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Papers 43,1994 139-147 Sociopatología de la xenofobia y de 10s nacionalismos Francesc Tort i Chavarria Universitat Autbnoma de Barcelona. Facultat de Citncies Polítiques Departament de Sociologia. 08 193 Bellaterra (Barcelona). Spain Resumen La enriquecedora comunicación intercultural que en principio deberia esperarse de la convivencia en un mismo territori0 de un sistema plural de normas y modelos de comportamiento aparece, no obstante, en muchas ocasiones, como uno de 10s problemas mis caracteristicos del proceso migratori0 cuando, generalmente en situaciones de crisis económica y ambiente social de intolerancia, 10s extranjeros son percibidos como una amenaza a intereses o identidades, creándose asi barreras para su integración y 10s consiguientes sentimientos mutuos de desconfianza y rechazo que se derivan. El análisis de todo el proceso de representación negativa del ((otro)), con 10s correspondientes prejuicios étnicos y culturales que se esconden tras la manifiesta segregación social de las minorias inmigradas, ha conducido al autor del articulo a planteu el tema de la identidad personal y colectiva (étnica, religiosa o nacional) como central de cara a una mejor comprensión de uno de 10s aspectos mb complejos y relevantes del fen6meno de la inmigración exterior en Cataluña. Entiende el concepto de identidad como sinónimo de estructura psicosocial que orienta y vincula la actividad de la persona. Equivale a una relación ambivalente de inclusiónexclusión que sitúa al individuo en una lógica de pertenencia a unos grupos percibidos como propios, al tiempo que 10 diferencia de otros grupos ccajenoss, que serán tan extraños como la distancia social marcada por las condiciones históricas, políticas y económicas determine. La xenofobia contempla numerosas genealogias simbólicas que van desde el ámbito de la categorización estereotipada del otro hasta una cierta definición de las identidades colectivas, que se suele traducir en una conciencia esencialista de pertenencia. Establece asi una analogia entre el sentimiento xenófobo y el nacionalista en tanto que expresiones de un tipo de comunicación intergrupal manifiesta o potencialmente excluyente, basada sobre todo en una politización de las identidades culturales y en la creación de fronteras reales o simbólicas. Palabras clave: identidad, alteridad, categorización social, estereotipo, prejuicio. Abstract. Xenophoby and nationalisms'sociopathology The article deals with the process of representation of the eothera. which is negative as far as it is influenced by ethnic and cultural prejudices. The problem of personal and collective identity is presented here as synonimous of a psycho and social structure which gives
140 Papers 43, 1994 Francesc Tort i Chavarrla sense to a person's life. It implies a inclusion-exclusion relationship. Xenophoby is also related to symbolic representations. The analogy between the xenophobic and nationalistic sentiments is also discussed in depth as the expression of an interpersonal type of communication. Key words: identity, alterity, social category of migrant, stereotype, ~rejudice. Sumario 1. Introducci6n 3. Relaci6n entre xenofobia y nacionalismo 2. El papel de la identidad en la producci6n del extranjero 1. Introducción El presente articulo tiene por objeto transmitirles algunas consideraciones teóricas, hipótesis y reflexiones planteadas a 10 largo de un estudio sociológico que actualmente estoy realizandol para tratar de establecer, entre otras cosas, la eventual relación de ciertas actitudes xenofóbicas con un determinado sentimiento nacionalista que pudiera operar como potencial caldo de cultivo de las mismas. Me parece interesante analizar las vinculaciones entre ambos fenómenos en la medida en que parecen compartir algunas bases y sintomas comunes, asi como claras analogias en muchos aspectos, por ejemplo, desde el ámbito de la categorización del otro y la definición de identidades hasta una similar genealogia simbólica que les permite marcar en mayor o menor grado las vias de la integración o de la exclusión social. Por otro lado, abordar el problema de la xenofobia y el nacionalismo significa también, a mi juicio, intentar comprender de qué forma se crea en algún imaginari~ colectivo una especial producción negativa del otro, del extranjero percibido como el no perteneciente al propio grupo. En este sentido, a través de determinadas relaciones físicas o rituales de adhesión, separación y distanciación, se instituyen una serie de jerarquizaciones de tip0 ttnico, cultural o politico, cuya función es asegurar a 10s individuos una posición distintiva en el juego de las representaciones propias de cada contexto social. Por otra parte, estimo que 10s estereotipos y 10s prejuicios aparecen en cuanto ese ser diferente, ajeno al propio grupo, empieza a percibirse como un agente real o potencial de crisis, de arnenazas a intereses e identidades provocando, a su vez, recelos, desconfianza o diferentes grados de aversión xenófoba. 1. Metodol6gicamente dicho trabajo parte del análisis de contenido de una serie de entrevistas en profundidad efectuada a distintos representantes de instituciones phblicas y privada, vinculada directa o indirectamente con el mundo de la inmigraci6n extracornunitatia en Barcelona.
