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Algunas consideraciones sobre la teoría del ordo verborum en los tratados latinos

Gutiérrez, M. A.

Abstract

Gutiérrez, M. A.

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ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA TEORIA DEL ORDO VERBORUM EN LOS TRATADISTAS LATINOS M.A. Gutiérrez Universidad del País VascoIEHU ABSTRACT Nowadays some lingusits have traied to demonstrate that ancient theories (mainly those formulated by Roman authors) about word order in Latin do provide evidence in favour of their proposals. Zn our opinion only un inadequate interpretation of the Greek and Latin books of rhetoric and grammar explains such a kind of conclusions. Zn efect, we must be careful with those ancient texts if we do not want to mix up the different levels of their treatises, because for us grammar (or rather, lingusistics) is not rhe same thing as logic or rhetoric. Introducción Son varios 10s estudiosos modernos' que han analizado 10s textos de rétores y gramáticos latinos concernientes al orden de palabras (ordo verborum) y han concluido que, por decirlo con palabras de Luque ~oreno~, alos romanos no solo fueron conscientes del problema del orden de palabras, sino que también se mostraron suficientemente explícitos sobre 61,. Entre ellos cabe destacar 10s siguientes: A. SCAGLIONE, The classical theory of compositio from ie origins to present (A historical survery), The Univ. of North Carolina Press 1972; L. RUBIO, <<El orden de palabras en latín clásico)>, Introducción a la sintaxis estructural del latín, Barcelona 1982, pp. 191-233; J. LUQUE MORENO, <<El orden de palabras en la doctrina de gramáticos y rétores latinoss, Actas del V C. E. de EE. CC. (1976), Madrid 1978, pp. 385-389. Art. cit., p. 389. En nuestra opinión, las no muy numerosas citas que existen al respecto, asi como la escasa sistematización de 10s datos en ellas reflejados, aconsejan que nos mostremos cautos en las conclusiones finales. Por otra parte, falta un estudio que analice con mayor profundidad el alcance de 10s datos que poseemos, contrastando la adecuación de 10s mismos a la propia realidad de la lengua. En efecto, la necesidad de indagar fuera del contexto de las propias citas se hace aconsejable, al menos por dos motivos importantes: a) De entrada, conviene situarnos en la perspectiva hisíbrica adecuada que no deforme 10s hechos en 10 concerniente al valor de las teorias y doctrinas transmitidas. b) Si para el enfoque de cualquier parcela de 10s conocimientos gramaticales en que 10s romanos se vieron influidos por 10s griegos, el planteamiento del punto anterior resulta aconsejable, en el caso que nos ocupa ahora es realmente necesario, toda vez que, como ya 10 han dicho numerosos estudiosos3, el orden de palabras en griego era mis libre y, por 10 tanto, distinto que en latin; téngase en cuenta que esta circunstancia obligaba a 10s rétores y gramáticos romanos que trataban el tema (sobre todo a estos últimos), o bien a repetir más o menos las teorías griegas con las consiguientes contradicciones -que serian relativarnente fáciles de detectar en puntos concretos-, o bien a realizar una profunda reflexión sobre las divergencias existentes que les pusiera en guardia sobre las pecualiaridades de la lengua latina frente a la griega y les obligara a replantearse sistemáticamente el problema. El orden de palabras en 10s autores grecolatinos En 10s rétores Antes que nada creemos interesante referirnos a la visión que sobre este problema nos ofrece Dionisio de Halicarnaso (s. I aC), Vease p. ej. A. TOVAR, aOrden de palabras y tipologia. Una nota sobre el latinn, Euphrosyne IX, 1979, pp. 161-172; E. CRESPO, *Sobre el orden de palabras en griego: de SOV hacia SVO*, Actas de VI C.E. de EE.CC. (1981), vol. 11, Madrid 1983, pp. 287-294; J.A. ALVAREZ-PEDROSA. <<Estudio comparado del orden de palabras en inscripciones juridicas arcaicas griegas y latinass, RSEL, XVIIIIl, 1988, pp. 109-128. quien en su obra La composicibn