La política exterior española ante la inmigración magrebí
Abstract
Los movimientos migratorios inrernacionales son un fenómeno característico del Mediterráneo occidental que afecta a las políticas exteriores de los Estados receptores. Así, la política exterior española se ha visto especialmente influenciada por la inmigración magrebí, tanto en sus relaciones bilaterales con los paises del Magreb como en ámbitos multilaterales, incluyendo en estos su actuación en la Europa comunitaria y su contribución a diversos proyectos de cooperación mediterránea.
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Papers 46,1995 95-105 La política exterior espafiola ante la inmigración magrebí* Josep Ibáñez Licenciado. Facultat de Ciencies Poliriques i de Sociologia Investigador asociado al Centre &Estadis sobre la Pau i el Desarmament Universitat Autbnoma de Barcelona. 08 193 Beliaterra (Barcelona). Spain Resumen Los movimientos migratorios inrernacionales son un fen6meno característic0 del Mediterráneo occidental que afecta a las políticas exteriores de 10s Estados receptores. Así, la política exterior espafiola se ha visto especialmente influenciada por la inrnigraci6n magrebí, tanto en sus relaciones bilaterales con 10s paises del Magreb como en ámbitos multilaterales, incluyendo en estos su actuación en la Europa comunitaria y su contribuci6n a diversos proyectos de cooper;aci6n mediterdnea. Palabras clave: inmigraci6n magrebf, política exterior espafiola, Mediterráneo occidental, seguridad internacional, Europa cornunitaria. Abstract. The Spanish Foreign Poliqr facing Maghrebi Immigration International migration movements are a phenomenon characteristic of the Western Mediterranean affecting the foreign policies of the host states. Thus, Maghrebi immigration has had a special influence in the Spanish foreign policy, both in its bilateral relationships with the Maghreb countrics and in multilateral spheres, including its diplomatic moves in the European Union and its contribution to various Mediterranean cooperation projects. Key words: Maghrebi immigratio.n, Spanish foreign policy, Western Mediterranean, international security, European Urlion. Sumario El contexto internacional de Ensayos diplomáticos multilaterales la inmigraci6n magrebi en Ekpaiia en el Mediterráneo El estrechamiento de las relaciones E] filtro de la EuroDa comunitaria econ6micas hispano-magrebies Conclusiones La política exterior y de seg~lridad espafiola hacia el blagreb Bibliografia citada * El presente articulo esti parcialmente basado en la rnemoria de licenciatura @Migraciones y Relaciones Internacionales. La ~golitica exterior española ante la inmigración magrebb, dirigida por Caterina Garcia y presentada en la Facultat de Ciencies Polítiques i de Sociologia de la UAB en septiembre de 1994;.
96 Papers 46, 1995 Josep Ibáiíez Uno de 10s fenómenos internacionales que mayor atención ha captado entre expertos y responsables políticos de la cuenca mediterdnea durante la última década ha sido el de las migraciones internacionales. Si el Mediterráneo es una región cornpleja, 10s movirnientos migratorios que en ella tienen lugar también se caracterizan por una complejidad que no siernpre se ha sabido tratar. Los Estados implicados en este tratamiento, y particularmente 10s Estados receptores de inrnigración, necesitan poner en funcionamiento políticas que afectan a varios ministerios gubernamentales y administraciones cuyas actuaciones requieren una coordinación difícil de alcanzar. Los ministerios tradicionalmente afectados por la inmigración eran 10s que se ocupaban de asuntos sociales, interior, trabajo, justicia, etc.; pero a partir de determinado momento, 10s recursos utilizados son insuficientes y cabe acudir a instrumentos de política exterior para complementar una acción con pretensiones de eficacia. Desde esta perspectiva, las migraciones internacionales adquieren una dimensión y relevancia que las hace objeto de estudio por parte de la disciplina de las relaciones internacionales. Sin embargo, si bien es ficil encontrarse con investigaciones de tip0 demográfico, sociológico, jurídic0 o histórico, escasos son 10s estudios con un carácter internacionalista. Globalmente, puede decirse que éstos han adoptado dos enfoques en el tratamiento de! fenómeno migratori~: a) 10s migrantes en tanto que actores de las relaciones internacionales', por su capacidad de influir en la actuación política de un Estado, por su capacidad de ccperforarn la soberanía estatal, según la formulación de Duchacek (1988: 5-6); b) 10s efectos de