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Cambios en el trabajo, comportamiento de empresarios y sindicatos en Gran Bretaña durante la última década

Terry, Michael

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Terry, Michael

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CAMBIOS EN EL TRABAJO, COMPORTAMIENTO DE EMPRESARIOS Y SINDICATOS EN GRAN BRETAÑA DURANTE LA ULTIMA DECADA Michael Terry 1979 fue un año record para las relacione:~ industriales británicss debido a que en ese año más trabajadores que nunci1 antes (más de cuatro millones y medio) se vieron envueltos en una huelga que llevó a una mayor pérdida de dias de trabajo que en cualquier año anterior (más de 29 millones). La causa principal de este alto nivel de actividad huelguista fue una revuelta de 10s trabajadores de 10s servicios públicos, muchos de 10s cuales estaban mal pagados, contra 10s intentos del gobier~io laborista de imponer un retraso en el pago de 10s aumentos. La reaccióm pública a estas huelgas, y a la considerable desorganización que causaron, fueron vistas por algunos observadores como uno de 10s factores importantes que ayudaron a la victoria de Margaret Thatcher y al Partido Conservitdor en las elecciones de 1979. Los setenta son ampliamente considerados como la década en la que 10s sindicatos consolidaron su posición como fuerza política e industrial; y fue entonces cuando empresarios y gobiernos se convencieron de que debían induir a 10s sindicatos en todos 10s aspectos de la gestión económica a través del desarrollo de formas de regulacienes bipartitas o tripartitas de la industria y la economia. Afiliación sindical y negociación colectiva se ampliaron en el sector de la industria privada, gracias también a que una legislación adecuada apoyó a 10s sindicatos entre 1974 y 1979. En el sector públic0 se aplic6 a un amplio volumen de trabajadores el modelo del <tbue:n empresario)>, basado en el reconocimiento de 10s sindicatos y la disposicitjn a contar con ellos. A muchos Papers 32 (1989) (3762) 37 *Papers)>: Revista de Sociologia les pareció que esas tendencias iban a continuar; sin embargo, 10s 10 años que han seguido a 1979 han supuesto cambios radicales en casi todos 10s aspectos de las relaciones industriales; podríamos decir que han tenido lugar cambios impensables a finales de 10s setenta. Este articulo presenta una visión global tanto de 10 que ha cambiado como de 10 que permanece en el sistema de relaciones industriales en esta última década, identifica algunas razones de tales fenómenos y sugiere ciertas implicaciones para el futuro. CAMBIOS EN EL CONTEXT0 DE LAS RELACIONES INDUSTRIALES Empleo por sectores en el Reino Unido, 1954-1987. (Porcentaje del empleo total) Sector 1954 1975 1980 1987 Primario y servicios (a) ..................... Manufacturas ................................... Construcción .................................... Distribución, transporte y comunicaciones Negocios y servicios varios .................. Servicios auxiliares (b) ........................ Economia total ................................. Sector públic0 ................................. FUENTES: Datos del Institute for Employment Research, Review of rhe Economy and Employment (Coventry IER, University of Wanvick, 1987). Los datos para la categoria del sector publico de 1954 y 1975 son de A. W. J. Thomson y P. B. Beaumont, Public Sector Bargaininy (Farnborough, Saxon House 1978), 115; 10s datos de 1980 y 1987 son de Economic Trends. número 410 (diciembre 1987). 98-107. NOTAS: (a) Agricultura, silvicultura y pesca, minas y canteras, gas, electricidad y agua. (b) Servicios médicos y dentales, organizaciones religiosas, semicio doméstico privado y gobiernos nacional y locales. Durante 10s años ochenta se aceleraron varias tendencias de cambio a largo plazo en la composición y distribución de la fuerza de trabajo. La tendencia sectorial más notable fue el dramático descens0 del empleo en la manufactura, ya que s610 entre 1980 y 1982 desaparecieron un millón y medio de puestos de trabajo. En 1987 las industrias manufactureras s610 Empresarios y sindicatos en Gran Bretaña empleaban un poc0 más del 20 por ciento de la fuerza laboral activa. Se crearon cantidades ~i~nificativas de puestos de trabajo en el sector de servicios privados, que en 1987 también empleabn al 20 por ciento de 10s trabajadores. También estaban ampliarnente representados en este crecimiento el sector de la venta al por menor, el sector financiero y 10s hoteles y empresas de alimentación. El cambio del empleo del sector secundari0 al terciario, común a todas las economias industriales, parece haber sido particularmente marcado en Gran Bretaña. También ha habido cambios en cuanto a la composición por sexos de la población activa, que aparecen ligados a 10s mencionados anteriormente (en 1987 las mujeres constituian más del 45 por ciento de la población activa) y en la proporción de 10s trabajadores a tiempo parcial (en 1987 el 24 por ciento de la fuerza de trabajo, mujeres en su mayoría, trabajaban a tiempo parcial, es decir, unas 30 horas a la semana o menos). A pesar de esta ccferninización)> de la fuerza de irabajo, persiste una extendida segregación ocupacional entre trabajos <(femeninos)> y ctmasculinos*, y las mujeres permanecen ampliamente excluidas de 10s niveles superiores en rnuchos trabajos. Una nueva característica, digna de mención, ha sido el aumento del número de personas empleadas en trabajos cremdos con fondos del gobierno y planes de formación. Se estim6 que en 1988 ralrededor de 600.000 personas, principalmente jóvenes y parados de larga duración, tomaban parte en programas de formación de un año de duración. El componente de formación