La lógica del estado del bienestar y la lógica de su crítica : Keynes y Misses
Abstract
Bilbao, Andrés
Full text
LA LOGICA DEL ESTADO DEL BIENESTAR Y LA L6GICA DE SU CRfTICA: KEYNES X MISSES Andrés Bilbao (Universidad Complutense de Madrid) I. DESARROLLO DEL ESTADO BENEFACTOR El Estado benefactor se desarrolla en 10s años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de un nuevo modelo de regulación del ciclo económico social. Este nuevo modelo tiene una amplia génesis en la que se entrecruzan desde elementos específicamente políticos, la necesidad de integrar políticamente a la clase obrera, hasta elementos vinculados a las modalidades del proceso productivo, singularmente la producción en masa. En este nuevo modelo el Estado iba a tener una función activa. Por una parte, actuó como gestor colectivo de la economía, 10 que se tradujo en el crecimiento del sector público. La socialización de grandes áreas de la economía se perfilaba como un elemento novedoso respecto del capitalismo de finales del siglo XIX y comienzos del xx. Por otra parte, el Estado actuó como un elemento que intentaba paliar 10s efectos sociales negativos derivados del capitalismo .' Así pues, a partir de la Segunda Guerra Mundial el Estado cumple tanto funciones políticas como económicas. Económicas, mediante la estabilización del ciclo de la producción y reproducción capitalista, colocándolo al abrigo de sus propias crisis internas. Políticas, en cuanto que, al pnliar 10s efectos 1. Véase Garda Pelayo, M., Las transforrnaciones del Estado contemporáneo, Alianza Universidad, Madrid, 1977. 13 Papers 34 (1990) (13-29)
<<Papers)>: Revista de Sociologia sociales negativos, contribuia a legitimar el sistema de mercad~.~ Esta última función se desarrolla en el crecimiento organizativo del Estado del Bienestar. Ambas funciones, económicas y políticas, se interrelacionan mutuamente de tal modo que no es posible hablar del Estado del Bienestar como de una estructura al margen de la orientación que toma el Estado a partir de 10s años cincuenta. Esta orientación tiene, incluso, su reflejo constitucional propio en el Estado Social de Dere~ho.~ Su principal característica es que el texto constitucional regula ciertos aspectos de las relaciones sociales. Esta prolongación constitucional sobre las relaciones sociales contrasta con las constituciones liberales, cuyo objeto se circunscribía exclusivamente a la organización del aparato estatal. En la década de 10s sesenta esa nueva organización político-económica del Estado se va a constituir en el modelo a consolidar y desarrollar. El Estado del Bienestar se constituye como una dimensión indiscutible de 10s diferentes programas políticos. Conservadores y socialdemócratas coincidían en este mismo modelo, desplazando sus dlivergencias a la discusión sobre su extensión y ritmo de desarrollo. Las claves de esta organización del Estado y de su relación con la estructura socioeconómica se encuentran en argumentaciones diferentes. En un extremo pueden situarse las teorías del Capital Monopolista de Estado, que, en diferentes variantes, coinciden en explicar la intervención económica del Estado como un modo de contrarrestar la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. O la teoria del Capital Monopolista de Sweezy y Baran, para quienes s610 el crecimiento de 10s gastos del Estado podia evitar el estrangulamiento de la economia debido al subconsumo. En otro extremo se sitúan 10s análisis de Keynes, para quien la crisis del capitalismo radicaba en el funcionamiento sin restricciones de las leyes del mercado. Todo el abanico de teorías tenia en común el afirmar que la intervención del Estado era un momento irreversible para la supervivencia de la sociedad capitalista. El acento de la diferencia se ponia en los fundamentos políticoideológicos del diagnóstico. En un caso se subrayaba la negatividad de la organización capitalista y el hecho de que sus contradicciones internas 10 impulsaban hacia una progresiva socialización objetiva. En otro caso se afirmaba la positividad del capitalismo como el mejor de 10s Órdenes posibles, 2. Véase Habermas, J., Problemas de legitimación del capitalismo tardio, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1975. 3. Sobre 10s aspectos constitucionales del Estado Social de Derecho, véase Abendroth, W.; Forstoff, E.; Doehring, K., E2 Estado Social, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1986.
