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Un epigrama de Posidipo (A.P. XII 98)

Brioso Sánchez, Máximo

Abstract

Brioso Sánchez, Máximo

Full text

UN EPIGRAMA DE POSIDIPO (A.P. XII 98) Máximo Brioso Sánchez Universidad de Sevilla ABSTRACT Critics have failed to notice that Posidippus, A.P. XII 98, is closely releated to Callimachus, A.P. XII 150, and Theocritus, Id. XT. It is in that relation that the meaning of the epigram is to be found, because the subject-matter of the text is notphilosophical discipline, butpoetry, as the best defence against thepower of Eros. Aún a la espera de la tan anunciada como deseada edición del libro XII de la Palatina por F. Buffihe, y por supuesto corriendo el riesgo de que mientras estas paginas estén en la imprenta aparezca dicha edición y tal vez las haga ya inútiles, ofiezco una pequeña contribución a la lectura de este texto de Posidipo que, aparentemente sin mayores problemas, ha sufrido sin embargo correcciones variadas (de las que hago gracia al lector) y algunas interpretaciones que también se me antojan bastante erróneas. El epigrama, se@ la conocida edición de A.S.F. Gow y D.L. Page1, es como sigue: En su comentario2, Gow y Page comienzan por darnos esta impresión general del epigrama: ccThe literary man or poet is proof against the toments of love. The epigram contains much the same moral as the last and the next, but it is neither very plain nor very happily phrased)). Los textos aducidos son, respectivamente, XII 45 y 120, ambos del mismo ' The Greek Anthology. Hellenistic Epigrams I, Cambridge 1965 (3074-7). El mimo texto se lee en la edición mis reciente de Posidipo: E. FERNANDEZ-GALIANO, Posidipo de Pela, Madrid 1987, p. 78. * Op. cit., 11, p. 486. autor, pero la relación pretendida entre ellos es mínima: con el primer0 no hay de hecho mas bien concomitancia alguna, y con el segundo solamente, en todo caso, el recurso al Xoytap5g (ttsober Reason))), pero con innegables diferencias también en este punto, sobre el que habremos de volver mas tarde3. Respecto a la negativa apreciación del poema, aparte de ser una cuestión de gustos, a mi modo de ver el principal posible fallo del autor es haber tocado, de manera harto alambicada ademas, un tema también presente en Calimaco y en Teócrito, que 10 desarrollan con la ventaja añadida de su indiscutible superioridad. No obstante, de esta relación del argumento del epigrama de Posidipo con su tratamiento por 10s dos grandes alejandrinos, Gow y Page no hacen la menor mención, 10 que se explica facilmente porque su interpretación del texto toma otros derroteros. Sin embargo, la referencia ya en el arranque de la composición a T&V Moua&v T~TTL~~ como explicita aiusión ai poeta, nos sitúa claramente en la misma linea del tema desarrollado por 10s dos escritores mencionados, en el caso de Teócrito en el id. X1, siguiendo en este aspecto también a Filóxeno, y en el caso de Calimaco en su remedo burlesc0 de A.P. XII 150: el canto, es decir, la poesia, es una, o incluso la mejor, medicina contra la pasión amorosa y sus aflicciones. Pues, como es frecuente en el Helenismo, el amor es presentado como un morbo, una dolencia, y el Amor, personificado, como una agresiva criatura ante la que caben muy escasas defensas: en el caso que nos ocupa, la propia entrega al arte poético como muy eficaz remedio. Y es so10 a la luz de estos otros dos textos como puede ser interpretado correctamente el de Posidipo. No estamos, por tanto, ante una metafora de puro adorno en esta referencia al poeta como ttcigarra de las Musas)), tal como ocurre, por ejemplo, en el mismo Teócrito en otras ocasiones (idd. I 148 y V 29) o en A.P. IX 380 (anónimo), que son precisamente 10s lugares aducidos por Gow y Page, pero que para la cuestión que nos ocupa no tienen especial relevancia. Tal metafora es aquí en cambio una clave anticipada para nuestra comprensión del texto. Y, sin embargo, una ya larga tradición exegética ha entendido que 10s ttlibros)) citados en el v. 3 son una especifica referencia a la ciencia erudita o incluso a 10s cteducative processes)) del hombre ttformed by education)) (asi Gow y Page) o a las ((disciplines of the intellect)), tal como se expresa D. H. Garrison4, de acuerdo con la misma via interpretativa. En realidad ésta, que creo desencaminada, o parecidas lecturas del epigrama, se vienen arrastrando desde tiempo atras, y asi ya R. ReitzensTambién las pretendidas semejanzas con el anónimo A.P. V 168 (cf. S.L. TARÁN, The Art of Variation in the Hellenistic Epigram, Leiden 1979, p. 63 s., con eco en la ya citada edición de Fernández-Galiano) me parecen francamente ilusorias. Mild