La estructura política Vasca en 1983
Abstract
Llera Ramo, Francisco José
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LA ESTRUCTURA POLfTICA VASCA EN 1983 Francisco José Llera Ramo (Universidad del País V~sco) Comenzaré esta ponencia con una introducción bibliográfica que nos permita situarnos en el contl:xto de la reflexión científica sobre estos temas en el País Vasco. Si el desarrollo de la sot:iologia política, y particularmente de la sociologia electoral, españolas se puede considerar retardado en relación al nivel que alcanza esta disciplina en la Europa del primer cuarto de siglo y, no digamos nada, respecto al desarrollo experimentado en Norteamérica, en el País Vasco ah nos encontramos en una posición más precaria, muy acorde, por otra parte, con el de!jenvolvimiento retardado de otras disciplinas cientificas. El comportamiento político vasco y su sistema de partidos son estudiados normalmente en el conjunt0 de las obras hiitóricas o retrospectivas de 10s siglos XVII, XVIII, XIX y comienzos del siglo xx español (Artola, Tuñón de Lara, Martínez Cuadrado, Jutglar, Lj~nz, etc.). Es el relanzamiento de la cuestión nacional vasca a partir de 10s años cincuenta-sesenta quien, teniendo como origen el estudio de S. G. Payne, provoca una extensa literatura sobre el surgimiento y desarrollo peculiar de la idea nacionalista, las guerras carlistas, la abolición foral, la lucha de clases, etc., que en 10s setenta se concretan, entre otros, en 10s estudios de J. J. Solozábal, E. Lópa: Adán, F. Letamendía, A. Elorza, J. Apalategi y los más recientes de J. Corcuera, M. Onaindia, J. Oronoz, G. Jauregui, J. R. Recalde y M. Cruz Mina, así como las ohas no específicamente políticas de L. C. Núñez, La Cámara de Comercio de Bilbao y J. A. Garmen93
<<Papers)>: Revista de Sociologia dia. No ha ocurrido 10 mismo con la historia socio-económica, la del derecho foral o la estructura administrativa, que han tenido un desarrollo mucho más fructífero, Por el contrario, los estudios de comportamiento político y electoral vascos son mucho mis escasos. Refiriéndonos a la Restauración y al periodo republicano, si exceptuamos las magníficas referencias que J. Corcuera hace en su obra, el breve estudio de I. Estornes y la extensa y documentada sociologia electoral de Guipúzcoa de C. Apalategui, nos encontramos que las aproximaciones al hecho electoral vasco son contadas y hechas normalmente desde fuera, como las de Tusell y Garcia Queipo de Llano o la de Linz y De Miguel y siempre referidas al periodo republicano. Ha sido la apertura del proceso electoral de la transición democrática quien ha provocado la aparición de una sociologia electoral, aunque parcial, rnás rica. El análisis del sistema de partidos, la geografia y la ecologia electorales, asi como en algunos casos la técnica muestral, están detrás de 10s ensayos de J. Corcuera y M. A. Garcia, A. Pérez Calvo, R. Cibrián, J. Linz, L. C. Núñez, J. I. Ruiz Olabuénaga, I. Bergareche, Talde, K. Harluxeta, P. Mimiague y J. M. Torrealday, V. Urrutia, J. L. Davant y F. Llera. Esta breve reseña introductoria, cuya bibliografia detallada se aporta al final de esta trabajo, nos sitúa en el contexto del más reciente desarrolío de la sociologia y la ciencia política vascas. Si exceptuamos 10s estudios históricos y administrativos sobre las instituciones forales y 10s efectos de su desaparición, asi como 10s análisis históricos o ideológicos sobre el nacionalismo vasco, que se abrdan en otra ponencia, casi nada es lo que se ha escrit0 sobre la institucicmalización vasca actual y, como la referencia bibliogrifica indica, poc0 en 10 que se refiere al comportamiento político. 1. EL CAMBIO ELECTORAL EN LA COMUNIDAD AUTONOMA DEL PAfS VASCO (CAPV) EN 1982 Vamos a movernos aquí a un nivel global, dejando para más adelante el análisis pormenorizado de las comarcas, 10s municipios y 10s barrios de las grandes concentraciones metropolitanas, así como de 10s resultados de encuestas que nos puedan acercar más a las claves explicativas del comportarniento electoral vasco en estos últimos años. En la CAPV hemos asistido también a una removilización del electorado, que supone todo un record y que rebasa en casi 5 puntos el máximo del
La estructura política vasca en 1983 76 % de 1977. Esta remov,~lización es más significativa en el País Vasco que en el conjunto de España, por cuanto las cotas de abstención aquí habian llegado a limites máximos hace s610 dos años. La abstención vasca afectaba en gran medida a una periferia sociológica formada por población trabajadora, inmigrantes, amas de casa y jóvenes. Esta desmovilización electoral hundía sus raictss, en parte, en la propia marginalidad que les impedia percibir con nitidez 10s mensajes políticos, el desencanto y la falta de acierto de 10s políticos para interesar a sectores importantes y, por último, en la disonancia cognoscitiva producida por el mayor volumen y la mayor :presencia de la sintonia nacionalista en el discurso politico vasco. Efectivamente, la dimensió11 nacionalista, en sus mdtiples ingredientes (anticentralismo difuso, nacionalismo excluyente y agresivo, nacionalismo defensivo y abierto, solidaridad antirrepresiva, etc.), había logrado eclipsar parcialmente la dimensión programática e ideológica del discurso conservador/progresista o derecha/izquierda, favorecido especialmente por el ámbito provincial y regional de las elecciones en que el nacionalismo y la abstencihn dan su gran estirón. El hecho de que la abstención se haya incrementado a costa de la mitad de 10s votos que PSOE y UCD habian recibido en 1977 y a costa de 10s mis de cien mil jóvenes que ingresaron en el (cens0 en 1979, nos da pie para estas observaciones confirmadas por el carácter de aluvión popular y marginal de aquellos electorados en 1977, tal como las encuestas han confirmado. Indudablemente, este incremento de la participación ha producido una clarificación política de la presencia sociológica de 10s distintos espacios políticos en nuestro entorno. Al igual que en el conjunto del Estado, supone una mejora de la legitimación de nuesto modelo politico, una mayor plausibilidad y un apifiamiento en torno a la defensa de las cotas de libertad alcanzadas. Sin embargo, el País Vasco tiene también algunos matices distintos dada la propia configuración de 10s espacios y de las dimensiones del discurso politico. Por una parte, no existe la homogeneidad en el origen, en el arraigo, en la expresión lingiistica y en la identidad histórico-cultural de la mayor parte de las provincias españolas. La heterogeneidad y las discontinuidades sociológicas en nuestra sociedad son evidentes. En el País Vasco, lejos de la dialéctica de la confrontación entre dos comunidades o dos identidades, que haría suporner la existencia o el predominio de una única dimensión en el discurso politico, nos encontramos realmente con dos dimensiones superpuestas, que unas veces se neutralizan y otras se refuerzan recíprocamente. Al hecho de que en 197;~ el 60 % del electorado del PSOE y el 50 %