La lógica del Estado del bienestar y la lógica de su critica pero cuya continuidad estaba vinculada a carnbios, institucionales que intervinieran 10s mecanismos del mercado. Todo esto contribuyó a crear, en 10s a6os sesenta, un amplio campo de convergencia política acerca de las característxcas del orden social, presidido por el Estado Benefactor. La teoria socio'lógica trazó un nuevo esquema de orden social, en el que el elemento detisivo era la insistencia en la superauón del capitalismo liberal. Giddens, Toilraine, Bell, etc., cada uno desde presupuestos diferentes, coincidian en considerar clausurados 10s rasgos que, tradicionalmente, habían caracterizado el codicto en las sociedades capitalistas. Cualquiera que fuera la actitud, apologética o critica, ante la sociedad del Estado del Bienestar, la nueva organización del capitalismo presagiaba un orden de creciente socialización. Desde una perspectiva estriaamente critico-ideológica, el capitalismo aparecia, para algunos sectores, como una realidad susceptible de transformación mediante sucesivas reformas políticas. Incluso la diferencia entre socialdemocracia y comunismo, entre la Segunda y la Tercera Internacional, apareda como no sustantiva, sino más bien como una cuestión de distinto alcance de 10s programas políticos. Esta amplia convergencia tenia como punto de partida una nueva versión de la política económica, cuyo orden lógico fue enunciado y desarrollado por Keynes. Lo peculiar de su análisis consistió en haber establecido la correspondencia entre un orden social, en el que tendían a desaparecer las diferencias sociales, y el desarrollo económico. Esto rompia con la tradición de la ortodoxia económica, para la cua1 la igualdad era la consecuencia del desarrollo económico. Durante 10s años sesenta igualdad social y eficacia económica se sucedieron en un orden que se autoalimentaba. Las políticas de redistribución no eran un imperativa político moral, sino una necesidad económica sin la cua1 se estrangulaba el crecimiento. Parecía que por vez primera desarrollo económico e igualdad social se colocaban en un mismo plano, que rompian la vieja dicotomia entre racionalidad técnica del desarrollo e ideologia política del igualitarismo. La analítica keynesiana había mostrado que el orden de la ortodoxia económica en el que luego se crece y luego se distribuye no s610 era políticamente disgregador, sino también económicamente falso. Y esto es precisamente 10 que contribuyó a crear un amplio campo de convergencia donde, excluyendo a minorias radicales, se hizo posible, por vez primera, cualquiera que fuera la opción politica, representar 10s diferentes intereses sociales bajo una misma racionalidad. El Estado del Bienestar fue uno de 10s ejes de esta racionalidad. Con ello parecia abrirse el ciclo de la expansión económica, la integración socia1 y la estabilidad política. La sociologia reflejaba también este estado de co-
.<(Papers)>: Revista de Sociologia sas. El conflicto como elemento funcional, el aburguesamiento de la clase obrera o la sociologia más all6 del funcionalismo y la dialéctica, fueron, entre otros, el reflejo teórico de esta sociedad de 10s años sesenta. Por supuesto, se trata de una representación idealizada de la sociedad del bienestar. Los conflictos sociales han estado presentes en todo este período. También, como se ha señalado en varias ocasiones, el Estado del Bienestar ha tenido una eficacia limitada en su función de promoción de la igualdad.4 Lo relevante, sin embargo, es señalar las características y tendencias de la lógica social imperante en estos años, que ilusoriamente o no, consideraba viable y necesaria la reformabilidad del capitalismo. No obstante, en la década de 10s ochenta de 10 que se habla es ya de algo diferente. Mercado, flexibilidad, privatización de la economia, reducción progresiva del Estado del Bienestar, etc., se han instalado no ya como referencias al pasado, sino como el horizonte futuro de la organización politico-social. En un relativamente breve lapso de tiempo, la década de los .setenta, se ha producido un giro copernicano en las concepciones ideológicas imperantes. Hoy, nuevamente, conservadores y socialdemócratas vuelven a presentar similitudes en cuanto a sus orientaciones. Y hoy, igual que ayer, discrepan no en 10 sustancial, sino respecto al ritmo y alcance de las transformaciones necesarias. Podria decirse, forzando un poco 10s términos, que si en 10s años sesenta 10s conservadores se hicieron socialdemócratas, en 10s ochenta 10s socialdernócratas se han hecho conserva do re^.