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Mercado de trabajo y transformaciones en la estructura social de Cataluña

Miguelez Lobo, Faustino

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Miguelez Lobo, Faustino

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MERCADO DE TRABAJO Y TRANSFORMACIONES EN LA ESTRUC,TüRA SOCIAL DE CATALUÑA Faustino Miguélez Loho (Universidad Autónoma de Barcelona) El análisis que aquí se realiza sobre las características del mercado de trabajo y las fuerzas sociales en Cataluña tiene el objetivo de contribuir al debate sobre la estructura social desde la perspectiva de la actividad económica y el trabajo -sin negar, por supuesto, otras aproximaciones que aquí no vamos a desarrollarpreguntándonos por la especificidad que ello pueda tener en Cataluña~ y por las razones de la misma. Históricamente Cataluña ha tenido un mercado de trabajo claramente diferenciado de España y su estructura social unas características que no se encontraban en el conjunt0 del país, debido al divers0 ritmo de implantación del capitalismo y de la sociedad industrial. Pero en 10s últimos años de la década de 10s 50 -qui26 un poc0 antes en Cataluñay en la década siguiente tiene lugar un fuerte desarrollo económico en toda España seguido, desde 1974, de una crisis sin precedentes que, aparentemente, habrían unificado totalmente la dinámica económica y social. ¿Es ello asl'? Quisiera detenerme en algunos indicadores estratégicos de este periodo para señalar cómo, de todos modos, presentan una ambivalencia respecto del tema que nos ocupa. La expansión económica catalana de la épocrl reciente se basa ciertamente en un importante tejido industrial ya existente, pero comporta asimismo la creación de miles de pequefias, y medianas empresas, muchas de las cuales <(Papers>>: Revista de Sociologia hoy son y lnañana desaparecen porque rápidamente alcanzan su techo de producción ' teniendo un nivel tecnológico muy bajo. Pero pueden contar con una mano de obra barata, moldeable y flexible, sin posibilidades de reivindicación colectiva: la mano de obra inmigrante. Las migraciones parecen haber diferenciado profundamente el mercado de trabajo -distinguiendo 10s mercados emitentes de 10s receptorespero, además, en estos últimos pueden haber creado una compleja estratificación. El particular, en Cataluña la inmigración entra en una zona de tradición industrial, de pequeña empresa, con relaciones laborales a menudo paternalistas, distanciando la Cataluña pobre de la rica y provocando importantes fenómenos de centralización que acaban afectandc no s610 a 10s inmigrantes de fuera de Cataluña, sino también a los nztivos. Una segunda cuestión es la que se refiere a la intensidad de incorporación al mercado de trabajo, tradicionalmente baja en España. El cénit de la misma 10 tenemos en la década de 1955 a 1965, con valores superiores al 45 % en tasa global, que representa el 72,83 % en 10s hombres y el 21,62 % en las mujeres. De ahí en adelante la tasa de actividad ha tendido a bajar, pero diferenciándose tres periodos: entre 1965 y 1970 se crea muy poco empleo debido a la introducción de tecnologia sustitutoria; 10s puestos dejados libres por el avance de la jubilación y el alargamiento de 10s estudios tienden a ser ocupados por la mujer, de modo que descendiendo la tasa masculina, la femenina se mantiene o aumenta ligeramente. Entre 1970 y 1976 se vuelve a dar una recuperación, aunque ligera, probablemente debido a la expansión de 10s primeros años setenta. Desde 1976 en adelante la tasa desciende. En Cataluña se ha seguido el mismo proceso aunque con algunos puntos por encima de 10s niveles de Espaiia, pero con una excepción llamativa: la tasa de actividad femenina se mantiene o incluso crece levemente, a pesar de la elevadísima proporción del paro femenino, 10 que pone de manifiesto que la propensión a la actividad no es totalmente dependiente del mercado. Probablemente las mujeres se resignan menos a volver al hogar por influencias de una sociedad más industrial. Diversas razones se han dado para explicar la baja que se experimenta desde mediados 10s años cincuenta: elevación de la edad legal para trabajar, anticipación de la jubilación, alargamiento de 10s estudios.' Todas ellas probablemente ciertas. Pero cabe preguntarse si toda no entrada en el mercado de trabajo 1. E. Pinilla de las Heras, Los empresarios catalanes, p. 156 y s., Ed. Península, Barcelona, 1967. 2. A. Saer, La actividad de 10s catalanes, en La economia de CataluGa, hoy, Banco de Bilbao, Barcelona, 1974. Mercado de trabajo y transformaciones sociales en Cataluña formal es inactividad. A tal respecto cobra cuerpo la hipótesis de que existe una desviación hacia el mercado informal, sumergido, muy fuerte en algunos colectivos. Hipótesis esta (que encontraria en Cataluña un terreao privilegiado dada su estructura industrial y el tipo de actividades prevalentes y que, de ser asi, estaria provocando importantisimas <{distorsioness en el mercado de trabajo y transformaciones quizá no pequefias en la organización y estructura sociales tradicionales. Un tercer tema es el que se refiere a la crisis y el paro, fenómeno que abarca a tocla la sociedad espafictla pero que tiene en Cataluña rasgos peculiares no s610 porque el paro llega a una tasa del 21 %, cuando en España es del 17 %, 10 que equivalc: a unos 400.000 parados a principios de 1983, sino porque ataca en profuridldad 10s ejes de la industrialización de Cataluña y, con ellos, 10s de la t:ollfiguración social existente. Mi hipótesis es que sigue habiendo diferencias importantes entre Cataluña y Espslña -así como ciertas semejanzas can Euskadien el mercado de trabajo y en la estructura social, aunque probablemente con caracteristicas nuevas. Al tiempo que la rnovilidad, la polivalencia y la cualificación hasta un cierto grado han tendido a unificar el mercado de trabajo desde el punto de vista técnico, han posibilitado que se desarrollen procesos de segmentación, desde el punto de vista de la organización social del trabajo," distinta situación juridico-laboral (estabilidad o no estabilidad), diversidad en la fuerza