Simplices homines. Algunas observaciones sobre la posición sociopolítica de Polibio
Abstract
Gómez Espelosín, Francisco Javier
Full text
Faventia 912 (1987), 41-58 SIMPLICES HOMINES. ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA POSICI~N SOCIOPOLITICA DE POLIBIO i F. J. Gómez Espelosin Mucho se ha escrit0 sobre la teqdenciosidad y la clara toma de partido que 10s historiadores antiguos muestran en favor de las clases dirigentes y de 10s poderes dominantes del momento, concretandolo sobre todo en alguna de sus personalidades mas destacadas y sin ninguna clase de reparos. Se ha puesto de manifiesto igualmente la ineludible necesidad que 10s modernos estud'osos tienen de conseguir mantener I una posición distante con respecto a muchos de 10s juicios y opiniones, e incluso a buena parte de la información, que las fuentes antiguas nos proporcionan, a causa de su evidente parcialidad. No se olvide además que la concepción histórica que de todas ellas se deriva ha sido la que ha continuado vigente hasta hace bien poco, y no van muy atras 10s intentos de enfocar el proceso histófico de una forma mas globalizada, dando cabida en 61 a todos sus legitimos componentes y calibrando de manera adecuada su importancia respectiva en el devenir del mismo. Por ello, quizá no se ha destacado con una similar generosidad de páginas impresas la posición que estos mismos autores han adoptado a consecuencia de 10 antedicho fre te a ese otro gran componente hisf. tórico que, en su forma más despersonal~zada y anónima, constituye la multitud de 10s individuos, que por necesidad ha quedado asi tratada en una forma claramente descompensada. Los relatos catalogados de históricos que han llegado hasta nosotros tienen todos un claro enfoque individualista, y ahi estan para probarlo las numerosas memorias y biografias de 10s grandes personajes que han servido -y todavia 10
siguen haciendocomo uno de 10s pilares indispensables para nuestra docurnentación. Nadie ha dudado nunca del papel decisivo desemperiado por determinadas cabezas visibles que han catalizado en su persona buena parte de las responsabilidades históricas. Sin embargo, el verdadero marco de fondo sobre el que proyectaron su genio y sus lineas de actuación concreta, y que a la vez les otorgó una validez y un sentido, estuvo y esta constituido, a causa de su número y magnitud, por toda una mayoria de individuos que no tuvieron por su personal relevancia un registro aparte en la nomina de celebridades y que, por tanto, no alcanzaron por sus acciones particulares la notoriedad que confieren 10s grandes desempeños histhricos. De esta forma, toda una masa innominada, que ha sido el protagonista esencial en buena medida de todo el acontecer histórico, ha quedado relegada a desempeñar un mero papel de trasfondo oscuro y gris, a través del cua1 resulta muy difícil obtener una adecuada valoración de su papel concreto y principal en el desarrollo de 10s acontecimientos. Toda una historia colectiva y anónima protagonizada por la multitud, que sin embargo viene tomando carta de soberania de un tiempo a esta parte en otros campos temporales de la investigación histórica, ha quedado, en 10 que a la historia de la antigiiedad se refiere, relegada a un segundo plano y las mas de las veces completamente eliminada del todo. A pesar de 10s pasos dados en esta dirección y de ciertos intentos muy loables', todavia no se ha constituido un area de estudio de reconocida legitimidad, similar a la ya existente para otras épocas como la Edad Media con 10s trabajos de Guy Fourquin, Henry Landsberger o Rodney Hilton, o para épocas mas recientes mediante estudio~ como 10s de Philip Longworth, Georges Rude o el más conocido Eric Hobsbawm2. Somos