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La construcción de la diferencia: los latinoamericanos

Juliano, Dolores

Abstract

A todos los grupos subalternos se les ofrece la misma falsa disyuntiva: integrarse en la cultura dominante, transformándose en malas copias, o mantener su especificidad al precio de la desvalorización. Esto es inevitable si no se cuestiona la premisa mayor implícita: la validez más elevada de los logros culturales de la sociedad receptora. Asi el relativismo puede utilizarse para justificar la creación de compartimentos estancos en que cada sector quede encerrado en su especificidad. Pero la discriminación puede manifestarse también contra personas con formas de vida muy semejantes. En España, el problema de la inclusión/exclusión es interesante en el caso de los latinoamericanos, dado que no presentan diferencias considerables (religiosas, de clases sociales, raciales, lingüísticas o educacionales) con la sociedad receptora. Al faltar los elementos a partir de los cuales se "naturaliza" la idea de exclusión, queda al descubierto la construcción social de los limites. El antecedente se encuentra en la conceptualización del "indiano" durante el siglo pasado, mediante el cual se "extranjerizaba" a nativos. Este mecanisrno de exclusión incrementa su poder de segregación cuando se aplica a los retornados de segunda generación. En las últimas décadas el neologismo "sudaca" señala la condición de extranjeria social de ese sector. Los limites se activan o se neutralizan en la interacción social y, por consiguiente, en la escuela.

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Papers 43, 1994 23-32 La construcción de la diferencia: Dolores Juliano Universitat de Barcelona. Facultat de Geografia i Histbria Baldiri i Reixach, s/n. 08034 Barcelona. Spain Resumen A todos 10s grupos subalternos se les ofrece la misma falsa disyuntiva: integrarse en la cultura dominante, transformándose en malas copias, o mantener su especificidad al precio de la desvalorización. Esto es inevitable si no se cuestiona la premisa mayor implícita: la validez más elevada de 10s logros culturales de la sociedad receptora. Asi el relativismo puede utilizarse para justificar la creación de compartimentos estancos en que cada sector quede encerrado en su especificidad. Pero la discriminación puede manifestarse también contra personas con formas de vida muy semejantes. En España, el problema de la inclusiónlexclusión es interesante en el caso de 10s latinoamericanos, dado que no presentan diferencia considerables (religiosas, de clases sociales, raciales, lingüísticas o educacionales) con la sociedad receptora. Al fsltar 10s elementos a partir de 10s cuales se ~naturaliza)) la idea de exclusi&, queda al descubierto la construcción social de 10s limites. El antecedente se encuentra en la conceptualización del ccindiano* durante el siglo pasado, mediante el cua1 se ~extranjerizaban a nativos. Este mecanisrno de exclusión incrementa su poder de segregación cuando se aplica a 10s retornados de segunda generación. En las últimas décadas el neologismo ((sudaca)) señala la condición de extranjeria social de ese sector. Los limites se activan o se neutralizan en la interacción social y, por consiguiente, en la escuela. Palabras clave: discriminación, etnicidad, relativismo cultural, asimilacionismo. Abstract. Buildinx difference: the latin-americans For all subordinate group it's possible to offer a false disyuntive: integration (changing it self in bad copy) or to keep specific but discriminated. It is imposible to avoid this option if there is no refuse of the main implicit premise: the tacit agreement that the way of life of the dominant group is morally superior to that of the lowly. We can use the relativism to create closed compartiments, in what everyone remain in your specificity. But discrimination can also be used against very alike people. In Spain is interesant to know the mechanism of indusion/exclusion for the (datin-americans)) subjects. They haven't differences, we can find here the social construction of boundary. I found the preceding during the last half of the mineteenth century: the concept ((indiana)) made foreigns the natives. This is so for the second generation of retourned. In the last time, the neologism ((sudacas)) point the social foreign situation for this group. The bounduries can are either actived or neutralized in social interaction and, of course, in the school. Key words: discrimination, etnicity, cultural relativism, assimilationism. 