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Sociobiología : del Darwinismo al moralismo

Greenwood, Davyd

Abstract

Greenwood, Davyd

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SOCIOBIOLOGfA: DEL DARWINISMO AL MORALISMO Davyd Greenwood (Cornell University, USA) En 1976, asistiendo a la convención de la Asociación Antropológica Americana, hube de escuchar un interminable cor0 de voces que decia cosas como <(¿Has oido hablar de la sociobiologia?>>, <(Como sociobiólogo, pienso.. .)>, <(Si no paramos 10s pies a Wilson.. .B. Cuando vine a Cornell en 1970,los estudiantes y también 10s profesores discutían acaloradamente las ideas de Ardrey sobre <tel mono asesinos y las de Lorenz sobre la agresión humana, preguntándose si la guerra es algo ifinato en la humanidad y concluyendo que quizá <(todo está contaminado)>. La generación anterior había escuchado repetidamente las declaraciones de la UNESCO sobre las razas y deplorado el racismo nazi. Aún más antiguas eran aquellas discusiones sobre eugenismo, tipos criminales y grupos sociales constitucionalmente débiles que hacían resonar las aulas y 10s pasillos de la universidad. Mirando hacia atrás, constatamos que el darwinismo social renace y desaparece; Darwin y el obispo Wilberforce siguen enfrentados; 10s deterministas ponen en tela de juicio el libre albedrio; los revolucionarios atacan las pretensiones de la aristocracia hereditaria; 10s filósofos invocan un estado enaturals para 10s hurnanos que 10s convierte en bestias o en nobles salvajes. Y otras muchas cosas por el estilo. Lo que me llama la atención es 10 fácil que resulta establecer la continuidad entre la sociobiologia contemporánea y el pensamiento predarwinista e incluso hacerla remontar al pensamiento antiguo. Una y otra vez 10s que han creado cada una de estas <tnuevas)> formulaciones de la naturaleza humana han creído que la suya era una idea radicalmente nueva y basada en wPapers)>: Revista de Sociologia 10s últimos adelantos de La ciencia de su tiempo; una y otra vez sus oponentes han reaccionado con la misma sensación de urgencia. Una parte significativa de la historia reciente de todos esos debates ha sido excelentemente analizada por Allan Chase en The Legacy of Malthzls (1977) y por Stephen Jay Gould en The Mismeasure of Man (1981). Las concepciones occidentales sobre la naturaleza humana son particularmente vulnerables a 10s cambios de perspectiva acerca del mundo viviente. Los problemas provienen de la manera como abordamos las relaciones entre las ciencias biológicas y la sociedad. Desde las antiguas teorías de 10s humores, de 10s elementos y de la distribución de 10s climas hasta el darwinismo, el mendelismo, la ecologia evolucionista y la sociobiología, cada avance significativo en las ciencias biológicas se ha abalanzado, como sobre una presa, sobre nuestro concepto de naturaleza humana. Los que se sienten amenazados proclaman la cruzada por la justa causa y se entabla una batalla cuyo resultado es de prever: todos vuelven a sus casas con la sensación de haber vencido y se quedan consternados cuando suena Ia nueva alarma. Todo esto seria cómico si no fuese porque sus consecuencias pueden ser eventualmente genocidas. Y aunque nos divirtamos haciendo una descripción grotesca de la escena no podemos quedarnos ahi porque nos toca de cerca por razones científicas. Los argumentos fundamentales sobre la naturaleza humana han de verse forzosamente afectados por 10s cambios importantes que se han dado en las ciencias biológicas desde 10s días de Darwin; si no es así, entonces hay algo que no funciona en el planteo de las relaciones entre el conocimiento biológico y la imagen que el hombre tiene de si mismo. Tengo la impresión de que nuestro sistema cultural sacrifica sistemáticamente la complejidad y las precisiones de la teoria evolucionista para mantener ciertas posiciones políticas y morales. asta no es una idea original (Chase, 1977; Gould, 1981) pero en la medida en que refleja