literaria4, tras indicar que ningún autor anterior habia tratado propiamente sobre el ordo verborum, hace las siguientes reflexiones al respecto5: Pensaba yo que al ajustar unas a otras las partes de la oración debiamos someternos cuanto nos fuera posible a las exigencias de la naturaleza. Creia que era preciso poner 10s nombres inmediatamente antes de 10s verbos (pues unos, 10s nombres, manifiestan la substancia; 10s otros, 10s verbos, 10s accidentes, y, de acuerdo con la naturaleza, la substancia ha de preceder a 10s accidentes. ' Este planteamiento general se extiende a otros casos particulares6: ~ [. . .] Más aún, me parecía entonces que era mejor que 10s verbos fueran antes que 10s adverbios [. . .]. E incluso más, juzgaba que 10s nombres debian preceder a 10s adjetivos; 10s nombres comunes a 10s propios, etc. Aunque desprovista del ropaje filosofico, Quintiliano también se hace eco de esta teoria7: [. . .] illa nimia quorundam fuit observatio, ut vocabula verbis, verba rursus adverbiis, nomina adpositis et pronominibus essent priora; nam fit contra quoque frecuenter non indecore. La critica de Quintiliano (nam fit contra quoque frecuenter) a 10s estrictos postulados de esta norma 16gico-filosofica no es nueva, pues también la encontramos formulada, y con mas rotundidad, en el propio Dionisio de Halicarnaso8: Pero todo esto [cf. las citas anteriores] 10 contradice la experiencia y 10 deja reducido a casi nada. [. . .] Por esta razón abandoni tales teorias. Obsérvese que el rechazo de ambos autores no conlleva su adscripCitamos por la traduccibn de V. Btcares, Ed. Univ. Salamanca, 1983, cap. IV, p. 12. OP. cit., cap. V, p. 13. Op. cit., cap. V, pp. 14-15. ' Cf. Inst., IX, 4, 24 (citamos por la ed. de L. RADERMACHER, Leipzig 1935, 2 vols.). La composición ... op. cit., cap. v, p. 15. ción a otra teoria concreta al respecto, sino que se limitan a hacer objeciones que saltan a la vista. Dicho de otra manera, no niegan completamente que las cosas puedan ser asi en ocasiones, pero rechazan que se trate de una norma que deba cumplirse siempre. Conforme a estas premisas de Quintiliano, no creemos que el siguiente ejemplo tomado de dicho autor por L. Rubio para ilustrar en su conjunt0 la teoria por 61 expuesta deba ser considerado válido a todos 10s efectos9: ccin duas divisam esse partes,,, en lugar del esperable: crin duas partes divisam esse,,. En efecto, el ejemplo propuesto por L. Rubio no es válido porque afecta a la parte de su teoria donde se producen interferencias o coincidencias con la teoria que venimos exponiendo, la que se refiere a la sucesión sustantivolverbo, de manera que la diferente perspectiva global con que se afronta en uno y otro caso el problema queda aquí neutralizada en la practica. Asi, L. Rubio considera, desde una perspectiva sintáctica, que in duas partes debe ir delante por ser un complemento del verbo, mientras que Quintiliano considera que partes tendria que ir colocado delante de divisam esse, porque piensa que desde un punto de vista lógico el sustantivo ha de ir delante del infinitivo. Como puede observarse, en realidad muchos ejemplos se adecuan tanto al postulado lógico-filosófico de 10s antiguos como al más propiamente sintáctico-gramatical de L. Rubio, pero el10 no nos exime de diferenciar claramente la distinta procedencia de unos y otros. Las apreciaciones anteriores se complementan con otras dos que expondremos a continuación. La primera de ellas afecta a la posición final del verbo en la oración, idea que recoge también ~uintilianol~: ccverbo sensum cludere multo, si compositio patiatur, optimum est: in verbis enim sermonis vis est>>; pero acto seguido hace esta otra observación, no carente de interés: cesi id asperum erit, cedet haec ratio numeris, ut fit apud summos Graecos Latinosque oratores frecuentissime,, (Inst., IX, 4, 26). En efecto, Quintiliano dice expresamente que son muchos (frecuentissime) 10s casos en que no va el verbo al final1'; obsérvese, por Introducci6n u... op. cit., pp. 193-194. 