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Papers 44, 1994 29-52 Democracia inacabada, transición o ficción democrática: 10s limites entre la reestructuración y el reformismo en América Latina. Nuevos itinerarios para un viejo problema Pedro Medellin Torres Universidad de 10s Andes. Centro Interdisciplinario de Estudios Regionales (CIDER) Bogotá. Colombia Resumen América Latina pasa por un periodo de profundas transformaciones en sus estructuras políticas, económicas y sociales. A pesar de las diferencias propias de la particularidad de 10s procesos en cada país, el lema de la ~transición hacia la democracia en América Latina)) se imprime como la marca característica de la transformación de estas sociedades. ;Por que democracia?. . . ;Para qué democracia?. . . ¿Para quién democracia?. . . ¿Con quién democracia?. . . ;En dónde democracia?. . . Son 10s interrogantes que, más allá de 10s desafio~ a las virtudes de 10s demócratas, se constituyen en 10s puntos de referencia a partir de 10s cuales este ensayo discute la pertinencia de asumir o no la transición democrática como recurso para comprender e identificar la magnitud, dirección y limites de las transformaciones en curso. En la primera parte se abordan 10s elementos que invocan la impresión del lema de la transición democrática como la marca de moda en estos tiempos y se examinan 10s problemas surgidos alrededor de tal invocación. En la segunda y tercera parte se exponen 10s idearios y proyectos gubernamentales que dan cuenta del porqui, para qué y cómo se postula la transformación de estas sociedades como un proceso de transición democrática. En la cuarta y quinta parte se desarrollan 10s argumentos que revelan 10s avatares, las contradicciones y 10s limites de 10s idearios y proyectos que cuestionan la transformación como la transición hacia la democracia. Finalmente, a manera de epilogo, se exponen algunos conceptos y elementos básicos que buscan replantear el problema para abrir otros frentes de aproximación a la transformación en curso, sus tendencias y paradojas, que permitan dar cuenta de 10s próximos horizontes de las naciones y sociedades latinoamericanas. (Autor) Palabras clave: transición a la democracia, modernizaciónlmodernidad, hegemonia, crisis. Abstract. Unjnished Democracy, transition or dernocraticfiction in Latin America The article drams on the concept oE ~transition to democracyn, asking questions like swhy democracy?, what for?, for whom?, where?)), etc. Different discourses and projects of democratic transitions are examined, and relate to modernization processes and hegemony crisis. (Redaction) Key words: transition to democracy, modernizationlmodernity, hegemony, crisis.
30 Papers 44, 1994 Pedro Medellín Torres Sumario 1. Introducción 5. Crisis de hegemonia y crisis de domina2. Modernización y modernidad: en la via ción: ;la modernidad imposible y la del ajuste estructural democracia inacabada? 3. Del ajuste estructural a la transición 6. Nuevos itinerarios para un viejo probledemocrática: en busca de la modernidad ma: de la crisis de 10s paradigma al paraextraviada digma de la crisis 4. Impasses y desencantos de 10s confesionales: avatares y contradicciones de una . modernidad extraviada 1. Introducción Cuestionar la transFormación de las sociedades latinoamericanas como un proceso de transición hacia la democracia parece un despropósito. La eufórica prosperidad del llamado ((decenio de la democracia))', provocada por el hundimiento del comunisrno y la caida de 10s regimenes militares no deja otra alternativa. De repente se redescubren las calidades redentoras y pacíficas del saber y la soberania popular. Se redimen las bondades del libre juego de oferta y demanda. La ccrevolución democrática)) se acepta sin cuestión. Es la virtud ((emancipadora)) de la videopolitica, que también en estos paises deja a la democracia liberal y a la economia de mercado sin enemigos a la vista2. Es el nuevo paradigma que substituye la ideologia conflictiva por la búsqueda del buen sentido; 10s conflictos sociales por las protestas de consumidores; las luchas politicas por la atención de necesidades básicas. Ser demócrata y luchar por la democracia es la nueva virtud del ((bien pensar)) que marca 10s limites entre dioses y diablos y no permite transgredir 10s tabús del momento. El poder de las élites, el racismo, la intolerancia, la impunidad, la parainstitucionalidad, la marginalidad, se diluyen en el recipiente de la ((libertad)) que convierte la emancipación social en la democracia manifestante3. Trastornadas por la virtud emancipadora, las transformaciones de las sociedades latinoamericanas se distorsionan y reducen entre 10s reacomodamientos apretados de la democracia procedimental (en donde más que el contenido importa la existencia de las formas democráticas) y las reivindicaciones demagógicas de la visión providencial del ideal democrático como el nuevo tip0 de 1. El término es de Arend Lijphart. ((Teoria y práctica de la Mayoria: la tenacidad de un paradigma imperfecton. Revista Internacional de Ciencia Sociales. Paris: UNESCOIERES, núm. 129, agosto de 1991, p. 515. 2. El término es de Giovanni Sartori. ((Repensar la democracia: malos regimenes y malas politicasn. Revista Internacional de Ciencias Sociales, op. cit., p. 465 y SS. 3. Giovanni Sartori, op. cit., p. 77. Un desarrollo detallado sobre el tema se encuentra en John Keane (1991). The Media and Democracy. Londres. Y en Timothy Garton Ash (1990). La Chaudiere, Europe centrale 1980-1990. Paris (colección Temoins-Gallimard) 1990.
Democracia inacabada, transición o ficci6n democrática Paoers 44. 1994 31 sociedad4. América Latina también ha entrado en la ccépoca postmoderna, pragmática, materialista y de "pensamiento débil" que parece consagrar el triunfo de la eficacia sobre la ideologia, haciendo cierto aquella tan criticado "el ocaso o el fin de las ide~lo~ias"))~. Sin duda, el legado victorioso del llamado aiio de prodigios en la Europa del Este (1989)~, ha contribuido a prohndizar la distorsión empírica de las transformaciones en curso. Las luchas por el pluripartidismo y las elecciones de gobierno y parlamento (Hungria, Rumania, Bulgaria) o las luchas por el retorno a 10s espacios institucionales para la participación democrática (Polonia, Checoslovaquia), se toman co'mo 10s referentes por excelencia. La transición democrática se proclama como el horizonte Único y común para América Latina. Pero no se trata de una transición referida a la diversidad y riqueza inventiva de 10s procesos latinoamericanos en curso, sus avatares y contradicciones, sino que se trata de una transición construida por el espejo tirano de la ((buena democracian de 10s mis desarrollados. Es la videopolitica en acción. Asi como 10s gobiernos de estos paises invocan su democracia por referencia a la pretendida no-democracia de 10s otros (hoy 10s paises del Tercer Mundo), que 10s exime de todo cuestion~amiento sobre sus propias virtudes dernocráticas7, 10s gobiernos latinoamericanos invocan la transición democrática dentro de una noción vaga y reducida que toma a la democracia por su ocurrencia y apariencia inmediatas. No s6101 porque son las formas más fáciles de entender y reflejarse en el espejo tirano, sino porque 10s exime de todo cuestionamiento sobre el carácter excluyente y violento de su espiritu democrático. Es la versión parroquial del ccfin de la historia)) que, a pesar de halagar las diferencias, encubre la heterogeneidad de estas sociedades, y que aún cuando reivindica la sabiduria y soberania popular, traba su riqueza y reprime su fuerza transformadora. En el mejor de 10s casos, 10s desafios que impone la acción inventiva de 10s actores sociales desborda la transición democrática como un problema de inadecuaciones funcionales, para ponerla en términos de la disyuntiva ordentcaos. La argumentación sobre el saber y la soberania popular no puede ser desentendida de 10s diagnósticos que consideran a la sociedad democrática como carente de recursos internos de gobernabilidad y a 10s regimenes autoritarios 4. Fernando Rojas y Marcos Roitman desarrollan un interesante análisis al respecto. Ver, Fernando Rojas, (1991). ((La transición política en América Latina: El desafio a la Imposición de la Democracia Formal o el Conformismo con la Democracia Liberal)), que introduce el libro de Germán Palacio, La irrypción del Para-Estado. Ensayos sobre la Crisis Colombiana, Bogotá. ILSA-CEREC. Y Marcos Roitman Teoria y Práctica de la Democracia en América Latina. Mimeo. Universidad Complutense de Madrid, mayo 1991. 5. Francisco Murillo Ferro1,(1990). Prólogo al libro de Guy Hermet, El Pueblo Contra la Democracia, Madrid: Instituto de Estudios Económicos, p. 12 (colección Tablero). 6. El término es de Timothy Garton-Ahs. La Chaudiere. Europe Centrale 1980-1990. Paris (collection Temoins/Gallimard). p. 441 (1990). 7. Guy Hermet desarrolla un excelente análisis al respecto en El Pueblo contra la Democracia, op. cit., capitulo WI, p. 269 y SS.