de estos programas ha sido considerado por rrtnuchos -incluyendo numerosos empresariosinsuficiente para satisfacer las necesidades cambiantes de 10s años ochenta. Los sindicatos han criticado 10s programas por 10s mismos motivos, alegando que se han puesto en práctica como medio para obtener mano de obra barata. El empleo se ha trasladado geográficamente de las tradicionales áreas industriales del norte y el centro de Inglaterra y Escocia a Londres y al sureste. Las grandes industrias manufactureras, y las electrónicas de alta tecnologia, por ejemplo, han situado sus nuevas plantas en áreas rurales alejadas de las zonas del país donde tradicionalmente se ubicaban. La innovación tecnológica ha reducido el tamaño de muchas fábricas y ha contribuido a un constante aumento en la proporción de empleados de <(cuel10 blanca),, proporcionando al mismo tiempo a 10s empresarios 10s medios y la motivación para romper antiguas demarcaciones entre categorías ocupacionales, asi como para ampliar las divisiones entre trabajo manual y no manual, especialmente en industrias tales como la mecánica y la imprenta. Estos factores, considerados junto con otros elementos, tales como el aparente aumento de la subcontratación y otros mecanismos utilizados para <<Papers,: Revista de Sociologia <texternalizarn las relaciones de empleo, han llevado a muchos comentaristas a aducir que estamos observando una ruptura radical e irreversible en la naturaleza y futuro del trabajo. De hecho, términos como <cposindustrial)> y aposfordistas se usan cada vez más para indicar 10s importantes cambios habidos en 10s mercados interno y extern0 de trabajo, relacionados con la reestructuración de la industria manufacturera. El concepto central es el de <cflexibilidad)> del trabajo vinculado a estrategias de producción de <tespecializaciÓn flexible)> dirigidas a satisfacer, según se afirma, las nuevas demandas del cliente. El atrabajador flexible, dentro de la fábrica, capaz de cambiar fácilmente de un trabajo a otro, desplegando un amplio abanico de técnicas o competencias en la tarea, es el objetivo de muchas empresas. Fuera de la fábrica, el uso de mano de obra subcontratada y de 10s que trabajan en casa proporciona a las empresas otra fuente de flexibilidad, que puede ser ampliada o reducida según la demanda del producto. Dicho de manera sencilla, ése es el modelo que muchos ven en la reestructuración del rnercado de trabajo de 10s años ochenta. Sin embargo, durante estos últimaños se ha criticado duramente la precisión de este análisis por autores (MacInnes, 1987; Pollert, 1987) que argumentan que la investigación no nos proporciona evidencia de ningún cambio estructural importante. Según MacInnes, el rasgo distintivo del mercado de trabajo británico ha sido su relativa estabilidad en conjunto. Los cdticos del <<modelon flexible no niegan que ha habido cambios. Hay una clara evidencia de una tendencia a la <cmultiespecialización~> entre trabajadores de oficios tradicionales, tales como electricistas y mecánicos. A menudo se requiere a 10s trabajadores de producción que efectúen una serie de tareas de mantenimiento que no habrían hecho hace diez años. En las oficinas, la nueva tecnologia est6 teniendo una profunda repercusión, segmentando ah más 10s mercados de trabajo de banca, por ejemplo, de tal manera que reduce las oportunidades de ascenso de la mujer. La revolución tecnológica en las imprentas ha transformado la naturaleza del trabajo en esa industria eliminando ocupaciones enteras y en algunos casos a 10s sindicatos con ellas. Aquellos criticos insisten en que no han habido cambios cualitativos en la oranización del trabajo, sino sencillamente una continuación de las tendencias ya conocidas, aceleradas por la severidad de la crisis de últimos de 10s años setenta. Los ochenta también han visto cambios relevantes relacionados con 10s salarios. Se ha invertido la lenta tendencia que acortaba las diferencias establecidas a través de varias décadas y 10s relativamente mejor pagados han visto aumentar sus ganancias tanto absoluta como relativamente. Ha aumentado la diferencia entre administrativos y obreros. Por otra parte, el número Empresarios y sindicatos en Gran Bretaña de empleados definidos como peor pagados ha aumentado, tendencia asociada en parte con el incremento del empleo a tiempo parcial. En 1979, 7,8 millones de trabajadores adultos estaban por debajo del <(umbra1 de dignidad>> de la CEE; en 1987 este número había aumentado a 9,4 millones. Algunos analistas temen que estas cifras puedan aumentar aún más cuando el gobierno llegue a abolir 10s Consejos de Salarios, organismos que pueden fijar la paga mínima estatutaria y las condiciones laborales para varios de 10s sectores peor pagados Ya se han abolido paca 10s trabajadores menores de 18 años. Finalmente, también se han interrulnpido 10s movimientos graduales hacia la paga igualitaria entre hombres y mujeres, con la paga de estas últimas estabilizada en más o menos dos tercios que la del hombre. Una nueva imagen emerge de la fuerza de trabajo británica, que consiste, por una parte, en una mayoría relativamente estable y cada vez mejor pagada, y, por otra parte, en una creciente minoria insegura y mal pagada, principalmente mujeres y trabajadores de las minorías étnicas. Estas personas, a quienes un líder sindical ha Ilamado alos nuevos desposeídosn, no están protegidos ni por 10s sindicatos ni por la legislación (véase mis adelante). Durante 10s años setenta se ha corregido gradualmente la tradicional abstención legislativa frente a las relaciones industriales por medio de una serie de leyes que intentaban fortalecer la negociación colectiva y proporcionar un marco de protecciones a 