<<Papers)>: Revista de Sociologia del de UCD fuesen inmigrantes o hijos de inmigrantes (frente al 80 % de nativos en el eleaorado del PNV o al 65 % de la izquierda abertzale) hay que añadir el dato de que mis del 60 % en el PSOE y del 68 % en UCD no pertenecían a ningún tip0 de asociación voluntaria o club (cuando en el PNV y la izquierda abertzale se rebasaba ligeramente el 40 % de aislacionismo), asi como que alrededor del 65 % 'de aquel electorado no pasaba de 10s estudios primarios (frente al 40 % y 30 %, respectivamente, de 10s otros) o que 10s trabajadores eran el 54 % del electorado socialista y el 34 % del centrista (frente al 25 % de 10s electorados nacionalistas) o que las mujeres eran el 64 % del electorado centrista y s610 el 41 % en el socialista en una suerte de intercambio. No hay lugar, pues, a interpretaciones simplistas, interesadas, de ocasi6n o para la galeria; la cosa es mucho rnás compleja que decir que unos votan vasco (?) y otros español (?), porque, zquién define las esencias?, ¿el Gobierno vasco? Afortunadamente nuestra sociedad es mucho rnás rica y, si fuese así, no se podria explicar cómo rnás del 60 % de nuestros ciudadanos se sentim vascos y españoles a la vez en una reciente encuesta y, por supuesto, se ubicaban no s610 entre 10s antiguos electores del PSOE, UCD, AP o el PCE, sino también en 10s propios electorados nacionalistas. Veamos, por tanto, cómo se autoubican 10s propios ciudadanos vascos en esta doble dimensión (derecha/izquierda, nacionalista/no nacionalista) a partir de una escala de 2 a 9 puntos. Veamos la siguiente tabla: Distribuciones de la autoubicación de 10s entrevistados de la Comunidad Autónoma Vasca en las escalas de nacionalismo e izquierda/derecha en 1982 23456789NSNC96 N Nacionalisrno 13 5 5 9 19 12 10 12 8 7 100 5.389 Derechalizquierda 1 1 3 10 21 21 15 9 19 9 100 5.389 La posición 2 seria la de 10s que no son nacionalistas ni regionalistas y se sienten radicalmente de derecha, destacando mucho rnás por la primera dimensión (13 %) que por la segunda (1 %). Las posiciones 3 y 4 agrupadas serian las de regionalisme moderado (10 %) y de derecha conservadora (4 %), destacando rnás por 10 primer0 que por 10 segundo. Las opciones 5 y 6 serian las de 10s regionalistas convencidos y nacionalistas moderados (28 %), que se equipararia a posiciones de centro derecha y
La estructura política vasca en 1983 EvoluciQ electoral de la Comunidad Autónoma Vasca entre 1977 y 1982 280-82 8M-83 EGJ77 EG-M79 EP-A79 % % % % % % Votos Censo V.V. Votos Censo V.V. Votos Censo V.V. PNV HB (ANVIESB) EE ESEI TOTAL NACIONAUSTAS PSE (PSP) UCD/AP/PDP/PDL + DCV CDS PCE OTROS TOTAL ESTATALES TOTAL C~DDER. TOTAL IZQUIERDA VOTANTES CENS0 BLECTORAL % % % % Dif. Dif. Votos Ccnso V.V. Votos Censo V.V. 79/82 80182 PVN 349.102 22 38 380.983 25.1 32 + 104 + 32 HB (ANVIESB) 151.636 9,6 16,5 176.117 11.6 14.8 + 24 + 25 EE 89.953 5,7 9.8 92.219 6,l 7.7 + 12 + 2 ESEI 8.280 0,5 0,9 TOTAL NACIONALISTAS 598.971 37,8 65,2 649.319 42,8 54,s + 140 + 50 PSE (PSP) 130.221 8,2 14,2 349.531 23 29,4 + 157 + 219 UCD/AP/PDP/PDL + DCV 121.846 7,7 3,3 138.984 9,2 11,7 - 65 + 17 CDS 22.123 1,5 1,9 PCE 36.845 2,3 4 21.071 1.4 1.8 -26 - 16 OTROS 30.392 1,9 3.3 10.776 0,7 0,9 - 44 - 19 TOTAL ESTATALES 319.304 20,l 34,8 542.491 35,7 45.5 + 44 + 223
apapers>>: Revista de Sociologia GRAFICO 1 Evolución de las tendencias ideológicas en la C.A.V. desde 1977
La estructura politica vasca en 1983 Evoluci6n del sistema dc partidos electorales en la CAV desde 1977 % sobre censo r-- I - Censo
ctPapers,): Revista de Sociologia centro izquierda (31 %). Las posiciones 7 y 8 serian las de 10s nacionalista~ convencidos (22 %) y, en mayor medida, las de las posiciones de la izquierda moderada (36 %). Finalmente, la posición 9 seria la de 10s nacionalista~ radicales (12 %), reforzada por la izquierda radical (9 %). Esta estructura ideológica previa (mayo de 1982) se corresponde con 10 acaecido en el proceso electoral reciente y no se puede tomar una única dimemión para explicar 10s resultados. A diferencia de 10 ocurrido en el conjunto del Estado, en la CAPV no se ha producido la misma centrifugación del centro. Por el contrario, se refuerzan tanto el centrismo reformista del nacionalisme moderado representado por el PNV como el socialismo moderado representado por el partido ganador en el conjunto del Estado, que aglutinan entre ambos el 60 % de 10s votantes y casi el 50 % del electorado, con la particularidad de detentar respectivamente 10s gobiernos autónomo y central. El cambio, por tanto, ha sido centrípeto en nuestro caso. No obstante, se mantienen firmes las posiciones tanto de la derecha no nacionalista como de la izquierda nacionalista, que mantienen en sus términos anteriores la distancia idedógica de nuestro sistema de partidos, aunque reducen parcialmente su fragmentación polarizada. 2. EL SISTEMA DE PARTIDOS RESULTANTE: LA NUEVA CORRELACION DE FUERZAS Como podemos ver en la tabla 11, nos encontramos ante un sistema muy equilibrado de partidos parlamentarios que se reparten seis espacios políticos: 3 conservadores (PNV, UCD y AP) y 3 de cambio (PSOE, HB y EE), a 10s que hay que añadir 2 partidos colaterales (CDS y PCE) sin representación parlamentaria. Teniendo en cuenta la dimensión nacional de su discurso politico, nos encontramos también con el mismo equilibri0 de 6 espacios: 3 nacionalistas (PNV, HB y EE) y tres estatales (PSOE, UCD y AP). En cualquiera de las dos coordenadas hay una mayoría ajustada: una mayoria nacionalista de casi el 55 % de 10s vota (43 % del electorado) y una mayoría de izquierda también del 55 % de 10s votantes (43 % del electorado). Por otra parte, en cualquiera de las dos dimensiones nos encontramos con una hegemoda clara: la del PNV, con el 59 % del voto nacionalista y con el 70 % del voto conservador, y la del PSOE, con el 64 % del voto estatal y el 54 % del voto de izquierda.
La estructura política vasca en 1983 De este modo, mientras que la distribución interna de 10s espacios nacionalistas y conservador se encuentra prácticramente congelada dasde las elecciones provinciales de 1979, el gran cambio se produce en el reparto del espacio de izquierda, en el que se reduce ostensiblemente la fragmentación de 1980 y se refuerzan las posiciones moderadas de ámbito estatal, retornando a la correlación de fuerzas de partida en 1977. En el gráfico 1 tenemos la evolución de 10s distintos bloques en estos últimos cinco, años. Si el incremento de la abstención fue el responsable del cambio de la correlación de fuerzas a partir de 1979, la reducción de aquella supone una reestructuración de ésta: - El nacionalismo ha conseguido ahora su cota más alta tanto en términos absolutos como re:lativos, habiendo sido la última fuerza en 1977 y consolidando su primera posición desde abril de 1979. - La izquierda bate titmbién su propio récord igualando al nacionalismo, invirtiendo su tendencia sistemáticamente descendente desde 1977 en que ocupaba un tercer Yugar. - La derecha se convierte en la tercera fuerza, asegurando la inflexión recuperadora iniciada en 1980 y mejorando ligerísimamente sus primeros resultados de 1977, pasando del segundo al tercer lugar. - Sin embargo, 10s partidos de ámbito estatal no logran alcanzar su cota de 1977, en que partieron del primer puesto para caer en picado al último puesto en 1979 y 1980, recuperándose en 10s comicios del &a 28. A pesar de todo, el nacionalismo encarnado por el PNV se mantiena como predominante por la rnayor impregnación nacionalista del tejido social y su mayor capacidad de rriovilización, asi conlo por su control institucional. Por otra parte, el rupturismo antisistema del principal representante de la izquierda nacionalista resta fuerza a la izqyierda en su conjunto, como las experiencias municipal !r provincial demuestran. 3. EL CAMBIO PARTIDO A PARTIDO En el gráfico 2 tenemo:; la evolución del sistema de partidos parlamentarios a través de las distintas elecciones competitivas. En la tabla 2 tenemos, por otro lado, 10s datos absolutos y relativos partido a partido en esos mismos procesos electorales. El PNV después del bache de marzo de 1979, en que había perdido 13.000 votos, recuperándolos con creces en las elecciones provinciales de ese mismo año y estancándose en la cota de 349.000 votos en 1980, relanza
<(Papers%: Revista de Sociologia Mapa comarcal de las elecciones de 1982 en la CAPV y la CFN @ Mayoria absoluta nacionalista y PNV partido con mayoria absoluta. @ Mayoria absoluta nacionalista y PNV mayoritario. E3 Mayoria absoluta de izquierda y PSE mayoritario. W Mayoria absoluta de izquierda. @ Partido Mayoritario UPN. Mayoria absoluta centro-derecha estatal y UPN mayoritario. I A Partido mayoritario PNV. I 1 O Nacionalismo rondando la mayoria absoluta. U Izquierda rondando la mayoria absoluta. @ Partido mayoritario la Coalición. 0 Mayoria absoluta centro-estatal y PSOE mayoritario. E8 Mayoria absoluta de izquierda y PSOE con mayoria absoluta.