32 Papers 44, 1994 Pedro Medellín Torres como portadores del orden en general8. La distorsión empírica revela una nueva reducción. Se tiende a tomar como democratización toda aquella concesión limitada y controlada por el poder de ciertos derechos civiles y politicos, en un marco de libertades que conserva 10s rasgos esenciales del autoritarismo9. La reducción plantea un interrogante de fondo: 210s cambios hacia la democracia producirán el tránsito hacia un régimen politico pluralista, modern0 y participativo?, o, por el contrario, ¿buscan restaurar un régimen oligárquico, caduco y excluyente, basado en el fraude, la ficción de la representación y el recurso de la fuerza autoritaria? La evidencia del dilema parece abrumadora. La tarea que sugiere en la indagación de las innovaciones democráticas inmersas en 10s procesos en curso, pone el problema de la transformación de estas sociedades en términos del objeto, legitimidad y gobernabilidad de la democracia. Es decir, en cérminos de la transición y consolidación democrática en Arnérica Latina. Sin embargo, por pertinente y saludable que sea la cuestión, el peligro es inminente. Por una parte, reduce las luchas políticas y sociales a la lucha por la democracia como un fin en si mismo. Por otra, distorsiona la transformación de las sociedades como un problema de inadecuaciones en las estructuras y mediaciones politicas. La transformación de las sociedades latinoamericanas es mucho más compleja. Implica la irrupción de nuevos actores sociales, nuevos conflictos, nuevas racionalidades. Lejos de las virtudes de la revolución no violenta y la unidad consensual por la {{buena democracia)) que proclama la videopolitica, la transformación latinoamericana es conflictiva y contradictoria. Se producen hechos inesperados, evoluciones imprevisibles, salidas involuntarias. Lo establecido aparece súbitamente suspendido. Los actores están forzados a elecciones precipitada~ y confusas. Las alianzas de ordinari0 están dictadas por el oportunismo y son débiles y efimerasl0. Incertidumbre política, inmovilidad institucional y emancipación social, antes que seiíalar la transición democrática, se constituyen como 10s rasgos distintivos de una lucha abierta que interpela a 10s individuos en la definición de su futuro. Es la confrontación que entraiía múltiples facetas que desbordan las luchas por la democracia como un fin en si mismo y la transformación como un problema de inadecuaciones e inviabilidades politicas. La persistencia de las redes clientelares que no dejan entrever 10s limites entre 10 públic0 y 10 privado. La parainstitucionalidad (en 10 económico, 10 politico, 10 administrativo y 10 social) que no permite desentrafiar 10s limites entre legitimidad y legalidad. La cada vez mayor movilidad política y social de las dirigencias 8. Oscar Landi,. asobre Lenguajes, Identidades y Ciudadanias Políticas,), en Norbert Lechner (comp.) Estado y Politica en América Latina. Ed. Siglo XXI, p. 173. 9. Guillermo O'Donnell y Philippe Schmitter. aTentative Conclusions About Uncertain Democracies,), en L. Whitehead, (dir. publ.), Transitionfiom Autoritariun Rule, Baltimore, TheJohn Hopkins University Press. vol 4, p. 7-1 1. 10. Terry Lynn Kark y Philippe Schmitter. uLos modos de transición en América Latina y Europa del Sur y del Esten, Revista Internacionalde Ciencim Sociales. París: UNESCOIERES, núm. 128, mayo de 1991, p. 286.
Democracia inacabada, transici6n o ficción democrática -- Papers 44, 1994 33 partidistas tradicionales y de 10s movimientos sociales (nuevos y seculares), que impide caracterizar las esferas de adscripción y precisar el rumbo de 10s proyectos políticos y sociales e11 curso en las sociedades latinoamericanas. Es preciso superar, entonces, la transformación de las sociedades como un problema de transición y consolidación democrática. Por una parte, hay que reubicar el proceso de transformaciones en el plano más global y -paradójicamentemás concreto de las readecuaciones económicas, las reformas politicas y 10s reacomodamientos sociales en curso. Es decir, hay que reconsiderarla en términos del quiebre y reconst~~tución de las relaciones estado-régimen político-régimen de acumulación. Por otra parte, hay +e reconsiderar las transformaciones en términos de su naturaleza y dinámica interna y de 10s grados de diferenciación entre la sociedad y el estado en el proceso. Esto es, la necesidad de indentificar las tensiones y conflictos que están en la base del proceso, 10s escenarios en que se desenvuelven y 10s dilemas que 10s rigen. La tarea que se impone es doble. Por una parte, replantear la relación entre 10s cambios en las estructuras politicas y las transformaciones capitalistas. Y por otra, reconsiderar el lugar estructural que ocupa el estado en la transformación de las sociedades latinoamericanas; sus efectos y su articulación interna como relación social frente al proceso transformador y frente a la crisis misma del estado. Este es el objeto de estas páginas. Replantear algunos conceptos y elementos que permitan abrir nuevos frentes de aproximación al proceso en curso, sus tendencias, paradojas y limites. Por ambicioso que resulte, intentar abordar 10s retos implica, parafraseando a Lechner, ccno solo revisar las interpretaciones que nos hicimos de nuestras historias, sino también 10s conceptos con que nos imaginamos el futuro~~ll. Tres consideraciones fundamentales guían este esfuerzo. Primera, la transformación de las sociedades entrafia la lucha por el orden social. La noción de orden se desdobla en dos sentidos. Por una parte, como distribución de funciones en la división técnica y social del trabajo. Por otra, como la indicación de jerarquías, principios organizacionales y relaciones de poder12. La primera hace referencia a una racionalidad técnico-instrumental a través de la cual se definen y operan las condiciones de existencia de 10s individuos. La segunda hace referencia a una racionalidad normativa a través de la cua1 10s individuos interiorizan las condiciones de existencia para constituirse como sujetos, bajo un sistema de reconocimientos y mediaciones que estructuran la vida en sociedad13. Mientras que 10s cambios en la racionalidad técnico-instrumental ponen de relieve la noción de modernización, 10s cambios 11. Norbert Lechner. Epilogo al libro Estado y Politica en América Latina, op. cit., p. 303. 12. Oscar Landi, op. cit., p. 186. 13. Me refiero a 10s sistemas de reconocimientos y mediaciones política-institucionales en donde 10s individuos se constituyen (en aparentes condiciones de igualdad) como ciudadanos poseedores de deberes y derechos; burocrático-administratiuas en donde se imprime sentido y contenido a la gestión de 10s recursos y las politicas públicas, y económico-sociales a través de las cuales se regulan 10s procesos de producción y reproducción del capital y la fuerza laboral en las fábricas y 10s hogares.