Sociopatologia de la xenofobia y de 10s nacionalismos Papers 43, 1994 141 La primera hipótesis de la exposición seria, pues, que en todo discurso xenófobo y nacionalista subyace el binomi0 alteridad-identidad como fundamento constitutivo del mismo. Asimismo puede ayudar a comprender mejor la naturaleza del tema el relacionar una especial visión del extranjero por parte de cualquier grupo o comunidad con su búsqueda y afirmación de la identidad sociocultural, proceso que pasa inevitablemente por asignar al diferente un papel determinado en función del contexto histórico, politico y económico por el que se atraviese. 2. El papel de la identidad en la produccibn del extranjero Todo el complejo proceso de construcción social del otro, de la variada gama de imágenes del extranjero, constituye a mi entender una de las piezas básicas de 10s mecanismos de identificación colectiva de toda comunidad ttnica o nacional. Desde esta perspectiva, entiendo por igual la xenofobia y el nacionalismo como expresiones de diversas formas de comunicación con ese distinto (con el extraño, con el que no se nos parece y no nos identificamos en una lógica social donde se trata tanto de identificarse como de distinguirse) basadas en la distancia autoafirmadora, en la estigmatización y en la creación de fronteras simbólicas tendentes a preservar las propias seiías de identidad. De hecho, la persona (que en su origen etimológico griego significa máscara) se podria definir como un ser en busca de su identidad. De manera que toda la conducta del individuo está encaminada al reconocimiento de la propia identidad con objeto de conseguir equilibri0 psiquico y estabilidad emocional. Todo 10 que refuerce la identidad personal contribuye a aumentar la sensación de seguridad, y una buena forma de conseguirlo consiste en el reforzamiento de 10s lazos de afiliación interpersonales basados más en la pertenencia afectiva al clan que en la participación libre y racional en cualquier instancia. El psiquiatra cordobts Carlos Castilla del Pino en su teoria del self2 apunta 10 siguiente: Se puede decir que todas las relaciones que un sujeto mantiene pretenden el logro ylo el mantenimiento de una identidad segura o, 10 que es 10 mismo, de la autoestima. En este sentido son importantes las actitudes que mantienen 10s demh respecto del selfque el sujeto propone que, básicamente, pueden ser de aceptación, rechazo o descalifcación. Pero son asimismo muy relevantes las actitudes que adopta el sujeto hacia su propio self[. . .I. Para conseguir el equilibri~ de su se& es decir, para evitar su cuestionamiento y mantener la autoestima, el sujeto cuenta con 10s denominados mecanismos de defensa (represión, racionalización, sublimación, etc.). Por otra parte, mediante la fantasia y 10s sueños, en virtud de la omnipotencia del deseo que a estas formaciones caracteriza, se compensan las frustraciones -las heridas a la autoestimaque entrafia la adecuación de la conducta a la realidad. 2. (Com.) Teoria delpersonaje (El capitulo *La construcci6n del selfy la sobreconstrucci6n del personajea es de Carlos Castilla del Pino). Madrid: Alianza, 1989, p. 45.