La elstructura política vasca en 1983 3." Mayor peso del nacionalismo moderado al noroeste de este flujo (máximo del 57 % de 10s votos válidos del PNV en la comarca vizcaína de Uribe Costa), frente a la mayor presencia del nacionalismo radical al nordeste del mismo en la Barranca navarra y el Goiherri guipuzcoano (donde Herri Batasuna supera el 20 % de 10s votos válidos). 4." Dualismo electoral diferenciado en las periferias alavesa y navarra: - Predomini0 centro-derecha sobre el nacionalismo y la izquierda en Alava. - Hegemonia del centro y la derecha y predominio UPN en la Navarra pirenaica, asi como progresivo predorr~inio de la izquierda y del PSOE a costa del centro-derecha, hasta. conseguir la hegemonia en la Ribera Oriental. 6. EL PODER LOCAL ;EN 1983 En la tabla 4 tenemos la evolución electoral de la CAV en tres momentos: las elecciones provinciales de 1979 y 1.983 y las últimas elecciones generales de 1982. La coml?aración entre las clos primeras es obvia, mientras que la introducción en este análisis de las elecciones del 1982 se hace para calibrar la estabilidad o permanencia de 10s cambios tan significativos que enconces se habian prociucido en el País Vasco. Las conclusiones que se pueden sacar de su lectura son claras: El PNV vuelve a ser el primer partido de la CAV y Navarra conjuntamente, y es el único que incrementa sus votos con respecto a ambas elecciones: más de 40.000 en relación a 1979 y unos 13.000 desde octubre, si a 10s 11.000 de la CAV aiñadimos 10s 2.000 de Navarra. Aunque no sea importante el incremento como tal, 10 es el hecho de que sea, junto con el PCE, el único partido que no pierde votos en todo el Estado desde las elecciones generales de 1982. Por otra parte, es interesante el reparto de estos incrementos con respecto a octubre: pueden ser significativos 10s 13.000 votos recuperados en Alava y el estancamiento de Guipúzcoa ( + 1.000), Navarra ( + 2.000) y Vizcaya (- 3.000). Así, si consideramos las 18 poblaciones mayores de 20.000 habitantes de la CAV (el 80 % de la población alavesa, el 75 % de la vizcaina y el 56 % de la guipuzcoana), el PNV gana votos en Vitoria (11.000), Llodio; Rentería, Baracaldo, Ba-
TABLA 4 Evolución electoral de la Comunidad Autónoma Vasca en 1979, 1982 y 1983 w EM-1979 EG-1982 EM-1983 Balance 3. Ca s % % % % % % Votos Censo Vot. Votos Censo Vot. Votos Censo Vot. 1979 e 1982 "2 PNV 349.000 22,3 36,4 380.983 25,l 32 392.428 25 39,6 + 43.428 + 11.445 HB 186.000 11,9 29,7 176.117 11,6 14,8 141.530 9 14,3 -44.470 EE 69.000 4,4 7,3 92.219 6,l 7,7 78.571 5 7,9 + 9.571 - -34.587 13.648 5. PSOE 147.000 9,4 15,6 349.000 32 29,4 264.259 16,8 26,7 + 117.259 -84.741 COALICI~N 115.000 7,4 12,2 138.984 9,2 11,7 87.298 5,6 8,8 -27.702 -51.686 OTROS 79.000 5 8,3 53.970 3,6 4,6 25.946 1,6 2,6 - 53.054 -28.024
La estructura política vasca en 1983 sauri, Irún, Mondragón, Galdácano y Erandio, mientras que fos pierde en 10s 10 restantes (10.000 en total, de 10s que 5.000 pertenecen a Bilbao y 2.000 a San Sebastián). E! PSOE, el segundo partido de la CAV y el primer0 de Navarra, gana más de 150.000 votos con respecto a 1979 pero pierde más de 90.000 con respecto a octubre, especialmente en Vizcaya (- 38.000) y Guipúzcoa (- 28.000), aunque tamblén en Alava y Navarra (-7.000). Más concretamente, pierde 10s 60.000 votos en 10s 18 mayores municipios de la CAV, destacando 10s 14.000 de Vitoria y Bilbao y 10s casi 7.000 de San Sebastián, siendo Sestao el únic0 municipi0 con gestión socialista desde 1979 el que se mantiene. Herri Batasuna sigue ocupando la tercera posición en el sistema de partidos, perdiendo 50.000 votos desde 1979 y 36.000 desde las últimas elecciones generales, siendo esta una tendencia que se da en todas las provincias, pero especialmente en Vizcaya. Si a las pérdidas netas de HB les añadiésemos las de 10s partjdos que habian recomendado el voto para esta coalición, el descalabro seria aún mayor, habiendo perdido una cuarta parte del electorado desde su cota más alta conseguida en las elecciones provinciales de 1979. Si observanzos lo ocurrido en las poblaciones mayores de 20.000 habitantes de la CAV, HB pierde alrededor de 20.000 votos en conjunt~, no ganando electores en ninguna y consiguiendo mantenerse tan sólo en Llodio y Hernani. La coalición de la derelcha se sitúa en cuarta posición en la CAV y, aunque pierde votos con rt:specto a 1979 (--28.000), pierde, significativamente, mis en 10s Últimos meses (- 52.000). Concretamente en este Último período pierde adeptos en todos 10s gralides municipios (- 32.000) y especialmente en Bilbao (-- 12.000) y Vitoria (-- 8.000). En Navarra, sin embargo, de la división inicial entre UCD y UPN, apoyada por AP, pasamos a la actual entre UPN y AP-PDP-U'L, perdiendo, en conjunto, unos 10.000 votos con respecto a 1979 y algo menos con respecto a 1982. Finalmente, Euskadiko Ezkerra, que gana unos 10.000 votos con respecto a 1979 (20.000 en Vizcaya), pierde 15.000 desde octubre (6.000 en Guipúzcaa), 10 cua1 la convierte en la opción más estable tras el PNV. Desde octubre s610 incrementa sus efectivos en Baracaldo y Renteria, perdiendo en las 16 grandes pcblaciones restantes cerca de 10.000 votos. Si de las opciones concretas pasamos a 10s bloques de partidos o grandes tendencias ideol6gicas, tenemos las siguientes conclusiones: I El nacionaiismo, la primera coordenada del sistema polític0 vasco, en ascenso continuo desde 1977, comienza a declinar a partir desde este momento, al perder desde octubre 37.000 votos en la CAV y otros 6.000 en
<(Papers)>: Revista de Sociologia Navarra, por efecto del descenso de la izquierda abertzale no compensado por 10s incrementos del PNV. La izquierda, la segunda coordenada de la estructura electoral vasca, que se habia equiparado al nacionalismo en octubre, pierde más de 160.000 votos desde entonces, a 10 que contribuye tanto la izquierda moderada como la izquierda radical y abertzale. La derecha, la tercera coordenada, se equipara prácticamente con la izquierda, por primera vez, a pesar de que también pierde casi 50.000 votos desde octubre en el conjunto de la CAV y Navarra. Las opciones estatales, la marta dimensión del comportamiento politico vasco, las que más habian ascendido en octubre, son las que sufren un descenso mayor al perder 175.000 electores en conjunto. Finalmente, la abstención, la quinta dimensión de nuestra estructura política, desmoviliza desde octubre a unos 250.000 electores en las cuatro provincias, si bien con una incidencia mayor en la CAV (alrededor de un 35 % de abstención) que en Navarra (29 %). Si de 10s datos absolutos pasamos al peso relativo que cada opción y cada bloque representa en función de 10s porcentajes calmlados sobre el censo electoral, tal como se representa en 10s gráficos 1 y 2, tenemos las siguientes conclusiones: El nacionalismo, después de la cota máxima del 43 % del electorado obtenida en 1982 en la CAV, sufre su segundo tropezón descendiendo al 39 % que representa tras las elecciones provinciales de 1983. Mientras que el PNV se consolida en su techo máximo de la marta parte del electorado alcanzada en octubre, la izquierda abertzale pierde posiciones; asi, HB baja al 9 % del electorado inferior a au cota inicial de arranque en marzo de 1979 y EE se sitúa en el 5 % que alcanzara en esa misma fecha. El PNV, por otra parte, representa el 64 % del voto nacionalista, 10 que le convierte claramente en hegemónico en esa coordenada. La izquierda, después de la cota máxima del 43 % del electorado de la CAV obtenida en 1982, sufre su segundo tropezón al perder 11 puntos y representar a s610 un tercio escaso (32 %) del censo. De este descenso, como hemos visto, no se libra ni la izquierda moderada, ni la radical, ni la estatal, ni la abertzale. Con tdo, el PSOE sigue representando a un 17 % del electorado de la CAV y a una marta parte del navarro y sigue acaparando más de la mitad del voto de una izquierda muy fragmentada y difícil de reconciliar. La derecha, que habia superado a la izquierda en 1977 y 1980, vuelve a equiparse a esta en torno a un tercio del electorado, a pesar de que haya perdido 3,5 puntos desde octubre. El PNV acentúa su hegemonia
La estructura política vasca en 1983 sobre este bloque al acaparar el 78 % de este roto en la CAV, si bien en Navarra la situación es muy (distinta con UPN controlando el 51 % de este electorado conservador, mientras que el PNV s610 representa un 15 % del mismo. Es de resaltar, por otra parte, que en la CAV la coalición de la derecha, después de la leve recuperación que experiment6 en 1980 y 1982, llega en estas elecciones a I,a cota más baja, representando tan sólo a un escaso 6 % del electorado. El conjunt0 de las opcio~les estatales vuelve a retroceder en su posición relativa en la CAV, no llegando a representar ni a una cuarta parte del electorado, perdiendo 12 puntos con respecto a octubre y convirtiéndose el PSOE en hegemónico en cste bloque al captar el 70 % de sus votos. Sin duda alguna, el elemento de distorsión más importante es la abstención, que, si en octubre se había reducido al 19 94 en la CAV y al 18,5 % en Navarra, ahora vuelve a incrementarse al .35 % y al 29 %, respectivamente. No hay nadie que, de u110 u otro modo, no se haya visto afectado por esta desmovilización electoral, pero 10 significativo es que, si desde hace cuatro años venia afectando masivamente al electorado no identificado y de aluvión de las opciones mayoritarias estatales, ahora ha llegado a tocar también a 10s sectores nacionali:;tas, especialmente llos mis radicales, que representaban las pautas típicas del electorado mis identificado, fiel y movilizable tras 10s simbolos y las reivi.ndicaciones de la identidad colectiva y la lucha antirrepresiva. a) DIFÍCIL GOBERNABILIDAD EN LAS INSTITUCIONES FORALES DE LOS TERRITORIOS HIST~IIICOS Ahora vamos a dejar a un lado 10s votos y tomaremos en cuenta las concejalias y 10s representantes forales conseguidos por cada opción, que nos darán idea del reparto del poder institucional local y foral de la CAV y Navarra tras las elecciones del 8 de mayo de 1983 y en relación con las de abril de 1979. La conclusión genérica es que se ha complicado la gobernabilidad en las instituciones forales, a pesar de que HB haya renunciado a ocupar sus escaños, y les sucede 10 riismo a 10s ayuntarnientos mis importantes de ambas comunidades, situártdose ante el galimatias de coaliciones, pactos, mociones y tomas de posición, casi todos imposibles y conflictives, que se barajan desde el comienzo de la legislatura. Antes de todo, tenemos que recordar que, si bien el sistema electoral para las elecciones municipales es común a todos 10s municipios, el de las
