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Recensions

Mèlich i Sangrà, Joan Carles

Abstract

Ernst BLOCH, La razón utópica, una enciclopedia de los deseos y los sueños diurnos transfiguradores de la historia.

Full text

136 Enrahonar 22, 1994 Seccions bibliografiques 47 versos que no son otra cosa que la traducción de la aventurada reconstrucción que hiciera M.L. West en su « The orphic poemn) a partir de la veintena de versos más o menos reconocibles que contiene el papiro. Sin ninguna precaución, sin advertir mediante los signos convencionales, paréntesis o corchetes, de cuáles son los versos reconstruidos, se ofrece esta recreación como si fuera el verdadero papiro de Derveni. Es en este punto en donde se reconoce la mano de Luc Brisson, pues la traducción coincide con la que ofreciera en su artículo ((Les Théogonies orphiques et le papyrus de Derveni)' y en donde el autor, a diferencia del libro comentado, ofrece el texto griego propuesto por M.L. West acompañado de un aparato crítico con la traducción al francés comentada con diversas notas. Esta circunstancia induce a pensar que Luc Brisson ha cedido su nombre para dar un cierto lustre a un libro que, desgraciadamente, viene a añadirse a la ((confusión de libros)) órficos que ya denunciara Platón. F. Casadesús Bordoy ERNST BLOCH (1993). «La razón utópica, una eciclopedia de los deseos y los sueños diurnos transfiguradores de la historia)). Anthropos. Revista de documentación cientzFca de la cultura, núms. 146-147. Barcelona. La filosofía contemporánea no ha hecho demasiada justicia al pensamiento de Ernst Bloch. En las listas de los más destacados autores contemponáneos no suele citarse al autor de Elprincipio esperanza, quizá porque su obra no se ajusta demasiado a los cánones sistemáticos que los ((filósofos oficiales)) gustan de encontrar. A mi juicio, pues, los historiadores contemporáneos están en deuda con Bloch. Un hombre caDaz de escribir un texto ' como el ya mencionado, Elprincipio esperanza, merece no solamente tenerse en cuenta, sino todavía más, debe ser situado dentro de las cimas de la filosofía del siglo XX, junto a Husserl, Heidegger, Russell, Wittgenstein o Cassirer. No podemos permitirnos el lujo de pensar hoy al margen de Bloch. En efecto, la obra del pensador de Ludwighafen gira alrededor de un único núcleo: la utopía. Bloch es el pensador de la utopía, de la utopía concreta. Bloch es el autor que más y mejor ha reflexionado acerca de uno de los elementos constitutivos del modo de ser del hombre: la esueranza. El hombre, desde muy pronto, espera, desea. En su obra Elprinc9io esperanza escribió: Me agito. Desde muy pronto se busca algo. Se pide siempre algo, se grita. No se tiene lo que se quiere. La editorial Anthropos nos ofrece un número doble de su revista dedicado al pensamiento de Ernst Bloch. Nos encontramos ante un documento de gran valor. Me refiero no sólo a los artículos sobre la filosofía de Bloch que allí aparecen, artículos todos ellos de reconocidos especialistas sobre el tema (aunque aquí podríamos decir aquello de que «son todos los que están pero no están todos los que son))), sino sobre todo a un documento de excepción para el que quiera entrar en la obra del pensador alemán. Los conocedores de la Revista ya estarán familiarizados con su estructura tripartita: ((Autopercepción intelectual de un proceso histórico)), ((Argumento)) y ((Análisis temático)). Pues bien, en la primera de estas tres partes (((Autopercepción intelectual))), el lector descubrirá una exten1. (1985). Revue de l'histoire des Religions, p. 389-420 Recensions Enrahonar 22, 1994 137 sa entrevista con el filósofo de Ludwigshafen titulada <<Cambiar el mundo hasta su reconocimiento)) (páginas 17-44), realizada en mayo de 1974, tres años antes de su muerte. Es aquí donde descubrimos al Bloch más íntimo, más personal. Bloch pasa revista a su niñez, a la que ya hizo referencia en Spuren, a sus primeros escritos filosóficos, a las lecturas que más le impresionaron en su juventud, a la escuela, y a su familia. Bloch explica su conocido interés por la música, (por Bach y Mozart, frente a Wagner), sus primeras relaciones con intelectuales alemanes ilustres (Lipps, Wundt, Windelband, von Hartmann, Mach.. .) Particular interés mecere la opinión de Bloch respecto del sociólogo Simmel con quien mantuvo una estrecha relación. Junto a Simmel conoció, como él mismo señala, a Georg Lukács. En definitiva: un apasionante paseo por la vida y la obra de Ernst Bloch, por su emigración a los EE.UU., por la elaboración de sus otras obras -además de El principio esperanza-, tales como Sujeto-objeto, por el retorno a Europa y, concretamente a la RDA, a Leipzig, y su definitivo magisterio de Tubinga desde 1961. El volumen va acompañado de un interesante material gráfico, fotos de nuestro filósofo dando conferencias o en su despacho. Esto, que puede parecer banal, creo que es un valor añadido a la revista. Por ello nos encontramos ante un documento indispensable para cualquier interesado en la obra de Bloch y en general para cualquier estudioso de la filosofía.