34 Papers 44, 1994 Pedro Medellin Torres en la racionalidad normativa serialan la noción de modernidad14. El orden se define por oposición de racionalidades. La transformación de las sociedades, la lucha por el orden, se presenta como una tensión entre modernización y modernidad. Es el momento de la no correspondencia entre las normas y prácticas universales (políticas, económicas y sociales) que rigen la unidad entre proceso de trabajo y proceso de valorización a escala mundial, y las normas y prácticas particulares (políticas, económicas y sociales) que rigen el transcurrir cotidiano de una formación social particular. En segundo lugar, la no correspondencia es activada y reproducida por la lucha entre una nueva racionalidad técnico-instrumental que irrumpe para modificar las condiciones de existencia de 10s individuos, y una racionalidad normativa que se opone para hacer prevalecer 10 establecido. Es la lucha por la mutua determinación en donde, a la manera de Marx en el Man$esto comunista, cctodas las relaciones sociales estancadas y enmohecidas, con su cortejo de ideas admitidas y venerada durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen aiíejas antes de haber podido osificar. Todo 10 estamental y estancado se esfuma; todo 10 sagrado es profanado, y 10s hombres, al fin, se ven obligados a considerar serenamente sus condiciones de existencia>,l5. Sin referencia a la noción de sujeto, nuevos actores irrumpen en escena cobrando vida propia. La lucha por su reconstitución como sujetos es también la lucha por la reestructuración de sus sistemas de reconocimientos y mediaciones. La confrontación de racionalidades se desplaza y reproduce en todas las instancias de la estructura política, económica y social, creando nuevas tensiones, abriendo nuevos focos de conflicto y lucha social. En tercer lugar, la lucha de 10s individuos por su constitución como sujetos no es la lucha por su legitimación. Es la lucha por la hegemonia y la dominación. Es la confrontación en donde, por una parte, cada uno busca imponer sus propias prerrogativas sobre las demás para imprimir una dirección determinada al proceso político, económico y social. Y, por otra, cada uno procura refinar y reforzar 10s mecanismos que aseguran que las relaciones inherentes de dominación capitalista se desdoblen, interioricen y expresen como relaciones de poder politico institucionalizado. Sin modernidad, la modernización deviene como una tarea inacabada de hegemonia y dominación. La rehndación del orden aparece incierta. 2. Modernización y modernidad: en la via del ajuste estructural Dos hechos fundamentales caracterizan el proceso de transformación de las sociedades latinoamericanas. Por una parte, profundos cambios en la organización del trabajo, la estructura macroeconómica y 10s patrones de regulación 14. Norbert Lechner. <A la búsqueda de la comunidad perdida. Los desafíos de la Democracia en America Latina.. Revista Internacionalde Ciencias Sociales, núm. 129, op. cit., p. 578. 15. Citado por Norbert Lechner en la presentación del libro Estado y Politica en AmPvica Latina, op. cit., p. 24.
Democracia inacabada, transición o ficción democrática Papers 44, 1994 35 que imponen nuevos contenidos a la distribución de funciones en la división técnica y social del trabajo. Por otra, significativas reformas políticas y reacomodamientos sociales que redefinen la indicación de jerarquia, 10s principios organizacionales y las relaciones de poder. No se trata de fenómenos aislados y coyunturales. Se trata de procesos estructurales de transformación que confluyen y se confrontan en un escenari0 común: el quiebre y la reconstitución del orden social. Es la interpelación abierta, contradictoria y conflictiva que exige a cada individuo tomar conciencia de su lugar en la sociedad, insertarse como sujeto (politico, económico y social) y asumir roles que le son asignados. Este es el signo de década de 10s noventa en Arnérica Latina. Una nueva racionalidad estática y concentrada de 10s recursos productivos por una gestión dinámica y descentralizada del saber y la destreza productiva, se difunde modificando las condiciones de existencia de 10s individuos16. El progreso tecnológico, la especialización de las unidades productivas y la automatización del esfuerzo físico, que fundamentan la nueva racionalidad, imponen novedosas condiciones a la movilidad de 10s recursos: relocalizan al individuo en la esfera productiva y la vida social; modifican su carácter en la producción económica y la reproducción social; redefinen sus patrones de gestión y regulación en las fábricas y 10s hogares, y le fijan nuevos parhetros de movilidad social. Es la movilidad que marca el paso del productor directo al contratista; del asalariado al trabajador a destajo; de la organización gremial a la lucha por la supervivencial7. La nueva racionalidad, irrumpe cuestionando la normatividad existente. Expone la precariedad de sus fundamentos, la debilidad de sus articulaciones. La relocalización de 10s individuos pone en evidencia el carácter heterogéneo y difuso de las estructuras sociales y la precariedad de las estructuras económicas latinoamericanas. Los cambios en 10s patrones de gestión y regulación revelan la escasa difusión de las relaciones salariales y las normas laborales. La lucha por la supervivencia sefiala la exclusión política y la marginalidad social de grandes capas de la población. Los sistemas y mediaciones de reconocimiento se quiebran con la explosión de las identidades colectivas. Es el signo de la transformación que decreta la caducidad de 10s principios de retribución salarial, representación política y bienestar social que estructuran la vida en sociedad hasta principios de 10s ochenta en Arnérica Latina. 16. Una consideración detallada de este proceso en América Latina se encuentra en Aiain Lipiea, (1 990). Las relaciones Capital-Trabajo en los albores del Siglo M. Paris: CEPREMAP, Documento núm. 9.016, enero de 1990 (para el caso de Brasil); Enrique de la Garza Toledo, (1 989). Reconversidn Indztstrialy Cambio en el Patrdn de Relaciones Laborales en México, ponencia presentada al Serninario Internacional sobre la Modernización de México, noviembre de 1989; Aiberto Spagnolo, (1984). Crisisy Transicidn del Capitalismo Argentino, Tesis de Maestria DEP, Universidad Autónoma de México; Pilar Esguerra, y Juan Jose Echavarria, (1991). La reconversidn Industrial en Colombia. Bogotá: Fundación Friedrich Ebert de Colombia, FESCOL, entre otros. 17. Una exposición detallada de la manera como ha tenido lugar este proceso en América Latina la he desarrollado en el articulo aDesnacionalización del Estado y Transnacionalización del Capital)), en Pedro Medellin, (comp.) (1989). La refirma del Estado en América Latina Bogotá: Fecol.
