Los 'gorgoneia' de Barcino
Abstract
Balil, Alberto
Full text
LOS GORGONEIA DE BARCINO Alber to Balil Entre 10s hallazgos derelieves romanosefectuadosen Barcelonaelgrupo mas numeroso está constituido por una serie de piezas, que formaron parte de monumentos funerarios que representan el gorgoneion, o caput Medusae '. Pese a 10 numeroso de esta serie nunca se ha intentado un estudio de conjunto. Es, sin duda, difícil seriarlas y establecer una cronologia, incluso relativa. Probablemente se escalonan entre fines del siglo I d. de J.C. y fos comienzos o el primer tercio, del siglo 111 d. de J.C. 2, según un criteri0 comparativo. Si las dificultades del estudio son evidentes resulta sorprendente el escaso interés de que han gozado estas piezas. Por ser la serie mis numerosa de ejemplares escultoricos hallados en Barcelona hay que concluir que, con todas las dificultades que se quiera, constituyen el mejor punto de partida para el análisis y estudio de la actividad, técnicas y aspiraciones de 10s talleres escultóricos activos en la Barcelona romana y cuya actividad se circunscribe en la "corriente plebeya" del arte romano. Todos ellos, excepto uno3, fueron labrados en las areniscas de Montjuich. ICn 1972 entregué el manuscrit0 de mis Esculturas romanas de Barcino que debia publicarse en la serie Monuments Barcinonensia. Como esta obra, pese al tiempo transcurrido, alin no ha entrado en imprenta ni nada se me ha comunicado a este propósito, me veo obligado a citar las piczas que se tienen en cuenta en este trabajo recurriend? a otras publicaciones. Esto se justificari mis adelante al comparar la serie barcelonesa con la de Neumagen. Excepto el ejemplar procedente de Sta. Eulalia de Konsana, ALBERTINI, n.0 174.
Cuando esta serie se considera conjuntamente resultan evidentes sus diferencias pero si la diferenciación es faci1 la relación es difícil puesto que se observan disparidades y semejanzas muy sorprendentes y que son resultado del mayor o menor conocimiento, por parte de 10s diversos talleres y sus componentes, de la iconografia de la Gorgona elaborada en el helenismo tardio. Es sabido que estos relieves formaban parte de unos monumentos funerarios que, si bien hoy han desaparecido, son susceptibles de reconstrucción4. El punto de partida, con el cual coexistirá largo tiempo, es el altar funerario5 que, muy pronto, adoptó formas "mon~mentales"~. Ya en el siglo I d. de J.C. hallamos en Narbona aitares funerarios cuyas volutas han sido decoradas con clipeos en 10s cuales aparecen imágenes, mis intencionales que fisionómicas, del difunto7. No e!l vano el clipeo es una forma artística en la cual coincide una elaboración griega y un sentido romano de conmemoracibn del difunto superponible a ciertas ideas célticas de apoteosis del difunto al que pronto se suma la Medusa, hoy bien documentada por un reciente hallazgo8. Al igual que tantas otras piezas que se enmarcan en el ámbito de la "corriente plebeya" de la escultura romana en su representación en Barcino, no creo deba considerarse exclusivoy excluyente un origen de la Narbonense. La difusión desde 10s centros itálicos debió ser radical y simultánea, no costera e itinerante. Posiblemente mis precoz, o coetánea, en la Citerior que en la Narbonense. Puestos a pensar en un centro costero de la Citerior todo juega mis a favor de Tarragona que de Ampurias o Valencia. Desgraciadamente la escultura romana vinculable a la "corriente plebeya" es muy poc0 conocida y esto es mis evidente en el caso de 10s relieves con la representación de la corgona9. Sin embargo un monument0 análogo se docuDos en el Museo Arqueológico de Barcelona (saia XXIX). Uno en el Museo de Historia de la Ciudad. ALTMANN, Romische Grabaltare der Kaiserzrit, 1905. Ejemplares de la "via Appia" en