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Ressenyes

Manzano, Julio

Abstract

Index de les obres ressenyades: Eugenio TRIAS, Filosofía del futuro.

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va introduciendo los principales conceptos del pensamiento de Adorno sin perturbar la clara línea de la exposición, consiguiendo la difícil sensación de que todos están explicados con las palabras justas: sin extenderse en demasía ni pecar de avaricia. En este mismo sentido son de destacar los párrafos dedicados a la contrastación de la filosofía adorniana con otros filósofos y teorías; así, las críticas al positivismo y al existencialismo, y, sobre todo, la relación de Adorno con el psicoanálisis de Freud. En los últimos capítulos el libro de Merce Rius cobra altura. Hay que decir que, conforme van pasando las páginas, el libro que comentamos gana en complejidad. Desde que se define el individuo adorniano hasta que se llega a la utopía como forma de la esperanza, la obra de Merck Rius abandona toda pretensión de ser meramente divulgadora y alcanza un lenguaje con el que se expresan puntos fundamentales, y creo yo que gratificantemente nuevos, del pensamiento de Adorno. A este respecto destacaría el análisis que Merce Rius realiza de la categoría de «expresión. (Darstellung); más que por lo definitivamente establecido, por aquello que se sugiere y que, a mi entender, puede permitir integrar a Adorno en una problemática común a otras filosofías de nuestro tiempo. En resumen, pues, desde el sufrimiento que experimenta el hombre por estar sumido en la apariencia, podemos remontarnos a la verdad. El libro de Merce Rius es una buena muestra de ello. De ahí que quien no lo lea se perderá algo que merece la pena. Sigue en su camino a un filósofo que escribió una frase con la que me gustaría acabar, una frase que expresa toda la terrible aporía de nuestra situación como hombres del presente y que nos adentra en el campo más puramente filosófico que se pueda concebir. Dice Adorno: .Cuando es imposible hacer nada sin que amenace con redundar en mal aun queriendo el bien, hay que limitarse al pensamiento.. Jesús Hernández Reynés Eugenio TRÍAS, Filosofía del futuro, Ariel, Barcelona 1983. ¿,Hay una nueva filosofía en España? ¿Hay una reflexión sobre el .hoy» de la modernidad? ¿Hay autores que encarnen preocupaciones y reflexionen sobre tales obsesiones del tiempo presente? Son varias las preguntas que pretendo hacer confluir en una sola respuesta afirmativa -si por filosofía se entiende lo que Aristóteles entendió por tal, la filosofía primera, la metafísica-: Eugenio Trías y su último libro publicado a finales del año 1983, Filosofia del &futuro. Este texto es un claro final de etapa, un lugar adonde han ido a remansarse las ideas que en el caminar de su conciencia filosófica le han guiado. Los que conozcan la trayectoria de Trías verán que en su obra se da una fidelidad a unos temas nucleares, <<ideas-problema., que me permiten decir con Rubert de Ventós que sus escritos son un solo libro, de una coherencia total. Los temas le acometen y él los va erurniando)), siguiendo el consejo de su maestro Nietzsche; usa una técnica de cercado de la idea que le preña, idea germina1 que en escritos posteriores va creciendo y desarrollándose, añadiéndole capas concéntricas, abriéndose a formulaciones nuevas. Este es su método, la vía o camino de su reflexión y exposición. Desde las primeras obras de Trías hay ya una preocupación metodológica que sólo puede ser observada si se hace una lectura atenta de su obra, ya que no es obvia. Trías no suele hacer una declaración de intenciones de forma clara y explícita, no formula hipótesis de trabajo en las primeras páginas de sus libros. Sus .excursos. metodológicos aparecen en lugares poco visibles; nos los encontramos en medio de un capítulo no fundamental o al final de un trayecto en el que lo que nos ha captado la atención ha sido el contenido de una idea, no su forma de exposición. Esto y otros procedimientos -intencionados o no, por parte de Tríashacen que se haya dicho de su obra, la de juventud sobre todo, que es dispersa o anárquica; incluso se la ha podido considerar, por ciertos sectores de la crítica, más como un ensayo sobre la cultura occidental, que como una obra, en rigor, filosófica. ¿Puede esto achacarse a las apoyaturas culturales y a las continuas referencias a los artistas