con exactitud las relaciones entre las ciencias biológicas y las ideas morales y políticas, plantea una interesante cuestión de tip0 antropológico. Si suponemos, como debe hacerlo un antropólogo, que esta curiosa manera de conducirse no es fruto de la irracionalidad ni de la maldad de las personas cuyo ideari0 y cuyo proceder no compartimos, hemos de buscar las razones de todo ello. Lo cua1 nos obliga a preguntar: ~ tcómo es posible que avances tan espectaculares, como 10s que están conmoviendo las ciencias biológicas, encuentran acomodo en las maneras tradicionales de contemplar la naturaleza humana? ~Cómo no las trastruecan radicalmente? La razón fundamental que encuentro es simple. Muchos pensadores de nuestro mundo occidental confian en que la información sobre el mundo viviente les servir; de guia política y moral. Esta expectativa da Sociobiología: Del darwinisme ai moraiismo pie a un interés muy significativo en todo 10 que atañe a la investigación biológica. Desgraciadamente para ellos, la biologia evolucionista no dice nada útil para las cuestiones politicas y morales; es mis, una perspectiva genuinamente evolucionista no autoriza a que desgajemos una serie de principios morales o pollticos de algo tan caleidoscópico y diversificado como es la historia de la vida. Para salvar este obstáculo, 10s pensadores que recurren a la biologia evolucionista en búsqueda de apoyo para sus teorias politicas y/o morales acerca de la naturaleza humana operan en base a una duplicidad en el concepto de <tnaturaleza)>. La <tnaturaleza)> es algo que pertenece al reino de la evolución biológica (variacibn, selección, especiación), pero también al mundo inconmovible de las especies concebidas como esencias que fluyen pausadamente hacia un tope rnilenarista. Estas dos interpretaciones de la naturaleza humana son contradictorias pero con un juego de prestidigitador se pueden armonizar y con elloi queda domesticada la perspectiva revolucionaria de las ciencias biológicas y la versión que resulta de la naturaleza humana se mantiene dentro de 10s tópicos de una inofensiva homilia. Podemos comprobar todo esto leyendo a autores como Francis Galton y su Hereditary Genius o el último libro publicado como, por ejemplo, A Treatrise on the Family de Gary Becker (1981). Por mi parte he escogido las versiones de E. O. Wilson sobre la naturaleza humana que 61 nos da en su Sociobiology: The New Synthesis (1975) y en On Human Nature (1978). No atribuyo a Wilson ninguna malicia. La sociobiologia representa, en conjunto, un importante desarrollo de la biologia evolucionista que nos ayuda a abordar un problema fundamental de la teoria evolucionista, a 1 saber, el desarrollo del comporramiento social en el seno de un proceso evolutivo que según todas las apariencias depara ventajas al individuo egoista. Es éste un problema que incluso atrajo la atención de Darwin cuando public6 su The Origin of Species en 1859. Voy a ocuparme especialmente de Wilson porque sus tratados sobre la sociobiologfa humana han tenido una gran repercusión, positiva y negativa, sobre el públic0 ilustrado en general. Toda su argumentación apunta a 10s motivos fundamentales que afectan a la naturaleza humana y la hacen especialmente adecuada para mis propósitos. UN PROLOGO DARWINIA.NO Charles Darwin no fue s610 ese intelectual revolucionario que muchos de sus más ardientes admiradores reconocen en 61. Como he demostrado en aPapers)>: Revista de Sociologia otra parte (Greenwood, en preparación) su contribución a la biología fue no tanto la teoria de la evolución y unos cuidadosos estudios empiricos cuanto una visión del mundo de la naturaleza que transformaba la entonces existente. El mundo <(natural)> predarwiniano era un ámbito maraviilosamente ordenado. Las especies, todas ellas clarisimamente definidas, estaban diseñadas a la perfección para ocupar su puesto en el esquema natural. Toda variación en el seno de la especie era debida a la manera imperfecta como el mundo