conscientes de las dificultades con que debe- ' En este sentido habria que destacar 10s trabajos de 10s profesores hebreos A. FUKS sobre las revoluciones helenisticas, especialmente ((Social Revolution in Greece in Hellenistic Age~, en Parola del Passato 3 (1966), pp. 437-448 y ccPatterns and Types of SocialEconomic Revolution in Greece from the Fourth to the Second Century B.C.)), en Ancient Society, 5 (1974) pp. 51-81, y D. Mendels sobre Polibio (citados mis adelante). También podrian figurar aquí 10s libros de G. E. M. DE STE. CROIX, The ~lass Struggle in the Ancient Greek World, Londres 1981, y de A. LINTTOT, Violence, Civil Strife and Revolution in the Classical City, Londres 1982. Guy FOURGUIN, LOS levantamientos populares en la Edad Media, traducción castellana en Edaf, Madrid 1976; H. LANDSBERGER, aDisturbios campesinos: temas y variacionesx y uLa rebuelta campesina inglesa de 1381n, ambos en Rebelión campesina y cambio social, H. A. LANDSBERGER (ed.), traducción castellana Critica, Barcelona 1978; R. H. HILTON, <(Peasant Movements before 1381n en Economic History Review, (1949); G. RUDE La
mos enfrentarnos cuando de trasladar al mundo antiguo una tal visión de la historia se trata. Lo escaso y/ fragmentari0 de la documentación de que disponemos es quizá, para el caso que nos ocupa, una de las mas determinantes. Sin embargo, es sobre todo la posición sociopolitica adoptada por nuestros historiadores 10 que constituye posiblemente el obstáculo mas difícil de salvar en una tentativa semejante. Una visión histórica que no pretendia reflejar otra cosa que no fuese el acontecer de 10s grandes personajes, pehenecientes en su inmensa mayoria al elenco de la clase dirigente, del que procedian tambien 10s autores, no es con mucho la más adecuada para intentar delimitar, con una precisión meridiana y objetiva, el lugar concreto que el componente colectivo ocupó en el discurrir histórico a todo 10 largo del mundo antiguo. 1 No nos queda por el10 otro camilno que el de tratar de fijar la postura concreta que algunos de estos historiadores mantuvieron frente a la multitud, describir la forma precisa que sus juicios y valoraciones adoptaron al respecto, procurando explicitar al máximo de 10 posible el aserto general que 10s situa dentro de toda una tradición que apunta, ya casi desde sus mismos inicids, en toda la literatura antigua. De esta forma, una vez determinadas, con la nitidez con que el10 es posible, las limitaciones en este sentido que nuestras fuentes presentan, podremos en el futuro intentar afrontar un estudio mas a fondo en la linea antes mencionada. Se trata, en definitiva, de desbrozar primero el terreno para más adelante poqer recoger una cosecha mas productiva. I El objeto de las páginas que siguen no es otro que el de llevar a cabo el cometido indicado en el caso concreto de Polibio, cuyo testimonio constituye -como de todos es conocidoel eje central de toda nuestra información sobre buena parte del mundo helenistico. La trascendencia de la Cpoca, por 10 bcurrido en su decurso, se nos presenta como decisiva para 10s destino~ futuros de Grecia y, en buena medida, para todo el Mediterráneo. La descomposición progresiva de las grandes monarquias helenisticas y la incidencia de la intervención romana fueron modelando un panorama de perturbación política y social por todo el mundo griego que ha quedado reflejada -bien que sea de forma insuficienteen la obra de nuestro historiador. La posimultitud en la historia, traducción castellana Siglo XXI, Madrid 1978; de 10s numerosos trabajos de HOBSBAWM citaremos especialmente Bandidos, traducción castellana, Ariel, 1976 y Rebeldes primitives, traducción castellana en Ariel, Barcelona 1974*. !
