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Aspectos sociológicos del aborto

Bonal, Raimon

Abstract

Bonal, Raimon

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ASPECTOS SOCIOLOGICClS DEL ABORTO Ihimon Bond (Uniuersitat Autbnoma dle Barcelona) En este articulo, que es el texto de ,una aportación a 10s coloquios sobre el aborto celebrados en 1977 en el H.ospita1 de San Juan de Dios, de Barcelona, se pretende incidir en la toma de conciencia de la importancia social que adquiere hoy la existencia de os procesos abortivos. Sin pretender tomar postura ideológica por o contra, la intención básica es poner en consideración la evolución actual que tanto la industrialización como las democracias políticas occidentales han i~npulsado a 10s problemas anejos al aborto, haciendo hincapii 1:n las doctrinas y políticas sobre la población que se han dado a traves de la historia del pensamiento social. La polémica entre partidarios y no partidarioc; queda evocada en el momento que se esgrime el argumento de la contraconcepción como un remedio para el aborto. Finaliza esta visión ?anorámica (:on una breve alusión a la sociologia del aborto en la que adcuiere especií11 relieve una aproximación cualitativa a la situación en la ciudad de Barc:elona. El conjunt0 permite presentar el problema del abosto como algs extraordinariamente complejo sobre el que no debe prejuzgarse a través, de posturas previamente adoptada~, sino en el encuadre global de una si :uación que no puede ser tratada con simplicidad. Papers: Revista de Sociologia 10 (1978) <<Se da una gran ~esistencia a hablar de temas que pudieran alterar la imagen femenina institu:ionalizada. Existe una enorme aversión de la mujer i hablar de Jn "píldoran, un producto que podria vulnerar su sacralizada función de madre. Se da una repugnancia instintiva hacia el aborto. Desde luego, el ejercicio clandestino, lucrativo, en ccasiones criminal del aborto, constituye una lacra que cualquier sociedad ha de intentar suprimir. Nos parece que ell0 est6 fuera de toda discusiSn. Sin embargo, el horror que suscitan socialmente las prácticas abortivas en un país como el nuestro, no se ve, no permite verse: racionalizado por el examen y valoraci6n de las causas reales que suelen motivarlas. Se juga que el aborto voluntari0 es un grandisimo mal, un grandisimo "pecadon; pero al propio tiempo se olvida que una de las peores cosas que pueden ocurrirle a la mujer espaiíola es convertirse en madre soltera C...] Es asi como el miedo puede llevar a un prematuro y trágico final a la mujer que no supo eludir el enfrentamiento con su propia imagen. Una imagen de dimensiones histórico-constitucionales incontrovertibles [ . . . ] La legislación espafiola se mueve entre la mera repreeión de cuantas personas intervienen en el aborto y la supuesta reparación de honras mancilladas, estableciéndose un doble juei~o de penalizaciones C...] Tal política fomenta en tcxlas partes wi número considerable de abortos realizados sin garantia sanitaris ninguna para la madre y, en el polo opuesto, el nacimiento de un mercado especulativa en torno al médico o la clínica, altarrente reservada, que se avienen a ejecutar las prácticas abortivas con toda solvencia C...] La burguesia acomodada no s610 encuen :ra mayores facilidades para el aborto, sino también un acceso normal a 10s anticonceptivos orales, con 10 cua1 la tolerancia que se mantiene para con este consumo acentúa ah rnás las diferencias con las clases más débiles C.. .I Parece que una justa norma:iva que respetara 10s derechos <<Papers,: Revista de Sociología de la mujer, constituiria uno de 10s avales más &caces para borrar una clandestinidad peligrosa y degradante, a la vez que un enriquecimiento moral de la paternidad y de la maternidad responsables. )> ' Desde que se habla de la mujer, hay lugar a pensar inmediatamente en la maternidad. Desde muy antiguo las sociedades, bajo diversas formas, han venerado a Cibeles, la diosa madre. Indudablemente, no se ha arrinconado a Venus; pero la dualidad de 10s cultos subraya que ya eran considerados incompatibles el placer erótico y la procreación, por 10 menos en lo que a la mujer ataííe. En pleno siglo veinte, el doctor Pichon (1936) llegó a negar 10 innato del instinto sexual en las mujeres pertenecientes a las clases mis altas.' El supuesto antagonismo entre la sensualidad y la maternidad, llega concretamente a distinguir dos tipos de mujeres: las que son indispensables instrumentos de la voluptuosidad masculina y la esposa que se pliega a 10s deberes de la vida conyugal para la realización de su función y misión generatriz. Disociando la sexualidad y la maternidad se eludim 10s problemas que plantea su existencia simultánea. Por otra parte, 10s intereses masculinos seguian ganando, puesto que, a tenor de su propio temperarnento, sin preocuparse de las consecuencias de sus actos, el varón tenia derecho a las aventuras premaritales y extraconyugales, mientras podia contar con la virginidad de su futura esposa y con la virtud de fidelidad de su mujer. Nuestra generaci6n nos parece menos cínica y pretende enfrentarse con las dificultades que plantean la coexistencia de la sexualidad y la maternidad y es por este motivo que queremos abordar el problema desde el punto de vista sociológico. Intentaremos para el10 prescindir de toda otra dimensión que no sea la perspectiva de la Sociología, que esencialmente es la ciencia de 10 real y que capta 10s fenómenos sociales tratándolos como cosas, para analizarlos desde el punto de la metodologia interpretativa propia de las ciencias positivas, para intentar inducir unas constantes generalizables que, como leyes sociológicas, están sujetas a la relatividad del tiempo y del espacio. 1. Joan Anton Benach y Josep Martí G6mez, Señoras, caballeros, delincuentes todos (Barcelona: Martinez Roca, 1973). 