material incorporaba su esencia ideal y atemporal creada de una vez para siempre en el comienzo del mundo. Toda variación era una desviación del ideal de la especie. La selección natural era impensable y las especies no se transformaban. Darwin alteró toda esta cosmovisión. Su mundo aparecia repleto de variación y cada portador de la misma se reproducia con más o menos éxito en 10s diferentes entornos. Gracias a esta selección natural las especies cambiaban o se extinguian. Entre una y otra se daban variantes en una gradación imperceptible de manera que 10s limites de una especie se tornaban ambiguos. La única dirección comprobable de la evolución era hacia atris, descendiendo hacia abajo por la rama que habia sustentado a la especie hasta allí. El mundo futuro resultaria de sucesivos diálogos entre la variación y 10s cambios en el medio ambiente, rri mis ni menos. La sensación de afrenta moral con que el mundo acogió al darwinismo no fue únicamente el resultado de que sacudiese las bases de la religión institucionalizada. Darwin repudiaba una visión de la naturaleza que desde hacia largo tiempo servia de apoyo a las ideas politkas y morales del mundo occidental. La amenaza del darwinismo era bien real. En el mundo de Darwin no hay categorias naturales absolutas, no hay una cadena de seres que dé pie a construir ideologías sociales y sistemas morales. No puede servir la naturaleza de legitimadora de acuerdos sociales, sean revolucionarios o mantenedores del statu quo, ni de reglas morales. La naturaleza había dejado de ser inmutable. La reacción a esta amenaza fue rápida. En 1.869, Francis Galton, el eminente primo de Darwin, publicaba su Heveditavy Genius. En 61 pretendia aplicar el darwinismo al estudio de la naturaleza humana pero 10 que de hecho escribió fue un alegato apasionado sobre la herencia aristocrática que se convirtió en el doc:umento primordial del modern0 movimiento eugénico. (Fue el propio Galton quien acuñó el término <teugenismo,.) Galton y otros que se han proclamado a sí mismos darwinistas, con sus escritos de la naturaleza humana (cualesquiera que fueren sus creencias políticas o morales) han rebajado las dimensiones revolucionarias de la teoria de Darwin. Han sido ellos 10s que han reconstruido un mundo en que la naturaleza tornaba a ser estable y podia así llenarse de categorías estables. Al Sociobiologia: Del darwinismo al moralisme margen de esto hubiera sido irnposible toda pretensión de hacer derivar de la naturaleza sistemas morales y políticos. El término <tbiológicos s610 puede aceptarse cuando se refiere al mundo orgánico de la variación, selección y evolpción que describe la biologia darwinista. Sin embargo <tbioliigico>> se usa frecuentemente como sinónimo de <{natural)>. Aunque este últ.imo adjetivo se utiliza eventualmente en el contexto darwiniano es, con todo, un término escurridizo. Muchas veces quiere sign&car fijo (tanto en el sentido de que no ha habido cambio como que no puede haberlo), esencialmente y moralmente bueno. Con estas connotaciones el concepto de matural)> sirve de soporte a puntos de vista peculiares sobre la sociedad y sobre la ética. Muchos pensadores contemporáneos o no discriminan entre 10s diversos matices de estos términos o se deslizan continuamente de un significado a otro. Esta ambigiiedad permite a muchas personas creer que la biologia evolucionista moderna puede servir de fundamento a cualquier tip0 de sistema político o moral que sea de su agrado. LA SOCIOBIOLOGfA HUMANA, LA NATURALEZA HUMANA Y E.O. WILSON Cualesquiera que sean 10s problemas en torno a las ideas de Wilson, no son fruto de la ignorancia puesto que Wilson conoce de sobra 10s principios fundamentales de la biología evolucionista. Ha hecho importantes contribuciones a la teoria y rnétodos de análisis evolucionistas y sus escritos sobre el tema gozan de considerable autoridad, incluso también sus trabajos sociobiológicos que voy a comentar. Pero cuando Wilson habla de la <tnaturaleza