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Tecnología y sociedad : la ideología de la racionalidad técnica, la organización del trabajo y la educación

Enguita, Mariano F.

Abstract

Enguita, Mariano F.

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TECNOLOGfA Y SOCIEDAD: LA IDEOLOGfA DE LA RACIONALIDAD TGCNICA, LA ORGANIZACION DEL TRABAJO Y LA EDUCACION * Mariano F. Enguita (Universidad Complutense, Madrid) Pocas cosas concitan hoy una dosis tan elevada de fetichismo como la tecnologia. Asi como generaciones anteriores atribuyeron todos 10s bienes y males a 10s espíritus, el destino o la voluntad divina, hoy tendemos a quedarnos extasiados ante la triunfante marcha de la Tecnologia -así, con mayúscula, como Dios o el Estado. En la versión optimista, la ciencia y la técnica nos van a liberar del esfuerzo, de 10s trabajos desagradables y rutinarios. En la pesimista, que es la imagen de la primera devuelta por el espejo, la tecnologia nos ha traido y nos traerá desde la alienación del trabajo hasta el agotamiento de 10s recursos y la destrucción universal. En una y otra, el lugar de 10s motores de la historia es ocupado por la historia de 10s motores. La optimista es la versión del consumidor de tecnologia, la del acientífico)> social que saca conclusiones sobre 10s efectos de la innovación tecnológica observando 10s utensilios de la cocina familiar: la lavadora evita a su esposa el trabajo de lavar y protege sus manos del desgaste, la aspiradora le libra del polvo levantado por la escoba, el molinillo eléctrico o la batidora relevan su brazo del cansancio de dar weltas a la manivela o mover la mayonesa sin que se corte, etc., y todo ell0 hace que llegue a la noche limpia, fresca, descansada y dispuesta a triunfar. También hace que, para * Este articulo es la primera parte de una ponencia presentada al I Congreso ctEducaciÓn y Sociedads, organizado por 10s Colegios de Doctores y Licenciados de Andalucía (Torremolinos, 12-15 de marzo de 1986) bajo el título ccTecnología, trabajo y educación~. apapers*: Revista de Sociologia evitar aburrirse, sentirse inútil o caer en el alcoholismo anónimo, tenga que inventarse cada vez nuevas tareas con las que llenar su tiempo; pero nuestro científic0 social no se dedica a 10s problemas familiares, sino a 10s laborales, y se pregunta: Cacaso la pala mecánica, la cinta transportadora, la máquinaherramienta de control numérico o el robot no son 10s electrodomésticos del obrero? El problema es que ni el obrero tiene tanta capacidad de decisión como el ama de casa al elegir sus aparatos ni la autoridad empresarial es tan benévola con él como la autoridad patriarcal con ella. El empresario no est6 interesado en que el trabajador -o la trabajadoraconserve la salud de sus pulmones y la tersura de su piel, ni en que sea exhibible en sociedad, ni en que llegue descansado al lecho conyugal, sino en que le resulte más barato y sea más controlable. Pero para nuestro sociólogo optimista no existe el empresario y, si existe, es, como el trabajador, uno más de 10s agradecidos súbditos de Su Majestad la Tecnología, sometido a sus benévolos dictados. Nuestro sociólogo también ha oido o leido que las máquinas sustituyen a 10s trabajadores, que destruyen viejos puestos de trabajo; pero Cacaso no ha sido asi siempre y, sin embargo, 10s trabajadores desplazados han encontrado empleo en otras empresas y sectores? ~Acaso, si abandonamos el punto de vista coyuntural y adoptamos el de la historia, no es cada vez mayor la fuerza de trabajo en 10s paises industriales? En definitiva, el razonamiento discurre asi: la ciencia, y tras ella la tecnologia, avanzan y nos perrniten producir mis bienes con menos trabajo, al aumentar la productividad de éste; la adopción de ias innovaciones tecnológicas es inevitable, pues seria suicida no adoptarlas tanto para la humanidad en general como, dentro del concierto de la economia internacional o doméstica, para cualquier sociedad o empresa en particular; la tecnologia, en fin, libera al trabajador de las tareas más duras y rutinarias. La versión pesimista se obtiene, como ya hemos indicado, dando la vuelta, como se le da a un guante, a la anterior. La tecnologia sigue siendo el resultado <(natural)> de la ciencia en una sociedad orientada hacia la búsqueda del beneficio empresarial. Su aplicación es también, en cierto sentido, inevitable debido a 10s mercados competitivos. Sus efectos, sin embargo, no son ya positivos, sino negativos: destruye puestos de trabajo, condena a 10s trabajadores a empleos descualificados, monótonos y rutinarios, induce al consumismo, deshumaniza las relaciones sociales y, en fin, nos conduce al holocausto universal. Los trabajadores, el movimiento obrero, la izquierda tradicional y el marxismo no han sabido responder a la civilización productivista que acompaña a1 mito del progreso y llega el turno de 10s colectivos ecologistas, verdes, marginales, feministas, etc. El trabajo no ser; nunca el reino de la libertad, de manera que hay que empezar a hablar de una cultura del ocio y el tiempo libre. Tecnologia y sociedad Ambas formas de fetichismo tecnolÓgico tienen sus ideas sobre la educación. El fetichismo optimista cree que, para que el progreso basado en la innovación tecnológica pueda seguir su marcha en bien de todos, es necesaria una fuerza de trabajo cada vez mis cualificada de acuerdo con las mecesidades)> de la producción. La enseñanza debe orientarse, pues, hacia las ciencias experimentales; 10s jóvenes deben especializarse eficazmente de acuerdo con las demandas del empleo; la escuela debe seleccionar de manera eficiente a 10s mejores talentos y la sociedad darles el puesto que merecen para beneficiarse de sus capacidades; todos deben tener ciertos conocimientos de la panacea del mañana, la informática, si no