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Recensions

Coroleu Lletget, Alejandro

Abstract

Roberto CARDINI, "Cepi nostras intercenales redigiere in parvos libellos" A porpósito de Mosaici. Il "nemico" dell'Alberti.

Full text

La conclusió darrera és que cal llegir puis de su hallazgo, editó 10s textos reaquest llibre, encara que només sigui per cuperados, no sin antes advertir el carácreflexionar amb A. Grandazzi sobre com ter provisiongl de su trabajo, algunos de cal enfocar, avui en dia, els estudis sobre cuyos errores de interpretación y transl'antiguitat clhssica. Aquesta <<provocacripción seiialó después G. Puccioni tió), a la lectura i a l'opinió és, per a nos- (G. Puccioni, <<Note sulle nuove Intercealtres, un dels aspectes més positius, si nali di L.B. Albertb. Studia Florentina bé no rúnic, del seu treball. Alexandra Ronconi Sexagenari0 oblata, Roma, Edizioni delltAteneo, 1970, Joan GÓmez Pallares pp. 357-64). Las visicitudes del texto albertiano no acaban, con todo, aquí, pues a todo esto seguimos todavía sin contar ROBERTO CARDINI con una edición total de la obra que nos <<Cepi nostras zntercenales permita leer en un solo volumen 10s dos troncos que forman el texto de Alberti. redigere in pamos libellos.'.*' por si tales infortunios no fueran ya hasA propósito de Mosaici. tante, la edición de la mayor parte de las Zl <<nemico>> del1 'Alberti Intercenales, a cago de Roberto Cardini, no ha contado, por las razones que sean, La de las Intmenales es, desde luego, con una adecuada difusión (L. B. Albe&, una historia accidentada. Escritas a inIntercenales (libros 111-m) a carga de tervalos, recogidas y ditribuidas en diez Roberto cardini, R~~~, ~~l~~~i, 1978). libros y atribuidas infundadamente a Pero si incierta ha sido la fortuna de otros autores, permanecieron inéditas las Intercenales, tanto o más lo ha sido basta que en I890 Girolarno Mancini pula actitud con que la crítica ha analizado blic6 el manuscrit0 oxoniense en el que texto de Alberti. Una actitud que dese conservaban 17 de las 41 de la finiríamos como cauta o excesivamente colecciÓnl. La fortuna de las 24 restantes (y s~lO) insinuante, porque muchas no fue menos turbulenta. Unicamente el veces críticos se han limitado a esfeliz descubrimiento de Eugeni0 Garin, bozar nuevas lineas de interpretación, hace tan s610 veinticinco aiios, nos ha nuevas metodolog~as que permitieran pemitido cOnOcer de la comprender toda la complejidad de la guardado en la Biblioteca del Convento obra albertiana sin decidirse, no absde S. Domenico de Pistoia, en un matante, a paner en sus presunuscrito ligado a una edición de De civipuestos tebricos. tate Dei de San Agustin (Leon Battista ~f~~~~~d~~~~~~ en las filtimos afios Alberti, crIntercenali inedite~, a cargo de 1, ha cambiado. cada vez con Eugenio Garin, Quaderni di Rinascimayor frecuencia han ido apareciendo merito, Florencia, SansOni, 19659 nuevos y muy acertados trabajos sobre la PP. 125-258). propio Garin, poco desproducción literaris latina de Alberti. Las Intercenales no s610 no se han mantenido al margen de este interés por el la- ' Se trata del manuscrit0 Canunisianusmisc. 172 de la Bodleian Library editado por tín de Alberti, sino que han conocido un Girolarno Mancini en Leonjs Baptistae AlnuevO y un de berti opera inedita et separation irnanálisis. Reconsideración que tiene pressa. Florencia, 1890. EI texto de las Intersu mejor exponente en la última monocenales ocupa las páginas 122-235. grafia sobre 10s diálogos satíricos de L.B. Alberti. Se trata del brevísimo Mosaici. I1 memicon dellxlberti, volumen publicado por Roberto Cqdini y de reciente aparición (Roma, Bulzoni Editore, 1990,90 pp.). Dos son 10s trabajos que conforman el ensayo de Cardini. En el primero de eilos (ccil nemico dell'Alberti,,, pp. 1-50), Cardini analiza el texto de Hostis, uno de 10s siete que conforman el tercer libro de las Intercenales. El segundo (cesatira e gerarchia delle arti: dall'Alberti al Landino>>, pp. 5 1-66) estudia el texto de Corolle, tercera Intercenal del libro IV, cuyo análisis se complementa con el estudio de un pasaje de Cristoforo Landino, concretamente de un fragmento de las Disputationes Camaldulenses. Un apéndice, en el que aparecen 10s textos originales de Alberti según la edición de Cardini, un índice de manuscritos cotejados y de nombres, y un apunte bibliográfico completan la obra (pp. 67-90). Puede resultar a simple vista desconcertante que Cardini llame