Factores sociales de la percepción : hacia una psicosociología del significado
Abstract
Ibáñez Gracia, Tomás
Full text
Tomás IBÁÑEZ FACTORES SOCIALES DE LA PERCEPCI~N HACIA UNA PSIC~SOCIOLOGIA DEL SIGNIFICADO LA CONSTRUCCIÓN/INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD El tema que intentaré exponer abarca tan solo un reducido aspecto de lo que, a mi entender, constituye la tarea más apremiante y quizás más apasionante de la psicosociología: explicar los procesos (eminentemente sociales puesto que implican pensamiento, comunicación, lenguaje, etc. ... ) por los que el ser humano construye/interpreta la realidad. Realidad que no diferenciaré, como es usual, en física y social por entender que toda la realidad que el hombre es capaz de construir/interpretar está densamente investida por factores sociales. Ninguno de los objetos que penetran en el campo sensorial del hombre y, a fonion, en su campo representacional escapan a los determinismos sociales aun y cuando no se les asignen funciones o valores sociales explícitos'. 1 La razón es análoga a la que hace que a partir de un ctdigo sólo puedan engendrarse mensajes pertenecientes a su propio universo del discurso.
Creo que la construcción/interpretación de la realidad constituye el objeto a dilucidar prioritariamente por la sencilla razón de que el hombre no reacciona ante la realidad tal y como es si no ante la realidad tal y como él la construyelinterpreta. Esta afirmación no necesitaría mayores desarrollos pero la influencia que sigue ejerciendo la corriente positivista-conductista (aun en sus versiones neo positivistas - neo conductistas) nos obliga a mencionar los trabajos de un Ph. Zimbardo y más especialmente sus observaciones dramáticas acerca de los asilos en donde los ancianos se mueren o sobreviven según la interpretación que den a su situación, sus reflexiones acerca de las muertes tipo Vudu y sus investigaciones sobre el control cognoscitivo del dolor (ZIMBARDO, 1973). También se podría citar el interesante experimento de SCHACHTER y SINGER 11962) en el cual se ve cómo una misma droga (Epiphrenina) inyectada a distintos sujetos provoca o no unos estados afectivos particulares según el tipo de interpretación que el sujeto pueda dar a sus síntomas. Ni que uecir tiene que el problema planteado por la investigación de la construcción/interpretación de la realidad es enorme ya que abarca toda la problemhtica de la lectura de la experiencia así como la constitución y el funcionamiento de los procesos semiológicos que engendran los tamices de lectura y plantea en definitiva todo el problema del funcionamiento y función de las ideologías. RELATIVIDAD Y CATEGORIZACION Dentro de este amplísimo campo destacaremos aquí dos importantes procesos de orden inferencial: el proceso comparativo y el proceso de categoruación. Toda interpretación de la experiencia, sobre todo en sus dimensiones evaluativas, implica necesariamente un proceso comparativo. La actividad judicatoria es por definición una actividad de chequeo, de confrontación entre la experiencia a enjuiciar y ciertos criterios o patrones que sirven de marco de referencia. En este sentido se puede afimar que toda experiencia es relativa en relación al patrón con que se mide. Todos sabemos, por ejemplo, que un determinado nivel de remuneración que se venía aceptando mal o bien aparece de repente como totalmente inaguantable cuando uno se entera de que por el mismo trabajo y cualificación otros ganan más. De hecho toda la teoría de los grupos de referencia así como los estuRechazar el conductismo no significa adentrarse en la fenomenologia y rehuir la experimentación.