apapers,: Revista de Sociologia elecciones forales se rige por normas autonómicas específicas; asi, mientras que para el Parlamento Foral Navarro la provincia funciona como distrito únic0 (en 1979 las merindades constituían circunscripciones electorales), para las Juntas Generales de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya éstas funcíonan divididas en 7 distritos con magnitudes ponderadas en favor de 10s de menor peso demográfico y mayor concentración relativa del voto nacionalista. Ya en su monlento he criticado amplia y razonadamente la normativa electoral impuesta por el PNV para su exclusivo provecho, ahora se confirma aquella critica, puesto que, si al PNV le cuestan sus 73 escaños en la CAV algo más de 5.000 votos por termino medio, al PSE sus 39, a HB sus 21 y a la Coalición sus 13 les cuestan alrededor de 10s 7.000, mientras que a EE sus 6 escaños le cuestan algo más de 13.000, impidiendo, por 10 demás, el acceso a las instituciones forales a otros partidos menores (PCE y CDS). Por 10 tanto, el indice de desigualdad por escaño oscila de 3 (EE) a 0,85 (PNV) en Alava, de 2,l (Coalición) a 0,79 (PNV) en Guipúzcoa y de 1,75 (EE y Coalición) a 0,75 (PNV) en Vizcaya; teniendo en cuenta que todos 10s demás están por encima del indice 1, el voto del PNV es ponderado en todos 10s casos en detriment0 de 10s demás. Esta distorsión, sin embargo, es mucho menor en Navarra, donde con una ley más justa, el PNV, el último del Parlamento Foral, padece un indice de desigualdad de 1,3 frente al 0,9 de todos 10s demás, costándole cada uno de sus escaños algo más de 1.000 votos por encima del coste igualitari0 de 10s restantes partidos. Una vez aclarado esto, vemos que el sistema de partidos parlamentarios provinciales en la CAV es muy similar: 10s mismos cinco partidos definen un pluralismo de base, fuertemente polarizado, con el PNV como partido hegemónico (con mayoria absoluta) en las JJ. GG. de Vizcaya y con el PNV como partido dominante en medio de una mayor fragmentación parlamentaria en Alava y Guipúzcoa, en donde la ausencia institucional de HB facilita la hegemonia del PNV en la última y el gobierno provincial de dicho partido en la otra. En cualquier caso, las mayorias que se podrian formar en las instituciones forales de la CAV sólo podrian ser nacionalistas o de derecha, en cuyos bloques el PNV es el partido hegemónico. Con una normativa electoral más igualitaria la fragmentación habría sido mayor, el PNV no tendrfa hegemonia en ningún caso y s610 la ausencia de HB facilitaria la gobernabilidad, asi como su presencia posibilitaria mayorias de izquierda, impensables, por otra parte, dado el deterioro de las relaciones politicas entre abertzales y socialistas. En Navarra, por el contrario, la fragmentación es mucho mayor y ni la
La estructura polftica vasca en 1983 ausencia de HB facilita las; cosas, tanto al partido mayoritario (PSOE) como a la muy probable coalición de derecha {UPN-AP), dependiendo cualquier combinación de la posición del PNV. Así pues, institucionalrr~ente y supuesta la ausencia de HB, el PNV asegura su hegemonia en Guipúzcoa y Vizcaya al controlar en solitari0 las respectivas diputaciones forales y las JJ. GG. que las soportan, pero sigue faltándole un voto para gobernar holgadamente en Alava y adquiere un papel de Arbitro en el gobierno de Navarra, 10 mal puede suponer que, intercambiando el voto o la abstención con la derecha, haya conseguido, además de la Diputación alavesa, las alcaldías de las tres capitales de la CAV. b) EL PNV CONTROLA EI. PODER DE LA MAYORÍA DE LOS MUNICIPIOS MENORlES, PER0 EN LOS GRANDES EL PNV Y EL PSOE SE ENCUENTRAN CON UFJA DIF~CIL GOBERNABILIDAD S610 nos queda estudiar la evolución del poder municipal. Para ello, el primer dato que tendremos en cuenta son las candidaturas presentadas por 10s distinros partidos, 10 cua1 nos puede dar idea de la implantación territorial y del liderazgo local de 10s mismos. El PNV presenta candidaturas en 206 de 10s 500 municipios de la CAV y Navarra, 10 que supone una cobertura de más del 40 % de la estructura local y más de las tres cuartas partes de la población total. Esta cobertura es prácticamente general en la CAV, mientras que no llega al 10 % de 10s municipios de Navarra, localizándose en la merindad de Pamplona, en la propia capital, la zona norte y la Barranca, que suponen, aproximadamente, la mitad de la población navarra. El PSOE presenta candidaturas en un tercio de 10s municipios de ambas comunidades, 10 que representa la mitad de 10s municipios alaveses, un 40 % de 10s vizcaínos, un 46 % de 10s guipuzcoanos y una marta parte de 10s navarros, localizándose siempre en 10s de mayor tamaño y agrupando a las tres cuartas partes de la población. HB presenta candidaturas en un tercio de. 10s municipios, siendo la cobertura del 10 % en Navarra, del 14 % en Alava, del 63 % en Guipúzcoa y del 75 % en Vizca~a, distrib~~éndose con una gran heterogeneidad territorial y de volumen, ya que, aunque se presenta en todas las grandes poblaciones, 10 hace también en buen número t3e las pequeñas, siendo, por otra parte, la opción que en mayor número de candidaturas independientes o unitarias participa.
<(Papers)>: Revista de Sociologia La Coalición y UPN presentan un centenar de candidaturas, 10 que supone una quinta parte del total, distribuyéndose en un 4 % en Guipúzcoa, un 19 % en Vizcapa, la mitad de 10s municipios alaveses y un 20 % de 10s navarros, si bien, en esta última provincia, controlan buen número de candidaturas de independientes, siendo, igualmente, muy amplia la cobertura demográfica de sus listas. EE presenta algo más de un centenar de candidaturas propia, una quinta parte del total de municipios de ambas comunidades, con una cobertura territorial del 2 % de 10s mismos en Navarra, el 14 % en Alava, el 46 % en Vizcaya y el 52 % en Guipúzcoa, que representan más de 10s dos tercios de la población, al localizarse en 10s municipios mayores. Al lado de estas candidaturas hay que añadir las 560 presentadas con denominaciones y formaciones muy diversas, todas ellas catalogadas como <{independientes* y que tienen una gran presencia en Navarra, donde, por otra parte, hay un gran número de municipios en 10s que no se presenta ninguna candidatura o 10 hace una única candidatura independiente. Por otra parte, por primera vez aparecen en algunos municipios candidaturas alternativas (verdes o ecologistas) antes aglutinadas por la izquierda abertzale, pero ahora desgajadas de esta. Aunque esta distribución ya nos da una idea de la implantación de 10s distintos partidos, la evolución del poder en cada provincia es la siguiente: 1." En ALAVA la derecha controla la práctica totalidad de 10s ayuntamientos con una hegemonia clara del PNV, mayoritario en 41 de 10s 51 municipios y con mayoria absoluta en 31. Es cierto que, a pesar de todo, la izquierda, y más concretamente el PSOE, han avanzado en buena parte de las localidades. El PNV pasa de 143 a 200 concejales, el PSOE de 29 a 53, la derecha se queda con 63 y el resto obtiene una treintena. Sólo Vitoria y Llodio se escapan al control holgado de la derecha. 2." En GUIP~ZCOA, si tenemos en cuenta la anterior composición de las candidaturas independientes y su disminución de 232 a 102, 10 que indica una clarificación política, se produce un estancamiento, si no retroceso, del nacionalisrno, especialmente en 10s municipios mayores, a pesar de que el PNV pasa de 360 a 392 concejales, HB de 127 a 163 y EE de 59 a 65. Se produce un avance claro de la izquierda de la mano del PSOE, con mayoria en 6 de 10s 7 municipios mayores de 20.000 habitantes, en 6 de 10s 13 mayores de 10.000 y en otros 11 menores, 10 que supone más del 60 % de la población. Es interesante apuntar que, a pesar de 10s retrocesos relativos que sufren en importantes municipios HB y EE, estas dos opciones de la izquierda abertzale consiguen mayoria en Hernani, Tolosa