humanaa, las cosas cambian, como en seguida veremos. En 10s párrafos que siguen voy a perfilar la manera que tiene Wilson de transformar la biologia evolucionista en una serie de afirmaciones perentorias sobre una naturaleza humana rígida, sobre la estructura profunda de la psique y sobre las bases biológicas de 10s sistemas políticos y éticos. De la biologia evolucionista a la ccnaturaleza humana* Wilson abre su libro On Human Nature con estos propósitos: <t.. . ~Cuál es la naturaleza última del horrlbre? Nos adentramos en este tema con un sentirniento de duda y también de temor. Porque si bien el cerebro es una máquina que tiene diez miliones de células nerviosas y si el espíritu puede, *Papersa: Revista de Sociologia en cierta manera, explicarse como la resultante de un número finito de reacciones quimicas y actividad eléctrica, el proyecto humano está circunscrito dentro de unos ,!imites; somos seres biológicos y nuestras almas no pueden volar libremente)> (On Human Nature, p. 1, subrayado añadido). <(La forma habitual de explicar la "biologia social" y 10s "aspectos sociales de la biologia" en nuestras universidades constituye un formidable reto intelectual pero, en el fondo, no apuntan al nzicleo de la teoria social. Bste no es otra cosa que la estructura profunda de la naturaleza humana, un fenómeno esencialmente biológico que es asimismo el foc0 primordial de 10s estudios humanisticosn (Ibid, p. 1, subrayado añadido). <(En búsqueda de una nueva moralidad, basada en una definición más auténtica del hombre, es necesario volverse hacia adentro: hay que hacer la disección de la maquinaria del espíritu y trazar su historia evolutiva)> (Sociobiology, p. 548, subrayado añadido). <(En una palabra, estamos a la búsqueda del biograma humana)> (Ibid., p. 48). A 10 largo de todas estas afirmaciones Wilson expresa sus intenciones de integrar las ciencias biológicas en el estudio de la naturaleza humana. Habla de una <(última naturaleza)> y dice que la biologia sienta 10s límites de un proyecto humano. En la medida en que esta estructura profunda de la humanidad es <(biológica)> y <tauténtica)>, la definición de la naturaleza humana debe basarse en ella. He aquí una curiosa posición por parte de un biólogo evolucionista. La idea de una {tnaturaleza última)> no se acomoda de manera alguna a la biologia evolucionista ya que la evolución implica que perpetuamente las especies están variando y sufren una selección. Más aún, Wilson establece una ecuación entre 10 biológico y 10s mecanismos limitadores de la condición humana. Esta forma tan libre de manejar conceptos, rápidamente convierte a la biologia de la variación genética y a la evolución en una especie de <tnaturalismo)> donde 10 que es biológico es <tinnato)>, <(fijou, <(natural)> y <(verdaderos. Tomando impulso en la biologia evolucionista, Wilson ha dado un brinco descomunal yendo a parar a ideas sobre la naturaleza humana que son antievolucionistas en más de un detalle. Del cerebro a la psique La manera como Wilson establece la equivalencia de 10 biológico con las limitaciones prefijadas queda bien patente en su pretensión de mostrar cómo el contenido del pensamiento humano se deriva del desarrollo del cerebro explicándose este Último como un producto de la filogenia. Lanzando la lógica por 10s aires, Wilson afirma: {(Para que la especie se per- petúe indefinidamente nos vemos impelidos a un conocimiento total que nos lleve hasta 10s más profundos niveles del gen y de la neurona. Cuando hayamos avanzado 10 suficiente como para explicar 10 que somos en térrninos mecanísticos, las ciencias sociales ostentarán su floración más completa. Es éste un resultado difícil de aceptar)> (Sociobiology, p. 75, subrayado aííadido). <(El u'ltimo grado de la adaptaciófi lleva a la manipulación del medio ambiente natural; si lográramos que éste fuese perfecta, el control del medio aseguraría la supervivencia indefinida de nuestra especie, (Ibid, p. 59, subrayado añadido). <(El