A pereat!: un Propercio airado
Abstract
Cano, Pedro Luis
Full text
A PEREAT!: UN PROPERCIO AIRADO Pere-Lluís Cano Universitat Autbnoma de Barcelona ABSTRACT All along Propertius ' worh the expression A pereat! appears in context with some topics themes which seems to make him feel extremely jalous: passiveness, places of meeting, the seu and long travels, closed doors, abstinence, rites, wine and war. No es faci1 saber de la vida de Propercio ni de su forma de ser. Las alusiones no infrecuentes que 61 mismo se dedica tienden a crear un personaje literari0 tan apasionante como el de Cintia, mas también igualmente dificil de enmarcar con visos de realidad. Este misteri0 alrededor de su persona y la consiguiente busqueda de una apariencia biografica pudieron llegar a condicionar algunos de 10s dudosos trabajos que se le dedican en el siglo xrxl. Los datos concretos son realmente oscuros y las referencias ajenas inciertas. La tentación de interpretar indicios poc0 fiables es intensa y el resultado de 10s trabajos, aun rigurosos, resulta ciertamente vago. Basta hojear la introducción de una u otra ediciones mas o menos recientes y comparar el esfuerzo aplicado con la escasez de información no subjetiva. Su caracter intimo no queda mucho mas claro, aunque, en este caso, la especulación resulta fructífera en cuanto colabora a penetrar mas a fondo en su poesia, cuya lectura se ve enriquecida con cada pequeña observación de 10s estudiosos, aun cuando muchas veces se roce las fronteras de la especulación intelectual, el espejismo de 10 ((ben trovato)). Incluso el texto debe aceptarse a partir de documentos bastante recientes y no muy abundantes2. Si nos ceñimos, en fin, a 10 seguro, pronto acabamos3. No obstante, si nos dejamos llevar por 10 subjetivo de la interpretación, si nos dejamos enlabiar por 10 que escribe el poeta, algo tan digno de fe o de desconfianza Cf. SULLIVAN, Propertius, a critica1 introduction, Cambridge University Press, 1976, p. 49 s. Cf. H.E.BUTLER y A.A. BARBER, The Elegies of Propertius. Ed. Georg Olms Verlag. Hildesheim New York, 1969, p. LXVIi s. Cf. SULLIVAN, OP. cit. p. 45 s.
como la seducción del texto poético, sabremos de su carácter apasionado o excéntrico, con rasgos de cc ... irony, indirection, humour, pathoso4. Y es que solo queda el analisis, cuando no el psicoanalisis de su obra. Asi, para el profesor Sullivan, Propercio responde positivamente a las caracteristicas de una patologia descrita por Freud, cuya base seria la necesidad de dudar del ser amado, o que ella sea objetivamente provocadora de dudas, de celos. Estos celos son capaces de connotar el mayor grado de pasión5, quién sabe si en Propercio o en el personaje que gustara interpretar. El profesor La Penna, por su parte, muestra una tendencia a la aceptación de 10s sintomas que Propercio mismo define con cierta frecuencia a partir del propio primer poema del monobiblos. ((11 poeta non puo liberarsi del suo "servitium" perche b in uno stato de furor, di follia ed quindi incapace di "consilium"~~. En cualquier caso, todos 10s estudiosos, todos 10s lectores, notan la inestabilidad del caracter del poeta -o su personaje, deciamosen sus notables y frecuentes altibajos eufóricos y depresivos. Valga observar, a modo de ejemplo, el poema I, 8A (sobre todo, 1/16) y 1,8B (27146). Leemos que ella se va, o 61 se 10 imagina: Tune igitur demens, nec te mea cura moratur? (1.8A. 1) Se trata de una explosión depresiva, seguida de nuevos exordios y exabruptos, cuya frecuencia estilística en la obra de Propercio observa certeramente La Penna7. Pero el lector curioso hallara otros elementos paradigmáticos cuando siga la lectura del poema. Tras la serie de interrogaciones retÓricas8, descubrira una no menos larga serie de deprecacionesg, seguidas de conformismo, deseos de buena voluntad y una declaración final de resignaciÓnlO. Deja, pues, estallar su ira; reniega, se calma y expone su comprensión atorrnentada. Con tal despliegue de recursos persuasivos, imagina -o relatasu triunfo y estalla la euforia: Hic erit! Hic iurata manet! rumpantur iniqui! (1.8B. 1) El exabrupto con que da fin al hexametro es un buen ejemplo de cierta tendencia de Propercio a las deprecaciones breves de contenido variado Cf. SULLIVAN, OP. cit. p. 60. Cf. SULLIVAN, OP. cit. p. 91 S. Cf. LA PENNA, L'integrazione dzfficile, un profilo di Properzio. Piccola Biblioteca Einaudi. Torino, 1977, p. 33. " Cf. LA PENNA, OP. cit., p. 235. Cf. PROP. 1.8A. 1-8. Cf. PROP. 1.8A. 9-16. 'O Cf. PROP. 1.8B. 17-26.