La e!,tructura politica vasca en 1983 y otros 7 municipios menores de 10.000 habitantes, mientras que el PSOE, que pasa de 80 a 127 concc:jales, la consigue en 10s municipios rnás industriales. Con todo, el PNV, casi Único representante de la derecha en el poder local, consigue el control cie rnás de la mitacl de 10s municipios guipuzcoanos y, sobre todo, en sitios tan signifkativos como San Sebastián, Eibar y Pasajes. 3." El avance del PSOE, que pasa de 89 a 171 concejales, y de la izquierda en su conjunto, es quizá rnás espec.tacular en VIZCAYA. La izquierda es mayoritaria en 7 de 10s 10 municipios mayores de 20.000 habitantes y en 3 de 10s 7 mayores de 10.000, además de en Derio, 10 que supone casi el 70 % de la población vizcaina. Con todo, el PNV, que retrocede ligeramente en 10s municipios rnás importantes, pasa de 545 a 617 concejaks y obtiene la mayoria absoluta en 69 de los 101 municipios vizcaínos, a 10s que hay que añadir otros 8 en 10s que es la lista rnás votada y entre 10s que se encuentran sitios tan signjficativos como Bilbao, Guecho y Bermeo. A HB, si le descontamos sus independientes pierde concejales, aunque pase de 131 a 134, especialmente en las zonas industriales; EE duplica lsus concejales al pasar de 24 a 48 en las grandes poblaciones y adquiere un papel rnás importante en la formación de las mayorias en éstas; la derecha, con 26 c-oncejales y una presencia muy localizada en el Gran Bilbao, se estanca, aunque es decisiva para la gobernabilidad de Bilbao, por ejemplo; el F'CE y 10s demás partidos menores retroceden clararnente. 4." NAVARRA presenta un poder local mis heterogéneo, controlado en su parte rnás significativa por d PSOE, cuyo avance es aquí más nitido, consiguiendo 232 concejal~es, seguido de UPN con 85, el PNV con 61, HB con 59, AP con 56 y 10 rnás para el resto de 10s partidos menores, además de la proliferación de candidaturas independientes (un 66 % del total de las presentadas). El PSOE consigue la mayoría en gran número de municipios y, consiguientemente, las alcaldías rnás importantes de Navarra, localizándose, sobre todo, en la Ribera y en la merindad de Pamplona. UPN tiene su poder local distribuido en toda Navarra, AP-PDP-UL 10 concentran en la merindad de Tudela y el PNV y HB en la de Pamplona, consiguiendo mayorias nacionalistas en una veintena de municipios del norte. 5." En las cuatro capnales el PNV y el PSOE gobernarán enfrentados y sobre un polvorin, resumiendo la situación de 10s grandes municipios industriales y de la mayor parte de la población de ambas comunidades. 117 v
<<Papers)>: Revista de Sociologia Finalmente, la definición vasca excluyente es rotundamente nacionalista (57 %), desde las posturas más radicales (34 %) a las rnás moderadas (25 %), e ideológicamente mis orientada a la izquierda que ninguna otra posición. Las posiciones extremas de esta categoria suponen un 9 % de nacionalismo radical respecto del total y un 5 % de extrema izquierda. Al igual que hace un año podemos decir que, en conjunto, el factor nacionalista amortigua la radicalización ideológica en el centro de un continuum, a pesar de que en la extrema izquierda confluya una parte no desdeñable de 10s entrevistados, que oscila entre el 12 % (en 10s puntos 8 y 9 de la escala derecha/izquierda) y el 15 % (en las mismas puntuaciones de la escala de nacionalismo), que se declaran vascos excluyentes. No obstante, el factor positivo es la gran moderación ideológica de la mayor parte de la población y la ausencia de una bipolarización fuerte antinacionalista (4 % del total) de extrema derecha (no llega al 1 %) y español excluyente (8 %). El euskera se nos muestra, además de como un indicador de identidad colectiva, como un indicador de integración social claro y con una fuerte penetración en el tejido social. Puede ser de sumo interés estudiar el comportamiento de las distintas familias ideológicas, para 10 cual tomamos en consideración la distribución de las clientelas electorales de 1980. La filiación ideológica discrimina ~i~nificativamente la posici6n y la actitud ante el euskera de nuestros entrevistados. Así: - AP, y especialmente UCD, destacan por su desinterés con respecto al euskera (48 % y 63 %, respectivamente) -61 % conjuntamente-; s610 un tercio escaso 10 ve con buenos ojos, son contados 10s que 10 están aprendiendo y, aunque no son muchos, en AP 10s que ya saben euskera (20 %) superan a 10s que 10 hacen en UCD (5 %), 10 cua1 denota un electorado rnás enraizado en el pais por parte de 10s primeros -en conjunto, 10s dos electorados alcanzan un 7%. - En el electorado del PSOE el 85 % se divide por igual entre 10s que ven con buenos ojos el euskera y 10s que no les interesa. Por 10 tanto, es un públic0 relativamente rnás favorable al euskera que el de centro-derecha. A su vez, son rnás 10s que ya 10 están aprendiendo (6 %) y parecido el porcentaje (9 %) de 10s que ya 10
TABLA 7 Posición ante el Euskera se& la clientela electoral en 1980 (en porcentaje) Otros Abstención * Euskera AP EE HB PCE PNV PSE UCD izq. 1 2 3 4 5 No saben, no interesa 48 6 7 26 14 42 63 10 16 25 36 21 23 No saben, interesa 32 38 38 43 35 43 30 43 36 42 32 39 37 Aprenden - 15 18 3 7 6 2 24 20 9 5 14 10 Entienden, hablan leen y escriben 20 40 36 23 43 n 5 23 25 24 27 24 28 NS - - - - - - - - - - - - NC - 1 1 - 1 - - - - - - 2 2 I N 31 367 519 108 1.106 501 158 113 347 249 509 399 5.389 * 1: No edad; 2: No posibilidad; 3: Cansancio; 4: Razones políticas; 5: Muestra. k?
ctPapers~: Revista de Sociologia saben, que se quedan, por otra parte, muy por debajo del 25 % del conjunto de la muestra. Es éste un electorado de transición. - Sin embargo, en el resto de las opciones de izquierda no nacionalista se reduce mucho más el índice de desinterés (18 % en conjunto), se mantiene el mismo nivel de interés (43 %) que entre el PSOE, aumenta claramente la proporción de 10s que ya 10 están aprendiendo (14 %), especialmente entre la izquierda radical, y alcanza el porcentaje muestral la de 10s que ya 10 saben (26 %). Se trata, por tanto, de un sector de población más integrado y cercano a la posición del nacionalismo en este tema. - La reducción del desinterés (16 %) continúa en el contingente de entrevistados que no han votado en 1980 por no tener la edad, aumentando ligeramente el de 10s que ya 10 saben (28 %) y dando el porcentaje máximo de 10s que 10 estjn aprendiendo (20 %). - Los grupos nacionalistas destacan por la aita proporción (en torno al 40 %) de 10s que ya saben euskera, la de 10s que 10 están aprendiendo (12 % en conjunto) y, consecuentemente, la mínima (11 %) de 10s que muestran desinterés por el tema. Sin embargo, es de destacar que las diferencia internas explican las contradicciones y polémicas sociales que existen en este momento respecto a la politica de reuskaldunización; así, mientras que en el PNV destaca la mayor proporción de euskaldunes (43 %) sobre HB (36 %), entre la izquierda abertzale -al igual que entre la izquierda extraparlamentaria no nacionalista (24 %) y 10s jóvenes que no han votado nunca (20 %)- destacan 10s que 10 están aprendiendo (HB: 18 % y EE: 15 %) sobre el PNV (7 %) y el menor número de desinteresados (7 % y 6 % de HB y EE frente al 14 % del PNV). - Finalmente, el contingente de la abstención se caracteriza por tener una distribución intermedia entre el nacionalismo y la izquierda. Tiene un contingente de población euskaldún (en torno al 25 %) menor que el nacionalismo pero mayor que las grandes opciones nacionales (UCD y PSOE), la proporción de 10s que aprenden euskera (9 %) se sitúa a medio camino (siendo mayor -14 %- entre 10s que se abstienen por razones política~ y menor -5 %- 10s que 10 hacen por cansancio) y el contingente de desinteresados se sitúa, igualmente, a medio camino (28 %), siendo mayor entre 10s cansados (36 %), que entre 10s máis politizados (21 %). El euskera es claramente un factor de diferenciación de 10s grupos sociales, especialmente desde el punto de vista ideológico, y también de integración de las distintas capas de nuestra población.
La e:structura política vasca en 1983 C) LA ORGANIZACI~N TERRITORIAL DEL ESTA.DO La mayor o menor preslcncia del Estado en el tejido social, su mejor o peor imagen, tienen mucho que ver con la Iegitimación sociológica que haya logrado el modelo de jntegración política seguido. En todo caso, aparte de una mejor redelinición de la presencia del Estado y de la linea de acción de 10s partidos en nuestra sociedad, donde la integración política del Estado se juega el todo por el todo, es precisamente en el éxito de la empresa de su reorganización territorial donde, junto con la mejora de las relaciones políticas 11. la democratización general de 10s aparatos de la sociedad en su conjunto, supone, desde un punto de vista sociológico, si no una creación ex nouo, sí una refundación en unas nuevas coordenadas políticas, cuya eficacia y legitimación sociológicas tienen mucho que ver con que 10 positivo de las experiencias comunes preexistentes prime sobre la lectura negativa de esta trayectoria histórica vivida conjuntamente, muchas veces de forma traumatizante, por importantes sectores de nuestra población. Por esta razón, es interesante observar la distribución electoral de las distintas op~ziones. La fórmula unitaria tifae sus mejores valedores entre 10s electores de AP (61 %) y UCD (34 %), asi como una pequeña parte de la abstención no política (12 %). El rechazo es absoluto entre 10s electores de EE y HB y menor en 10s del PNV (2 ?/o) y PCE (1 %). Los apoyos fundamentales al Estado de las autonomias provienen del PNV (52 %), del PSOE (51 %) y del PCE (48 %), mientras que el entusiasmo es signscativamente menor entre 10s electores de HB (16 %), la izquierda extraparlamentaria (17 % ), los jóvenes que no han votado (21 % ), 10s abstencionista~ por razones politicas (25 %), 10s electores de AP (26 %) y 10s de UCD (31 % ). La fórmula federal, por su parte, obtiene 10s apoyos mis significativos entre la izquierda extraparlamentaria (45 %), EE (36 %), 10s abstencionistas políticos (31 %) y el PCE (29 %), mientras que no obtiene ningún adepto en el electorado de AP y son pocos 10s que se adhieren a esta opción entre 10s de HB (11 %) y UCD (11 %). El independentisme tierie su valor principal en el electorado de HB (61 %) y, en menor meditla, en 10s de la izquierda extraparlamentaria (31 %) y EE (24 %). Por el contrario, el rechazo es absoluto entre 10s electores de AP y UCD y menor entre 10s del PSOE (4 %) y el PCE (12 %). Asi pues, el electorado de AP, que es integracionista en su 87 %, no definiéndose el 13 % restante, se caracteriza por ser mayoritariamente centralista.
