WILSON, E. O. Sociobiology. The New Synthesis. The Belknap Press of Harvard University Press, 1975. (Trad. esp. Ed. Omega, 1980)
Abstract
Obra ressenyada: E. O. WILSON, Sociobiology. The New Synthesis. The Belknap Press of Harvard University Press, 1975.
Full text
WILSON, E. O. Sociobiology. The New Synthesis The Belknap Press of Harvard University Press, 1975. (Trad. esp. Ed. Omega, 1980) Hace siete años que la <(suma)> de Wilson ha visto la luz y desde entonces ha sido sometida al cedazo de muchas revisiones, desde muchos ángulos. Incluir una más aquí se justifica porque, de omitirla, seria un <(gran ausente* en esta sección bib1iográfica que corona el presente número monográfico. Sociobiology es una obra grande en todos 10s sentidos. Es grande en formato (curiosamente, la edici6n española ha reproducido exactamente el de la americana); es enorme el aímulo de conocimientos de que hace gala su autor; es ambiciosisima en slis pretensiones: las estrictamente científicas y sus prolongaciones fronterizas a las ciencias de la conducta humana. Fero también es grande Sociobiology por la polvareda que ha levantado, por las acerbas polémicas que ha suscitado y por haber sido probablemente objeto del mayor número de comentarios que ninguna otra obra de su género en 10s últirnos años. No es el únicto libro de la década que haga las atrevidas proposiciones que le han dado fama; a fin de cuentas, la mayoría de las ideas que enuncia se pueden recuperar aquí y allá en nuestros contemporáneos. Hay que pensar, entonces, como 10 sugiere David Hull, que hay un trasfondo socid6gico en esta explosiva irrupci6n de la sociobiología que no seria ocioso analizar. Por mi parte no tengo la menor duda de que tanta glosa de Wilson, por parte de científicos y de humanistas, está acabando de dar perfil nitido a ideas que Wilson apenas ha entrevisto y que es seguro que no ha enunciado explfcitamente. La sociobiología segdn Wil'son. Sociobiology es ante todo un encicle pBdico tratado de zoologia c0nt:emplada ésta desde el ángulo especGco del comportamiento social. Es un fresco que me recuerda un poco el Jardin de las delicias del Bosco s610 que aquí no es pura imaginación 10 que nos
*Papers*: Revista de Sociologia ofrece: es una fascinante visión del reino animal que ya la hubiesc querido yo para mi en lugar de aquellas soporiferas taxonomias que hube de aprender de chico. Pero es un fresco <(enmarcadofi y su marco es claramente ideoIógico, aunque Wilson con una ingenuidad desconcertante no 10 piense así. (Incluso, se& manifestaciones últimas, no 10 cree asi.) En efecto, todo el discurso sobre sociedades animales está encapsulado entre un primer capítu10 en el que, a propósito de Camus, se nos asegura que ni el suicidio ni la existencia humana son 10s temas hondamente filosóficos, sino la insignificancia absoluta del organisme dentro del tiempo evolutivo, donde su valor estriba en ser portador de un puiiado de genes; el libro, Wilson 10 cierra con otro capitulo: <(El hombre: de la sociobiologia a la sociologia*, que seguidamente comentarernos. Puesto que en Sociobiology hay estos dos planos, permitaseme hacer una pirueta y analizarlos separadamente. El primer0 será el de su exposición sobre el comportamiento social comparado; el segundo es el que, teniendo detrás ese telón de fondo, sitúa en el plató al Homo Sapiens. Nadie ha puesto en tela de juicio el valor científico del libro de Wilson o, mejor dicho, de sus capitulos 2 a 26 inclusive. Se le han hecho críticas pero el tono general de 10s científicos es elogioso. Puede leerse al respecto con interés una Multiple Review of WilsonJs Sociobiology aparecida en <(Animal Behaviora, 1976, 24, 698-718. El núcleo de la sociobiologia wilsoniana puede condensarse en una serie de proposiciones del tip0 siguiente: <(La organización social de cada especie ha sido coníigurada por la selección natural, 10 cua1 quiere decir que hay mecanismos genéticos en su base.* <tProbablemente sólo unos cuantos principios básicos gobiernan esa conducta social animal y 10s hemos de ir a buscar en la biología de poblaciones.>> Etc. Cualquiera que esté medianamente familiarizado con el univers0 de conocimientos a que remiten estas proposiciones advierte de inmediato que, aunque se las tome como hipótesis de trabajo, implican una faena de elaboración conceptual y de metodologia verdaderamente ciclópeas. En este for0 se dan cita temas como el enigma del altruisme bie Iógico (un0 de 10s problemas airosamente explicados por la sociobiología); el empleo de 10s modelos matemáticos de la biologia de poblaciones; el marco de la ecologia evolucionista. Los tres cementados en el paradigma darwiniana, son el objeto de la primera parte del libro (caps. 3, 4 y 5). Una visión comparada de 10s mecanismos sociales que la evolución ha decantado constituye la segunda parte. Cualquier científico social o persona de cultura puede leer con interés estos excelentes capítulos dedicados al desarrollo del comportamiento social, de la comunicación, de la agresión, de la territorialidad, de 10s roles, del sexo, del cuidado de la prole y de las simbiosis sociales. Es mis, creo que 10s científicos sociales (sociólogos y