que dedica habitualmente a todos sus rivales, más o menos imaginarios, en el amor de Cintia. Descubrir estas maldiciones mediterráneas 4e influencia epigramáticaes un incentivo añadido a la lectura de nuestro poeta. No entraremos en este juego, por mas que se 10 recomiendo al lector para descubrir a un joven impulsivo, naify descarado, que subyace en la obra. Véase, a titulo de ejemplo programático, el final del poema 20 del libro tercero. Cintia ha sido abandonada por quien sustituyó a Propercio poc0 ha. El poema ha comenzado con 10s consabidos exordios"; sigue la oferta de recon~iliación~~; pero la maldición queda en el aire para quien traicione lafides: Illi sint quicumque solent in amore dolores, et caput argutae praebeat historiae, nec flenti dominae patefiant nocte fenestrae. semper amet, fructu semper amoris egens. (3.20.27-30) El mal de amores, la mala fama, la indiferencia de la amante y el deseo nunca complacido digno de Tantalo o de Sisife son una buena selección de tormentos a desear. El lector no so10 descubrirá la amplia serie de desgracias que el poeta es capaz de imaginar para 10s infieles; descubrira también que 10s infieles no son 10s rnás culpables - por mas que lafides preside su intenciÓnl3ni el Único objeto posible de sus deprecaciones. Propercio confiere mayor responsabilidad a las razones que conducen a la infidelidad y a las personas o situaciones que la fomentan, como veremos enseguida. No podemos por menos de aludir a 10 dudoso de que haya voluntad destructiva en Propercio y a la constante presencia de un sentido del humor que matiza sus más primitivos estallidos y sus mas intimos dolores. En plabras de J.P. Boucher, ((L'humour est la masque de la sensibilité et son expression détournée, c'est une forme de poudeur et de politesse; Properce n'est pas un brutal, c'est une 5me comprehensive et l'humour est la forme subtile de l'expression de la douleur; sous le jeux litteraire transparait le sentiment, la douleur de la separation et de la trahison))14. Entre ese humor y celos semejantes, con vocación helenistica y vena epigramática, Propercio va dejando tras de si algunas migajas espontáneas para que el lector dé con 61 cuando se sienta perdido -tal vez como el poetaen 10s excesos formales. Como ese pereat!, que motiva estas lineas entre el método filológico y la fascinación de lector; una expresión que I* Cf. PROP. 3.20. 1-6. l2 Cf. PROP. 3.20. 7-24., l3 Cf. J.P. BOUCHER, Etudes sur Properce. Problemes d'inspiration et d'art. Ed. E. de Boccard. Paris 1980. p. 87 s. l4 Cf. BOUCHER OP. cit. p. 430.
surge de la pluma de Propercio en algunas situaciones y cuya observación pudiera no ser insubstancial. Cuando Propercio dedica a Volcacio Tu10 -o a un sobrino de éste, tal vezel sexto poema del monobiblos, se apresura a afirmarle la confianza que le ofrece viajar en su compañia, mas declina hacerlo en nombre del amor que retiene al poeta junto a su amada, y también por miedo a 10s ruegos, las carantoñas o las amenazas alternativas que ella usaria para retenerle15. No ceder seria un pecado imperdonable de desidia y cualquier cosa puede ser aplazada excepto, al parecer, el amor obligadamente apasionado. Y Propercio deja ir su primer, y diria que mas profimdo, pereat!: a pereat si quis lentus amare potest! (1.6.12) Es una maldición que debe interpretarse como genérica, creemos -a pesar de que potest esté formulado en indicativ*, y se la dedica precisamente a 10s lenti, adjetivo que adquiere connotaciones negativas en sus poemas cuando se aplica a 10s amantes. Es una imagen de pasividad, cuyo uso positivo, la dulzura o la tenacidad es en Propercio excepcional, como en: Mecum habuit positum lenta puella caput. (2.14.22) Hasta tal punto es asi, que s610 en una ocasión acepta el poeta que se pueda ser lentus y amar: nunc, Pari, tu sapiens, tuet Menelae, fuisti: tu quia poscebas, tu quia lentus eras. (2.3.37-38) Pero esta pensando en recuperar o en mantener a Cintia, como sea. No hace falta dedicar mucho espacio a razonar que un mediterráneo temperamental como Propercio prefiere parecerse a Paris que a Menelao, el cua1 s610 aparece citado dos veces y las dos como víctima paciente16 frente a las seis referencias a Paris, play boy afortunado del univers0 propercianol7. Por otra parte, no es cosa vana observar que en el libro cuarto, donde Propercio se esfuerza en demostrar que ha superado su furor, usa el término lentus en imágenes tópicas bucólicas como . . .pastoris.. . lenti18; Cf. PROP. 1. 6. 51 1. l6 Cf. PROP. 2.3 37 y 2.34 7. l7 Cf. P~op.2.3 37; 2.15. 3; 2.32. 35; 3.1. 30; 3.8A. 29; 3.13. 63. '* Cf. PROP. 4.10. 29.
