales, suficientes como para poder estudiar la economía del grupo. Durante ese mismo año se efectuó un profundo estudio geomorfológico de los alrededores del yacimiento, estudio realizado por la geomorfólogo y botánico de la misión, R. Neef, de la Universidad de Groningen. Un profundo 133 sondeo nos mostró que el asentamiento había sido ocupado desde el final del V9 milenio a. C. El buen estado de conservación de las estructuras, del material encontrado sobre los suelos de ocupación y la constatación de una estratigrafía mas larga de la que nosotros suponíamos al principio, nos animó a seguir trabajando en el yacimiento. Después de un año (1988) consagrado al estudio del material y a la preparación de la publicación, se planificaron dos campañas de excavación suplementarias a realizar en 1989 y en 1990. La tercera campaña tenía dos objetivos: la excavación en extensión del asentamiento de principios del IV8 milenio a. C. y explorar los niveles más profundos del yacimiento. Ningún depósito posterior (Edad del Bronce, Edad del Hierro, Romano, Bizantino, Islámico) al abandono del poblado, hacia el 3.700 a.C, se había acumulado sobre las capas del IVS milenio. Este hecho hizo posible extender la superficie de exposición del poblado hasta los 2000 m cuadrados. Se excavaron dos zonas diferentes, una al norte y la otra al sur, con una extensión de unos 250 m cuadrados en las que se pudo llegar a los niveles más profundos del asentamiento y en las que aparecieron estructuras y material que permitió establecer la secuencia estratigráfica sobre bases sólidas. Los depósitos antrópicos oscilaban entre 1 y 1'5 m, pudiendo llegar en ciertos casos a los 2'5 m. También se realizaron algunos sondeos con el propósito de llegar hasta las margas depuestas por el antiguo lago Lisan a fin de reconocer cual podía haber sido, originalmente; la topografía del lugar. ESTRATIGRAFÍA GENERAL DEL ASENTAMIENTO Sector A: aMargas estériles depuestas por el antiguo lago Lisan. bTierra roja coluvial muy gruesa, surcada por fosas más o menos profundas originadas por los diferentes niveles de ocupación del yacimiento, cTierra de color rojo-pardo en la que estaban enterradas las estructuras de adobes del primer asentamiento, dTierra de color gris correspondiente a las habitaciones del IVa milenio a. C. eNivel de fosas, mal determinado a causa de la erosión, fNivel superficial removido. Sector B: aMargas estériles ligeramente afectadas por las habitaciones del IVo milenio a. C. bCapa de tierra granulosa de color rojooscuro en la que se levantan los muros con basamento de piedra; nivel muy erosionado, cNo hay capa superficial. LOS VESTIGIOS DEL Va MILENIO En la parte septentrional y meridional del sector A fueron reconocidos y parcialmente excavados algunos vestigios arquitectónicos. Al este del sector, unos sondeos pusieron en evidencia unas fosas cilindricas que penetraban en la capa de arcilla roja. 104 Los vestigios arquitectónicos están constituidos por dos pequeñas habitaciones rectangulares que parecen, en vista de la anchura de su muro exterior (cerca de 1 m), haber sido unas subestructuras de habitaciones. Excavadas de forma incompleta, su planta es aún difícil de definir. Los muros de estas piezas están formados por adobes de forma plano-convexa o por tapial. No hay ningún signo de utilización de la piedra en los elementos de construcción. En los suelos del sector norte se excavaron unas pequeñas fosas cuidadosamente revocadas con yeso. Tienen formas variadas (circulares, ovales) cuando no están situadas en el ángulo de dos muros, caso en el que tienen dos paredes rectilíneas y la tercera redondeada, con una profundidad que varía entre 30 y 40 cm; su diámetro o su anchura máxima varía entre 40 y 60 cm. En cuanto a la existencia de sepulcros en estos niveles, fueron descubiertas dos sepulturas de neonatos, la primera en una de estas pequeñas fosas enyesadas, mientras que la segunda se encontraba entre dos suelos en una de las células rectangulares. En el primer caso, el esqueleto estaba parcialmente recubierto por la base de una pieza cerámica mientras que el segundo esqueleto se encontraba entre dos grandes fragmentos planos de jarra o de