quieren ser como analfabetos funcionales; las nuevas tecnologias, en general, son el reto de nuestra sociedad y, por tanto, de nuestra escuela; todo ello, en fin, se ve confirmado por la elevaci6n de las exigencias de 10s empleos en términos de titulos escolares. Para el fetichismo pesimista, por el contrario, y puesto que 10s trabajos requieren cada vez menos cualificaciones reales, la escuela juega cada vez mis el simple papel de una inmensa guarderia en la que se mantiene recluidos y entretenidos a niños y jóvenes; su función de socialización desplaza crecientemente a la función de transmisión de conocimientos; alternativamente, la escuela podria y debeda educar a 10s jóvenes, prácticamente condenados al oci0 y/o al trabajo precario, a emplear de manera satisfactoria y creativa su tiempo libre. LA EVOLUCIdN DEL TRABAJO Como descripción de la realidad, la versión pesimista es mucho más ajustada que la optimista, aunque dista todavía de dar adecuada cuenta de ella. Efectivamente, 10s trabajadores ven progresivamente descualificarse sus tareas y pierden control sobre --o autonomia ensu proceso de trabajo. Por cualificación del trabajo entendemos aquí el conjunt0 de capacidades y conocimientos que el trabajador debe aplicar en las tareas que forman su empleo. En principio, la cualificación de un puesto de trabajo puede medirse por el tiempo que se precisa para aprender a desempeñarlo, vale decir en términos cuantitativos; o bien desagregando las tareas que 10 componen y estimando su grado relativo de dificultad. Queda claro, pues, que la cualificación de un puesto de trabajo es distinta de la cualificación del trabajador, pues éste puede poseer -y normalmente poseecapacidades, conocimientos y habilidades que no necesita ni puede aplicar a su trabajo. Por consiguiente, no pueden tomarse como indicador de la cualificación del puesto de trabajo las credenciales educativas exigidas a, o posefdas por, el trabaja- <<Papers)>: Revista de Sociologia dot. En cuanto a 10s términos control y autonolmia, 10s empleamos aquí para designar el grado en que un trabajador puede tomar decisiones sobre el objeto y el procedimiento de su trabajo. Un médico, por ejemplo, disfruta de un grado de control y autonomía máximo, ya que decide, respecto de sus pacientes, qué hacer y cómo hacerlo; el operari0 de una cadena de montaje, en el extremo opuesto, se ve obligado a realizar una y otra vez una secuencia predeterminada de movimientos. Aunque no son la misma cosa, la cualificación, de un lado, y el control y la autonomía, de otro, suelen ir unidos, y a ellos suele vincularse también el grado de satisfacción e interés intrínsec0 del trabajo. Para abreviar, a partir de ahora designaremos globalmente como descualificación del trabajo el proceso de pérdida de control sobre éste y de autonomía en el mismo por 10s trabajadores, la descualificación de sus tareas y el deterioro del interés y la satisfacción en 61. La descualificación del trabajo discurre a 10 largo de dos líneas paralelas, separables mis a efectos analíticos que en términos reales: la división del trabajo y la introducción y perfeccionamiento de la maquinaria. Por división del trabajo entendemos 10 que Marx denominaria división particular (O <(manufacturera>>) del mismo, a diferencia de la división social. En otras palabras, no nos referimos a la división que se deriva del hecho de que, al multiplicarse 10s tipos de bienes y servicios que se ofrecen al mercado, se multipliquen también 10s procesos de producción tras ellos y 10s correspondientes oficios, empleos, etc. Nos referimos a la división que se da dentro de una unidad o un proceso productivos. Por utilizar un viejo ejemplo de Adam Smith no nos referimos a que unos produzcan alfileres mientras otros producen tejidos, alimentos, cerámicas, diagnósticos, libros o cualesquiera otros bienes y servicios entre 10s miles y miles posibles, sino al hecho de que la producción de cada uno de esos articulos pueda descomponerse en una multiplicidad de tareas que se encomiendan a trabajadores diferentes. Smith empleaba el ejemplo de la descomposición de la fabricación de un alfiler en diecinueve operaciones distintas, y las consecuencias son imaginables: cada trabajador se especializa en una operación, en la cua1 llega a desarrollar un virtuosismo detallista, y no necesita saber mis o, si 10 1 sabe, no tiene ocasión de aplicarlo. Pero Smith seria un simple aficionado si 10 valorásemos con criterios de hoy. El desarrollo y sistematización de la división del trabajo fue llevado al paroxismo por Taylor y Gilbreth, sus seguidores y la filosofia empresarial por ellos inspirada. El taylorismo supuso desplazar la atención del empleo a la tarea, es decir, a 10s componentes más detallados en que puede descomponerse un proceso productivo. Los estudios de movimientos y tiempos pueden llegar a calcular la manera teóricamente más adecuada de realizar una operación simple con un detalle de hasta una cienmilésima de hora (time-motion unit) o menos. No importa Tecnologia y sociedad ahora si estos cálculos son ajustados o no o si realmente permiten aumentar la productividad del trabajo, cosas harto discutibles. Lo que realmente importa es la empresa sistemática de descomponer y calcular el trabajo, distribuirlo entre 10s trabajadores en conjuntos de tareas mínimas y dictarles la forma de llevar10 a cabo. El caso paradigmático del taylorismo es, como se sabe, la cadena, en la que un trabajador puede realizar cientos o miles de veces al dia una serie de tareas que apenas duran segundos o unos pocos minutos, 10 que da como resultado una jornada laboral monótona, rutinaria, fatigosa, carente de interés, alienante y embrutecedora. Las formas de división del trabajo más simples conllevan ya descualificación: el trabajo de un mecánico automovilista en un