10s trabajadores individuales, que cubriera temas no tratados a fondo en la negociaci6n colectiva. Estas protecciones incluían un fortalecimiento de la protección contra el despido injusto, protecciones contra la discriminación por causas de raza o sexo, y una serie de derechos sobre salud y seguridad. El enfocpe legislativo se basaba en la opinión, compartida por 10s gobiernos de ambos partidos políticos desde 1945, de que la negociación colectiva era, a pesar de 10s problemas ocasionales, el medio más eficaz para la regulació11 de las relaciones industriales; sin embargo, en 10s años setenta hubo temas importantes que no consiguió abordar. Desde 1979, esta situación ha cambiado significativamente con la elección de un gobierno que generalmente concil~e la negociación colectiva y 10s sindicatos como obstáculos para un eficaz funcionamiento de 10s mercados de trabajo y para la Óptima eficiencia de las empresas. Además, contempla mucha de la legislación protectora promulgada en 10s años setenta como una barrera para la eficacia empresarial, especialmente en la pequeña empresa. .<{Papers)>: Revista de Sociologia En consecuencia, ha revocado o debilitado muchas de las leyes aprobadas en esos años. Varios derechos legales individuales, especialmente 10s de protección contra el despido injusto, se han debilitado durante 10s años ochenta, y algunas categorías de trabajadores (a tiempo parcial, trabajadores a domicilio, etc.) nunca 10s han tenido (Dickens, 1988). Además de esta tendencia a la desregularización, nos encontramos con la opinión del gobierno de que estas protecciones a 10s puestos de trabajo colocan cargas inaceptables en las compañías, especialmente en la pequeña empresa. Se puede percibir el mismo ataque desregulatorio en la persistente oposición del gobierno británico a 10s intentos de la Comunidad Europea para promulgar normas mínimas de protección para 10s trabajadores temporales y a tiempo parcial, y en su hostilidad hacia las propuestas de democracia industrial y derecho a la información. Quizá 10s cambios legales más importantes han sido 10s que afectan el derecho de 10s sindicatos a ir a la huelga sin incurrir en castigos legales o f inancieros. Las Leyes de Empleo de 1980, 1982 y 1988, y la Ley de Sindicatos de 1984 han limitado la libertad de 10s sindicatos para ir a la huelga legal confinándola al lugar de trabajo de 10s empleados, restringiendo las razones por las cuales se puede ir a la huelga legal y exigiendo votaciones secretas de 10s participantes antes de que la huelga sea autorizada. La existencia de estas restricciones legales, combinada con la creciente evidencia de que 10s empresarios pueden utilizarlas de manera eficaz, a menudo costando a 10s sindicatos grandes cantidades de dinero si no cumplen la ley, han debilitado el poder de negociación colectiva de 10s sindicatos. Los cambios legales han hecho que les sea más difícil el reclutamiento y la organización en sectores desorganizados de la economia, tales como el sector terciario, y esto es de particular importancia a la luz de 10s cambios en el mercado laboral resumidos más arriba. Durante 10s años setenta, el enfoque de 10s gobiernos tanto conservadores como laboristas hacia 10s sindicatos y 10s empresarios habia consistido en ampliar las estructuras corporativas tripartitas de gestión económica, usándolas como base para buscar el acuerdo con 10s sindicatos en las políticas de restricciones salariales. Este tip0 de actitudes increment6 la autoridad política de 10s sindicatos y su infiuencia en asuntos de política económica. Al mismo tiempo, el Estado continuaba apoyando la ampliación de la negociación colectiva, tanto por medio de la ley (véase más arriba), como a través del apoyo directo a la misma en el constantemente creciente sector Empres:irios y sindicatos en Gran Bretaña público. Tanto el intento de influir el proceso de negociación salarial como el crecimiento del sector público reflejaban el compromiso del Estado con una política económica con un fuerte acento keynesiano. A últimos de 10s años setenta surgieron problemas económicos a causa del fracaso en la restricción de salarios y, más significativamer~te, debido a la creciente preocupación por el ritmo del crecimiento del gasto público; sin embargo, la reacción del gobierno laborista de la época file intentar controlar10 por medio de la ampliación de 10s convenios corporatistas. Al igual que con la política legislativa, esto cambió radicalmente con la elección de Margaret Thatcher en 1979. El compromiso del nuevo gobierno con políticas monetaristas redujo su interés en el proceso de negociación salarial y centró su atención en factores del lado de la oferta, en 10s que consideraba que 10s sindicatos en particular daiiaban el funcionamiento eficaz del mercado de trabajo. Al rnismo tiempo, intent6 reducir el gasto público de una manera rápida por medio de re:cortes drásticos y, mis dramáticamente, por medio de la privatización a gran escala de corporaciones pública~, telecomunicaciones y gas, entre otras; y la electricidad y el agua que pronto se añadirian a la lista. Las estructuras tripartitas/corporatistas del plan económico fueron abolidas o recortadas. Quizás el caso más significativo ha sido la sustitución de la Comisión de Servicios de Mano de Obra, que tenia la responsabilidad general de la política de formación, por una Agencia de Formación privatizada sin representación efectiva de 10s sindicatos. Se ha anulado la influencia política de 10s sindicatos, por 10 menos esto es 10 que se deduce de la participación sindical en instituciones tripartitas eficaces. COMPORTAMIENTO DEL EMPRESARlO El comportamiento del empresari0 en 10:s años ochenta ha cambiado. En 10s