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Yugoslavia: de las repúblicas de los consejos obreros a la guerra entre repúblicas

Romero Ramírez, Antonio José

Abstract

La guerra que hoy día enfrenta entre sí a los ex miembros de la antigua Yugoslavia nos brinda la oportunidad de abordar retrospectivamente el fenómeno de la autogestión yugoslava. Durante algunas décadas Yugoslavia llamó la atención del mundo entero, no solo por la talla de su líder político, el mariscal Tito, sino porque se pensó que allí estaba prosperando un modelo de sociedad -alternativo al capitalismo y al socialismo de estado-, donde la clase obrera era capaz de crear su propio autogobierno. Sin embargo, la promesa del socialismo autogestionario pronto degeneró en una elitocracia que, apostada en los centros neurálgicos del poder, desde las empresas y las comunas hasta las repúblicas, solo sirvió a un Único objetivo: sus propios intereses, sentando asi, en parte, las bases del conflicto actual.

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Yugoslavia: de las repúblicas de 10s consejos obreros a la guerra entre republicas Antonio José Romero Ramirez Universidad de Granada. Departamento de Sociologia y Psicologia Social Campus de Cartuja, s/n. 18071 Granada. Spain Resumen La guerra que hoy dia enfrenta entre si a 10s ex miembros de la antigua Yugoslavia nos brinda la oportunidad de abordar retrospectivamente el fenómeno de la autogestión yugoslava. Durante algunas décadas Yugoslavia llarnó la atención del mundo entero, no s610 por la talla de su líder politico, el mariscal Tito, sino porque se pensó que allí estaba prosperando un modelo de sociedad -alternati~ro al capitalismo y al socialismo de estado-, donde la clase obrera era capaz de crear su propio autogobierno. Sin embargo, la promesa del socialismo autogestionario pronto degeneró en una elitocracia que, apostada en 10s centros neurálgicos del poder, desde las empresas y las comunas hasta las repúblicas, s610 sirvió a un Único objetivo: sus propios intereses, sentando asi, en parte, las bases del conflicto actual. (Autor) Palabras clave: socialismo autogest:ionario, organización del trabajo, tecnocracia, burocracia. Abstract. Yugoeslavia:fiom workers ' councils to repubiics ' war Today's war between the ex-members of the old Yugoslavia gives us the opportunity to confront retrospectively the former self-management. Many decades ago Yugoslavia was a model for the whole World, not only regarding the political Greatness of Marshall Tito, but also because its own way of Socialism was an alternative model for Capitalism and the traditional State Socialisme, with an worker's class having its own self-governement. However, the promise of a new Socialism with self-management of the workers was becoming by an by a fraud. An elite of power took control of all the most importants centers in enterprises, communes and the Republics. Their only purpose was to keep under control the whole society for their self-interest. These former powers relations set up the premises for today's political Confl~~ct. (Autor) Key words: work organization, self-management socialism, technocracy, burocraq. Sumario Introducción 2. La autogestión y sus consecuencias prác1. La autogestión y sus mecanismos de particas ticipación Bibliografia 20 Papers 44, 1994 Antonio Jose Romero Ramirez Introducción Antes de que la antigua Yugoslavia fuese conocida por esa brutal, cruenta y fratricida guerra que hoy dia enfrenta entre si a 10s que en el pasado fueron miembros de un mismo estado, su notoriedad se debió a causas bien distintas. Sobre restos de 10s imperios austro-húngaro y otomano, la naciente Yugoslavia, con el mariscal Tito a la cabeza, sorprenderia al mundo entero con la experieocia más acabada de democracia industrial. Recién terminada la I1 Guerra Mundial, Yugoslavia era una joven nación de una gran pobreza, escasa industria, una proporción muy elevada de analfabetismo y una gran diversidad histórica, cultural, religiosa y étnica. Además, habia sufrido en su propio territorio, y entre sus propias gentes, las consecuencias descarnadas del fascismo -practicado por 10s croatas sobre 