cuenco, tratándose de una práctica bien documentada algunos siglos más tarde en Ghassul. La cerámica está elaborada a mano. El borde de ciertos recipientes es irregular y la superficie está a veces recubierta por un enlucido blanquecino que puede llevar una decoración de color rojo-oscuro. Los motivos decorativos son triángulos o bandas diagonales. Esta cerámica presenta unos rasgos que recuerdan ciertas cerámicas encontradas en Siria en los niveles inferiores de Ras Shamra y de Hama. Este carácter lineal de la decoración se halla en la tradición sirio-mesopotámica. Otros fragmentos cerámicos de boles y de copas están recubiertos generalmente por un engobe muy brillante cuyo color varía del amarillo al rojo y del chocolate al negro. Otros llevan una decoración impresa, bien con la ayuda de vegetales, como cañas cortadas, o mediante la impresión de las uñas. Estas dos categorías de cerámica son muy características de la fase W.Rabah: se las encuentra en el valle, particularmente en los niveles de la fase 2A en Munhata, en Teluliot Batashi III, en la llanura de Esdrelon (Nahal Bezet/Zehora) y cerca de la costa, en Hazorea (Teli Abu Zureiq) y Ain el Jerba donde fue definido por Anati como Neolítico costero. Se las puede relacionar con la cerámica de la costa de Cilicia, fase D de Amouq (Tell Kurdu),y con las que se encontraron en Ras Shamra en su nivel IIIC, así como con las cerámicas del Neolítico medio de Byblos. La tradición de decoración incisa se mantendrá en los albores del IVo milenio a. C. en los asentamientos situados en el medio y bajo valle del Jordán. A finales del V9 milenio a. C. empieza a aparecer una cerámica clara, recubierta generalmente con un engobe oscuro rojo pálido con una decoración cordada en relieve e impresiones digitales que encontrarán su máxima expansión en el curso de los siglos siguientes. 105 EL ASENTAMIENTO DEL IVB MILENIO No se evidenció ninguna ruptura estratigráfica de importancia entre los niveles del Ve milenio y el asentamiento del IVo milenio a. C. Esta afirmación está corroborada por las dataciones de C14 que nos sitúan alrededor del 3.700 a. C. (GrN 16358= 5745 +/- 35 BP.). PLANTAS Y ARQUITECTURA Es difícil obtener una visión de conjunto del asentamiento, debido a que la erosión ha modificado profundamente el aspecto del emplazamiento y a las destrucciones provocadas por los cultivos de irrigación. De todas maneras, las excavaciones y los sondeos han evidenciado que el conjunto no estaba cercado por un muro, tratándose de un asentamiento abierto a los campos circundantes. Teniendo en cuenta la repartición de los artefactos en superficie, parece posible que la parte occidental del asentamiento estuviera reservada a un cercado para los animales. Los complejos habitacionales no tienen paredes medianeras y pueden estar separados por largos muros. Entre estos destaca uno, con una dirección general este-oeste, del que han sido excavados cerca de 40 m; bordea en su flanco norte un espacio de circulación, mientras que contra su pared sur se apoyan perpendicularmente unos muros que delimitan unas habitaciones o un patio. Las casas están formadas por piezas rectangulares (Figs. 2, 3, 4), normalmente una de grande (de9al2mx3a4 m) a las cuales, se pueden adosar a posteriori otras más pequeñas. Se han localizado hornos y fosas de almacenamiento en los patios aunque no es un fenómeno general. También han sido descubiertas grandes jarras (1 '60 m de alto y cerca de 1 m de diámetro), encontrándose una completa y otra fragmentada en el interior de las habitaciones. En una tercera habitación la jarra había desaparecido, pero en el interior de la fosa en la cual debía encontrarse originalmente se había dispuesto una losa plana sin duda semejante a aquella sobre la cual reposaría toda la jarra. Estos inmensos contenedores tienen generalmente, forma cilindrica, con una base troncocónica y un pequeño borde de labio exvasado. Dos asas de pequeño tamaño se sitúan sobre la parte superior del cuello, mientras que en su interior, no lejos de la base, se encuentran dos pequeñas mechas horizontales cuya función aún no se ha podido establecer. Las paredes exteriores de estos recipientes están decoradas por una