años setenta, 10s empresarios, tanto en el sector privado como en el públic~, se habian convencido en general de cye la negociación colectiva iba a crecer, y que la respuesta más eficaz por su parte consistia en crear procedimientos cada vez más formales que regularizaran 10s procesos de tomas de decisión en las relaciones industriales. La legislación ayudó en asuntos tales como el despido injust0 y la discriminación, en 10s que se daba gran importancia a la corrección de 10s procedimientos. A pesar de estos avances, las relaciones industriales siguieron basándose en procedimientos defensivos y ah boc, conservando un grado de informalidad que sorprendería al públic0 americano y europeo (Sisson & Brown, 1983). <<Papers)>: Revista de Sociologia Durante 10s años ochenta se empezó a ver que 10s enfoques de 10s empresarios estaban experimentando cambios fundamentales respecto a la gestión de la mano de obra. Varios factores habían contribuido a esto. En primer lugar, se sugirió que la experiencia de 10s años setenta había demostrado a 10s empresarios la ineficacia de la negociación colectiva como mecanisme para una rápida introducción de transformaciones. Las cambiantes circunstancias de mercado de 10s años ochenta ya no conducían a negociar las transformaciones; la supervivencia económica dependía de la introducción ágil de medidas duras -sobre nueva tecnologia, pérdida del puesto de trabajo y reorganización del empleo-- y eran 10s directores 10s que debían tomar las decisiones y llevarlas a cabo. En segundo lugar, la reducción del tamaño de 10s establecimientos permitiría a 10s empresarios desarrollar métodos más individualizados de dirección de personal, que en consecuencia darían menos peso especifico a 10s procesos colectivos. En tercer lugar, la debilidad de 10s sindicatos, motivada por el desemple0 y la legislación, permitiria a 10s empresarios recobrar la iniciativa y desarrollar enfoques estratégicos a largo plazo para dirigir al personal. En cuarto lugar, la llegada de las empresas japonesas a Gran Bretaña y su enfoque característico en cuanto a la gestión, combinado con su obvio éxito comercial, llevó a muchas compañías británicas a pensar en emularlas. En resumen, segdn esta opinión, 10s años ochenta proporcionaron a 10s empresarios la oportunidad y el motivo para alejarse de políticas defensivas basadas en la negociación colectiva para acercarse a políticas ofensivas basadas en técnicas más individualizadas (véase Hawksworth, 1984). Para este razonamiento era vital la opinión que el fracaso económico de 10s años sesenta y setenta fue, en parte, el resultado de que la dirección cediera sus prerrogativas directivas a la negociación colectiva. El éxito en 10s ochenta sólo poda alcanzarse si la dirección recobraba y reafirmaba su <(derecho a dirigirs (para una clara afirmación de este punto en una importante empresa británica, véase Edwardes, 1983). De hecho, en muchas empresas se han reafirmado las prerrogativas de la dirección mediante un mayor control y una disciplina más dura; y 10s trabajadores, formales e informales -o el sindicato-, que controlaban 10s puestos de trabajo, se han debilitado o eliminado (aunque algunas investigaciones muestran que hay una tendencia al retorno a la situación anterior). Muchos de 10s cambios se han introducido sin ningún tip0 de consulta o negociación. La pregunta es si esta estrategia ha llevado a una mejora de la productividad. Algunos autores afirman que sí, mientras otros están igualmente seguros de que no hay evidencia que apoye esta conclusión. (Para una discusión completa del tema véase Nolan & Marginson, 1988). Sin embargo, el debate es crucial, porque de él Empresarios y sindicatos en Gran Bretaiia dependen a largo plazo 10s métodos que la dirección adopte con respecto a 10s sindicatos y a la negociación colectiva. El sector público quizá nos ofrece la evidencia más dramática del cambio. El énfasis de la dirección en 10s años sesenta y setenta en políticas de evitación de conflictos, a través de una amplia consulta y negociación para buscar el consenso con 10s sindicatos, se ha sustituido por un enfoque mucho más duro y dispuesto a la confrontación (véase Ferner, 1985, 1988). En muchas partes del sector público, la dirección ha debilitado la maquinaria de negociación colectiva ya existente, rechazando el uso del arbitraje (una antigua práctica para la solución de conflictos en el sector público) y se ha vuelto cada vez más a una implementación unilateral de las transformaciones. Estos cambios han sido la respuesta tanto a 10s estrechos controles financieros (tales como la retirada de las subvenciones estatales) como a la intervención política. Esta última ha adoptado la forma de hacer depender las subvenciones estatales de la consecución de cambios específicos en la práctica laboral, y de apoyar a la dirección para que se enfrente a 10s sindicatos. Se ha sugerido que estas estrategias de importantes reformas s610 podrían haber sido posibles en el sector estatal, ya que nin& empresari0 en el sector privado se habria arriesgado a tal política de enfrentamiento. Ciertarnente, las compañías estatales tales como la British Steel (aceros) o la British Leyland (producción de automóviles) van por delante en cuanto a recuperar el poder de la dirección y debilitar el de 10s sindicatos. El ataque de la política gubernamental se ha dirigido hacia la privatización de 10s fondos y servicios del sector público. La venta de industrias nacionalizadas al sector privado ha tenido lugar a gran escala durante la última década. La intención ha sido restal~lecer la dirsciplina de mercado y afrontar el miedo a la bancarrota; en opinión del gobierno, la ausencia de estos factores contribuyó