contractual, recoriocimiento o no reconocimiento públic0 --a través de salari0 y categoria-- del propio trabajo y cualificación y un largo ercétera. Ciertamente que ello ecluivale a introducir en la reflexión variables no estrictamente económicas como conformadoras de la estratificación y ver &te como un fenómeno mul7 complejo que no puede ser examinado en forma mecánica o con esquemas dualistas. Por poner un ejemplo, ¿no inciden en la posición subordinada tle la fuerza-trabajo femenina en el mercado de trabajo las pautas socio-~:ult~xrales con las que es visto el papel de la mujer en nuestra sociedad? En Cataluña las migraciones, el carácter del desarrollo que ha tenido lugar y la especificidad de la crisis habrian incitlido y sido influidas por un mercado de trabajo con caracteristicas especificas. A su vez, la nueva estratificación en el mercado de trabajo influiria en estratificaciones y jerarquizaciones nuevas en la estructura social. 3. F. Miguélez Lobo, Economia sumergida y tralzsformaciones socio-laborales, en <tBoletín de Estudios EconÓmicos~>, núm. 117, diciembre 1982. 4. A. Bilbao, ctEstudio sobre 10s trabajadores de la construcción de Madrida, documento fotocopiado, febrero 1983, Madrid. 5. C. Casassas, Del modelo neoclhsico a las teorias de segmentación del mercado de trabajo, <~Sociología del trabajo,, núm. 3-4, Madrid, 1980. <{Papers)>: Revista de Sociologia A pesar de que en 10s últimos años se han realizado investigaciones en torno a las migraciones, el paro, la economia sumergida, el trabajo de la mujer, que poc0 a poc0 van clariíicando el terreno y pueden aportar mayor contacto empirico a las hipótesis que aquí voy a desarrollar, éstas tienen aún por delante la necesidad de mucha investigación, en la que, por supuesto, un punto fundamental sigue siendo la reflexión teórica. En último término es necesario referirse a un tip0 de datos, 10s estadisticos, que necesariamente tienen que jugar un papel relevante en este anilisis. A este respecto nos encontramos con vacios importantes a nivel regionalizado que dificultan la composición de series homogéneas y la comparación detallada entre regiones o entre Cataluña y España para no hablar de rupturas metodológicas en otras fuentes, como la EFA. Asimismo con retrasos que, inexplicabkmente, ni siquiera han subsanado en Cataluña tres años de administración autonómjca. ESTRUCTURA OCUPACIONAL Y CATEGORIA3 SOCIO-ECONOMICAS Si quisiéramos sintetizar las transformaciones que han tenido lugar en la estructura ocupacional catalana en las últimas tres décadas, creo que deberiamos referirnos a tres: disminución extraordinaria de las ocupaciones agrarias, aumento de las ocupaciones industriales y relativo aumento de las ocupaciones administrativas. Los tres rasgos contribuyen a definir muy estrictamente el caricter de sociedad industrial de Cataluña, pero también su especificidad en España y en el área europea. Al mismo tiempo han de ser tenidos en cuenta para comprender las caracteristicas que, en el momento actual, la crisis económica tiene en Cataluña. En efecto, sigue existiendo una diferencia muy importante entre Cataluña y el resto de España, mis acentuada en todo 10 que vamos a analizar, si del resto de España también excluimos a Euskadi. En estos momentos, la población ocupada en la agricultura en Cataluña se acerca bastante a las tasas de 10s paises de la Europa central, situándose a finales de 1982 en el 5,7 %,6 mientras que en España en su conjunto la agricultura sigue teniendo un peso similar a 10s paises europeos mis periféricos, 15,25 %. En ocupaciones industriales hay 10 puntos de diferencia con ventaja para Cataluña y varios puntos en ocupaciones administrativas, aunque aquí 6. De todos modos conviene señalar que desde 1975 la población activa agrícola de Cataluña ha bajado s610 ligeramente, mientras que en España en conjunto ha seguido haciéndolo de manera pronunciada. Mercado cle trabajo y transformaciones sociales en Cataluña las diferencias están, como veremos posteriorrnente, en 10s rangos inferiores de estas ocupaciones. Cierto que no convjene simplificar las comparaciones, pues entre la provii~cia de Barcelona y la de Gerona y Lleida hay diferencias semejantes a las anr edichas, situándose Tarragona en una posición intermedia. Pero al misrno tiempo hemos de señalar que d 70 % de la población activa de Cataluiia (datos de 1975) se halla en la macrocefalia barcelonesa, modelo este que impone su dinámica absolutamente a toda Cataluña. Las diferencias con España tienen obvias repercusiones en la estructura social, como veremos con mayor cclridad al referirnos a las categorías socio-económicas. Sin embargo, no es posible dejar de señalar que han desaparecido ciertas barreras histólricas entre Cataluña y España. En efecto, aunque a bastante distancia de Catahfia, el conjunto de España parece estar siguiendo el mismo proceso marcado por 10s tres fenómenos señalados, e incluso a un ritmo superio:~. Pero la comparación que antes haciamos con Europa tiene que ser matizada, so pena de caer en expljcaciones mecanicistas que quieran comprender 10 que pasa en un país con la simple aplicación de modelos válidos para otros. Cataluña, y el conjunto de España, que en esto no parece haber diferencias sustanciales, manifiestan un nivel notablemente bajo de ocupaciones profesionales y técnicas en relación con 10s paises centrales de Europa (que superan el 12 % de su población activa) --nivel que, además, ha tenido un ritmo de crecimiento mayor en 10s años sesenta que en 10s años setenta, 10 que no casa con cjertas ideas optimistas de la revolución cientffico-técnica, hecho en el que se puede adivinar una consecuencia de la masiva importación de tecncdogia de aquel período-; asimismo un elevado nivel de manualización: obreros manuales de la industria y de 10s servicios y alto nivel de manualización tle muchos empleados. Por 10 cud las diferencia~ anteriores entre Cataluña y España pueden disminuir si tenemos en cuenta que ambos están muy cerca en la división internacional del trabajo que parece atribuirles, al nlenos hasta ahora -10 que no implica que no haya ciertos <(puntos de inczongruencian