CANINA, La prima pcrte della Appia dalla Porta Capena a Boville. Ejemplares varios en las necropolis de Pompeya. Otros ejemplares en Aquileya (BRUSIN, Gli scavi di Aquileia, 1934, p. 33. Aquileia e Grado, 1957, p. 123). Tal es el caso de la pieza de Narbona, ESPERANDIEU, I, núm. 298 y lacabcza que aparece en un relieve, mutilado tras su reutiiización en las murallas del siglo X~il, de Narbona, ESPERANDIEU, I, núm. 743. Esta pieza deberi situarse, en mi opinión, a fines del siglo 1 d. de J.C. Coincido en este caso con la opinión de HATT, La rombe gallo-romaine, 1951, 133, al atribuir, en lincas generales, cste desarrollo a la época flavia. BALIL, BSAA V, (en prensa). SERRA-VILARO, MJSEA, núm. 116, lam. XXIII, 3. Se trata de unapiezacuy o
menta en Castulo'Oa, ya en 10s confines de la Citerior. Una difusión de este tip0 escultórico-arquitectónico la hallamos en Germania. Durante la primera rnitad del siglo I d. de J.C. la escultura funeraria en dicho territori0 parece inspirarse en creaciones y modelos propios del valle del PÓ, que no en vano era uno de 10s grandes centros de reclutamiento legionariolOb, que en la Narbonense y valle del ~ódano" . En el siglo I1 y el siglo 111 d. deJ.C. estos monumentos desaparecerán de la Narbonense. Se abandona la utilización de la piedra local, substituida por mármoles, y el rito de inhumación, con el desarrollo consiguiente de la producción de sarcófagos, exigió otro tip0 de monumento funerario. Ahora bien, esta situación en la Narbonense contrasta y se opone a la contemporánea en la propia Galia y Germania. En dichos lugares y tiempos se desarrolla la construcción de grandes monumentos funerarios, inspirados en 10s viejos modelos de la Narbonense pero agigantando sus dimensiones que en ocasiones, como en Neumagen --que no en vano era suburbi0 de una gran ciudad como Treveris- , alcanzan una gran calidad artistica 12. Las principales diferencias de estos monumentos, altares funerarios, en relación con sus precedentes del siglo I d. de J.C. es su forma rectangular, su menor altura y la ausencia de las decoraciones de pilastras ' 3. La utilización del tema de la Gorgona en este tipo de monumentos plantea algunos interrogantes. Dificilmente puede ser el viejo concepto de la Gorgona capaz de petrificar a quienes la contemplaban, existente aún en el mundo griego arcaico. La aparición de la Gorgona en la nebris de Atenea tamaño hace dydoso atribuirla a un monumento de este tipo. 10a~~~~~~-~~~~~~~, Esculturas ... núm. 308 y 31 1. Por el contrario habri que cxcluir la Medusa en /dem, núm. 309 y 3 13 que debió corresponder a una mztopa intercalada en un cnonumento funerario de "friso dórico". Obl;0,~~1, en Aufstieg und Niedergang. ' Vdanse 10s ejernplares cnumerados por HATT, o.c., 153. 1;s nluy indicativa comparar esta serie de piezas con cl monumen to funerario de Paconia Arisbe en Trcviso (MANSUELLI, Mon. Piot, LII1, 1963,4 1 s). Por obvias razoncs, militares y econÓmicas, C1 tema se extiendc también a las zonas danubianas como ya advirtiera HATT (().c., [.C.). l2 Sobre la desaparición en la Narbonense, HATT, o.c., 164 SS. Hay que observar que, cn parte, ésta pudo dcberse a la gencmlización del rito de inhucnación. Mis difícil es explicar la razón del abandono de las "piedras blandas" locales por otras mis duras y compactas (algunas obscrvaciones sobre este tema -no ficilen HATT, o.c., 169 SS.). El material de Neumagen ya aparece en ESPERANDIEU, VI, núm. 318 SS. Su valoración corresponde a MASSOW, Die Grahmaler von Neumaxen, 1932, con bucnas rcproducciones y reconstrucciones de 10s monumentos. l3 Renania parece haber sido el centro principal de la utilización de estos monumentos pcro se conoccn ejelnplos en Burdeos, Dijon y proxirnidades de I<u (cfr. HATT, o.c., 173, núm. 2).