la inrnigración en la política exterior de 10s paises receptores (Weiner, 1992: 91-126), en la mayoría de 10s casos concretados en la puesta en marcha de iniciativas políticas, económicas y diplomáticas, tanto a nivel bilateral como multilateral. Precisamente desde esta segunda perspectiva plantearemos cuáles han sido las acciones llevadas a cabo por la política exterior espafiola en relación con la inrnigración procedente del Magreb. Pero antes de el10 cabe enmarcar, siquiera brevemente, el fenómeno migratori0 al que nos referimos. El contexto internacional cle la inmigración magrebí en Espafia Con todas las precauciones obligadas al generalizar, cuando utilizamos el término inmigración magrebí nos referimos a un colectivo humano que emigra de su lugar de origen, mayoritariamente, por motivos económicos. A tales migrantes económicos nos referiremos sin distinguir entre 10s que se encuentran en una situación legal o ilegal, aunque a muchos efectos la distinción no es banal. Es obligado sefialar que la gran mayoría de 10s individuos en cues1. Sobre el concepto de actor internacional vease Caterina Garcia Segura (1993: 13-31).
La política exterlor española ante la tnmigraci6n magrebi Papers 46, 1995 97 tión proceden de Marruecos, q~~edando muy por detrás el número de argelinos, tunecinos, mauritanos y libios'!. La carencia de datos fiables y actualizados representa un problema estadístic~ importante a la hora de determinar la composición exacta de 10s inmigrados. Con todo, es posible apuntar algunas cifras orientativas. Así, en la Unión Europea de 1991 el porcentaje medio de población extranjera en situación legal procedente de paises no comunitarios rondaba el 2,4%, mientras que en España esa cifra apenas superaba el 1,2% (Eurostat, 1993). Concretamente, las cifras de in~migrantes extranjeros legales no comunitarios en territorio español comienzan a crecer a partir 1986, y las de procedencia magrebí ya habían comenzado ,a hacerlo en 1984, aunque el peso de estos últimos no deja de ser modesto, pues en 1989 tan s610 representaban el 3,9% del total (Eurostat, 1991). Cabe destacar, sin embargo, que el nivel de inmigración irregular en España es elevado, alcanzando una tasa de irregularidad del 35% en 1988-1989, similar al de 10s otros nuevos paises europeos de inmi- %raciÓn3; y dentro del colectivo de inmigrantes irregulares, destacan por su número 10s nacionales de Marruecos, entre 60.000 y 100.000 individuos según las fuentes, como muestran 10s estudios del Colectivo Iod (1987 1 1992). En cualquier caso, una estimació11 del total de extranjeros no comunitarios en España en 1989 representada algo mh del 2% sobre el total de población española, rnientras que 10s magrebíes no superarían en nin* caso el 0,3%, una cifta muy modesta que no justifica ;darmismos. La contextualización de es1 os movimientos migratorios que tienen lugar desde mediados de 10s años ochenta hasta nuestros dias pasa por las característica~ geopolíticas del Meditttrráneo occidental (Medoc). En este escenari0 se manifiestan claramente 10s contrastes Norte-Sur que justifican la utilización de términos como afronteran o c<fracturan para referirse al Medoc. Dichos contrastes son básicamente de tres tipos: a) demográjcos, ya presentes en la actualidad, pero que por las dinámicas divergentes de las poblaciones ribereñas del norte y del sur mostraran mayores diferencia en 10s próximos treinta años4; b) econdmicos, enraizados en enructuras productivas muy diferentes que están en el origen de la disparidad entre las condiciones de vida de las orillas norte y sur, y uno de cuyos efectos es la atracción de las poblaciones magrebíes por el bienestar del suroeste de Europa, y c) sociopoliticos, entendiendo en este caso divergencias en las formas de entender la sociedad y la política, algo muy influenciado por las concepciones religiosas sobre las que se asientan las civi2. Por Magreb entendemos el territorio que comprende Mauritania, Marruecos, Argelia, Tdnez y Libia. Si bien la impo~tancia de cada uno de estos Estados es muy variable desde el punto de vista de la emigraci6n hacia Espafia, el Magreb suele enfocarse como una unidad geopolítica en la acción exterior espafiola. 3. La tasas de irregularidad de 10s otros paises meridionales de la Unión Europea eran de 27,6% en Grecia, 59,8% en Itali~ y 38,8% en Portugal (Isoplan, 1991). 4. Las variables mh características de esta evolución divergente son la tasa de crecimiento demográfico, la estructura de la po1blaci6n, las tasas de actividad y el crecimiento de la poblaci6n urbana.