... uada lentalg; o épicas, como ... lento murmure20; o ...p ondera lenta21, unas y otras al uso virgiliano. A Propercio le gusta el amor agitado, sin duda, y en el10 se recrea en el poema octavo de su libro tercero, dedicado a exaltar con entusiasmo una memorable y erótica bronca cuyas imágenes bordean el sadomasoquismo, y cuya moraleja formula con claridad: non est certa fides, quam non in iurgia uertas: hostibus eueniat lenta puella meis. (3.8.19-20) Ser lentus, pues, llega a ser incompatible con lafides. Los lenti reflejan el amor pasivo, s610 aceptable temporalmente como signo de sometimiento22, un sentido diferente al que glosa Tibulo: Heu, heu, quam Marathus lento me torquet am~re!~~ Esta laxitud estética del amor contemplativo, de resonancias virgiliana~~~, allí vagamente ambiguo, y homosexual sin ambages en Tibulo, s610 puede aceptarse, para Propercio, ante la amante dormida25, que puede, no obstante, reclamar de inmediato sus dere~hos*~. Lentus es, en definitiva, un reproche femenino al amante que demora el nuevo envite: ... Sicine, lente, iaces? (2.15.8) O que no asistió a la cita: Irascor quoniam es, lente, moratus heri. (3.23.12) Cuando Propercio llega a maldecir la pasividad en su primer pereat está poniendo un limite a la relación amorosa, el primer0 de 10s pilares que la sustentan: el amor debe ser activo y ambos amantes, sujetos agentes. 19cf.P~0~.4.11. 15. 20 Cf. PROP. 4.4. 10. " cf. PROP. 4.1. 100. 22 Cf. PROP. 2.14. 22. 23 Cf. CORP. TIB. 1.4.81. E. OT~N traduce: (<iAy, ay, con qué suave pasión me atormenta Marato!)) Valga recalcar que la palabra ((suave)) que utiliza el profesor Otón y su lugar en el texto, abarca en espaiiol certeramente la imagen de ((laxitud)) a que nos referimos y no s610 el de ctdulzura)) que la lengua española abona con mayor frecuencia. En este sentido, lento ... amore seria la actitud de Marato en el amor y no necesariamente la forma de amor que sentiria el poeta por il. Tibulo, Erasmo, Bosch, Barcelona 1983. 24 Cf. VIRG. Egl. 1.4. 25 Cf. PROP. 1.3. 1 S. 26 Cf. PROP. 1.3. 35 S.
Un buen dia, Cintia se fue a Bayas, o pensó en irse, o Propercio la soñó allí, ¡Que mas da! Y surgió el poema once del monobiblos. Bayas no es el lugar donde un hombre celoso querria imaginarse a su amante, sola. Y Propercio ya hemos dicho que debia ser10 a niveles destaca ble^^^, por mas que el poeta 10 sabe mejor que nadie: ... timidus sum, ignosce timori. (2.6.13) El caso es que Bayas gozaba de una envidiable mala fama entre la sociedad frívola de la época, como lugar adecuado para encuentros ocasionales, tanto como 10 era por su prestigiosa estación de descanso y sus manantiales de aguas sulfurosas. Baste saber que Ovidio la recomienda a 10s lectores como escenari0 idóneo para aplicar sus consejos magistrale~~~. Propercio la cita entre otros puntos negros que provocan crisis conyugales, como Preneste, Tibur o la nuvi^^^, aunque es Bayas el nombre que simboliza sus inquietudes, tal vez por ser el primero, tal vez el mas famoso. El citado poema 1.1 1 se inicia con una elegancia arrogante y erudita en referencias mitológicas, para pasar a preguntarse con literaria inquietud si ella pensara en 61. Las imagenes bucólicas, preñadas de sensualidad en principio, se salpican progresivamente de indicios de celos y de justificaciones hasta que declara: tu mihi sola domus, tu, Cynthia, sola parentes, ornnia tu nostrae tempora laetitiae. (1.1 1.23-24) O sea, que Propercio identifica su exigente Jides con lugar, tiempo y compañia exclusivos. Es decir, no hay mas lugar feliz que aquél que alberga a dos amantes; no mas tiempo que el que viven dos amantes; no mas personas felices que ellos dos. En la fidelidad properciana, tres es multitud. É1 no quiere dudar30 -y ya habia pedido perdón por sus sospechas-: ... culpa timoris erit (1.1 1.20) Mas el estallido llega irremediable: A pereant Baiae, crimen amoris, aquae! (1.1 1.30) 27 Cf. n. 5. 28 Cf. OVID. A.A. 1.33 s. 29 Cf. v.g.: PROP 2.32. 4 s. 30 Cf. PROP. 1.11. 17-18.