142 Papers 43, 1994 Francesc Tort i Chavarria En las definiciones de la identidad que encontramos en psicologia social3 se suele hacer notar la dicotomia existente entre la identidad personal y la identidad social como reflejo del conflicte entre 10 individuai y 10 colectivo o, en términos psicoanalíticos, entre el principio del placer y el de la realidad. De hecho, se parte de la idea según la cual toda persona se caracterizaria por distintos atributos de orden social que marcan su pertenencia a grupos o categorias y por atributos específicos de orden personal. Asi, la identidad social remite a 10 que el individuo tiene de similar con otros individuos por el hecho de compartir con ellos una misma pertenencia a un grupo; pero también a una diferencia respecto a 10s miembros de otros grupos o categorias. Por su lado, la identidad personal vendria a indicar el reconocimiento que un individuo tiene de su diferencia en relación ai prójimo. En otras palabras, la identidad social concierne al sentimiento de similitud hacia 10s otros del propio grupo, mientras que la identidad personal descansa en el sentimiento de diferencia respecto a 10s de ccafueran. En principio la presencia simultánea de similitud y de diferencia es, como minimo, problemática, puesto que es difícil concebir que un individuo pueda ser igual y diferente a la vez. Para resolver esta contradicción aparente, se han desarrollado básicarnente dos modelos. El primer0 se basaria en el principio del todo o nada, según el cual las dos lógicas, la de la analogia y la diferencia, son mutuamente excluyentes. En el marco del segundo modelo, las diferenciaciones intergrupales e interindividuales no tienen porque situarse en 10s dos extremos de un continuum, sino que 10s sentimientos de similitud y de diferencia pueden ser vividos simuitáneamente y de forma equilibrada en la representación del individuo. A escala social tal síntesis comportaria la plena aceptación de las diferencias culturales como un factor enriquecedor en una sociedad muitiétnica y pluricultural. Entendiendo, por tanto, el concepto de identidad como sinónimo de relación de pertenencia de un individuo a un grupo o comunidad percibidos como propios, el problema que se deriva de la crisis de un sentimiento de identidad no resuelto puede llegar a ser mh importante de 10 que normalmente se cree, debido a la profunda necesidad que tiene el hombre de una estructura que oriente y vincule su actividad y, a la postre, que dt sentido a su vida. Asi 10 sefiala Erich ~romm~: La necesidad de experimentar un sentimiento de identidad nace de la condición misma de la existencia humana y es hente de 10s impulsos más intensos. Puesto que no puedo estar sano sin el sentimiento del ccyo)), me siento impulsado a hacer casi cualquier cosa para adquirirlo.[. . .] iHay algo mis evidente que el hecho de que 10s individuos arriesgan sus vidas, renuncian al amor, renuncian a la libertad, sacrifican sus ideas para sentirse uno mis del rebaño e 3. Una breve descripci6n de las mismas se puede encontrar en la revista Intercultures: ((Prkjugks, stkrkotypes, reprksentationsu, núm. 14, julio 1991. 4. Fromrn, E. (1956). Psicoana'lisis de la sociedzd contemporánea. Madrid: Fondo de Cultura Econ6mica, p. 59.
Sociopatologia de la xenofobia y de 10s nacionalismos Papers 43, 1994 143 identificado con 61, con 10 que adquieren un sentirniento de identidad, aunque sea una identidad ilusoria? El hombre contemporáneo ha podido llegar a una fase de emergencia de la razón práctica y de la individualidad a través de la sucesiva ruptura de vínculos de índole esencialista que siempre 10 habían unido de modo naturala diversas instancias comunitarias (familia, estarnento, gremio, iglesia, etc.) cuyas normas regían su vida prevaleciendo sobre las estrictarnente privadas. Con la llegada de la modernidad5 la persona puede alcanzar mayores cotas de libertad a costa de la pérdida de la seguridad que le otorgaban esos lazos comunitarios propios de un mundo tradicional. Mediante la emancipación de 10s lazos de sangre y suelo, del padre y la madre, de fidelidades indiscutidas a etnias, clanes y religiones se sientan las bases para que, al menos en potencia, se consiga la plena independencia y autorrealización. La búsqueda del interés propio se erige, pues, en norma suprema de la vida aunque suela venir acompañada de muchas dudas acerca de cuáí pueda ser nuestro auténtico yo y 10 que más nos conviene. Si no se encuentra un propósito claro en 10 que se hace unido a una incertidumbre en 10 que se es y 10 que se quiere a causa, por ejemplo, de una deficiente integración en 10s esquemas dominantes de la sociedad, se puede abrir un proceso de crisis anómica en términos de E. Durkheim equiparable al célebre miedo a la libertad de E. Fromm, cuyo intento de alivio puede conducir a formas de relación basadas en la dependencia, bien sea de dominio o de sumisión. Así, de la mano de este mismo autok podemos empaar a vislumbrar 10s fündamentos psicosociol6gicos de la xenofobia muy caracteristicos