dios en torno a los niveles de espectaci6n y de estima de si mismo ilustran perfectamente el aspecto comparativo que yace en toda experiencia. Pero la experiencia además de implicar comparación y relatividad también implica categorización,. Esta noción nos conecta directamente con los estudios, ya clásicos, del New look in perception, ilustrado por los nombres de Bmer, Goodman, Postman, etc. y con el énfasis que ponía esta corriente teórica en los procesos inferenciales de la percepción: pre-inferencias perceptivas, hipótesis perceptivas, etc. .. . El eje teórico del New look puede resumirse en el famoso «ir más allá de la información efectivamente dada» con que Bruner denominó lo que le parecía constituir una de las características básicas del proceso perceptivo, agregando, con evidentes presupuestos funcionalistas, que esta tendencia a sobrepasar la información proporcionada constituía una condición necesaria para la supervivencia del hombre y para su capacidad de reaccionar con la suficiente rapidez ante los acontecimientos producidos en su entorno. A través de su interacción con la realidad el hombre extrae unos elementos de información pero en vez de agotar el tratamiento de toda la información que esta interacción podría proporcionarle y en vez de aplicar nuevas operaciones a la realidad para completar esta información, el individuo se limita a tratar unos fragmentos de información y a extrapolar, a partir de ellos, la naturaleza de los elementos restantes ahorrando, así, tiempo y esfuerzo. El proceso subyacente a este «ir más allá de la información efectivamente dada» es un proceso de categorización que puede definirse, siguiendo los términos de Tajfel, como el conjunt.~ de procesos psicológicos que tienden a ordenar el entorno en términos de categorías, es decir, de conjuntos de objetos, personas, acontecimientos (o bien algunos de sus atributos) en tanto en cuanto son semejantes o equivalentes entre sí respecto a la actuación, las intenciones o las actitudes del individuo. El proceso de categorización implica un doble aspecto inductivo y deductivo. Inductivo cuando a partir de ciertas características de un objeto se le asigna una determinada categoría de objetos. Deductivo cuando en base a esta asignación se atribuyen al objeto las características y propiedades de su clase de asignación. Ciertas frases pronunciadas por una persona nos inducirán a catalogarla como fascista, por ejemplo, sin que procedamos a mayores averiguaciones y además prestaremos a esta persona rasgos típicos de nuestro estereotipo del fascista sin proceder aquí tampoco a mayores averiguaciones. El modelo probabilístico en que se funda este proceso perceptivo es evidente así como son evidentes los efectos sociales que resultan de la categorización. Además de la tendencia reificadora consustancial con el desarrollo correcto del proceso de categorización podemos intuir las consecuencias de los disfuncionamientos que pueden darse en las distintas fases del proceso. En la fase inductiva ocurre que se atribuye erró-
neamente un objeto a una clase de pertenencia y las investigaciones de Bruner y Postman han demostrado la extraordinaria resistencia que opone una categorización errónea a la redefinición del objeto y a la reestructuración perceptiva del mismo. Siempre en la fase inductiva ocurren procesos de super-inclusión y super-exclusión particularmente claros en las investigaciones de ALLPORT (19461, acerca de los prejuicios étnicos. En cuanto a la fase deductiva todos sabemos las consecuencias de los estereotipos sobre todo cuando las características del estereotipo son de orden cultural o ideológico. Los que llevan pelo largo, los negros, las mujeres, etc. saben de estas consecuencias3. Volviendo a la corriente del New Look, es un hecho de todos conocido el que muchas de las investigaciones que se realizaron bajo su influencia teórica tuvieron como objeto dilucidar las incidencias de los «valoresu sobre los procesos perceptivos. En un experimento que hizo época BRUNER y GOODMAN (1947) estudiaron las diferencias perceptivas que se producen respecto al tamafio de los objetos cuando éstos difieren entre sí «únicamente» en cuanto a su valor para el sujeto. Concretamente estos autores pedían a una población de nifios de diez afios que estimasen las dimensiones de una serie de monedas (de 1 $ a 50 cts.) ajustando un haz luminoso graduable que reproduciese sus dimensiones y que estimasen por otra parte y con el mismo procedimiento unos discos de cartón de idénticas dimensiones que las monedas. Bruner y Goodman formulaban la hipótesis de que se produciría una sobre-estimación sistemática de las monedas y solamente de las monedas y que esta sobre-estimación sería tanto más importante cuanto mayor valor tuviesen las monedas. Bruner y Goodman observaron efectivamente una tendencia a la sobre-estimación de las monedas y demostraron incluso que esta sobre-estimación era tanto más acentuada cuanto más «pobres» eran los sujetos. Sin embargo ulteriores réplicas de este experimento en que se utilizaban también discos de metal junto conJos discos de cartón no permitieron comprobar la hipótesis de Bruner y Goodman. Otros experimentos en los que se utilizaron distintos materiales (símbolos, fichas canjeables por caramelos, etc. ... ) arroja3 Recordemos la definición que dan SECORD y BACKMAN (1964) de la actividad de estereotipificación: acción de asignar atributos a una persona basandose únicamente en la clase o categoría a la cual pertenece.