'O Inst., IX, 4, 26. " Una vez m8s 10s argumentos 16gico-filos6ficos (in verbis enim sermonis vis est) no se ven avalados por la realidad de la lengua; por este motivo, no parece 16gico que autores como L. Rubio, que hablan de un alto porcentaje para el cumplimiento de sus postulados, invoquen en su defensa posturas tan eclécticas como la de Quintiliano. otra parte, que Quintiliano considera con el mismo criteri0 las excepciones a esta norma en griego que en latin, cuando en esta última lengua la tendencia del verbo a ir en posición final es mucho mas fuerte12. Por último, al hablar de la dispositio, Quintiliano incluye en el ordo naturalis el modus per incrementa, es decir, la llamada ley de 10s términos crecientes, que afecta tanto a la fuerza semantica como a la extensión de la palabra: Cavendum ne decrescat oratio et fortioti subiungatur aliquid infirmius, ut sacrilego fur aut latroni petulans: augeri enim debent sententiae et insurgere, et optime Cicero <<tu>>, inquit, ccistis faucibus, istis lateribus, ista gladiatoria totius corporis firmitate: aliud enim maius alii supervenitw13. Creemos importante poner de relieve que todo el peso argumenta1 de esta cita esta en que a cada palabra le sigue otra con mayor fuerza semántica y mayor volumen fónico; nada se dice, en cambio, acerca de que el sujeto (tu) vaya al principio, y de que 10s determinantes (bien sean adjetivos: istis, ista gladiatoria; bien genitivos totius corporis) vayan delante de 10s determinados (en este caso sustantivos: faucibus, lateribus, firmitate). En 10s gramaticos El gramático griego Apolonio Disc010 (s. I1 dC) recogió en su Sintaxis la teoria de origen estoic0 sobre la ordenación de las partes del discurso14: Al igual que en el orden de las letras [. . .], el orden de las partes de la oración exigirá también una razón de por qui el nombre va delante, le sigue el verbo y las restantes partes de la oración; como a su vez tratándose de 10s casos, va primer0 el caso recto, luego el genitivo y 10s demás [. . .]. l2 Cf. sobre esta cuestión las referencias que hace A. TOVAR en <Orden de ...,,, art. cit., pp. 163-164. l3 Inst., IX, 4, 23; la referencia que hace Quintiliano en su comentari0 a Cicerón est6 sacada de In M. Antonium Philipica, 11, 25, 63. l4 Citamos por la traducción de V. Bécares Botas, Madrid 1987,1, 13, p. 80. g ris cia no'^, por su parte, se expresa en términos muy parecidos: Solet quaeri causa ordinis elementorum, quare a ante b et cetera; sic etiam ordinatione casuum et generum et temporum et ipsarum partium orationis solet quaeri. Más aún, Prisciano critica a quienes no creen que deba existir un orden determinado"? [. . .] restat igitur de supra dictis tractare, et primum de ordinatione partium orationis, quamvis quidam suae solacium imperitiae quaerentes aiunt, non oportere de huiuscemodi rebus quaerere, suspicantes fortuitas esse ordinationum positiones. Es importante tener en cuenta que en las anteriores citas, tanto Apolonio como Prisciano se están refiriendo al orden que se sigue en la exposición teórica de las partes del discurso por parte de 10s gramáticos en sus artes17, y por tanto no se trata de un autentico ordo verborum tal y como 10 entendian Dionisio de Halicarnaso o Quintiliano. No obstante, hay un comentari0 de Prisciano al hi10 de esta argumentación que si hace referencia al orden de las palabras en la frase18: Sciendum tamen quod recta ordinatio exigit, ut pronomen vel nomen praeponatur verbo, ut <cego et tu legimus, Vergilius et Cicero scripseruntn, quippe cum substantia et persona ipsius agentis vel patientis, quae per pronomen vel nomen significatur, prior esse debet naturaliter quam ipse actus, quia accidens est substantiae. l5 H. KEIL, Grammatici Latini, Leipzig 1857-1870 (reimpr. Hildesheim 1965), vol. 111, p. 115, 20-22 (en 10 sucesivo nos referiremos a esta obra con la sigla 4Kn; 10s números romanos indican el vol., y a continuación ponemos la pág. y las lineas correspondientes). l6 K-III:115,22-116,l. Tales palabras recuerdan, a su vez, estas otras de