a 10s bajos niveles de cumplimiento y servicios al cliente. Se ha asociado la privatización con la descentralización de la toma de decisiones por medio de la creación tle nuevas estnxcturas de división o regionales, y con la degradación de la negociación colectiva. Sin embargo, en la práctica, el impacto de estos cambios ha variado. En British Transport Hotels, que anteriormente poseía la British Rail (ferrocarriles británicos), la privatización ha llevado a un rápido colapso de lla organización sindical y de la negociación colectiva (10s sindicatos siempre han tenido problemas para organizar el sector hoteler0 privado). En camlio, en la British Telecom, la afiliación sindical se ha acercado al 100 por cien, y hay alguna evidencia <<Papers,: Revista de Sociologia TABLA 3 Afiliación en sindicatos individuales, 1979-1986 (en %) - ............................................. Sindicato Nacional de Mineros Sindicato de Transportes y Trabajadores en general .................. ............................................. Sindicato de Mecánicos Unidos Sindicato de Electrónica, Electricistas, Telecomunicaciones y Lam- ....................................................................... pisteria Sindicato General Municipal de Caldereros y afines .................. .............................. Sindicato Nacional de Empleados Públicos Asociación Nacional Local de Empleados del Gobierno ............... ..................... Personal Técnico Administrativo y de Supervisión .................................... Sindicato de Seguros, Banca y Finanzas (TUC, 1988). Los sindicatos también están investigando la posibilidad de hacer sus propias tarjetas de crédito. En muchas de estas áreas se han ayudado con la fundación de su propio banco, el Unity Trust Bank, fundado a principios de 10s años ochenta. Se espera que la existencia de estos servicios haga más atractiva la afiliación a 10s ya afiliados, y que dé a 10s que ah no 10 están una razón individual para inscribirse. (Algunos críticos están preocupados, ya que esto podria nevar a que 10s sindicatos compitieran entre ellos según 10s beneficios que puedan ofrecer.) Además de estos servicios, muchos de 10s cuales atraen más a afiliados relativamente acomodados, algunos sindicatos, explícitamente, se han impuesto la tarea de hacerse más atractivos y adecuados a grupos de trabajadores que, hasta ahora, habían sido ignorados o marginados por 10s sindicatos, como son: mujeres, trabajadores a tiempo parcial y trabajadores del creciente sector de servicios terciarios. Para muchos, éstas son categorías que coinciden. Uno de 10s más fervientes defensores del nuevo enfoque es John Edmond~, secretari0 general de uno de 10s más grandes sindicatos británicos, el Sindicato General Municipal de Caldereros (GMB). Es 61 quien ha sugerido que para muchos de estos trabajadores 10s sindicatos eran y continúan siendo poc0 atractivos, ya que la naturaleza de su trabajo era tal que la negociación colectiva, pensada para trabajadores pertenecientes a organizaciones colectivas estables y poderosas, era totalmente imposible. En consecuencia, 10s sindicatos se han visto en la obligación de desarrollar un enfoque que no ofreciera la negociación colectiva como única estrategia. Edmonds sugiere que 10s sindicatos necesitan desarrollar una abierta campaiia, que abogue por el desarrollo de regulaciones legales que sirvan para proteger las condiciones Empresa.rios y sindicatos en Gran Bretaíía y términos básicos de 10s trabajadores más ddbiles y que tienen que actuar como garantes del cumplimiento de la ley con respecto a 10s derechos legales de este tipo de trabajadores (Edmonds, 1988). Varios sindicatos están tomando iniciativias para animar la afiliación femenina. Éstas incluyen campañas en favor de la prevención del cáncer y servicios de infantil. También están intentando reemplazar su antigua hostilidad Kacia el trabajo a tiempo parcial por un enfoque que 10 contemple como de particular valor para ciertos grupos de afiliados, especialmente mujeres, que quizás no puedan hacer jornada completa. Estas iniciativas están todavia en sus comienzos y muchos sindicatos tienen una dura tarea para convencer a sus afiliados y cuadros de la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias. Pero sindicatos tales como e1 de Transportes y Trabajadores en general creen que 10s recientes aumentos en su afiliación podrían indicar que la estrategia empieza a funcionar. 11. Los SINDICATOS, EL ESTADO Y LA LEY Los sindicatos han respondidot con una mezcla de indignación e incertidumbre a su cada vez mayor exclusión al acceso al gobierno y a 10s órganos de decisión política. Habiéndose acostumbrado a su implicación creciente en instituciones tripartitas, 10s lideres sindicales dieron por hecho que esta situación continuaria. Enfrentados a un gobierno que no ocultaba su antipatia hacia la planificación y regulación centrales, ni su convicción de que 10s sindicatos no tenían un lugar legitimo en la formación de políticas económicas e industriales, 10s sindicatos estaban simplemente anonadados. Una legitimidad política en aumento había intensificado su estatus y la percepción que ellos mismos tenían de su importancia política; encarados con la negación de este punto de vista, no reaccionaron. Como ha dicho John McIlroy: <<La reacción de 10s sindicatos al thatcherismo se ha reducido hasta convertirse en una afirmación de su derecho a tener un papel clave en 10s meandros del poder. Han incitado oposición a las políticas gubernamentales en un intento de presionar hacia el c:ambio..n No se puede afirmar que esta política haya tenido éxito. Por ejemplo, cuando después de muchos debates interna 10s sindicatos se retiraron