taller de reparaciones, por ejemplo, se descualifica cuando se ve encargado sistemáticamente de reparar un tip0 especifico de motores y no otros, o cuando se le especialíza en una parte determinada del motor; pero ésta es todavía una descualificación mínima. Entre esta división arcaica del trabajo y la cadena de montaje son posibles todos 10s grados imaginables en el tiempo y en el espacio, o sea en la evolución de una industria y entre las distintas industrias; pero la tendencia general es siempre hacia una mayor división del trabajo y, por consiguiente, hacia una nayor descualificación. La mecanización y la automatización representan un camino paralelo que conduce al mismo lugar. En sus primeras formas, puramente instrumentales, la máquina exige una mayor cualificación del trabajador. Pero a medida que pasamos de la simple mecanización a la automatización, es decir, a medida que la máquina no sólo ejecuta las órdenes del operari0 sino que contiene o incorpora por sí misma información, el trabajo se descualifica. En primer lugar, por cuanto que la máquina realiza tareas que ya no son realizadas ni tiene que saber realizar el trabajador (pero esto, a su vez, puede verse compensado por la nueva cualiíicación que requiere el manejo de la máquina); en segundo lugar, por cuanto la máquina, particularmente en el estadio de la automatización, lleva ya incorporadas capacidades, conocimientos y habilidades que antes se requerían del trabajador. Este lenguaje puede parecer un tanto críptica, pero un simple ejemplo aclarará 10 que queremos decir: un tendero realiza multitud de funciones, entre ellas cobrar y hacer las cuentas correspondientes; una cajera sin otra cosa que una caja -o sea un lugar donde meter el diner* se especializa en la función de cobrar y calcular y puede prescindir de las demás destrezas que precisaba el tendero; una cajera con una caja registradora ---en realidad, calculadoraya no necesita calcular, bastándole con saber leer y manejar un teclado sencillo; una cajera con una lectora óptica que identifica las etiquetas de precios o diagramas de barras no necesita siquiera saber leer. En el paso del tendero a la cajera no media mis que la división del trabajo, pero en 10s siguientes 10 <<Papers,: Revista de Sociologia hace la maquinaria, que descualifica el trabajo de la cajera porque incorpora y manipula por sí misma información. División del trabajo y mecanización se complementan y refuerzan mutuamente. Es justamente porque un proceso productivo ha sido desagregado en tareas simples por 10 que pueden introducirse una o varias máquinas que realizan algunas de ellas. Y, a la inversa, s610 con la introducción de la maquinaria, con su ritmo constante, es posible realizar el sueño --o pesadillatayloriano de una administración exacta del tiempo y 10s movimientos del obrero sin la onerosa y conflictiva necesidad de poner tras cada uno a un capataz y un cronometrador. Por eso la verdadera materialización del taylorismo es el fordismo, o sea el trabajo en cadena. Es cierto que no todo el mundo trabaja en una cadena o manipula una lectora Óptica en la caja de unos grandes almacenes. Pero la mayoría de la población de cualquier país industrializado trabaja por cuenta ajena. Trabajar para otro suele ser el principio de la descualificación. Incluso 10s <(profesionalesn que trabajan para otros ven descualificado su trabajo: arquitectos que sólo diseñan una parte de la estructura, abogados que s610 se ocupan de un tip0 de casos, etc.; pero aquí todavía nos encontramos ante una división muy tenue del trabajo. La mayoria de la población trabajadora por cuenta ajena se encuentra en algún lugar entre la cooperación simple -la división del trabajo que tiene lugar, por ejemplo, en una oficina de arquitectos o en un taller de reparación de automóvilesy las diversas variantes del fordismo. Repetidos estudios han mostrado que la mayor parte de 10s trabajos no son más difíciles que conducir un automóvil, a la hora de aprenderlos, y, desde luego, requieren mucha menos iniciativa en su desempeño; tambidn la mayor parte se aprenden sobre el terreno en horas, &as o unas pocas semanas; la inmensa mayoría, en fin, requieren una cualificación real mucho menor que cocinar o labrar la tierra. ¿A QUIEN INTERESA LA DESCUALIFICACION DEL TRRBAJO? Dicen las novelas policiacas que para encontrar al criminal hay que buscar primer0 el móvil. La tecnologia, que se nos aparece como la causante de la descualificación del trabajo, no tiene móviles. Quienes sí 10s tienen son aquellos que se benefician directa o indirectamente de ella. Para unos, la tecnologia es un dato, una imposición, un entorno preordenado al que hay que adaptarse; para otros, es el resultado de opciones políticas e ideológicas y un poderoso instrumento para sus fines. No existe una tecnologia, Tecnologia y sociedad producto imparable de la ciencia, que se imponga a toda la sociedad con la fuerza de 10 inevitable; existen, por el contrario, grupos sociales que tienen el poder suficiente para determinar las opciones tecnológicas y grupos que no pueden sino adaptarse a ellas o combatirlas. Entre 10s grupos que cuentan con ese poder están, en primer lugar, 10s empresarios y 10s técnicos, y, secundariamente, 10s investigadores y el Estado. Los que 10 sufren son la mayoria de 10s trabajadores. Con la descualificación de 10s trabajadores, 10s empresarios ganan dos cosas: dinero y control. Una mano de obra dedicada a tareas parceladas y rutinarias es rnás barata que una fuerza de trabajo polivalente y cualificada. Un proceso productivo suele reunir en diversas dosis tareas que requieren fuerza física, destreza manual y capacidad intelectual, por ejemplo. Tres trabajadores que reúnan las tres condiciones serán siempre rnás caros que otros tres que posem, por separado, uno cada