indica un cambio de concepto ya a fines del arcaísmo. De otra parte la Gorgona en el monument0 funerari0 podia proteger a éste de 10s violadores de tumbas pero también dañaba al difunto, sus familiares e incluso 10s transeúntes sin entrar ni diferenciar sus intenciones. Mis bien parece que se unan en este desarrollo dos intenciones. De una parte un complejo simbolisme de origen pitagórico que consideraba la representación de Gorgona a la luna, la "luna llena", que, en la doctrina pitagórica era la morada de las aimas de 10s bienaventurados14. Esta interpretación no supone en modo aiguno que todomonumento con representación de la Gorgona indique un adicto o simpatizante de las doctrinas pitagóricas o neoplatónicas. Probablemente eran Únicamente temas decorativos para 10s mis de 10s usuarios y canteros. La Gorgona era un tema de clipeo y, como tal, podia ser utilizado indisckninadamente de igual modo que 10s escultores de Afrodisias 10 utilizaron en la decoración de la basíiica severiana de Leptis Magna IS. Los monumentos con Gorgona de Barcino, excepto el de Santa Eulaiia de Ronsana, se sitúan en zonas de las murailas próximas a las vias de las Galias y Tarraco respectivarnente. Es decir, dos zonas de gran concentración de monumentos funerarios como sucede en las inmediaciones de toda ciudad romana ' 6. No es posible identificar cuales fueron las familias que utilizaron este tip0 de monumentos ni 10s recursos adoptados para incineraciones sucesivas. Conocemos una serie de inscripciones funerarias de Barcino que por sus formas,(una losa de "piedra de Montjuich", decorada con una moldura, con un texto de cierta extensión y letras de gran módulo) pueden corresponder a monumentos de este tipo. Los ejemplares que he identificado como tales17 parecen corresponder a un nivel medio de la burguesia municipal, l4 El punto de partida es CLEM. ALEX.,Strom., V, 8,49s. STAEHLIN. El estudio fue desarrollado por CUMONT, Rkcherches sur Ie symbolisme fünknaire chez les romains, 1942, 177 SS. y CARCOPINO, La basilzque pytha~oricienne de la Porte Majeure, 1943, 307 SS. SQUARCIAPINO, Scuiture del for0 severiano di Leptis Magna, 1974, 65 SS. No es éste el lugar para entrar en la distinción de las tipos "Gorgona", "Medusa marina", "Scilla" o "Atargatis (o.c., 82 SS.). Este uso como clypaea, que pudo ser también cl del ejemplar de Santa Eulaiia de Ronsana, no tiene lugar aquí especiaimente ni utilizados en construcciones no funerarias. Por el contrario es importante su aparición cn sarcÓf&os microasiiticos (cfr. las trabajos de MANSEL utilizados por SQUARCIAPINO, o.c., 84 s.). Excepto el de Santa Eulalia de Ronsana que pudo pertenecer a una necrópolis local. l7 En parte es posible aislar este material en IRBarcelona. Sin embargo a ciertas dificultades de criteri0 se une el hecho que, pese haberse anunciado en 1973, sigue sin
magistrados, veteranos y libertos ricos. Mis o menos el nivel social que se advierte en monumentos análogos de las Gaiias o de erma nia'^ . Dentro de nuestro conocimiento de 10s altares funerarios el tip0 mh publicarse el tomo de láminas de dicha obra. Habida cuenta ademis que estas inscripciones pueden haber pertenecido, entre otros destinos, a monumentos funerarios de planta cuadradp, circular, mausoleos en forma de templete, etc., que el principal criterio de valoración se halla en el tamaño y la utilización de piedra local frente al mimol, puede trazarse una lista. Lista que se traza a conciencia de que ni son todos 10s que están ni están todos 10s que son, que excluye piezas desaparecidas y que la valoración de la cronologia se ve afectada, entre otras razones por la incomodidad de la falta del citado tomo de texto y que en modo alguno suple la bibliografia anterior. ZRB, núm. 39. Sepultura de un centurión. Del s. I1 d. de J.C. (BALIL, Cuadernos ..., 11, 196 1, 107 SS). IRB, núm. 42 (=CIL I1 6152). De un veterano de la leg. 11. S. I d. de J.C.? IRB, núm. 45. Sepultura de un quinquenal. Dedicada en nominativo. Fue también flamen. Segunda mitad s. I d. de J.C.? IRB, núm. 46 (= CIL I1 4521). Sepultura de un flamen, duumviro y edil. En mármol. S. I1 d. de J.C.? Dedicatoria en ablativo. IRB, núm. 56 (=GIL I1 6151) Como la anterior pero en piedra