98 Papers 46, 1995 Josep Ibáfiez lizaciones. Precisamente, la ola de fundamentalismo religioso que se vive en algunos paises islámicos contribuye a que la inmigración magrebi sea percibida como una arnenaza por 10s gobiernos y parte de la opinión pública de 10s Estados receptores. Esta preocupación va sin duda ligada a 10s cambios sufridos por el sistema internacional a finales de 10s aiíos ochenta: el progresivo afianzamiento del fin de la guerra fría ha desplazado las tensiones producidas por el enfrentamiento Este-Oeste hacia el eje de tensión Norte-Sur, cargado de una gran variedad de ccretos)), ccamenazas)) y conflictos potenciales. En este contexto geopolitico, la política de inmigración del gobierno espafio1 ha sufrido cambios fundamentales determinados por: a) el aumento del número de inmigrantes y las necesidades que impone el hecho de ser un nuevo país de inmigración; b) 10s compromisos comunitarios en materia de libre circulación de personas y fronteras externas; c) la insatisfacción provocada por la antigua política de inmigración, y d) el surgimiento de actitudes sociales de rechazo a 10s inmigrantes. Puesto que la limitación del número de inmipntes se convierte en objetivo prioritario, se adoptan impoatantes medidas de politica interna: refuerzo de 10s controles fronterizos, integración legal y social de algunos de 10s individuos ya inmigrados, y modificaciones normativa y administrativa~. Pero todo el10 es insuficiente por si solo y necesita ser complernentado con medidas de política exterior orientadas a atacar directamente las causas de la, inmigración: favorecer el desarrollo económico y la estabilidzd social ypolítica de lospaíses emisores, tanto de forma bilateral como multilateral, en el marco de la Europa comunitaria y de foros diplomáticos mediterráneos. El estrechamiento de las relaciones económicas hispano-magrebies Los máximos responsables de la política exterior espafiola han sido muy conscientes del estrecho vinculo existente entre el desarrollo económico de 10s paises emisores y la reducción de 10s movimientos migratorios. Asi 10 expresaba el fallecido ministro de Asuntos Exteriores, Fernández Ordóiíez (1991): ccSólo el desarrollo económico logrará evitar una masiva llegada a las playas europeas de estos nuevos "espaldas mojadas")); y en el mismo sentido se pronunciaba el Secretari0 General de Política Exterior, Francisco Villar (1992: 686): ccFrente a este importante reto, la principal medida a adoptar, a nuestro juicio [...I, es el desarrollo de 10s paises de origen de estos emigrantes, de forma que no se vean obligados a buscar otros mercados laborales [. ..]n. Por el10 no es de extrafiar que desde el inicio de 10s aiíos noventa fueran objetivos principales del Palacio de Santa Cruz ccpromover la prosperidad y la estabilidad)) de 10s Estados magrebies, asi como ((procurar el desarrollo económico y social de estas naciories)), pues (ces indudable que Espaiía busca "anclar" esas poblaciones del sur en sus paises de origen)), según e! director general de Política Exterior para África y Medio Oriente, Miguel Angel Moratinos (1 99 1 : 6-9). Ahora bien, jen qué medida se han perseguido estos objetivos? Los intercambios comerciales hispano-magrebíes aumentaron en términos absolutos entre 1985 y 1993 -de forma moderada, eso sí-, pero su peso relativo se