biólogo que se centra en las cuestiones de fisiologia y de la historia evolutiva, cae en la cuenta de que el conocimiento de nosotros mismos esta' condicionado y modulado por 10s centros que controlan las emociones: el hipotálamo y el sistema límbico del cerebro. De estos centros fluye nuestra conciencia en todas las emociones ... que luego son estudiadas por 10s filiisofos y 10s moralistas deseosos de discernir las normas del bien y del mal. I'ero (qui es 10 que ha producido el hipotálamo y el sistema límbico? Es la pregunta que surge inmediatamente: La selección natural. Este principio biológico tan sencillo es el que nos ha de guiar para explicar la ética y a 10s filósofos moralistas)> (Ibid. p. 3, subrayado aiiadido). <(La psique humana es un artscio subordinado a la supervivencia y a la reproducción; la razón es tan s610 una de sus diversas técnicas)> (On Human Nature, p. 2). i(. . . Una hipertrofia mental ha distorsionado en nosotros las cualidades sociales básicas de 10s primates y les ha hecho casi irreconocibles ... La tarea de la sociobiología comparada es rastrear de cerca esas y otras cualidades humanas remontándonos hacia otras en el tiempo)> (On Human Nature, p. 2). <(Por suerte, esta circularidad del juicio humano no es tan compacta que no pueda ser rota por la voluntad. La tarea principal de la biologia humana es identificar y medir 10s condicionamientos que influencian las decisiones de 10s filósofos moralistas y de cada persona e inferir su significado mediante una reconstrucción neurofisiológica y Hogenética de la psicpe. .. En este proceso llegará a ponerse en boga una biologia de la ética que hará posible la selección de un código de valores morales mejor comprendido y más dzrradero)> (On Human Nature, p. 196, subrayado añadido). Las pretensiones de Wilson son claras. Quiere salir al paso del cambio que puede sufrir la especie humana a base de explicar científicamente 10s condicionamientos que la afectan y controlarlos luego. Prolongar indeíinidamente la existencia de la especie es un curioso objetivo por parte de un biólogo evolucionista puesto que comportaria detener la evolución. La propuesta que hace Wilson es <(des~nontar)> la maquinaria del cerebro para explicar cómo ha llegado a ser 10 que es; y no s610 explicar el cerebro sino también 10s fenómenos psíquicos en todas sus dimensiones incluida la ética. uPapers,: Revista de Sociologia Para Wilson el análisis evolutivo de un conjunto de estructuras nerviosas equivale a una explicación completa de las operaciones y contenidos de la psique. La confusión de niveles de análisis es palmaria. Siguiendo esta lógica de razonamiento Wilson puede sostener que si conoce la historia del motor de automóvil y entiende bien cómo actualmente funciona, si, además, conoce el sistema de conducción y la anatomia del conductor, podrá averiguar dónde pad éste sus vacaciones de verano. ¿A dónde va todo esto? Lo que Wilson intenta es servirse de la biologia para crear un código ético permanente y <(verdadero)> que asegure la supervivencia indefinida de la especie humana. Esto le lleva a afirmar que 10s fenómenos biológicos implican fijeza y limitación; a continuación propone que las normas políticas y morales pueden derivar directamente de estas estructuras biológicas rígidas demoliendo, de paso, el carácter evolucionista del proceso biológico. De la naturaleza a la politica y a la ética Wilson cree en la posibilidad de un proyecto científic0 de 10s sistemas culturales: <(. . . Las culturas pueden ser objeto de un diseño racional. Podemos enseñar, podemos estimular y podemos coaccionar pero al hacerlo debemos también tener presente el precio que hay que pagar evaluado en el tiempo y la energia requeridas para adiestrar, para remachar; otro precio menos tangible es el deterioro de la felicidad humana que seguirá al hecho de burlar nuestras disposiciones innatasn (On Human Nature, p. 148, subrayado añadido). <(Para que la paz tenga un fundamento más durable debe