local. IRB, núm. 57 (=CIL I1 4527) Con D.M. y dedicatoria en ablativo. De la sepultura de un edil hijo y sobrino de seviros augustales con cognomina griegos y el indicativo nomen Publicius, frente al poc0 comprometido Iulius del hijo. S. 11 d. de J.C. ? IRB, núm. 68 (=CIL I1 4532). Duumviro. Dedicatoria en ablativo. IRB, núm. 73 (=GIL I1 6154). Seviro augustal. Dedicatoria en ablativo. Marido y mujer erm libertos del mismo patrono. ZRB, núm. 74. Seviro augustal. Dedicatoria en nominativo. Consta la condición de liberto. Fines s. I-inicios s. 11 d. de J.C. ? IRB, núm. 76 (=CZL I1 4734). Del sepulcro colectivo del seviro augustal, que hace constar su condición de liberto, M. Conelius Euuenus, su esposa y dos libertos. La esposa era de condición ingenua. IRB, núm. 78. De la tumba de Helvius Natalis, seviro augustal. Quizás s. 111 d. de J .C. ZRB, núm. 79. Sepultura de un seviroaugustal y su esposa. Ambos libertos del mismo patrono. ZRB, núm. 121. Del sepulcro gentilicio de unos Connelii, oriundos de África. Uno de eUos fue edil y duumviro. S. I1 d. de J.C. IRB, núm. 144 (=CZL I1 6166). Sepulcro de la loberta Domitia Aucta dedicado por su contubernalis P. Fabius Primio. S. 11 d. de J.C. ? ZRB, núm. 145 (=CIL I1 4564). Sepulcro colectivo de 10s Domitii, de condición libertina y sus libertos. ZRB, núm. 166 (= CIL I1 4572 =CIL 11, p. 982). Tabula ansata. Dedicatoria en nominativo. Sepultura de un liberto. S. 111 ? ZRB, núm. 173 (=GIL I1 4574). Como la anterior. Tumba de un liberto y de su hijo. S. III? IRB, núm. 178 (=GIL I1 6170). Dedicado en genitivo. Sepulcro de un liberto. S. 1 d. de J.C.
antiguo que pudo dar lugar a inspirar estos monumentos es el que yarvis19 llamaba "A. with Barriers" contraponiéndolos a 10s "flat popped A.". En este tip0 de altares la modalidad más próxima es el uso de pulvinos con frente circular. Éste se documenta muy bien en el ejemplar de Santa Eulalia de Ronsana y en el segundo, más pequeño, de 10s reconstruidos en el Museo Arqueológico de arce el ona'^. Cste seria el tipo mis frecuente y nada se opone a que su decoración se complementara con el uso del "friso dórico" como ya sucedía en algunas tumbas de la "via Appia9'21, y puede ser el caso de alguno de 10s monumentos funerarios en forma de altar de las necrópolis de Barcino, aunque en ninguna de las reconstrucciones efectuada~ se haya tenido en cuenta esta posibilidad. Tal ausencia es explicable si se tiene en cuenta que durante muchos afios 10s "frisos dóricos" hallados en Barcino fueron asociados a 10s mis dispares e hipotéticos edificios pero nunca se tuvo en cuenta su asociación con un monument0 funerario. Esta forma no se documenta en la Narbonense y Barcino ofrece tres ejemplos. Quizás pueda excluirse, con reservas, el tondo de Santa Eulalia de Ronsana pero ya no es éste el caso de 10s que hoy aparecen decorando el altar menor del M.A.B. Estas piezas son claro ejemplo de 10 que es un pulvino en este tip0 de monumentos. En la Narbonense falta también otro tip0 bien documentado en Barcino, el gorgoneion sobre un cipo. De todos modos parecen relacionables a este tip0 algunos ejemplares de la Narbonense con roleos o rosetas de acantoZ1. Este tip0 quizis no corresponda a altares sino a muros de cierre ZRB, núm. 181 (= CZL I1 6 17 1). Dedicado en nominativo. No se indica la condición social. ZRB, núm. 182 (=CZL I1 4580). Dedicado a Marcia Gratila. ZRB, núm. 190 (=CZL I1 4581). Posiblemente opisyografa. Con D.M. y dedicatoria en ablativo, a una liberta de la gens Pedania. S. 111 ? ZRB, núm. 194 (=GIL I1 6174). Posiblemente de liberta o gentes de origen liberfino. S. I d. de J.C. IRB, núm. 195 (= CZL I1 6176). Dedicada en nominativo a un Publicius. S. 11 d. de J.C. ZRB, núm. 202. Dedicada en nominato. Corresponde a un matrimoni0 de libertos. S. 11 d. de J.C. ZRB, núm. 207 (= CZL 11 4586). Dedicada a Marcus Stabilius Celestinus, en nominativo, con D.M. Hübner atribuye las letras al s. 111 d. de J.C. 10 cua1 sorprende en una incripción funeraria dedicada en nominativo. ZRB, núm. 214. Dedicada en nominativo. Corresponde a un liberto. 18 Cfr. HATT, o.c., passim. 19 Greek Altars, 1949, 160 SS. 20 ALBERTINI, núms. 171 y 223. Para Santa Eulalia de Ronsana cfr. núm. 3. 21 ESPERANDIEU, I, 359.
