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On Human Nature

Abstract

Obra ressenyada: E. O. WILSON, On human nature. Harvard U.P., 1978.

Full text

WILSON, E. O. On Human Nature. Harvard U.P., 1978 On Human Ndture es esencialmente una glosa del postrer capitulo de Sociobiology. The New Synthesis, en el cua1 el autor había dejado sentado que 10s principios biológicos a que se recurre para explicar el comportamiento social de 10s animales pueden aplicarse fructíferamente al estudio de la sociabilidad humana. Por ahí -concluíala <tnueva)> ciencia de la sociobiología se convertir6 en el enfoque primordial de las ciencias sociales sustituyéndolas completamente o, al menos, relegándolas a una situación secundaria. Pero On 1'Iuman Nature -todo hay que decirlono sólo ha sido escrit0 a la manera de un comentari0 de 10s principales temas sociobiológicos sino también para responder a las fuertes críticas que la <tnueva síntesis)> ha provocado por parte de 10s cientííicos sociales e inclusa de no pocos biólogos. El autor se centra en la religiosidad, en la agresión, en el sacrificio generoso (altruismo) y en la semalidad como las características fundamentales del comportamiento social dignas de ansilisis en el marco evolucionista, que es donde se asienta la sociobio~ogía y el Único que les puede dar su pleno sentido. Más precisamente, 10 que Wilson pretende es mostrar que hay toda una gama de actividades sociales y humanas cuyas raices evolutivas (biológicas) no son rastros semiperdidos en el fondo de 10s milenios, sino que podemos recuperar sus orígenes cercanos en nuestro paso reciente del género primate a la especie Homo. La idea no es nueva y, leyendo el libro, uno percibe 10s ecos familiares de muchas de sus ideas ya formuladas en esa larga tradición del reduccionismo biológico o de su inseparable compañero, el determinismo. La sociobiología se basa fundamentalrnente en la actual ecologia de poblaciones y en la genética cuyos avances en las dos últimas décadas han sido espectaculares. Wilson dice: aLo auténtico de la nueva saciobiología es la manera cómo entresaca de sPaperss: Revista de Sociologia la matriz tradicional de la etologia y de la psicología 10s fenómenos más importantes de la organización social para resituarlos en el panorama de la ecología y de la genética que 10s contemplan ahora a nivel de población con el objeto de demostrar cómo 10s grupos sociales se adaptan al medio gracias a la evolución. Sólo desde hace escasos aiios la genética y la ecologia han avanzado 10 suficiente como para que pdamos servirnos de estos fundamentos, (pp. 16-17). Los capítulos que abren On Human Nature sirven de presentación a las proposiciones básicas de la sociobiología que hacen relación al conocimiento del hombre. Wilson prosigue luego interpretando desde su ángulo reduccionista cuatro expresiones típicas del comportamiento animal que son, como hemos dicho, la agresión, el sexo, el altruismo y la religión. Con respecto a la primera el discurso wilsoniano no aporta ninguna novedad esencial: <<Las seres hurnanos tienen una fuerte predisposición, previa a todo razonamiento, a responder con violencia a todas las amenazas externas y a entrar en una puja de hostilidades con el fin de obtener un margen de seguridad confortable ante la fuente de amenazas. Este tip0 de reacción es algo que se ha gestado a 10 largo de cientos y miles de años de evolución humana y ha conferida ventajas biológicas a 10s que se han conformado a ella con mayor fidelidadn (p. 119). En el capitulo que sigue, sobre el sexo, Wilson avanz2 algunas hipótesis no tan populares como la que acaba de aludir. Por ejemplo, dice que la homosexualidad no s610 es normal sino que es válida desde el punto de vista estrictamente biológico. Es una curiosa nota <<progresista>> en medio de un discurso que tiene mucho de conservador. Quizás es un intento por parte de Wilson de demostrar que el reduccionismo sociobidógico no es forzosamente reaccionario. Algo parecido ocurrió con el geógrafo anarquista Kropotkin hace aproximadamente un siglo. ¿Se redimir4 de su culpa el determinisme biológico exhibiendo esta credencial de progresismo? ¿Mejorar4 la aceptación académica de la sociobiología con estas veleidades <<liberales)>? A propósito del <<suicidio altruistas o del <<martirio~, Wilson