Las famosas aguas medicinales -metonimia del lugar de riesg*, ay, son contraindicadas en el mal de amores. Los lugares que ofiecen ocasiones de conocer gente nueva son enemigos de 10s amantes y causan 10s celos. Para evitar encuentros o citas, Cintia le previene contra algunos lugares mas, como el pórtico de Pompeyo, el foro, el teatro ... las calles incluso3', escenarios ideales para el encuentro fortuito a la ovidiana. Evidentemente el poeta pone en boca de una mujer, como en otros casos, sus propias obse~iones~~. Si el primer pereat! habia sido dedicado a la actitud, al sujeto, el segundo estallido de ira se dedica al lugar, a la ocasión, cuya representación paradigmática asume Bayas. Propercio siente un atractivo especial por la imagen de la muerte, cuya meditación ((...i: radicata per Properzio nell'esperienza dell'eros)), en palabras del profesor La Penna33, el cua1 puntualiza mas adelante que el poeta ((...ha sentito nella fine della vita solo la fine dell'am~re))~~ y, por ende, ((...la morte si affacia come l'ultima liberatrice sicura dalla sofferanza e dela vergogna~~~. Esta complacencia en la imagen de su muerte le inspira con fiec~encia~~. Con no poca razón y un cierto sentido del humor, Theodore D. Papanguellis llega a afirmar: ((As long as death is perceptible by the senses (in the form of an opulent, erotic funeral, in the form of a beautiful dead body, or even in that a scenic tomb), he can make exquisite and thrilling poetry of it; his poetry thrives in concret form. As soon as death becomes an idea with time-honoured moral philosophical implications instead of some formal embodiment, he is apt to slump into vapidity~~~. Pues bien, en el poema diecisiete de su primer libro, Propercio se imagina haber huido. Dice hacer puesto un mar -un intento de olvido tal vezentre el y su amada. El naufragi0 ha sido su castigo. Se ve a si mismo muerto. Goza de la imagen de su propio cadáver y se recrea en ella. Puede que el mar le haya sometido a su venganza por osar surcarlo, y se 10 merece: Et merito, quoniam potui fügisse puellam! (1.17.1) 3' Cf. PROP. 4.8. 75 s. 32 Cf. v.g.: PROP. 1.3; 4.3; 4.7; 4.8; etc. 33 Cf. LA PENNA OP. cit. p. 158. 34 Cf. LA PENNA OP. cit. p. 159. 35 Cf. LA PENNA OP. cit. p. 163. 36Cf. PROP 1.19.20; 2.1.74;2.8.27;2.13.22 y 50; 3.16.22; 3.21. 34; etc. 37 Cf. PAPANGUELLIS, Propertius, un helenisticpoet of love and death. Cambridge UniversitPress. 1987. p. 76.