una. Aunque 10s tres trabajadores que van a realizar las tareas parciales reúnan las condiciones para desempeñar el conjunto de ellas, su salari0 no depende de su capacidad, del valor potencial de su fuerza de trabajo, sino s610 de la parte de esa capacidad que efectivamente aplican, del valor real de su fuerza de trabajo. Cuanto mis se subdividan y simpliíiquen las tareas, o cuanto rnás se reduzca el tiempo necesario para aprender a desempeñarlas, mis descenderá el valor de la fuerza de trabajo empleada. Además, la división del trabajo permite aE empresario comprar las cantidades rnás o menos exactas de fuerza de trabajo que necesita para el conjunto del proceso productivo, evitando asi pagar por capacidades que, desde su punto de vista, perrnanecerian largo tiempo ociosas. Por otra parte, una fuerza de trabajo descuaíiíicada resulta rnás fácilmente manipulable que su opuesta. Los trabajadores cualificados son escasos casi por definición --en general y cada uno en su especialidad-, de manera que 10s empresarios no pueden prescindir fácilmente de ellos. Esto les da fuerza negociadora a la hora de discutir 10s salarios o las condiciones de trabajo. Por el solo hecho de que el proceso de producción se confia en buena parte a su capacidad, a su criterio y a sus decisiones, representan eI agujero negro en el control ejercido por el empresario. Pero 10s trabajadores que s610 realizan tareas parciales, rutinarias y de aprendizaje breve carecen de fuerza negociadora, pueden ser sustituidos en cualquier momento por otros y pueden ser manejados en 10s cálculos empresariales casi con la misma frialdad que las materias primas o las máquinas. No es sino un prejuicio ideológico el que lleva a pensar que 10s empresarios sustituyen fuerza de trabajo por capital fijo, o sea por maquinaria, con el Único criterio de la rentabilidad. La fuerza, la velocidad y la precisión de una máquina pueden aumentar enormemente la capacidad productiva de1 <<Papers,: Revista de Sociologia trabajo, vale decir la cantidad de producto por unidad de tiempo trabajada; pero esto explica simplemente -y parcialmentepor qui se introducen máquinas en general, no por qué se introduce tal o cua1 tip0 de máquina ni por qué se introduce una maquinaria que descualiíica el trabajo. La explicación de estas opciones viene precisamente porque se busca conscientemente el control y la descualificación, como veremos un poc0 más adelante con algunos ejemplos . Los empresarios, por 10 demás, son mis humanos -10 que no quiere decir humanitariosde 10 que se les imagina. La teoria económica clásica y neoclásica, como la ideologia al uso, supone que toman sus decisiones de acuerdo exclusivamente con criterios de rentabilidad económica y competencia a través de 10s precios; supone que se comportan como agentes económicos racionales que dlo persiguen vender mis y producir a un coste menor para ello. Sin embargo, la realidad dista mucho de ser así. Curiosamente, a la opinión pública llegan constantemente críticas dirigidas contra Zas opciones económicas de 10s organismos públicos, pero muy raramente contra las de 10s empresarios. Ingenuamente se podria pensar que 10s poderes públicos son víctimas en sus decisiones de 10s grupos de presión, mientras 10s empresarios s610 tienen en cuenta a ese poderoso juez que seria el mercado. Pero 10 cierto es que las decisiones de 10s organismos públicos tarnbién se fundamentan ostensiblemente en criterios económicos, y sus críticos suelen hacer críticas desde un punto de vista económico general; y unos y otros, por cierto, con un aparato conceptual y teórico y una información disponible bastante mejores que las de 10s empresarios. Aquí, no obstante, no se trata de defender las decisiones económicas de 10s organismos públicos, sino de poner en su sitio las de 10s empresarios. Estos, como cualquier otra persona, tienen sus propias dependencias y limitaciones ideoMgicas, sus propios valores, sus prejuicios, sus preferencias y hasta sus sue60s. Para ser más exactos, no están, a este respecto, en la situación de cualquier otra persona, sino peor; 10s empresarios forman uno de esos grupos sociales que necesitan una visión distorsionada de la realidad para vivir en paz consigo mismos y necesitan también difundirla: necesitan pensar, y hacer pensar a 10s demás, que ellos <cgeneran>> el progreso, que <{producen)> la riqueza de todos, que <tcrean)> empleo, que <cdan de corners a miles de familias, que <casurnen)> por sí solos 10s riesgos, que <cinnovan>> para el bien general, etc. Las máquinas, mis concretamente, son para ellos como la mies crecida para 10s campesinos: el símbolo de su obra. .Los obreros, por el contrario, son el problema: gente que pide más salarios, que hace huelgas, que comete errores (el <{error humanon que, por 10 visto, siempre es del trabajador y nunca del empresario), que coge la gripe, que se resiste a ser tratada como una parte más del inventario y que hasta se permite, a veces, la pre- Tecnologia y sociedad tensión de que son ellos quienes producen la riqueza. Por eso el sueño del empresario es la fábrica enteramente automatizada, sin trabajadores; un sueño, delirio o pesadilla que le empuja en sus decisiones, muy frecuentemente, mis allá de la lógica económica, incluso de la lógica económica del capital. El segundo grupo interesado en la descualificación masiva del trabajo -de todo el trabajo menos el suyoson 10s técnicos. Todo proceso de descualificación es, a la vez, un proceso de sobrecualificación, con la particularidad de que 10s descualificados son 10s muchos y 10s sobrecuaUcados 10s pocos. En realidad podríamos hablar, más bien, de transferencia de las cualificaciones y de la capacidad de control. Cuando un trabajador pierde cualificación -aplicablepor un nuevo paso en la división del trabajo o por la introducción