La politica exterior espafiola ante la inmig;raci6n magrebi Papers 46, 1995 99 vio considerablemente reducid.0. A este respecto, Argelia y Marruecos constituyeron una excepción, pues se han afianzado como mercados atractivos y con proyección de hturo para 10s productos españoles. Aunque la balanza comercial espafiola con el Magreb ha sido negativa desde 1985, la tasa de cobertura española ha mejorado notablemente y hay una tendencia hacia el equilibri0 entre exportaciones e importaciones. De todo el10 no es posible inferir que en el terreno comercial haya habido un estrechamiento significativa de las relaciones hispano-magrebies. Por 10 que respecta a las inversiones espafiolas en el Magreb, el ministro Javier Solana (1992: 638) manifestaba la necesidad de potenciarlas: (([.. .] si no somos capaces de permitir, cle subrayar y de dentar 10s flujos de capitales del Norte al Sur, nos encontraremos con migraciones, cada vez más intensas del Sur al Norte)). En este sentido, las inversiones espafiolas directas autorizadas en el Magreb, y mis concretarnente en Marruecos, han aumentado espectacularmente desde 1989: mientsas que en 1988 su valor era de unos 484 millones de pesetas, en 1993 la cifra ascendió hasta 17.038 millones de pesetas, con 10 que Espafia se convertia en el segundo inversor más importante en Marruecos, por detrás de Francia. Por último, cabe sefialar que la evolución espafiola de la cooperación al desarrollo con destino al Magreb ha reflejado la voluntad expresada por 10s responsables de la política exterior española, pues aumentó progresivamente y de forma significativa: el nlonto de la AOD dirigida al Magreb, hacia Marruecos y Argelia fundamentalmente; 10s créditos FAD otorgados a Marruecos y Argelia; 10s progr;unas y proyectos con Marruecos, Mauritania y Argelia; y, de forma general, el número de acuerdos de cooperación en ámbitos diversos (técnico-financiera, cientifica, tecnológica y cultural). Pero el volumen global de la cooperación es,pafiola al desarrollo sigue siendo muy modesto. La política exterior y de seguriidad espafiola hacia el Magreb Además de la mencionada cooperación económica, para contribuir a la estabilidad de la orilla sur del Med.oc y al ccanclaje)) de sus poblaciones, el instrumento utilizado por la po1iric:a exterior espafiola en el Magreb ha sido la institucionalización del diáiogo politico. En el caso del principal foc:o de interés español, Marruecos, el comienzo formal de dicha institucionaliz;~ción no tiene lugar hasta septiembre de 1989, con ocasión de la visita a IEspaiía de Hassan 11. Pero antes de esa fecha 10s temas de inmigración ya habian sido l~lanteados en 1984, durante la preparación del Convenio de Asistencia Mutua entre Espafia y Marruecos con vistas a prevenir, investigar y reprimir las ihacciones aduaneras, texto que no entraria en vigor hasta 1991. Por otro lado, en 1988 ya había tenido lugar en Rabat la primera reunión de la Comisión Mixta juridico-consular para abordar cuestiones relativas a la inmigración marroquí en Espafia. En la segunda reunión de la Comisión Mixta, celebrada en diciembre de 1990, Espafia planteó a Marrue:cos la obligación de exigir visados a 10s magre-
100 Pa~ers 46. 1995 Josep Ibhíez bies como consecuencia de las exigencias del proceso Schengen en el ámbito comunitario. Contrariamente a 10 esperado, Marruecos comprendió la obligación espaf ola, posiblemente a causa de la prioridad de 10s graves dedrdelnes internos que acaparaban la atención gubernamental y del agradecimiento que en esos difíciles momentos era debido a la visita de Felipe González. El irequisito de visado para 10s nacionales de paises del Magreb con destino a IEspafia se haría efectivo sin mayores obstáculos: ninguno por parte de Libia, ~Mauritania y Túnez; Argelia aplic6 la reciprocidad, y Marruecos s610 planteó algunos problemas técnicos, no politicos5. Por tanto, la exigencia de visado no lperjudicó a las relaciones hispano-magrebies, y además en julio tuvo lugar la firma del Convenio de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con Marruecos, que significaba la adopción de un nuevo marco politico privilegiado en un momento de fuerte inmigración marroquí en Espafia. Desde