ción ]privilegiada de las minorias dirigentes,-dentro de las que se encuadraba el propio Polibio, se vió asi desafiada no s610 desde el interior de sus propios estados por movimientos de agitación social que convulsionaron su misma existencia como tales, sino también desde fuera por la nueva conformación que todo el orbe helénico iba adquiriendo con la definitiva entrada de Roma en su horizonte politico. Roma no vino simplemente a consolidar o a reforzar la endeble posición que disfrutaba la clase gobernante. Las cosas fueron bastante mas complejas de 10 que se ha pretendido, y de hecho hubo muchos de sus elementos que, impulsados quizá por un cierto talante nacionalista y patriótico, lucharon en la medida de sus fuerzas por el mantenimiento de una independencia nacional que les permitiera seguir rigiéndose por sus propios juramentos y leyes, conservando, ante el poder avasallador que irrumpia entonces, una posición digna y respetable. El mismo Polibio, como miembro destacado de la facción que habia comandado su propio padre en el seno de la confederación aquea, desempeñó un papel tal3. Sin embargo, el empuje de 10s oportunistas de turno y la misma dinámica de 10s hechos hicieron tambalearse a una posición semejante, y acabaron por reducirla a la impotencia. Polibio sufrió en su persona el exilio a Roma como consecuencia de la acción vengativa y represora de sus rivales ahora triunfantes. Este mismo sino y su contacto en la ciudad del Tiber con otros estadistas griegos que habian corrido una suerte similar, con la correspondiente información que le proporcionaron, determinó en buena medida la visión del historiador sobre toda esa época4. Era consciente de que el pueblo se habia dejado engañar por arribistas sin escrúpulos o se habia dejado arrastrar presa de su misma inconsciencia, y por tanto 10s culpables de tanto desatino aparecian bien dibujados ante sus ojos. Asi, de hecho, pretendia presentar10 ante sus lectores -y posiblemente a sus nuevos c<protectores>>-; pero por debajo de estos intentos exculpatorios, que debian ser en En general sobre la importancia de 10s personajes históricos en Polibio, P. PBDECH, La méthode historique de Polybe, Paris 1964, pp. 204 y SS. Sobre su posición personal, K. W. WELWEI, <<Demokratie und Masse bei Polybiosn, en Historia 15 (1966) pp. 282-301; D. MUSTI, aPolibio e la democrazian, en ASNP, 36 (1967), pp. 155-207. Más recientemente MUSTI, Polibio e l'imperialismo romano, Nápoles 1978. También G. J. G. AALDERS, Politica1 Thought in Hellenistic Times, Amsterdam 1975, pp. 105 SS. Sobre la importancia de sus contactos en Roma, F. W. WALBANK, A Historical Commentary on Polybius, I Oxford, reimpresión, 1970, pp. 33-34.
gran parte interesados frente a la posibilidad que existia por entonces -tras el desastre del 146 de retornar al estado de cosas anterior o, al menos, a 10 mas parecido al mismo aunque fuese esta vez bajo la tutela romana5, continuaba latente su fuerte sentimiento aristocratico que destilaba un claro desprecio hacia la mayoria. Este posicionamiento se deja sentir de modo evidente a 10 largo de sus comentarios ocasionales e incidentales, hilvanados a 10 largo del esquema narrativo principal, la mayor parte de las vedes en forma de una digresión moralizante o de un apunte marginal al baso del hecho referido. Pero incluso de esta forma tan poc0 sistematica queda de manifiesto cua1 fue realmente la posición sociopolitica que nuestro historiador adoptó y cuales, por tanto, fueron sus limitaciones a este mismo respecto. Si hay una característica que define sobremanera la posición de Polibio respecto a la multitud, esta 7s la facilidad con que se la puede manipular. Su simpleza, su falta de juicio, la inconsistencia de sus sentimientos, su carácter primari0 e irreflexivo, su ansia de novedades la convierten en un terreno abonado para la acción irresponsable de hábiles demagogos dispuestos a sacar el maximo partido de estas caracteristicas6. Pero no se trataba solamente de demagogos populares. Polibio es perfectamente consciente de cómo también algunos miembros de su misma clase, individuos ambiciosos que buscaban de esta forma consolidar una posición en el poder que no podian obtener por medio de 10s conductos regulares ya establecidos, tenian esta posibilidad a su alcance. En su opinión son precisamente 10s mis ricos quienes se prestan especialmente a esta clase de actuaciones cuando, tras apasionarse por el poder y no poder obtenerlo bor sus propios méritos, disipan su patrimoni0 en el intento de seducir y corromper a la masa, que acaba convirtiéndose de esta forma en un elemento venal y ccsediento de regalos,,. La democracia queda asi transformada en un régimen en el que imperan la violencia y la fuerza bruta, y en el que el pueblo, ya habituado a devorar el bien ajeno y a contar con 10s recursos del vecino para sobrevivir, emprende madacres, proscripciones y redistribuciones de tierras7. En medio de este encadenamiento frenético de De hecho, Polibio desempefi6 un papel importante en la reorganizaci6n de Acaya tras el desastre del 146, POL. XXXIX, 5. En general sobre la manipulación política, F. .I. GOMEZ ESPELOSIN, <<La manipulación de las masas como arma política en el mundo helenísticoa, Revista de Estudios políticos, 45 (1985), pp. 165-176. ' POL. VI, 9.5 SS.