ron resultados contradictorios que confirmaban o invalidaban la hipótesis según los casos. Finalmente Bruner abandonó su hipótesis ya que el valor de los objetos parecía conducir a una sobre-estimación en ciertos casos y no en otros. TAJFEL Y LAS VARIACIONES SOBRE-IMPUESTAS (superimposed) Analizando los resultados contradictorios proporcionados por el conjunto 4' de experimentos en torno a la hipótesis Bruner-Goodman y reflexionando acerca de las diferencias y similitudes entre los procesos perceptivos estudiados por la psicofisica y los procesos perceptivos estudiados en el área social, Tajfel desembocó en ia formulación de una teoría que permite a la vez: a) Explicar la aparente contradicción de los datos recogidos. b) Reducir el problema del valor en la percepción a un simple caso particular de un proceso mucho más general. El estudio psicofisico de la percepción se desarrolla según un paradigma en el cual los objetos sólo deben diferenciarse entre sí en base a una única dimensión de variabilidad que denominaremos su dimensión foca1 (peso, talla, color, etc. ... 1. Esta es una condición necesaria para la validez de las investigaciones y ahí está para recordárnoslo la triste experiencia de Fechner que consideró como desperdiciado todo un aAo de investigaciones cuando se dio cuenta de que había utilizado unos objetos que no sólo variaban entre si respecto a la dimensión estudiada (el peso) sino que se diferenciaban también respecto a la localización de su centro de gravedad. Sin embargo, el individuo en su vida cotidiana, no suele verse confrontado con objetos que varían en una sola dimensión sino que se encuentra frente a unas series de objetos que se diferencian entre sí en una multiplicidad de dimensiones a la vez. En un terreno tan familiar para nosotros como es el de las actitudes, todos tenemos consciencia, por ejemplo, de que dos enunciados actitudinales insertos en una escala, no sólo se diferencian en cuanto al grado de favorabilidad que implica su aceptación/rechazo por los sujetos sino que también se diferencian en relación al número de palabras que tienen, a la estructura sintáctica, a la frecuencia de ocurrencia de las palabras en el vocabulario, etc., etc. . . . , ¿inciden estas diferencias no controladas sobre lo que pretendemos medir? Dejo la pregunta abierta ya que este ejemplo no tenia otro objeto que ilustrar la afirmación de que los objetos suelen diferenciarse pluridimensionalmente aunque por deter- .minadas razones sólo se tome en consideración una de estas dimensiones.