24 Papers 43, 1994 Dolores Juliano Sumario Integraci6n o guetisaci6n: el falso dilema Construyendo diferentes: 10s sudacas La escuela ante el dilema Bibliografia citada Integración o guetisación: el falso dilema Con cierta frecuencia se engloban bajo un mismo rótulo conductas que tienen poc0 en común y que incluso pueden ser opuestas, esto es 10 que pasa con 10s prejuicios discriminatorios hacia aquellos que se ven como diferentes. Segregarlos o asimilarlos son dos respuestas que implican valoración negativa de su especificidad (real o asignada), pero parten de marcos teóricos diferentes y tienen también consecuencias diferentes. Ya en la década de 10s aiios cincuenta, Oracy Nogueira sistematizó las diferencias entre 10 que el llamaba ccpreconceito de origen)) y ccpreconceito de marca)). El primer0 consideraba las diferencias esenciales e insalvables, ponia barreras a las interrelaciones y toleraba mejor a las minorias cuanto mis endÓgenas y aisladas eran éstas. Se corresponde con las conductas denominada ccracistas)) y con el actual ccfundamentalismo cultural)). El segundo tip0 de prejuicio considera que las diferencias son negativas pero modificables, y se pueden ir superando a medida que 10s otros reciben nuestra influencia. Tolera mejor las minorias más ccmodernizadas)) y abiertas al exterior y se corresponde con conductas asimilacionistas. Los dos cuernos del dilema reducen las opciones a un modelo de convivencia empobrecido: segregar o asimilar. En ambos casos 10s europeos nos constituimos en modelo universal (inalcanzable u obligado) de las conductas de 10s restantes seres humanos. Esta es, sin embargo, una opción falsa, apoyada la primera en supuestos funcionalistas (el que las sociedades son diferentes y estáticas) y la segunda en el evolucionisme unilineal, que actualmente tiende a conhdirse con el universalismo, se+ el cual toda la diferencia de logros hurnanos confluyen en un resultado superior y Único: nuestra cultura occidental. A partir de estos supuestos, a todos 10s grupos subalternos se les ofrece la misma falsa disyuntiva: integrarse en la cultura dominante, transformándose en malas copias de 10s sectores dominantes, o mantener su especificidad al precio de la desvalorización. Las respuestas a esta doble presión han sido variada~. Las mujeres, que constituyen uno de 10s sectores con mis dinamismo politico en la actualidad, han oscilado en sus opciones al respecto. Asi, en algunas épocas ha predominado un feminismo de la igualdad, caracterizado por reclamar iguales derechos a partir de reivindicar semejantes características de base (tendencia que podria estar representada por Simone de Beauvoir), mientras que en otros momentos ha predominado el feminismo de la diferencia, que subraya la especificidad de las maneras femeninas de ver y sentir el mundo. Las minorias étnicas parecen recorrer el camino inverso: partir de la reivindicación de su derecho a la diferencia para terminar reclamando igualdad de condiciones. La construcci6n de la diferencia: 10s latinoamericanos Papers 43, 1994 25 El dilema parece irresoluble y 10 es si no se cuestiona la premisa mayor implícita: la mayor validez de 10s logros culturales de 10s sectores dominantes, que legitiman la acumulación en sus manos de 10s resortes de poder politico y económico. Ya hace cincuenta aiíos Ruth Benedict constataba que a 10s integrantes de la cultura occidental les costaba más que a cualquier otro pueblo aceptar la validez de propuestas culturales diferentes, ella decia en su libro clásico: Alin pueblos muy primitivos tienen a veces mis conciencia que nosotros del papel de 10s rasgos culturales, y con buenas razones. Han tenido la experiencia intima de culturas