Lectures I psicólogos sobre todo porque tengo la impresión de que 10s antropólogos ya van por delante) deberían analizar esta sociología y psicologia social centrada en 10s animales para abrirse a la perspectiva comparada en sus respectiva~ ciencias. Es estimulante para las ciencias del hombre este punto de vista comparado y ello por dos razones: a) 10s contrastes ayudan mucho a la delimitación de terrenos; b) además, el análisis comparativo exige una buena disciplina mental que redunda en una <tbuena forma)> intelectual. Para mí la lectura de esta parte de Sociobiology ha sido provechosa. La tercera parte del libro, Wilson la dedica a estudiar con detenimiento 10 que él denomina <tlos cuatro pináculos de la evolución social)>: 10s invertebrados que viven en colonias, las sociedades de insectos, 10s mamíferos (exceptuado el hombre) y el hombre. Como por ahora he dejado de lado a este último s610 corroboraré 10 que he dicho respecto a la parte anterior aiiadiendo aquí que esta parte &al es la de más agradable lectura, pues abunda en descripciones y anécdotas en torno a la sociabilidad animal. Por quk una <tnueva sintests>>. Un autor puede pretender haber conseguido una nueva síntesis (no creo que ose anunciar un nuevo paradigma), pero es la comunidad científica quien, en último recurso, confirmar6 su pretensi611 o la desmontará. Wilson dice y repite que 61 con su sociobiologfa ha sentado las bases de una nueva síntesis, pero, por ahora, muchos cientificos no están de acuerdo con esta <(modesta)> afirmación. PersonaImente creo que Wilson se ha tornado seriamente el esfuerzo de coger la lanzadera e iniciar el entramado de la genética de poblaciones con la psicologia comparada y la neuropsicología. Todo intento de interdisciplinaridad es bien venido, pero Wilson tromete, de entrada, un par de deslices <(ticticos, que le han enajenado la voluntad de muchos científicos. Aparte esto, sus pretensiones de embarcar también al hombre en su navegación {tinterespecial)> le pone en la pluma afirmaciones tanto mis discutibles cuanto más rotundas; por último, desde un punto de vista ya estrictamente bi* lógico, 10 suyo es un intento primerizo de síntesis y nadie en este momento es capaz de realizar una síntesis a lo Newton o a lo Darwin sin que previamente haya de redefi& por su cuenta conceptos que ya tienen su historia y su campo de aplicación. Es evidente que toda tarea de redefinición tropezará con una fuerte resistencia por parte de quienes guardan celosamente sus terrenos acotados. Pero Wilson parece ignorar estas cuestiones secundarias y entra como un elefante en una cacharreria anunciando que su sociobioIogía está llamada a devorar (en inglés, Uteralmente, cannibalize) a la etologia y que la sociologia se convertir6 en una de sus ramas. Por otra parte, la soci* biologia con la neurofisiología y la ecologia del comportamiento formarán
wPapers)): Revista de Sociologia una triple alianza que impondrá sus modelos a las ciencias del comportamiento. Wilson confiesa en su descargo: <<Espero que 10s etólogos y psic6logos no se sentirán ofendidos por esta visión de futuro que doy de la biologia del comportamiento.)> ¡Diana! Todo el mundo de la etologia y psicologia se ha irritado sumamente ante semejantes pretensiones. (Aparte 10 cual, ser6 la historia quien nos certifique el cumplimiento de su profecia.) Esta impertinencia (calculada, por supuesto) no parece conducente a una mejor inclusiue fitness de la teoria sociobiológica dentro del competitivo mundo cientifico. En segundo término, en la mente de Wilson new synthesis implica sin duda todo ese juego de extrapolaciones al hombre de sus profundos y detdados conocimientos del mundo social animal. Extrapolación que paradójicamente sólo se puedc conseguir construyendo un lecho de Procusto. Aquí podríamos citar hstantes frases de Wilson que le dejan a uno estupefacto: <<Las ciencias sociales serán bio1ogizadas.s <ths mismos parámetros y la misma teoria cuantitativa podrán utilizarse para analizar las colonias de termitas y las tropas de monos rhesus>> (añádase: <cy grupos humanosn). <<La aplicación del concepto de "ajuste inclusivo" (inclusiue fitness) y de razonamientos de coste/beneficio podrán unificar el estudio de las sociedades animales.)