36 Papers 44, 1994 Pedro Medellin Torres Una nueva normatividad frente al carnbio se hace imperativa. La readecuación de las estructuras productiva de las economias nacionales, la racionalización de la administración pública y la redefinición del apel del estado en la economia, que emergen como ejes de la modernizaciÓnlg, requieren de una modernidad que las sustente. Exigen nuevas actitudes, nuevas mentalidades, de 10s empresarios y trabajadores hacia 10s procesos productivos y 10s mercados; de 10s ciudadanos hacia la gestión de 10s recursos y las politicas públicas, y de las organizaciones politicas y sociales hacia las relaciones de ~oder inmersas en ell estado. La estrategia neoliberal del ajuste estructural abre paso como el dispositivo que busca imponer una nueva normatividad en estos paises. La descentralización funcional y territorial del estado, la privatización de la gestión puíblica y la apertura de 10s mercados se estructuran como 10s principios ordenadores de la readecuación a la nueva racionalidad técnico-instrumentaP9. Desde la dirección estatal se promueven como 10s mecanismos necesarios para ronnper las innumerables mediaciones política-sociales y politico-institucionales que distorsionan la orientación y asignación de 10s recursos y las politicas públicas, estimulan la burocratización, la ineficiencia y el gigantismo estatal. Desde la organización empresarial se reivindican como condición para quebrar 10s obstácdos que la regdación estatal y la fuerza organizativa y negociadora de 10s trabajadores imponen al proceso de acumulación, a través del establecimiento de restriccidnes a la introducción de nuevas tecnologias en la producción, a la reorganización de las normas de trabajo y al despido de obreros y empleados ineficientes e incapaces. La participación abierta y explicita de 10s trabajadores y ciudadanos en la administración de la crisis aparece como el operador del dispositivo. Se promueve como el mecanismo apropiado para romper las mediaciones y distorsiones impuestas, por una parte, por la intervención estatal y 10s sindicatos, en las relaciones entre la dirección de la empresa, 10s trabajadores y 10s mercados, y, por otra, por 10s políticos y burócratas en las relaciones entre el estado y la sociedad civil. De hecho, la delegación de responsabilidades en la definición y resolución de 10s problemas se proyecta como una alternativa eficaz no s610 para ccvencer 10s cambios que se requieren)), comprometiendo a 10s trabajadores con su producto y a 10s ciudadanos con las politicas públicas, sino para restituir, a la dirección del estado y de las empresas, el poder real de dirigir2'. 18. Una consideración detallada de la manera y 10s fundamentos sobre 10s que avanza este proceso se encuentra en Gustavo Papanek, (1983, 1985, 1986 y 1988). ~Crecimiento y Equidadr. Perpectivm del Desarrolla Económico Mundial 1982 Banco Mundial. Infome sobre el Desarrolla Mundial; Fernando Calderón y Mario Dos Santos (dir. publ.) (1988 y 1989). Hacia un nuevo orden estatal en América Latina. Buenos Aires: CLACSO; Sergio Bitar nNeoliberalismo versus neoestructuralismo)). Revista de la CEPAL. Santiago de Chile, abril de 1988; Gustavo Zuleta y Oswaldo Sunkel (1990). Neoliberalisme versus neoestructuralismo en 10s aiios noventa. Revista de la CEPAL, núm. 42, diciembre 1990; COMISION ECONOMICA PARA AMPRICA LATINA (1990). Transfimción Productiva con Eyu& Santiago de Chiie: CEPAL. 19. Pedro Medellin Torres. aDesnacionalización del Estado y Transnacionalización del Capital)), op. cit., p. 116 y ss. 20. Ver John Holloway (1988). (<La Rosa Roja de Nissann. Revista Brecha. México, p. 14.
Democracia inacabada, transici6n o ficci6n democratica Papers 44, 1994 37 Es el imperativo que revela las relaciones de poder y la práctica social como lugares vacios. Nuevas dirigencias tecnocráticas irrumpen en las esferas gubernamentales desplanzando a las dirigencias partidistas tradicionales de sus funciones politico-organizativas. Nuevos movimientos sociales de carácter religiosa, étnico, cultural y cívico-urbano, emergen redefiniendo 10s ejes de conflicto y cuestionando las formas seculares de organización y lucha social. Desprovistos de una identidad de reconocimiento colectivo, unos y otros buscan llenar el vacio y luchan por su constitución como sujetos políticos y sociales. Los primeros, a través de la estructura~ción de mecanismos de disciplina organizacional que 10s constituya como poseedores del poder jerárquico en la organización política y social. Los segundos, mediante la lucha por la ccampliación de la ciudadania)) que 10s constituya colmo poseedores del derecho a participar y decidir en 10s asuntos públi~os21. La proliferación de conflictos y escenarios de confrontación marcan una acelerada polarización de las telnsiones y luchas sociales. Por una parte, las nuevas dirigencias tecnocráticas promueven una oferta restauradora de estatización de La sociedad, que busca estructurar una sociedad vacia de conflictos, en donde la libertad individual no puede significar la negación del estado sino la participación en 61, pues la organización social no expresa divisiones sociales; en las nuevas condiciones son representaciones del e~tado~~. Y, por otra, 10s movimientos sociales pugnan por una demanda refundacional de soci'zlizdción del estado, que busca estructurar una sociedad deliberante y participativa, en donde la libertad del individual determina 10s limites y obligaciones del estado y la intervención estatal. La organización no s610 expresa la división social, sino también se constitulye en el mecanisrno que se debe asegurar justa y equitativa en la distribución de 10s beneficios del desarrollo. Estatización de la sociedad y socialización del estado son las dos caras de la misma moneda. No solamente seiíalan el carácter dinámico, contradictori0 y conflictivo inmerso en la transformación de estas sociedades, sino que también reubican al estado como el nuevo centro de la problemática latinoamericana. Es el nuevo referente que da cuenta de una sociedad activa, que empuja la recomposición del bloque en el poder y pugna por la búsqueda de un nuevo orden social. Es la confrontación interpela también a 10s desplazados. Igualmente desprovistos de una iderntidad cie reconocimiento colectivo, las dirigencias par2 1. Una consideración acerca del desa~rrollo de estos procesos se encuentra en Fernando Calderón y Mario Dos Santos. Hacia un Nuevo Orden Estatalen América Latina, op. cit., vol. 2 y 5; Ricardo Calla Ortega, (1991). Identifcación Etnica yprocesospoliticos en Bolivia 1973-1991, FLACSO, septiembre 199 1; Andrés Guerrero (1990). La desintegración de la administración étnica en el Ecuador. De sujetos-indios a ciudadanos-étnicos; de la manifestación de 1961 al levantamiento indigena de 1990 Quito: Centro de Documentación y de Investigación de Movimientos Sociales -CEDIME-, agosto 1990; Julio Cotler (comp.) (1990). Estrategias para el desarrollo de la Democracia en Perú y América Latina, IEP, Fundación Fiedrich Naumann, Lima, 1990, entre otros. 22. Norbert Lechner. La conJlictiva y nunca acabada construcción delorden deseado. FLACSO, Santiago de Chile, 1984, p. 129 y SS.