^ Este travestismo político, en el que, sin embargo, sigue manteniéndose la distribución de papeles entre derechas e izquierdas en el escenari0 parlamentario, es el elemento mis visible de la transformación que se está operando. El signo exterior de esta transición es el cambio en la intervención del -Estado y constituye el contenido de la politica económica. Política fiscal, en sentido keynesiano, o monetarismo, reflejan la alternancia entre uno "y otro modelo. Igualmente en cuanto a 10s objetivos de esta política, este 4. e... 10s gastos sociales, mis que lograr una distribución vertical de renta y riqueza, han constituido un bloque amortiguador de las desigualdades mis patentes.), Cruz Roche, I.; Desdentado Bonete, A.; Rodríguez Cabrero, G., Política social y crisis económica, p. 21, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1985. 5. Un polític0 conservador como Mac Millan, en Gran Bretaña, alentó en 10s aiios sesenta un amplio plan de viviendas sociales que hoy por hoy, en 10s aiios ochenta, se- .ria tildado por conservadores y socialdernócratas como un deliri0 extremista. Edward Heath, que en su momento, comienzos de 10s aiios setenta, fue considerado como la extrema derecha de 10s conservadores británicos, enjuiciaba recientemente 10s planes del gobierno Thatcher de privatización de la sanidad pública en tCrminos sumamente críticos (véase Marxism Today, noviembre de 1988). Los ejemplos podrían multiplicarse y muestran el agudo contraste entre 10s años sesenta y 10s ochenta.
La lógica dd Estado del bienestar y la lógica de su crítica hecho se ha puesto de manifiesto en la alternativa entre las políticas de expansión del emple~ o de reducción de la inflación. Prolongación del Estado o reducción del déficit son otra expresión de esta alternativa. Durante la década de 10s setenta 10s elementos de esta alternativa se ordenaron y contrapusieron en forma simétrica. El abandono de las políticas expansivas del empleo y de las políticas de redistribución, en favor de las políticas de ajuste, reducción de la inflación y del déficit, son el reflejo de esta transición. Esta transición es un regreso a la ortodoxia económica y, con ello, a la revalorización de la vieja secuencia de primer0 crecer y luego distribuir. Se revisa el orden de prioridades, haciendo del crecinliento económico el punto de partida. Y esto se realiza al mismo tiempo qut: se vincula el crecimiento con la libertad de mercado. Y en este nuevo contexto, la intervención del Estado cambia radicalmente de significación. La gestión pública de la economia se revela ineficaz frente a las posibilidades de la gestión privada. El Estado Benefactor, en cuanto que provoca una distribución al margen del mercado, ya no es un elemento de estabilidad sino de distorsión tanto económica como política. Este retorno a la ortodoxia conlleva también su propia imagen del futuro. Ahora el horizonte es la ratificación de 10s rasgos tradicionales del capitali~mo.~ El respeto a las leyes del mercado es la condición no s610 del orden económico, sino también del orden político. Se trata ahora del desencadenamiento de una nueva lógica social, cuyas consecuencias son asimismo diferentes. El paso de un capitalismo progresivamente regulado a otro desregulado tiene causas exteriores a la propia lógica económica? La teoria económica es, en sí misma, irrelevante. Su principio de realidad es exterior a ella. El que se aplique una u otra lógica depende de que se creen las condiciones de viabilidad? Ahora bien, una vez entronizada como principio de realidad, actúa como elemento reticular que encadena las relaciones sociales. A partir de ese momento la ordenación de las relaciones sociales ya no aparece como un producto político, sino como la consecuencia de un principio técnico de 6. La crisis política de 10s paises socialistas oscut,ece completamente el fracaso politico del capitalismo. Es la estrategia del calamar, basada sobre una pirueta: el desempleo, la pobreza, etc., de las sociedades capitalistas no son en realidad producto del capitalismo; son, mis bien, el producto de un capitalismo falsifkado, burocratizado e interferido por la política. 7. Sobre 10s limites del modelo de regulación keynersiano puede verse Aglietta, M., Regulación y crisis del capitalismo, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1979. 8. V6ase Bilbao, A., Las condiciones de viabiiidad de la teoria económica, Libro colectivo Homenaje al Profesor Sampedro, Fundación del Banco Exterior, Madrid, 1987.