La estructura política vasca en 1983 El electorado de EE, que es mavoritariamente integracionista (68 %), se caracteriza por un relativo mayor apoyo a las opciones federal e independentista, si bien, mientras aquélla ha incrementado sus adeptos en un 15 % en el Último año, ésta se ha reducido a la mitad, pasando del 48 % al 24 % actual. El electorado de HB se caracteriza por ser abrumadoramente (61 %) independentista y por pers;istir en esa actitud y proporción desde hace un año. El electorado comunista, además de ser mayoritariamente integracionista (78 %), se caracteriza por su mayor apoyo a las opciones regional y federal. El eleaorado nacionalista del PNV, que erl sus dos terceras partes es integracionista, es ahora mayoritariamente regionalista (52 %), cuando hace un año la opción regional era mantenida por el 44 %, habiéndose reducido su independentismo, situado por debajo del promedio actual (13 %). El electorado socialista, ligeramente más integracionista (77 %) que el nacionalista, es tan regionalista y federalista como éste, aunque más centralista, menos independentista y más indefinido. El electorado centrista, rnucho más indefinido (24 %), aunque un tanto integracionista (76 %), es, paradójicamente, mis centralista (34 %) que regionalista (31 %), habiéndose incrementado 10s partidarios del centralismo en un 12 % en el último año. Finalmente, la izquierda extraparlamentaria, también integracionista en un 65 %, se caracteriza por su federalismo (45 %) y su independentismo (21 %). Asi pues, las opciones integradoras parecen avanzar de forma notable en conjunt0 y en 10s grupc~s sociales anteriornlente rnás críticos, especialmente entre 10s electorados del PNV y EE. Sin embargo, frente a esta dinámica centrípeta del nacjonalismo moderado, el nacionalisrno radical de HB se mantiene firme en su independentismo y, 10 que es mis grave, se produce una dinámica centrífuga hacia el centralisme por parte de 10s electorados de AP y UCD. Una fuente importante de distanciamiento cs la posición ante el edifici0 institucional. Veamos el conlportamiento de las distintas clientelas.
TABLA 9 Juicio de las instituciones según la opción electoral en 1980 * (en porcentajes) Otros No No No Cansanw 9. AP EE HB PCE PNV PSOE UCD izq. edad pot. pos. cio NS NC Muestra - Instituciones +-+-+-+-+-+-+-+-e-+-+-+-+-+-+- g B 1. El rey 81 16 45 44 20 73 50 32 72 18 76 11 89 3 29 71 43 36 46 35 62 19 61 24 56 19 64 13 57 28 CA 2. El ejercito 87 10 3 92 4 91 10 79 19 60 30 53 59 18 4 95 11 72 8 77 20 61 31 48 23 45 25 45 19 62 8. 3. Las fuerzas de seguridad 90 10 - 93 2 95 12 86 14 63 22 60 66 13 1 91 8 74 12 74 23 61 30 51 25 54 26 46 17 64 4. El Parlamento español 68 32 12 82 7 89 28 54 20 61 39 45 50 25 8 87 12 73 12 72 26 55 28 50 23 42 25 45 22 60 E. 5. El Gobierno español 52 48 5 90 1 96 11 84 15 69 29 60 54 29 5 87 14 76 11 73 22 64 28 52 20 46 20 53 17 67 6. El Parlamento Foral Nava. 26 26 13 48 8 74 8 52 17 13 18 19 23 9 10 78 13 43 8 46 13 16 14 27 16 15 13 32 14 36 7. El Parlamento Vasco 29 55 37 52 17 77 37 56 74 15 45 36 35 28 29 69 26 58 19 57 37 34 34 37 36 26 33 31 40 39 8. El Gobierno Vasco 29 55 33 59 15 80 36 56 75 15 42 42 33 29 15 76 28 59 21 56 39 41 36 35 38 28 34 31 40 41 9. Su aymtamiento 32 58 50 44 36 59 54 46 70 20 49 36 42 16 14 67 36 46 34 46 44 33 38 34 46 21 39 31 47 35 10. AP 90 10 1 92 2 94 1 95 6 68 9 70 35 29 3 83 1 74 5 68 3 69 9 61 8 40 13 46 7 67 11. EE 13 87 93 3 46 52 80 20 28 46 20 42 8 59 48 43 34 41 30 40 45 21 25 37 22 21 29 30 36 37 12. HB 17 81 39 54 93 5 49 46 12 75 17 56 3 66 63 28 29 45 28 43 20 50 13 50 14 29 19 41 27 46 13. PCE 3 97 26 63 12 81 79 21 7 65 34 43 6 69 27 59 10 60 14 53 22 48 16 48 14 28 12 44 16 54 14. PNV 71 29 21 71 11 88 16 80 81 11 31 49 37 36 4 88 16 63 11 64 34 47 29 39 21 28 30 28 35 44 15. PSOE 13 87 28 64 18 81 71 29 30 46 82 12 30 53 8 83 17 58 13 59 37 36 31 37 20 30 21 38 30 46 16. UCD 61 39 2 95 1 98 1 99 13 68 12 72 63 21 4 85 6 76 1 72 12 64 13 55 7 43 13 46 10 67 N 31 367 519 108 1.106 501 158 113 347 399 219 509 509 473 5.389 * Los porcentajes esthn calculados horizontalmente dentro de cada clientela electoral sobre el total de efectivos que figura al pie de cada ~ol-~z,a, h-biendo eliminado en cada caso el NSJNC. La Última columna pcrtenece a la mllestra conjunta de la Comunidad Autónoma.
La estructura politica vasca en 1983 En el electorado AP destaca su autocomplacencia en la propia política del partido (90 %), su alto apoyo a las fuerzas de seguridad del Estado (90 %), a las fuerzas armatlas (87 %), al rey (81 %), al PNV (71 %I), al Parlamento español (68 % 1, a UCD (61 %) y al propio Gobierno espaííol (52 %). Por el contrario, destaca su rechazo del PCE (97 %), del PSOE (87 %), de EE (87 %), de HB (81 Y6), de la política municipal (58 %) y del Parlamento y Gobierno vascos (55 %). Es un electorado claramente distanciado de las actitudes medias tlel conjunto de la población. El electorado de EE solamente valora positivamente su propia politica (93 % ) y la municipal (50 % ); en el resto de 10s casos la tendencia predominante es negativa para UCD (95 %), para las fuerzas de seguridad (93 %), para el ejército (92 %), para AP (92 %), para el Gobierno español (90 %), para el Parlarnenro español (82 %), para el PNV (71 %), para el PSOE (64 %), para el PCE (63 %) y, en menor medida, para el Gobierno vasco (59 %), HB (54 %) y el Parlamento vasco (52 %). Hay que destacar que este electobrado se divide en partes iguales a favor (45 %) y en contra (44 %) del rey y que, a pesar de todo, una proporción mayor que el promedio ve con buenos ojos a HB (35) %) y PCE (26 %). Es un electorado que se aleja significativamente dd promedio de valoraciones del conjunto de la muestra. Situación más drástica es la de HB que, salvo su propia autovaloración positiva (93 %) y la que hace de EE (46 %), se caracteriza por superar en negatividad a todos los clemás en todas las instituciones: UCD (98 %), Gobierno español (96 %), Euerzas de seguridad (95 %), AP (94 %), ejército (91 %), Parlamento cspañol (89 %), PNV (88 %), PSOE y PCE (81 %), Gobierno vasco (130 %), Parlamento vasco (77 %), Parlamento Foral Navarro (74 %), el rey (73 %), la propia política municipal (59 %) y, por último, EE (52 %). Se trata, por tanto, de un electorado alejado del perfil actitudinal de la rxoblaci6n vasca en su conjunto. El electorado comunista valora positivamente, alejándose de 10s valores medios, a EE (80 %), a su propia política (79 %), al PSOE (71 %), la política municipal (54 %) y al propio HB (49 %). Sin embargo, supera las valoraciones negativas medias en 10s casos de UCD (99 %), AP (95 %), de las fuerzas de scguridad (86 %), del Golbierno español (84 %), del PNV (80 %) y del ejército (79 %) y, en menor medida, del Gobierno y Parlamento vascos (56 %) y de la política municipal (46 %). El rey tiene para este electorado una inzagen menos positiva (50 %) que para el conjunto de la ~oblación, al contrario que el Parlamento espafiol, cuya valoración positiva supera en un + 6 % al conjunto de la muestra. El electorado PNV destaca por su autocomplacencia (82 %), por la valoración del papel real (72 %), del Parlamel-rto (74 %) y del Gobierno
ctPapersn: Revista de Sociologia (75 %) vascos y de la política municipal (70 %), en las que ellos son protagonistas directos. Sobresale su rechazo de HB (75 %), PCE (65 %) y EE (46 %) por encima del promedio, estando el de las instituciones y partidos estatales en torno al 60 % como el promedio general. El electorado del PSOE, además de valorar positivamente su política (82 %), 10 hace del rey (76 %) y tiende a ver con mejores ojos que el conjunt0 de la población a 10s ayuntamientos (49 %), al Parlamento vasco (45 %), al Parlamento español (39 %), al PCE (34 %) y al ejdrcito (30 %). Su rechazo es significativamente mayor que el promedio cuando se habla de UCD (72 %), de HB (56 %) y del PNV (49 %), aunque en términos absolutos 10s rechazos de AP (70 %), del Gobierno español (60 % ), de las fuerzas de seguridad (60 % ) y del ejército (53 % ) sean mayores. En UCD destaca la alta proporción de desorientados que no emiten un juicio en muchas de las instituciones, asl como su menor autocomplacencia (63 %), si se la compara con la del resto de los partidos. Sobresalen las valoraciones positivas del rey (89 %), de las fuerzas de seguridad (66 %) y, con menor entusiasmo, del ejército (59 %), del Gobierno (54 %), del Parlamento (50 %) y del propio AP (35 %). Hay que hacer notar la alta proporción de rechazo del PCE (69 %), de HB (66 %), de EE (59 %) y del PSOE (53 %). Sin embargo, la situación es más ambigua al valorar las instituciones autonómicas y al PNV, siendo mayor la aceptaci6n que el rechazo, si bien un tercio de 10s electores no responde. Si ahora nos fijamos en el perfil electoral de la legitimaci6n de las instituciones, tenemos las siguientes situaciones: - El rey tiene sus mejores valedores en 10s electorados de UCD, AP, PSOE y PNV; en menor medida, entre la población que se abstiene, 10s jóvenes que no han podido votar, el electorado comunista, dividiéndose en dos el de EE. Por el contrario, sus detractores se condensan especialmente en 10s electorados de HB y de la izquierda extraparlamentaria. - Las instituciones del Estado (ejército, fuerzas de seguridad, Parlamento y Gobierno) encuentran sus apoyos mayores en 10s electorados de AP y de UCD. Por el contrario, el rechazo procede, sobre todo, de HB, izquierda extraparlamentaria, EE, PCE, la juventud que no ha votado, parte importante de la abstención y, en menor medida, del PNV y el PSOE. - Por fin, las instituciones auton6mica.s sólo encuentran apoyo significativo en el PNV, mientras que el rechazo es claro en HB, izquierda extraparlamentaria, juventud, abstencionistas, PCE, EE y AP. El PSOE y UCD en este punto se dividen entre el apoyo y el rechazo.