La teoría elaborada por Tajfel se centra justamente sobre este aspecto de las variaciones múltiples aunqiie sólo rinda cuenta de las variaciones bidimensiona- -les, Es decir, que intenta'explicar lo que ocurre cuando los objetos de una serie . SI determinada varían Los-unos en relación con los otros en dos dimensiones simultáneameiqe. Esta co-variaciónde las diferencias entre los objetos puede darse en base a una relación constante y. sistemática o bien en base a una relación ella misma variable y aparentemente aleatoria. Por ejemplo, el tamafio y el precio de los turismos suelen variar ea correlación, es decir, que una información acerca de la diferencia de tamafid entre dos coches constituye un predictor aceptable del sentido en que varía la diferencia.de precio entre esos dos coches, mientras que otra dimensión sobre la cual iambién se diferencian los coches como es el color no guarda una relación fija, o no está en correlación, con el tamafio de éstos. La teoría de Tajfel se cifie a los casos en que las variaciones se presentan en correlación. La px-gunta concreta a-la que intenta responder la teoría es la de saber: ¿qué ocurre respecto a los procesos perceptivos cuando los objetos de una serie se diferencian antre sí por dos aspectos simultáneos y correlacionados? Por ejemplo, ¿qué ociirre cuando-unos objetos se diferencian a la vez por su tamafio y su valor (monedas), y las diferencias de tamafio y valor presentan una relación constante (a mayor valor mayor tamaáfio)?, o bien, ¿qué ocurre cuando unos objetos presentan entre sí diferencias correlacionadas respecto a su color y respecto a sus dimensiones, etc.? La hipótesis de TAJFEL (1959) es que cuando los estímulos de una serie se diferencian en dos o más dimensiones de forma simultánea y correlacionada, entonces se incrementa la discriminiibilidad entre estos objetos. Recogiendo la distinción entre dimensión focal (o dimensión de evaluación, o dimensión sobre la cual se centra el sujeto) y dimensión petiférica, se puede decir que las variaciones que se producen en las dimensiones, periféricas constituyen diferencias superimpuestas a las variaciones qu_e se producen en la dimensión focal. Tajfel predice que en estos casos se observará una acentuación de las diferencias percibidas entre los oojetos en la dimensión focal. Como consecuencia, los estímulos situados en el polo infe~ior de la serie serán infra-valorados y los estímulos situados en el polo opuesto serán sobre-valorados. Imaginemos un experimento en el cual se presentan dos series de líneas de distintas longitudes. En la serie 1 las líneas sólo varían respecto a la longitud, en
la serie ii las líneas idénticas a las de la serie i son además tanto más oscuras cuanto más largas. Según Tajfel las diferencias de longitud se percibirán más acentuadas en la serie II que en la serie 1, y si comparamos las dos series, observaremos que las líneas más cortas de la serie 11 serán infra-valoradas con respecto a las lineas correspondientes de la serie I a la vez que las líneas más largas de la serie 11 serán super-vploradas. Sin embargo, una tercera serie de líneas 111 en la cual el color más o menos oscuro de las líneas no guarde relación con su longitud no producirá ningún efecto de acentuación. Esto nos explica los resultados contradictorios obtenidos en la serie de experimentos suscitados por las hipótesis de Bruner ya que solamente puede producirse una sobre-estimación de las dimensiones de los objetos que encierran un valor para los sujetos si existe una correlación entre las variaciones de dimensión y las diferencias de valor. Es decir, que la hipótesis Bruner-Goodman según la cual los objetos valorados serán sobre-estimados con relación a objetos ((neutrosn de idénticas dimensiones es efectivamente correcta pero solamente cuando dimensión y valor varían de forma correlacionada. Todos los experimentos que se apartaban de esta condición arrojaban naturalmente resultados que no confirmaban la hipótesis. Por otra parte el problema del «valor» tal y como lo abordaron Bmner-Goodman se ve reducido a un simple caso particular ya que la sobre-estimación se produce según Tajfel siempre que se presenta una variación ((sobre-impuesta» a las variaciones situadas en la dimensión focal, sea cual fuere la naturaleza de esta variación sobre-impuesta. LAS CATEGORIAS Y LA TEORIA DE LA ACENTUACIÓN Según Tajfel su teoría es también válida en los casos en que las variaciones en la dimensión periférica no son variaciones continuas, es decir, cuando el número de variaciones en la dimensión periférica no es idéntico al número de variaciones sobre la dimensión focal. En estos casos los estímulos se encuadran en distintas clases de pertenencia definidas por las variaciones en la dimensión periférica. En el experimento acerca de las series de líneas podemos imaginar que en la serie 11 en vez de una graduación del color en función de la longitud se coloree en rojo la mitad de las líneas (las lineas más largas por ejemplo) y en negro las otras líneas. En este caso Tajfel habla de categoría sobre-impuesta y predice que se observará una acentuación de las diferencias percibidas entre los dos grupos de líneas. Si hay ocho líneas la diferencia entre la cuarta y la quinta (límites de