10s serbios y se preparaba para aventurarse por el insólito camino, para ella, del socialisrno. Sorprende, pues, que sobre estas bases se cimentase un proyecto de sociedad donde el hombre habria de ser más responsable de su situación y dueiío de su destino. El10 implicaba, por tanto, una alteración proíünda de las estructuras sociales y un nuevo sistema politico acorde con un mayor protagonismo de la base de la sociedad. Un protagonismo que en el plano productivo se concretaba en la autogestiónl, pero que, sin embargo, transcendia a otros niveles de la vida social, política y cultural. Yugoslavia emprendia asi la via del socialismo autogestionario, con el firme propósito de crear en pie de igualdad su destino2. La división del mundo en dos bloques y la figura política del mariscal Tito son algunos de 10s factores sociohistóricos que auspiciaron esta via yugoslava hacia el socialismo. En 1948 Yugoslavia era expulsada de la Kominform, y acto seguido retomaba con fuerza la doctrina del control obrero3 que el propio 1. Hay quien se muestra poc0 favorable a emplear el vocablo ~autogestión)). En este sentido, Roberto Dorado (1976) criticaba que se habia realizado una mala adaptación o traducción del termino original al castellano, y que hubiese sido mis acertado popularizar términos como: autogobierno, gestión colectiva o gestión comunitaris. Para este mismo autor, el lenguaje politico también habria contribuido a trivializar el término, a vaciarlo de contenido, convirtiéndolo en una idea mágica. Cuando 10 Único común a todas las personas que aspiran a un proceso autogestionario es su deseo de evitar la instalación de un asocialismo de estadon o, como otros 10 han denominado, un acapitalismo de estadon. 2. Roger Garaudy (1972), uno de 10s pensadores mis creativos en su momento de la izquierda francesa, afirmaba que la autogestión: a[. . .]cuestiona al capitalisrno en su fundamento, la propiedad privada de 10s medios de producción, y en todas sus consecuencias: el poder derivado de esta forma de propiedad[. . .] cuestiona todas las formas de burocracia y de jerarquia, tanto aquellas que derivan del capitalismo como aquellas que derivan de una concepción autoritaria y centralizada del socialisme[. . .] cuestiona el principio de delegacidn caractpristico de la democracia formal burguesa, de tip0 parlamentaria, y del socialisrno burocdtico, donde el militante delega y se enajena en un dirigente que decide por Ph). 3. Para una mejor comprensión de la doctrina del control obrero remitimos al lector interesado a la obra de 10s siguientes autores: Supek (1973), Chauvey (1970) y Blumberg (1968). Yugoslavia: de las repúblicas obreras a la guerra entre repúblicas Papers 44, 1994 21 Partido Comunista habia puesto ya en práctica durante la I1 Guerra Mundial en casi todas las industrias abandonada por sus propietarios, y que aiíos antes el mismo Tito tuvo oportunidad de ver en acción en la Espaiia revolucionaria de la Guerra Civil, al formar parte de la XIV Brigada Anarquista (Maestú, 1976). Yugoslavia abandonaba ai, rápidamente, el modelo soviético de economia dirigida e iniciaba su particular andadura. En contra de la tradición histórica, 10s consejos obreros se implantaban en Yugoslavia de forma pacifica y, paradójicamente, 10 que tantos sacrificios y esfuerzos fallidos habia costado en otras partes a la clase obrera era ahora alentado desde el poder. Asi, tras un brevisimo periodo de centralización total de la economia (1 9451948), el Partido Comunista devolvia el protagonismo usurpado a la sociedad yugoslava, quien se veria, por tanto, empujada a organizarse y a hacerse oir a todos 10s niveles de la vida social, política y cultural del país. El aparato del partido y el estado quedaban asi, al menos formalmente, relegados a un plano secundario, procurando dejar expedita la via yugoslava hacia la autogestión. Las bases de este cambio quedarian plasmadas en la Constitución de 1953, según la cual la nueva organización social y política del país descansaria sobre la propiedad ccsocial)) de 10s medios de producción, la ccautogestión)) de 10s trabajadores en la economia y el ccautogobiernor de 10s ciudadanos en