de toda laya? Recordemos El artista y la ciudad y Drama e identidad, miscelánea de pintores, músicos, pensadores y literatos. Pero la intención de Trías es sacar un rendimiento filosófico a sus análisis en otras regiones de la cultura; la preocupación que está al comienzo y al final del camino es una idea filosófica, pretende darse un marco fenoménico -de fenómenos inteligibles- que le permitan una reflexión ontológica. Si les quedaba aún alguna duda a los más recalcitrantes, esperen a que salga su libro en preparación Los límites del mund&, cuya hipótesis es si hay un método en filosofía y si se pueden determinar sus etapas. Trías cree que hay una relación intrínseca entre método y modernidad; el interés de su libro está precisamente en su recorrido metódico que le llevará a la metafísica. Tal itinerario a través de los distintos territorios de la filosofía: el epistemológico, el de la ética y la estética, será el fundamento metódico y empírico de su ontología trágica. La temporalidad y el ser para la recreación La reflexión de Trías en la Filosofia del Futuro se abre con una meditación sobre el tiempo presente. Hoy suenan trompetas de apocalipsis, ondean sudarios en nuestras pesadillas; en el presente, en el hoy, las armas nucleares preludian un desnudo horizonte, y tras esa línea borrada habría quedado el anhelo de inmortalidad terrena y la dimensión de futuro que creíamos tener asegurada. Es un reto que la Nada lanza sobre el Ser, cumpliéndose así uno de los deseos más misteriosos, primigenios y acuciantes de la humanidad, aquel que el sabio vienés situó «más allá del principio del placer., denominándolo <(pulsión de muerte». Por esta razón hoy urge la reflexión ontológica, que se hace necesidad política. El Ser ha tenido y necesita seguir teniendo en el futuro tantos cantores y cuidadores como el amor. Dice Trías: «La ontología se aviva en la conciencia cotidiana y común cuando el ser está en peligro*. Uno de los maestros de Trías más presentes en esta última obra es el Heidegger de Ser y Tiempo, unas veces inspirándole y otras para ser refutado, usando el concepto de «refutación» en sentido hegeliano, que consiste en trabajar desde dentro mismo del texto criticado, desarrollando su verdad latente, aunque parcial, para completar sus deficiencias. Trías cree que Heidegger tiene una concepción revolucionaria de la temporalidad frente a las llamadas (concepciones vulgares» del tiempo. Estas privilegian la dimensión del presente, considerando * Aparegut ja quan revisem les galerades d'aquest número d'Enrahonar (Nota dels Eds.). el tiempo como una sucesión de ((ahoras.. El pasado es un presente que <(ya no es. y el futuro es un presente que ((no lo es todavía.. En Heidegger la flecha del tiempo está concebida al revés de cómo la entiende el sentido común; el futuro .tiran del presente y del pasado. El tiempo es el ~advenimiento futuro de la presencia*, según la famosa formulación heideggeriana; el futuro, el advenir, es aquello desde donde acontece la presencia. Se privilegia la dimensión de futuro, pero sin embargo, por paradójico que parezca, nos hace ver Trías que,Heidegger no se abre al futuro. Aquí radica una de las tomas de distancia crítica más importante con respecto a él. La razón, nos dice, es que piensa el ~Daseinn de modo individualista, como .aquel que en cada caso soy yo mismo.. No hay lugar para un salto hacia el futuro que rebase el horizonte existencial individual, no hay descendientes que revaliden el ser, no piensa «el ser para la recreación.. Este oscurecimiento de la dimensión de futuro~ de la filosofía contemporánea es una de las máximas preocupaciones de Trías, y creo que con su .ser para la recreación. las compuertas han sido de nuevo levantadas. Así entramos en el segundo gran tema del libro, el concepto que acuña Trías de Recreación. A lo largo de él lo trata en tres sentidos. En unas breves páginas introductorias .a modo de soliloquio^, Trías nos habla de las preguntas del niño, ya animal filosófico, ante los enigmas de la existencia: el tiempo y la muerte. Son preguntas en forma de conciencia ingenua sobre las que el filósofo volverá con porfía para dar respuestas siempre nuevas, repeticiones diferenciadas, recreaciones. La recreación es, pues, tarea de los filósofos, reencuentro con los textos de aquellos pensadores de todos los tiempos que vivieron aquejados del mismo «dairnon. interrogador y