de la participación en la iniciativa del gobierno para formación de empleo, sosteniendo que se trataba de una formación deficiente basada en la obligación y la explotación, el gobierno se limitó a abolir la Comisión tripartita de Servicios de Mano de Obra y a reemplazarla por una Agencia de Formación de carác- ~Papers),: Revista de Sociologia ter privado, de esta manera se excluía completamente a 10s sindicatos del papel que pudieran jugar en cualquier aspecto de la política nacional de formación. Antes de eso (en 1984) 10s sindicatos se habían retirado del Consejo Nacional de Desarrollo Económico como protesta a la prohibición gubernamental de la afiliación en sindicatos para ciertos trabajadores implicados en empleos de seguridad. A principios de 10s años ochenta, el Congreso de las Trade Unions organizó una serie de actos de protesta a nivel nacional contra la política gubernamental; 10s más notables fueron las <(Marchas del Pueblo para el Empleo)> contra el alto indice de paro. Pero el fracaso de 10s actos para con la política del gobierno, combinado con la segunda victoria de Thatcher en las elecciones generales de 1983 llevó a las TUC a abandonar este tipo de tácticas. Esto ha Uevado a la emergencia de 10 que a veces se ha llamado el aNuevo Realisme)>, basado en un enfoque conciliatorio para con el gobierno, más que en un enfoque antagonista. No hay evidencia de que este enfoque haya tenido algún tip0 de éxito. Lo mismo se puede decir de la reacción de 10s sindicatos a las sucesivas leyes que han reducido dramáticamente el derecho sindical a la huelga y restado muchos de 10s poderes y protecciones que abarcaban a sindicatos y trabajadores en 10s años setenta. En 1982 el movimiento sindical acord6 un paquete de propuestas destinado a mostrar su oposición hacia las nuevas leyes. En particular acudieron a la autoridad del Consejo General de las TUC cuando un sindicato que se enfrentaba a la acción legal le pidió ayuda para: aacción coordinada con otros sindicatos afiliados en apoyo al sindicato en dificultades, incluyendo, si es necesario, declarar la huelga contra el empresari~ en cuestión, o más allán (TUC, 1982, en McIlroy, 1988). En la práctica, las TüC nunca pudieron concretar esta política y, en 1984, habiendo sido testigo del daiio que se podia hacer a 10s sindicatos con las nuevas leyes, la posición de las TUC había pasado de apoyar la oposición a aconsejar a 10s sindicatos que cumplieran la ley. Esto también formaba parte del <(Nuevo Realismon. Inevitablemente, 10s problemas creados a 10s sindicatos por el abandono gubernamental de 10s acuerdos tripartitos y por su programa legislativo, han intensificado el interés de 10s líderes sindicales en trabajar para asegurar el retorno de un gobierno laborista. En esto tampoc0 han tenido éxito, como muestra la siguiente tabla: Empresalcios y sindicatos en Gran Bretaña TABLA 4 Cómo votaron 10s sindicalistas (%) febrero octubre -- - Partido 1964 1966 1970 1974 1974 1979 1983 1987 - Laborista ................ 73 71 66 55 55 51 39 42 Conservador ............ 22 25 28 30 23 33 31 26 Ouos ..................... 5 4 6 15 16 13 30 26 FUENTS: McIlroy, 1988. El aumento del apoyo electoral de 10s afiliados sindicales al Partido Conservador en 1979, y el fracaso del apoyo al Partido Laborista en 1983 y 1987, se consideran por algunos analistas como el punto de ruptura del entendimiento electoral que existia, tácitamente, entre 10s sindicatos y el Partido Laborista, según el cua1 a cambio de la aprobación por las TUC de 10s programas electorales, 10s sindicatos garantizaban el compromiso electoral de sus afiliados para con el Partido Laborista. Las cifras han llevado a algunos antiguos líderes sindicales a la c:onclusión ck que para aumentar las oportunidades de éxito electoral de 10s laboristas c!eb haber una debilitación de las relaciones formales entre 10s sindicatos y el n~encionado partido, ya que 10s votantes pueden ser disuaclidos de votar al <(partído de 10s sindicatos*. La única señal esperanzadora para 10s sindicatos llegó en 1985 y 1986. La Ley de Sindicatos de 1984 pedia, entre otras cosas, que todos 10s sindicatos que operasen con un sistema de <(fondos políticos)> hícieran votar a sus militantes el mantenimiento de 10s mismos. Los sindicatos utilizan 10s <<fondos políticos)> para llevar a calm cierto tipo de actividades políticas, incluyendo especialmente la afiliación al Partido Laborista. EI gobierno, y muchos otros que tenían en mente el fracaso del apoyo de 10s afiliados sindicales a 10s laboristas, predijo que 10s sindicatos perderían muchos de estos votos y que se verian forzados a desafiliarse del Partido Laborista. De hecho (véase Blackwell & Terry, 1987), 10s resultados de la votación apoyaron ampliamente la retención de 10s fondos, y varios sindicatos votaron su establecimiento por primera vez en la historia. Sin embargo, cuaIquier esperanza de que estos resultados indicaran un retorno del apoyo a 10s laboristas por parte de 10s afiliados a 10s sindicalos fue refutada por 10s resultados de las elecciones generales de 1987. upapers),: Revista de Sociologia 111. LOS SINDICATOS Y LOS PATRONES El sector público Los sindicatos del sector público tienen la reputaci6n de ser organizaciones moderadas, con una estructura de poder centralizado que refleja la tradicional centralización de la negociación colectiva. Tanto ellos como sus líderes están acostumbrados a utilizar el consenso en el manejo de 10s temas de relaciones industriales, y de ir directarnente a 10s representantes del gobierno cuando surge algún asunto urgente. Aunque este modelo estaba bajo tensión en 10s años setenta, una década en la que el conflicto industrial a gran escala reapareció