44 Paaers 44, 1994 Pedro Medellin Torres cas territoriales, se han ido convirtiendo en instancias territoriales, se han ido convirtiendo en instancias ccautárquicass de entrabamiento en donde las pugnas por la distribución de 10s recursos entre 10s intereses nacionales, regionales y locales encuentran su máxirna e~~resión~~. Las politicas tendentes a ccracionalizar)) 10s gastos del estado chocan con aquellas que incrementan 10s costos de mantenimiento de las burocracias o buscan dar salida a las presiones locales y regionales por el financiamiento de proyectos de funcionamiento e inversión. Las políticas que buscan operar la transferencia y desconcentración de competencias administrativas de la nación hacia 10s agentes y las autoridades locales y regionales, colisiona con aquellas que refuerzan el poder financiero y decisional de la nación. Este fenómeno no s610 se ha traducido en una expansidn no planeada de 10s recursos financieros, profundizando 10s desequilibrios fiscales, sino en una segmentación y desarticulación en las estructuras administrativa~ de las naciones latinoamericanas. Y, en tercer lugar, la tendencia hacia la universalización de las politicas macroeconómicas ha chocado no s610 con el retraso ylo la inadecuación de las estructuras productivas nacionales frente a las exigencias de 10s mercados mundiales, sino también con la muy escasa ccdisposición)) de 10s empresarios para tomar sus decisiones de inversión y fijar sus precios de una manera tal que permitan el alibre funcionamiento)) de las leyes del mercado en la asignación de 10s recursos. En el mismo sentido, la desarticulación entre 10s procesos de reestructuración de las unidades productivas y las politicas estatales ha conducido a que las acciones hacia la ccdesreglamentación) resulten tardías y en muchos casos inadecuadas. La reducción de las cargas tributarias sobre las empresas, no se han traducido en un incremento de la inversión productiva. El desmonte de las rigideces en la contratación y gestión del trabajo no se ha retribuido en una mayor movilidad de la fuerza laboral, ni en un aumento del empleo. La orientación de las politicas macroeconómicas se caracteriza por una permanente situación de discontinuidad e incoherencia. Su administración por la fragmentación institucional. Su dirección por la confrontación y constante usurpación de funciones. Las autoridades económicas se encuentran en una 36. Para una consideración de la naturaleza y lugar institucional de estos organismes, se encuentra, entre otros, en: Haroldo Dilla alfonso. Notas sobre la relación centralización-descentralización en la trdnsición socialista cubana. La Habana: Centro de Estudios sobre Arnérica, junio de 1988; Alvaro Diaz. La dimensión analitica de la centralizdción-descentraIización del Estado en Chile, SUR, Santiago, 1988; Sergio Boisier, Palimsesto de las regiones como espacios socialmente construidos. Documento 88/02, ILPES, Santiago de Chile, septiembre de 1988; Hector Capraro y Roberto Esteso. Norte Grande: Estado, región y descentralización, IIPAS-ZAVALIA, Buenos Aires 1987; entrevista a Helio Jaguaribe, en revista Estado & Reforma, COPE, Caracas, núm. 2. enero-junio de 1987. Comisión para la Reforma del Estado -COPE-. Propuestaspara refornas política inmediatas. Folletos para la discusión, núm. 1, Caracas 1986; Eduardo Barraza. En torno a la modernización del Estado Mexicano, en Pedro Medellin. ((La descentralización y las regiones)), en Descenrrnlizdción y Democracia en Bolivia, FLACS0 -ILDIS, la Paz, 1987; y Pedro Medellin. Descentralización, Región y Planeación: el nuevo rol de los Consejos Regionales de Politica Económica y Social -CORPES-, Naciones UnidaslFonadelPlaneaciÓn Nacional, Bogotá, 1988.
Dernocracia inacabada, transición o ficci6n dernocrática Papers 44, 1994 45 calle sin salida. Su imposibilidlad de resolver 10s problemas se reduce a una cuestión de escuelas y orientaciones. Su ((urgencia)) por el corto plazo no les deja tiempo para pensar y apostar por el futuro. Su despotismo y totalitarismo no dejan espacio para 10s acuerdos. Asi como 10s tiranos invocan ccrazón de estado)) para ejercer su tirania y oprimir a 10s gobernados, las autoridades económicas ejecutan -en nombre de la racionalidad económicapolíticas que generan innecesarias tensiones y conflictos sociale~~~. 5. Crisis de hegemonia y crisis de dominación: ¿la modernidad imposible y la democracia inacabada? En el tránsito hacia el nuevo orden, la explosión de las pugnas distributiva ha conducido a que la oferta restauradora de las tecnocracias latinoamericanas se coníünda entre el reformismo y la restructuración. Es decir, entre la adopción, por una parte, de adecuaciones parciales en el orden institucional establecido, para dar salida a las presiones distributivas manifiestas en la relocalización de 10s ejes del poder, la segmentación de la administración y la ccindocilidad)) de 10s empresarios y trabajadores (reformismo). Y, por otra, la adopción de medidas y proyectos de reordenamiento orgánico de las instancias y mediaciones político-institucionales, burocrático-administrativa y económico-sociales, para dar salida a las presiones transformadoras impuestas por la nueva racionalidad técnico-instrumental (reestructuración). La confusión entre reformismo y reestructuración sintetizan el carácter contradictori0 y critico de la transformación en las sociedades latinoamericanas y redefinen 10s ámbitos de inscripción de la crisis inmersa en este proceso. Los saca del estrecho marco de las inadecuaciones del aparato estatal (crisis de legitimidad) y el aparato productivo (crisis de acumulación) para ponerlos en el marco más estructural del quiebre de la relación estadolrtgimen politicolrégimen de acumulación. Par una parte, el reformismo plantea el problema en términos de una ((crisis de hegemonia)). Es decir, en términos de la incapacidad de las dirigencias tecnocráticas y 10s movimientos politicos y sociales para lograr no s610 transformar sus intereses particulares en un interés general de la sociedad en su conjunto, sino que para imponer una dirección determinada al proceso politico, económico y social. Por otra, reestructuración plantea el problema en términos de una ((crisis de dominación)). Se trata de una crisis que emerge de la pérdida de vigencia y ruptura de las mediaciones a través de las cuales no s610 las relaciones de dominación se expresan como relaciones de poder politico institucionalizado, sino se otorga íündamento a 10s 37. Una interesante consideraci6n a este respecto la proporciona la crisis ocasionada por las permanentes confrontaciones de la ministra de Economia de Brasil, Celia Cardoso de Mello, que terminaron con su srenuncia)). Ver, Revista Veja, 10s números correspondientes a 10s meses de febrero a mayo de 1991; Consuelo Corredor. Economia y Conjicto Social en Colombia: los limites de la modenzimción económica Tesis Doctoral. Universidad de Barcelona, junio de 1991.
