Realidades y fantasías de los comentarios
Abstract
Vilar, Sergio
Full text
REALIDADES Y FANTASf AS DE LOS COMENTARIOS Sergio Vilar En un debate es necesario ajustarse por 10 menos a tres normas elementales: 1) Ponerse de acuerdo en el tema del que se desea hablar y evitar excesivas bifurcaciones que pueden llevar a la dispersión y de ahí al disparate. 2) Respetar 10 que el otro dice, esto es: no atribuirle tesis falsas a fin de criticarle mis, fácilmente y con dureza. 3) Sobre todo en un ámbito universitario, al que implícitamente se le supone científico, hemos de evitar las posiciones dogmáticas y las exigencias litúrgicas (sobre tudo cuando la Universidad está llena de dogmas polvorientos y liturgias archiapolilladas). 1) Por 10 que se me dijo, el tema de este debate es mi últim0 libro: Fascismo y militarisme, en el cua1 analizo 10s procesos históricos originarios de cinco dictaduras: el fascismo italiano, el nazismo, el franquismo, el peronismo alternado con dictadura militar y el getulismo alternado asimismo con 10s <cgorilas)> brasileños. Amando de Miguel (AdM) me reprocha que no incluya en mi estudio 10s problemas de Chile, Perú y México. En ese caso, digo yo: ¿y por qué no hablar también de Uruguay y Paraguay? Benjamín Oltra (BO) se inclina s610 por esta propuesta: Chile y México. Y vuelve a decir el autor comentado: ¿y por qué no Irán e Indonesia? ¿Y por qué no Marruecos y Portugal? Y otro, la cosa fácilmente puede degenerar en tertulia dicharachera: ¿Y por qué no reescribes la enciclopedia Espasa? Ah, no; yo creo que debería ser la British Encyclopaedia. ¿Y por qué no hablamos de la <cvelocidadn? Y otro: ¿y por qué no del <<tocino)>? Y sale la señora de al lado: ~QuC vulgar! Hablas como
crPapcrs)>: Revista de Sociologia un periodista, iy yo soy una científica! (Al estilo del Mono del Anís: <(La Ciencia 10 dijo y yo no miento.),) Bueno, ¿a qué jugamos? 2) BO pretende que no hago el análisis de las crisis ideológicas cuando, en realidad, como puede verificarse, trato el tema en cinco capítulos. En el comentario de AdM observo dos bloques de tergiversaciones que no corresponden al contenido de mi libro. Y el comentario de Judith Astelarra (JA) es una articulación constante de deformaciones que asombran por su capacidad inventiva referente a un texto impreso. 3) El comentario de JA está escrito con sus liturgias y dogmas puestos desde el tobillo al moño. Su formación universitaria no coincide con la mia. Ésa es su primera desazón. Sus normas académicas no coinciden con las mías. Sus normas las considera como de valor universal, puesto que considera que las mías son malas. Por 10 general, en 10s comentarios de 10s otros autores también interviene, aunque de manera mucho más matizada, esa diferente formación académica: ellos, sobre todo AdM, parte de la sociologia norteamericana, mientras que yo procedo y me fundamento en el marxismo europeo. Esas diferencias afectan negativamente el debate. Pero, por fortuna, ni AdM ni BO me lanzan ningún anatema. Las fantasias de JA. Sobre el origen de sus creaciones imaginarias caben tres hipótesis: a) ha hojeado mi libro; 6) 10 ha ojeado; o c) 10 ha leido deprisa y sin entenderlo. En fin, d) no se ha tomado la molestia de verificar si sus itcriticasa daban o no en un blanco concreto de mi libro. El propio texto de JA plantea varios otros problemas. El primero: el de su propia estructuración lógica; en el tercer párrafo confiesa: <(No soy experta en el temas; y a continuación afirma: <(E1 autor no cumple con 10s fines que se propone en su trabajo.)