acciones refleja Polibio su temor, desconfianza y desprecio hacia toda posibilidad de futuro para un gobierno que se instaura sobre tales pilares. Ejemplos claros de tales procedimientos no faltan en su narración, sobre todo si la completamos con aquellos pasajes de Livio cuya derivaci6n del historiador aqueo parece estar rnás que admitida, sin que el10 suponga que descartemos de plano toda posibilidad de un juicio propio sobre tales acontecimientos en el historiador romano8. Quizá uno de 10s casos más significativo~ en este sentido sea el que tuvo lugar en Demetriade en el afio 192 durante la guerra entre Antioco 111 y Romag. El líder local Euriloco, que era partidari0 de 10s etolios, habia sido condenado al exilio por sus rivales prorromanos, ahora en el poder. sin embargo, supo conseguir, valiéndose de hábiles artimañas, que se votase su retorno a la patria por la misma multitud que antes habia asentido a su condena. A instancias del propio Euriloco desde el exterior, su esposa e hijas se presentaron ante la asamblea de la ciudad, ataviadas de forma lamentable y con 10s atributos propios de 10s suplicantes, para rogar a la multitud allí reunida que no consintiera que una persona inocente y que no habia sido sometida a juicio alguno, cua1 era el caso de Euriloco, se viera obligado a pasar el resto de sus dias en el exilio. Por 10 que parece, la asamblea se dejó persuadir ante la emotividad manifiesta de tales argumentos -muy apropiados para un modo de sentir primari0 como el que por 10 general caracteriza a una masay vot6 su regreso a la ciudad. El comentari0 indignado de Livio a 10s hechos es significativo en este sentido, cuando nos refiere quiénes componian de modo fundamental la multitud que se dej6 persuadir tan fácilmente por argumentaciones sentimentales del tip0 de las manejadas por 10s familiares de Euriloco. Se trataba sobre todo de sirnplices homines movidos por la misericordia y de irnprobi seditiosique que esperaban con su acción poder tomar parte en el ya iniciado turnultus Aetolic~s'~. Es especialmente esta simplicitas de la multitud la que permite su fácil manejo, en 10s momentos más adecuados, por parte de unos lideres que buscan sobre todo conseguir sus propios fines, logrando inclu- "obre la relación de 10s pasajes livianos relativos al este griego con Polibio, T. J. LUCE, Livy. The Composition of his History, Princeton 1977, pp. 139 SS. y pp. 185 SS. Tarnbién H. TRANKLE, Livius und Polybios, Basilea-Stuttgart 1977, especialrnente, pp. 27 SS. LIV. xxxv, 31-32. I'' LIV. xxxv, 34, 8-9.