La t:structura política vasca en 1983 - Sin embargo, son 10s ayuntamientos 11:)s que recogen mayoría de adhesiones heterogéneas, sin demasiado entusiasmo, en 10s electorados del PNV, PCE, EE, PSOE y UCD. Concentrándosc 10s detractores en 10s extremos: AP, HB y la izquierda extraparlamentaria. Concluyendo, diremos que 10 que rnás llarna la atención al analizar el juicio que nuestros ciudadanos hacen de las principales instituciones políticas es el predomini0 casi sistemático de las opiniones negativas sobre las positivas, indicador evidente de la crisis de legitimación que nos afecta o del Ilamado, vulgarmente, <<desencanto)> o <ccansancio)>. Es de subrayar, por otra parte, que la única institución que arrastra el favor de la población sea el rey, sin duda por la imagen que se ha ganado de <cgarante)> de la democracia, el futuro, etc., :y por presentarse al margen de la política diaria. Detrás de esto hemos de smpechar que existe una línea de legitimación sociológica cuasicarismática y simbólica que no puede responder rnás que a una necesidad política m~uy extendida de ctilusión colectivaa. Por otra parte, la imagen de las instituciones gana favor a medida que éstas están rnás cercanas a la población, quizá por un efecto de que determinados sectores de la misma se sientan rnás protagonistas de unas que de otras. Fijándonos ahora en la procedencia dectoral de 10s que manifiestan una opinión de apoyo explicito a ETA, resulta la siguiente distribución: el 44 % son electores de liIB, el 10 % de EE, el 8 % se han abstenido por razones politicas y otro tanto no manifiesta su opción electoral, el 7 % han votado alguno de 10s dos partidos de la izquierda radical, un 6 % al PNV, un 5 % no han votado por no tener la edad y otro tanto por imposibilidad o no saber clué hacer y, por Último, un 2 % ha votado al PCE o al PSOE. Mucho rnás igualada es la distribución de la procedencia electoral de 10s que justifican las acciorles de ETA: el 15 !% pertenecen a electores de HB y PNV, el 17 % no ha declarado su opción electoral, el 13 % son electores del PSOE o del PCE y otro tanto som jóvenes que no han podido votar, un 12 % son electores de EE, un 7 % se ha abstenido por razones politicas y un 5 % ha votado por alguno de 10s partidos minoritarios de izquierda. Si, por el contrario, nos fijamos en la procedencia electoral de 10s que manifiestan una opinión de rechazo frontal a ETA, resulta la siguiente distribución: el 30 % procede del PNV, el 23 % de 10s que no declaran su
<(Papers)>: Revista de Sociologia electorado. Además, si observamos la última campaña electoral, 61 y su sintonia han sido 10s que han distribuido el juego dialéctico. Y no solamente esto, sino que en el entramado de las combinaciones para formar mayorias institucionales y para tomar decisiones en estos cuatro años, el PNV, desde su coordenada principal catalizará el alineamiento de las otras coordenadas, consiguiendo el apoyo explicito o implícito de 10s dos polos opuestos del sistema de partidos en la CAV y se erigirá en árbitro en Navarra. 2. UN SISTEMA DE PARTIDOS CARACTERIZADO POR EL PLURALISMO POLARIZADO Esta segmentación política de nuestra sociedad se concreta en una cristalización precaria de nuestro sistema institucional, que lleva parejos dos procesos más profundos: una quiebra en el sistema de legitimación y una desarticulación de las relaciones socio-políticas y, consecuentemente, una integración precaria de la sociedad civil vasca, que, por otra parte, lucha denodadamente por recuperar o construir su identidad colectiva. Lo que más resalta en la estructura electoral del País Vasco, con respecto a las sociedades occidentales, es la intensidad sociolÓgica y política de la distancia ideol6gica en el sistema de partidos. Es evidente que esta distancia ideológica se debe, sobre todo, a la beligerancia independentista e izquierdista del que del 79 al 82 fuera el primer partido de la oposición de la CAV y la principal opción nacionalista en Navarra (HB). Como ya se ha indicado, siguiendo a G. Sartori, se puede caracterizar el sistema de partidos vasco como altamente fragmentado y polarizado. Lo grave en un sistema de partidos no es su fragmentación, sino su polarización, y ésta en nuestro caso depende: 1. De la fractura entre dos focos de distanciasiiento ideológico fuerte: las demandas autonómicas (o las cotas institucionales para la reproducción y la recomposición de la identidad colectiva) y la defensa de un programa social más o menos revolucionario o radical. 2. Del arraigo y consistencia de la opción u opciones del centro gecmétrico del sistema frente al impacto deslegitimador de las opciones antisistema o de chantaje. 3. De la contraposición cada vez mis radicalizada de dos estrategias para imponer 10s intereses y voluntad politica respectivos: el a-instituciunalismo o anti-institucionalismo mis o menos violento y el parlamentarismo estatutari0 más o menos convencido.