diferentes. Ante el hombre blanco han visto desaparecer su religión, su sistema económico, sus prohibiciones matrimoniales.. . El hombre blanco ha tenido una experiencia diferente. Quizá nunca haya visto a un extrafio antes que el extrafio se hubiera ya europeizado. Conoce poc0 de 10s modos de vida ajenos al suyo. La uniformidad de la costumbre, de la perspectiva que ve extenderse a su alrededor le parece bastante convincente aunque en verdad esconde ante 61 un accidente histórico. Acepta sin mayor dificultad la equivalencia entre la naturaleza humana y sus propias modalidades culturales (12-13). Aceptar la validez equivalente de las diferentes concreciones culturales fue el logro teórico del relativismo cultural, y alin en la actualidad algunos autores, como Carnilleri, sugieren que éste ha sido el mayor aporte de la antropologia a la convivencia entre 10s seres humanos. Desgraciadamente, la ciencia s610 produce discursos, y éstos pueden ser leidos y utilizados de diferentes maneras. El viejo relativismo habla de valores equivalentes, pero en una sociedad desigualitaria, la idea de culturas con valores diferentes y estáticos que deben ser respetados puede utilizarse, y de hecho 10 ha sido sistemáticamente, para justificar la creación de compartimentos estancos en que cada sector quede encerrado en su especificidad. La equivalencia cultural queda entonces enredada en la jerarquización social, que dispone de grados de poder y posibilidades de acción muy diversas para 10s distintos sectores que la integran. Quizá la mayor ironia de nuestra época es, precisamente, que el humanismo relativista haya sido usado para legitimar 10s mis feroces sistemas segregacionistas, como el apartheidsudafricano. Ya 10 consignaba Bastide: el principal argumento de la segregación es afirmar que con este sistema se evita que mueran dos culturas, la de 10s blancos y la de 10s bantúes. Aunque es evidente que todo discurso puede ser manipulado, esto no evita el trabajo de analizar a través de qué grietas del bienintencionado relativismo se cuela tan fácilmente el segregacionismo. La transferencia es posible porque el concepto de cultura que manejaban 10s funcionalistas era un supuesto estátic0 y consensuado, cuya garantia de legitimidad estaba dada por su estabilidad. Estos supuestos son perfectarnente aceptables por 10s discriminadores, que pueden asi defender la permanencia de situaciones socialmente asimétricas, justificándolas por 10 que representan de respeto a 10s condicionantes culturales, vistos como inmutables. Este tip0 de culturalismo entonces toma 26 Papers 43,1994 Dolores Juliano el relevo del viejo racismo en dos aspectos significativos: considerar a cada persona predestinada por su origen a cierto tip0 de conductas y considerar que éstas se mantienen permanentes a través de varias generaciones. Las divergencias son comparativarnente menos significativas. Para 10s racistas estas conducta~ estaban ligadas al fenotip0 y podian incluirse dentro de una escala de valores decrecientes. Para 10s culturalistas (cel problema no es el color de la piel, sino la incompatibilidad culturaln igualmente reificada, y se salva la buena conciencia con un reconocimiento genérico de la equivalencia de las prácticas diferentes (que no implica más aceptación que el: ccallá ellos))). El culturalismo además ha tomado 10s espacios que el racismo en retirada ha ido dejando libre, fundamentalmente como base teórica de las conductas xenófobas ligadas a 10s nuevos nacionalismos'. El mito de la superioridad racial del propio grupo ha sido reemplazado entonces por el de la inmutabilidad de la especificidad cultural. fiste se ha demostrado poliforme. Las minorias étnicas dentro de 10s macroestados, las nacionalidades tradicionales y 10s estados mismos, pueden recurrir a su argumentación para diseñar politicas excluyentes con respecto a sectores catalogados como distintos o realmente participes de culturas diferentes. Además este discurso se ve como legitimo, pues se apoya en una vertiente de la antropologia, y moralmente valido, pues pretende respetar las caracteristicas esenciales de 10s