la comuna. Asi pues, a diferencia de otros tipos de gobierno, el modelo de la autogestión yugoslava seria un modelo integral y globalizador, a través del cua1 seria posible implicar al individuo en todos 10s niveles de la realidad, ya fuese ésta de carácter laboral o de carácter sociopolitico. Sin embargo, como veremos, el funcionamiento real del sistema yugoslavo quedó muy lejos de ser un auténtico socialismo de autogestión. e 1. La autogestión y sus mecanismos de participación En el plano empresarial, 10s instrumentos con que cuenta la clase trabajadora para su participación directa en la toma de decisiones son: 10s colectivos obreros, o asambleas de personal, y 10s consejos obreros. Junto a estos Órganos hemos de citar el comité de gestión y la dirección, en tanto que representantes de la parte técnica y directiva, para completar la estructura organizativa de la empresa yugoslava. Existen, pues, dos poderes diferenciados: uno de gestión y otro de dirección, por 10 que a uno le corresponderia fijar la política de la empresa y al otro ejecutarla. Por su parte, las asambleas de personal, como depositarias de la voluntad del colectivo obrero, cuentan con la facultad de adoptar las principales decisiones de política general, asi como de constituir comisiones -con frecuencia de carácter consultivosobre una gran variedad de temas especificos: contratación, vivienda, reclamaciones, productividad, seguridad, higiene, etc. (Castillo, 1987). A ellas pertenecen la totalidad de 10s trabajadores, incluido 22 Papers 44, 1994 Antonio José Romero Ramírez el director, pudiendo ser todos electores y posibles candidatos a 10s puestos de gestión de la empresa. En cuanto al otro Órgano principal de autogestión -el consejo obrero-, su presencia es obligatoria en toda empresa con más de treinta trabajadores, y estaria constituido por la totalidad de la plantilla cuando se trate de empresas de pequefio tamafio; no obstante, el número de sus miembros varia en función de las dimensiones de la organización, siendo 10 frecuente que oscile entre 15 y 120 miembros. Asi mismo, todo consejo obrero es elegido por la colectividad obrera cada dos afios, renovándose por mitades anualmente, aunque su mandato ~odria ser revocado en cualquier momento. Además, para evitar el anquilosamiento en el poder de sus miembros, éstos no podrian ser reelegidos inmediatamente después de la expiración de su mandato e, incluso, el director de la empresa tendria vetada su pertenencia al consejo obrero. Por otra parte, 10s consejos obreros actúan a modo de asambleas legislativas, con amplios ~oderes para elegir y revocar el mandato del poder ejecutivo (comité de gestión y director), para adoptar 10s reglamentos internos de la empresa, para llevar a cabo sus planes financieros y de producción, sus programas de inversiones y amortizaciones, para aprobar el balance y las cuentas de la empresa, o dirigir la política de personal (de Pablo, 1976). Dada la complejidad de 10s temas abordados, el consejo obrero cuenta con cccomisiones especializadas)) que actuarian bajo su supervisión y control. Una de dichas comisiones -integrada por representantes del personal, del sindicato y de las autoridades localeses la encargada de juzgar en concurso público a 10s candidatos a la dirección y a 10s puestos directivos. Los candidatos asi elegidos podrán ejercer su mandato por cuatro aiios prorrogables, y en número de tres a once miembros constituirán un comité de gestión, del cual el director es miembro de oficio. Dicho Órgano ejecutivo estará encargado de la gestión corriente de la empresa con arreglo a la política definida por el consejo. Concretamente, informa al consejo sobre el funcionamiento de la empresa, presenta 10s proyectos para su aprobación, controla las actividades del director y de sus colaboradores, y, en definitiva, prepara todo 10 necesario para la toma de decisiones por parte de 10s trabajadores. Por último, la estructura organizativa de la empresa yugoslava queda completa con la figura del director, quien, como responsable ttcnico y administrativo, ejerce directamente la inspección y vigilancia de su funcionamiento, y representa a la empresa