so que se llegue a hacer tabla rasa de unas decisiones que se habian adoptado poc0 antes con igual consenso mayoritario. Asi sucedió en Acarnania durante el curso de la segunda guerra macedonia. Dos nobles partidarios de Roma habian sido condenados en asamblea a instancias de sus rivales por haber promovido un decreto ilegal. Sin embargo, desoyendo las opiniones que les aconsejaban buscar refugio en el campamento romano, decidieron jugar la baza de su prestigio, sabedores de la mas que probable incidencia que éste tendria en su favor dentro del sentir mayoritario, y se atrevieron a presentarse ante la misma asamblea con la intención de recabar la anulación del castigo que se les habia impuesto, consigujendo -como era de esperarel objetivo deseadol'. Todavia mas ra'dical y repentino fue el cambio de bando que tuvo lugar en el transcurs0 de la tercera guerra macedonia en Beocia y en el epiro. En ambos casos, la intervención decisiva de un líder local favorable a la alianza contraria a la que entonces mantenia el conjunt0 del estado fue suficiente para poner de su parte a toda la población restante -o ai menob a su gran mayoria12. Y es que, como el mismo Polibio reconoce, <<las masas, si alguien las entiende a su debido tiempo, cambian pronto de parecer y corrigen al punto su error anterior>>13. Este juicio sirve de colofón general a un símil también muy ilustrativo sobre el proceder de la multitud. En el pugilato, la masa se pone siempre del lado de mas débil, y mas cuando enfrente I tiene un rival ilustre y afamado que todavia no ha sufrido derrota alguna. El caso del célebre púgil Clitómaco, que se vio en la necesidad de apelar al sentido patriótico y nacionalista de la masa de 10s espectadores para que cambiasen el favor inicial que habian demostrado por su oponente, un púgil egipcio adiestraqo por sus reyes, culmina la ejemplar digresión polibiana a tal efectoF4. Esta importancia decisiva de algunas intervenciones individuales para conseguir un cambio de actitud y sentimientos en una multitud, le lleva a disculpar en repetidas ocasiones el comportamiento colectivo, y a concentrar la culpa principal de 10 sucedido en un grupo reducido o en una sola persona. Esa e$ su opinión de 10 que ocurrió en Etolia durante la guerra de Roma contra Antioco III, si bien la pone en boca de un embajador ateniense que solicita la clemencia del sena- " LIV. XXXIII, 16-17. I l2 En Beocia POL. XXVII, 1, 9. LIV. XLII, 4, 4. En epiro Lrv. XLV, 26, 7-8. l3 POL. XXVII, 9, 6. l4 POL. XXVII, 9.
do para el conjunto del país, a la vez que condena con energia la conducta de sus lideres15. Un parecer similar es el que manifiesta Escipión cuando, tras el motin de sus tropas, decide mostrarse indulgente con el total de las mismas y en cambio castigar de forma severa a sus cabecillas16. En uno y otro caso, Polibio vuelve a utilizar un símil enormemente ilustrativo de esta forma de concebir las cosas. Compara a la multitud con el mar, un elemento que, si de suyo aparece tranquil0 y sosegado a quienes de 61 se sirven, se transforma sin embargo en algo peligroso e inestable cuando 10 agitan vientos huracanados. Se trata -en palabras de Walbankde cca rethorical gambit of old standing), que aparece documentado por vez primera en Solón y es utilizado también por Herodoto en el discurso de Artabano a Jerjesl7. Se debió tratar sin duda de un símil corriente, de rancia tradición literaria, que se mostraba especialmente adecuado, por su poder evocador y efectista, para 10s discursos en 10s que se trataba de persuadir o de ejemplificar este tip0 de comportamiento. De hecho es en tales contextos en 10s que aparece en Polibio, en 10s dos pasajes mencionados. Revela de cualquier forma una visión de las cosas muy en consonancia con 10 que hasta ahora venimos señalando: la masa es un conjunto amorfo de individuo~ simples e ignorantes -10s simplices homines de Livicque resulta por tanto muy fácil de manejar en cualesquiera de 10s