2. J. Pichon, Le développernent psychique de I'enfance et l'adolescent (Paris: Masson, 1936). Aspectos sociológicos del aborto Después de un breve análisis teórico de las relaciones de la familia con la sociedad industrial y las democracias occidentales que, como variables independientes, han aportado cambios sociales sustantivos al concepto de familia, haremos algunas consideracioncs demográficas sobre la población mundial. A continuación, relataremos las principales doctrinas sostenidas y políticas seguidas sobre el tratamiento de la población. Seguidamente, intentaremos plantear €1 controvertido problema de si la contraconcepción es o no un sistema preltentivo para el aborto; puntualizando las diversas posturas que se sostienen al respecto. Finalmente, daremos algunos elementos de cómo se encuentra en estos momentos el estado real de 10s procesos abortivos en nuestras atitudes. La familia y la indastrialización No es precisamente un abuso de lenguaje que se haya denominado arevolución industrial, a la aparición de la industria en 10s paises occidentales en el comienzo del siglo XIX. Las ~consecuencias de la misma se miden al cabo de varios años, coincidiendo a)n el desarrolio de las ciencias humanas (demografia, economia, historia, gcografía y sociologia). A medida que éstas vayan penetrando en el conocimiento del cambio social, sin duda descubriremos una evolució~i rnás profunda en 10s géneros de vida tradicionales. Hasta el presente, cabe pensar que nos encontramos en 10s balbuceos del conocimiento y del análisis del .:enÓmeno. La insuficiencia de este análisis se noi aparece con particular limitación cuando se estudian la evolución familiar y sexual. Y es que, aún hoy, el estudio de la familia y de la sexu:ilidad con una actitud racional y desacralizada provoca el misrno traumatisme que el estudio de la astronomia en la Edad Media que caud hereje:~. El dogmatismo ha estado ciertamente en el centro de la cosmogoni:~ familiar y sexual. El intento de un enfoque distinto induce la duda del dogma que identificaba el orden familiar con la preponderancia masculina J* la moral sexual con la moral patriarcal. Descubrir que el varón no es y:~ el centro del privilegio y que el equilibri0 familiar y sexual no puede ser encontrado más que si la mujer 10 halla, conduce al hundimiento de la antijlua cosmogonia familiar. i 3. El autor se refiere aquí por <(aborto)> a la interrupcidn voluntaria del embarazo, descontando, pues, la mortalidad fetal, 10s niuertos al nacer o 10s muertos antes de las primeras 24 horas, por causas involuntaris:~, según la terminologia ticnica de <(aborto, en Espaiia. (N. de R.) <(Papers)>: Revista de Sociologia Y así como itrevolución industrial>> no es ya una expresión demasiado fuerte para designar las consecuencias sociales de la aparición de la industria, la expresión itrevolución sexual>> no parece ya excesiva a 10s sociólogos de la familia para designar las consecuencias introducidas en la familia y la conducta sexual como corolario de la aparición de la división del trabajo y de la industria. Ante todo, la revolución industrial desencadenó cambios considerables en la estructura misma de la familia. La limitación de 10s nacimientos, paralela a esta revolución, marcó la dominación del ser humano sobre las leyes naturales. Esta revolución ha sido calificada de <trevolución demográfica)> y de <(la más grande invención biológica de 10s tiempos modernos)>. La personalidad de la mujer y la del niño, anteriormente aplastada por el número, empezó a sobresalir en el contexto familiar. Las consecuencias son realmente ponderables. Ante todo, la familia se ha ido reduciendo a la pareja conyugal y a los niños de poca edad, mientras que en la sociedad pre-industrial, la pareja y sus hijos erm solamente una pequeña parte de la familia que sumaba, además, a 10s hijos casados, a sus mujeres e hijos bajo la autoridad del cabeza de familia patriarcal (abuelo, hijo mayor, tío patemo). La familia, pues, se ha convertido en nuclear, atomística o conyugal. Dependientes económicamente del salariado o de 10s diversos servicios, no busca ya en el número la tabla de salvación que le permita sobrevivir y asegurar a 10s padres ancianos una existencia decente. Todo lo contrario, el número ha pasado a ser el gran enemigo de la familia que sabe precisamente que se empobrece a medida que crece. De aquí se desprende el espíritu de cálculo, la limitación de 10s nacimientos obtenida al precio que sea, comprendiendo también al aborto <tclandestinoa. Por otra parte, la jerarquia de 10s sexos y las edades cesa de ser indispensable en una familia que, privada de patrimonio, no tiene ya necesidad de la autoridad paternal y marital para mantenerlo y transmitirlo a 10s hijos. Es así como 10s padres han abandonado el privilegio de casar a 10s hijos. De hecho, las mismas circunstancias que favorecieron la libertad de 10s hijos para escoger esposa o esposo, han provocado asimismo su libertad sexual. Los padres no pueden y no creen en el deber de prohibir las relaciones sexuales prenupciales a los hijos, ya que éstas no amenazan ni el orden de 10s nacimientos ni el orden de la sucesión. Esta es la segunda consecuencia de la revolución sexual, complementaria de la revolución demográfica. Así, pues, la revolución sexual es, ante todo, la consecuencia de la desagregación de 10s grupos tradicionales (familia tradicional, comunidad Aspectos sociológicos del aborto pueblerina), consecutiva al éxodo rural, a la industrialización, a la aparición del salariado y de la concentración urbana. Pero a estos factores generales, comunes a todos 10s paises industrializados, se añaden factores particulares. En las sociedades occidentales, ,por ejemplo, la moda, el erotismo comercializado acelerari el proceso. h. la juventud de hoy, se le ofrece Marte; pero prefiere a Venus. ~Quién pensaria