el punto de vista de las migraciones, 1992 fue un afio critico en las relaciones hispano-marroquies. En febrero se firmó el Acuerdo HispanoMarroquí relativo a la circulación de personas, el tránsito y la readmisión de ~extranjeros entrados ilegalmente6. Y durante el verano se produjo la llamada ((crisis de las pateras)) (al menos 10.000 marroquíes cruzaron el estrecho de Gibraltar ilegalmente), que comport6 cierto desprestigio internacional de Marruecos y el aumento de las presiones españolas para una actuación represiva eficaz; el monarca alauí se decidió finalmente a aplicar mk controles fronterizos, un endurecirniento de las penas para 10s infractores y mayor coordinaci6n policial, medidas éstas que hasta el momento actual han dado excelentes resultados y que füeron agradecidas por el entonces ministro de Interior espafiol, José Luis Corcuera. Las migraciones ilegales rnarroquíes han sido, pues, parcialmente resueltas con una actuación diplomática bilateral, en el marco de 10 que el Ministeri0 de Asuntos Exteriores ha definido como una concepción ampliada de la seguridad, es decir, un enfoque no exclusivamente defensivo dirigido a la creación de una red de intereses comunes y al fortalecimiento de la cooperación económica y política (Solana, 1992: 635). Ensayos diplomáticos multilaterales en el Mediterrineo El tratamiento bilateral de 10s movimientos migratorios mediterráneos es obviamente insuficiente debido a las causas y al carácter multilateral del fen6meno. 5. Por ejemplo, con respecto al precio del visado, a 10s casos de marroquíes empleados en barcos pesqueros espaiíoles, a 10s casos de marroquíes en tránsito hacia otros paises comunitarios, etc. 6. La entrada en vigor del Acuerdo seria demorada por Marruecos en protesta al veto que el Parlamento Europeo impuso a la aprobación del protocolo filnanciero que preveia la entrega de 60.000 rnillones de pesetas a Marruecos para 10s cinco afíos siguientes. Sucesivas visitas de 10s ministros de Asuntos Exteriores, Fernández Ordófiez y Javier Solana, en mano y julio respectivamente, aplacaron e1 enojo marroquí y fueron aprovechadas para presionar sobre la ratificación marroquí del Acuerdo.
La política exterior espaiíola ante la inrnigraci6n magrebi Papers 46,1995 101 Por ello, la cooperación por vias diplomáticas de Estado a Estado necesita ser complementada con otros marcos de actuación originales en su planteamiento, multilaterales en su participación y globales en su enfoque geográfico y temático. Desde esta perspectiva se fraguó entre diciembre de 1989 y enero de 1990 la idea hispano-italiana de crear la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en el Mediterráneo (CSCM) con una metodologia análoga a la de la CSCE, pero aplicada a la cuenca mediterránea, y el proyecto seria presentado oficialmente en septiembre de 1990. A través de 10s ámbitos materiales o cccestasn de la CSCM (politico-militar, económica y humanitaria), se planteaba un tradeoffconsistente en cooperación para el desarrollo del sur del Mediterráneo a cambio de estabilidad social :y política. El ministro de Asuntos Exteriores, Fernández Ordófiez (1992: 5532), manifestaba al respecto que (caqui la previsibilidad del comportamiento es la que se compensa con 10s estirnulos económicos)), y se ha especulado incluso que, aunque no expuesto abiertamente, el trade-offconsistía en estimular el desarrollo y el empleo en el Sur a cambio de menos emigración hacia el Norte, con 10 que la inmigración magrebí habria sido una de las principales causas del lanzamiento del proyecto de la CSCM (Aliboni, 199 1: 33). Paralelamente a la promoción del proyecto hispano-italiano, Francia lanzó otro proyecto de diálogo politico regional, aunque en el ámbito geográfico mis reducido del Medoc, la