demás al mismo tiempo que salvaguarda las propias. Su eficacia legitimadora de la discriminación es entonces tan alta, que no debe extrañarnos que sea compartida por 10s medios de comunicación y por 10s sectores sociales encargados de la autorreproducción social, por ejemplo 10s maestros. Como reacción a esta distorsión, algunos antropólogos como Llobera, o sociólogos como Gosselin, acusan al relativismo de causar problemas epistemológicos en la comprensión de 10s demás (presentando a las diferentes culturas como mundos mutuamente incomunicables) y de producir conflictos sociales (defendiendo el derecho a la diferencia). Pero reconocer que aún en el seno de las macroculturas puede haber sectores que se autoidentifiquen a partir del subrayado de algunas especificidades, no implica negar la base común (y por consiguiente la inteligibilidad mutua de las concreciones humanas). Además, la jerarquización social existe dentro y fuera del discurso que la describe, y no puede identificarse a priori diferencia (real o construida) con discriminación. Es cierto que hasta ahora no ha existido diferencia sin jerarquización. Lo que no resulta tan evidente es que para suprimir un término de la ecuaci6n haya que suprimir el otro, o que suprimiendo la diferencia se acabe con la jerarquización. De hecho, nuestra sociedad marcha a grandes pasos hacia niveles cada vez más grandes de desigualdad económica, en y entre sociedades cada vez mis homogéneas culturalmente. Esto ha sido denunciado reiteradamente y en 10s últimos meses ha dado pie a un interesante debate entre Petras y 1. Pujadas matiza que la pretensión racista es integrar al diferente dentro de una jerarquización desfavorable, mientras que la opci6n xenófoba es excluyente. La construcci6n de la diferencia: 10s latinoamericanos Pavers 43,1994 27 Colombres. La propuesta entonces de culpar a las diferencia culturales (reales o asignadas) de la jerarquización social no se apoya en la realidad. La especificidad étnica no es un conjunt0 de contenidos, sino una red de interrelaciones que sirven de protección algunas veces y de jaula otras. A través de ellas se expresan conflictos de otros tipos, que se reifican y esencializan. Unificar las conductas no significa dar ningún paso en el sentido de la solución de ese problema. Experimentos desarrollados en el aula muestran que se ueden inducir P conductas discriminativas a partir de diferencias inexistentes . De hecho 10s ccpogrom)) se han realizado habitualmente sobre comunidades, como la judía, muy integradas en la economia y en la sociedad del país discriminador, y tan semejantes físicamente que obligaba a 10s racista a identificar a sus víctimas por símbolos externos (como la estrella de David llevada en lugar visible). Si se quiere unificar la sociedad haciéndola compartir autas culturales homogéneas, eso no garantiza el cese de la discriminación. kta se da a partir de la competencia por recursos económicos y ámbitos de poder y puede manifestarse ferozmente contra personas con formas de vida muy semejantes, simplemente rotulándolas legalmente como extranjeros o encasillándolos como (cotros)) a partir de cualquier particularidad de su sistema de creencias o de su manera de hablar. Es difícil imaginar hasta donde tendría que llegar la uniformización para que no dejara ningún resquicio a una rotulación diferencial. Como muestra el ejemplo escolar, hasta un lm de color diferente puede ser considerado una diferencia insalvable, si así conviene a la estrategia de poder. Hay que cambiar entonces la base del planteamiento. No es la existencia de la multiculturalidad en una sociedad la que produce 10s fenómenos de discriminación y 10s enfrentamientos armados de ((limpieza étnicaa, la otra opción posible es la aceptación y el diálogo. Esto no impide que el rótulo de ccmulticulturalidad~) y de defensa de la diferencia (o del derecho a ser diferentes) 10 puedan utilizar proyectos políticos diferentes. Es evidente que la nueva derecha, en su afh de mantener o ampliar sus ámbitos de poder, aplica la política de dividir para vencer (o separar para discriminar) como 10 ha destacado