en criticar su actitud? Tienen prisa de vivir su vida antes de tiempo y <tvivir su vida>> constituye el hecho que entre 10s 16 y 10s 18 afios st hagan todas las experiencias que se temen como irrealizables en la edad adulta. La familia y las democracias occidentdes ' La sociedad moderna se deshumaniza En gran parte porque continúa pensando en 10s problemas sexuales y fami jilres como si no hubiera cambiado desde hace más de cincuenta afios. Si las prohibiciones sexuales que reinaban en otras épocas antes del matriroonio han desaparecido en la praxis diaria de 10s muchachos y las muchs,chas en la mayor parte de 10s medios urbanos, cabe preguntarse cuáles son las garantías de igualdad entre sexos en una sociedad que persiste ell imponer el sistema represivo a través de la inexistencia de la educación zexual y las prohibiciones de la contracepción y del aborto. Creo poder dirmar que 10s desequilibrios entre sexos en una sociedad antigua o rural, se han agravado considerablemente en una sociedad moderna. En las sociedades rurales, gracias a las prohibiciones prenupciales, 10s chicos y la:{ chicas se encontraban en un plano de igualdad frente al xx~atrimonio, aunque, después del matrimonio, 10 que imperase fuera el poder marital. Er, nuestras sociedades modernas s610 la mujer sufrirá las co~lsecuencias cle la supresión de las prohibiciones: matrimonio prematuro o infeliz, abortos, y prostitución más o menos encubierta. La condición de la mujer casada se ícgravará con el mantenimiento del sistema represivo en una sociedad urbana. No es exagerado decir que una tercera parte de 10s embarazos son interrumpidos por el aborto <(clandestino)>. Esto trae graves consecuencias físicas y morales para la mujer y, en definitiva, para la familia que no enco~tl-ará ciertamente su equilibri0 si la esposa o la madre no se encuentra en un estado normal de felicidad. Si la mujer casada practica el aborto, en cierta forma, ella se siente obligada a el10 por imperativos económicor y espaciales de la vida industrial y urbana (bajos salarios, hacinamiento en las viviendas). No se debe caer en el simplismo de considerar o de atribuir la práctica del aborto únicamente al egoísmn de la mujer, sino que en muchas ocasiones el equiI t* / . S I 153 <<Papersa: Revista de Sociologia librio del hogar tiene un precio y éste es precisamente el del aborto. En definitiva, cabe también la hipótesis de que la práctica del aborto ya no es considerada como un crimen, debido a la pérdida o el abandono de las prohibiciones de la familia patriarcal. Entonces, (a titulo de qué ideal moral, religioso o filosófico se la puede obligar, para salvar las apariencias, a recurrir al aborto clandestino que arruina su salud, la humilla y, en definitiva, desequilibra la familia de la que ella se siente responsable? La democracia no consiste, de ninguna manera, en imponer la ley del varón sobre la nujer en el plano sexual, la ley de 10s creyentes a 10s increyentes, 10s mitos de una generación a aquella que no 10s comparte, la ley de 10s ricos sobre 10s pobres. Y, sin embargo, es una realidad evidente no s610 que la desigualdad de 10s sexos se agrava en una sociedad moderna como consecuencia del sistema represivo, sino también es verdad que éste comporta igualmente una agravación de la desigualdad entre ricos y pobres. Las leyes prohibitivas en el terreno de las relaciones sexuales son en definitiva las leyes de 10s ricos, puesto que las consecuencias del sistema represivo son menos molestas para 10s habitantes de las zonas residenciales burguesas que para la población obrera, que debe soportar el hacinamiento, la falta de higiene y la sobrecarga de 10s hogares excesivamente reducidos. En la sociedad democrática el abismo creado entre varones y mujeres se agrava considerablemente, puesto que las leyes son hechas para ellas, aún sin quererlo deliberadarnente. No se trata de realizar una democracia verbal y formal, sino que la democracia debe cubrir todas las esferas del orden social, inclu~endo esta igualdad de 10s sexos en un plano sexual y familiar. Como consecuencia de 10 que 10s sociólogos americanos han llamado el Qretraso cultural)> que se revela, precisarnente, en la lentitud con que se hace el ajustamiento de las leyes, instituciones y mitos a 10s cambios que se operan en la familia y la sociedad como fruto de la sociedad industrial, se da efectivamente una condición inferior de la mujer en una sociedad democrática. Son las mujeres las que tienen la absoluta responsabilidad de la maternidad y de la educación de 10s hijos. El machismo a nivel de 10s hechos, cuando no a nivel de las instituciones jurídicas, s610 hará perpetuar esta situación de inferioridad de la mujer. Algunas consideraciones demográficas Hay dos posibilidades de aproximación cuantitativa de la sexualidad. Una es directa, empleada por el doctor Kisey, cuyos trabajos son enor154 I Aspectos sociológicos del aborto memente interesantes quizás porque son de los primeros que se realizaron con un método verdaderamente cientifico. 