mucho mis tecnificados (caso por ejemplo de la química en Tarragona)- funcictnes intermedias, esto es, de producción de bienes de corlsurno que requieren tecnologías bajas. El10 comportaria, de ser válido este modelo, que gran parte de la mano de obra es muy fácilmente flexibilizable --si se da el marlco política-legal adecuado-, pero, además, que efectivarnente pueda darse una estratificación dentro de España y dentro de Cataluña que es, justamente, la garantia del mantenimiento de esa división del trabajo. En rigor la estructura ocupacional catalana es más flexible y más estratificable que la española, al tener un porcentaje más elevado de ocupaciones industriales manuales. Signo, entre <<Papers>>: Revista de Sociologia otros, de esta flexibilidad son: el porcentaje más elevado de activos no clasificables, las tasas de paro mis elevadas que la media española, sobre todo en la industria, la mayor extensión aparente de la economia sumergida, etc. Por último, conviene señalar que el modelo dibujado puede estar quebrándose en Cataluña con la crisis económica, a juzgar por 10s datos fragmentarios de que disponemos desde 1975, pero en la dirección de una mayor subordinación y periferización. En electo, disminuyen las ocupaciones industriales absoluta y relativamente, disminuye el ritmo de decrecimiento de las agrícolas y aumentan ligeramente 10s trabajadores de 10s servicios y 10s administrativos. Obviamente el10 tiene que ver con la crisis económica que est6 frenando la incorporación de población, al menos al mercado formal, y afectando más a unos sectores que a otros. En nuestro caso, particularmente a zonas de vieja industrialización como Cataluña, en particular al textil y al metal. Podemos estar asistiendo a una desindustrialización que expulse mano de obra hacia actividades sumergidas --en muchos casos fuera de Cataluña (retorno) o hacia zonas de menos tradición industrial, aun dentro de Cataluñao hacia servicios descualificados, aunque esto parece darse en menor medida. Mayor importancia tiene el análisis de la distribución de la población en categorias socio-económicas, las cuales nos pueden servir, además, como aproximación a la propia estructura de clases. Un primer y doble proceso a considerar seria el de la salarización y despropietarización. En Cataluña, la salarización se ha acelerado en 10s años del desarrollo, pasando del 74,43 % de la población activa en 1960 al 85,37 % en 1975, al tiempo que en España esos datos son 64,65 % y 68,73 %, respectivamente. Ciertamente la base de este fenómeno es la sólida y amplia estructura industrial de Cataluña, pero el proceso a través del cua1 se materializa es, en gran manera, la inmigración tanto de fuera como del interior de Cataluña. Es a través de la inmigración como miles de pequeños propietarios e hijos de pequeños propietarios, sobre todo del campo -aunque no exclusivamentese salarizan. Asi resulta, utilizando una terminologia de sabor clásico, que Cataluña es más proletaris que España, pero también mis capitalista. En efecto, mientras en España 10s propietarios con asalariados han disminuido en 10s últimos 15 años (hasta 1975) -probablemente se trata fundamentalmente de propietarios pequeños-, en Cataluña han pasado de 67.523 a 90.833, al tiempo que 10s propietarios sin asalariados han disminuido en mayor proporción aún que en España en conjunto. Esta disminución tiene en Cataluña una característica peculiar: que en gran parte se trata de pequeña 7. F. Miguélez Lobo, Economia sumergida.. ., cit. Merca!do cle trabajo y transformaciones sociales en Cataluña burguesia industrial y comercial y no agraria (como en el caso de España. Cierto que si desglosamos el fenómeno por ramos, resulta más complejo. En algunos, como construcción y ciertos subsectores de servicios, 10s prcl pietarios han aumentado; en otros, particularmente en las manufacturas tradicionales, han disminuido. Pero también han aumentado en algunos ramos 10s autónomos. En general -y sin entrar ahora en un detalle mayorquizás es válida la Irdpl6r.esis de que 10s; pequeños propietarios han ido perdiendo poder social, subordinándose a las grandes empresas, a 10s grandes bancos, a las grandes cadenas, y han crecido justamente donde su peso social es menor, donde no era estratégico el dominio de la tecnologia, del crédito ni de 10s circuitos comerciales. La pequeña burguesía catalana, social y politicamente significativa en ciertos momentos de la historia, es hoy un sector totalmente st~bordinado. Asi que junto a un proceso de despropietarización y concentración de la propiedad, asistimos a desco~~centraciones, a ampliaciones de ciertos intersticios. Pero también aquí aparece un aumento, a menudo no registrado, del pequeño propietari0 o <taut6nomo)> sumergido, que expresa al máximo el vínculo social de dependencia respecto a la empresa potente, vinculo que le mancomuna con el asalariado. Y por supuesto, en estos altibajos del número de pequeños propietarios y autónomos influye la crisis económica y la búsqueda de espacios vitdes en uno u otro ramo por quienes son expulsados del ramo de origen. Decir, sin mis, que <<la peclueña burguesia tradicional>> est6 desapareciendo es no tener en cuenta toda la complejidad del fenómeno. Se crean y amplían intersticios entre las grandes empresas, pero en manera tal que la posición respecto a estas es cada vez más claramente de subordinación o de complementacriedad subordinada. Estos dos rasgos -terciarización y mayor subordinación en una economia cada dia mis integradaestán definiendo social y poEíticamente a las diversas capas que constituyen la pequeña burguesía y sobre ellos volveré posteriormente. En realidad, las posibilidades de poder o de control local que a veces tienen estas capas están justarnente en que se tratte de áreas o de zonas de poder en que 10s intereses de 10s grandes no estén tan directamente presentes. A mi entender y debido en parte a estas razones estructurales a las que acabo de referirme, se ha idcr cordigurando en las últimas décadas una nueva imagen de la pequeña burguesía catalana que contrasta con la de las primeras décadas del siglo: menas emprendedora y audaz, más