> <<El estudio del desarrollo moral es s610 un caso mis complicado y dificultoso de tratar dentro del problema de la variación gen6tica.n Etc., etc. En cuanto al aspecto propiamente cientííico de la nueva síntesis s610 quisiera subrayar (y no me quedo solo en esta critica), que el empleo que la sociobiología hace de 10s modelos de la genética de poblaciones y, más aún, el que se propone hacer no permite muchas de las conclusiones a que ~objetivamente)> llega. La genética de poblaciones sienta sus modelos en unas condiciones bastante precisas y restrictivas. Pero una vez que 10s parámetros y coeficientes han sido llamados a la existencia, adquieren vida propia y se usan muchas veces sin tener en cuenta las condiciones que 10s autentifican, No es que Wilson, personalmente, cometa estas incorrecciones. Simplemente avanzo el comentari0 de que no se debe buscar en la genética de poblaciones mh que 10 que estrictamente da. (Algunos críticos de Wilson han señalado que, de hecho, en su libro hace relativamente poc0 uso de tda la <<logística)> que sobre este punto desarrolla en su capítulo 4.") Por otra parte siempre me ha chocado lo que <csale>> del famoso modelo de Hamilton sobre el altruismo, basado, como se sabe, en la proporción de genes cornpartidos. El modelo establece unas relaciones cuantitativas entre genes a las que se hace corresponder unos determinados comportamientos que denominamos altruistas pero, que yo sepa, es un acto de prestidigitador postular la existencia de genes altruistas (como 10 es
Lectures definir genes <<egoistasn). iY pensar que el propio Wilson nos previene (p. 64 ed. inglesa) contra <he ~nagic genetic latzguage)>! El hombre: de la sociobioIo~:ía a la sociologia. Vayamos finalmente a hilvanar algunos comentarios sobre el famoso capitulo final de Sociobiology. Su lectura es decepcionante, pero no tanto por las <(perlas cultivadasa que nos brinda sino por la atonia científica que allí campa. ¡Un verdadero estrambote! El capitulo 27 del libro de Wilson es un pot-pourrt: de sociologia, antropologia, psicologia social donde se trata de todo un poco y donde, con razón, se acaba espetando al autor 10 de Apeles al zapatero. La visión biologizante del hombre y de la humanidad no podia encontrar un frontispicio menos seductor. Y repito que sólo estoy hablando de la consistencia científica del discurso wilsoniano cuando se adentra en terrenos de las ciencias del hombre. Como el libro está al alcance de todos no voy a entretenerme en citar pasajes y frases porque caeria en un montaje faci1Ón y efectista. Wilson se entrega a un pequeño deliri0 sobre 10 que es el hombre contemplado exclusivamente desde la biologia que 61 cultiva. Porque el problema no es: biologia si, biologia no; sino dónde poner 10s limites de esa ambigua zona de solapamiento entre la biologia y la psicologia o la sociologia. La de Wilson es una invasión no s610 desconsiderada sino también arrogante y con aires redentores. Piaget también es un biólogo y su psicologia infantil no es, ni más ni menos, que la explicitación de la adaptación darwiniana al dominio de la inteligencia humana. Entiendo que es licito especular sobre las raices biológicas de la psique, de la emoción, de la moral, del cuidado parental pero a condición de que el andamiaje que lleva de 10 biológico a 10 p:;icológico esté bien montado; y aunque las líneas de juntura no estén claras se acepten unos niveles autónomos. Reconocer que 10s compuestos y reacciones químicas son parte integrante de la vida no equivale a que se pueda explicar ésta desde la química exclusivamente; como tampoco parece: probable que el pensamiento simbólico se pueda explicar desde la biologia molecular o 10s sistemas de neuronas. Tocamos aqui el famoso problema del reduccionisme biológico. Pretender, por ejemplo, que el ajuste demogrlfico humano (a través de un control de natalidad) se logre sólo a base de la evaluación de recursos disponibles (no s610 alimenticios sino tamtlién en bienes y en servicios) es una simpleza soberana que cualquier psicólogo que tenga experiencia en planificación familiar desmonta sin esfuerzo. La regulación de poblaciones en especies animales puede que sea, em decto, resultado de un ajuste homeostático, pero la regulación en el seno de la humanidad es, además y dependiendo del grado de dominio técnico, fruto de una interacción simbólica con ese mismo medi0 puesto que est6 mediatizada por 10s significados que 153
ctPapers)>: Revista de Sociologia el grupo comparte. Esto 10 han puesto muy bien de relieve 10s antropólogos mostrando que la noción de <(bien escason, freno a una excesiva natalidad, puede no tener relación ninguna con 10s medios de subsistencia esenciales. Por 10 tanto, si la biologia proporciona un marco para entender la regulación demográfica (y, a su vez, la demografia sienta las bases para entender la organización social), de 10 que necesitamos es de una reflexión epistemológica que nos lleve a ponderar estos determinantes lejanos (estas <digaduras)>, como dirían 10s físicos y matemáticos). No parece que IJ solución de Wilson vaya a convencer, como no sea a los ya convencidos. Una nota hal. Yo creo que hay que leer a Wilson y hay que hacerlo sin excesivos prejuicios. De 10 contrario corremos el riesgo de hacer <{bola de nieven con su pensamiento. Yo me pregunto hasta qué punto es Iícito extrapolar demasiado a partir de las ideas de una persona. En todo caso, ya que criticamos justamente la gratuidad de muchas extrapolaciones de la sociobiología, hemos de ser cautos y no hacernos acreedores a ese mismo reproche.