ccappendice>> a 10s textos albertianos, que les dé en cierto modo un tratamiento secundari0 y no 10s edite como prólogo a sus páginas críticas. El desconcierto es s610 aparente. Para Cardini 10s textos son sobre todo, como 61 mismo señala, terreno en el que verificar su metodologia, laboratorio en el que poner en practica sus criterios de lectura y analisis del texto albertiano. A la exposición de estas consideraciones metodológicas dedica precisamente las primeras paginas del volumen (pp. 1-7), indispensables para entender el resto del librito. Frente a la mayoria de 10s críticos, que han hecho hincapié en el carácter autbbiográfico de las Intercenales y han descuidado la estructura de la obra sin preocuparse por las posibles conexiones entre textos de un mismo libro, el gran acierto de Cardini consiste en justificar su propio método a partir del testimonio del mismo Alberti, en concreto del prólogo del libro EI de sus Profugiorum ab aerumna libri. Es éste un pasaje programático, en el que Alberti. al tiempo que revela su concepción de la literatura como continua ccreutilizaciÓn,> de todo el material empleado en 10s siglos precedentes, nos da interesantes claves para la interpretación de sus escritos. La obra albertiana, repite una y otra vez Cardini, es un ccmosaico>> cuyas teselas, material de desecho de otros edificios, pueden formar una nueva composición, original y diferente de las ya existentes. Pero además cada Intercenal --es ésta otra constatación de Cardinitiene un significado en relación con el resto del libro al que pertenece. Su colocaci6n en uno u otro libro no se debe al azar o al capricho del autor, sino que responde a una voluntad clara de unidad por parte de Alberti, quien ha preferido (y así nos la hace saber alguna vez) agrupar textos de tematica afín en un determinado libro. He aquí, en síntesis, la metodologia que Cardini propone para interpretar correctamente 10s textos albertianos. Una vez especificada, es el momento de aplicarla en un texto concreto. Para el10 la elección es deliberadamente arriesgada, pues recae en Hostis, una Intercenal sobre la que Alberti, cuando menos explícitamente, no ha pronunciado ningún juicio critico previo, no ha sugerido ninguna clave de lectura. Para Cardini, Hostis presenta dos problemas de no poca envergadura, relacionados inevitablemente con las consideraciones metodológicas anteriormente esbozadas. El primero hace referencia a la originalidad del texto, al material en definitiva del que están hechas las diferentes teselas-de este mosaico albertiano (pp. 7-30). Hostis narra sustancialmente un hecho histórico. En un momento de la guerra entre Pisa y Génova, un grupo de prisioneros pisa- nos cae en manos del enemigo. Indeciso, el senador genovés delibera sobre la suerte de 10s rehenes. Dos son las soluciones que proponen 10s senadores: acabar con la vida de 10s cautivos o dejarlos en libertad. A ambas alternativas se opone la opinión de un pisano, traidor a su ciudad, que aconseja al senado genovés encarcelar para siempre a 10s pisanos. Con el10 no s610 debilitarán el poder enemigo al dejar sin hombres a la ciudad de Pisa, sino que impediran que sus mujeres puedan contraer matrimoni0 de nuevo. La estrategia del pisano, quien logra convencer finalmente a 10s senadores genoveses, lleva la desgracia a la ciudad de Pisa. Alberti relata un acontecimiento verdadero. Podemos perfectamente fecharlo ya que disponemos de testimonios que dan cuenta de la batalla entre Pisa y Génova, y en particular de la deliberación del senado genovés. Uno de ellos -la crónica de fra Lorenzo Taiuolies sin duda alguna la fuente en que se inspira Leon Battista Alberti. Sin embargo, el merito de nuestro autor -matiza Cardiniradica en convertir un fragmento lineal y neutro, como es el pasaje de Tauiolo, en un texto chispeante y subjetivo. Con prodigiosa habilidad, Alberti transforma el estilo analític0 de la crónica en una sucesión de discursos, explicito~ o indirectos, que sintetizan las tres proposiciones. La ccretorizaciÓn>> de Alberti llega todavía mils lejos, pues la tercera propuesta no se pone, como en la crónica medieval, en boca de un grupo de senadores, sino que proviene de un solo hombre, de un pisano malvado y vengativo que s610 pretende sembrar la discordia ente sus antiguos conciudadanos. Son precisamente estas sutiles novedades, enunciadas deliciosamente por Cardini (pp. 7-16), un buen ejemplo de esa <<re-escritura,, albertiana a la que antes