conservadora y timorata en el terreno social. En 10 politico, en un reciente trabajo; se cali8. LI. Carreño, O. Homs, hl. Subirats, Per a una tipologia de les capes mitjanes, en L'estructura social a Catalunya, A..C.S., Barcelona, 1982. <(Papers)>: Revista de Sociologia fican, muy acertadamente, de defensivas las posiciones políticas de la pequeña burguesía catalana. Defensivas y mirando hacia el pasado, aferrándose con nostalgia a 10 que fue la imagen de Cataluña en el pasado, sin abrirse suficientemente a las nuevas realidades y a la idea de que esta es una sociedad viva en continuo cambio. Estas posiciones derivan, a mi entender, de una profunda subordinación a 10s poderes económicos y políticos, de la imposibilidad de incidir de verdad en la economia y en la política de Cataluña y de la imposibilidad o renuncia a consolidar 10s propios instrumentos de organización social sometiéndose a un doble yugo: la organización social de las grandes empresas y el centralisme de la CEOE. Ciertamente que, por 10 demás, esta valorización tiene una dimensión a nivel de Cataluña globalmente o a nivel de Barcelona y otra muy distinta a niveles locales, donde el poder local puede estar en gran medida en manos de estos sectores. Pero veamos más de cerca las categorias socio-económicas. Cabria preguntarse, en primer lugar, el por qué de la baja proporción de técnicos altos (2,2 % en 1975, menos que en el conjunt0 de Espaiia) y, medios (53.5 %). Probablemente la respuesta a dicha pregunta nos da también la clave interpretativa del carácter de dichos sectores laborales. Ello tiene que ver con la menor presencia que en otras zonas (principalmente Euskadi y Madrid) de empresa grande y la mayor proporción de la mediana, a menudo familiar y, por ello, quizá poco proclive a la introducción de técnicos; con la menor presencia de técnicos medios y altos de la administración y de empresas estatales -hasta ahora bastante concentrados en Madrid-; y principalmente con el baio nivel tecnológico de las empresas catalanas medianas que, a tal respecto, <(no necesitann técnicos. Es más, 10s pocos estudios que existen ponen de manifiesto que muchos de 10s calificados como técnicos tienen más bien funciones de mandos intermedios: esto es, funciones directamente ligadas al control de la fuerza de trabajo manual. Los importantes avances que indudablemente han tenido lugar en el nivel educativo no necesariamente se han traducido en funciones laborales de alta cualificación técnica. Es razonable pensar que la tecnificación de la fuerza de trabajo en Cataluña va a seguir progresando s610 moderadamente, a menos que tengan lugar reestructuraciones muy importantes que coloquen a Cataluña y a España en una posición internacional diversa de la que ocupan en este momento, perspectiva poc0 probable. No obstante lo dicho, el 32 % de 10s asalariados catalanes son calificados estadísticamente como trabajadores no manuales: directivos, técnicos, 9. D. Lacaiie, Los trabajadores intelectuales y la estructura de clases, CIS, Madrid, 1983. Mercado de trabajo y transformaciones sociales en Cataluña empleades. Ello marca una distancia importante con 10 que era el bloque asalariado catalán de hace rnetlio siglo y señala una diferencia moderna con España en su globalidad que queda por debajo de esta proporción. Pero no s610 esto: gran parte de eso!; asalariados se concentran en Barcelona, 10 que da a la ciudad una estructura social relativamente distinta de la que tiene su cinturón, obrero y manual. Varias comarcas del entorno barcelonés tienen casi el 70 % de su población activa en la industria y porcentajes relativamente bajos en 10s servicios. Barcelona, por el contrario, tiene el 44,5 % de la población en el terciario.1° A veces, se ha dicho que Cataluña era una sociedad profundamente blue collar y, al mismo tiempo, notablemente white collar. Con respecto a 10s técnicos, la primera observación que se nos impone es que en Cataluña aparecen nlenos ligados al sector industrial y más al sector servicios que en otras áreas de España, 10 que puede parecer paradójico en una zona donde existe: un fuerte tejido industrial, pero que tiene su explicación como señalaba anteriormente. El 78 % de 10s técnicos (datos de 1982) están en servicios ~raricts, seguros-finanisas y energia. Mi hipótesis es que precisamente éste es un elemento que debe ser tenido en cuenta para entender importantes cuestiones que se refieren a las <tcaracteristicas de clasc)> de estas capas técnicas: su debilidad reivindicativa y sindical, la falta de proyectos basados en su ubicación en la clivisión del trabajo y en la organización social, el papel de apoyo técnico dado, por otro lado, a movimientos de masas por técnico!; provenientes de sectores en 10s que la realidad socio-política habia provocado movilizaciones y conflictividad, como enseñanza, sanidad, ciertos grupos de arquitectos, abogados, etc. El estudio anteriormente citado sobre las capas medias atribuye a estas capas, calificadas como enueva clase media)> durante 10s iiltimos años del franquismo y primeros de la transición, ull importante protagonismo en el proyecto modernizador de Cataluña e1 impulso, en alianza con la clase trabajadora -<(dada la debilidad de un proyecto politico modernizador en la burguesia catalana democrática)>- de un bloque politico que se basaba tanto en la capacidad de movilización de los trabajadores como en la cohesión de esa nueva clase media, cohesión detjida principalmente al bloqueo politico-ideoIógico que el franquismo irr~pcmia a la modernización. Creo que dicho protago.nisrr10 atribuido no se corresponde con la realidad; las tendencias corporativas y disgregadoras imperantes entre 10s técnicos actualmente 10 ponen de manifiesto. Y no se corresponde con la realidad no s610 porque es difícil ver una cohesión de clase en este grupo, sino porque ni siquiera tierle un proyecto colectivo como tal grupo o sec10. Véase resultados del padrón municipal 1975. <<Papers)>: Revista de Sociologia de hasta 50 trabajadores e incluso de elecciones para delegados en empresas de menos de 6 trabajadores; dificultad para realizar elecciones sindicales y no