en el sector pdblico, se han conservado la mayor parte de las estructuras y enfoques tradicionales. Sin embargo, en 10s años ochenta 10s sindicatos se han enfrentado a cambios fundamentales mientras la rentabilidad sustituía al servicio público como criteri0 dominante; se perdieron muchos puestos de trabajo, se privatizaron y/o se desregularizaron amplias parcelas del sector público, se descentralizaron y reestructuraron las estructuras nacionales y tanto el gobierno como la dirección de las empresas marginaron a 10s sindicatos. La respuesta de 10s sindicatos ha sido una mezcla de resistencia y conformidad. Los sindicatos del acero y del carlón organizaron importantes huelgas nacionales para protestar contra el cierre y la pérdida de puestos de trabajo. El sindicato de mineros en particular desarrolló un análisis econ6 mico de la industria del carbón en defensa de su posición, que marcaba un paso adelante en el pensamiento económico de 10s sindicatos (Glyn, 1984). Al final, ambos sindicatos fueron derrotados, el de 10s mineros después de la huelga más amarga y larga de Gran Bretaña en muchas décadas, durante la cua1 el Estado desplegó todos sus recursos para derrotar al sindicato. Para muchos la derrota de 10s mineros se consideró la evidencia de la determinanación del gobierno de reducir el poder de 10s sindicatos en el sector público. Los sindicatos han intentado llevar a cabo campañas contra la privatización en la mayor parte del sector público y, aunque no hayan tenido éxito, éstas les han dado oportunidades. En este caso, a menudo han desarrollado alianzas con otros grupos (consumidores, ecologistas, iglesias, grupos de comunidad, etc.) que pueden tener sus propios motivos para preocuparse por la privatización. Desde la privatización de la British Telecom, 10s sindicatos han obtenido algunas ventajas del fracaso de 10s niveles de servicio ofrecidos al público. En la British Rail, el metro de Londres y en otros sitios, 10s sindicatos han I Empresarios y sindicatos en Gran Bretaña podido criticar la política de seguridad seguida por la dirección, sosteniendo que su deterioro está relacionado con la reducción de puestos de trabajo y otros medios de recorte de 10s costos. En esto 10s sindicatos han obtenido un mayor grado de apoyo por parte del público. El problema fundamental de 10s sindicatos ha sido su incapacidad de obtener el apoyo general del público o de 10s afiliados en la batalla para que las industrias sigan perteneciendo al Estado. Esto ha llevado a algunas personas a sostener que 10s sindicatos han fallado al desarrollar y mantener durante largo tiempo argumentos políticos en favor de la nacionalización. 'Esto conlleva implicaciones obvias para el Partido Laborista, aunque el tema se encuentra fuera del alcance de este trabajo. Los sindicatos del sector público se han reestmcturado para adaptarse al cambio. Muchos se han descentralizado para igualar a la dirección, desarrollando nuevos niveles de organización regional. También ha habido algunas fusiones de sindicatos del sector públicc), afectando en particular a 10s funcionarios y a 10s sindicatos de telecomunicaciones (10s dos sindicatos más grandes del gobierno local están discutiendo actualmente su fusión). Tanto la estrategia sindical como su estructura se han visto profundamente afectadas por 10s recientes cambios. A pesar de ello, la densidad sindical en el sector público (o 10 que queda de 61) permanece alta, persisten las estructuras formales de la negociación colectiva, y el mantenimiento de niveles relativamente altos de acción industrial por parte de 10s sindicatos del sector público demuestran su continuado poder de recuperación. El caso de Correos es muy sintomático, pues ha pasado de ser una de las áreas menos problemáticas de las relaciones industriales a convertirse en una corporación que se presenta como una de las más, proclives a la huelga en Gran Bretaña. El sector privado En 10s centros de trabajo, 10s sindicatos se han enfrentado a empresarios que, como se ha dicho antes, están interesados en cambiar la estructura y las instituciones de la negociación colectiva y las relaciones con el trabajador, pero que, en general, no están seguros de cólmo hacerlo. Los sindicatos en Gran Bretaiia, y espec:ialmente las del sector privado manufacturero, se han carscterizado tradicionalmente por ser organizaciones defensivas y reactivas, preocupadas por temas reztringidos de salarios y condiciones de trabajo. Recientes investigaciones sugieren que, contrariamente a 10s estereotipos populares, 10s sindicatos tm Gran Bretaña raramente han obstruido la introducción de nueva tecnologia, pérdida de puestos de traba- apapers),: Revista de Sociologia jo o reorganización de empleo, sino que han intentado obtener compensación Snanciera por tales transformaciones. Esto no cambió en 10s años ochenta. Lo que cambió fue el alcance y la velocidad de la introducción de la nueva tecnologia, de la pérdida de puestos de trabajo y de la reorganización del empleo, con el resultado de que la incapacidad histótica de 10s sindicatos para reaccionar ante estos temas adquirió un significado más dramático. Los sindicatos de 10s años ochenta no han sido capaces de resistir la pérdida de puestos de trabajo y otros cambios, ni de proporcionar la base para un desafio ideológico a las prioridades patronales. En su mayor parte han aceptado las definiciones de 10s problemas efectuadas por 10s empresarios y, en consecuencia, han consentido en sus soluciones. Para algunos comentaristas esto parece representar una seria deficiencia en la capacidad de 10s sindicatos para representar a sus afiliados (Terry, de próxima aparición), pero para otros puede ser una táctica imprudente