aludíamos. Pero es también Hostis un texto plagado forzosamente de reminiscencias clasicas. Cardini desmonta el episodio albertiano y determina 10s materiales que 10 conforman. Los resultados (pp. 16-30) son ciertamente sorprendentes: asombrosas son la coincidencia, ccanche linguistica*, con un pasaje de Livio (IX, 3,4-4,s) y la inspiración virgiliana (Aen., VI 851-3) y enniana (Annales, frg. 194 Vahlen2, y no 294 como señala Cardini) de algunas líneas de Hostis, constante es la referencia a pasajes del De oficiis de Cicerón. Se trata, no obstante, de teselas ocultas que no pueden ser buscadas en léxicos o repertorios de concordancias, pedazos gastados que el autor recompone. Originalidad y tradición se combinan, pues, magistralmente en la creación del nuevo mosaic0 albertiano. Sin embargo el rasgo que distingue ciertamente el Hostis de Alberti es la presencia, inquietante y decisiva, de ese singular pisano al que las crónicas del medievo ni siquiera mencionan. Los motivos aducidos por Cardini para dicha inclusión son absolutamente convincentes y ayudan a comprender el contenido y la organización del iibro tercer0 de las Intercenales (pp. 30-50), segundo problema que plantea <<I1 nemico>> albertiano. De 10s once iibros que constituyen las Intercenales albertianas, media docena cuentan con un prólogo en el que el autor sugiere posibles lecturas o interpretaciones de 10s textos que siguen. No es éste el caso del libro 111, que se abre directamente con Picture, una Intercenal donde Alberti describe un templo adomado con una serie de figuras que representan cada una de las vhudes y cada uno de 10s vicies humanos. Una de estas estatuas representa la Venganza, a la que acompañan, entre otras, la ccContentio>> y la cccalamitasu. Sobre el caracter alegórico de dicha descripción, la crítica albertiana ha sido siempre unánime. Cardini, por su parte, prefiere ver en el texto de Picture, mis concretamente en algunas de las estatuas negativas que decoran 10s muros del templo, una clave de las Intercenales de este tercer libro. Asi, en el caso de Hostis, el argumento del texto se correspondería con la <<Vindicta>>, divinidad que inspira las acciones del malvado causante de la calarnidad de Pisa. El punto de vista de Cardini corrobora asi esa probada complementariedad temática que poseen todas las Intercenales de un mismo libro y a la que 10s criticos, salvo excepciones no habían prestado la debida atenci6n. Leído parcialmente en un reciente congreso, el segundo estudio (<<Satira e gerarchia delle arti: dall'Alberti al Landino*, pp. 5 1-66) sigue las líneas trazadas en el primer ensayo. Para esta ocasión Cardini escoge una Intercenal del libro IV (pp. 51-56). Se trata del texto Corolle, satíric0 diálogo en el que la Gloria y la Envidia buscan un candidato al que ofrecer una guirnalda de flores. Para tal distinci6n se presentan varios literatos: un nefast0 poeta centonario, un orador pedante y vacío, un malicioso obtrectator que personifica el bibli6filo Niccolo Niccoli, y un desgraciado literato de nombre Lepidus, que se constituye en portavoz del propio Alberti y que finalmente recibe el premio. La situaci6n, aparentemente irrelevante, es un pretexto para que Aiberti lleve a cabo una feroz sátira de todas las artes ridiculizadas en 10s tipos descritos rnás arriba. El motivo, con todo, no es nuevo, pues en otras Intercenales, como Cynicus, o en otros textos de Alberti, como son De commodis litterarum atque incomodiso Momus, la crítica del sistema de las artes alcanza niveles de amargura incluso mayor que en Corolle. Es por el10 que quizá rnás adecuada habria sido la comparacibn, por parte de Cardini, con 10s pasajes rnás pesimistas y ácidos del De commodis (v.gr. IV, 56-70), donde Alberti establece un orden jerárquico de las profesiones, en un intento de poner de manifiesto la supremacia ctinconvenienten de las letras y de la actividad intelectual sobre la vida práctica. Para dicho cotejo Cardini escoge, sin embargo, un texto esta vez no de Alberti, sino de Cristoforo Landino. Se trata de un pasaje del primer libro de las Diputationes Camaldulenses, donde Landino, precisamente en boca de Alberti, reivindica la prioridad de la contemplaci6n sobre la vida activa (pp. 57-59). Si Alberti se había centrado en la sitira de las diferentes artes desde un punto de vista casi diríamos social o práctico, Landino pasa a un nivel mucho rnás teórico, que Cardini resume con precisi611 (pp. 59-63). Al autor de las