Verena Stolcke. Pero hay también una corriente dentro de las ciencias sociales que presta atención, desde una perspectiva solidaria, a 10s reclamos de 10s sectores que se reivindican diferentes: mujeres, minorías étnicas y jóvenes. De esta corriente forman parte Petras, Ricouer, Gros, La Sociedad Brasileña de Antropologia y muchas otras instituciones profesionales e investigadores. Utilizar el mismo rótulo para ambos proyectos es una prestidigitación terminológica. Parece más útil intentar diseñar una taxonomia más precisa. Como señala Petras, el proyecto de creciente control de 10s 2. Un documental de televisi611 muestra cómo en una clase de niños la maestra formó dos grupos ai azar, asignlndole a cada uno lazos de color diferente. Luego comenzó a discriminar ostensiblemente a 10s que llevaban un color determinado, ai poc0 tiempo muchos niños de 10s colocados en el grupo privilegiado comenzaron a creer legitima la discriminación y a reproducirla en 10s compañeros que tenian lazos de un color distinto al suyo. Al cambiar el sentido de la discriminaci6n se reprodujo el fen6meno. 28 Papers 43,1994 Dolores Juliano individuos y de 10s pueblos llevado a cabo por 10s sectores ccmodernizantes)) exige ser complementado por una manipulación intelectual, según la cual la creciente desipaldad social se oculta bajo un discurso de respeto de 10s derechos humanos, al tiempo que se descartan las propuestas alternativas como utópicas o reaccionarias. Según las interpretaciones esencialistas, cada grupo humano resultaria portador de determinados contenidos culturales que 10 diferencian de 10s demás grupos y que constituyen su alegado)) a transmitir a las nuevas generaciones y la base a partir de la cual se reivindica la pertenencia étnica. La prioridad dada a 10s contenidos culturales sobre las estructuras sociales en este tip0 de aproximación justifica que algunos autores como Siffredi y Briones de Lanata la denominen ((contendista)). En la actualidad esta linea de investigaciones ha sido reemplazada por modelos transaccionales más dinámicos, de base interaccionista y constructivista, que subrayan la variabilidad de 10s contenidos, la arbitrariedad de su selección y las estrategias dinámicas a partir de las cuales se definen, aceptan o rechazan las pertenencias étnicas. Asi, la alternativa no está entre un relativismo extremo y un universalismo igualmente excluyente, que es en la practica un relativismo absolutizado. También se puede partir de la idea de la identidad básica de 10s seres humanos, y a través del reconocimiento de su dinamismo cultural y de la variedad y fluidez de sus logros, proponer la igualdad de sus derechos y el respeto por sus particularidades. Si se parte de entender la cultura como un conjunt0 de estrategias adaptativas, desarrolladas por un grupo humano a través de la historia, como parte de sus interrelaciones con las otras sociedades y con el entorno; se puede aceptar que constituye una configuración dinámica en la que se apoyan las conductas individuales, pero que no las determina. Con este punto de partida se puede otorgar valor positivo a 10s elementos dinámicos de cada sociedad y a 10s agentes de cambio cultural, entendidos como actores que facilitan el desarrollo social y no como elementos de su desintegración. Asi, el respeto por la diferencia cultural se transforma en interés por las interrelaciones mutuas -y mutuamente enriquecedorasdejando de lado todo esencidismo. Una interpretación teórica de este tip0 brinda un marco mis flexible a las relaciones entre minorias y sociedad global, y permite encuadrar mejor la actividad docente con respecto a ambos sectores. La escuela ante el dilema Estudios realizados en las escuelas en Francia (Pierre Jordan) y en Argentina (Maria Rosa Neufeld) sefialan que en ambas sociedades (y probablemente en muchas otras) el discurso del relativismo cultural ha arraigado fuertemente entre 10s maestros de todos 10s niveles de ensefianza, que explican a través de él las dificultades escolares de 10s nifios de las minorias o sus problemas de integración: 10s nifios ((son asb porque vienen de culturas diferentes