46 Papers 44, 1994 Pedro Medellin Torres arreglos y transacciones entre 10s individuos en la constitución y reproducción de un orden social. La crisis de hegemonia y la crisis de dominación sefialan que la crisis no consiste en una inadecuación del aparato estatal. Tampoco en una separación, a la manera gramsciana, entre dirección y c~erción~~. Más profundamente, la doble crisis radica en la pérdida del lugar estructural del estado en la sociedad. Es decir, en la pérdida misma de dirección y coerción que, por su naturaleza, entraiia la progresiva disolución de 10s ejes sobre 10s cuales se construye la unidad orgánica entre estado y régimen politico y se realiza la articulación entre régimen politico y régimen de acumulación: territorialidad e institucionalimción del orden. Es la crisis en donde 10s estados se revelan incapaces de mantener la producción y reproducción de las instancias, 10s mecanismos y 10s instrumentos ordinarios y extraordinarios (formales o informales), a través de 10s cuales el ejercicio de la autoridad se extiende y profundiza en la sociedad diferenciando sus formas de control e internalizando una identidad colectiva. a) La novedosa ccmovilidad)) política e ccindocilidad)) electoral de las dirigencias tradicionales y las organizaciones sociales, el quiebre de 10s monopolios de partido único y el bipartidismo o la irrupción de las (cautodefensas)) (rurales y urbanas) como formas sustitutivas de la represión oficial, ponen en evidencia la debilidad de la triada democracia, eficiencia y competitividad como formas y códigos de cohesión, regulación, control y disciplinamiento social. b) La permanente confusión y usurpación de poderes entre el aparato estatal y las ramas de poder público, o la conversión y extensión del clientelismo, la corrupción y el burocratismo como ccsistemas de protección sociala de 10s desplazados por la transf~rmación~~, están sefialando incapacidad para recrear una jurisdicción que precise la naturaleza y composición interna del sistema jerárquico de autoridad y delimite las competencias, funciones y responsabilidades en el ejercicio del poder institucionalizado (politico, económico, administrativo, militar, etc.). C) La profundización de la informalidad, la dolarización de las economias, la especulación y fuga de capitales, la evasión de impuestos o el incumplimiento de las normas laborales, reportan la imposibilidad de reestablecer las relaciones entre las formas y 10s mecanismos de gestión y 38. Norbert Lechner, ((La crisis del Estado)), en Revista Mexicana de Sociologia. México: Instituto de Investigaciones Sociales -UNAM-, abrilljunio 1977, p. 39 1. 39. En este sentido, la noción de sistema de protección social es a la vez mis limitada que la noción de política social (definida como todas las acciones, el estado busca asegurar la reproducción social de 10s individuos en un espacio nacional), porque contiene la idea restrictiva de respuesta social contra toda amenaza contra esta reproducción, pero a la vez mis amplia que ésta (la noción de política social), porque no se reduce solamente a las intervenciones administrativas y juridicas del estado. Ver Pedro Medellín Torres,.Reestmctz*ración y Sistemas de protección social en Colombia: Balance y perspectivas para 10s noventa. Mimeo CIDER, 199 1.
Dernocracia inacabada, transici6n o ficci6n dernocritica Papers 44,1994 47 regulación del capital y el trabajo y 10s patrones de acumulación y competencia capitalista. d) La ruptura de 10s instrumerntos de ccexcepción)), el repliegue del militarisme o la pérdida del control sobre las formas y 10s organismos paraestatales de contención de 10s conflictos y las luchas sociales, han puesto en evidencia la incapacidad para mantener la producción y reproducción de 10s mecanismos a través de 10s cuales la ccilegalidad)) del estado de derecho se transforma en la ((legalidad)) de 10s ((estados de ex~e~ción))~~. La búsqueda de la nueva normatividad está trabada. El tránsito hacia la modernidad parece revelarse imposible. Si bien el juego integrador de 10s pactos institucionales permite atenuar algunas tensiones inherentes a las dictaduras militares y civico-militares precedentes, tarnbién estalla nuevos conflictos y desata otros ahogados de tiempo atrás. Una confrontación mayor irrumpe en escena paralizando la acción de las nuevas dirigencias tecnocráticas41. La exacerbación de la racionalidad universalista de la libertad e igualdad en derechos y deberes de 10s nuevos ciudadanos se traduce en una explosión de identidades. La democracia, unidad que antes estructura, en las nuevas condiciones desestructura. Quiebra las fraternidades y la solidaridad para convertirse en el centro de reconocimientos mutuos de 10s excluidos y marginados, que, a su vez, responden excluyendo y marginando a 10s demás. El mercado profundiza la destrucción del tejido social. La cultura de la inflación, manifiesta o latente, exacerba las esperas, acerca 10s vencimientos y, a fin de cuentas, desvaloriza el f~turo~~. Democracia liberal y economia de mercado se desplazan de las utopias del orden acabado a una realidad en pugna. La constitución de 10s nuevos sujetos queda en cuestión. Por una parte, para las nuevas dirigencias tecnocráticas, porque la explosión de las pugnas distributivas pone en evidencia tanto la ausencia de una ccracionalidad forma-burocrática), que posibilite una intervención flexible, selectiva y eficiente (contrainsurgente) del estado, como la inexistencia de una ((lógica de sistema)) en el comportamiento social de 10s individuos que pueda ser formalizada en soluciones tirna nas^^. Por otra, para 10s movimientos sociales, porque en su acción política ylo civico-urbana todavia no logran constituir ni una ccrazónn (social o politica) comdn que les permita trascender 10 inmediato, ni una base organizacional que las soporte como fuerza política ylo social de carácter permanente44. 40. Nicos Poulantzas. Fascismo y Dictadura. México: Siglo XXI, 1971. 41. Norbert Lechner y Nilolai Guenov desarrollan un análisis en este sentido en 10s articdos citados de la Revista Internaiconal de Ciencias Sociales. 42. Norbert Lechner. ((En busca de.. .n, op. cit., p. 585. 43. Norbert Lechner desarrolla un interesante análisis al respecto en La crisis del Estado, op. cit., p. 398. 44. Es desde esta perspectiva que se pueden interpretar las asorprendentes)) victorias y posteriores derrotas (o entregas confesionales) de 10s ~frentesa y las aalianzasn sobre 10s partidos tradicionales del Frente Amplio en Uruguay, Cambio 90 en el Perú, Frente Democrático