o renovación de maquinaria, la cualiíicación que antes ejercía 61 pasa ahora a ejercerse en algún otro lugar. En parte puede incorporarse a la máquina misma, desplazándose así al lugar donde se construye esa máquina. Pero básicamente pasa a manos de quienes trabajan estrechamente vinculados al empresario, un sector privilegiado y minoritario. Cuando el fabricante de Smith dividia la fabricación del alfiler en diecinueve operaciones distintas, la coordinación de esas operaciones, o sea el conocimiento y la capacidad decisoria sobre el conjunt0 del proceso, pasaban lógicamente al empresario o al supervisor que actuaba en su nombre. Cuando una cortadora de metales deja de ser manejada directamente o programada en el taller mismo, es porque pasa a ser manejada o programada desde la cabina del técnico. El objetivo primero y final del taylorismo no era otro que éste: concentrar en manos de la dirección todo el conocimiento y saber hacer que estaba en manos de 10s trabajadores. Desde el punto de vista de 10s técnicos, que es el grupo del que nos estamos ahora ocupando, esto significa que, considerando tarnbién a 10s trabajadores colectivamente como grupo, el reparto de competencias entre unos y otros es un juego de suma cero: 10 que 10s trabajadores pierden 10 ganan 10s técnicos, y viceversa. Así, 10s técnicos prefieren que el cuadro de mandos de una máquina esté en una cabina a la que tienen acceso reservado antes que en la máquina misma; que la programación de la máquina se haga de forma digital -10 que requiere sus conocimientosantes que analógica -para 10 que pueden bastar 10s de 10s trabajadores del taller-, etc. Al contrario de 10 que a veces piensan ingenuamente 10s sindicatos, 10 que separa a 10s técnicos de 10s trabajadores en la organización capitalista del trabajo -y en su remedo socialista <(real)+- no son las diferencias salarides, ni 10s modos de vida, ni la distancia física ni ninguna otra diferencia. Lo que existe entre técnicos y trabajadores es una relación de oposición debida a que 10s segundos tienen que agradecer su indispensabilidad a la privación itPapets~: Revista de Sociologia rosas ocasiones se ha intentado hacer frente a estos problemas poniendo en pie 10 que genéricamente se denomina <tnuevas formas de organización del trabajo),: enriquecimiento de tareas, círculos de calidad, trabajo en equipo, recomposición de funciones, <cneofordismok>, etc. La dirección del cambio es siempre similar: se reben varios puestos de trabajo fragmentarios y se encomiendan a un grupo de trabajadores que pueden rotar en las viejas tareas, realizarlas todas u organizar a su antojo el proceso de trabajo, siempre que cumplan ciertas normas de productividad. Sistemáticamente, estos experimentos arrojan una mayor productividad por trabajador/hora. Por un lado, ello se debe a que un trabajo más interesante hace disminuir radicalmente el absentismo, la rotación, 10s problemas de calidad y 10s conflictos; por otro, a que la inteligencia colectiva es siempre más poderosa que la de cualquier minoria si tiene las oportunidades de expresarse, 10 que se traduce en un mejor ajuste de 10s métodos productivos, un menor tiempo desde la concepción de un producto hasta su fabricación y una serie de innovaciones útiles. Pero thay que considerar 10s sistemas de fabricación flexibles y las nuevas formas de organización del trabajo como el futuro del capitalisme o como un paréntesis obligado? Mi opinión es que 10 segundo. La investigación tecnológica se dirige hoy precisamente hacia la producción de maquinaria susceptible de usos múltiples sin necesidad de una mano de obra altamente cualificada: 10s robots multiuso, concretamente, pueden llegar a ser para la fabricación flexible 10 que la maquinaria tradicional de uso especifico fue para la producción en masa; la opción por la automatización de las máquinasherramienta en base al control numérico en vez del sistema de registro/ reproducción, a la que aludimos antes, no tiene otra finalidad que ésta. Las nuevas formas de organización del trabajo, por su parte, no han llegado en modo alguno a generalizarse siquiera mínimamente y han sido frecuentemente abandonadas por las mismas empresas que las habían experimentado con notable éxito. La razón de esta política empresarial ya ha sido señalada antes: 10s empleadores no se guían por simples criterios de aumento de la productividad, sino, sobre todo y en primer lugar, por el móvil de mantener el control sobre la fuerza de trabajo. Un sistema de fabricación flexible basado en el empleo de mano de obra cualificada significa una fuerza de trabajo con capacidad de resistencia y negociación. Por su parte, el enriquecimiento de tareas y la participación, aunque sea muy primaria, de 10s trabajadores en las decisiones sobre el proceso de producción desatan de inmediato una lógica imparable y, en todo caso, temible para 10s empresarios: si podemos decidir sobre una pequeña parcela, e incluso hacerlo mejor que ellos, ¿por qué no sobre una parcela mayor? ¿Por qué sólo sobre cómo fabricar algo y no sobre qué fabricar? (Por qué no sobre el conjunt0 del Tecnologia y sociedad proceso productivo? Quizá nadie haya resumido el problema mejor que un directivo de la General Motors, Thomas Fitzgerald, en la Harvard Business Reuiew : a[. ..I Los temas de participación no se restringen necesariamente a esos pocos asuntos que la dirección considera de interés directo y personal para 10s empleados C...]