serie de cordones que llevan impresiones digitales. Es interesante destacar que este tipo de jarra sólo ha sido localizado, hasta el momento, en el valle del Jordán y en la llanura de Beisan aunque jarras similares, pero de menor tamaño, se han encontrado en las alturas del Djaulan. Las técnicas de construcción de los hàbitats no son homogéneas. Alrededor del paso del V9 al IV9 milenio a. C, los muros fueron edificados con adobes situados directamente encima del suelo, mientras que hacia el 3.800-3.700 a.C. las técnicas de construcción varían. Alguna de las casas tiene sus muros, hechos con adobes, asentados sobre un lecho de piedras, mientras que otras habitaciones pluricelulares presentan en los suelos un ligero desnivel en relación al 106 suelo natural de las margas. Las paredes, que están excavadas entre 40-50 cm en el interior de las margas, están reforzadas por unos lechos de piedras planas. En su gran mayoría, los adobes presentan una cara inferior plana y una cara superior convexa; tienen forma de panes redondos apilados unos sobre otros. De este mismo tipo son los adobes que fueron utilizados para recubrir la obertura de una gran jarra de almacenamiento. El techo que estaba elaborado con cañas, de las que en algún caso hemos podido encontrar las impresiones, debió sostenerse mediante postes de madera. En una de las piezas se han encontrado los agujeros de los postes a 20 cm de los muros. Las estructuras domésticas encontradas se pueden clasificar en tres grupos: a) estructuras de combustión, fosas de almacenamiento y fosas de vertedero; b) plataformas y banquetas; c) áreas circulares de guijarros. Las estructuras de combustión presentan diversidad de formas. Son raros los hogares de base circular, siendo más frecuentes los pequeños hogares habilitados con un lecho de guijarros de forma plana o formando una depresión en el suelo. Además existen fosas-hogares rellenas de piedras angulosas y de cenizas. También se han localizado grandes fosas excavadas de paredes irregulares, a menudo bordeadas por una hilera de adobes en su parte superior, rellenas de tierra fina y cenicienta así como de piedras rotas por la acción del fuego. Estas fosas pudieron servir para la cocción de animales enteros, aunque no hay ningún indicio que nos confirme esta hipótesis, ya que las paredes de las fosas nunca aparecieron rojizas por la acción del fuego. Todas estas estructuras parecen haber sido destinadas a fines culinarios; por contra, una fosa de forma cónica, con las paredes muy rubefactadas por el fuego, pudo ser utilizada para la cocción de las jarras. Aunque se hayan encontrado pocos restos vegetales en las llamadas fosas de almacenamiento, su morfología cilindrica o ligeramente campaniforme, con las paredes y fondo cuidadosamente enyesados, nos recuerdan formas bien conocidas de silos. Las fosas de vertedero con sus dimensiones, profundidad e irregularidad en el contorno, contienen un sedimento muy mezclado, con muchas piedras, fragmentos de cerámicas y huesos de animales. En los espacios no cubiertos han sido excavadas numerosas banquetas construidas con adobes crudos, formadas por uno o dos lechos de adobes dispuestos en dos hileras. Sus dimensiones varían entre 1'80 y 2'50 m. A menudo, a su lado se encuentran un hogar o una fosa-hogar. En estas zonas descubiertas también se encuentran unos depósitos pavimentados. Hay que destacar la presencia de unas grandes áreas circulares (1'50 a 170 m de diámetro) pavimentadas con guijarros planos y bordeadas por una línea perfectamente regular de pequeñas piedras. En sus inmediaciones se hallaron cenizas diseminadas y a su lado, una fosa cilindrica rellena de tierra cenicienta. Nos planteamos si estas áreas pudieron servir para la cocción de alimentos. 107 BIBLIOGRAFIA BALFET, H. 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Unidad de habitación. s! 9 r • Fig.3Abu Hamid, hacia 3800 B.C. Unidad de habitación. 119 Fig.4Abu Hamid, hacia 3800 B.C. Unidad de habitación. 120 Fig.5.- Diagrama de la composición faunística, hacia 3600 B.C. 121 'A g ¿22ZZZZZzzzz* rt»^, Fig.6Abu Hamid, hacia 3800 B.C. Raspador (1) y herminette (2) 122 Fig.7Abu Hamid, hacia 3800 B.C. Discos perforados. 123