Conferencia de Cooperación Regional en el Mediterráneo Occidental o Cirupo 5+5. Este foro supuso inicialmente una competencia para la CSCM al demostrar su mayor operatividad a corto y medio plazo, pero Espafia 10 apoyó sin reservas, pues muchos de 10s objetivos perseguidos erm coincidentes. Durante el corto camino recorrido por el Grupo 5+5 llegó a plantearse en la reunión de Argel de 1992 un trade-offrelativo a 10s movimientos migratorios, pero esta vez consistente en la mejora del trato social y económico para 10s ilimigrantes instalados en Europa a cambio de colaboración magrebi para reducir la emigración hacia el norte del Mediterráneo. Por dtimo cabe mencionar, como foro de cooperación Norte-Sur que posiblemente tratará 10s movimientos migratorios, la Conferencia del Mediterráneo, cuya celebración está prevista. durante la presidencia espafiola de la Unión Europea en el segundo semestre de 1995. Retomando 10s objetivos y la metodologia de la paralizada CSChI, la Conferencia del Mediterráneo contad con la participación de todos 10s Estados mediterráneos y de todos 10s miembros de la Unión Europea. El filtro de la Europa comuniraria Los lentos pero seguros avances en el camino de la integración europea representan un filtro por el que 10:; Estados miembros han de pasar a la hora de abordar determinados temas que son, total o parciahente, competencia comunitaria. &te es el caso de la inmigración externa, la procedente de paises terceros no comunitarios, tratada profi~samente por la Europa comunitaria.
102 Papers 46,1995 Josep Ibitíez En la linea de 10s objetivos e instrumentos de su política exterior, Espana ha apoyado, cuando no lanzado, las iniciativas comunitarias para contribuir al desarrollo económico del Magreb. Tal he el caso de la Política Mediterránea Renovada (PMR), que para 10s Paises Terceros Mediterráneos (PTM), y en particular para el Magreb, comportaba fundarnentalmente: a) el fomento de mayores inversiones europeas; b) el aumento de la cooperación financiera a través de 10s VI Protocolos financieros para el periodo 1992-1996 (de 10s cuales 1 .O72 millones de ecus estaban destinados a Argelia, Marruecos y Túnez), y c) la apertura comercial de 10s Estados comunitarios a las importaciones de manufacturas y productos agrícolas procedentes del sur del Mediterráneo. Con todo, la PMR ha decepcionado a las autoridades espaíiolas porque desde 1989 10s estados comunitarios no mediterdneos han centrado su atención en 10s paises de la Europa central y oriental. Desde la cumbre de Coafú de 1994 este desequilibri0 en favor del Este parece empezar a ser compensado con medidas dirigidas al desarrollo del sur del Meditearáneo, como el anuncio de la celebracióm de la Conferencia del Mediterráneo en 1995 y la aprobación en octubre de 1994 de un paquete financiero de 5.500 millones de ecus para el periodo 1995-2000. El esfuerzo y la tenacidad de la diplomacia espafiola, encabezada por Manuel Marin, comienzan pues a dar sus frutos, para 10 cua1 parece haber sido uno de 10s principales argumentos el flujo migratori0 procedente del sur del Mediterráneo. Esta inmigración complica considerablemente la total consecución de la libertad de circulación de personas. En el ámbito estrictarnente comunitario ni el Acta Única Europea (1986) ni el Tratado de la Unión Europea (1992) han proporcionado las herramientas normativas adecuadas para homogeneizar el tratamiento comunitario de la inmigración externa. Ha sido necesario por el10 acudir a una actuación ccparacomunitaria)), de tip0 intergubernamental, que permitiera esquivar 10s rigores formales de la Comunidad y la oposición firme de algunos Estados. Dos han sido las vías de actuación paracomunitarias: a) Cooperación Política Europea, en el marco de la cual se