Frenzy. A Reading of the Hellenistic Love Epigram (HERMES EINZELSCHRIFTEN, Heft 41), Wiesbaden 1978, p. 75 s. tein5 curiosamente 10 caracterizb como ctHohn gegen den übergelehrten Dichter)), en una pirueta que con toda razón descartaron Gow y Page en su momento, pero que implica una muy semejante desviación de la linea interpretativa que en cambio juzgo mas correcta. Es muy posible que en aquélla haya influido una cierta inclinación del epigramatista hacia el pensamiento filosófico, según subrayara ya Wilamowitz6. Pero el hecho es que ITOV&V (v. 3) es utilizado abundantemente como expresión del labor poético, como es bien sabido, y de ahi que el afirmar que ccthe meaning seems to be that a man whose sou1 has been formed by education takes the accidents of life lightly, imputing them to the malignity of fortune)) (Gow y Page, p. 487) no sea sino una conclusión sin base alguna. Según 10s mismos autores, tcGaípov will then be used, as often, as an equivalent to ~Úxq .. and will not refer to the tormenting 'IIÓ8os; and tiMa will mean everything unconnected with culture)), todo 10 cua1 es simplemente un paso mas en esta via del extravio. De acuerdo con el sentido mas estricto del epigrama, por el contrario, es el poeta como tal poeta el que esta inmunizado contra el amor-dolor, que se simboliza en la tortura del espino y el fuego, y luego es recogido de algun modo en el dvtqpGaipovt del final, ya se interprete como el ccdoloroso destino)) de 10s enamorados o como la ((cruel divinidad~~, y no desde luego como ccthe malignity of fortunel), que no es en absolut0 aquí pertinente. Esta arma antierótica de la poesia es diferente sin duda del concepto del Xoytapós, el ccsano juicio)), que el poeta mismo señala como bastión en XII 120, fiente a la debilidad en que, ante el amor, 10 sume la embriaguez. Se trata a todas luces de dos tópicos muy distintos: el uno, el de la poesia como remedio muy particular y reservado a so10 una clase de individuos; el otro, vinculado a la literatura simposíaca, el de la sobriedad como arma profilactica contra el amor, y su contrario, la embriaguez, como acceso directo a la locura amorosa8. En mi opinión, pues, el epigrama de Posidipo es ajeno a un planteamiento digamos generalizadamente ccculturab) o filosófico, ya que se ciñe de modo muy claro al primer0 de 10s tópicos citados anteriormente. Como ya se dijo, la inicial referencia al poeta pone en evidencia de que tipo de absorbente dedicación se trata, de suerte que tales cclibros)) representan la poesia exactamente igual que el término oo$ía en el texto paralelo de Calimaco (A.P. XII 150,4). La expresión hM' dL0~pí[~t (v. 3), tan S Epigramm und Skolion, Giessen 1893, p. 163 n. U. VON WILAMOWITZ-MOELLENDORF, Hellenistische Dichtung, Berlín 19622 (I), p. 148 s. Asi FERNANDEZ-GALIANO, loc. cit.; ccthe cruel god of love)), en version de Garrison, loc. cit. Cf. G. GIANGRANDE, ccsympotic Literature and Epigramv, L 'Épigramme grecque, Entretiens XIV. Fondation Hardt, Vandoeuvres-Gentve 1968, p. 116. inútilmente corregida por muchosg, subraya esa dedicación y 10s exclusivos intereses del poeta, y no significa ninguna posición filosófica ni nada semejante. Por otra parte, la duda, recogida también por Gow y Page, de si KOL~~~ELV (v. 2) debe entenderse como ((put to deathu o como ctreduce to silence)), creo que es forzoso resolverla en este contexto a favor de la segunda solu~ión'~. Dado el caracter simbólico de la tortura, dentro de la constelación de las metaforas eróticas, y dado también que en la continuación no se expresa sino el desdén del poeta ante la crueldad del trato, que resulta sin embargo a todas luces ineficaz, parece que la primera interpretación esta bastante fuera de lugar. Es la pretensión de acallar la voz del vate en cuanto tal, 10 que es lógico en la actitud del Amor, puesto que esa voz poética es precisamente la única arma de su frustrada víctima. Amor no desea sin duda matar al rebelde, sino domeñarlo, y para el10 10 somete al tercer grado de su fuego, en tanto que la consagración inquebrantable del poeta a su arte 10 salva de esa servidumbre. Posidipo, en fin, no ha hecho sino radicalizar un tema ya tocado por Calimaco y Teócrito, introduciendo el efectista recurso de la tortura en lugar del mas corriente del morbo o dolencia ya señalado. Estamos, en suma, ante una variatio sobre un tema tratado so10 en contadas pero egregias ocasiones por la poesia del primer Helenismo. Asi todavia H. BECKBY en su conocida edición de la Palatina (Miinchen 1958), en que sigue explicitamente la tesis de REITZENSTEM. 'O Del mismo parecer es también FERNÁNDEZ-GALIANO (p. 79 s. de su edición citada).