realización efectiva de las mismas; no aplicación de 10s acuerdos de convenios sectoriales; falta de cobertura de la seguridad social; deterioro de las condiciones ambientales de trabajo, etc. Por supuesto que todos estos elementos tienen un mayor o un menor peso según el sector de que se trate y, obviamente, en términos personales, en función de la categoria laboral, del sexo y otras variables. Teniendo en cuenta 10 dicho -que, por supuesto, requeriria una investigación rnás a fondohabría que señalar que el sector periférico ligado a la pequeña empresa es menor en Cataluña que en el conjunt0 de España, pero que dentro de Cataluña se constituye como elemento de fragmentación del mercado de trabajo, como se ve en el hecho de que la crisis y el paro afectan de manera rnás espectacular a 10s trabajadores de la pequeña empresa. Un segundo elemento se refiere al tip0 de contratación. En el mercado de trabajo español la eventualidad ha sido tradicionalmente un factor importantisimo de flexibilización del mercado de trabajo, en particular en tres sectores: la agricultura, la construcción y ciertos servicios personales (hosteleria.. .), dos de 10s cuales constituyen ejes básicos del desarrollo español del último período y tienen también en Cataluña un peso muy importante. Es más, según la distribución sectorial de 1979, la última existente," la construcción engloba el colectivo más numeroso de trabajadores en Cataluña, 333.418, equivalente al 18,2 % , habiendo tenido esta primacia a 10 largo de 10s 15 años anteriores, por más que en 10s Últimos años el sector est6 perdiendo activos apresuradamente. Una parte muy sustancial de esos trabajadores est4 en empresas prestamistas. En cuanto a servicios que engloban fácilmente eventuales, hosteleria y otros servicios personales, la cuantificación resulta difícil. Pueden ser en este momento unos 100.000 y el fenómeno afecta, principalmente, a las comarcas turísticas. La inestabilidad y el funcionamiento como fuerza de trabajo de ajuste son esenciales en estos casos. Pero seria erróneo pensar que su existencia va ligada a la crisis económica. Ha sido, por el contrario, connatural a la organización social del trabajo sobre la que se ha basado el desarrollo capitalista en Espaiía en 10s años sesenta y primeros setenta y, probablemente, ha tenido mayor profundidad en zonas de gran desarrollo como Cataluña que en zonas de desarrollo intermedio. Un Último indicador de la debilidad de ciertos sectores frente a otros 10 tenemos en 10s niveles salariales que tienen la construcción, cuero y calzado, textil, comercio y hostelería frente a industrias metalúrgicas, banca y 17. Cámaras de Comercio de Cataluiia, Memoria económica 1981, Barcelona, 1982. Mercado cle trabajo y transformaciones sociales en Cataluña seguros, electricidad, quimicas y papel, según las encuestas salariales. El escaso nivel de cualificaci6n requerido y la situación de eventualidad de la mano de obra (construcción, l~osteleria), o bien la fuerte presencia de mano de obra femenina (textil, comercio), contribuyen a explicar esa posición periférica de algunos seaores que las encuestas a que nos referimos señalan como estructural (desde 1963) y no relacionado con la actual crisis.18 También la fuerza de tirabaio femenina es un sector débil del mercado de trabajo que si bien en tipoca de crisis está cumpliendo un papel destacable de flexibilización del mercado de trabajo -paro, no ingreso de la mujer en la actividad-, 10 ba hecho también en forma notable en $mas de expansiÓn.lg La mayor ir1cidc:ncia del paro --aunque no del desánimofemenino en Cataluña respecto a la globaliclad del país pone de manifiesto hasta qué punto esto es asi. El citado estudio de Carlota Solé señala el atrapamiento de la mujer en general y de la inmigrantr: en particular en subsectores de 10s servicios como limpieza, hosteleria, personales, etc. --59 % referido a inmigración, 41 % referido a autóctonas--, dato que ya para A. Saer resultaba contundente, cuando señalaba que el 85 % de 1:s mujeres activas en Cataluña son obreras, empleadas o trabrajadoras del sector servicios. Atrapamiento en sectores poc0 cualificados que se basa en un bajo nivel educativ0,2O en particular por 10 que se refiere a las mujeres inmigrantes. La expansión de 10s años sesenta y setenta absorbe más fuerza de trabajo femenina, pero no 10 hace hacia puestcls tnalificados, con 10 cua1 estas activas son expulsadas en el rnomento de la crisis tanto de 10s sectores en que esta va acompañada de renovación tecnolÓgica como en aquellos en que decrece el volumen de inversiones o la renta dedicada a servicios personales. En Cataluña es sintomitico el caso del textil hasta el punto de que pueden ir asociadas más alta!; tasas de actividad femenina y existencia de textil desarrollado por comarca^.'^ Esta func:ión flexibilizadora no lleva una dirección única necesariamente, por ejemplo la del paro o del trabajo sumergido. En algunas empresas metalúrgicas podemos ver cómo en montaje 10s hombres son ~ustituidos~ no por robots, sino por mujeres. La extraordinaria manejabilidad de la mano de obra femenina es el aspecto que conviene destacar. 18. A. Serrano, J. L. Malo d.e Molina, Salarios 3) mercado de trabajo en España, Blume, Madrid, 1979. 19. A. Saer, Població i treball a Catalunya, Arca de Estructura Social, Congrés de Cultura Catalana, Barcelona, 1979. 20. A. Moreno, Educación de la mujer: la gran estafa, ctvindicación feminista,, núm. 10, abril 1977. 