- 48 Papers 44, 1994 , Pedro Medellin Torres Los voceadores del fin de la historia se encuentran en un impasse. Las pugnas por el restablecimiento de la legitimidad han sido transgredida por la necesidad de reorganizar la hegemonia y reconstituir 10s fundamentos de la dominación capitalista y las mediaciones que la sustentan en estos paises. Las tendencias recientes hacia la personalización de las esperanzas y la sacralización del poder en la figura del presidente, a la manera del ((Argentina, levántate y anda* de ene em^^, están diluidas en la irrupción de nuevas formas de ((resistencia pasivas46. Las fuerzas del ((mercado politicos47 se muestran incapaces para asignar eficienternenteJos recursos en el sistema. Los aparatos represivos no pueden contener 10s conflictos. El virtuosismo que se imputa a 10s ciudadanos está comenzando a ceder terreno. Las reivindicaciones populares se ahogan en un revuelto de reclamaciones corporativistas que contradicen la noción de interés general. La igualdad no cesa de ser una reivindicación platónicad8. Ya ni siquiera el viejo recurso de ((someter al escarnio público a 10s antiguos subalternos privilegiados del régimen difunto~~~, resulta útil para que las dirigencias tecnocráticas o de 10s llamados movimientos ccalternativos)) puedan movilizar en su favor a 10s ciudadanos y las comunidades. Sin referencia a una nueva modernidad, la democracia participativa se revela como una nueva perversión de la democracia. Recortada al pobre espacio de la mecánica electoral y la decisión para inversiones Óptimas, la democratización aparece como un retorno a las formas primitivas del parlamentarismo, con la única diferencia que el rey es reemplazado por 10s en México, Frente Unido en Chile y Argentina, M19-Alianza Democdtica en Colombia, para citar s610 unos casos. De hecho, sus reivindicaciones como opción alternativa estaban fundamentadas en una visión instrumental de la democracia. Desprovistos de un proyecto politico, pero llenos de propuestas técnicas, 10s movimientos alternativos de sociedad pronto tuvieron que ceder el paso a la lógica del establecimiento. Es el síndrome de 10s viejos combatientes ((capturadosa por 10s sistemas de spreferencias reveladas)). 45. Carlos Saúl Menen, discurso de posesión como presidente de Argentina en 1990. 46. Fernando Rojas, articulo citado, p. 26 y 27; y Boeventura Ferreira. <Apuntes sobre un debate)), en Germán Palacio (compilador). La irmpción del Para-estado. op. cit., p. 291 y s. 47. Expresión de Juan Carlos Portantiero, tomada por Adolfo Gilly, para denominar un régimen político pluralista en donde compiten diversos partides y el voto ciudadano puede escoger entre diferentes opciones. Adolfo Gilly. ((El régimen Mexicano en su dileman, en Arturo Anguiano. La rnodernizacidn de México, México, Universidad Autónoma Metropolitana-Xichimilco. 1990, p. 438. 48. Guy Hermet. ((El desencanto de 10s viejos demócratasn, en Revista Internacional de Ciencias Sociales, núm. 128, op. cit., p. 488. 49. Guy Hermet en su anáiisis sobre el poder seductor de 10s tiranos, expone este recurso como un antiguo método que, con el pretexto de ensefiar a las masas a quien deben excluir, tiende a exaltar ante ellas el buen rostro de 10s apóstoles acusadores. Los que denuncian a 10s enemigos del pueblo con mis vigor se convierten en sus mejores amigos. A menudo, por otra parte, cuanto rnenos temibles en la practica sean esos enemigos, mis útiles resultan para la estrategia. Lo ideal es ofrecer al escarnio público 10s antiguos subalternos privilegiados de un régimen difunto. Ya derrotados por completo, no pueden reaccionar y tomarse la revancha. La victoria está asegurada, pero hay que simular coraje en la lucha para lograr la seducción. Guy Hermet. ElPueblo contra la Democracia, op. cit., p. 192. ?
Dernocracia inacabada, transici6n o ficci6n democrática Papers 44, 1994 49 tecnÓcratas5O. En medio de la eufórica prosperidad del ((decenio de la democracia)), la precipitación de 10s hechos agota las estrategias planteadas. La dinámica conflictiva y contradictoria de la transformación corta las correas de la domesticación social. La nueva racionalidad de la democracia, eficiencia y competitividad, resulta incapaz para encubrir un problema de mayores proporciones: la crisis en el manejo de la crisis5'. 6. Nuevos itinerarios para un viejo problema: de la crisis de 10s paradigmas al paradigma de la crisis La realidad conflictiva y la fuerza transformadora de 10s procesos latinoamericanos no solamente desbordan las visiones distorsionadas que 10s enmarcan como una transición hacia la democracia. Más estructuralmente, cuestionan las virtudes redentoras y pacíficas de la democracia liberal y la economia de mercado en estos paises. La confusión entre reformismo y reestructuración hace que, en las búsquedas del ((buen orden)), 10s proyectos restauradores se diluyan entre la estabilidad de la crisis y la crisis de la estabilidad, la legalidad del fraude y el fraude de la legalidad, la institucionalidad de la excepción y la excepción de la instit~cionalidad~~. Puesta en estos términos, la noción de crisis emerge como'el eje interpretativo de 10s procesos de quiebra y transformación de las sociedades latinoamericanas. No se trata de una crisis definida como el momento de la no-producción, la no-reproducción o la no-regulación de las relaciones capitalista~ y del capitalismo en esl:os paises. Se trata de una crisis que da cuenta de una particular forma de producción, reproducción y regulación de las relaciones capitalista, regida por una ((dinimica interna)) propia, distinta y particular. Es decir, una dinámica transicional motivada por la confrontación de racionalidades, entre 10s fundarnentos de la dominación y sus mediaciones que sustentan el orden precedente y 10s fundamentos y las mediaciones que sustentarán el orden futuro. Una dinámica que, en cuanto tal, imprime rasgos de singularidad y secularidad a la crisis. Que hace que en sus manifestaciones concretas no se asemeje a ninguna otra crisis, pero que a la vez tienda a reproducirse en el tiempo. Esta dinámica transicional es la que hoy se expresa, por una parte, en la explosi6n de las pugnas distributivas que se juegan entre una dirigencia politica tradicional que ha perdido el control politico, pero que todavia mantiene el control sobre las maquinarias y la asignación de 10s recursos; una tecnocracia que asciende al poder, pero sin autonomia para introducir cambios en la 50. Jacques T. Goubout. ~Democracia Directa y Democracia Representativa*, en Revista MAUSS, núm. 7, París, primer trimestre de 1990, p. 21 y 22. 5 1. El ttrmino es de Claus Offe en Contradicciones del Estado del Bienestar. Alianza Editorial, Madrid, 1990, p. 41. 52. Una consideración a este respecto la he desarrollado, para el caso colombiano, en el texto. Modernización sin Modernidad. Historiar de Caudillos y Notables en Colombia.