sentidos que se deseen. Esta simpleza, sin embargo, la lleva en muchas ocasiones a dejarse arrastrar tras 10s fáciles señuelos que le esgrimen a menudo demagogos y oportunistas, conduciendo con el10 a la ruina a sus respectivos estados. Esto ha sucedido cuando se ha elegido a 10s peores para el desempeño de 10s cargos publicos, quienes han promovido, con su actuaci6n en tal sentido, males mucho peores de 10s que en un principio podian preverse. Buenos ejemplos son el lamentable estado a que llegó Beocia en el ultimo cuarto del siglo 111 cuando, por obra de sus magistrados, se demoraron toda clase de juicios y se habilito un fondo publico para 10s menos favorecidos, o el destino sufrido por la ciudad bitinia de Cios, que fue destruida por Filipo v y esclavizados sus habitantes a finales del mismo siglo. En el primer0 de 10s casos, con tales " POL XXI , 31, 9 SS lh POL XI, 29, 9 S\ Sobre el ep~sod~o, M MANTEGAZZA, aLlnguagg10 e ldeologla Alcune conslderdzlonl \u ~nd~vlduo e collett~vlta In due eplsod~ pollblanl d~ rrvoltar*, en Acme, 30 (1977), pp 255-260 I' VYALBANK, A Hi,toritul Commenrury on Polybius, 11, Oxford relrnpres16n 1982, p 309
medidas se habia originado un vac'o 'uridico y un relajamiento en las tJ costumbres que significo un manifiesto deterioro de la disciplina que habia caracterizado a la confederación beocia en el pasadols. En el segundo fue la mala elección efectuada por 10s propios ciudadanos en la persona de Molpagoras uno de 10s determinantes de su ruina definitiva, en unas circunstancias muy poc0 claraslg. En este mismo sentido hay que sumar el comportamiento de 10s lideres de la confederación aquea en 10s momentos que precedieron a 10s dramaticos acontecimientos del 146, sobre todo de Critolao, que supo --en opinión de Polibioenvenenar a la masa con sus mentiras, echando mano de bravatas de toda indole. Sus propias palabras al respecto son esclarecedoras: <cel pueblo se mostró dispiuesto para cualquier cosa que se le propusiera. Sin embargo, era incapaz de prever el pervenir, corrompido como estaba por el halago y la negligen~ia,,~~. Critolao habia impulsado la suspensión temporal de las deudas y de sus consecuencias juridicas, y tales medidas demagógicas tuvieron 10s efectos que eran de prever entre la multitud, quelse mostró asi dispuesta a dejarse arrastrar al desastre postergando asu deseo de novedades y a unas falsas esperanzas de mejora material el recto juicio que la grave situación política de esos momentos demandaba2I. Tanta importancia se concedia al efecto malformador de unos lideres sin escrúpulos sobre la masa, que solo su desaparición física podia hacer que las cosas volvieran de nhevo a su cauce normal. este es al menos el juicio de Polibio tras la muerte de varios personajes que se habian aupado al poder en sus respectivos estados en las confusas circunstancias que siguieron a la victoria romana en Pidna en el 168. Grecia quedó purificada de malos,espiritus y la tranquilidad volvió a POL. XX, 6-7. De la no completa objetividad de Polibio sobre 10s asuntos beocios, D. HENNIG, (<Das Bericht des Polybios über Boiotied und die Lage von Orchomenos in der 2. Hafte des 3. Jahrhunderts v. Chr.,,, Chiron 7 (1977), pp. 119-148. l9 POL. XV, 21. Sobre 10s hechos MENDEL~, aPoIybius, Philip v and the Socio-economic Question in Greecen, en Ancient Society, 8 (1977), pp. 166-168. También G~MEZ ESPELOS~N, Rebeliones y conflictes internos en las ciudades del mundo helenistico, Alcalá de Henares-Zaragoza 1985, pp. 37-40; Id., *La política de Filipo v en la Propóntide: el caso de Cios*, Lucentum (1987). 20 ,POL. XXXVIII, 11, 11. La traducción castellana esta tomada de la versión realizada por M. Balasch para Gredos, Po~rsro, Historias, Lib. XVI-xxxrx, Madrid 1983. 2' POL. XXXVIII, 9 y SS. Sobre 10s hechos kn general, A. FUKS, aThe Bellum Achaicum and its social aspectsn, en JHS, 90 (1970) pp. 78-89 y E. GRUEN, aThe origins of the Achaean warn, en JHS, 96 (1976) pp. 46-69.