ante el estado u otra organización exterior, no puede contratar ni despedir al personal, y en asuntos de importancia necesita el consentimiento previo del comité de gestión o del consejo obrero (de Pablo, 1976). Ahora bien, la autogestión de 10s trabajadores en la empresa yugoslava no se reduce al ejercicio de sus derechos y deberes en estos Órganos de participación, sino que se pretende descentralizar al máximo el gobierno de la empresa. En este sentido, la Constitución de 1974 creaba las llarnadas ccorganizaciones básicas de trabajo asociado)) con el fin de que fuesen las unidades mis elementales de gestión y de producción las responsables y las beneficiarias máxi- Yuaoslavia: de las repúblicas obreras a la cruerra entre repúblicas Pa~ers 44, 1994 23 mas de 10s derechos económicos y de autogestión. El poder emanado asi de la base se delegaria hacia otras unidades mayores, con 10 cual la estructura jerárquica daria paso a una nueva estructura descentralizada, donde todos estarian implicados en la toma de decisiones, independientemente del lugar que ocupen en la organización. Aun asi, la autogestión seria un proceso inacabado si quedase relegada al mundo laboral. De ahi que la autogestión obrera en la empresa tenga su paralelismo en 10s niveles social y politico. Parafraseando la Constitución yugoslava de 1953, el pueblo trabajador dispone de la comuna como organización politico-territorial y comunidad socioeconómica de base, y como principal instrumento, por tanto, para el autogobierno de las instituciones económicas, sociales y políticas. De este modo, la organización comunitaria asegura el contacto directo y el control del individuo sobre aquellos asuntos que como ciudadano o como trabajador le pudiesen afectar. Siendo imprescindible, para ello, que la comuna tenga una dimensión Óptima, ni muy grande ni muy pequefia. El Órgano principal de autogobierno de la comuna es el comité ~opular, que, a su vez, está constituido por 10s miembros del consejo comunal y del consejo de productores. Estos liltimos se componen, asi mismo, de quince a veinte miembros, según el tamafio de la comuna. En uno y otro caso el mandat0 es por cuatro afios, si bien 10s requisitos para ser elector son diferentes. Asi, mientras que el consejo comunal es elegido por sufragio universal de todos 10s ciudadanos, el consejo de productores s610 seria el resultado de la elecci6n de aquellos productores directos de las tres ramas de la economia: agricultura, industria y servicios. En la labor de gobierno ambos Órganos son ayudados por comisiones especializadas, sin embargo, la responsabilidad fündamental de la comuna descansa sobre la figura del presidente del comité popular. EI es quien coordina y supervisa la administración de la misma, y a quien debe rendir cuentas el secretari0 del comité popular -un funcionari0 profesional contratado para la gestión administrativa de la comuna-. Por otra parte, 10s mismos principios que rigen la autogestión obrera en las empresas serian aplicables a las diversas instituciones sociales constitutivas de la comuna, como serian las escuelas, instituciones científicas, culturales y recreativas, de sanidad, de vivienda, etc. (de Pablo, 1976). 2. La autogestión y sus consec~uencias prácticas En función de 10 anteriormente descrito, seria licito esperar del modelo de la autogestión yugoslava un altisimo grado de conirol y de participación efectiva de la población trabajadora, tanto en 10s asuntos de la empresa como del resto de la sociedad. Sin embargo, el hncionamiento real del modelo yugoslavo quedó lejos del ideal autogestionario (Marzal, 1986). Las distintas etapas por las que pasa el modelo, asi como la naturaleza de la autogestión, devaluaron su carácter e hicieron de aquella más un sistema de organización del trabajo, que 24 Papers 44, 1994 Anronio José Romero Ramirez un verdadero instrumento con el que pudiese contar la clase trabajadora para su propio autogobierno4. De la misma manera que el juego y el reparto del poder entre la nueva clase dominante -la tecnocracia y la burocraciay las limitaciones inherentes a 10 que Bicanic (cfr. Lane, 1976) ha llamado expresivamente ccsocialismo de