. [Un plan no puede] mantenerse largo tiempo sin que a) sea reconocido por 10s empleados como manipulador o b) conduzca a expectativas de una participación mis amplia y significativa. (Por qué sóo nos preguntan sobre 10s planes para pintar la oficina y no sobre la sustitución de este viejo equipo o la reorganización de este instrumental? Una vez que se ha mostrado (o que se cree que se ha mostrado) que se es competente en, por ejemplo, reordenar el lugar del trabajo, y cuando la participación se ha convertido en una actividad consciente y con apoyo oficial, 10s participantes pueden muy bien querw pasar a 10s temas de asignación de tareas, distribución de recovzpensas e incluso selección de 10s responsables. En otras palabras, el actual monopolio [de control] de la dirección ppzrede llegar a ser, éZ mismo, objeto de discusi6n.n (Citado por Edwards, 1979.) UN VIEJO Y NUEVO RETO PARA LA EDUCACIdN Existe una vieja reivindicación humanista y socialista, por un lado, y especialmente sostenida por 10s educadores, por otro, que queda recogida en la expresión formación integral. Por tal podria entenderse hoy una educación que atendiera simultáneamente a 10s aspectos prácticos, técnicos, estéticos y teóricos del aprendizaje. Tradicionalment<: la escuela ha escindido 10s distintos aspectos del desarrollo humano asignándolos a ramas escolares distintas y a poblaciones distintas. La triste realidad social -y, sobre todo, productivade que unos deciden -y, por tanto, conciben, piensan, crean, etcéteray otros ejecutan -y, por consiguiente, deben adquirir habilidades manuales y aprender a someterse a normasse ha traducido en vias escolares paralelas: una que discurre desde la enseñanza primaria, pasando o no por la formación profesional, hacia 10s empleos subordinados y carentes de iniciativa; otra que, a través de la secundaria académica -el bachilleratoy, en su caso, 10s estudios superiores, lleva a empleos o posiciones sociales en que se requiere iniciativa y/o ejercicio de la autoridad. Esta escisión se manifiesta en curricula diferentes, incluso mucho más diferentes de 10 que, a primera vista, pudieran parecer: bajo el mismo epigrafe aMatemáticasa, alumnos de la misma edad pero ubicados en ramas escolares <<Papers>>: Revista de Sociologia distintas pueden aprender <tcálculo~> (0 sea, un ejercicio repetitivo) o <{problemas)> (o sea, un ejercicio creativo); bajo el mismo epigrafe <tLenguaa pueden realizar <{dictados)> o ctredaccionesn, y así sucesivamente. La psicologia se ha apresurado a inventar 10s conceptos de inteligencia <(abstracta>> y <{concreta)> para justificar esta partición; precisamente 10 que necesitaba una escuela que divide a 10s jóvenes entre 10s que desempeñarán un trabajo manual o de ejecución y 10s que desarrollarán un trabajo intelectual o de concepción. La idea de forrnación integral trata justamente de reunir estos polos separados, de compaginar trabajo y estudio, saber práctico y teórico, abstracto y concreto. La batalla entre 10s partidarios de la forrnación integral para todos y 10s defensores de una enseñanza diferenciada y especializada ha sido siempre desigual. Los primeros sacaban sus argumentos de la crítica de 10s efectos de una formación unilateral y de la afirmacióri de que el ser humano debe desarrollarse de forma polifacdtica. estos pueden ser, y probablemente son, argumentos de un gran peso moral pero de poc0 efecto práctico en una sociedad que identifica el progreso con el bienestar material, la abundancia de productos de consumo y la competitividad en la arena económica internacional. Los segundos, 10s partidarios de una forrnación unilateral --es decir, de una especialización estrecha-, 10 tenían más fácil, pues podian recurrir sin esfuerzo al argumento pretendidamente realista de las supuestas exigencias de la estructura del empleo. Y, en la pugna entre un fin moral y una necesidad económica, entre la utopia y el realismo, entre 10s fines vagos de la forrnación integral y el propósito concreto de una mano de obra ajustada a la oferta de empleo, tenia que ganar necesariamente 10 segundo. Y así ha sido, hasta el punto de que hoy o no se habla apenas de forrnación integral, o se hace de manera vergonzante: puesto que les espera un futuro de paro, ahora podemos educar a 10s jóvenes para el ocio, la vida cornunitaria, la creatividad, etc. El objetivo de la formación integral reaparece, en primer lugar, por la puerta de atrás, no atacando el problema del trabajo sino agradeciendo pibonito consuelo!- que ya no 10 sea tanto, ahora que no aparece claramente en el horizonte; pero, en segundo lugar, reaparece degradado, pues 10 que se ofrece no es la vieja educación para el trabajo mis una educación para otras esferas de la vida social e individual, sino, simplemente, esta segunda parte, cayendo asi en un unilateralismo de signo contrario más bien imaginario, sin embargo, pues las supuestas demandas del empleo siguen marcando la pauta. Es el corolario del pesimismo sociológico al que aludíamos al principio: puesto que no van a tener empleo y, cuando 10 tengan, ser6 un trabajo descualificado, basta con enseñarles al respecto a leer y escribir, las cuatro reglas y un puñado de destrezas básicas, y Tecnologfa y sociedad podemos dedicar el resto del tiempo a prepararles para el oci0 o a recitarles la Constitución. Sin embargo, del panorama que hemos presentado de la evolución y perspectivas del proceso de trabajo se desprende una línea de acción muy distinta. Básicarnente deben recordarse dos conclusiones a las que habíamos Uegado: que la degradación del trabajo no es un resultado inevitable de la tecnologia, sino un resultado buscado por las opciones conscientes de quienes podían tomarlas, y que las formas de organización del proceso productivo que se basan en una elevada cualificación del trabajo son, no s610 más gratificantes para 10s trabajadores, sino también más productivas para las empresas y para la sociedad. No pretendemos que 10 segundo haya quedado probado con la fuerza de la demostración de un teorema, pero es que el estudio de la realidad social no se presta a 10s teoremas. Un trabajador que posee una elevada cualificación y la ejerce