<(Papers)>: Revista de Sociologia organización social. En este contexto de 10 que se trata es de describir ambas lógicas, la que subyace en el Estado del Bienestar y la de la desregulación, y demostrar cuáles son sus efectos sociales. 11. LOGICA DE ESTADO Y L6GlCA DE MERCADO El enfrentamiento de las dos Iógicas mencionadas en el apartado artterior tiene múltiples representaciones. No cabe duda de que Keynes ocupa, por su predomini0 en la escena económica, un lugar privilegiado, y en este sentido se puede, a través de su teoria, describir 10s rasgos básicos de esta Iógica. La elección de Misses se debe al carácter desprejuiciado de su análisis? Al igual que hizo Weber, Misses no presenta el capitalismo bajo el claroscuro de la mistificación justificativa. Su tesis argumenta1 se mantiene nítidamente, en toda su obra, en torno a dos puntos: el capitalismo es un orden necesariamente desigual y a la vez es el Único orden en el cua1 es posible la libertad.1° El análisis de Keynes se desplaza paralelamente al de la ortodoxia económica, en un permanente intento por mostrar la insuficiencia de la lógica del mercado como rnecanismo de un ajuste que permita la plena utilización de todos 10s factores. Por su parte, 10 que Misses acentúa es que la interferencia en las leyes del inercado produce un sistema económicamente ineficaz y políticamente autoritario. O expresado de manera positiva, sóo en el capitalismo es posible la eficacia económica y la libertad política. El análisis de Keynes y la revisión que supone frente a la ortodoxia vigente en su tiempo tiene su expresión más acabada en la <(Teoria General*. Para llegar a ella recorre un largo camino, en el que se irán perfilando 10s 9. En el campo de la ortodoxia hoy no cabe duda de que quien ocupa un lugar estelar es Friedman. Sin embargo, Friedman es un epígon0 de poc0 valor por dos razones. Una es que su relevancia teórica deriva de un refinamiento técnico de 10s elementos básicos que ya habian sido descritos por la economia neoclásica. Otra es que su versión instrumental de la economia impide establecer la conexión entre sus propuestas técnicoeconómicas y las premisas políticas sobre las que se organiza. Esto, de paso, permite hacer de Friedman el prototip0 del hombre moderno: aplicado cumplidor de la ortodoxia en la maiiana chilena y anarquista liberal en la noche madrileña, para quien cualquiet restricción política es signo de autoritarisme. 10. Para Misses el fenómeno comunista y fascista son la manifestación de un mismo hecho: 10s intentos por organizar la sociedad sobre bases ideológicas, violando la lógica del mercado. Esta tesis la desarrolla, en coherencia con sus anteriores escritos, en Le gouvevnrnent omnipotent, Librairie de Médicis, París, 1947.