50 Papers 44, 1994 Pedro Medellin Torres estructura económica e institucional, y unos movimientos civico-urbanos activo~, pero cuya presencia es todavia muy difusa y desorganizada. Y, por otra, en la explosión de las pugnas distributivas que se juegan entre una intervención estatal retributiva y una redistributiva; entre eficiencia y equidad; entre subsidiariedad y autogestión; entre representación y participación; etc. Territorialidad e institucionalización del orden reubican a la crisis y reorganización del estado (definido como relación social de dominación y no como aparato u organización institucional) en el centro del problema. Lo exponen como el referente crucial en el quiebre y la transformación del orden. Por una parte, remiten a la crisis del estado como un momento de ((crisis orginica)) de 10s fundamentos de la dominación capitalista y de las mediaciones que aseguran su producción, reproducción e interiorización en la sociedad como práctica social y como relación de poder politico institucionalizado. Por otra, remiten a la reorganización del Estado como un momento de reconstitución orgánica de tales fundamentos y mediaciones, en arreglo tanto a 10s cambios en las relaciones mercantiles y las relaciones capitalistas impuestos por una nueva racionalidad técnico-instrumental, como a 10s cambios en las formas y contenidos en el ejercicio del poder politico y la práctica social impuestos por la nueva racionalidad normativa en cada formación social. Territorialidad e institucionalización del orden dan cuenta de la especificidad y dinámica interna de 10s procesos transformadores. En este sentido, la tensión entre modernización y modernidad hace que la transformación asuma la forma de una lucha por la definición del nuevo patrón histórico de desarrollo. Es bajo esta forma que se definen y articulan, en busca de la determinación de unas por otras, 10s cambios en las estructuras políticas, económicas y sociales y las transformaciones universales capitalistas. El problema se plantea en sus extractos términos. ;CUA es el nuevo orden social hacia el que transita Amtrica Latina?. . . ¿Cuál es el nuevo patrón histórico de desarrollo que se perfila en el tránsito hacia el nuevo orden?. . . ¿De qué manera reformismo y reestructuración resuelven o atenúan la pugna entre 10s proyectos por la estatización de la sociedad o la socialización del estado?. . . ;Se trata de una pugna irresoluble?. . . ¿O se trata de un momento transicional entre la ruptura y reconstitución de un compromiso social?. . . Si se acepta que la pugna entre estatización de la sociedad y socialización del estado es irresoluble, en virtud del carácter irreconciliable del conflicto de intereses materiales (siguiendo la ortodoxia marxista), todo el desarrollo anterior pierde sentido. Mejor apague y vámonos. Ahora, si se acepta como un momento de transición, que caracteriza la ruptura y reconstitución del conjunt0 de representaciones, acuerdos y transacciones entre 10s individuos de una formación social, el problema se redefine en términos de 10s ejes que dan cuenta del lugar estructural del estado en la sociedad: poder estatal y compromiso s0cial5~. 53. Para una consideración de las nociones de poder estatal y compromiso social, véase Nicos Poulantzas. Poderpolítico y cluses sociales. México, Siglo XXI, 1989. 19a edición; Norbert Lechner. La conflictiva y nunca acabada construcción del Orden deseah, op. cit., y Fernando
Democracia inacabada, transici6n o ficci6n democritica -- Papers 44, 1994 51 Por una parte, el poder estatal, como referente de la muración de las relaciones de dominación en relaciones de poder politico institucionalizado y como objetivación del control y la disciplina social, es constitutivo del compromiso social. Por otra, el compro mi so^ social, como referente de una forma particular de consentimiento5* y como objetivación de una relación especifica entre 10s individuos y de éstos con el estado, es constitutivo del poder estatal. De aquí se deduce que: a) Poder estatal y compromiso social remiten no a la eliminación de las estructuras y divisiones sociales, sino a su permanente y activa transformación. No se trata de invertir el orden de aproximación de la temática de la crisis en donde el estado cede su lugar a la sociedad. Se trata, más explicitamente, de un proceso secular de resquebrajamiento y reconstitución de la sociedad que pasa por el estado. b) Poder estatal y compromiso social remiten al estado no como un ente de naturaleza neutra que se erige por encima de la sociedad, sino como una relación conflictiva y contradictoria que está inserta en ella. Que en si misma expresa el conjunt0 de transacciones, acuerdos y arreglos entre 10s individuos en la constitución del orden social; que bajo la estructura de relaciones de poder politico institucionalizado encubre y sustenta las diferencia~ entre 10s individuos, haciéndolas aparecer como relaciones entre iguales; que, bajo la forma del estado-compromiso, desvela el patrón histórico de desarrollo que rige a una formación social. Su resquebrajamiento y reconstitución, en tanto que estado, se revela como un proceso secular que pasa tanto por 10s cambio:? en el régimen de acumulación como por las modificaciones en el régimen politico. Sin embargo, poder estatal y compromiso social nos plantean el viejo problema de 10s limites del estado. Validar el principio de la c~lógica transicionalx supone aceptar que a un orden precedente le seguirá un orden futuro y a éste -en el momento que se revele caducole seguirá otro; que a un quiebre en 10s fundamentos de la dominación capitalista y de las mediaciones que 10 sustentan le seguirá una reconstitución y a éste, a su vez, le seguirá otro quiebre, en una cadena de nunca acabar. ¿Por qd, a pesar de las infidelidades y el amor, no se acaba? La cuestión puede abordarse afirmando que, en la medida que las relaciones de dominación se desdoblan y se expresan como relaciones de poder poliRojas. (<Estado capitalista y aparato estatab pp., Adam Przeworski. comprom mi so de clases y Estado: Europa Occidental y Amkrica Latinar, y Fernando Henrique Cardoso. ((Régimen Político y cambio socialn, en Norbert Lechner. Estado ypolitica en Ambrica Latina, op. cit., p. 133-171,236-271,272-299, respectivamente. 54. Para efectos de la investigación, la noción de consentimiento es definida, tal como 10 hace Przeworski en su texto ((Compromiso de Clases y Estado: Europa Occidental y América Latinas, op. cit., no como un estado mental, ni como una obligación previamente aceptada, sino como un rasgo de comportamiento imputable a las organizaciones, p. 234.
52 Papers 44, 1994 Pedro Medellin Torres tic0 institucionalizado, c~nsenso/re~resión~~ se manifiestan en apariencia como ccfunciones)) connaturales que debe cumplir el estado. Bien como mecanismo de reconocimiento de la dinámica de interacción de una sociedad o bien como su mecanismo de contención. En este sentido, consensolrepresión se expresan como segmentaciones de funciones y arreglos jerárquicos suceptibles de incorporar diversos contenidos sin variar su significado histórico. La incorporación deviene de las transacciones, acuerdos o arreglos, que en si mismos expresan un determinado gade de intensidad de las confrontaciones nucleadas alrededor de las relaciones de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas. Es esta incorporación la que ccexige de unos que no avancen, pasando de la emancipación política a la social, y de 10s otros que no retrocedan, pasando de la restauración social a la Es esta cclÓgica)) de incorporación la que da cuenta de la racionalidad o irracionalidad, de la viabilidad o inviabilidad del par reformismolreestructuración. Es esta lógica, la que hay que desentranar en la perspectiva del par territorialidad/institucionalización del orden. Los limites del estado no están en la crisis. Por eso no es el momento de la no-producción, la no-reproducción o la no-regulación capitalista. Los limites están en el propio Estado y la crisis es la que 10s marca. Es la que descubre la democracia manifestante como la emancipación social; la búsqueda del buen sentido como la ideologia conflictiva; las protestas de consumidores como intensas confrontaciones sociales; las movilizaciones por la atención de necesidades básicas como una lucha política abierta y violenta. Es el reverso de la videopolítica. Los limites entre reformismo y reestructuración hacen que el poder de las élites, la diferenciación étnica y social, la parainstitucionalidad, la impunidad y la marginalidad política, económica y social, queden a la orden del dia. Son estos 10s tabús del momento que, vistos a la luz del par territorialidad/institucionalización del orden, pueden dar cuenta del próximo horizonte de las naciones latinoamericanas. 55. En tanto formas de ordenamiento y unificación de las relaciones entre 10s individuos en una formación social. 56. La afirmación es de Marx en su análisis sobre la lucha de clases en Francia. Citado por Przeworski, op. cit., p. 236.