Disputationes Camaldulenses le interesa rnás la utilidad de la meditación frente a las voces civiles de otros humanistas que, como Bruni o Salutati, defendían el papel político del ejercicio intelectual. Al pasaje de Landino aplica Cardini otra vez (pp. 63-66) su ttmetodo del10 smontaggio,, tan acertadamente empleado en el texto de Hostis. Son ahora Séneca (sobre todo su De otio) y el De oficiis ciceroniano las piezas que constituyen el mosaic0 landiniano. La presencia del tratado de Cicer6n no deja de ser relevante. Considerado manual de continua lectura por 10s máximos exponentes del humanismo civil florentino, se nos aparece aquí como punto de referencia de un autor del que, al igual que de Alberti, poseemos abundantes testimonio~ de oposici6n a las ideas del humanismo civil. Una advertencia, esta hltima de Cardini, que contrasta otra vez con la visi6n de no pocos estudiosos. Unas palabras finalmente sobre la edición de 10s textos albertianos (pp. 71-73 y 74-81). Tal como declara en una nota previa (p. 69), Cardini ha editado de nuevo el texto ya publicado por 61 en 1978. Sus criterios de edici6n nos pare- cen correctos, pues subsanan algunas de SEBAST~N F. XAM MALLO ASENSIO las malas lecturas de Garin y Puccioni. La Ciudad romana de Carthago Por 10 que respecta al aparato de fuentes, Nova: la documentacwn pese a que el propio Cardini advierte que arqueológica el suyo no es un comentario linguístico, si se echa en falta alguna mención mis de Múrcia, Secretariado de las posibles coincidencias léxicas entre Publicaciones de la Universidad de Corolle y algunos textos de Plauto. Murcia, 1989, 200 pp. Como se comprenderá fácilmente, estas observaciones son tan s610 concretos Cartagena, Carthago Nova, és un treapuntes que no pueden ni deben para ball afortunat de dedicació d'estudiosos nada minimizar el trabajo de Cardini. del món antic, des dels treballs d'AsenCon esta, quizá, excesivamente larga sio de Morales i més tard del comte de nota de lectura hemos querido también Lumiares al final del segle xv~n, tot pasnosotros diseccionar el discurso de Carsant per la dedicaci6 d'Antonio Beltrán dini, mostrar todo el complejo entradurant gairebé els Últims cinquanta mado de un ensayo que pretende ser muanys, l'inventari de C. Belda i els trecho más que un simple comentario balls de Michael Koch a l'epigrafia de la critico. En efecto, en Mosaici. I1 mezona, o contribucions importants com micos dell'Alberti Cardini ha sabido poles d'A. González per a l'kpoca tardana. ner las bases de una nueva metodologia S. Ramallo en el moment actual dóna que a partir de ahora deberá ser un punto una nova embranzida a aquests estudis de referencia obligada para todos 10s esals quals ha col.laborat en una ja llarga tudiosos de la obra latina de Alberti. dedicació d'un decenni. La skrie La ciuEn el prólogo general a 10s Intercoedad romana de Carthago Nova: fuentes nalium Libri Alberti declara que ha iniy materiales para su estudio, prevista en ciado la recopilacidn de sus Intercenales quatre volums, de la qual aquest és el seen pequeños libritos ccquo ... commodius gon, és una bona mostra de la dedicació possent perlegh2. Ahora Cardini a su i capacitat d'agrupació d'esfor~os que devez presenta en un alibellus,, de menos mostra l'autor del treball que ens ocupa, de cien páginas dos de las Intercenales qui la dirigeix amb un ritme que va més albertianas. Sin duda ell0 pennitirá leer enlla de l'habitual en la seva celeritat i el con más facilidad unas obras que s610 un seu nivell. S. Ramallo es fa ressb en siglo después de su redescubrimiento el primer capítol de la historiografia empiezan a ser juzgadas y apreciadas en arqueolbgica de Cartagena tot recollint su justa medida. S610 nos cabe esperar en forma adient els treballs anteriors soque la labor de Cardini tenga la contibre el tema i destacant-hi les aportacions; nuidad deseada. també hi fa esment dels noms il.lustres i benemkrits que s6n les fites del camí de Alejandro Coroleu la molt rica histbria local de Cartagena. El segon capítol toca un tema important: el de la topografia antiga de CarEn MANCINI, G. (Opera inedita ..., cit, thago Nova, que és enfocada en un nip. 12'2). El texto cornpleto de se inicia vell de progressiva des asi: nCepi nostras intercoenales redigere in marc geografic que abasta el tenitori imparvos libellos, quo inter coenas et pocula n~ediat. No Passa de tota manera en cornmodius possent perlegix. aquest capítol d'assenyalar les línies