asombrado. La filosofía será el proceso histórico de las recreaciones, respuestas abiertas a nuevos interrogantes y nuevas aventuras con el Ser, la Nada, el Tiempo, el Devenir.. . Entiendo que podemos interpretar la reminiscencia platónica como aquella vivencia que se despierta en nosotros cuando leemos un texto en el que nos reencontramos con nosotros mismos; el texto del que nos enamoramos es aquél en el que no cesamos de aprender lo que ya sabíamos. Se produce entonces la mímesis con el maestro; sientes que el humus fertilizador te posee y te da alas, te permite rebasarle a ti mismo, despejar interrogantes, abrir puertas y ventanas a consideraciones nuevas. Recreación es memoria preñada de futuro. Esta es la forma de hacer filosofía de Trías: volver a los textos de los maestros para abrevar, beber hasta la hartura en los que él llama los clásicos, aquellos que desafían al tiempo y son inmortales. Lee y recrea a sus maestros (Platón, Spinoza, Hegel, Nietzsche, Heidegger, Freud), pero la vuelta a ellos es sin nostalgia, ya que la repetición creadora, la recreación que se da en cada época de la consciencia filosófica, se abrirá al éxtasis temporal, hacia adelante y hacia atrás: pasado memorizado y salto a la novedad, perpetuación diferenciada. Trías tiene unos diálogos muy especiales con sus maestros; establece relaciones puramente intelectuales. Sus coincidencias son identificaciones diferenciadas; marcando su lugar, no se produce una identificación-fusión. Pienso, por ejemplo, en un Bataille con Nietzsche, en la extraña comunión, según él mismo nos cuenta, que se produjo con el maestro por la que estaba dispuesto a seguirle, a abandonarse a la misma prueba y sucumbir con él. Trías no se apuntaría a ningún barco de extravío ajeno. Recreación es, pues, en primer lugar, la pugna afanosa por responder a los interrogantes del niñometafísico. En segundo lugar, es tarea de los filósofos, y la tercera vuelta de tuerca le llevará a su territorio propio: la ontología. Las fuentes de inspiración de Trías serán ahora el Platón de El &znquete y Nietzsche. De ellos hace lecturas .sesgadas., unilaterales, se fija en zonas que se iluminan parcialmente para él porque le revelan un lado esencial de la cuestión. De Platón torna la teoría del eros productivo, que en el decir de Trías es una respuesta inmanente al problema de la inmortalidad. Diótima, en aquella mítica lección sobre el amor, dice a Sócrates que la naturaleza mortal quiere perpetuarse y que la vía terrena para conseguirlo es la procreación. Los que son fecundos según el cuerpo se contentarán con hijos, pero los que son fecundos según el espíritu necesitarán para inmortalizarse obras morales y virtudes, obras cívicas y obras de arte. Por eso todo hombre ama lo que es retoño de sí mismo, por ser pasaporte de inmortalidad. 'Trías cree ver una continuidad entre esta teoría del eros poieticós y la teoría nietzscheana de la woluritat de poder)). Las dos fusionadas le llevarán a su propia propuesta ontológica del .ser para la recreación». Piensa Trías que cuando Nietzsche habla de voluntad de poder se refiere a la voluntad de perseverar en el ser, voluntad de vida. Yo añadiría además la idea de sobreabundancia, de excedente de ser. Me apoyo para esta afirmación fundamentalmente en Zaratustra' . La voluntad de poder fecundada por la de eterno retorno le hacen pensar a Trías en un ser con capacidad de superarse, de rebasarse a sí mismo, de llegar a su plenitud. Pero este ser máximamente poderoso2 será aquél que se atreva a dispersarse y a perderse. Este ser muere y revela así su voluntad de ocaso. Este querer morir y destruirse a sí mismo es presupuesto de recreatividad, posee una voluntad afirmativa. <<Eterna rueda del ser» de Trías. El fundamento del ser es la nada, y de la nada el ser. El ser constantemente se recrea; la nada también se recrea, pero en su forma propia, que es la del redestruir3. El principio de variación Es su personal respuesta al problema de los universales y un intento de devolver sentido, valor y fundamento a la idea de la singularidad, tema que ya le había ocupado en otras obras suyas como el Tratado de la pasión4. .De lo singular puede haNietzsche se mueve en esa .tierra de nadie. en la que nacen centauros, hijos del mestizaje de la ética y de la metafísica, ese espacio que él transita genialmente y en el que su definición del poder es el de ((la virtud que