para 10s sindicatos el avanzar demasiado en el desarrollo de sus propias prioridades acerca del management. La respuesta apropiada hacia el enfoque japonés señalado anteriormente ha sido un importante tema de controversia sindical. Un sindicato, el Sindicato de Electricidad, Electrónica, Telecomunicaciones y Lampisterfa (EETPU), ha ido a la cabeza en cuanto a proponer el sindicato Único y 10s acuerdos antihuelga. En su opinión, otra vez parte del <tNuevo Realismo)>, si estas condiciones son necesarias para obtener el reconocimiento de 10s empresarios, entonces deberían ser concedidas. Otros sindicatos rechazan estas posiciones categóricamente, argumentando que las concesiones van demasiado lejos al negar algunas libertades básicas, tales como el derecho a la huelga. El agresivo método de reclutarniento del EETPU, basado en su predisposición a aceptar esos acuerdos, con compaiiias japonesas y no japonesas, culminó en su expulsión del Congreso de las Trade Unions en 1988. A pesar de ello, el EETPU persiste en afirmar, junto a muchos empresarios, que su punto de vista con respecto al sindi- -calismo en el sector privado es la única estrategia sindical apropiada (véa- +se Bassett, 1987). EI Congreso de las Trade Unions se enfrenta a importantes problemas para encontrar una estrategia que preserve las libertades sindicales sin que 10s empresarios les deroguen su reconocimiento. Los sindicatos también están teniendo problemas para adaptarse a 10s elementos del nuevo enfoque patronal hacia el personal, que implica cada vez más la no participación y compromiso con 10s sindicatos. Temen estar más y más marginados y fuera de contacto, y est6 claro que, por 10 menos en algunas empresas, ésa es la intención explícita. Pero, al mismo tiempo, como ya hemos visto, muchas compañias conviven con sus sindicatos y por 10 menos mantienen la apariencia de una negociación colectiva normal de salarios Empresarios y sindicatos en Gran Bretaña y temas de condiciones de trabajo. .Además, 10s sindicatos est& sobrellevando una carga de injusticias individuales, como :métodos de trabajo mis intensivos y una disciplina más dura por parte de la dirección, que tienen su efecto. Algunas evidencias sugieren que, tanto para 10s trabajadores como para 10s empresarios, las realidades de continuidad son mayores que la impresión de cambio. A pesar del alcance de 10s cambios desde 1979, parece que se han exagerad0 las pretensiones de su envergadura y si1 significación, por 10 menos hasta ahora. El enfoque del gobierno y el clima económico han cambiado radicalmente, y sus efectos son reales e impor1:antes. Pero la minuciosa revisión general que esto podria haber ocasionado s610 parece haber tenido lugar a pequeña escala. Los directivos, tanto del sector privado como del público, han intentado reducir la influencia de 10s sindicatos de varias maneras. Sin embargo, generalmente, no han actuado como si desearan eliminar 10s sindicatos ni la negociación colectiva, método defendido, por ejemplo, como necesario para la competitividad de la econornía británica por el Instituto de Directores, organización que suele ser escilchada por el gobierno. Muchos directores se han asustado de estos enfoques y han preferido la estabilidad de las instituciones conocidas. En muchos aspectos se podria decir que las tradiciones defensivas y ad boc se han conservado. Hay que tener en cuenta un pequeño aspe:cto para comprender 10s profundos problemas de 10s sindicatos: han perdido varios millones de afiliados y mucha influencia industrial y pditica. Quiízás el sentimiento de algunos líderes sindicales, que han pasado por 10 peor de lla recesión y han sobrevivido, sea demasiado complaciente. Los sindicatos tendrán que trabajar muy duro para recobrar el terreno perdido. Irónicamente, las encuestas de opinión pública muestran que el apoyo a 10s sindicatos es mucho mayor ahora de 10 que ha sido en muchos años, aunque el significado de estos sondeos no está nada claro. Los académicos británicos están empleando mucha energia para discutir si 10s sindicatos se están enfrentando a una crisis o no. Un comentarista hizo observar recientemente que se invertirfan tres de las cuatro manifestaciones de crisis más frecuentemente citadas si el Pan:ido Laborista ganara las elecciones. La observación muestra la importancia del contexto político (y &te no da pie al optimisme sindical). <<Papers,: Revista de Sociologia El mercado de trabajo es la otra gran incertidumbre. (Son 10s cambios poc0 importantes y cíclicos por naturaleza?, o, ¿son la evidencia de un cambio profundo e irreversible en la naturaleza de la producción, cuyas implicaciones cuestionarán todas las suposiciones sobre las relaciones industriales? No hay espacio aquí para una discusión detallada. Se podria decir, simplemente, que 10s más convencidos de que no existe un cambio profundo tienden a apoyarse en las evidencias de las investigaciones sobre el conjunt0 de la economia, mientras que 10s que favorecen la tesis de cambio se apoyan en 10s estudios de casos individuales, principalmente en las industrias electrónicas y automovilísticas. No hay una solución sencilla para estas diferencias, aunque el destino de 10s sindicatos, por 10 menos, podria depender de qué predicción se elija, as1 como de la que resulte ser correcta. BIBLIOGRAFIA. Bassett, P. (1987): Strike Free. Batstone, E. (1984): Working Order: Workplace Industrial Relations over TWO Decades. Blackwell, R. y M. Terry (1987): <cA.nalysing the: Political Fund Ballats)>, Political Studies, XXXV. Chadwick, M. (1983): <tThe Recession and Indinstrial Relations; a Factory Approacha, Employes Relations, 5, núm. 5 Dickens, L. 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