mercado)), privarian de una posición relevante a la fuerza de trabajo. Dicha situación vendria, en parte, provocada por 10s orígenes rurales de la mayoria de la clase trabajadora, ya que a su procedencia rural se unen su escasa capacitación, sus bajos niveles culturales o su mentalidad tradicional, entre otros factores5. El ejercicio activo del control y del poder quedaria asi en manos de quien pueda desentrafiar la compleja maraiía técnica y administrativa que acompaiía a la vida organizacional. Cualidades de las que carece, pues, la clase obrera, pero que si posee la tecnocracia, en función de su posición y de su preparación (Obradovic, 1975). De hecho, son tstos, la tecnócratas, quienes ocupan la mayor parte de 10s cargos de 10s Órganos de autogestión y quienes hacen valer sus decisiones cuando se trata, sobre todo, de cuestiones técnicasG; una posición de predomini0 de 10s técnicos que se veria reforzada tras 10s aires liberalizadores y de mercado que llegan a Yugoslavia a partir de 10s afios sesenta. Por estas fechas se produciria también la concentración del sistema bancario, que s610 guiará su política de concesión de créditos movida por criterios de racionalidad y eficiencia. Como consecuencia, la tecnocracia, además de verse secundada en su posición, estaria mucho más atenta a las demandas provenientes del sector bancario que a las de 10s propios trabajadores. 4. El modelo yugoslavo jamás madur6 en la autogestión, a pesar del ordenamiento legal y de 10s mecanismos creados para su implantación. Esta es la opinión de Roberto Dorado (1976), con la cua1 nos mostramos de acuerdo, para quien seria mucho más licito hablar de cogestión en referencia a la experiencia yugoslava, ya que: a[. . .]el aparato del estado subsiste -aunque tenga voluntad de autoextinción o de socializarse-,[. . .] subsisten las organizaciones políticas y sindicales,[. . .] diferencias de estatus sociales y técnicos. De esta situación -de la existencia de diferentes esferas de interés y de cornpetenciasproceden 10s problemas de su imp1antaciÓn.a 5. La sociedad yugoslava partia de niveles muy bajos de alfabetización y escolarización, todavia en 10s años setenta la tasa de analfabetos era demasiado elevada para tratarse de un país medianamente desarrollado. El grado de cualificación de 10s trabajadores presentaba, asimismo, un panorama análogo, con una fuerza de trabajo escasamente preparada y especializada. Evidentemente, asi, seria difícil desterrar 10s valores de autoridad a 10s que la sociedad yugoslava se encontraba tan acostumbrada, -valores que entrarian en contradicción directa con el nuevo espiritu autogestionario, tan profundamente inspirado en principios igualitarios-, ni la clase obrera se sentiria involucrada en su propia emancipación. 6. A principios de la década de 10s setenta, nos informa de Pablo (1976), 10s obreros semicualificados y no cualificados, por aquel entonces el 39% de la fuerza laboral, representaban tan s610 un 16% en 10s consejos obreros, un 5% en 10s comités de gestión, y ocupaban la presidencia de estos'6rganos de autogestión s610 en un 2% de 10s casos. Mientras que 10s cuadtos superiores, que apenas alcanzaban el 6% de la fuerza laboral, representaban el 10% en 10s consejos obreros y el 27% en 10s comités de gestión, llegando a ocupar la presidencia de estos organismos en un 20% y en un 28% de 10s casos, respectivamente. Reflejándose asi la posición privilegiada de la que pane la tecnocracia para ejercer y consolidar su poder e influencia. Yugoslavia: de las repúblicas obreras a la guerra entre repúblicas Papers 44, 1994 25 En cuanto al otro núcleo de poder real, la burocracia, puede decirse que su presencia y su influencia sobre la sociedad yugoslava no s610 no se vieron disminuidas, como cabria esperar de su autoproclamada posición de discreción sobre 10s asuntos del país, sino todo 10 contrario. En contra del espiritu de la Constitución de 1953 y de sus propios estatutos, el Partido Comunista modificaba simplemente su forma de ejercer el poder; en vez de imponerlo directamente desde arriba, trauria de hacerlo indirectamente, mediante el control que representaban sus miembros apostados