de las personas con rasgos de carácter predominantemente autoritario. Vearnos: Para nuestra finalidad bastar6 decir ahora que el carácter autoritario es la estructura caracterológica de una persona cuyo sentido de fuerza e identidad se basa en una subordinación sirnbiótica a las autoridades, y al misrno tiernpo en una dorninación simbiótica de 10s sornetidos a su autoridad. El10 equivale a decir que la persona autoritaria se siente fuerte cuando se puede sorneter y ser parte de una autoridad que (hasta cierto punto respaldada por la realidad) es inflada y endiosada, y cuando al rnismo tiernpo tal persona puede hincharse incor5. La socióloga Cristina Peña-Marin señaia 10 siguiente en torno al papel de la identidad para el individuo moderno en un capitulo titulado #Dei amor y 10s desórdenes de la identidada, que forma parte del libro Filosoja y sexualidad (edición a cargo de Fernando Savater). Barcelona: Anagrama, 1988, p. 129: ((La identidad no le es dada ai hombre moderno. Antes bien, hallarla será un asunto centrai de su existencia. Le están abiertas múitiples posibilidades de ser conforme a Órdenes de significados muy distintos, ai tiempo que cada opción que reaiice, la actitud que adopte en sus relaciones, etc. perfila 10s rasgos que le definen para 10s otros y para si. Pero las definiciones de una misma persona son tan heterogéneas como 10s mundos en que las realiza. Por ello, cómo sea él mismo, en cuanto mismo, persistente en sus diferentes momentos, es una cuestión indedble que le somete a crisis más o menos radicales cuando la identidad proyectada en una situación resulta desmentida o no se ensambla con la representación contigua y el sujeto cae en el vacio entre dos imágenes de si)). 6. Fromm, E. (1986). La condicidn humana actuul Barcelona: Paidós Studio, p. 58.
144 Papers 43,1994 Francesc Tort i Chavarria porando a aquellos sometidos a su autoridad. Trdtase de un estado de simbiosis sadomasoquista que le proporciona un sentimiento de fuerza y un sentimiento de identidad. Creo que, aparte de sintoma de una relación patológica con el otro, la xenofobia es una clara expresión de inseguridad que se proyecta sobre el chivo expiatorio de turno, tanto mis rechazado cuanto mis ddbil y ajeno se le considere. Una típica medida precautoria del grupo receloso será, por ejemplo, intentar conjurar ese miedo etiquetando y estigmatizando al forastero atribuydndole una serie de presuntos rasgos negativos que afectan a todo el colectivo. De este modo se crean nuevas fronteras interiores tendentes a neutralizar sobretodo aquellos simbolos extrafios que supuestamente no encajan con la propia realidad cultural7. 3. Relación entre xenofobia y nacionaiismo Tambidn desde esta perspectiva la nación vendria a ser una modalidad especial de agrupación humana basada en ciertos factores objetivos, pero fundamentalmente en sentimientos politicos de afiliación y de exclusión que son su principal elemento constitutivo. En este sentido el nacionalismo seria, pues, una determinada manifestación cultural que confiere identidad a algunos pueblos. De manera que esta factoria de mitos que es la cultura genera, a veces, conciencias nacionales cuya función principal es mantener una experiencia simbólica compartida y otorgar ese sentido de pertenencia y amparo vitales tan necesarios para la supervivencia individual y grupal. Normalmente este sentimiento nacionalista se instituye a partir de la afirmación frente a otra identidad nacional rival de la cual es preciso diferenciarse con objeto de reforzar las propias señas o lograr autoafirmaciones mis efectivas. En parecidos tdrminos la xenofobia es ese sentimiento de inquietante extrañeza hacia el diferente (hacia aquel que no pertenece al grupo nosotros y conviene distinguirse de dl), ese movimiento personal interior que no se traduce necesariamente en un comportarniento violento8, sino habitualmente en forma 7. El paradigma de grupo social estigmatizado serían 10s gitanos. En un estudio del antrop6logo Tomás Calvo Bum (iEspaña racista? Vocespayas sobre losgitanos. Barcelona: Anthropos, 1990), según una encuesta realizada a profesores y alumnos de BUP de toda Espaíía, se llega a la conclusibn de que 10s principales destinatarios de sus prejuicios raciales son 10s gitanos, por delante de colectivos inmigrantes como 10s magrebíes, negroafricanos, asikicos y latinoamercanos. Desde hace 500 aiios son nuestros vednos más pr6ximos y qui& por ell0 más odiados para conjurar el miedo o la desconfianza que se les tiene. Habría que ver c6mo ambos grupos crean sus estereotipos constituybndose mútuamente en tbrminos de alteridad radical como 10s extranjeros por excelencia. 8. Alain Finkielkraut en su libro La sabidurta delamor (Mbxico: Gedisa, 1988, p. 121) hace la siguiente interesante observación acerca de la verdadera naturaleza de la xenofobia: (Antes que ser intolerancia a la diversidad, el odio al otro hombre (del cual el antisemitismo suministra el modelo) manifiesta la intolerancia del yo frente a su propia responsabilidads.