hace regalos)). En el Zaratustra este motivo es recurrente. Ya en el prólogo aparece el solitario hastiado de su soledad y sobrante de la sabiduría que ha acumulado en esos largos diez años. En este niomento decide bajar de las montañas y por amor a los ho1~1bres repartir entre ellos sus regalos. Sus manos llenas rebosan <(como la abeja que ha recogido demasiada miel», como *la copa que quiere desbordarse para que fluya de ella el agua de oro, llevando a todas partes el resplandor de sus delicias.. .. (NIETZSCHE, Así habló Zaratustr.a$ Alianza Editorial, Madrid 1978, p. 32.) Está también presente Spinoza en el tema del poder. La omnipotencia del ser, que es tanto propiedad divina co~iio propiedad de la sustancia. 3 Este tema del ciclo vida-muerte-vida puede Trías haberlo bebido de fuentes románticas, a cuyos filtros y bebedizos suele, a veces, mostrarse tan poroso. Su visión del cosmos como oposición y reconciliación de los opuestos, muerte como posibilidad de vida. Hay instantes supremos en el honibre -el .bienaventurado aniquilamiento)) del que habla Shuberten los que conoce la alegría de perecer para renacer a una vida más alta. 4 En una exégesis bellísima del tema de Tristán e Isolda, el leitmotiv de la reflexión de Trías es el suceso singular, eso que le pasa a Isolda al encontrarse con los bellos ojos)) de Tristán. blarsen, parece decirnos Trías una y otra vez, pretendiendo desterrar con ello el viejo prejuicio aristotélico, revalidado por Hegel, de que individuum est inefabile. Formula así el principio de variación: *Unión sintética del singular y lo universal, propiciado por la recreación~~. Sus apoyaturas ahora serán estéticas; el Kant de la Crítica del juicio, de nuevo Nietzsche y la idea musical de variación. Trías cree que en el arte se da la síntesis inmediata de lo universal y lo singular. En la obra del genio la universalidad emerge del propio singular sensible, en él resplandece la idea o pauta interna, estilo propio. Cada singular al recrearse cumple el requisito de la variación: <<ser siempre el rnismo, siempre diferente.. Lo que asegura la universalidad del singular es la posibilidad de la recreación por la vía de muertes y renacimientos. La palabra esencial La reflexión de Trías usa el vehículo de la palabra poética y filosófica, que es el viejo sueño que acariciaron los jóvenes amigos de Tübingen, Holderlin, Schelling y Hegel, y que les hizo exclamar en aquel delicioso y breve texto que titularon Prirnerprograrna de un sistema del idealismo alemán: <(La poesía (. . .) será al fin lo que era en un comienzo: la maestra de la humanidad.. Los dos filósofos y el poeta nos hablan desde aquella nueva edad dorada, la romántica, que narcisista y exaltada les hace creer a los artistas y pensadores estar contribuyendo con su obra a vivir .tiempos de gestación y transición hacia una nueva eran, como seguirá creyendo años más tarde el Hegel ya maduro de la Fenomenología. Los hombres, al escuchar a los poetas, que dicen como los filósofos la palabra esencial, volverán a ser libres e iguales. ¿Es éste el recado que le legaron nuestros antepasados a este ((romántico traspapelado. que es Trías, y que él pretende transmitirnos? La filosofía de Trías es constructiva, crítica y afirmativa, como lo es la de su maestro Nietzsche. Esto es una constante en su obra. Pero sugiero al lector que recale en las páginas que llevan por título <<De Nietzsche a Kantn para tener un ejemplo próximo. En ellas podrá ver la fuerza con que ataca a la filosofía de Schopenhauer por ser la nega5 E.TRÍAs, Filosofía del futuro, Ariel Filosofía, Barcelona 1983, p. 41. ción más radical de las fuentes de la vida. <Se reputa filosofía y santidad la esterilidad contemplativa)), nos dice6. Lenitivo y quietud frente a la acción, el poder y la pasión; tres de los puntales en los que se sustenta la reflexión de Trías. Es, .por derecho)), lógico que se distancie críticamente de él, pero también apasionadamente -el sujeto pasional de Trías es sujeto de conocimiento. No sólo critica el pesimismo de Schopenhauer, sino que al situarse en el hoy hace un análisis de la sociedad civil que vegeta en el desencanto; tiene en la crisis su coartada, y al no poseer un pasado memorizado se estanca en la nostalgia. La posición de Trías es una posición intempestiva. En estos tiempos en que soplan vientos y sirocos teológicos, el hombre, condenado a vivir en la más radical