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Notas críticas sobre el libro fascismo y militarismo de S. Vilar

De Miguel, Amando

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De Miguel, Amando

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NOTAS CRfTICAS SOBRE EL LIBRO FASCISMO Y MILITARISMO DE S. VILAR Amando de Miguel (Uniuersidad de Barcelona) En una insuficiente nota que hice al libro de Sergio Vilar (SV) en su dia (Mundo Diario, 6 mayo 1978), adelantaba su carácter herético, su rara ambientación cosmopolita y hasta su prosaísmo, todas ellas cualidades y defectos que son raros de encontrar en nuestra producción libresca, me refiero a la subpirenaica. Diré también 10 que decía entonces, que resulta difícil identificar el <(contra-quién)> escribe en esta ocasión SV, puesto que sus citas son casi siempre de apoyatura, de autoridad. Éste y otros rasgos le dan al libro un aire de lectura pedagógica, ese género que ahora se impone como texto universitario, tan alejado de aquellos enterizos tratados de antaíío que exponían la doctrina del catedrático. En efecto, Fascismo y militarisme no es ni pretende ser una investigación sobre textos de primera mano, como 10 es otra previa, La naturaleza del franquisme, para mi gusto mucho más coherente y que, naturalmente, permite entender este otro libro que ahora comentamos en esta colecta de críticas. No tiene mucho sentido que resuma aquí las tesis del libro en cuestión o que exalte la claridad y vehemencia con que son defendidas. En su lugar, expondré algunas dudas y reflexiones personales que me asaltaron al hi10 de su lectura. Están escritas para un lector que supongo enterado de la obra de SV y naturalmente para el propio SV. Papers: Revista de Sociologia 10 (1978) Me impresionó de verdad el futurible de que gestamos al principio de nuevos tipos de regímenes fascistas y militaristas)> (p. 15). No sé si el plural se refiere a la comunidad española, pero en ella Veo ciertamente que se reproduce con toda facilidad el tip0 de militar-tecnócrata que SV adivina en la evolución de las fuerzas armadas. Es lástima que su panoplia de paises examinados no incluya Chile o Perú, en donde se períila, de manera distinta pero corduente en algún sentido, ese paradigma del militar-técnico, tan distinto del militar-héroe de 10s antiguos tiempos col6 niales. En este sentido, y para seguir el hi10 de 10s razonamientos de SV, recordaré que la multinacional de 10s militares es de las más conscientes, extensas y naturalmente más poderosas. Llama la atención el general desinterés de 10s sociólogos por una realidad tan imponente. Tengo que decir en mi defensa que a mi siempre me tentó el estudio de 10s militares de mi país, pero fui literalmente vencido por 10 que entre nosotros llamamos, con delicioso eufemismo, <Jos poderes fácticos)>. Las páginas de Fascismo y militarisme me dejan a veces oscilante y dudoso. No me resuelven 10s casos en que 10s militares se han opuesto a algunos fascismos, no me explican en qué condiciones surge un ejército democrático o por 10 menos sin tentaciones golpistas. No es suficiente la atractiva hipótesis de la <tclase burguesa inerte>> porque en ese caso cabrían pocas oscilaciones históricas. El hecho es que esas oscilaciones se producen. Ahí están 10s casos de Chile o Uruguay con una larga y ejemplar tradici6n de clase burguesa y de ejército sumiso al poder civil; de repente, todo parece trastocarse y se produce como una especie de contagio de la tradición vecina de 10s cuartelazos. Por qué, pregunto. Otra duda. Si el fascismo es un genérico para indicar la adaptabilidad del sistema capitalista, se explica poc0 ese gran fenómeno que fue la Segunda Guerra Mundial. Ésta es la parte más floja del libro. Tampoco se percibe con claridad que la política exterior norteamericana sea por necesidad la de proteger dictadores. Cierto que consintió la victoria de Franco, pero celebró, por 10 menos con el mismo entusiasmo, la sucesión de la <(Papers)>: Revista de Sociologia monarquia pluralista de Juan Carlos. La