de monumentos funerarios o a remates de tumbas de planta circular, cual sucede en la de Munacio Planco en Gaeta y convendrá no olvidar que el sepulcro de planta circular se documenta bien al S. de arce el ona^^. Un tercer tip0 corresponde a altares con volutas mis marcadas y parece estar relacionado con representaciones de clípeos. Puede ser ejemplo de el10 el citado relieve de Cástulo que presenta todo el remate del altar en un bloque monolitico. Este tipo, en 10 que conozco, no se documenta con igual claridad en Italia hasta el extremo que no parecen existir ejemplares análogos. Sin embargo, en la Italia del siglo I d. de J.C. 10s cambios socioeconÓrnicos y 10s cambios en 10s tipos de monumentos funerarios marcharon estrechamente unidos. Pudieran tenerse en cuentalos ejemplares de la Narbonense ya citados pero es necesario recordar que uno23 muestra un retrato de un difunt0 y 0tr0~~ se aleja mucho de las caracteristicas de la "corriente plebeya" en la Narbonense. El término de referencia obligado es el conjunt0 de Neumagen. Nos encontramos aquí con una notable semejanza tipológica y una notable diferencia de realización. No creo deba concederse valor cronolÓgico, pero si interpretativo, a que en Neumagen sea habitual grabar las pupilas de la Gorgona mientras este hecho sea excepcional en Barcino, y en la Citerior en general y, al parecer, desconocido en la Narbonense. Tampoco en Barcelona hallamos, pero si en la citada pieza de Cástulo, elementos triangulares situados entre 10s pulvinos y provistos de decoración escultórica, y aún menos frisos, como vemos en 10s altares de Ne~ma~en~~. Cuatro ejemplares de ~arcino~~ pueden ser asociados a 10s altares núms. 1 y 2 asi como a la tumba de P. Capitonius ca al tul us en Neumagen. El altar núm. 1 de Neumagen ha sido fechado hacia el 120/125 d. de J.C. El altar núm. 2 debe corresponder a fechas semejantes. Otro grupo de piezas de Neumagen2' permite ver como a partir de fines del siglo I1 d. de J.C., o comienzos del siguiente, se prescinde en prirnerlugar de la representación de la Gorgona y, mis adelante, de 10s altares funerarios. Esto parece indicar, cuando menos, unos posibles marcos para las piezas de Barcino. La supre22 BALIL, Zephyrus, XXVI-XXVII (1976), 389 SS. 23 ESPERANDIEU, I, 659. 24 ESPERANDIEU, I, 664. 2s VON MASSOW, O.C., 37 SS. y 112 SS. z6 ALBERTINI, nÚrns. 172 y 172 b. 177. BALIL, Murallas ..., 90 (=DURAN, Cuademos, XIII (1969),62, fig. 13). 2' VON MASSOW, o.c., 270 SS.
sión del monument0 funerari0 en forma de altar no parece ser consecuencia de la substitución del rito de la incineración por la inh~rnación~~ que en Barcino debieron coexistir durante un cierto tiempo. 28 NAVASCUÉS, Klio, XXXVIII (1960), 192 ss. La necrópolis de la "plaza de la Villa de Madrid", que debió quedar abandonada y enterrada por las inundaciones a mediados del s. 111 d. de J.C., parece indicar aÚn unaciertacoexistenciade ambos ritos hasta tiempos relativarnente cercanos a su desaparición.