> (Cómo es posible, desde un punto de vista racional, hacer dos afirmaciones rotundas completamente contrapuestas y casi a renglón seguido? Si no es <(experta)>, cosa que demuestra, 10 lógico es no hablar en una revista como esta o como minimo 10 consecuente es hablar con rnás tiento, con más reservas, con más dudas, con rnás interrogantes y matices acerca de 10 que, se& se confiesa y luego se ejemplifica, no se entiende de manera suficiente. En todo caso, incluso en 10s juicios politicos que se montan en las dictaduras, la sentencia s610 se pronuncia al final de un proceso en que se ponen de relieve 10s hechos que, a juicio de 10s fiscales y jueces, son condenables. En su texto, JA lanza esa primera afirmación-condena antes de haber hecho la menor demostración de nada, 10 que pone de relieve su extraño subjetivismo. Pero veamos sus fantasías: en el párrafo octavo JA dice que yo hago <<la descripción de cinco casos de dictaduras militares>> y en el párrafo
Realidades y fantasias de 10s comentarios siguiente pretende que yo describo <(cada situaci6n como fascista)>. ¿En qué quedamos? Quedamos en que una y otra son burdas deformaciones, como puede verificar cualquiera que lea con atención mi libro, en cuyas páginas consta con claridad qué dictaduras son predominantemente militares, qué otras principalmente fascistas, y en cuáles otras dominan 10s aspectos populistas. (Y todo eso ya está claro desde la introducción.) A pesar de no ser <(experta)> lanza una tras otra sus afirmacionesanatemas. Sus tergiversaciones son tan numerosas que no me conceden aquí espacio suficiente para contestarlas. Además, las deformaciones que JA introduce destrozan cualquier condición mínima de diálogo racional. Las otras deformaciones: Desde que dice que no hago análisis comparativo hasta cuando, a partir del hecho que yo considero a ciertos ejércitos como apartidos políticos de nuevo tipa>> ( jentre comillas!), ella se obstina en criticarme que 10s considere partidos políticos (sin comil!zs) normales y corrientes. (También, en contra de lo que JA dice: me parece una buena escritora, extraordinariamente dotada para la literatura fantástica.) Precisidn conceptual e histdrica. Que vivimos en un país con una cultura predominantemente literaria (novelesca, poética, etc.) en la que las ciencias humanas y sociales s610 empiezan ahora a penetrar el cuerpo universitari~, nos lo demuestra incluso AdM, que es una de las pocas piezas hermanas, casi únicas, que existen en la sociología hispana: hasta AdM se preocupa en primer lugar de 10s aspectos estéticos de mi prosa. Esas consideraciones son inauditas en el panorama europeo o por lo menos en París: un libro histórico-sociológico-pditico es bueno, regular o malo al margen de las pequeñas o grandes calidades estéticas de su lenguaje. Lo que en Europa se observa es si hay (o no) precisión conceptual en relación con 10s fenómenos reales. Tampoco se establecen separaciones entre 10s textos escritos por 10s catedráticos (a 10s que AdM les supone textos más difíciles de leer, ¿y tal vez quiere decir ctmás científicos)>?) y 10s textos de 10s buenos periodistas, porque resulta que, por ejemplo en el terreno de la ciencia política, son algunos de 10s mejores catedráticos, como Duverger, los que son a la vez los mejores periodistas: plena claridad en 10s artículos que publican y plena claridad en sus libros, que se traducen a casi todas las lenguas y figuran como libros de texto en centenares de universidades del mundo. La ciencia social está (o debe estar) presidida por la claridad expositiva y no por 10s esteticismos. Debe estar presidida por la precisión conceptual: 10 que significa que las palabras se ajustan a 10s hechos y a su teorización de conjunto. (En este sentido, por ejemplo, Ccree AdM que es correcta su utilización del termino <(panopliau aplicado a <<paises)>? )