acepta como totalmente correcta una interpretación que habrá hecho removerse al viejo Durkheim en su tumba: <<La selección natural puede generalizarse si se incluye la selección parenta1 (kin selection) (...). La hormiga soldado que con su sacrificio (esterilidad) protege al resto de la colonia y también al rey y a la reina, sus padres, se ve luego rodeada de hermanos y hermanas fértiles y, gracias a ello, 10s genes altruistas se multiplican y se expanden en 10s sobrinos y sobrinas)> (p. 153). Es una elegante interpretación del comportamiento altruista de 10s insectos sociales (la especialidad que Wilson cultiva) y, para aquietar a 10s agresivos antropcilogos, I Lectures I les hace la concesión de que el altruismo humano, en sus formas y su intensidad, es básicamente debido a determinaciones culturales. No obstante, <<hay que insistir que el sentimiento emotivo que tan poderosamente se mdesta en 10s hombres de todas las sociedades es 10 que realmente ha evolucionado genéticamente, (p. 153). Wilson, el científica, pretende, de acuerdo con sus principios explicati1 vos, reducir la religión al dominio de la ciencia que 41 practica. Asi invade I otro de 10s clásicos dominios de la psicologia y de la sociologia. Y no nos sorprende escuchar de su boca que <(las formas elementales de la vida religiosa)> (otra vez el sueiio eterno de Durkheim está amenazado) tienen mucho que ver con <(las ven~ajas genéticas que han aportado las transformaciones evolutivas)>. Una vez más, las pruebas de esta afirmación son tenues indicios y razonamientos inconclusos. Y (qui decir cuando Wilson, pasando de la religión al rnarxismo, decreta que éste <testi amenazado de muerte por la refiexión sociobiolÓgica?)>. <(La razón es que la obra de Mam y el rnarxismo actual se basan en la premisa implícita de que existen profundos deseos en el ser humano y de que la conducta de éste se halla moldeada por el medio social. Jamás estas premisas han sido comprobadas; en el momento en que se expliciten se verd que son inconsistentes o que son sencillamente falsasn (p. 191). Uno no deja de señalar una ligera incongruencia en esta nota wilsoniana: si una teoria, se& se dice, no ha sido sometida a prueba, difícilmente se puede asegurar con tanto aplomo que es falsa. En definitiva, para muchos de 10s que hemos leído Sociobiology, el <c.libro de la naturaleza,, su continuación, resulta bastante decepcionante. (~Será por eso de que ctnunca segundas partes fueron buenaw?) La reputación, totalmente merecida, del entomólogo Wilson no se debe en nada a sus elucubraciones metafísicas sobre la naturaleza del Homo Sapiens que constituyen el cuerpo de su capitulo 27 de Sociobiology y el de este libro que comentamos. Aquí Wilson sufre un extravio y toda la ciencia de que hace gala no pasa de ser un espectacular display pero mal emplazado. En el fondo ha tropezado ante el problema epistemológico de la relación y del trasvase conceptual entre unas ciencias y otras. La pretensión wilsoniana, a mi modo de ver, cae por su base. Es cierto que suscita hipótesis pero no 10 es menos que el razonamiento y las pruebas que aduce son tendenciosas y frecuentemente carecen de base objetiva. Son, en una palabra, elucubraciones propias de un ensayista. Presentarlas en el marco de la ecologia evolucionista y de la genética de poblaciones es una maniobra de maquillaje cuya valoración, en términos deontológicos, dejamos al lector. Wilson (por ingenuidad o porque no ve el mundo más que a través de su agujero) no parece ser constiente de las ccpifias~ que comete extrap apapers,: Revista de Sociologia lando alegremente en dominios tan ameboides como el sexo, la agresión, el dtruismo y la religión. Tampoco se queda en 10 abstracto sino que toma posici6n en temas políticos, sociales y éticos. Y, para rematar10 todo, hace darde de una arrogancia ((o ignorancia?) insoportable. Decir que su sociobiología representa una {tnueva síntesisn, cuando es evidente que tan sólo es un episodio más (de arnerdo con el estado actual de la biologia) de una larga historia, es utilizar la palabra <tnueva)> en un sentido muy engaiiador: es nueva porque es la última hasta el momento, pero no es sino una versión más moderna de un vetusto y desacreditado discurso que, por supuesto, seguirá terniendo otras en el futuro.