21. T. Torns, P. Carrasque:r, Entorn als conn$ptes de dona i treball a Catalunya, en <<I1 Jornades del Patriarcat):,, :Ed. Universidad Autónoma de Barcelona, 1983. <(Papers>>: Revista de Sociologia Esta posición estructural de subordinación tiene repercusiones en una subordinación fáctica con respecto a la fuerza de trabajo masculina. Un estudio realizado en 1979 sobre varios ramos de la industria y 10s servicios de1 área metropolitana de Barcelona" con una muestra de 800 trabajadoras ponia de manifiesto que el 51,05 % de ellas señalaban que, según su experiencia, 10s hombres tienen mis posibilidades de acceder a puestos cualificados y de responsabilidad, así como de hacer carrera en la empresa en igualdad de condiciones. Pero casi la mitad señalaban que, por el mismo o parecido trabajo, su salari0 es inferior al de sus compañeros. Ello pone de manifiesto que no se trata s610 de nivel de formación, sino que hay elementos socio-culturales que convierten la mano de obra femenina en mano de obra secundaria en el mercado de trabajo. Elementos que llevan a decir a una mayoria de trabajadoresU que una de las maneras de solucionar el paro es que la mujer trabajadora vuelva a casa o plantem esta cuestión en términos muy dudosos aun por 10s propios sindicatos. Elementos por otro lado enraizados en la ideologia dominante, como se muestra en el estudio del área metropolitana de Barcelona citado, donde a la pregunta de <csuponiendo que un dia la empresa decida que sobran puestos de trabajo, ¿quién crees que debe conservar el puesto: 10s hombres, las mujeres o ambos por igual?)>, s610 un 17,5 % sefiala que ambos por igual, mientras que el 43,5 % contesta que <(no sabes, revelador de la dubitación o aun de la concepción de complementariedad con que la mujer ha visto tradicionalmente su trabajo y que tiene que ver con la forma en que diferencialmente se educa a la mujer y al hombre. Por Último, es necesario referirse a la actividad sumergida como una de las áreas mis significativas de este segmento periférico o marginal del mercado de trabajo. Recientes investigaciones han puesto de manifiesto, dentro de la dificultad que aún tenemos para movernos en ese terreno, que la actividad sumergida tiene gran extensión en sectores muy importantes en Cataluña, como son el textil, cuero y calzado y otros. Cierto que, según tales estudios, la actividad sumergida ha tenido una gran expansión en 10s últimos años como estrategia de muchas empresas, ciertamente no sumergidas, ante la crisis, rebajando así coste directo e indirecto de la mano de obra. Pero hay muchos indicios, incluso históricos, para pensar que ésa ha sido una via tradicional de desarrollo en Cataluña. 22. F. Miguélez y equipo, Las condiciones de trabajo de la mujer en el área metropolitana de Barcelona, presentado al I Congreso de Sociologia de Espafia, Zaragoza, 1981. 23. <<Papeles de Economia Española)>, núm. 8. Monográfico dedicado al paro, Madrid, 1981. Mercado cle trabajo y transformaciones sociales en Cataluña De cualquier manera la expansión reciente de esta modalidad est6 afectando de manera importanre al mercado de: trabajo, posiblemente de manera mucho más importante que en otras zonas de España, por una doble via: cambiando 10s sujetos proragonistas del mercado y transformando las relaciones laborales. En el trabajo a domic:lio se están ocupando, poco a poco, no ya s610 arnas de casa, sino también jóvenes de ambos sexos en su primera actividad, parados y jubilados, pasando a ser considerado de trabajo complernentario a trabajo principal; en su interior se desarrolla una organización del trabajo propia: intermediarios, controles de ritmo y de calidad, difusión diferenciada en el territorio, utilización diferenciada de la diversa fuerza de trabajo de la familia. El trabajador sumergido que tiene categoria de autónomo mantiene una relación de dependencia con la empresa, aunque poc0 comparable con la1 del asalariado común. Este autónomo falso se da sobre todo en la construcción. Hasta el pequeño enlpresario sumergido, con vínculos familiares o personales con sus <ctrabajadores)>, tiene poco que ver con ef. pequeño empresari0 común. Esta área periférica del mercado de trabajo pone de manifiesto, a mi entender, 10s dos principales rasgos del merc*ado de trabajo catalán: flexibilidad y estratificación, rasgos que han tenido diversas vias de funcionamiento, a menudo en contra de la normativa formal existente. La eventualidad y la desprotección que se da en la pequeña empresa; la manejabilidad de la fuerza de trabajo femenina, en particular su porción descualificada que es la ampliamente may~oritaria; la dejación fáctica de la conúguración del mercado a las simples fuerzas presentes, sin mediación de ningún tipo, en la actividad sumergida; la via inmigratoria primer0 y el paro después como canales de la perifericidad. Flexibilidad de costes, estratificación de intereses y situaciones. He aquí, sin duda, uno de 10s secretos del gran desarrollo de la Cataluña de 10s últimos treinta años. ¿También de la actual? Es curioso que mientras en una ciudad como Sabadell la mano de obra empleada en el textil ha disminuido en un 40 % en 10s últimos cinco Gos, la producción se ha mantenido e incluso aumentado. Pero las áreas periféricas del mercado de trabajo, desarrolladas fácticamente incluso contra algunas leyes laborales franquistas, parecen comenzar a consolidarse en 10s últimos años en el marco legal. La ley básica de empleo con la disminución drástica de las prestaciones, la anticipación de la edad de jubilación sin un aumento sustancial de las pensiones, la regulación de la contratación temporal, entre otras, son medidas que pueden contribuir a consolidar dicha estratiiicación. Los decretos que desarrollan la ley básica de empleo están reduciendo casi a la nada a 10s fijos de plantilla, por ejemplo en el sector de la construcción. Ante estos fenómenos lcts sindicatos manifiestan una perplejidad suma: <<Papers,: Revista de Sociologia de la actividad sumergida dicen que hay que controlarla; reclaman genéricamente igualdad de derechos para la mujer; son conscientes de la desprotección del trabajador en la pequeña empresa. Pero no presentan alternativas sólidas a 10 que está pasando. Y el10 es paradójico -aunque explicable por la situación de crisis-, dado que la heterogeneidad del mercado es debilidad para 10s sindicatos. Sólo reacciofian radicalmente ante posibles medídas legales de contrataci6n temporal. Pero la legalidad no es toda la realidad. 