promoverse la creación de lazos políticos y culturales que logren una mezcla de lealtades diversas. Indudablemente existen otras técnicas mediante las cuales este aspecto de la naturaleza humana puede ser suavemente doblegado en aras del bienestar humana>> (Ibid. p. 120, subrayado añadido). <(Una visión más distanciada de 10s efectos a largo plazo de la evolución nos tiene que llevar más allá del ciego proceso de toma de decisiones de la selección natural y a contemplar la historia y el futuro de nuestros propios genes proyectados sobre el telón de fondo de la especie humana en conjunto. Una palabra describe intuitivamente la visión: nobleza; si 10s dinosaurios hubiesen sido capaces de aprehender este concepto podrían haber sobrevivido, podrían haber sido 10 que somos nosotros)> (Ibid., p. 197). Todos estos argumentos descansan sobre una visión enormemente estática de la naturaleza humana basada en las <(predisposiciones innatas)>. Wilson aplica segurameute este concepto a ciertas formas fijas de pensar y de actuar. En tal caso, echa mano del argumento, hoy bien per- Sociobiología: Del darwinismo al moralisme filado, de que las lealtades étnicas y políticas y 10s conñictos son un residuo de nuestro pasado de cazadores y recolectores. Abandonadas a sí mismas estas predisposiciones primitivas nos llevadan por el mismo camino que llevó a tos clinosaurios a la extinción. Según Wilson la ciencia nos enseña que el noble interés personal puede promover el bienestar humana, aun cuando la naturaleza humana sea impotente para ello. La ciencia puede trascender la naturaleza humana y anular sus defectos congénitos. Wilson sabe bien que varias religiones institucionalizadas han predicado hace tiempo el evangeli0 del noble interés colectivo. Pero no cree que estas religiones puedan deparar a la humanidad la verdad que ésta necesita. *La perpetua paradoja de la religión es que gran parte de sus principios sustanciales son ostensiblemente falsos y sin embargo continúa siendo una fuerza que encauza a las sociedades. Los hombres prefieren ser indoctrinados a buscar el conocimiento. Como dijo Nietzsche, prefieren el vacío antes que estar vacíos de intenciones)> (Sociobiology, p. 561). itpermítaseme repetir las razones por las que considero el ethos científico superior a la religión: sus repetidos triunfos explicando y controlando el mundo flsico; su naturaleza autocorrectiva abierta a toda persona competente para imaginar y realizar pruebas; su capacidad para juzgar críticamente acerca de 10 sagrado y de 10 profano; en la actualidad, su posibilidad de explicar la religión tradicional mediante el modelo mecanistico de la biologia evolucionista. Este Último logro será crucial. Si la religión, incluyendo en ella las ideologías profanas dogmatistas, puede ser analizada y explicada sistemúticamente como un producto de la evolución del cerebro, su poder como fuente extrinseca de la moralid'ad se acabará de unls uez para siempre ( . . . ). Lo que quiero decir, en definitiva, es que la épica de la evolución es probablemente el mejor mito que hemos forjado. Podemos arreglar10 a lzuestra medida de manera que se acerque a la verdad tanto cuanto la mente humana sea capaz de juzgar de la misma. Y si éste es el caso, las exigencias miticas de nuestra mente deben salir al encuentro del materialismo cientifico. Se producirá así una reinversión de nuestras formidables energfasu (On Human Nature, p. 201, subrayado añadido). Una vez más, Wilson, con su insistencia en que la biologia evolucionista debe ocupar el lugar de la religión, nos quiere hacer creer que 10s filósofos y la filosofía constituyen un epifenómeno de la evolución del cerebro. La ciencia trata de la verdad. La religión puede encauzar el comportamiento en dirección positiva pero 10 hace a ciegas porque <(gran parte de su sustancia es ostensiblemente falsa*. El Único sistema ético que contribuye a la inmortalidad de la especie es el basado en el estudio científico de la evolución humana.