*Papers)>: Revista de Sociologia ~Qué quiere decir ese interrogante acerca de <(contra-quienn escribo en mi Iibro? Francamente, no 10 entiendo. Como tampoc0 acabo de entender esas consideraciones acerca de que mi libro La naturaleza del franquismo está escrit0 partiendo de una <cinvestigación sobre textos de primera manon y Fascismo y militarisme, no. ~Pretende decir AdM que es absolutamente necesario partir de textos de <(primera mano,,? Seguramente ya no nos pondriamos de acuerdo a la hora de concretar cuáles son (o <(deben ser>>) esos textos. Creo, además, que AdM habla desde un supuesto metodológico que no es el mío: me parece que implícitamente habla desde el supuesto de que se va a hacer un estudio monográfico, por ejemplo sobre 10s discursos de Mussolini (es decir, algo muy limitado temática y cronológicamente y, por ende, asimismo limitado al hacer la correspondiente aproximación metodológica). Como se puede comprobar, mis libros no tienen nada que ver con esos planteamientos monográficos. Huyo como del diablo de cualquier visión sectorial-monogrifica, aunque leo muchas monografías de otros autores. Mis estudios se dirigen hacia grandes conjuntos económico-político-ideológicos, fundamentalmente centrados en las tensiones, enfrentamientos y luchas de clases, no s610 en un país, sino en varios, comparándolos para poner de relieve las respectivas especificidades y 10s rasgos transnacionales. De ahí que no siempre dispongo de tiempo para hacer investigaciones directas en unos u otros archivos. (Además, en mis planteamientos no me parecen absolutamente necesarios, pero éste es otro tema metodológico dd que podríamos dialogar en otra ocasión.) Volvamos a ponernos de acuerdo acerca de 10 que estamos hablando, AdM: ¿Te parece metodológicamente correcto, como tú haces en el quinto párrafo de tu comentario, mezclar problemas internos de unos paises con el problema general de la Segunda Guerra Mundial, pasar a continuación a una asociación de la política exterior norteamericana de la década 19401950 respecto a España con la política USA internacional de hoy, a fin de concluir con un solo juicio tuyo que 10 engloba todo? Me parece una enorme simplificación (y no es necesario que te pida perdón por mi franqueza porque ya la conoces), me parece una barbaridad; porque mezclas tiempos distintos, problemas distintos, para hacer una sola valoración de todo. En contra de 10 que AdM dice, las causas de la Segunda Guerra Mundial se explican claramente en mis páginas. Ahora bien, AdM me atribuye una tesis o por 10 menos unas palabras que de ningún modo son las mías: el fascismo considerado como indicativo de <(la adaptabilidad del sistema capitalista>>. Para 10s marxistas, eso de <tadaptabilidad)> suena a dgo raso: existen tensiones y enfrentamientos entre las clases sociales, y esas luchas producen unos u otros resultados, y al cabo de otros años producen otros efectos, y no hay nada que esté ccadaptadox de manera
Realidades y fantasias de 10s comentarios definitiva. Tanto el fascismo de Italia y de Alemania como después el estallido de la Segunda Guerra Mundial se explican por 10s siguientes problemas principales, encadenados a 10 largo del tiempo, y que resumo al máximo: A) Ultranacionalismo de 10s paises que han perdido la guerra o de 10s que no han sacado las ventajas que de ella pensaban obtener. B) Reindustrialización a ritmos forzados. Rearme. Acumulación concentrada en manos de la burguesia. Paro y pobreza del proletariado. C) Incremento e intensificación de la conflictividad social. D) Luchas mal planteadas por 10s socialistas y por 10s comunistas. E) A través del respectivo partido fascista, el gran capital italiano y alemán aprovecha esa serie de hechos para liquidar las luchas proletarias e imponer la dictadura. F) Para la burguesia, la dictadura es necesaria para <cmilitarizar)> la sociedad y también para preparar una guerra revanchista que trate de resolver un nuevo reparto del mundo (mercados, zonas de materias primas, etc.). G) La guerra estalla porque el sistema capitalista en ese momento se ha escindido en dos grandes bloques irreconciliables, cada uno de 10s cuales lucha por la supremacia económica, militar, ideológica, etc. Otra atribución errónea que AdM me hace es la de Estado fuerte. Aquí, esta