procedimientos sirvieron para aupar en el poder a determinados individuos como Cárope en el Épiro o 10s magistrados aqueos durante la guerra acaica. Sin embargo, en ambos casos se reconoce también la existencia de una cierta dosis de seducción en sus postulados sobre la ma~a~~. Algo similar debió de darse también entre la multitud de Argos cuando la ciudad pas6 a manos del tirano revolucionario espartano Nabis, quien, a pesar de la oposición inicial y del temor existentes, supo implantar su dominio basándose, al parecer, en un amplio consenso mayoritario, motivado sin duda por su promesa de reformas sociales4'. Toda esta caracterización negativa, que oscila sin embargo entre el más absolut0 reproche y ciertos intentos exculpatorios de corte populista, tiene como base el elemento que a la larga aparece como decisorio y definitivo: quiénes componian de forma abrumadora ese conjunto heterogéneo y perturbador; es decir, las clases bajas de la población. La posición distante y de desprecio mostrada hacia ellas por toda una larga tradición aristocrática muy tipicarnente helénica no podia faltar en Polibio, y en repetidas ocasiones la encontramos reflejada en actitudes que se concretan en imágenes o palabras. Un claro ejemplo de el10 10 proporciona el comentari0 desdeñoso que le merecen determinados personajes por 10 que se refiere a su origen, que vendria asi a confirmar las malas expectativas presentes. Es el caso del tarentino Heraclides, consejero personal de Filipo v, procedente de una familia de artesanos, o del espartano Querón, impulsor de un intento de golpe de estado, de manifiesto origen plebeyo50. A veces se trata de observaciones mas generales, pero igualmente significativas en el sentido a que nos estamos refiriendo, como su oportuna especificación sobre quiénes componian la asamblea de Corinto en la sesión que provoco la guerra acaica: se habia concentrado en la ciudad una abundancia sin par de artesanos y obreros manuales51. Su descripción de 10s partidarios del ya mencionado Cárope como elos peores y 10s más plebeyos>, apunta igualmente en la misma direcciÓd2. 4R POL. XXXII, 6, 2 (ra p8v 81a TOV cpopov, ra 68 ai 6&h&akóp~vo1 6th TQV n~pi r&v xaporra ...) POL. XXXVIII, 11, 11. (rn 68 nap' a6sa xaplrt ai pacrrcbvn 6&h~a~óp&vov). 49 LIV. XXXII, 38, 9: Contione inde aduocata rogationes promulgauit, unam de tabulis nouis, alteram de agro uiritim diuidendo, duus faces nouantibus res ad plebem in optimates accerrdendam. POL. XIII, 4, 4 (Heraclides) y xxlv, 7, 2 (Queron). 5' POL. XXXVIII, 12, 5. 52 POL. XXXII, 5, 8.