eleva la productividad de su puesto de trabajo, probablemente, porque mejora la asignación de recursos, supera 10s desequilibrios en otros factores de la producción, etc. Hay muchas teorías sobre el por qui, probablemente complementarias; pero 10 que importa aquí es que la práctica totalidad de 10s estudios empíricos reflejan ese aumento de la productividad o, en el peor de 10s casos, no indican un descens0 (veánse, por ejemplo, desde distintas perspectivas, Rosenberg y Rosenstein, 1980; Jones y Svejnar, 1982; Dettelback, 1971; Griliches, f .d.; Goldstein y Buxton, 1982; Hackman y Lawler, 1971; Gyllenhammar, 1977; Berg, Freeman y Freedrnan, 1978; Rumberger, 1985; Levin, 1984; Piore y Sabel, 1984; Castillo y Prieto, 1983, y Fernández Enguita, 1986a). Ahora bien: en un contexto de rotación en 10s empleos, cambio constante en las técnicas de producción, sistemas de fabricación flexibles, etc., alta cualificación quiere decir necesariamente poliualencia; o sea, habilidad práctica y capacidad de razonamiento abstracto, dominio de unas funciones determinadas pero también conocimientos suficientes de las funciones conexas. Un trabajador estrechamente especializado es, por definición -al menos en 10 que depende de la formación adquirida en la escuela-, alguien incapacitado para valorar y tomar iniciativas sobre un proceso colectivo que rebasa con mucho 10s limites de su especialidad y condenado, por otra parte, a que, más tarde o más temprano, su especialización resulte obsoleta. En consecuencia, podemos afirmar que tanzbién desde el punto de vista de la productividad, o de la economia, una sociedad industrializada necesita de una fuerza de trabajo altamente cualificada y polivalente. 0, dicho de otro modo, la formación polivalente pasa de ser meramente -10 que no era pocun principio humanista, un objetivo social, una opción pedagógica reformista, o sea un buen deseo, a ser, además, una necesidad económica. El objetivo de aumentar la riqueza nacional -ampliamente com- ccPaperss: Revista de Sociologia partido por unos y por otros, pues se suele suponer que, si aumenta la tarta, aumentarán las porciones de todos incluso si no hay redistribuciónya no pasa necesariamente porque la escuela haga 10 que 10s empresarios digan. La mayoría de 10s empresarios optan por una mano de obra descualificada aunque bien socializada -vale decir disciplinada-, pero también 10s hay que han comprendido la mayor productividad de una mano de obra cuaacada y polivalente, a pesar de 10s riesgos que para ellos entrañe en términos de control del proceso productivo. Por 10 demás, tengan o no por voceros a grupos distintos de empresarios, las dos opciones sobre la organización del trabajo y el tip0 de cualificación ---y, por consiguiente, el tip0 de educaciónestán ahí presentes. Así las cosas, se torna superflua la discusión sobre si la escuela debe o no preparar para el trabajo, si para el trabajo o <(para la vida,, etc. De 10 que se trata es de saber qué tip0 de trabajo y qué tip0 de educación queremos. Aunque la escuela pueda y deba ser el lugar en el que 10s jóvenes se forman para otras muchas cosas además del empleo, la sombra de éste siempre estará presente y jugará un notable papel determinante. Pero esta sombra ya no es única, sino múltiple: todo depende de qué tip0 de organización del trabajo tengamos en mente. Ya no hay que sustraerse a la problemática del trabajo para proponer una educación libre de sus dictados, sino que optar, al mismo tiempo que por un proceso de trabajo multilateral, creativo y satisfactorio -y por el10 mismo-, por una cualificación elevada y una formación polivalente para todos. En este sentido, el proyecto de transformación de la escuela se vuelve indisociable del proyecto de transformación del lugar de trabajo. Los enseñantes y sus organizaciones harían bien en intentar conectar su lucha por una formación polivalente con la de 10s trabajadores contra la degradación de su trabajo. Los sindicatos de trabajadores, por su parte, deberían prestar mis atención a que la escuela ofrezca el tip0 de formación necesario para estar en condiciones de responder a procesos de trabajo recompuestos, enriquecidos y cambiantes. Pero, aunque ninguna de estas dos cosas ocurra, es decir, aunque 10s enseñantes y 10s trabajadores continúen haciendo cada uno la guerra por su cuenta, la transformación de la escuela contribuye indirectamente a la transformación del lugar de trabajo; más exactamente, el avance hacia una formación polivalente contribuye indirectamente a que 10s trabajadores resistan y subviertan las tendencias a la degradación de 10s procesos de trabajo. Efectivamente, todos hemos oído hablar de eso que suele llamarse <(sobreeducación>> o exceso de educación. En síntesis, el argumento viene a decir que, por efecto de la confianza popular en las virtudes de la educación, de las políticas oficiales de igualdad de oportunidades y de la lucha Tecnologia y sociedad entre grupos de estatus a través de las credenciales otorgadas por el sistema escolar, la gente recibe mucha mis educación, como promedio, de la que realmente necesitará en su empleo. Este fenómeno comenzó a preocupar cuando, por una parte, se comprendió que no se podia estar hablando durante años a 10s jóvenes de igualdad, desarrollo personal, ascenso, etc., para luego ofrecerles empleos sin salida; y, por otra, cuando se constat6 que, en trabajos de índole rutinaria, sus ocupantes suelen ser menos productivos -debido a su descontentocuanta mis educación tienen. El corolario espontáneo del empleo del término <tsobreeducación)> es que hay que educar menos, pero podemos dar fácilmente la vuelta al asunto si, en su lugar, hablamos de infrautilización de las capacidades adguiridas (esto es, al fin y al cabo, la descualificación del trabajo). Es fácil intuir que, rerum