tergiversación de nuevo facilita a AdM su <(critica)>. No es verdad que yo hable de Estados fuertes en sentido estricto sino de Estados <(fuertes>> (véase la p. 35 de mi libro), 10 cua1 es muy distinto. Pero, ~cómo es posible que AdM me atribuya algo que está lejisimos de 10 que yo pienso y he escrito? ~Cómo es posible que AdM me achaque que realmente considere que las dictaduras son Estados fuertes, cuando, sobre todo en 10 referente a las dictaduras latinoamericanas señalo con toda claridad la endeblez de esos Estados periféricos, dependientes, que además se encuentran invadidos-destrozados por un destacamento supletorio que también defino como el {cpartido de las multinacional es^>. Por favor, Amando, léete mi libro con más atención y volvemos a hablar si quieres, por supuesto de 10s cabos sueltos que yo dejo en mi libro (si no fuese asi, si no dejara cabos sueltos, seria Dios Omnipotente, y por fortuna no soy más que un mortal hereje, gozoso pecador y sistemático transgresor de academicisrnos trasnochados), hablaremos de mis cabos sueltos (dcuáles?), pero también del exceso de cabos sueltos tuyos, de 10s que aquí dejo una muestra, amigo. Burguesías revolucionarias y burguesias aristocratizadas. He dejado el (re)comentario de BO para el final, no porque sea el que se encuentre más alejado de mis posiciones, sino por todo 10 contrario. Pero también él quiere <(cobrarme>> una atribución gratuita a mi libro. (Cómo que no <(manejo)> el análisis de las <(crisis ideoMgicas)>? A ese respecto véanse, entre otros, el capitulo 3 sobre Italia, el capítulo 3 sobre
<(Papers>>: Revista de Sociologia Alemania, el capitulo 6 sobre España, el capitulo 3 sobre Argentina y el capitulo 3 sobre Brasil. La critica principal de BO concierne al problema de las revoluciones burguesas y a la valoración negativa que, a ese respecto, muchos hacemos de la transición al capitalismo en Italia, Alemania y en España en el siglo XIX, en comparación con la valoración positiva en la Inglaterra y la Francia de 10s siglos XVII, XVIII y XIX. El razonamiento de BO tiene su lógica, no pretendo negársela. Pero el nuestro también se fundamenta lógicamente. No es cuestión de volver a explicar nuestras razones, ya suficientemente expuestas en 10s textos correspondientes, porque alargo ya demasiado mi réplica a 10s comentarios. Pero sí voy a insistir en un aspecto metodológico. Si numerosos científicos sociales (y supongo que BO entre nosotros) negamos que la URSS y paises análogos sean sociedades socialista~, y argumentamos esa negación sin tener ningún otro modelo concreto con el cua1 compararlos, sino que 10s comparamos con nuestras prospectiva~ teóricas (económicas, políticas, éticas, culturales, etc.), acerca de 10 que ha de ser el socialisme en todos sus niveles; si nos consideramos plenamente autorizados a sostener tesis de ese tip0 aunque no podarnos apoyarlas en ningún <(modelo)> real de país socialista <tconseguido)>, que funcione con éxito, (por qué no vamos a sentirnos autorizados a negar que las <trevoluciones)> en la España, Italia y Alemania decimonónicas fueran plenamente burguesas (en el nivel politico y estatal), sobre todo si podemos compararlas con dos <cmodelos)> reales de paises que sí habían hecho revoluciones burguesas triunfantes con bastante plenitud económica, política, cultural, etc., diferencial respecto a la aristocracia feudal? Tensiones, enfrentamientos y lucha de clases. En fin, tanto AdM como BO se inquietan por mi futurible acerca de nuevos sistemas dictatoriales. Hacen bien en inquietarse, porque en muchos paises la derecha sigue siendo tan bárbara (o por 10 menos tan cerril) como siempre; porque la izquierda sigue siendo bastante irrealista e ineficaz en las propuesta de cambio; y porque el inquietarse ya es una manera de poner manos a la obra para contribuir a evitar que el futurible se deslice o caiga en la serie de presentes a 10s que nos encaminamos. Esos <(presentes)>, con dictadxra totalitaria o no, con intervenciones directas de 10s militares o con sutiles formas de alienación para-fascistas, podrían volver a aplastar la libertad de millones de personas. Esos u otros sistemas políticos, como 10s lel pasado, serán efectos coyunturales (y algunas coyunturas se transform~n luego en períodos de cuarenta años) de las tensiones, de 10s enfrentamientos y de las luchas de clases que atraviesan, ténganlo bien por seguro 19s sociólogos de formación norteamericana, todos 10s niveles de una formación