privacidad y soledad, busca de nuevo su razón y su felicidad <<detrás de las estrellas~. ((iDesconfiad de ellos!)) , gritará Zaratustra una y otra vez al bajar de sus montañas.. . , pero los hombres le desoyeron.. . Trías no puede dejar de prestarle toda su atención para seguir caminando en la mejor tradición atea e ilustrada. Estamos ante una nueva metafísica. Se ha especulado mucho en los últimos tiempos acerca de la muerte de la filosofía primera, incluso Aranguren ha hablado, con la desaparición de Zubiri, de la muerte del último metafísico. Son las mismas palabras que se dijeron cuando falleció Heidegger. Pero la metafísica es inmortal y aquí tenemos para probarlo el relevo generacional. Más que de muerte, se podría hablar de crisis de recursos expresivos; por esta razón Trías pretende arropar sus ideas en un lenguaje literario, para hacerlas más digeribles. Sus temas, los eternos temas de la metafísica, no están .más allá)), sino que corren por nuestras arterias encarnándose; son preocupaciones y obsesiones pasadas por el filtro del tiempo presente y del quehacer diario. Algunos de estos temas serían: la pasión, el tiempo, la muerte, el poder del cuerpo, el poder del amor, el desastre nuclear o guerra total.. . La metafísica de Trías podríamos casi sentírnosla confundida con nuestro trágico cotidiano vivir. Es un metafísico y también un soñador que pretende destilar sus sueños en ideas racionales y con ellas dar vida y estímulo a esa sociedad civil del futuro sobre la que reflexiona por vía de sfortale6 E, TRIAS, op. cit., p. 52. cimiento y moralización del estado.. ¿Cómo la construiremos? Julia Manzano 1,luís ALEGRET et al., Antologia de textos de j%osofia, Teide, Barcelona 1983. Lluís Alegrer, Hilari Arnau i Lluís Cuéllar han preparat una selecció en catala de textos ~histbrics. de la filosofia. Es tracta concretament de 112 pagines memorables distribuides entre divuit temes, ordenats segons un criteri cronolbgic, més un apendix dedicat a cinc filbsofs catalans (Ramon Llull, Arnau de Vilanova, Serra Hunter, Ferrater Mora i Rubert de Ventós). Els temes es desglossen en una introducció general, uns quants textos seguits, cadascun d'ells, d'un brevíssim comentari, un vocabulari i una bibliografia. L'espai dedicat a cada tema i els autorc elegits revelen, corn és lbgic, les preferkncies dels editors. Encara que no és just esmentar il.lustres absents en una antologia limitada per la finalitat didactica i les exigencies tkcniques paleses, potser sí que seria raonable, per exemple, que Aristbtil hagués cedit una de les tres places que ocupa com a font dels pre-socratics a algun fragment d'Hericlit; que Bacon i Galileu haguessin admes la cornpanyia del Cusa o de Ficino en la representació d'un Renaixement que controlen en exclusiva; que Spinoza o Leibniz haguessin renunciat a algun dels seus tres paragrafs respectius en favor de Malebranche en el capítol ((Racionalisme»; que Locke i Hurne haguessin tingut un gest semblant amb Berkeley en «Empirisme)>; que Rousseau i Newton no s'haguessin menjat, només amb un pare11 de queixalades, tota la 1.lustració; que els dos macrocapítols dedicats a Kant i a Hegel s'haguessin esqueixat lleugerament per fer una mica de lloc a algun altre idealista.. . Pero, com deiem, les raons no deuen faltar per justificar aquesta tria i ja sabem que tota selecció comporta sempre una aposta. D'altra banda, petites anomalies ortografiques i lexicografiques, la manera de remetre a les obres de que provenen els textos elegits, la irregularitat de les bibliografies -queja comenca a ser proverbial en els recents manuals de filosofiai la manca d'un índex general de tots els textos, contribueixen a fer un xic incomode l'ús d'un llibre que s'hauria de definir a partir de la seva comoditat. Ara bé, tot aixb no pot fer rninvar gaire l'esforc de síntesi, de traducció i d'ordre que han fet els tres autors. La seva contribució a la normalització de l'ensenyament en catala de la filosofia és notable, i el valor objectiu del llibre només queda pendent d'una revisió a consciencia del problema que planteja la fabricació de llibres disciplinaris per a adolescents, almenys en un camp tan obert com és la filosofia. Una obra com aquesta, un pkl més arrodonida -sens dubte, ho podem esperar de la segura reedició-, potser resultaria més interessant per als professors que per als alumnes de batxillerat i de COU. Jaurne Casals