en 10s puestos clave de la estructura social: desde la empresa y la comuna a las repúblicas y a 10s organismos federales7, asegurándose asi la presencia de la Liga Comunista a todos 10s niveles de la toma de decisiones. Concretamente, en el ámbito especifico de la empresa, una proporci6n elevada de 10s cargos de 10s Órganos de autogestión estaria integrada por miembros del partido, en muchos casos invitados a pertenecer a éste una vez que detentaban ya el cargo. Tecnocracia y burocracia constituyen, pues, dos caras de la misma moneda; ambas son la expresión de la nueva clase dominante yugoslava y compartirian un mismo objetivo, que no es otro que acaparar y mantenerse en el poder, apoyándose, para ello, en uno y otro caso, en la clase trabajadora y en el sistema de la autogestión. De ahi que la reacción de 10s trabajadores hacia la marcha de sus empresas haya sido de total desinterés, preocupándose, casi en exclusiva, de sus salarios y viéndose, frecuentemente, abocados a recurrir a la huelga como medio para defender sus intereses8. Parece paradójico, pues, que un sistema que se crea para la emancipación de la clase obrera acabe convirtiendo a ésta en su principal damnificada. Asi 7. La Liga Comunista, originariamente un partido de masas, acabaria convirtiéndose en un partido de cuadros. En 1958 -según indica Blumberg (1968)- 10s miembros del partido representaban alrededor del 27% de 10s miembros de 10s consejos obreros y el 37% en 10s comités de gestión. A comienzos de la década de 10s setenta dicha proporción se veria incluso incrementada, ocupando ya, respectivamente, el 31% y el 42% de 10s cargos de 10s consejos obreros y de 10s comités de gestión. A 10 que habria que afiadir la magna presencia de 10s miembros del partido en otras instancias donde también se tomarian decisiones que afectarían a la dinámica soci~oeconómica de la empresa. Asi, 10s militantes comunistas ocupaban el 63% de 10s puestos en 10s consejos comunales, el 64% en las cámaras económicas y el 83% en 10s comités populares de distrito. Sin olvidar, asimismo, que todos 10s puestos politicos de las repúblicas y de 10s organismos federales estarian ocupados por miembros del partido (de Pablo, 1976). 8. En 10s últimos años, la apatia y el conflicto acabarían por convertirse en las reacciones bbicas de 10s trabajadores yugoslavos hacia la marcha de sus empresas. El10 fue debido, fundarnentalmente, a su pérdida progresiva del poder en 10s Órganos de autogestión, que, como consecuencia, s610 abordarian cuestiones secundarias, o se convertirian en meros ratificadores de 10 que ya habia sido decidido por las altas jerarquias, ya fuesen de la dirección de la empresa o de la burocracia del partido. De ahi que, al igual que ocurre en cualquier país capitalista, 10s intereses de la dirección y 10s de 10s trabajadores se percibiesen como mutuamente contrapuestos, y la huelga haya sido un recurso habitual empleado por éstos últimos. A este respecto, es de destacar que la mayoria de las huelgas han sido organizadas por 10s obreros directos de la producción, y que en un 85% de 10s casos han participado 10s obreros miembros de 10s Órganos de autogestión (de Pablo, 1976). 26 Papers 44, 1994 Antonio José Romero Ramirez se entiende que el sistema de autogestión yugoslava reproduzca el mismo modelo de relaciones laborales conflictivas que en principio deberia de haber contribuido a eliminar, o que, de forma análoga a otros sistemas participativos, ((la gestión obrera pueda considerarse como un instrumento que confiere alguna participación real y una sensación de participación a 10s trabajadores en una empresa industrial, pero sirve más bien para integrarlos en el sistema industrial que como fuente de decisiones)) (Lane, 1976). Sin duda, y al margen de las legitimas aspiraciones de todo pueblo a su autodeterminación, el actual conflicto yugoslavo encubre motivaciones de carácter económico y de control del poder de sus élites locales, tras la apariencia de tratarse de un asunto de carácter religioso, étnico o lingiiistico. Pero, volviendo de nuevo a la autogestión, la principal lección que podemos sacar es que en modo alguno puede contribuir