las clases) será sobre-estimada. De forma general la teoría de Tajfel predice que se manifiesta una acentuación de las diferencias inter-clases y que siempre que dos o varios estímulos pertenezcan a clases distintas se producirá una exageración de las diferencias percibidas entre estos estímulos. Ulteriormente TAJFEL y WILKES (1963) han especificado más esta teoría de forma que abarque también la evaluación intra-clase. La pertenencia a distintas clases no sólo provoca una acentuación de las diferencias inter-clases sino que también provoca una acentuación de las similitudes intra-clase. Es decir, que se produce una minimización de las diferencias percibidas entre los estímulos que pertenecen a una misma clase. LOS EFECTOS DE LA MERA CATEGORIZACIÓN Procediendo al estudio de la categorización Tajfel ha intentado averiguar cuáles son los efectos que se desprenden del simple hecho de poder categorizar. En un experimento (TAJFEL y otros, 1971) se pidió a los sujetos que expresaran sus preferencias acerca de dos cuadros atribuidos el uno a Klee y el otro a Kandinsky. Tras la elección se proporcionaba a los sujetos unas matrices de recompensas que les permitía decidir la forma que tomaria la distribución de recompensas monetarias entre los participantes al experimento. Cada sujeto debía conceder las recompensas a distintas parejas de participantes. Estas parejas estaban constituidas por dos participantes pertenecientes a una misma categoria, es decir, que ambos habían preferido Klee o que ambos habían preferido Kandinsky, con lo cual el sujeto debía repartir las recompensas entre dos individuos pertenecientes a su propia categoria o a la categoría adversa. Las parejas podían también ser heterogéneas, con lo cual el sujeto debía repartir las recompensas entre un miembro de su propia categoria y un miembro de la otra categoría. La categoría de pertenencia era el único dato de identificación de los participantes que se proporcionaba a los sujetos. Las matrices de recompensa estaban disefiadas de forma que las remuneraciones de los dos individuos de cada pareja fueran dependientes la una de la otra (una única decisión por matriz para cada pareja). Ejemplos de matrices4: Los números representan en décimas depenny las retribiiciones entre las que debe elegir el siijeto.
1:ACTOKI:S SOCIALIS DE LA I>I~:KCI'IJCIÓN 7 9 Cuando la pareja a recompensar era heterogénea se precisaba al sujeto cuáles de las casillas de arriba o de las de abajo corresponderían al participante perteneciente a su misma categoría. Está claro que la estructura de matrices permite desarrollar distintas estrategias de recompensa: Se puede adoptar una estrategia que maximice las ganancias de todos los participantes sean cuales fueran sus preferencias por Klee o por Kandinsky. Se puede adoptar una estrategia que maximice las ganancias de los miembros de su propia categoría o de la otra categoría. Se puede adoptar una estrategia que maximice las diferencias de ganancia a favor de los miembros de su propia categoría o de la otra categoría. De hecho se observa que los sujetos favorecen sistemáticamente los miembros de su propia categoría en vez de adoptar un comportamiento de distribución equitativo de las recompensas o de maximización de las ganancias globales. Incluso los sujetos prefieren reducir en valor absoluto las ganancias de los miembros de su propia categoria con tal de que ganen más que los miembros de la otra categoria (matriz C). El simple hecho de categorizar a los demás entre «semejantes» a uno mismo (aunque sea sobre aspectos de importancia muy relativa) y «distintos» a uno mismo basta para engendrar comportamientos discriminatorios acerca de los «demás». Dejando de lado tanto los aspectos referentes a las sobre-inclusiones y sobre-exclusi6nes que dependen del valor social atribuido a las categorías, así como los aspectos discriminatonos inducidos por la mera cazegorización (que hemos discutido en el párrafo anterior) y dejando de lado, también, las consecuencias