y la acción de las escuela no puede, ni debe, modificar esa especificidad (aunque en la La construcci6n de la diferencia: 10s latinoamericanos Papers 43, 1994 29 mayoria de 10s casos implique marginación). La construcción docente respecto a las minorías étnicas, es entonces parte de la construcción social al respecto y se nutre de 10s aportes del funcionalisrno antropológico. Con anterioridad y en contraposición con la propuesta del relativismo culturalista (a la que algunos autores identifican erróneamente con el multiculturalismo actual) se ha desarrollado desde fines del siglo pasado la propuesta asimilatoria. hta consiste en igualar las oportunidades de 10s integrantes de las minorias brindándoles 10s elementos de conducta y de conocimientos propios de la cultura dominante. Pese a que el miedo a la segregación empuje a docentes bienintencionados y a algunos miembros de las minorias estigmatizadas a este tip0 de opción, es evidente que su presunto ccuniversalismo)) no significa un paso adelante, sino un retroceso con respecto al relativismo. Tarnbién en este caso hay un fundarnento teórico aparentemente aceptable: la unidad de la especie humana y la existencia de valores y derechos universales, y existe también un colectivo científic0 que da la base teórica para la propuesta. En este caso se trata de 10s filósofos, alguno de 10s cuales, como Finkielkraut o Bueno, acusan duramente a la antropologia de fraccionar al mundo en tribus incompatibles y al relativismo de fomentar las guerras civiles de 10s paises del Este. Desgaciadamente, ni el universalismo que señala cctodos somos iguales)) ni el relativismo que proclama cctodos tenemos derecho a ser diferentes)) evitan la realidad de la existencia de un mundo fuertemente jerarquizado, en que algunas sociedades dominan política y económicamente a otras. Encontrar las palabras exactas no cambia esta realidad, pero discursos mal construidos ayudan a legitimarla. La lucha no tiene tampoc0 que darse entre antropólogos y filósofos, sino entre concepciones estáticas y dinámicas de la sociedad. Construyendo diferentes: 10s sudacas En España, país de adscripción por nacimiento, el problema de la inclusiónlexclusión es particularmente interesante en el caso de 10s latinoamericanos, dado que no presentan grandes diferencias raciales ni en términos de códigos lingiiisticos con la sociedad receptora. Tampoco se encuentran entre 10s dos grupos diferencias religiosas, ni distancia insalvables en términos de clases sociales, por 10 que faltan algunos de 10s elementos a partir de 10s cuales se ((naturalizas la idea de exclusión. Esto hace que las prácticas sociales y legales con respecto a 10s inmigrantes latinoamericanos se presenten como cruciales, desde el punto de vista teórico, para entender el proceso de construcción de la ccotredad)). Desde el punto de vista legal, si bien existe una contradicción entre el proyecto político de construir una Hispanoamérica integrada y la conceptualización de 10s latinoamericanos como extranjeros, esto se salva en la práctica otorgando algunas ventajas legales a la inmigración de este origen: menor plazo de residencia para obtener la nacionalidad y más fácil reconocimiento de equivalencias en 10s estudios. A todos 10s demás efectos se mantiene la ideologia del estado nación como marco de pertenencia legitimo, y se ignoran las semejanzas culturales, tan subrayadas en el discurso politico. 30 Papers 43, 1994 Dolores Juliano Reviste mayor interés analizar la construcción social, ya que ésta se apoya en una tradición previa a la inmigración que nos ocupa. Al respecto, ya en el siglo XVII, el sabio mexicano Sigüenza y Góngora se quejaba de la extranjerización y desdén etnocéntrico de que eran objeto 10s criollos: Piensan en algunas partes de Europa [. . .] que no s610 10s indios habitadores de estos paises, sino que 10s de padres espafioles casualmente nacidos en ellos, o andamos en dos pies por divina dispensación, o que, a6n valiéndose de microscopios ingleses, apenas se descubre en nosotros 10 racional (citado en Galviz, 1982). Pero el antecedente teórico mh significativo se