Apolonio: <<Tal vez algunos, refugiandose neciamente en su propia ignorancia del tema aconsejen que no hace falta ocuparse en tales investigaciones, dado por supuesto que aquellas se encuentran ordenadas al azarn (Sint., op. cit., I, 13, p. 81). l7 Sobre esta cuesti6n puede consultarse L. HOLTZ, Donat et la tradition de i'enseignement grammatical, Paris 1981, pp. 65 SS. l8 K-111, 164, 16, 20. Este comentari0 tiene especial interés porque, como ya hizo notar Ch. THUROT. Extraits de dtvers manuscrits latins pour servir a l'histoire des doctrines grammaticales au Moyen Age, París 1869 (reimpr. Paris, 1964), p. 342, nota 1, ace passage ne pas traduit d'Apollonius*. Ambigiiedad y orden de palabras en 10s tratadistas antiguos Vamos a analizar ahora el problema que nos viene ocupando desde otro punto de vista; en efecto, en las lineas que siguen intentaremos rastrear cómo y hasta dónde 10s tratadistas latinos hacían uso de esta supuesta teoria acerca del ordo verborum para interpretar y solucionar 10s problemas de ambigüedad (sintáctica) que pueden presentarse en un texto. Los tratadistas antiguos hablan de diversas situaciones en que puede producirse una interpretación ambigua. He aquí una sistematización de las mismaslg: a) por homonimia lexicai20; b) por ordo torpe y desmañado de palabras que se siguen inmediatamente2l, y c) por el ordo oscuro y poc0 inteligible en la construcción del conjunto de la frase22. Antes de seguir adelante nos parece oportuno referirnos de nuevo a Quintiliano, que al hablar acerca de la amphibolia, defecto de ambigüedad en el lenguaje del scriptum, dice: Nec refert quo modo si facta amphibolia aut quo resolvatur. duas enim res significari manifestum est et, quod ad scriptum vocemve pertinet, in utramque par est partem, ideo frustra praecipitur, ut in hoc statu vocem ipsam ad nostram partem conemur vertere, nam si id fieri potest, amphiboliam non est. (Inst. VII, 9, 14-15). Esta cita parece indicar claramente que 10s tratadistas latinos s610 se interesaban por aquellos casos en que la ambigüedad era buscada, esto es literaria; por el10 no puede compararse esta postura con la de Rubio, cuando comenta que en determinados contextos el orden de palabras resulta ser decisivo para la interpretación sintáctica del context^^^. l9 Para nuestro cometido seguimos basicarnente la amplia obra de H. LAUSBERG, Manual de retórica literaria (fundamentos de una ciencia de la literatura), Múnich 1960 (citamos por la trad. esp. de J. Pérez Riesco, Madrid 1968,3 vols.), núm. 222, vol. I, pp. 202-202. 'O P. ej. gallus [= ((gala,, o agallon]. Puede producirse tanto respecto a la divisi0 (p. ej.: ingenua [macida libren], frente a in genua [<<de rodillasn], como a la iunctura (p. ej.: in culto loco [aen tierra cultivadan], distinto de inculto loco [((en tierra inculta*]. 22 P. ej.: Lachetem audivi percussisse Demeam [((he oído que Laques golpe6 a Demea / he oido que Demea golpeó a Laquesa]. Cuando este problema se produce en la interpretación de un texto legal se llama status arnbiguitatis (cf. LAUSBERG, Manual de ... op. cit., núm. 206 c, vol. I, p. 192. 23 Cf. Introduccion u... op. cit., pp. 218-219, donde propone el siguiente ejemplo A su vez, para resolver 10s problemas de interpretación planteados en estos casos, Quintiliano propone tres caminos (Inst., VII, 9, 15): a) el uso natural del lenguaje (uter sit secundum naturam magis sermo); b) la aequitas (utrum sit aequius) y c) la voluntas (utrum is qui scripsit ac dixit, voluerit). Obsérvese que la primera solución es la única que tiene alguna relación con el orden de palabras, si bien de una manera bastante vaga, pues en realidad, creemos nosotros, Quintiliano se esta refiriendo al significado que uno deduce en primera instancia de una lectura superficial del texto, tal y como se haria en un texto sin artificia. Consideraciones finales Es cierto que 10s rétores tenian la idea de que existia un ordo rectus y otro artificialis; sin embargo esta distinción tenia unos fines eminentemente practicos y