Realidades y fantasias de 10s comentarios social, y también (y cada dia mis), atraviesan 10s planos internacionales: 10s económicos, 10s estatales, 10s culturales, y también 10s de menos e incluso frívola importancia: la gastronomia y la moda, por ejemplo. El análisis comparativo de grandes series del pasado nos es útil para fundamentar prospectivas de 10 que quizás nos aguarde y tal vez podamos evitar. En ese panorama BO ha captado una serie de problemas clave que indico en mi libro: 10s problemas de la combinación desequilibrada en una sociedad de distintos modos de producción y de fases diferentes de desarrollo en el interior de un mismo modo, y sus efectos en las clases sociales. Nuevos desequilibrios de ese tip0 van a producirse, están produciéndose ya, sobre todo en 10s paises dependientes. Las hipótesis de <trespuestass acerca de 10 que nos reserva el futuro podemos hallarlas en el análisis pormenorizado de esas interdeterminaciones clasistas, internas y externas, interdeterminaciones que entran en muvimiento no s610 por expresiones más o menos voluntaristas de unos u otros bloques de clase, sino también a causa de transformaciones estructurales propias de cada país y por el encadenamiento respectivo de cada nación en la escala capitalista internacional. La falta de atención al problema de las clases sociales, y la falta de percepción del conjunt0 de problemas, es 10 que me parece más 1amt.ntable de gran parte de esos comentarios. También me parece lamenta~lc esa tendencia a buscar <<tres pies al gam>, a coger al vuelo cualquier detalle hipertrofiándolo, y la tendencia al <tfilosofeon que lanza afirmaciones abstractas sin hacer demostraciones concretas. Lo importante en la realidad y en 10s libros no es fijarse u obcecarse en 10s detalles, sino en 10s conjuntos, o dicho de otro modo: en la amplia serie de relaciones que tienen unos hechos con otros, en sus proyecciones complejas de efectos y causas, así como es necesario distinguir constantemente 10 principal de 10 secundaria. Pero esas carencias probablemente son también una expresión de las tensiones y de 10s enfrentamientos entre las clases sociales o las influencias de esas clases antagónicas en al menos dos de 10s comentaristas de mi libro, por una parte, y en este autor, por la otra. Mi libro no concuerda con el <tmodelo)>, 10s cánones y otras reglas dogmáticas que, por ejemplo a JA, le han imbuido en la norteamericana Cornell University. En 10 que a uno respecta, he de decir que en la Universidad de París-Sorbona jamás pretendemos (ni 10s sexagenarios como Duverger) que nadie ni ningún texto se amolde a nuestras respectivas herejías que, por serlo, tienen un amplio espíritu tolerante y una capacidad doblada de vocación de acercarse a la comprensión de 10 que son 10s demás y no buscar en ellos un
ctPapers,): Revista de Sociologia espejo de la imagen que nosotros nos hacemos del mundo. Creemos que es necesaria una ciencia permanentemente abierta, flexible, complementaria de otras aportaciones científicas, vengan de donde vengan (a veces vienen de fuera de 10s <<santuarios>> universitarios). Pero nos reimos del empalagoso cientifismo al estilo del Mono del Anís, porque, en contra de 10 que 61 sugiere, también la ciencia puede mentir, la ciencia de una época está llena de mentiras respecto a otra época.