1,a otra es indirecta, que es la aproximación demográfica en tanto que capta las manifestaciones exteriores y globales de la sexualidad de una poblacióih en tanto que analiza la nupcialidad y la natalidad. Describiendo 10s efectes de la estructura por sexo y por edad, la demografia explica ciertas fornlas del comportamiento sexual. Estudiando la evolución de la fecundidad eri el tiempo y en el espado, pone el acento sobre una de las características esenciales de la sexualidad: sus ligámenes con la procreación. Toda aproximación del problema que olvidara 10s elementos aportados por la demografia, padece el riesgo de verse falseada. El estudio de la sexualidad en tanto que se refiere al nivel de la población, implica necesariamente el ::ecurso al método demográfico que, aunque sea incompleto bajo muchos pulltos de vista, continúa gozando de una validez fundamental. Uno de 10s factores que actúan de manera inmediata sobre la sexualidad es la proporción numérica de varonek y mujeres en una población dada. En el caso de un equilibri0 proporcional entre 10s sexos, sus relaciones pueden ser prácticamente normales y re pueden resolver en su mayor parte en uniones legales. Si la población cfrece un excedente masculino, las mujeres adquieren un valor más elevado, suscitan rivalidades y pueden lograr hacer de la femineidad un auténtico objeto de culto. Es el caso de 10s paises de fuerte inmigracj6n o, para potter una situación extrema, del ejército o de 10s internados masculinos. Si la población ofrece un excedente femenino, las consecuencias de este desequilibrio serán las uniones fuera del matrimoni0 y la multiplicaci6n de 10s nacirrdentos ilegitimos. Es el caso del sur de España, de Italia o de Irlanda, áreas geográficas de fuerte emigración. Las consecuencias de un desequilibrio de edades pueden acarrear asimismo graves matices sexuales. El envejeci~nxento de una población puede provenir de un cierto paro de 10s flujos m gratorios; pero proviene sobre todo de una caída vertical de la natalidad. Eixiste, ciertamente, una correlación entre el envejecimienta de una población y la infecundidad voluntaria. Lo que cuenta, en definitiva, es meros la cifra total de habitantes, que la proporción de individuos de ambns sexos aptos para procrear. Todo desequilibrio, accidental o permanent e, que afecta directamente a la repartición de 10s sexos comporta pues cordictos y tensiones que ni la poligamia ni la poliandria, prslcticadas en otcas latitudes, llegan a resolver. En otro orden de cosas, digamos que d Indice de nupcialidad resulta de la repartición por sexo y edad, de la leg slación, de la religión predominante y sufre también la infiuericia de las c .scxnstancias políticas, económi- <(Papers,: Revista de Sociologia cas y sociales, como las guerras y las crisis. El índice de nupcialidad presenta una gran uniformidad en el tiempo y en el espacio. Esta uniformidad haría fácilmente creer que, en ausencia de coyunturas excepcionales, la actitud frente a la nupcialidad y el comportamiento sexual que esta actitud traduce, permanecen sensiblemente 10s mismos. Actualmente, el índice de nupcialidad en la población casarnentera tiende a elevarse. La diferencia de edad entre 10s esposos ha descendido. Otro síntoma del crecimiento general de la nupcialidad es el gran incremento de dobles matrimonios de viudos y de matrimonios que han obtenido la anulación sobre todo en el caso de 10s varones y un aumento de 10s matrimonios precoces en las mujeres. Antiguamente, las dificultades económicas impulsaban al individuo en edad de procrear a retrasar el momento de fundar un hogar o a buscar a una mujer de mis edad para reducir 10s riesgos de la fecundidad. La restricción de la natalidad se hacía indirectamente a través de la restricción de la nupcialidad. Hoy dia el control es directo y no vale llevarse a engaños porque, de hecho, la gente se casa antes como un efecto inmediato de 10s procedimientos anticonceptivos que permiten, efectivamente formar uniones conyugales prematuras sin aumentar las posibilidades de fecundidad. También es verdad que, siendo los matrimonios jóvenes, en realidad, 10s más fecundos, cuando se encuentra un índice elevado de nupcialidad en edades precoces es un buen indicador de la actitud de una sociedad dada en 10 que se refiere a la procreación, y, en 10 que se refiere al instinto sexual, que esta sociedad estima debe ser satisfecho cuanto antes en sus formas legales, para evitar tensiones y desviaciones. El estudio de la nupcialidad y de la natalidad en tanto que fenómenos que se han ido distanciando cuando al principio estaban correlacionados, permite descubrir que la fecundidad ha padecido, en el curso del tiempo, una profunda evolución y que la procreación instintiva de otros tiempos ha sido sustituida por un fenómeno verdaderamente revolucionario: la infecundidad voluntaria. En las sociedades modernas, 10s principales medios utilizados para prevenir y limitar 10s nacimientos ya no son el celibato o el retraso temporal del matrimonio, sino el aborto y la contraconcepción. La contraconcepción exige facultades de previsión y de perseverancia tales que no pueden fácilmente ser realizadas perfectamente por debajo de un cierto nivel socio-económico e intelectual. El aborto <(legal)> y, sobre todo, el aborto <cclandestinon juegan ah un papel muy importante en las sociedades occidentales, a pesar de la extensión de la contraconcepción. Tendremos ocasión de hacer alguna aproximación numérica cuando tratemos Aspectos sociológicos del aborto mayor nivel socio-económico-cultural de la pareja corresponde una reducción de 10s nacimientos, un descens0 de 10s procesos abortivos y un notable incremento de la contraconcepciór,. Según este gráfico, a un nivel socio-económico-cultural bajo, la natalidad seria relevante en detriment0 de 10s abortos y de la contraconcepción. Los n:veles mis elevados del aborto se encontrarían en la <csufridan clase media, en la que se manifestaria una natalidad relativamente elevada y un rele.tj.vo breve recurso a la contraconcepción. Los procesos abortivos en Barcelona I Al intentar la aproximación al dato en 10 que atañe a la realidad abortiva tal como se presenta en nuestro pais, nos encontramos ante serias dificultades y tenemos la impresión de lilprar solamente una idea aproximativa. Nuestras fuentes informativas ha1 sido triples: en primer lugar, las pocas y fragmentarias informaciones secundarias existentes; en segundo lugar, la aportación de médicos-tocólogos que trabajan en Barcelona y, en último termino, datos pertenecientes a centros del extranjero que practican el aborto o, mejor, la interrupción voluntaria del embarazo en mujeres