estaba enfocada hacia el análisis de 10s textos literarios, de manera especial hacia aquellos pasajes donde pudiera existir ambigiiedad, fruto, bien de algun vitium constructionis, bien de algún artificium constructionis. Por tal motivo, como apunta Scagli~ne~~ al comentar 10s párrafos de Dionisio de Halicarnaso a 10s que hemos hecho referencia al principio de este articulo, ccsound rather than thought is the chief determinant in this spheren, esto es, 10s rétores no están interesados propiamente en determinar cuales son las caracteristicas que pueden definir el orden de palabras normal de la lengua desde un punto de vista ajeno a contextos particulares, como corresponderia al gramático. Sin embargo, 10s gramaticos nada, o casi nada, comentan al respecto de forma explicita. Más arriba hemos citado 10s ejemplos que L. Rubio pone para comentar el crorden de palabras como indicio de orientación sintácti- ~a>>~~.,~ueremos hacer una consideración acerca de 10s ejemplos aducidos: cdnter eius modi viros et mulieres adulta aetate filius versabatur,; según el mencionado autor el orden habitual en latin deterconcreto: <<El problema se presenta dos veces en el breve texto siguiente: Inter eius modi viros et mulieres adulta aetate filius versabatur, ut eum, etiam si natura a parentis similitudine abriperet, consuetudo tamen ac disciplina patris similem esse cogeret. En efecto, adulta aetate ha de depender de filius, no de viros et mulieres, y patris de similem, no de disciplina*. 24 The classical ... , op. cit., p. 80. Cf. nota 23. minanteldeterminado es 10 que explica que adulta aetate determine a filius en lugar de al sintagma viros et mulieres. Pensamos que la reflexión en si es correcta y acertada si se la valora desde el punto de vista de un lingüista que intenta explicar un texto por medio de planteamientos sintacticos, y en definitiva ccreflexivos>> o cctCcnicos>>; sin embargo, éste no es el rnecanismo por el que un hablanteloyente con una competencia adecuada de la lengua en cuestión emitel descodifica un mensaje. En efecto, si profundizamos un poc0 mas podremos observar que hay otros indicios que contribuyen también a poner el sintagma adulta aetate en relación con filius: así parece confirmar10 el hecho de que adulta aetate resultaria redundante referida a viros o mulieres, toda vez que unos y otras son ya por definición <<adultos>>, frente a, p. ej., pueros ypuellas, respectivamente; por 10 tanto, filius es la única palabra del contexto que podria recibir la especificación contenida en adulta ~etate~~. Hemos querido hacer la reflexión anterior para poner de manifiesto el hecho de que realmente debia resultar difícil a 10s gramaticos latinos percatarse de la existencia de un orden de palabras determinado que, por un lado, no necesariamente tiene que resultar decisivo para eliminar la ambigiiedad de un contexto (aunque pueda contribuir a ello), y por otro, ni siquiera resulta claro para 10s lingüistas actuales, que centran su atención en el contexto con unos instrumentos teóricos mucho mas desarrollados que 10s de 10s gramaticos latino~~~. Para terminar, queremos hacer una referencia al Doctrinale de Alejandro de Villa-Dei (publicado por vez primera en 1199), tal vez la gramatica latina mas extendida durante la baja edad media y primeros momentos del renacimiento, donde podemos leer 10s siguientes hexámetros, referidos al orden de palabras2? construe sic casum, si sit, praepone vocantem, mox rectum pones; hinc personale locabis verbum, quod primo statues, si cetera desint; 26 NO entramos en la relevancia que la propia entonación pueda tener para eliminar la ambigiiedad de 10s contextos, y de la que el hablante (incluso aunque solo sea escritor) no puede desligarse completamente. '' Véase la interesante reflexión critica que al respecto hace B. SEGURA RAMOS, 4Notas sobre el orden de palabras con especial referencia al latinn, Habis, 10-11,19791980, pp. 119-130. Citamos por la edición de D. REICHLING. Monuments Germaniae Pedagogica, Berlin 1893, vv. 1390-1396.