61-Iasta qué punto la existencia de estos segmentos periféricos y marginales permite, trasladando el discurso a otro terreno, hablar de una clase obrera no homogénea o fuertemente heterogénea? La respuesta a esta pregunta requiere investigaciones a mayor profundidad, pero aquí puede ser de interés señalar algunas pistas. Un primer aspecto es el que se refiere a 10s carnbios en el carácter mismo de la fuerza de trabajo -la tipologia del obrero tradicional es la del especialista~ del sector productivaque están provocando diferencias en las relaciones laborales y en el horizonte reivindicativo. Es necesario referirse, también, a la organización y específicamente al sindicato que parece estar circunscribiénd~se a una parte de 10s trabajadores, 10s manuales, que, mis o menos, parecen tener un puesto de trabajo fijo. Diversidades importantes se registran también en las actitudes políticas y culturales: voto, participación política, posición ante 10s problemas políticos y económicos del momento. Por último, aunque no como menos importantes, conviene señalar que las condiciones de vida se están diversificando extraordinariamente, como fruto de la crisis -principalmente porque algunos sectores han retrocedida en manera importantedespués de que en 10s años sesenta se hubieran registrado unas mejoras y una hemogeneización importantes. PARO Y MERCADO DE TRABAJO La tasa de desempleo se dispara en España hacia mediados de 1977, permaneciendo en Cataluña por debajo de la media nacional hasta junio de 1980. Desde aquel momento comienza una progresión que lleva a la situación actual que nas da para diciembre de 1982 el 17 % en España y el 21 % para Catal~ña.~' Ella significa que la crisis y d paro han atacado, proporcionalmente, más a la industria en Cataluiia que en otras zonas, con 24. Nos referimos a datos de la EPA, ya que el paro registrado en el INEM señala, para las mismas fechas, una tasa del 16 % en Cataluíía. Mercaclo de trabajo y transformaciones sociales en Cataluiia una repercusión fuera de toda medida en el área metropolitana de Barce lona, la zona más industrializada de toda España y una de las más densas en fuerza de trabajo manual de Europa. Veamos algunos datos: a finales de 1981, el 37,6 % del paro en Cataluña se registraba en el sector industrial contra e1 25,3 % para el mismo sector en el conjunto de España, al tiempo que en la construcción se invertían las tornas: 20,4 % en CataIilña y 24,l % en España. Pero una distribución interior del paro industrial ponia de manifiesto que éste se concentraba en 10s sectores catalanes mis tradicionales: 36,5 ?A en metalúrgicas, 26,6 % en el te~til.~~ En 1982, Cataluña recoge la proporción mis elevada del total de parados de Espaiía: 20,52 %, seguida de AndaIucia con el 18,88 %. La estructura social, el modelo de desarrollo catalán se encuentran, sin duda alguna, en un momento de transformación tanto más cuanto que la perspectiva de la unidad con Europa -unidad de facto, con o sin Mercado Común de por medioposiblemente implica que la recuperación de la crisis de ninguna manera significaria la vuelta a índices de ocupación similares a 10s de finales de 10s años sesenta en el textil, la construcción y subsectores del metal, la madera, etc., al menos en el nivel formal de la actividad. El incremento de paro en 10s dos Últirnos años en Cataluiia ha sido superior, asimismo, al espaiíol en su conjunto: 2T,3 % en 1982 y 22 % en 1981. Los jóvenes representan el 52,l % de 10s parados en diciembre de 1982. El paro femenino, a su vez, ha aumentado sobre la media catalana, incrementándose en un 30 % en 1982. La actual crisis está revolucionando el mercado de trabajo. De 10s 1.313.500 puestos de trabajo perdidos en España entre 1976 y 1981, 632.000 han correspondido a la agricultura, 470.000 a la industria, 249.000 a la construcción. S610 10s servicios habian tenido saldo positivo hasta 1981, con 39.000 puestos de trabajo, mientras que en 1982 el saldo, también para este sector, es ya de destrucción de puestos de trabajo. Las pérdidas en la agricultura indicar1 que la antigua tendencia, origen de las grandes migraciones, sigue palpitante y que poclria reabrirse. Pero ni a estas pérdidas ni a las del sector industrial se ha contrapuesto una masiva creación de trabajos en 10s servicios. Por tanto, si bien porcentualmente se ha acrecentado el sector servicios, es dudoso que se pueda hablar de terciarización. Más bien el fenómeno ahora dominante es el de la desindustrialización en una doble vertiente: la referida a la industria tradicional y la que se refiere a la industrialización de la España pobre, esto es, la construcción, Es más, 10s puestos de trabajo 25. ctButiletí d'ocupaciÓ)>, Departament de Treball de la Generalitat de Catalunya, Barcelona, diciembre 1981. <<Papers>>: Revista de Sociologia creados en 10s servicios afectan a 10s dos extremos de la escala: directivos (en cantidad limitada) y trabajos descualificados. Precisamente por ser la desindustrialización el fenómeno msis relevante, es tan decisiva el tema al hablar del mercado de trabajo en Cataluña. En la actualidad son varias las comarcas catalanas en las que el índice de paro supera el 19 % y en algunos casos llega al 25 %: Baix Camp, Baix Llobregat, Garraf, Tarragonhs, Vallhs Occidental, Valíhs Oriental. Por encima dd 15 % están el Barcelon& y el Maresme. En este caso tomamos datos del INEM, comarcalizados por el Departament de Treball de la Generalitat. Para ajustarse a EPA habria que subir varios puntos. Se trata de las zonas de más antigua industrialización, de las de la industrializaci6n de 10s años sesenta y de algunas muy recientes como el Tarragon6.s que, hasta hace dos años, mantenia unos saldos inmigratorios considerables. Ciertamente éste no es el lugar para insistir en el tema, pero parece obvio que esa desindustrialización va a tener consecuencias socio-pdíticas muy importantes, aunque resulte difícil predecirlas con exactitud, sobre todo en el llamado cinturón rojo de Barcelona. Pero conviene ser precavidos al hablar de <(desindustrialización)>. Si no se están incrementando 10s servicios, ni, desde luego, se est6 dando una expansión de industrias modernas, como química -al menos por 10 que af~ta al empley si, al mismo tiempo, se registra una expansión de actividad productiva marginal y periférica, otra parece ser la conclusión a la que hay que llegar. No podemos hablar de desindustrialización, sino de un nuevo tip0 de industrialización más subordinada, marginal y