de nuestro país. Digamos, ante todo, que el númerc de 10s abortos, terapéuticos o aclandestinos)>, es muy difícil, por no decir imposible, de estimar. En primer lugar porque el aborto terapéutico tjn españolas no puede realizarse legalmente aquí. Aunque, sin embargo, a nadie puede pasar desapercibido que la amistad personal puede estimativí~mente encubrir buena parte de 10s procesos abortivos que se realizan ter~péuticamente y con seguridades y garantías clínicas en la ciudad de Barcelh~a. Legalmente, es relativamente fácil encubrir un aborto practicado en hospitales o clínicas: basta con librar un certificado médico que da fe de cpalquier intervención quirúrgica. No son pocos 10s casos conocidos de estob tipos de simulación, aunque se encuentren mediatizados por el conocimienro próximo o la amistad. En la actualidad, 10s médicos y sociológos se ver1 obligad dos a admitir que la práctica de maniobras abortivas, con 10s riego~ que ellas implican debido a su clandestinidad, constituye un fenómeno sosiológico o una costumbre a la cua1 se han resignado muchas mujeres con el consentimiento expreso o tácito de sus parejas. En segundo lugar, no nos sirve para la elaboración de esta aproximación estadística al problema el estudio cuantitativo de las Memorias de la Fiscalia del Tribunal Supremo. Son pocos 10s hechos delictivos de esta ctPapers~: Revista de Sociologia indole que motivan a nuestros tribunales y ah el hecho atrae selectivamente a personas de clase social muy pobre, es decir, de mujeres indefensas y manipuladas por la sociedad y que, de hecho, sirven de justificativa a la rnisma para dar fe de la intervención judicial en estas materias. Uno de 10s pocos análisis que conocemos, es el de A. M. DourlenRollier y 10 aportamos como muestra de una tendencia general que pretendemos generalizar asimismo a nuestro contexto no sin un cierto temor.' El contenido de este análisis afecta a la edad, el estado civil, el número de hijos y condiciones de la vivienda en la que habitan las mujeres que se someten a este tip0 de intervención. Además, por otra parte, hace hincapi6 también en la persona a la que se recurre, 10s abortos provocados habidos anteriormente y las motivaciones principales que inducen a someterse a un proceso abortivo. Señalaremos únicamente las heas que dan testimonio de las tendencias importantes indicadas por estas variables. En cuanto a la edad, la mayor parte de 10s abortos se realizan en mujeres que se hallan en el interval0 entre 10s 20 y 10s 30 aiios. La distribución es la siguiente: An'os de edad % de abortos Menos de 20 ... 5 % De 20 a 30 ...... 60-65 % De 30 a 35 ...... 25-30 % Este período corresponde al máximo de fecundidad de la mujer y, por tanto, a las relaciones sexuales más frecuentes. Sin embargo, estos porcentajes demuestran que el aborto <tclandestino, es un flagel0 que se abate sobre las mujeres desde la edad de la pubertad. Con frecuencia se cree que son principalmente las mujeres solteras las que mis practican el aborto. Sin embargo. 10s porcentajes revelan que el 64 % son mujeres casadas. En otros estudios, aparece una proporción mucho mayor aún de mujeres casadas, es decir, hay proporciones que alcanzan el 78 %. Por tanto, parece ser un prejuicio vulgar la creencia anteriormente apuntada. Las tres cuartas partes de las mujeres que abortan son madres de farnilia. El aborto es principdmente un fenómeno conyugal 5. D. A. M. Dourlen-Roííier, La vérité sur í'avortement (Paris: Editions Maloine, 1963). Aspeaos sociol6gicos del aborto que predomina en las familias que tienen ja dos hijos. Esta primera observación va acompaiiada del hecho que en el 30 % de 10s casos 10s cónyugues están de acuerdo. En cuanto a las condiciorles de la vikienda, s610 el 36 % de las mujeres que se someten a una intervención asortiva dispone de una vivienda decente. El 59 % viven en condiciones de,h~abitabilidad precaria y el 5 % en barracas, semibarracas o coreas. El 84 % de las mujeres debieron recurrir a personas ctsin competencia)>, es decir, sin ninguna iormación mé~pica o paramédica. La gama de ocupaciones de 10s aborteros es muy amplia. Asimismo, es muy difícil determinar el móvil del autor del aborto puesto que el lucro no 10 es con tanta frecuencia como se cree por 10 general. A veces las cosas ocurren como si se tratara de un servicio prestado a una amiga, una compañera de trabajo, una vecina. Se habla también de esas <{verdaderas profesionales.s,> que, por humanidad, consideran un deber qtliberar)> a las jóvenes. En general, pues, s610 el 2,3 % de 10s abortos S'XI realizados por médicos y un 13,5 % por enfermeras u obstétricas. Algo más de la tercera parte de las mu jcx-es que abortan, 34,5 % , mencionaron interrupciones de embarazo provocadas anteriormente. Posiblemente estos resultados se quedan cortos con respecto a la realidad. Los servicios de urgencia de nuestros hospitales saben que es frecuente recibir en el hospital a madres de varios hijos, que se han practicado de 5 a 10 abortos. Finalmente, en cuanto a 10s móviles clel acto la distribución se presenta asi: el 38 % invocarori motivos e:onÓmicos (mala o pequeña vivienda, insuficiencia de recursos, novio es adiante); el 36 %, motivo psicológico (deseo de no tener niás hijos, abandono o desacuerdos en la pareja, madre soltera que ya tiene un hijo, rriedo a los familiares); el 14 %, motivo social (divorciada o separada que lla sido embarazada por un amigo); el 14 %, motivo médiccc (mala salud (Be: uno de 10s cónyugues, muerte de un hijo anterior, riesgo elevado de deficiencia mental). Cabe señalar que 10s móviles determinantes son diferentes se& se trate de mujeres solteras o casadas. Las rlrspuestas de las solteras inciden mis en motivaciones sociales; entre las casadas, 10s móviles son sobre todo familiares. La lista oficial dada por el gobierno inglés de 10s abortos que se realizan en toda Inglaterra cada año es la sig~iente:~ 6. Interviú 33 (30 de diciembre de 1976). <(Papersa: Revista de Sociologia Pais de origen Año 1974 Año 1975 % de increme~rto Italia ....................... 