política de <(derechos humanes)> de Carter puede ser el mejor manto protector del imperialismo en la época -digarnos- <c tecnotrónican. Comparto la tesis de SV de que el fascismo es un fenómeno lleno de peculiaridades nacionales e históricas; tanto es asi que, a mi modo de ver, el acertado método comparado que sigue en este libro prueba que las diferencias específicas pueden ser muy significativas. Esta conclusión no coincide del todo con la propia lógica de SV. Para 61, por ejemplo, un régimen fascista-militarista se corresponde con un Estado fuerte. Esto puede ser asi en el caso de 10s originales, Italia y Alemania, pero no en la versión latinoamericana, y no desde luego en la peculiarisima ejemplificación del franquismo. SV deja de señalar aquí que en todos estos casos el Estado es mis bien débil por mucho que 10 dirija un gobierno fuerte. La distinción es importante y nada formalista. Avala la interpretación de SV de que los nuevos fascismos y derivados se explican dentro del contexto de las últimas formas del imperialismo. Nadie mis interesado en la combinación de Estado débil con gobierno fuerte que las empresas multinacionales. Esa combinación supone mano de obra sumisa, paraísos fiscales, funcionarios sobornables, gran facilidad para la extensión de 10s mercados. Un Estado es débil cuando su actividad es en gran medida parasitaria, consumidora y no productora, y en ese sentido su realización mis cabal es la de las dictaduras hispanoamericanas y también -en el contexto europeola del franquismo. La debilidad est6 en que recoge pocos impuestos y una parte considerable de 10s ingresos fiscales se dedica a gastos militares o a subvenciones a las empresas. Esta debilidad del Estado, no su fuerza, es el eslabón que explica la cadena que ata el destino de las dictaduras dependientes y de 10s centros del sistema capitalista. Me extraña esta confusión conceptual de SV de Estado fuerte con gobierno fuerte, siendo como es él enemigo irreconciliable de 10s <tsimplismos~>, a 10s que de continuo ataca. Es posible que el mio sea también un juicio simple, pero es como Veo las cosas. Así las escribo esperando que su réplica nos aclare a todos mejor las dudas. Para terminar, unas cuantas y pequeñas objeciones de forma. Es indudable que este libro ha sido pensado en francés, lo cua1 es una ventaja para el horizonte intelectual y un pequeño inconveniente para una justa distribución de las fuentes. Un lector de castellano agradeceria referencjas mis directas a 10s innúmeros escritos en esa lengua sobre el caso latinoamericano o español. Es igualmente notoria la ausencia de bibliografia anglosajona, precisamente la que a mí me es mAs familiar. Por cierto, una observación cominera por si el sintoma pudiera degenerar en epidemia. SV emplea abundantes veces la fórmula anglicista de Críticas sobre el libro Fascismo y militarismo de S. Vilar para sefialar una cláusula que puede ser adversativa y copulativa a un tiempo. El artilugio en inglés queda justificado porque el ctand~ es s610 copulativo, pero en castellano la <cy~ contiene al mismo tiempo un posible sentido adversativo que en seguida comprende el receptor del mensaje. En romance, por tanto, resulta tan innecesaria como cursi esa formulilla del <to/y)>. Me extraiia que la utilice un escritor tan poco afectado como SV. La cosa, por otra parte, no es como para tocar a rebato. Lo importante es que SV nos abre con este libro una fecunda línea investigadora llena de estímulos. Yo le pediría que siguiera con el método comparado para poder explicar del todo las relaciones entre militarismo y dependencia. De todas maneras pienso que su libro todavía deja sueltos demasiados cabos. Habría que aclarar el caso realmente extraordinari0 de México: archidependiente, no militarista, supercorrupto y con un Estado relativamente fuerte para 10 que se estila en el continente americano. Ojalá que SV sea del todo recuperado para la organización de la actividad sociológica en Barcelona a nivel realrnente superior, que es el que verdaderamente le corresponde.