La estructura política vasca en 1983 I En esta situación asistirr~os en Euskadi a la construcción de dos comunidades políticas que se rigen cada vez más por pautas de 10 que Sartori llama <(política de superoferta>>, o de promesas excesivas y grandes gestos que denotan una falta de arraigo y una inseguritlad en la legitimación sociológica de las respectivas pasiciones y del propio sistema institucional en construcción, en lugar de segui^ en las coordeiladas de una política competitiva. Los altos niveles de fragmentación y polarización de nuestro sistema de partidos son relevantes, tanto respecto a la formación de coaliciones y mayorías como a otros aspectos de la vida polí'tica, tales como 10s problemas más genéricos de la legitimación. De cara al futuro, pasando cle la consideración de 10s problemas y posicionamientos de 10s aparatos y lideres de 10s partidos al comportamiento práctico de sus partidarios electores, la cuestión fundamental a dilucidar es si 10s partidos compiten a 10 largo de una dimensión primaria izquierda/ derecha o, por el contrario, es su competición irremediablemente multidimensional. Esta última parece ser precisamente la característica del sistema de partidos vasco, al menos en el área de identificación entre las opciones electorales y sus partidarios más fieles. En estos segmentos sot:idógicos y en esta área de identificación se superponen básicamente dos dimensiones: la dimensión izquierdalderecha y el conjunt0 simbólico de la dimensión etnolingiiística, que en unos casos funcionari como tensiones cruzadas que se neutralizan y en otros como tensiones acumulativas que se refuerzan entre sí. Si nos atenemos a 10s contingentes sociales electoralmente activos, en esta área de identificación, sin poder afirmar en absolut0 que haya desaparecido de 10s mecanismos de identificación la dimensión primaria izquierdal derecha, parece que ésta sufre una profunda mediatización por parte del discurso nacionalista, pero no en un Único sentido, sino en sentidos diversos. En el área de competiciiin, sin embargo, 10s datos sobre movilidad electoral, localización sociológica d'e la inisma y desmovilización masiva de electores no identificados, o con fidelidades precarias, el funcionamiento de tal mixtura de dimensiones será radicalmente distinto. Esto hace que en la estructura de la competencia partidaria del sistema de partidos vasco nQs encontrelmos claramente con dos dinámicas relacionadas con 10 antes dicho: expansiva una (PNV, EE y, en menor medida, HB en la CAV) y defensiva la otra (coalición y PSOE fundamentalmente), cuya resolución (sostenimiento, retroceso o progresión) no es previsible a medio plazo. Estas y otras considerat:iones sitúan la diferencialidad del sistema de 141 -
<(Papers)>: Revista de Sociologia partidos vasco, en cuanto al comportamiento del mercado politico, en un nivel tipológico compartido por casos como el belga (sistema flamenca) o el canadiense (sistema quebecois) por citar alguno, 10 cua1 obliga a la ciencia y a la sociología politicas a repensar la precariedad, o cuando menos no absolutez, de 10s marcos exclusivamente estatales de comprensi6n y caracterización de 10s mercados políticos. 3. LA MASIFICACI~N DEL COMPORTAMIENTO POL~TICO EN EL SEN0 DEL DUALISMO QUE SIGUE ENFRENTANDO A LA SOCIEDAD TRADICIONAL Y A LA SOCIEDAD INDUSTRIAL Para 10s sociólogos que han teorizado sobre este punto, 10s cambios rápidos en la pirámide estratificacional, el desarraigo comunitario, la anomía en las relaciones sociales, la pérdida de identidad colectiva, la contraposición agrolciudad y la concentración de poder en minorías oligárquicas generan 10s fenómenos propios de una sociedad de masas y de un comportamiento politico masificado, cuyas características mis relevantes son las siguientes: 1) fuerte contraposición de modelos simbólicos y culturales; 2) burocratización y tecnocratización del dominio de 10s políticos cada vez más alejados y por encima de las masas; 3) aparición de partidos de aluvidn, movimientcs sociales y contingentes sociales inhibidos pollticamente con difuminadas fronteras de clase; 4) una legitimación política permanentemente precaria por la alienación y violencia politicas que padecen las masas en base a la existencia de mitos totalizantes y a la búsqueda de sumisión. En la sociedad vasca actual, en la medida en que se han producido la mayor parte de 10s fenómenos estructurales apuntados y en la medida en que la mayor parte de la población est6 concentrada en las áreas metropolitana~, se puede hablar también de la existencia de un comportamiento politico masificado con caracteristicas peculiares: por una parte, unas masas despolitizadas y de aluvión y, por otra parte, unas masas ansiosas de identificación comunicaria y con una mística de partido y de acción. En uno y otro supuesto las fronteras de clase están difuminadas. Parece obvio que esta perspectiva de la masificación del comportamiento politico hay que introducirla a la hora de tratar de explicar 10s procesos de nacionalización, radicalización y desmovilización politicas que han caracterizado el comportamiento politico de nuestra población. Si la expresión asociedad masa, viene a significar para 10s sociólogos un mundo amorf0 e inestructurado, el concepto de <tmasificaciónn se refiere al proceso por el cua1 la sociedad, total o parcialmente, se convierte en masa.
La e:structura política vasca en 1983 Efectivamente, en las crisis autoritarias de nuestro siglo las <(masas amorfasn surgieron de clases medias nuevas en transición, ejércitos desmilitarizados, desempleados inquietos y trabajadores empobrecidos. Se trata, pues, de colectividades sin rumbo, de individuos y estratos inseguros y despersonalizados, pero con una fuerte slnsiedad de identidad colectiva. De este modo, en Euskadi, especialmente en las zonas metropolitanas e industriales, se dan las precondiciones para la aparición de 10s fenómenos característicos de la <tsociedad masa)>, asi: 1. La secundarización y terciarización de la actividad económica y de la fuerza de trabajo han producido rápidos carnbios en la pirámide estratificacional, con una aparente igualación social en determinados sectores. 2. La avalancha migratoria, tanto externa como interna, ha producido un desarraigo comunitario, social y cultural, con una fuerte anomia en las relaciones sociales. 3. Los efectos materiales y subjetivos de la oligarquización de nuestro Estado (CME) han sido especi;almente sensibles en el modelo de acumulación industrial seguido en Euskadi, al igual que lo han sido 10s efectos sociales y politicos de la esp~xífica lucha de clascs protagonizada por nuestra sociedad. 4. La contraposición de modelos simbólicos y culturales ha hecho perder la identidad colectiva a contingentes importantes de la población vasca, generando la respuesta defensiva de sectores sociales muy diversos. 5. Por otra parte, se observa, tanto en las acciones parapoliticas como en 10s estudios muestrales, un alejamiento progresivo entre las masas y 10s dirigentes politicos, especialmente con respecto a la buroestructura y tecnoestructura del Estado, una v~:z desarticulada la rcd de relaciones y agregados sociales primarios. 6. Consecuentemente, la voluntad política se habri de encauzar fundamentalmente a través de los .ccpartidos de aluvión)> y de 10s 9movimientos socialesu, cuyas fronteras ec;tratiiicacionales y de clase son difíciles de delimitar. 7. El resultado es una aliertación política sin precedentes y una variada violencia política. 8. Finalmente, nos encontxamos en la estructura simbólica de nuestro sistema y nuestro comportamiertto político con la existencia de mitos totalizantes y la búsqueda de sumisión, cuyos indicadores son 10s siguientes: 1) la fuerza del ccpartido de masas se basa en la mecesidad de comunidad)> y en la cmecesidad de conformjdad y sumisiÓn)> de las propias masas desarraigadas (cfr. R. Nisbet); 2) las falsas re1acio:ies comunitarias de los partidos y organjzaciones activistas, etc. (engranajes jerárquicos y burocráticos
<(Papers)>: Revista de Sociologia de una misma máquina sociológica) responde a una <(mística de partidon; 3) 10s movimientos de masas, por otra parte, deben de satisfacer la <tsed de creencias firmes)> de la población (cfr. Sorel y Manheim); 4) el autoritarismo subyacente en las masas se basa en la gnecesidad de jerarquia y orden), (cfr. Reich y Adorno). De este modo, la cristalización política precaria se sitúa en una sociedad civil desarticulada por una progresiva masificación y privatización o atomización de las relaciones sociales en la vida cotidiana. Pero, a la vez, tal falta de cristalización acelera y contribuye a la reproducción de tal desarticulación, con 10 que se dificultan enormemente 10s procesos de legitimación, pacificaci6n y normalización politicas de nuestra sociedad. Por el contrario, funcionan todavia en la parte más activa de nuestra sociedad otros mecanismos contradictorios con esta dinámica que podemos cifrar como: politización de la vida cotidiana, movilización política o parapolítica e identificación colectiva. Este dualismo comportamental responde, por 10 dema's, al dualismo estructural latente en la sociedad vasca ante la falta de reciclaje de la sociedad tradicional por parte de la sociedad industrial en medio de la crisis política y cultural que dura ya más de un siglo. 4. LA REMODELACI~N DE LOS ESPACIOS POLÍTICOS DESDE 1982 PUEDE RELANZAR LA LEGITIMACIÓN Y CLARIFICACI~N POLÍTICAS El freno al desencanto (que no entusiasmo), que supone el record de participación en las elecciones de 1982, por un lado, y la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre la LOAPA, junto con la íinalización de la transición autonómica, arraigan el modelo política, legitiman el modelo democrático y producen una clarificación política en ambas estructuras electorales y en 10s subsistemas de partidos de ambas comunidades autónomas. La ligera mayoría de la izquierda en la CAV y en la CFN tomadas conjuntamente y la más ajustada mayoria de las opciones estatales en este mismo ámbito, tanto en 1982 como en 1983, transparentan más fielmente la realidad de la estructura social vasca. El equilibri0 relativo que se produce en el sistema de partidos tiene que suponer un cambio en las relaciones politicas entre 10s mismos, en la delimitación de 10s espacios políticos, en la política interna de dichas comunidades autónomas y hasta en sus recíprocas relaciones institucionales. Efectivamente, la combinacicin de ambos subsistemas de partidos dan lugar a otro, en el que el PSOE y el PNV compiten por un tercio escaso
La estructura política vasca en 1983 de 10s votos válidos, se,pidos de HB con el 14 %, de las fuerzas de centroderecha con un 17 % en conjunt0 y de EE ccln un 7 %, en un equilibri0 roto s610 por el mayor escoramiento del sistema hacia la izquierda en Navarra y hacia el nacionalisma en la CAV. Es cierto que la distenc:ia i~deológica no se ha reducido y que, aunque asistimos a un eclipsamiento relativo de la principal opción antisistema (HB), el bloque perdedor representado por la derecha no nacionalista también se ha fortalecido y radicalizado, especialmente en Navarra. De todas formas, d cambio centrípeto producido en la CAV y la reducción de la fragmentación par efecto de la xecuperación del partido del gobierno del Estado (PS0;E) en 1982 y del ascenso constante del PNV pueden suponer un acercanliento del subsistecria politico vasco al sistema politico español. En Navarra también se ha producido, como hemos dicho, una clarificación política a caballo de I,a dinámica estatal tle centrifugación del centro y de la dinámica vasca de afianzamiento del nacionalisme. Sin embargo, en el subsistema de partidos navar ro el distanciamiento ideológico (UPN/HB) es aún mayor y mis radical, habiéndose reforzado sus polos en una situación de alta fragmentación: por un lado UPN, la principal fuerza de la oposición conservadora y navarrista y, por otro, HB, la principal fuerza nacionalista, que representa al radicalismo violento. Las mayorías resultantes, la relativa reducción de la fragmentación y el reforzamiex~to de las opciones políticas con responsabilidades de gobierno en el Estado y en la CAV (PSOE y PNV) hacen prever una mejora en la gobernabilidad navarra si estas dos fuerzas politicas, ocupantes del centro geométrico del sistema de partidos, Uegan a entenderse.
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