1.730 5.304 207 % España ..................... 2.863 4.230 48 .............. Otros paises 1.300 1.193 -9 Suiza ....................... 604 422 -43 Bélgica ..................... 616 390 -5 8 Alemania .................. 6.1 12 3.417 -7 9 Francia ..................... 36.541 14.809 -147 He aquí unas reflexiones de un médico inglés en torno a la situación española actual. Se trata de un ginecólogo que practica arnpliamente el aborto en mujeres espafiolas que acuden allá. Aunque se trate de un gran conocedor de la problemática, no pretendemos adherirnos al contenido global de sus aiirmaciones. <(En nin& país de Europa resulta más dificil informarse sobre la anticoncepción y obtener los correspondientes servicios que en España. Sin embargo, éste es el país donde un embarazo no proyectado o deseado puede representar la mayor tragedia intima y familiar para las personas interesadas. Se trata de un problema al que habrá que buscarle solución; sin embargo, el asunto todavía no ha llegado a debatirse en serio y abiertamente y, si se perfila alguna política nacional al respecto (cosa dudable), las autoridades se han cuidado de mantenerla en secreto. La anticoncepción asume gran importancia conforme va aceptándose que la procreación no es el fin exclusivo de las relaciones sexuales, sino que, como han reconocido ya la mayoria de la gente y 10s gobiernos del mundo, dichas relaciones valen también para intensificar la relación mutua entre dos personas. A pesar del desasosiego que puede causar a la Iglesia, no cabe duda que esta idea va cobrando cada dia más aceptación en España. Tanto la mujer soltera como la casada tienen que plantearse 10s problemas derivados de esta idea. )>En España a una soltera se le hace muy difícil el tener y educar a un hijo. El hecho puede causar deshonra a su familia, indignación a sus amigos e inquietud a la gente o la empresa con quien trabaja. Es una situación también muy dificil para la cria- Aspectos socidógicos del aborto tura, especialmente si el padre no la ha reconocido. En estas circunstancias, ~tendrá que renunciar al trato sexual la mujer que opta por quedarse soltera? Cada dia hay menos gente que comparte esta idea. No obstante, la coni:raconcepción practicada por el mero hecho del placer sexual sigue siendo ilicita y, por 10 tanto, queda casi fuera del alcance de lar solteras, recrudeciéndose asi el problema. O bien España rechaza las pautas liberales que privan en la sociedad europea, o bie~l legaliza la anticoncepción y, aún más, pone en marcha un progisama de educación anticonceptiva. Para la mujer casada, por otrs, parte, el embarazo indeseado no representa un desastre de la rr~isma magnitud. Sin embargo, la noción de limitar el tamafio de la familia y planificar el interva10 entre 10s embarmos, est6 acep~.ándose más cada dia. Pero no parece muy probable que 10s matrimonios espaiioles que se han hecho a esta idea, adrnitan que 11 única forma de ponerla en práctica sea absteniéndose del acto sexual. )>Hay dos razones que subyacen en la limitación y planificación del tamaño de la familia. La prime~a son las exigencias de la vida moderna en una sociedad urbana. Ida segunda es el deseo de muchas mujeres de jugar un papel destacado en el mundo de hoy, un papel que vaya más allsi de la matemidad. Las familias numerosas suponen una carga económica insoportable para casi todas las familias de hoy y significan que la radre quedará totalmente identificada con sus hijos --física, emocional e intelectualmentea 10 largo de su vida. Esto no les apcfece a todas las mujeres. >>El tercer grupo de nlujeres que puede requerir la anticoncepción, es aquél cuyo matrimoni0 h:i entrado en crisis. Dado que el divorcio no existe, la mayoria de ellas vive en el limbo de una separación que pueda, o no, tener un marco legal. La anulación se permite, en principio, s610 por rozones muy estrictas y extraordinarias, tales como el incest0 o la no consumación. El trámite tiene que ser ratificado, no sólo px las autoridades civiles, sino también por el tribunal de la Rota, prueba del dominio que la Iglesia Católica ejerce sobre toda 1:~ sociedad española. El control de la natalidad, de hecho, era legal bajo la República; al terminar la Guerra Civil [de 1936-391, la ley religiosa y la civil en esta materia se declararon sinónimas. )>Como se ha visto en otros paises, 10s cambios en la actitud de la sociedad hacia la mujer y cm especial hacia el derecho a controlar 10s nacimientos, se consiguen s610 si las mismas mu- uPapers,: Revista de Sociología jeres 10s exigen. En una sociedad machista, esta exigencia se verá como una amenaza al orden públic0 y provocará reacciones muy violentas. Las mujeres añoran la anticoncepción para poder disfrutar del goce sexual con sus maridos o novios sin temor a un embarazo indeseado. Pero es tal la inquietud que cunde entre 10s varones cuando las mujeres salen a exigir las mismas libertades que ellos han tenido desde siempre, que son capaces de acusarlas de inmoralidad, de querer minar 10s cimientos de la sociedad, propagar las enfermedades venéreas y hasta odiar a 10s varones [...] )>¿CÓmo podrá España hacer frente a estos problemas? Cabe señalar que las soluciones esbozadas en otros paises no siempre han sido acertadas. Ojalá la sociedad española sepa encontrar sus propias soluciones, sin seguir la corriente y limitarse a hacer 10 que se ha hecho en otras partes., En este mosaic0 de informaciones sobre la situación del aborto en nuestro país, vamos a intentar una síntesis de las entrevistas realizadas a varios ginecólogos de nuestra ciudad. Libramos esta relación en forma de texto como si de un único relato se