Sociopatologia de la xenofobia y de 10s nacionalismos Papers 43, 1994 145 de opinión, prejuicio o conducta de evitación, discriminación o rechazo. Freud nos habla de la misma con las siguientes palabras9: (Este fenómeno) yo 10 he llamado ccnarcisismo de las pequefias diferencias*.[. . .] Se constata una satifaccidn cdmoda y relatiuamente inofensiva del instinto agresivo, por .h cua1 la cohesidn de te comunidad es mb fLirilpara sw miembros. Desde este punto de vista, debido a su diseminaci6n por doquier, el pueblo judío ha semido dignamente a la civilización de 10s pueblos que 10 albergaban; pero desgraciadamente todas las matanzas de judios de la Edad Media no han bastado para hacer este período mis apacible, no mh seguro a 10s hermanos cristianos [. . .] Tampoco fue obra de un azar ininteligible el que 10s hermanos recurrieran al antisemitismo para realizar más completamente su suefio de supremacia mundial. (El subrayado es mio.) Sabemos, pues, que la cohesión del propio grupo descansa, por una parte, en la defensa de intereses socioeconómicos y,.por otra parte, en esta desconfianza primaria y ancestral hacia el grupo foráneo. De aquí que la sociabilidad mis artificial (civilizada) basada en valores universalistas y cosmopolitas se oponga a este otro concepto de sociabilidad mis primitivo o instintivo que busca asegurar la vida y la identidad de la tribu a través de sentimientos de superioridad y de exclusión respecto al grupo rival arbitrariamente homogeneizado y caracterizado por diversos estereotipos. Por otro lado, si concebimos la xenofobia básicamente como un elemento ideológico legitimador de determinados mecanismos de poder y, al mismo tiempo, como un sentimiento reactivo de prevención y de defensa que se da en identidades supuestamente amenazadas por la acción de grupos foráneos, entonces estamos fijando su origen en imágenes y representaciones totalmente subjetivas o en racionalizaciones que tanto si tienen algún punto de contacto con la realidad como si no 10 tienen, en cualquier caso, pueden ser reforzadas por factores objetivos y racionales. Me inclino a pensar, pues, que la segregación social de las minorías étnicas ha sido desde siempre producto de las relaciones de poder intergrupales, aunque sus efectos se manifiesten mucho más claramente y con mis virulencia cuando se cruzan con intereses materiales en disputa o en tiempos de incertidumbre económica (por ejemplo, el racismo se propaga en algunas partes con extrema rapidez en épocas de crisis, recesión, paro, etc. precisamente porque existían allí de forma larvada o latente las condiciones para que pudiera aflorar). Asimismo, entiendo el concepto de nación más como una entidad cultural (fruto de una determinada manera de ver el mundo y las relaciones de 10s individuos con sus instituciones en el tiempo y el espacio por parte de una comunidad) que como una instancia natural, producto de una serie de condiciones objetivas. Aunque éstas deban existir necesariamente, para poder hablar de nación (lengua, territorio, tradiciones, símbolos y demás códigos diferenciales) no constituyen por sí mismas un requisito suficiente para conformarla. Es 9. Freud, Sigmund (1971). Malaise dans la civilisation. París: PUF, p. 68-69.