sic stantibus, cuanta más educación tenga una persona, cuanto rnás polivalente sea, cuanto más le haya servido para desarrollar su capacidad de iniciativa, mis alto pondrá el listón de 10 que considera un empleo satisfactorio. Nadie pide 10 que no conoce, pero la escuela, ampliando bs horizontes personales y sociales de 10s jóvenes, pone la semilla para que éstos exijan el enriquecimiento de su proceso de trabajo y se resistan a su degradación. Por eso decimos que contribuye indirectamente a la transformación del lugar de trabajo. Para terminar, debemos hacer todavía alguna precisión sobre el término polivalencia. No habrá pasado inadvertido al lector que hemos sustituido, subrepticiamente, la expresión <(formación integral)> por la de <(formaciÓn polivalente)>. Ciertamente estas dos expresiones evocan ideas distintas, aunque no contrapuestas. El término <cpolivalente)> alude a una formación que capacite a la persona para desempeñar diferentes puestos de trabajo. El término <(integral)> se refiere al desarrollo de todas las facultades de la persona, que van mis allá de aquello. No podríamos imaginar una formación integral que excluyera la faceta estética, pero no nos causaria embarazo calificarla de polivalente. Lo que ocurre es que la división y especialización de las ramas de enseñanza no se debe a ninguna discusión sobre si niños y jóvenes deben o no aprender música, sino a un debate exclusivamente referido a aquellas materias de enseñanza que tienerl que ver con futuros laborales alternativos. Añadir o no una área estética a cualquier czlrriczllzlm, sea profesional, académico o integrado, es, como mucho, un problema presupuestario. Sustituir la división entre enseñanza profesional y académica por su unificación en un tronco común integrado y polivalente es una opción política. Más interés tiene precisar qué idea tenemos sobre el alcance y la profundidad de una formación polivalente. La expresión <tformación polivalente)> aparece de manera reiterada, desde hace muchos años, en toda la litera- <<Papers>>: Revista de Sociologia tura oficial y oficiosa sobre la educacidn, particularmente en la de 10s organismos internacionales, las comisiones (inter)ministeriales, las reuniones de expertos, etc. Esta profusión nació simplemente de la constatación de que la escuela no podria jamás aportar una oferta de estudios tan variada como las demandas de una estructura del empleo altamente diferenciada y especializada. Los empleadores sabían que tendrían que entrenar por sí mismos a sus trabajadores para puestos de trabajo especííicos, que tendrían que hacerlos rotar por estos puestos, que 10s mismos puestos cambiarían interiormente, que no existe un mecanismo eficaz que asigne la persona adecuada al lugar adecuado y que la parafernalia tecnológica de las escuelas suele ser pobre y anticuada en relación con la de las empresas. Por eso, en su boca, la expresión <tformación polivalente* quería decir tan s610 que la escuela, aparte de disciplinarlos, impartiera a 10s jóvenes 10s conocimientos básicos para pasar rápidamente por procesos de aprendizaje sobre el terreno, o sea el mínimo común denominador de todos 10s empleos -salvo, claro está, para 10s llamados a ocupar puestos superiores en la jerarquia laboral. En otras palabras: <tEntréguennoslos con unas capacidades básicas, que nosotros 10s prepararemos para puestos de trabajo específicos.>> Naturalmente, pronto se les ocurrió que estos procesos de entrenamiento específicos también podrían ser financiados con fondos públicos, y nació la hoy boyante formación ocupacional. Asl es como las consignas de <tformación polivalente>> (O incluso, puesto que las palabras no cuestan dinero, <(integral)>) y <teducación permanenten (o <(recurrente)>) se convirtieron en el grito de guerra de 10s empleadores y de sus portavoces privados y públicos. De la perspectiva que aquí hemos planteado no se desprende una formación que sea el mínimo (o máximo, tanto da) común denominador de todos 10s empleos, sino, para quien guste de 10s símiles matemáticos, algo bastante más parecido al mínimo común múltiplo. Es decir: se trata de una formación polivalente que capacite para desempeñar una familia de empleos cualificados y, sobre todo, para comprender las bases generales, 1 científico-técnicas y socioeconómicas de la producción en su conjunto; que reúna la adquisición de habilidades y destrezas genéricas y específicas con el desarrollo de capacidades intelectuales y estéticas; que unsque, en definitiva, formación teórica y práctica. Resta decir algo que no se le habrá escapado a nadie relacionado con la problemática de la educación: que no hemos hablado en absolut0 del desarrollo de capacidades sociales y personales no relevantes en el mundo del trabajo, pero sí en otras esferas de la vida comunitaria e individual. S610 hay una explicación: aquí nos ocupábamos de las relaciones entre tecnologia, trabajo y educación, y ésa seria otra historia. Otra vez será. Tecnologia y sociedadi Berg, I. M., M. Freedman y M. Freeman (1978): Managers and work reformr A limited engagement, Londres, Collier Macmilian. Castillo, J. J. y Prieto, C. (1983): Condiciones de trahajo. Un enfoque renovador de la sociologia del trabajo, Madrid, Centro de Investigaciones SocioIógicas. Child, J., R. Loveridge, J. Harvey y A. Spencer (1985): <tThe quality of employment in services),, en T. Forester, ed., The information technology revolution, Cambridge, Mass., M.I.T. Press. Dettelback, W. W. (1971): Organization change through job enrichment, aTraining and Development Journal)>, agosto. Edwards, R. (1979): Contested terrain, Nueva York, Basic Books. Fagot Largeault, A. (1985): La simulación del razonamiento médico, ctMundo Cientifico)>, 53, diciembre. Fernández Enguita, M. 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