tratara. De hecho, fue preguntado un colectivo de 12 especialistas y éste es un resumen indistinto de todos y cada uno de ellos. ~Quién solicita el aborto en Barcelona? Ultimamente, se observa un incremento notable en la demanda de abortos. Los primeros demandantes pertenecen al grupo de las estudiantes llamadas <(progres)>, de un nivel cultural alto. Éstas, ante todo, solicitaron anticonceptivos; pero como no 10s tomaron, vienen posteriormente con exigencias de aborto. Acaban marchándose al extranjero en un vuelo charter, viaje que dura solamente dos dias. Si tienen compIicaciones políticas y carecen de pasaporte, reclaman con particular agresividad esta práctica abortiva. Dicen: <(¡Ni tenéis narices para hacerlo! )> Recientemente, este tip0 de personas van también asiduamente a Ceret, en Francia, en donde parece que se practica con muchas garantías y contando incluso con algunos días de observación clínica. Otras demandantes son chicas jóvenes y solteras que, sin haberse preocupado de la contraconcepción o habiendo practicado únicamente el coitus interruptus, al encontrarse embarazadas sin tener una idea clara de nada, se quedan solamente con la única idea de que no pueden seguir adelante Aspectos sociológicos del aborto con el embarazo. Entonces el aborto es la única solución y piden esta práctica después de haberlo intentado todo: inyecciones, agujas, beber cerveza a la luz de la luna llena, y todo 10 que hayan oído comentar en la calle o en 10s medios de sus amistades. Estas muchachas caen a menudo en manos de alguien, médico o no, que por amistad se prestará a liberarlas de su situación. Cabe decir que la presión socio-familiar ha sido en gran parte reducida y 10s motivos de estas demandantes suelen ser ajenos al qué dirán de su familia o circulo de amistades. También se da esta demanda en mujeres casadas entre 35 y 40 años que tienen muchos hijos --cuatro o cinco. Lo que se intenta en estos casos es descargar en 10 posible la carga afectiva del problema. Finalmente, cabe decir que en mujeres entre 30 y 35 afíos, aunque a veces se solicita, ya suele ser rnás excepcional. En las capas sociales rnás desfavorecidas de la sociedad esta solicitud de aborto proviene de 10s serios condicionantes económico-sociales en 10s que se hallan. Normalmente, la clase mis popular suele resolver el problema de un embarazo no querido por la via rápida y con personas de su misma clase social. Es decir, considerando a la clase medica como muy distante, sólo vendrán a ver al médico cuando se encuentren con complicaciones postabortivas graves y, a menudo, después del segundo o tercer aborto. eCtlál es normalmente la postura del marido? El marido o compañero, por lo general, se desentiende totalrnente de 10s problemas ginecológicos de su mujer. De la contraconcepción, de la apetencia sexual y del mismo problema mental que supone el aborto. El marido, a menudo, se halla en una situación que no ha previsto. Su postura puede ir desde la intransigencia y el requerimiento absolut0 de una solución hasta el hecho de pensar que es un problema que afecta exclusivamente a la mujer. Sin embargo, la tendencia rnás generalizada es que se piense en que la solución al embarazo no deseado queda reducido al trato normalizado de la esposa con el médico. Lo curioso es que, cuando se formula una demanda de aborto, es rnás difícil de hacer razonar al marido que a la mujer. Es decir, mientras el hombre se manifiesta intransigente, a la esposa, a base de argumentaciones, se la puede convencer o, por 10 menos, lograr que afloje su decisión. En el fondo, se reproduce aquí la división social del trabajo familiar, es decir, si la mujer no desea tener más hijos, éste es su problema. Incluso en las capas rnás bajas de la sociedad, el machismo del varón se manifiesta en el hecho de que el marido prohíbe tomar contraconceptivos <(Papers>>: Revista de Sociologia por interpretar que éstos pueden acarrear graves males. Hay razones de tip0 cultural: se trata como una especie de mito o tabú que fuerza fatalmente al rehúso de estos procesos. Cabe observar aquí la decisión inapelable de las mujeres que han decidido interrumpir un embarazo. Aunque a veces sus razones sean superficiales (falta de dinero, miedo a 10s padres o temor infundado que les nazca un hijo subnormal), su decisión obedece a móviles que se han erigido como un absouto. ¿Presenta problemas técnicos el aborto? El aborto practicado con las debidas condiciones no presenta en absolut~ complicaciones. Precisamente, está comprobado que tiene diez veces menos riesgo un aborto clinicamente garantizado que el proceso normal de embarazo. Actualmente, corre mucha información sobre direcciones y yosibilidades de ser practicado el aborto en el extranjero. Basta una llamada telefónica para concertar un encuentro en un fin de semana y procurarse un pasaje en un vuelo charter. Hay muchísima demanda de estas direcciones y esto es garantia de que las cosas se hagan con cietta solvencia. Aunque hay que tener en cuenta que, cuando una persona se decide a optar por esta solución, ya lo ha intentado prácticamente todo. En esta cuestión del aborto se dan muchas más seguridades en 10s pdses en 10s que se ha legalizado el aborto y se nota una notable diferencia a partir del hecho de su legalización. Se piensa que en esta cuestión se deberia optar por la razón moral del mal menor: la única exigencia, en el momento en que 10s acontecimientos están en cierta forma desbordando la realidad, estriba en requerir que las cosas se hagan con garantia. En 10s casos de abortos provocados por personal no clinico, en 10s servicios de urgencia de un hospital como el Clínico de Barcelona o la misma Residencia Sanitaria de la Seguridad Social, se han observado buena cantidad de mujeres que han encontrado la muerte como consecuencia del estado de verdadero desahucio humano en el que