Igual que su colega Horaci~~~, Propercio teme al mar y so10 se refiere a é1 como lugar de muerte, inevitable ~epulcro~~, como escenari0 de triunfos militares o ruta para que 10 alcancen el César o sus caudillo~~~, o como hipérbole de extensión, poder o lejania41. En 1.8, ya habia mostrado su alarma por el riesgo que correria Cintia si ponia mar de por medio, y en 2.26b, era ella la protagonista del naufragi0 soñado. Pero, en realidad no es el mar la cuestión. Es la ambición de 10s hombres 10 que impele a viajar sobre 61, la verdadera culpable. El mar no agrede; simplemente engulle a quien comete la osadia de cruzarlo, excepto si va en nombre del divino César o es él en persona. El mar no consiente ser surcado. Alguien invento la navegación y el instrumento impio que viola 10s mares y separa a 10s amantes. Y a este hipotético, pero subyacente, modelo y colaborador se dirige la nueva deprecación: A pereat, quicumque ratis et uela parauit I primus et inuito gurgite fecit iter! (1.17.12-13) Realmente, el mar es, como mucho, la ocasión y, de todas maneras, no va a maldecir el poeta a una divinidad mayor. El gran separador es quien hizo fabricar una nave. Malditos quedan primer0 10s que no saben amar; segundo, 10s lugares; 10s modelos y colaboradores, despues. Y no tardaremos en ver que las actuaciones obstaculizadoras no es preciso que sean tan grandes como el mar para ser malditas. Hay obstaculos definitivos tan pequeños como una puerta, tan sutiles como un rito, tan engañosos como el vino. Propercio refleja en su obra muchos momentos de desmoralización, sufre abundantes crisis depresivas. Destacan algunas temporadas en que Cintia no le es 10 propicia que 61 desearia, que no esta por la labor exclusiva de la mutua consunción. En el poema veintitrés del segundo libro esta pasando una de esas temporadas de separación. Está desorientado, debe usar artimaíias, intermediarios, incluso e~clavos~~, para entrar en contacto con ella: labor her~ulea~~. Cuando el contacto se va a lograr, el poeta se siente maltratado por todos. Ella espera regalos. Los encuentros son furtivos y arriesgados. Algo se interpone y no tan s610 esa puerta cerrada que habia puesto por 38 Cf. MART~NEZ, L., Mar i mort a Horaci, p. 142 s. Tesina de licenciatura inédita. U A B Dpto. Filologia Clássica. 39 Cf. PROP. 2.15. 44. 40 Cf. PROP. 3.3. 24; 3.4. 2; 4.6. 39 y 48; etc. 41 Cf. PROP. 2.18B. 34; 2.26B. 52; etc. 42 Cf. PROP. 2.23. 3. 43 Cf. PROP. 2.23. 7-8.
testigo de sus velas implorantes, como hicieran también sus contemporáneos a la moda heleni~tica~~. Cierto es que las puertas le son pocas veces propicias +specialmente en la forma ianuay obstaculizan recalcitrantes su amof15. Para colmo, se abren para 0tt-o~~~; O si para el, pocas veces y a escondida^^^. La puerta es algo asi como la frontera entre el amor y el desamor. Son amantes quienes estan al mismo lado de la puerta, 10s que comparten un lugar exclusivo, como deciamos lineas mas arriba. A diferencia del mar, que no debe ser cruzado, la puerta puede ser hasta cómplice. Basta con que permanezca abierta. Si se cierra es que alguien la guarda. A veces, la propia amante; a veces un guardián o una alcahueta. Ese alguien, que colabora en dar a la puerta un uso indebido al cerrarla xon un amante a cada lado-, es objeto de deprecación: a pereant, si quos ianua clausa iuuat! (2.23.12) En este caso, la deprecación podria caer sobre la propia amante, con gran perjuicio de la relación. La sola posibilidad de que una amante pueda valerse de obstáculos xerrar la puertapara hacerse desear, mas ah, para obtener regalos, la deprecia; la hace menos apetecible que una vulgar meretri~~~, porque ellas saben 10 que ofrecen y no engañan. El egoismo de la amante que pide regalos + cierra una puertaadoptando la postura de obstaculizador de la relación amorosa, le atormenta especialmente porque Cintia no le acepta a su lado xierra regularmente la puertacada vez que asume hábitos célibes, según la moda religiosa importada de Egipt~~~. La deprecación es inmediata: atque utinam pereant, Ni10 quae sacra tepente misit matronis Inachis Ausoniis! (2.33A.3-4) Cintia celebra ritos que impiden el amor: pues la deprecación ha de afectar hasta a la mismisima religión; foránea, eso si, que unos ribetes xenófobos no tienen por qué poner en cuestión su respeto a 10s mores. Y eso que la estética de 10s actos litúrgicos le seduce50. Ahora bien, un rito que se opone al amor debe ser condenado. Si bien el hecho de que estos ritos füeran de importación egipcia, le permite no dudar demasiado en condenar un acto religioso; alguna otra costumbre de Cintia puede ser aún mas initante, como beber. 44 Cf. PROP. 1.16; TIB 1.2.5; CAT. 77; HOR, Od. 3.10; OV. Arn. 1.6. 45Cf.P~0~. 1.16. 17; 1.16.36;2.20.23;2.23. 12;3.25. 12;4.9. 62;4.11. 2. 46 Cf. PROP. 2.16. 6. 47 Cf. PROP. 2.9.42; 2.20. 23. 48 Cf. PROP. 2.23.13 s. 49 Cf. PROP. 2.33A. 3-4. 50 Cf. v.g.: 3.1; 4.1.; 4.6.; 4.8.