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D. G. Freedman, Human sociobiology. A holistic approach. The Free Press, 1979

Abstract

Obra ressenyada: D. G. FREEDMAN, Human sociobiology. A holistic approach. The Free Press, 1979.

Full text

FREEDMAN, D. G. Human Sociobiology. A Holistic Approach. The Free Press, 1979 El autor, profesor de psicologia y espializado en el desarrolio humano, dice al comenzar su libro que 10 escribe con vistas a un auditori0 amplio que puede induir tanto al profano en la materia como al profesional. Después de recorrer el libro, creo que escasos profesionales quedarán satisfechos de su lectura; probab1eme:nte el gran público ser6 más agradecido al esfueno de Freedman. Al presentar sus credenciales, Freedman se autocalifica de <tholistic)> en la tradición de K. Goldsteir~. Dice que para comprender la conducta humana hay que proceder simultáneamente de <tabajo-arriba>> (de 10s genes a la conducta molar) y de <tarriba-abajo)> (viceversa). Pero en seguida resulta difícil seguir el rastro de este programa a 10 largo de las 240 páginas de texto; pienso que si en todo caso lo sigue, es de una manera muy sui generis. El libro se me antoja como un ensayo. Por un lado adopta un estilo muy coloquial, muy a la manera de quien apiensa en voz alta*. Por otro, sólo un ensayo (y precisamente un ensayo sobre este tema) puede incurrir en la paradoja de hablar de muchas cosas sin esclarecer ninguna. Gran parte de Human Sociohiology trata de 10s dos sexos y de las diferencia~ sexuales humanas. ~Qué objetivo tiene el autor? Pues, francamente, no est6 daro si nos quiere convencer de que varones y mujeres somos distintos biológicamente (para 10 cua1 no hace falta gastar tanta tinta) o si pretende fundamentar las diferencias de roles en la <tnaturaleza>> (10 cua1 ya es algo más espinoso). Lo que aseguro es que si una feminista lee estos capítulos y pasajes va a tener una reacción semejante a la de su secretaria (según cuenta él mismo, p. 15), (que se negó a seguir pasando el manuscrit0 a máquina porque no estaba dispuesta a colaborar en la perpetuación del sexismo. Freedman aiiade que tuvieron un largo rato de conversación y consiguió apaciguar 10s ánimos y convencerla (?). <(Papersa: Revista de Sociologia Hzcmrflr Sociobiology viene apoyada por cincuenta estudios cuyos protagonista~ son 10s humanos. Incluso añade un apénace (pp. 163-212) en el que 10s resume con una cierta extensión. Aparte de que no estoy seguro de que muchos de estos estudios respondan al titulo genera1 que 10s cobija, <(Original alstudies in human ethology and sociobiologyn, más de la mitad son, como acabo de apuntar, sobre diferenciación sexual (en algunos su autor introduce el témino <(dirnorfismo)> que es más fuerte que el de <tdiferenciación*). Ocho tratan de la jerarquización en sentido etológico (de minación/sumisión) y 10s restantes se diversifican. Pero 10 que me parece mis grave es que no es el número de estudios y el que aparezcan cuidadosamente resumidos (incluso el autor los tiene a nuestra disposición si nas acercamos a Chicago) lo que da peso a una exposición sino su valor ilustrativo en función de un proyecto global (holístico). Y éste brilla por su ausencia. Cuando más, sirven de basc para un libro de psicologia diferencial. is610 faltaba que esa tradicional e inofensiva línea de investigación psicológica sea injertada en la pujante y discutible <tnueva síntesis)> de Wilson, a saber con qué segundas intenciones! Freedman no sólo cita estudios humanos (novedad que seria bienvenida si no fuera por lo que acabo de seiialar). También habla mucho de primates e incurre en 10 que ya en otros sitios he criticado con respecto al uso y abuso de las analogías a propósito de animales. Aquí se sida al nivel de Morris, Ardrey y Droscher. Véase un botón de muestra. Nus cuenta (p. 22) que en ciertas tropas de monos (langures) no es rar0 que bandas de machos jóvenes ataquen a la tropa y expulsen al macho dominante. Inrnediatamente matan a todas las criaturas sin resistencia por parte de las madres. Zstas entran en ciclo de ovulación en seguida y copulan con el nuevo <(cabem de familia~. Hasta aquí una escena muy conocida de cualquier prirnatólogo. La <(moraleja, de Freedman es como sigue: es un hecho (?) que en el 90 por cienco de 10s casos en que las madres (humanas) maltratan severamente a sus hijos el padre no convive en el hogar. ¿A qui nivel de conciencia -se pregunta Freedmanoperan 10s motivos de este modo de actuar? Una madre que se comporta así (no pensar6 que es mejor quitarse de encima este hijo para poder tener otro y criarlo con todas las garantías hasta hacerlo adulto? Si es el icpadre adoptivoa el que maltrata al chico/a (se opone la madre abiertamente? Lo más probable es que no. Estos hechos paratelos nos sugiere~ que en 10s monos langures y en el hombre puede que actúen los mismos impulsos inconscientes. (Subrayado mío.) Si al&n calificativo me parem que retrata este libro es el de desconcertante. Primero porque no se ve cuál es la línea de argumentación del autor. No se ve a qué campo pertenece. En un momento dado (p. 141) Lectures dice que eso de innato/aprendido no sólo no tiene sentido sino que para 61 en toda conducta humana hay un 100 por ciento de innato y un 100 por ciento de aprendido (?). Freedman tampoc0 hace ninguna profesión de fe sociobiológica. Cita a Wilson sólo tres veces y dos de ellas a propósito de cuestiones marginales al núcleo de la sociobiología propiamente dicha. La suya es una sociobiología muy laxa, un enfoque biologizante o etologizante que nos suena a familiar. Por ejemplo, describe con detalle cómo, al aplicar el test de Brazzelton a recién nacidos hijos de orientales y de occidentales, aquéllos resultan mucho menos irritables y más fácil de calmar que éstos. Tal como presenta este dato parece coma que ha encontrado alguna importante diferencia genética en recién nacidos de diferentes razas. Las extrapolaciones que hace de este dato primario a la expresión artística de bs orientales y occidentales son propias de un ensayo periodística: cc . . . Para mí está clarísimo que el arte oriental y el occidental tiene un aire muy distinto. El arte occidental ha retratado a sus varones como héroes; mientras que 10s héroes militares chinos y japoneses aparecen en postura Gerática, estoica y convencional.^ Y termina: <{Es imposible que nazca un Miguel Angel en China), (p. 153). En resumen, este libro no aporta nada a la sociobiología humana, tal como yo entiendo la sociobiologia. Cualquier profesional (psicólogo, psicobióloga, biólogo) se sentir6 irritado ante el mariposeo a que se entrega el autor libando alternativamente en la etologia, en la psicologia humana y trayendo 10s ejemplos a su medida. El hombre de la calle apreciar6 quizás el estilo ameno y desenfadado pero puede ser que, si retiene alguna idea, ésta sea como un fragmento suelto, un hilo que cuelga de un conjunt0 que, pese a las convicciones cientfficas del autor, no tiene nada de holístico.