ha desarrollado una intensa actividad organizada en numerosos grupos de trabajo y Órganos de decisión, como el Grupo Trevi (para la cooperación en asuntos de interior), 10s ministros de la Inmigración y el Grupo ad boc Inmigración, el Grupo de Asistencia Mutua (GAM, para cooperación aduanera), y el Grupo especial de coordinadores o Grupo Especial (para coordinar en cada Estado miembro el conjunt0 de actividades relacionada con la consecución de la libre circulación de personas), por citar 10s mis importantes en el ámbito que nos ocupa. De la actuación de esta ccgrupologia* ha sido siempre participe la diplomacia espafiola, y no en vano, el Grupo Trevi 92 fue creado durante la presidencia espaiíola en 1989, periodo en el que también fue adoptado en Madrid el Documento de Palma, texto de gran relevancia que consensuaba un marco juridico para el establecimiento de una frontera
La politica exterior espaííola ante la inmig~aci6n magrebí -- Papers 46, 1995 103 exterior común y la desaparición de las fronteras internas de la Europa comunitaria (Pastor Ridruejo, 1990: 8-9). b) Proceso Schengen, al cuai se han adherido aquellos Estados que desem adoptar una política común de inmigración suprimiendo 10s controles en las fronteras comunes para trasladarlos a las fronteras exteriores7. Este ((proceso* surgió en 1985 de un acuerdo inicial sobre controles franco-demanes, al cual se sumgian 10s mie~nbros del Benelux en el Acuerdo de Schengen, un conjunt0 de declaraciones de intención cuyas medidas de aplicación serian definida5 en el Convenio de aplicación del Acuerdo de Schengen, en 1990 (Blanc, 1991 : 722-726). Schengen constituyó una@ite en avant provocada por el estancamiento de 10s trabajos en el ámbito comunitario, y uno de sus resultados ha sido la creación deficto de una doble velocidad en materia de política común de inmigración. Desde junio de 199 1 Espafia forma parte de la ((primera velocidad)) al firmar 10s Acuerdos de Schengen cuyo Convenio de aplicación ratificó en marzo de 1994. La entrada en vigor de éste tuvo lugar el 126 de marzo de 1995 -durante 10s tres meses siguientes se permite el est:ablecimiento de controles transitoriosentre siete de 10s nueve Estados signatarios: Alemania, Bélgica, España, Francia, Luxemburgo, Paises Bajos y Portugal. Los siguientes Estados en 10s que previsiblemente el Convenio entrar6 en vigor serán Austria, Italia y Grecia --estos dos últimos ya firm:xon 10s acuerdos de Schengen en 1990 y 1992, respectivamente. La integración espafiola en las actuaciones comunitarias mencionadas ha comportado la adopción de medidas restrictiva para 10s ciudadanos magrebíes que posiblemente Espafia no hubiera adoptado de forma unilateral, como es el caso de la exigencia de viaados. Por el10 podria parecer que las instancias comunitarias han constrefiido la capacidad de actuación espafiola en temas de inmigración, pero 10 cierto es que estas obligaciones europeas han sido una oportuna coartada frente a la diplomacia magrebi. Al mismo tiempo, debe destacarse que la diplomacia espafiola se ha convertido en el mejor valedor del Magreb en Europa, pues no ha escatimado esfuerzos para: a) sensibilizar a 10s otros Estados miembros de 10s problemas que afectan ai Magreb; b) proponer iniciativas y apoyar esfuerzos de tip0 económico y político en favor del sur del Medoc, y c) mediar en 10s conflictos surgidos entre instancias comunitarias y paises del Magreb --por ejemplo, entre el Parlamento Europeo y Marruecos. Conclusiones El fin de la guerra fria ha puesto al descubierto desequilibrios que durante muchos dos permanecieron 1at:entes en el Mediterráneo. Los contrastes demo7. No han firmado 10s Acuerdos de :Schengen: Austria, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Reino Unido, Suecia.