Polibio se siente miembro de una clase a la que por naturaleza, méritos y tradición le esta reservado el desempeno del poder, y proclama, no sin cierto orgullo, como hk recaido sobre sus espaldas la honrosa tarea de guiar 10s destinos del estado. El10 provoca un sentimiento de clara supremacia espiritual que se manifiesta en ocasiones, como cuando alude a la vaciedad del vulgo o a la facilidad con que se deja impresionar por razonamientos absurdoss3. Este distanciamiento encumbrado de la minoria provoca también, a veces, la envidia de la multitud, que no intenta además imitar sus caracteristicas esenciales y si en cambio las cosas secundaria?. De hecho, señala entre 10s méritos de su héroe predilecto, el aquto Filopemén, el que supo evitar en todo momento la envidia de la masaj5. A la vez, su conciencia de la misión capital que les ha sido encomendada le lleva a suponer que han sido objeto de una indigna traición por parte de la mayoria cuando ésta no ha secundado sus propuestas, y ha optado por un camino bien diferente. Que la multitud es ingrata en numerosas ocasiones parece un postulado fácilmente aceptable) por Polibio, aunque su concreta expresión sea puesta en boca de otr10s6. Una misma posición se detecta en el terreno de la terminologia empleada para referirse a la masa, si bien somos conscientes de la conveniencia de ser extremadamente cautos en este campo, debido a la fragmentariedad que presenta la obra de nuestro historiador. No podemos asegurar, en efecto, que un término concreto que no aparece nunca empleado con el sentido que le atqibuimos corrientemente en 10s pasajes que conservamos, no haya sido de hecho utilizado con ese mismo sentido en alguna de las partes perdidas. Por otro lado no parece existir una coherencia absoluta en el empleo de ciertos terminos y se constata más bien una cierta intercambiabilidad completamente aleatoria en el uso de 10s mismoss7. En este caso, además, no nos sirve de mucho la hipotética reconstruccidn del fragmento polibiano a través del texto latino de Livio, dada 1s aparente disparidad que presentan ambas cuando se da el caso afortunado de que podemos cotejarla~~~. 53 POL. XII, 25 i 9 y XII, 26 d. 54 POL. XI, 8, 7. POL. xx111, 12, 8. 56 POL. XVIII, 43, 6. 57 Sobre la problernAtica de 10s términos) en Polibio, Derow, en su Review del libro de J. DEININGER, Politische Widerstand gegen Rom in Griechenland, en Phoenix, 26 (1972), p. 305; WALBANK, Comm. 11, 490 n. 4 y Jahne, articulo citado, p. 419. Así en Lrv. XLII, 44, 3 se habla de turba Coronaeorum Haliartorumque; en el corres-
No obstante, y aun contando con esta clase de limitaciones, por 10 que a las formas de denominación de la multitud respecta, podemos constatar que existe una mayoría abrumadora de casos en 10s que nuestro autor emplea, bien términos claramente despectivos, como o~hog, o burdamente generalizadores y amorfos, como xh4Bo~ y xohhoi, en aquellos pasajes en 10s que censura o describe con tonos negativos su comp~rtamiento~~. Por el contrario, un termino como 64po~, que aparece convenientemente legitimado por el uso y la tradición política, es empleado de forma mayoritaria para hacer referencia a contextos institucionales como el pueblo ateniense, romano o rodio, o corn un carácter positivo y de respeto hacia una entidad abstracta, compuesta de ciudadanos, que no se identifica necesariamente siempre em la mente del historiador -y posiblemente de sus lectorescon la muchedumbre genérica60. Las conclusiones, por tanto, parecen evidentes a la vista de 10 hasta aquí expuesto. Como deciamos al comienzo de estas páginas, su finalidad no era otra que la de poner de relieve cuál fue la posición concreta de Polibio frente a la masa, explicitarla en sus términos concretes para, de esta forma, poder delimitar con mayor claridad 10s prejuicios del historiador al respecto, y a la vez, por tanto, definir las prevenciones necesarias que deberemos tomar en cuenta cuando tratemos de situar en su lugar adecuado el papel histórico que la masa desernpeñó en época tan crucial como la que es objeto de su relato. -- pondiente pasaje de POL. XXVII, 1, 8 se dice solamente oi 6É KOPWVE~~ ~ai 'A~IU~TIOI ... WALBANK, Comm., 111, 291 '9 Sobre estos términos P. BRIANT, Antigone le Borgne, Paris 1973, pp. 305-307 y pp. 316-319, referidos al pueblo. NO he conseguido hallar ningún ejemplo en el que aparezca 6ijpo5 empleado con un sentido claramente peyorativo o no se pueda explicar de forma cómoda con referencia a 10s contextos arriba indicados. De cualquier forma vid. A. MAUERSBERGER, Polybios Lexicon, Berlín 1956-1975, pp. 454-455.