flexible que, en suma, ya existia, pero que ahora se ve mucho más potenciada. Lo cua1 no quiere decir, ni mucho menos, que sea razonable esperar que vayamos a encontrar a todos 10s parados en ese tip0 de actividades. Un fenómeno nuevo empieza a aparecer, aunque ha sido muy poco estudiado hasta ah~ra:*~ la emigración de retorno, animada posiblemente por la política de indemnizaciones de las grandes empresas hace dos o tres años y más recientemente por las condiciones de profundo deterioro de ciertos colectivos de parados --el 60 % no cobran subsidi0 de desempleo se@ datos finales de 198210 que, desde una nueva perspectiva, pone una vez más de manifiesto la flexibilidad de la fuerza de trabajo inmigrante poc0 cualificada. El paro podria estar incidiendo en dos maneras fundamentales sobre el mercado de trabajo: como flexibilizador del mercado de trabajo regular o central y como submercado marginal. Como demuestran las estadisticas y ciertos estudios realizados sobre el paro, éste no se distribuye uniformemente: por el contrario, existen colectivos de trabajadores con menos garan26. <<La Vanguardia Espafiola)>, suplemento El paro, 1983. Mercado de trabajo y tran!;formaciones socides en Catduña tias ante la posibilidad de perder el puesto tle trabajo: las mujeres, 10s jóvenes, 10s trabajadores próximos a la jubilación, 10s menos cualificados, 10s eventuales y 10s temporeros de algunos ramos, 10s niveles bajos de educación." Son 10s activos que funcionari como cojín en el mercado de trabajo. Utilizando el indicador de duración del paro, LI. Fina llega a la conclusión de que hay un núcleo que cifra entre el 10 y el 15 % de lm parados, un núcleo duro, que quedaria atrapado en la situación de paro (según edad, 10s muy jóvenes y 10s maduros), mientras que el resto entrarian y saldrian con mayor flexibilidad. Es de suponer que e:je núcleo duro ha ido en aumento;' pero de cualquier manera dicho colectivo quedaria permanentemente aparcado y el segundo funcionaria de muelle, ambos al servicio del mercado central. Con d primer núcleo nos encontrarenios posteriormente. Una estratificación de las posibilidades de empleo empieza a notarse también entre 10s titulados, donde 10s co1ec:tivos débiles son las mujeres y 10s jóvenes recién o no tan recien licenciados 29 que constituyen una periferia donde se mezclan el desempleo, el subempleo y la eventualidad. De todos modos, la crisis y el paro esrán llegando a atacar profundamente el mercado de trabajo tradicional y i1 cc3lectivos hasta ahora aparentemente <(seguros)>, 10 que significa que la segmentación no puede ser entendida en forma simplificada, fija y mecánica, ni meramente dualista, sino como un mecanismo de jerarquización en el que, junto con factores estrictamente económicos, funcioinan otras variables de extraordinaria complejidad y, en último termino, la necesidad de dividr para dominar. Pero el paro funciona también como un submercado que podríamos llamar marginal, esto es, que hasta cierto punto tiene sus reglas propias, donde las partes se enfrentan al margen de la norma e individualizadamente y donde, en general, 10s sindicatos tienen rnuy poco que decir. Condición indispensable para que esto se d6 es la duración larga del paro, subsidi0 bajo o inexistente de éste. 13s el núcleo al que aludiamos anteriormente. Los estudios existentes demuestran una gran disponibilidad de 10s parados para la configuración de ese mercado: disponibilidad a aceptar un trabajo menos cualificado, peor pagado, disposición a emigrar, a aceptar empleos de media jornada.30 Es decir, que existe un colectivo amplio que no manifiesta resistencia a aceptar el trabajo que sea, con las condiciones que sem, en la categoria que sea. No es de extraiiar, por tanto, que sean 10s parados 10s que principalrnente nutran la actividad económica sumergida 27. <(Papeles de Economia Espaiiolas, núm. 8, cit. 28. L1. Fina, Naturalesa i durada de l'atur actual, ponencia presentada en las <<Jornades de la Generalitat de Catalunya sobre l'aturu, Barcelona, 1980. 29. M. Subirats, El empleo de 10s licenciados, Fontanella, Barcelona, 1981. 30. <Papeles de Economia Espaiiolaa, núm. 8, cit. +Papers)>: Revista de Sociologia en el momento actual, se& indicios razonables que se deducen de investigaciones recientemente realizadas. La situación de paro no s610 prepara objetivamente a esa fuerza de trabajo para entrar en el circuito sumergido como fuerza de trabajo flexible y poco costosa, sino que también elimina barreras normativas, concepciones determinadas del trabajo y de la categoria, la mediación institucionalizada, etc. Por eso se puede hablar de un submercado marginal que, de todos modos, acaba siendo profundamente funcional para el conjunto del mercado. O como decia un empresario: <(En el momento actual la economia sumergida es un complemento adecuado para la economia legal.>31 No cabe duda de que el paro ha estado a la cabeza de la lista de preocupaciones sindicales en Cataluña en 10s últimos años: planes de solidaridad, planes de urgencia, negociaciones ccm la Generalitat, empleo comunitario. Sin embargo, hay que decir que 10s sindicatos en Cataluña, 10 mismo que en España, no han tenido éxito en dos de las que pueden ser bazas fundamentales en este tema: movilizar la opinión y la acción del conjunto de 10s trabajadores ocupados a favor del paro y organizar sindicalmente a 10s miles y miles de parados. Las razones de eso no están s610 en la debilidad de 10s sindicatos, sino en la complejidad del <(control)> de un mercado de trabajo tan fragmentado y en la dificultad de unificar aspiraciones de colectivos tan diversificados. 31. F. Miguélez Lobo, Economia sumergida.. ., cit. Actividad por sectores. Cataluña-España (se& censos de población) Agricultura Industria Construcci6n Servicios No clasificados Cataluña España Cataluña España Cataluña España Cataluña España 1974 8,71 24,7 52,80 38,7 38,47 36,6 - - O P. E0 1977 62 20,2 53,2 37,2 40,6 42,2 - - - e 1979 6,34 18,3 48,8 36,2 41,15 41,5 4,o :: 1980 - 18,8 - 35,9 - 45,l - - 3 2. 1981 6,20 16,23 46,67 35,24 41,O 42,72 6,lO 5,80 O 1982 5;84 16,02 45,56 33,94 40,86 43,25 7,72 6,76 w s--.<- GSUZL EPA. FL 9