La lógica del Estado dell bienestar y la lógica de su crítica trazos de su confrontación con la economia ortodc)xa.ll Su punto de partida puede situarse en el cuestionamiento que, años antes, habia hecho a la teoria cuantitativa del dinero. Este cuestionamiento le llevó a la conclusión de que las variaciones de 10s precios dependian tanta de las variaciones de 10s beneficios extraordinarios como de las fluctuacior~es del ahorro y de la inversión. A su vez, las fluctuaciones del ahorro jr de la inversión estaban determinadas por las variaciones del tip0 de interés. Éste, por otra parte, est6 determinado por la actividad subjetiva de 10s individuos. En el análisis de las causas que determinan la variació11 de 10s precios, en el encadenamiento de esta secuencia, Keynes describirá un amplio circulo en el que invertirá, finalmente, el razonamiento ortodoxo. En la ortodoxia económica la relación entre el volumen de moneda y el producto real determinaba el nivel de 10s precios. Tanto la insuficiencia como el exceso de volumen monetari0 se traduciz~l en el desplazamiento de 10s precios de su punto de equilibrio, 10 que afecta tanto la actividad económica como el nivel de empleo. En consecuenci;~, el equilibrio económico dependfa del cumplimiento de estas dos colldicilones y de que todos 10s factores estuvieran remunerados SP precios dt: mercado. La primera condición se establecia en el contexto de la teoria cuantitatjva del dinero. El nivel de unos precios en equi,librio se deterrninaba por la interacción entre la cantidad de dinero ofrecid,a y la cantidad de dinero demandada por el público. La crítica de Keynes a la teoria cuantitativa del dinero está centrada en su falta de funcionamier~~to a corto plazo. Su formulación por 10s ortodoxos presupone una homogeneidad en 10s comportamientos reales de la oferta y demanda de dineral que, aunque puede condicionar una situación de ajuste a largo plazo, es incompatible con la heterogeneidad de 10s comportamientos reales que en modo alguno permite suponer un ajuste a corto plazo. Es decir, para Iceynes, esta relación s610 puede establecerse a largo plazo. El análisis a corto plazo de las fluctuaciones de 10s precios debe hacerse en el contexto de otras relaciones. El rechazo de la teorfa cuantitativa del dinero lleva a Keynes a dar un giro en su análisis. La conclusión de este giro es que las variaciones de 10s precios dependen, a corto plazo, de las variacio~lles del consumo. Un au11. La bibliografia sobre Keynes y su desarrolio es amplia. Aquí puede recordarse la obra clásica de Harrod, R. F., La vida de J. M. Keynes, Fondo de Cultura Económico, México, 1985. Probablemente la obra de R. Skildeslsky, cuyo primer volumen, Esperanzas frustradas, 1883-1920 ha sido publicado en España por Alianza Editorial (Madrid, 1986), reemplazará, en cuanto a ser considerada una referencia clásica, a la de Harrod. Véase también Rojo, Luis Angel, Keynes: su tiempo y el nuestro, Alianza Universidad, Madrid, 1986. Finalmente, una interpretación sobre la funcionalidad política de la teoria keynesiana en Negri, T., La classe ouvri?re contre lJEtat, Bditions Galilé, Paris, 1978.
<(Papers*: Revista de Sociologia mento de la demanda implica un aumento de 10s precios y viceversa. El primer paso es, tras un previo desarrollo, presentar el precio de 10s bienes en función de dos componentes, el coste del salario y el beneficio extraordinari~. Las variaciones de ambos determinan las variaciones del nivel de 10s precios. Sin embargo, en un sistema de mercado son las variaciones de 10s precios debidas a las variaciones de 10s beneficios extraordinarios las que determinan la dinárnica económica. Cuando existen beneficios extraordinarios aumenta la producción. Al aumentar la producción, aumenta tanto la utilización de 10s factores de producción como su coste, es decir, el empleo y el nivel de 10s salarios. A la inversa, cuando existen pérdidas, disminuye la producción y se origina una caída del empleo y del salario. La cuestión se desplaza entonces hacia la determinación de 10s factores de 10s que depende el beneficio extraordinario. Éste se define como la diferencia entre el valor de la demanda y 10s costes de producción. El volumen de la demanda depende tanto de la población ocupada como del nivel de 10s precios. El nivel de 10s precios dependerá de la relación entre ahorro e inversión. En consecuencia, la secuencia completa de su razonamiento es la siguiente: cuando la inversión supera el ahorro, se produce un aumento de la presión sobre 10s precios; al aumentar éstos, aumentan 10s beneficios extraordinarios. Y a la inversa, cuando el ahorro supera la inversión, disminuye el nivel de 10s precios, se reducen 10s beneficios extraordinarios e incluso se producen pérdidas. En aquellos factores que determinan las fluctuaciones del ahorro y de la inversión se encuentran, por tanto, las claves de la dinámica económica. Éstos son 10s que determinan la tasa de interés. Al descender el tip0 de interés, aumenta el precio de 10s bienes y se produce un incremento de 10s beneficios extraordinarios. Y a la inversa, un aumento de 10s tipos de interés produce un crecimiento del ahorro y, por ende, una contracción del consumo que se traduce en un descenso de 10s prkcios y en la consiguiente reducción de 10s beneficios. Al aumentar 10s beneficios aumenta la demanda de inversión, con 10 que se producirá un aumento del tip0 de interés. Y, de modo contrario, el descenso de 10s beneficios extraordinarios ocasiona una caída de la inversión que provoca el descenso de 10s tipos de interés. De este modo se alcanza una situación de equilibrio señalada por la confluencia de la curva de ahorro con la de ihversión. Este punto de equilibrio determina lo que Keynes llama el tip0 teórico de interés. Este tip0 teórico corresponde, pues, a una situación de equilibrio entre ahorro e inversión en la que no existen ni beneficios ni pérdidas, y en la que, por tanto, el nivel de precios, salarios y empleo permanece estable. La pérdida del equilibrio se produce en la medida en que el interés real o de
La lógica del Estado del hienestar y la lógica de su critica mercado no se ajusta al interés teórico. Cuando el interés real supera el interés teórico, se produce una disminución de la demanda, sucediendo 10 contrario cuando el interés real está por debajo del interés teórico. A partir de este punto comienza a ponerse de manifiesto la peculiaridad del análisis keynesiano. En primer lugar, la recusación del aserto de que existe un punto Único de equilibrio que implica la plena ntilización de 10s factores productivos. Por el contrario, según afirma Keynes, pueden existir distintos puntos de equilibrio que implican cada uno de ellos grados distintos de utiiización de 10s factores productivos. En segundo 'lugar, no existe un ajuste automático entre la tasa teórica y la real de interés, ya que esta última est6 supeditada a las expectativas de futuro . Expectat ivas que dependen, finalmente, de 10s niveles de la demanda efectiva. Este es el punto en el que Keynes inicia la Teoria general, que es ya una abierta revisión de la ortodoxia económica. Revisión que se inicia con el cuestionamiento de sus premisas básicas. En primer lugar, que el salario es igual a la productividad marginal del trabajo. En segundo lugar, que la utilidad del trabajo, cuando se usa en determinado volumen, es igual a la adesutilidadu marginal de ese volumen de empleo. Y en tercer lugar, el rechazo de la ley de Say. Estas tres premisas articulaban un sistema teórico reflejo de un mercado autoajustado. La clave de este ajuste radicaba en la actuación racional de 10s individuos, quienes, tendiendo hacia la maxinnización de 10s beneficios individuales, producian un orden económico integrado. Lo macroeconómico y 10 microeconómico estaban en perfecta correspondencia. La teoria económica tradicional, a la que se enfrenta Keynes, señalaba que esta correspondencia se producia en la forma de ajuste a largo plazo. Sin embargo, a corto plazo se producen múltiples desajustes: desempleo, caída de 10s precios, etc., que son 10s que Ilaman Ia atención de ICeynes. La secuencia del ajuste a largo plazo se desar~solla a partir del beneficio empresarial. Su crecimiento pone en funcionamierlto la producción a determinada escala. Esta supone un determinado nivel de empleo, que, a su vez, implica su aumento de la demanda del que se deriva el de la inversión, y asi sucesivamente. La perspectiva de Keynes se centra en 10s desajustes que se producen a corto plazo, 10 que supone, frente a la teoria tradicional, el cuestionamiento del automatismo de esta secuencia. Su critica a 10s postulados de la economia neoclásica referidos al salario y empleo se fundamenta en su ineficacia económica. Sobre esta base, Keynes establece una nueva caracterización del salario diferente de la tradicional. Para la teoria ortodoxa el salario real se fija en el mercado como resultado de la tensión entre oferta y demanda de trabajo. Una vez alcanzada la posición de equilibrio, el nivel de empleo s610 aumenta si se reduce el sa-