esta a la transformación de la sociedad cuando queda desnaturalizada, y se convierte en un mero sistema organizativo, como de hecho no contribuyó a la vertebración de la antigua Yugoslavia. No obstante, la autogestión tuvo consecuencias positivas; permitió, sobre todo, que una sociedad atrasada en términos culturales, sociales y económicos, pudiese superar en un plazo relativamente corto dichos inconvenientes. Sin embargo, hay muchas razones para pensar que el actual conflicto yugoslavo se debe, en gran medida, al fracaso de un verdadero socialisrno autogestionario. La construcción de una sociedad autogestionaria no podria descansar, única y exclusivamente, en la propiedad social de 10s medios de producción, ni en un ordenamiento legal que confiriese a 10s trabajadores el estatus y la responsabilidad de regir la vida social y económica, sin atajar antes todos 10s factores que conducen a la desigualdad y a la consagración de las jerarquias. Lo que, como hemos visto, condujo inevitablemente a la formación de elitocracias, que, apoyadas en una ((interesadas autogestión económica y en la descentralización administrativa, propiciaron que las repúblicas más desarrolladas del norte aprovechasen esta autonomia para frenar la redistribución de la renta nacional, con el consiguiente estancamiento económico y social de las repúblicas subdesarrolladas del sur, sin que a el10 haya sido ajena, obviamente, la lógica del mercado o, más bien, la c(fragmentación del mercado)), como indican 10s expertos de la OCDEg. 9. El término afragmentación del mercadon fue acufiado por 10s expertos de la OCDE (1984) para referirse a la situación provocada por la aplicación de 10s principios autogestionarios al marco de las relaciones económicas entre las diversas repúblicas. De acuerdo con el ordenarniento legal, cada república y provincia autónoma de las que integraban el antiguo estado federal yugoslavo disponía de una amplia discrecionalidad en materia económica, sobre todo en 10 que concierne a la distribución de créditos, a la política fiscal, a la formación y control de precios y, en menor grado, al comercio exterior e interior. Esta amplia autonomia de unas repúblicas a otras tuvo como consecuencia más inmediata la descoordinación en la política econ6mica nacional, provocando, a su vez, altas tasas de desempleo y de inflación; pero, sobre todo, propici6 que las diversas repúblicas arbitrasen 10s procedimientos adecuados para frenar la redistribución de la renta nacional en favor de sus propias economias locales, dándose el caso de muchos productos que eran al mismo tiempo exportados por una república e importados del extranjero por otra. Yugoslavia: de las repúblicas obreras a la guerra entre repúblicas Papers 44, 1994 27 El conflicto estaba, pues, servido. Una vez desaparecida la figura integradora que fue el mariscal Tito y desenfriada la política de bloques, las repúblicas del norte ansiaron romper 10s ficticios lazos que les unian a Belgrado, y para el10 bastó con alimentar las diferencias que, por razones de étnia, de religión, de cultura o de historia, de hecho les separaban. Sin embargo, 10s herederos del poder central, con Serbia a la cabeza, en modo alguno estaban dispuestos a entender d.ichas aspiraciones independentistas, ante el temor de perder el dominio y el control politico de estos otros territorios. BLUMBERG, P. (1 968). Industrial Democracy: The Sociology of Participation. Londres: Constable. CASTILLO, J. (1987). ((La experiencia de autogestión yugoslavas. J. F. TEZANOS (ed.): La democratización del trabajo. Madrid: Sistema. CHAUVEY, D. (1970). Autogestion. París: Seuil, col. Politique, núm. 41. DE PABLO, A. (1976). ((La autogestión en Yugoslavia: Análisis critico de una experiencia)). Documentación Social, núm. 21, enero-marzo, p. 99-120. DORADO, R. (1 976). ((La Autogestión: Principios, Experiencias y Perspectivas)). Documentación Social, núm. 21, enero-marzo, p. 25-54. GARAUDY, R. (1972). Lxlternative. Changer le monde et la vie. Paris: Robert Laffont. LANE, D. (1976). ctThe Socialist Industrial State)). Londres: Allen and Unwin, p. 143-144. 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