relaciona con la construcción social del ccindiano)) durante el siglo pasado. Según esta conceptualización popular, cualquier nativo que abandonara temporalmente su pueblo de origen e hiciera fortuna en Arnérica, volvia transubstanciado en otra cosa, se ccextranjerizaba). A este extranjero construido no se le asignaba mh merito que la riqueza (que era la que le autorizaba a volver). Todos 10s dem& elementos de distancia cultural que le habian proporcionado las nuevas experiencias se conceptualizaban negativamente, como extravagancias, vulgaridad o chabacaneria. Asi, 10s indianos se transformaban en elementos pintorescos dentro de sus comarcas de origen, relacionados con mansiones con palmeras en el jardín, pero no con cotas significativa de experiencia o sabiduria adquirida. Esto creaba un estatus ambigu0 en que el ascenso social producido por la riqueza se neutralizaba con la extranjerización asignada, de modo que el indiano no ascendia dentro de la escala de clases sociales local, sino que generaba un espacio propio pero diferente. Si este proceso de exclusión del univers0 de 10 reconocido como propio actuaba sistemiticamente con respecto a 10s emigrantes que retornaban (pese a que desde el punto de vista legal continuaban siendo ciudadanos de pleno derecho), incrementa su poder de segregación cuando se aplica a 10s retornados de segunda generación. En este caso, a la conceptualización excluyente se agrega una base legal. fista, al apoyarse en el ius sanguine puede ser superada en muchos casos por 10s inmigrantes latinoamericanos3, que suelen contar con algún abuelo español (o del resto de la comunidad económica europea, 10 que da iguales derechos). La segregación social, en cambio, se construye prescindiendo de la base legal, y ha acuñado en la úitima década el neologismo ccsudacan para seiialar la condición de extranjeria social de ese sector. Quedan asi delimitados tres imbitos de inclusión-exclusión: el legal, que se apoya en el derecho de sangre y brinda ciertas posibilidades a 10s latinoamericanos de obte3. Hasta 1985 la legislación espaiiola s610 concedia derecho a reclamar la nacionaiidad a descendientes de esp~oles hombres, ya que se consideraba que las mujeres perdían su nacionalidad si se casaban con un extranjero y que, por consiguiente, no podían transmitirla a sus hijos. Esta discriminaci6n de genero se subsan6 a partir de redamaciones ante el tribunal constitucional. La construcci6n de la diferencia: 10s latinoamericanos Paoers 43, 1994 31 ner la ciudadania; el cultural, marcado por semejanzas que facilitan la interacción, y el social, donde se establecen 10s limites de pertenencia. Ya Gordon ha sefialado (hablando de EE.UU.) que las estructuras sociales son más significativa~ y persistentes que 10s contenidos culturales a efectos de disefiar 10s limites étnicos. Y Barth propone que la cercania cultural no implica la desaparición, sino el desplazamiento de 10s limites de la estructura social a referentes simbólicos. Estos limites se activan o se neutralizan en la interacción social y, por consiguiente, en la escuela. En el caso que nos ocupa, es un ámbito de estudio interesante analizar cómo 10s limites construidos al respecto dificultan en la práctica la adopción por 10s nifios y sus familias de las metas escolares, produciendo dificultades en el proceso de escolarización. Bibliografia citada ABOU, Selim (1 98 1). L 'identité culturelle. Relations inter-ethniques etproblemes d'aculturation. Editions Anthropos. BARTH, Frederik (1976). Losgrupos étnicosy susponteras. México: Fondo de Cultura Económica. BASTIDE, Roger (1970). Elprójimo y el extraño. Buenos Aires: Amorrortu. BEAWOIR, Simone de (1968). El segon sexe. Barcelona: Edicions 62, 1952. BENEDICT, Ruth (1 97 1). aEl hombre y la cultura)). Biblioteca Funhmental del Hombre Moderno, núm. 1. Centro Editor de América Latina. BUENO, Gustavo (1987). Etnologia y Utopia. Barcelona: Jucas Universidad, 1971. CAMILLERI, Carme1 (1992). *Cultura antropolbgica i de l'educació)). Recerca i educacid interculturals (27 a 49) (Puig coord.). ERAIM. 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