apapers),: Revista de Sociologia la secuencia crecimiento y redistribución, En otros términos, 10 que se contiene en el análisis keynesiano es la critica de la ilusión de que existe correspondencia entre leyes del mercado e igualdad social. El análisis conómico liberal se consrituye a si mismo como un sistema de reglas técnicas cuya validez se sitúa más all6 de las relaciones sociales. Esto provoca la escisión entre el orden técnico económico y el orden social como Órdenes diferentes. A la vez transmite la confusa imagen de que la correcta aplicación del orden técnico económico condicionará, a largo plazo, la clausura de las diferencias sociales. Es el análisis, en resumen, mixtificado del capitalismo; es el análisis que permite la compatibilidad entre ideologia igualitaria a largo plazo y aplicación de la ortodoxia económica a corto plazo. Este juego entre el corto y el largo plazo diluye las ideologías, ya que entre todas las posiciones hay un acuerdo tanto técnico-instrumental como moral. Lo importante del análisis de Misses es que rompe esta mixtificación y muestra, sin prejuicios, la necesaria correspondencia entre libre mercado, orden desigual, eficacia económica y democracia. Entre una y otra Mgica hay un giro radical en el que no existen mediaciones. En un caso, es la secuencia que enlaza intervención política sobre el mercado, igualdad y democracia, y, en otro, libre mercado, desigualdad y democracia. El significado de la posición del individuo en un orden desigual se modifica en una y otra perspectiva. En la primera, son las condiciones exteriores, el libre mercado, 10 que determina la desigualdad. Hay un origen objetivo en la posición de 10s individuos en la estructura social. En la segunda, la desigualdad es producto del distinto grado de aprovechamiento de las condiciones del mercado por 10s distintos individuos. Aquí son determinantes de carácter subjetivo: la voluntad, la capacidad y, en general, las cualidades personales de 10s individuos se reflejan en su posición social. El origen de las desigualdades sociales se transfiere desde la estructura objetiva hacia la responsabilidad del individuo. Cualquier intento por corregir la desigualdad, objetivo al que obedece el Estado Benefactor, es un acto parcial, vale decir político, en favor de individuos a quienes no les corresponde. Esta corrección política de las desigualdades es, para el liberalismo, un producto autoritari0 que tutela la libertad de 10s individuos. Ambas lógicas conforman, idealmente, Órdenes sociales diferentes. Uno remite a la utopia de la regulación colectivo-igualitaris de orden social y otro a la utopia del orden social de individuos que se distribuyen jerárquicamente según sus capacidades. Lo cual, expresado de otra forma, quiere decir que ambas lógicas poseen su peculiar suelo ideológico que revela sus implicaciones políticas cuando se confronta con 10s limites materiales del orden social. Así, el intervencionismo estatal propició, en un núcleo reducido de paises, una etapa de expansión económica en la que, sin alterar la estructura
La lógica del Estado del bienestar y la lógica de su crítica de las relaciones sociales, se produjeron algunas tendencias hacia la redistribución. Sin embargo, a partir de 10s años setenta ce& la expansión de este modelo, que se convirtió 61 mismo en un factor de crisis económica, política y social. El término de la crisis, la recuperación de la estabilidad económica, política y social de la estructura vigente requerim cambiar hacia otro modelo diferente de organización político-económica. En uno y otro momento el Estado del Bienestar ha desempeñado papeles diferentes: de ser condición de la democracia y del crecimiento económico pa& a ser obstáculo a la dernocracia y al desarrollo económico. Otra cuestión es el tiempo de aplicación de esta lógica. Existe cierta distancia entre la representación de las funciones del Estado Benefactor y su eficacia real. Del mismo modo, hay cierta distancia entre las propuestas de la ortodoxia económica de eliminar el Estado Benefactor y las posibilidades reales de llevarlas a cabo. Aquí se ha tratado únicamente de desentrañar la lógica que subyace en uno y otro caso, en la medida em que una y otra permean propuestas prácticas diferentes.