se hallan después de estas intervenciones de carniceros de barrio. Allí se intenta muchas veces arreglar 10 que ya no tiene solución. Sin embargo, se tiene la impresión de que el número de 10s casos desesperados va camino de disminuir. El aborto en sí mismo no presenta tantos problemas técnicos como intervención quirúrgica que como situaciones depresivas que se provocan en 10s procesos postabortivos. Aunque a veces se haya planteado como un mal menor o como una situación limite y extrema, comporta fatalmente depresiones subsiguientes. Hay como una especie de culpabilización. Esto se ha observado incluso en situaciones anímicas que siguen al mismo aborto Aspectos sociológicos del aborto natural. En definitiva, está estrechamente correlacionado con el papel social que se le otorga a la mujer: la procreación. ~Cuáles son las situaciones sociales que determinan la práctica abortiva? El aborto parece ser el fracaso de la planificación familiar. Sin embargo, en todo esto intervienen muy seriamente 10s intereses de la clase médica. En el Japón, por ejemplo, no se hace planificación familiar porque 10s médicos hallan más rentables las prácticas abortivas. En 10s paises en 10s que se ha legislado el aborto, se comenzó partiendo de situaciones reales graves de violaciones o de la detección de malformaciones. Es asi como la génesis del proceso legal del aborto responde, pues, a alguna realidad. El hecho de la legislación de las prácticas abortivas ha nacido siempre de una triple causalidad social: la reducción de la mortalidad infantil y, por tanto, la necesidad de limitar la natalidad; el incremento de la asistencia sanitaria y, por tanto, las seguridades más fácticas de garantizar que un embarazo lleve a un nuevo nacimiento; y la conciencia social impuesta por la planificación socio-económica. Quizá deberia pensarse para nuestro país una solución legislativa distinta a la adoptada en otras latitudes. Posiblemente un primer paso seria el acceso colectivo a 10s consejos de planificación familiar. El incremento correlativo de 10s abortos en paises que han admitido y legalizado la contraconcepción, se debe seguramente a la mayor libertad sexual reinante y al aumento consecuente de las relaciones sexuales de toda indole. Escribimos a varios centros extranjeros para hacernos una idea de la situación real de las mujeres españolas que acuden all para someterse a este tip0 de intervención. La garantia era de que no se indicaria la fuente informativa y que se guardaria la máxima discreción al respecto. El contenido de las preguntas y su respuesta, sintetizada, es la siguiente: dPodrian ustedes decirme cuántos procesos abortivos de mujeres de Barcelona o, más generalmente, de España se han seguido en su institucidn últimamente? En nuestra práctica son aproximadamente entre 200 y 300 mujeres españolas al mes las que vienen aquí para una interrupción de embarazo. La mayoria residen en Barcelona y Madrid. Sin embargo, vienen de todas partes de España, por ejemplo: La Coruña, Bilbao, Zaragoza, Huelva, Sevilla, etc. ¿Se dan casos de mujeres que han sido intervenidas más de una vez? Hay mujeres que habian abortado previamente en España o fuera de ella. <<Papers,: Revista de Sociologia La razón es porque obviamente en España es difícil acceder a la contraconcepción. Cuando el hecho se repite en d extranjero, es preciso asociarlo a un cierto tip0 de personalidad: o por una ineptitud a educar a su hijo a causa de su propia estructura de personalidad, o por causa de su situación económica real. ~Cuándo empezó y qué evolución se ha $experimentado al respecto? Cuando una persona insiste en repetir un aborto es importante ver 10s errores de un tratamiento previo. La reacción del médico y el miedo que ésta puede provocar juega un importante papel en el caso de España. Nos referimos evidentemente al rehúso a dar un tratamiento contraconceptivo. Esta aplicación es plausible del hecho que aún existe una creencia mítica en 10s posibles efectos negativa de la contraconcepción y del hecho que muchos médicos sienten repugnancia a prescribir la contraconcepción a mujeres no casadas. Sin embargo, creemos que no basta la provisión de medios contraconceptivos. Hay que tener en cuenta que la repetición de los abortos aumenta al ritmo mismo de la práctica social. Este aumenta no excede el 1 %. ¿A qué clase social pertenecen este tipo de rnujeres? La mayoria de las mujeres que vienen de España están recomendadas por médicos españoles. El número más importante proviene de trabajadoras de hospital: enfermeras, relacionadas con médicos, personal técnico de laboratorios, etc. Hay asimismo un número relevante de personas que tienen un trabajo móvil o liberal: azafatas, secretarias de compañías internacionales, etc. A medida que va incrementando su número, viene más gente por su cuenta que pertenece a las capas más desfavorecidas de la sociedad española. iCuánto les cuesta económicamente una intervención de esta especie? La intervención asciende a 10.000 ptas. Esta cantidad incluye la estancia en la clínica, el trabajo de laboratorio, la consulta y 10s honorarios del cirujano y el anestesista. CPodrian indicar ustedes 10s grupos de edades o, por 10 menos, e1 intervalo de edad modal en el que se experimenta más demanda? Las edades se extienden indiscriminadarnente en un intervalo que va desde 10s 13 a 10s 42 años. ~Conoce usted las motivaciones profundas que impelen a someterse a tal intervención? Las categorías principales de motivaciones son las cinco siguientes: madres que no han contraído matrimonio, o sea, solteras; mujeres separadas de sus maridos y que, mientras siguen el proceso de separación y además ante la imposibilidad de obtener un divorcio, han sido embarazadas por otro varón (se trata aquí de una motivación propia y exclusiva de España y constituye asimismo un alto porcentaje sobre el