146 Papers 43, 1994 Francesc Tort i Chavarría imprescindible la presencia de un atributo subjetivo, concretamente de una voluntad política que a partir de la interpretación de un pasado histórico construya un proyecto político proestatalista o antiestatalista (o ni una cosa ni otra, según las circunstancias), pero siempre dispuesto a luchar por el reconocimiento del llamado hecho diferencial ante las naciones rivales que pretendan negárselo. En este sentido, por la importancia que cobran dichos elementos subjetivos, a mi entender, no seria muy equivocado afirmar que la nación es un invento de 10s nacionalistas. Hay muchos pueblos con rasgos diferenciales objetivos pero sin ninguna conciencia nacional, ni ninguna vocación estatal que les impide presentarse como naciones, y otros cuyo principal patrimoni0 es esa conciencia colectiva que, expresada en forma de ideales, tiende a naturalizar 10 más subjetivo y espiritual (desde las esencias sagradas de la propia historia hasta la carga ideológica que respalda cualquier opción de autogobierno o de independencia) . En un reciente articulo del filósofo y escritor Pep Subiróslo aparece una clara definición de la función del nacionalisrno y la idea de nación que subscribo totalmente, dice así: Todo nacionalismo se forja desde un poder de Estado, o contra ese poder, o hacia ese poder, o al menos hacia una cierta forma de autogobierno. La Nación es la abstracción y la reificación de 10s sentimientos y de la conciencia de identidad, comunidad y pertenencia de una colectividad espiritualmente organizada en función de cierta estructura estatal de poder, existente o imaginaria. [. . .] La Nación es siempre un hecho de conciencia y de sentimientos. Lo cual no quiere decir que la Nación sea un mero ji'at~s voci sin importancia. Los valores, 10s sentimientos y las ideas politicas son importantísimos, y sus reificaciones -como por ejemplo la Naciónaún más. El sociólogo vasco Alfonso Pérez-Agote" aporta también en la misma linea teórica ( or otro lado, desarrollada ampliamente por el antropólogo Ernest k' Gellnerl ) otra esclarecedora definición de nación: Históricamente, la Nación es una forma de legitimarse un centro de poder ya establecido, al ser ocupado éste por grupos sociales que tienden a sustituir la vinculación política personal por otra impersonal. La Nación es la idea de comunidad (mística de todos 10s ciudadanos) segregada por el Estado; las funciones cenuales de esta idea son: la producción de una sociedad a la medida del Estado, el olvido de la violencia primitiva fundadora (todo Estado emana de una guerra civil) y la anulación de las relaciones fundamentales de significación social de 10s territorios diferenciales cuya unificación forma el territori0 del Estado. [. . .] Del mayor o menor &to en la difusión de la idea de Nación por parte del 10. Subir6s, P. (1 992). ((Genealogia del nacionalismon. Claves de razón práctica, núm. 24, juliolagosto, p. 33. 11. Alfonso Pkrez-Agote, de una ponencia titulada Sobre la nación: un inventario deproblemas teóricos, que he presentada en el XII Congreso Mundial de Sociologia. Madrid, 1990. 12. Gellner, Ernest (1988). ((Naciones y nacionalismos. Madrid: Alianza.
Sociopatologia de la xenofobia y de 10s nacionalismos Papers 43, 1994 147 Estado dependerá el surgimiento o resurgimiento de nacionalismos periftricos, de colectivos que lancen la idea de otra Nación contra aquel Estado. [. . .]L0 que se inaugura históricamente con la Nación es la proyección política de 10s sentimientos de comunidad, dada la supresión del vinculo politic0 de carácter personal. [. . .] La comunidad es un sentimiento de pertenencia realmente existente y dihndido: no basta con que sea definida por algunos desde dentro, es necesario que sea vivida por una gran mayoria. Como dije anteriormente, 10s anhelos de satisfacción y de seguridad constituyen principios básicos reguladores de la vida. En este sentido, al igual que la xenofobia, pienso que el nacionalisrno en última instancia también persigue la construcción de una identidad colectiva bajo la cua1 encuentran cobijo estructuras de carácter dependientes y necesitadas de autoafirmación a través de elementos de analogia y diferencia respecto al propio clan y al clan rival, respectivamente. La ideologia nacionalista deviene problemática, por tanto, cuando para mantener su propia razón de ser u otros intereses más espúreos puede llegar a justificar cualquier tip0 de segregación xenófoba. La vinculación entre el nacionalismo y un sentimiento de discriminación por razones étnicas, como es el racismo, la expone Etienne Balibar13 en 10s siguientes términos: Al menos parte de 10s historiadores han usado esta cuestión para argumentar que el racismo (como discurso teórico y como fenómeno de masas) se desarrolla adentro del campo del nacionalismo* omnipresente en la tpoca moderna. De este modo, el nacionalismo seria, si no la causa única del racismo, en cualquier caso la condición determinante para su aparición. Mejor aún: las explicaciones ccecon6micas)) (por efecto de la crisis) o ccpsicológicas)) (por la ambivalencia del sentimiento de la identidad personal y de la pertenencia colectiva) s610 serian pertinentes en la medida en que iluminaran presupuestos o efectos provocados por el nacionalismo. 13. Etienne Balibar e Immanuel Wallerstein en el libro Raza, nacidn y rhe (Madrid: IEPALA, 1991) cap. 3, del primer0 de ellos, titulado sRacismo y nacionalismos, p. 63-64.